‘Érase una vez… en Hollywood’: aquellos maravillosos 60


Tarantino es de los pocos directores que crean opiniones muy enfrentadas. A algunos les encanta y otros le odian. No hay término medio. Por eso su novena película va a ser, casi con toda probabilidad, objeto de un duro debate. Y es que, como ya ocurriera en Los odiosos ocho (2015), el director ha perdido algo de ritmo en sus films. O más bien, lo ha dejado de lado momentáneamente. Pero todo tiene un motivo.

Y en el caso de Érase una vez… en Hollywood ese motivo no es otro que transportar al espectador a una época diferente. Una época en la que los grandes directores y los grandes actores eran los protagonistas de una historias en las que los efectos especiales eran accesorios. Y ese viaje atrás en el tiempo no es solo con una historia tan sólida como original y fascinante, sino que también afecta al lenguaje audiovisual que utiliza Tarantino, aprovechando largos planos, movimientos de personajes en la profundidad de campo y captando las emociones de los personajes hasta niveles poco vistos en el cine actual. Y, por supuesto, la música, de nuevo impecable. Todo ello conforma un relato mágico, puede que a veces lento pero indudablemente divertido. Un viaje al corazón de Hollywood a través de los ojos de unos personajes en la órbita de los grandes nombres del séptimo arte.

Pero a pesar de ese cambio en el lenguaje y de una cierta falta de ritmo, el estilo Tarantino sigue estando ahí, y más fresco que nunca. Sus constantes saltos temporales vuelven a ser una seña de identidad, en esta ocasión como si se tratara de un Quijote que relata anécdotas pasadas en lugar de historias (algunas tan largas que pueden generar algo de confusión cuando se retoma la historia principal). Sus actores sencillamente están perfectos (el reparto es un desfile de grandes estrellas), en particular el dúo formado por Leonardo DiCaprio (Origen) y Brad Pitt (Máquina de guerra), dos personajes en un momento de transición en sus vidas que se aferran a un pasado glorioso mientras tratan de comprender y aceptar su nuevo lugar en el mundo del celuloide. Y por si alguien dudaba de la agilidad y brutalidad del director, esa secuencia final tan salvaje como irónica y divertida que viene a imponer justicia en un trágico suceso histórico, al más puro estilo Malditos bastardos (2009).

Así que sí, Érase una vez… en Hollywood es una película de Tarantino. Con todas las letras. Y es una gran película de Tarantino. Puede que guste más a los más cinéfilos, pero desde luego que la película debería de estudiarse como un gran ejemplo de mimetismo audiovisual. Actores y director asumen lenguaje, posición corporal y narrativa audiovisual para, literalmente, transportarse a ese final de los años 60 en el que el cine y la televisión todavía no estaban a la misma altura, en el que el movimiento hippie seguía estando en las calles y en el que Charles Manson todavía andaba en libertad. Un homenaje a otra época, a nuestros padres y abuelos, a todos aquellos actores, directores, guionistas y productores que nos han dejado obras maestras de la Historia del Cine. En definitiva, una obra con constantes referencias al pasado que debería ser un referente para el cine del futuro, al menos para ese cine que no necesita de efectos digitales para causar sensación.

Nota: 8,5/10

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Tarantino presenta su cuento ‘Érase una vez en… Hollywood’


El tercer fin de semana de agosto apunta a ser uno de los más interesantes del panorama cinematográfico a pesar de los pocos estrenos que llegan adelantados al jueves día 15 por el festivo del Día de la Asunción. De hecho, tan solo cuatro títulos llegan a la cartelera española, y al menos uno de ellos presenta el suficiente atractivo en todos los aspectos como para asegurar el llenado de salas.

Se trata de Érase una vez en… Hollywood, noveno film de Quentin Tarantino (Los odiosos ocho) que, haciendo gala de nuevo de su fusión entre humor y drama, aborda el Hollywood de los años 60. En concreto, la trama tiene como protagonistas a una estrella de la televisión y su doble durante muchos años, que en 1969 tratan de abrirse camino en la industria del cine, que ya casi no reconocen. Y como también suele ser habitual, el reparto de esta coproducción entre Estados Unidos, Reino Unido y China está integrado por un importante número de actores conocidos, encabezados por Leonardo DiCaprio (El renacido), Brad Pitt (Aliados), Margot Robbie (María, reina de Escocia), Bruce Dern (Warning shot), Al Pacino (Corrupción y poder), Timothy Olyphant (Behold my heart), Kurt Russell (Guardianes de la galaxia vol. 2), Dakota Fanning (Ocean’s 8), Damian Lewis (serie Billions), Emile Hirsch (La autopsia de Jane Doe) y Luke Perry (serie Riverdale), este último en el que es su último trabajo antes de fallecer.

Puramente británica es A 47 metros 2: el terror emerge, secuela del film de 2017 que, en clave de aventura dramática con dosis de terror, arranca cuando una adolescente se muda de mala gana a México con su padre y su nueva familia. Él es investigador en una antigua ciudad maya sumergida bajo el agua, por lo que la joven se ve obligada a pasar el tiempo con su hermanastra. Aburridas, las dos adolescentes terminan adentrándose en una cueva junto a dos amigas. Allí descubren un lugar de enterramiento maya sumergido, pero también una trampa mortal en la que enormes tiburones blancos podrían terminar con sus vidas. Dirigido por Johannes Roberts, responsable de la cinta original, el film está protagonizado por Sophie Nélisse (La historia del amor), Corinne Foxx, Brianne Tju (serie Life after first failure), Sistine Rose Stallone, John Corbett (Mi gran boda griega 2) y Brec Bassinger (Killer under the bed), entre otros.

Francia e Italia colaboran en La casa de verano, comedia dramática dirigida, protagonizada y coescrita por Valeria Bruni Tedeschi (Un castillo en Italia) que, ambientada en la Costa Azul, gira en torno a una mujer que pasa las vacaciones de verano con su hija en una casa apartada del mundo. Rodeada de familia, amigos y empleados, utilizará ese tiempo para recuperarse de su reciente ruptura sentimental mientras prepara el guion de su próxima película. El reparto principal se completa con Pierre Arditi (En la flor de la vida), Valeria Golino (El nombre del bambino), Noémie Lvovsky (Monsieur Chocolat) y Yolande Moreau (Crash test aglaé).

Terminamos el repaso semanal con la española La virgen de agosto, cinta dirigida por Jonás Trueba (La reconquista) y planteada a modo de película-diario. La protagonista es una mujer a punto de cumplir 33 años que cada año, como si de un acto de fe se tratara, se queda en Madrid durante el mes de agosto. Los días y las noches se convierten en tiempo de oportunidades, descubriendo nuevas personas a las que ayudar sin saber que, en realidad, se ayuda a sí misma. Itsaso Arana (Acantilado) protagoniza este film que también escribe, y frente a las cámaras está acompañada por Vito Sanz (Miamor perdido), Isabelle Stoffel (Los exiliados románticos), Luis Alberto Heras y Joe Manjón (Framed).

‘Los odiosos ocho’: el lento azote de la ventisca


Tim Roth, Kurt Russell y Jennifer Jason Leigh son algunos de 'Los odiosos ocho' de Tarantino.Considero a Quentin Tarantino (Kill Bill) como uno de los maestros cinematográficos en lo que a manejo de tiempo narrativo se refiere. Es cierto que su verborrea incansable y su violencia es lo que más recuerda el gran público, pero su forma de manejar el desarrollo dramático es lo que verdaderamente le define. A esto se suma su pasión por un tipo muy concreto de cine. Y su octava película, como se publicita incluso en los títulos de crédito, es una mezcla de ambas facetas, aunque una mezcla desequilibrada.

Lo que más llama la atención de Los odiosos ocho es la distinción tan evidente entre las dos partes que componen el film. La primera, larga y tediosa, se define con esos diálogos interminables en un escenario inamovible que permite a los personajes establecer una suerte de escenografía teatral en la que la profundidad y el fuera de campo juegan un papel importante. Una primera parte que comienza de forma primorosa, con esa diligencia atravesando un paisaje blanco y con una música simplemente perfecta. El problema es que, una vez introducidos en la cabaña que les protege de la ventisca, los personajes parecen quedar suspendidos en un limbo dramático, sin poder avanzar o retroceder, y esperando con parsimonia a que algo o alguien azuce el avispero.

Y eso ocurre en la segunda parte, cuando los acontecimientos se precipitan, la acción toma forma y el Tarantino más sangriento y visceral entra en escena. Es lo más entretenido del film, aunque no por la violencia, sino porque realmente narra el trasfondo del film, y da respuesta a las sospechas que generan los primeros minutos. Precisamente este es el otro gran problema. La cinta plantea una serie de interrogantes al poco de comenzar que el espectador ansía conocer más pronto que tarde. Pero el guión se toma demasiado tiempo en contar la historia, perdiendo el gancho de la intriga. Y es una lástima, porque con el magnífico plantel de actores que tiene, se podrían haber aprovechado mucho mejor los recursos.

Al final, las más de tres horas que dura Los odiosos ocho se hacen muy largas, más de lo que lo son por si solas. El manejo del ritmo que siempre ha caracterizado a Tarantino brilla ahora por su ausencia, perdiendo de vista que lo realmente importante en un film como este es la tensión dramática generada por la sospecha y por un ramillete de personajes a cada cual más intrigante. En lugar de eso, el film se desvía hacia la caracterización, y se regodea en su autocomplacencia hasta que decide, en su segunda mitad, acelerar el proceso y explicar a toda prisa lo ocurrido. Es un film de Tarantino, y como tal siempre es capaz de ofrecer algo, pero desde luego no es lo mejor que ha hecho, ni mucho menos.

Nota: 6/10

Eddie Redmayne es ‘La chica danesa’ de ‘Los odiosos ocho’


Estrenos 15enero2016Con el resultado todavía reciente de los Globos de Oro, la cartelera española afronta este viernes, 15 de enero, la llegada de varias novedades con mucho que decir. Aunque todas ellas con un denominador común: la ambientación en diferentes épocas de la Historia. Desde el Lejano Oeste hasta la II Guerra Mundial, este fin de semana contará con pocas novedades, aunque la mayor parte de ellas destinadas a triunfar en las entregas de premios de las próximas semanas.

El principal estreno es, sin duda, La chica danesa, adaptación de la novela homónima de David Ebershoff acerca del primer transexual y su proceso de cambio de sexo. La trama se centra en el matrimonio formado por Einar y Gerda Wegener, dos artistas que tuvieron que luchar contra muchos tabúes sociales y que tuvieron que afrontar no solo la evolución de su obra, sino de su propio matrimonio. Y si el drama puede resultar interesante por si mismo, los nombres que lo defienden añaden atractivo. Tras las cámaras está Tom Hooper (Los miserables), mientras que la pareja protagonista está formada por Eddie Redmayne (La teoría del todo) y Alicia Vikander (Operación U.N.C.L.E.), a los que se suman Amber Heard (3 días para matar), Matthias Schoenaerts (Lejos del mundanal ruido), Sebastian Koch (Sin identidad) y Ben Whishaw (Spectre).

Y como todo lo que hace Quentin Tarantino (Django desencadenado), también Los odiosos ocho llega con la intención de arrasar en taquilla. De nuevo ambientada en el Lejano Oeste, la trama arranca cuando un cazarrecompensas y la fugitiva a la que ha detenido tratan de llegar a un pueblo en pleno invierno en Wyoming. Durante su trayecto se cruzan con otro cazarrecompensas y con un hombre que afirma ser el nuevo sheriff del pueblo al que se dirige el carruaje. Atrapados por la nieve, los cuatro se ven obligados a pasar la noche en un local regentado por una mujer. Al llegar allí, sin embargo, solo encuentran cuatro personajes que parecen tener mucho que esconder. Acción, suspense y el humor que siempre caracteriza al cine de Tarantino se dan cita en esta cinta protagonizada por Samuel L. Jackson (Vengadores: La era de Ultrón), Kurt Russell (Poseidón), Jennifer Jason Leigh (Amores asesinos), Walton Goggins (Diablo), Demián Bichir (serie The bridge), Tim Roth (Selma), Michael Madsen (Hope lost) y Bruce Dern (Nebraska).

Aunque sin duda el film que más polémica provoca este fin de semana es El hijo de Saul, drama húngaro de corte histórico ambientado en la II Guerra Mundial que dirige László Nemes en la que es su ópera prima. La trama gira en torno a un hombre que trabaja en un horno crematorio de Auschwitz. Su terrible día a día se ve alterado cuando cree reconocer a su hijo entre los cadáveres que tiene que incinerar. A partir de ese momento su único objetivo será encontrar a un rabino para dar un entierro digno al muchacho, alejándose incluso de los planes de rebelión de otros prisioneros. Géza Röhrig, Urs Rechn (Das wilde Leben) y Levente Molnár (Morgen) encabezan el reparto.

En cuanto al estreno español, Bendita calamidad es una comedia que adapta la novela de Miguel Mena (quien, por cierto, se ha encargado del guión) y cuyo argumento narra las desventuras de dos hermanos arruinados que ven en el secuestro de un adinerado empresario la solución a todos sus males. Gaizka Urresti debuta en el largometraje de ficción con esta propuesta protagonizada por Jorge Asín (Justi&Cia), Nacho Rubio (El último fin de semana), Luis Varela (Pájaros de papel), Carmen Barrantes (El encamado) y Enrique Villén (Anabel), entre otros.

Y dentro del género documental nos llega En el sótano, producción austríaca dirigida por Ulrich Seidl (trilogía ‘Paraíso’) que aborda el imaginario del pueblo austríaco. A través de un recorrido por los sótanos de muchos de sus ciudadanos, el director descubre a nazis nostálgicos, coleccionistas de muñecas, amantes de las armas o sadomasoquistas, demostrando que la realidad supera con frecuencia a la ficción.

Un botones sustenta las irregulares historias de ‘Four rooms’


Tim Roth es el protagonista de los cuatro fragmentos de 'Four rooms'.Los hoteles, ya sea a modo de excusa argumental o como verdaderos protagonistas de la trama, han estado muy presentes en el cine a lo largo de toda su historia. Puede que una de las películas más surrealistas realizadas en estos lugares sea Four rooms (1995), un irregular experimento en el que cuatro directores realizaron cada uno una especie de cortometraje o, mejor dicho, una historia ambientada en un extraño hotel durante Nochevieja. Cuatro historias, por tanto, unidas por la presencia de un botones que empieza a trabajar ese mismo día y que se verá envuelto en todo tipo de desventuras, desde un aquelarre hasta una peligrosa apuesta. Allison Anders (Mi vida loca), Alexandre Rockwell (En la sopa), Robert Rodriguez (Desperado) y Quentin Tarantino (Pulp Fiction) son los nombres propios tras esta idea.

Una idea que, como decimos, terminó siendo algo irregular. Como suele ocurrir con cualquier creación, el tiempo ha sido la que ha puesto en su sitio la obra, y sobre todo a sus realizadores. La película va de menos a más en todos los sentidos, desde el ritmo hasta el surrealismo, pasando incluso por el número de estrellas que participan en el film. Y no por casualidad los segmentos de historia dirigidos por los dos directores más conocidos de este cuarteto son los que más se recuerdan tras casi 20 años de existencia. Dejando a un lado el interés que puedan generar un aquelarre de brujas o un hombre apuntando a su mujer amordazada con un arma, lo que realmente impide que los dos primeros fragmentos estén al mismo nivel que los dos últimos es el estilo visual utilizado, mucho más comedido, más académico y con un ritmo mucho menor.

Tanto ‘El ingrediente que faltaba’ como ‘El hombre equivocado’, títulos de esas primeras aventuras del botones interpretado magistralmente por Tim Roth (Funny games), no logran aprovechar al máximo sus opciones narrativas, revelándose como relatos lineales dentro de un proyecto que, por su propia definición, posee un arco dramático quebrado. Son, por así decirlo, historias que preparan tanto al protagonista como al espectador para lo que está por venir, lo cual juega a favor de Rodriguez y Tarantino, pero en detrimento de Anders y Rockwell. Sí, cada uno posee un estilo único y muy definido, pero precisamente eso es lo que demuestra el talento de unos y la manufactura de otros. En cierto modo, lo que sostiene la primera mitad del metraje es el propio Roth, quien aprovecha esos instantes para sentar las bases de la psicosis de un personaje sobrepasado por las circunstancias que intenta, por encima de todo, sobrevivir sin volverse loco.

Como decía antes, es curioso comprobar cómo estas cuatro historias reflejan no solo las narrativas de cada director, sino también la capacidad de convocatoria y atractivo de cada una de ellas. En efecto, los primeros dos episodios de Four rooms cuentan con algunos nombres conocidos, mientras que los dos siguientes están protagonizados por estrellas de Hollywood. Y eso en un film dirigido por directores en sus inicios por aquel entonces. Claro que la película pudo contar con muchos de ellos porque tanto Rodriguez como Tarantino acababan de terminar dos de sus éxitos más importantes protagonizados, precisamente, por los mismos actores que participan en sus segmentos.

Violencia ‘in crescendo’

En cierto modo, esta película dividida en cuatro partes tiene, además, una división más general en dos fragmentos. Si el primero está marcado por un tono algo monótono, sin grandes sobresaltos y con una visión más bien artesanal, el segundo peca precisamente de los contrario, imprimiendo un ritmo enloquecido que aumenta de forma exponencial hasta derivar en una surrealista apuesta que representa, en cierto modo, la vía de escape de un hombre frente a la locura y la sin razón de un mundo plagado de mafiosos, brujas y psicópatas encubiertos. Me refiero al botones, por supuesto. Y si antes decía que tanto Anders como Rockwell imprimen sus estilos personales a sus historias, Rodriguez y Tarantino no se quedan atrás. Es más, al igual que pasó en ese otro experimento titulado Grindhouse (2007), ambos directores dan rienda suelta a sus instintos y a todos los conceptos que les definen.

Bajo el título ‘Los niños malos’ el director de Abierto hasta el amanecer (1996) compone un fresco de lo más salvaje visualmente hablando, a medio camino entre la locura y lo apocalíptico (esa imagen de Roth con una muerta en la cama, los niños a su lado y el fuego de fondo es inimitable) que, curiosamente, comienza de la forma más anodina. Es este el verdadero punto de inflexión del film, aquel en el que adquiere verdadera hilaridad y ácida ironía al tomarse a broma todo lo visto con anterioridad (y lo que se verá con posterioridad). Es aquí también donde el botones protagonista toca fondo, donde el personaje supera con creces todas sus limitaciones morales para encontrarse en medio de una locura sin sentido de la que solo quiere escapar. Me atrevería a decir que ocurre desde el momento en que el personaje de Antonio Banderas (La máscara del zorro), un mafioso, deja a sus hijos, verdaderos diablos, a cargo del botones, quien debe multiplicarse en sus dos funciones.

Evidentemente, el devenir de la historia convierte esas ganas de dejar su trabajo en verdadero instinto de supervivencia, no solo por la presencia de Banderas, una especie de parodia de otros personajes similares, sino porque el hotel se revela en ese momento como una especie de caja de Pandora en el que todos los males se hallan ocultos en los rincones más insospechados. Pero si Rodriguez deja su sello en este fragmento, el corto titulado ‘El hombre de Hollywood’ solo podría estar firmado por Tarantino (quien, por cierto, aprovecha para hacer su habitual cameo). No tanto por la violencia implícita y explícita de lo que en él ocurre, sino por la inteligencia de los diálogos y la determinación a la hora de resolver la secuencia, un ejemplo más de que sus personajes, si bien tienden a ser poco complejos, actúan siempre conforme a su naturaleza, incluso en sus últimas consecuencias. Por no hablar de su apuesta por el plano secuencia, una muestra más de su genialidad.

Four rooms queda en la memoria, por tanto, como un interesante experimento que, como suele ocurrir en estos casos, no logra toda la repercusión que podría obtener. Buena parte se debe al desequilibrio entre los directores, dos de ellos convertidos en referentes de un tipo de cine con el paso de los años y los otros dos reciclados en televisión o en cintas de poca difusión, pero no toda la responsabilidad es de ellos. El propio formato impide que el espectador se identifique completamente con la historia, asistiendo a las desgracias de un botones cuyo techo moral se va resquebrajando hasta desaparecer. Sí, su decadencia, mostrada con un tono irónico y ácido, genera comicidad y lástima a partes iguales, pero no logra conectar. Al final lo que se recuerdan son las historias, y entre ellas las de Rodriguez y Tarantino.

Y el ganador de los Oscar 2013 es… ¡’Argo’!… ¿o ‘La vida de Pi’?


Ang Lee y Ben Affleck, triunfadores de los Oscar 2013.Desde que se dieran a conocer los ganadores de la 85ª edición de los Oscar se ha asegurado por activa y por pasiva que Argo, el film dirigido por Ben Affleck (The Town, ciudad de ladrones) ha sido la gran triunfadora. Bueno, es cierto que se ha llevado premios tan importantes como el de Mejor Película, Mejor Montaje y Mejor Guión Adaptado. Pero eso es todo. Lo cierto es que si hacemos balance de los premiados hay dos cosas seguras. Primero, que La vida de Pi ha sido la que más estatuillas acumula, un total de 4. Y segundo, que el gran damnificado ha vuelto a ser Steven Spielberg, esta vez con Lincoln como trabajo sobre el que centrar el análisis. Como venimos haciendo en Toma Dos desde que empezamos hace ya algo más de un año, vamos a repasar algunos momentos de aquella velada y, sobre todo, algunos de los premios, muchos de ellos previsibles pero no por eso menos interesantes.

Respecto a la gala en sí misma poco más hay que decir que no se haya dicho ya. Hubo pocas sorpresas a excepción de, por ejemplo, la conexión con la Casa Blanca para que la Primera Dama, Michelle Obama, presentara el Oscar a la Mejor Película. Un detalle que evidencia algo que todo el mundo sabe y que confirma lo que ya se vio a lo largo de la ceremonia. Estados Unidos, en esto de programar fiestas y espectáculos, han sido, son y siempre serán únicos, estando a muchos años de distancia del resto de países. Creo que a nadie se le podría imaginar ver a la mujer de un Primer Ministro, de un Jefe de Estado o de un Presidente de Gobierno de un país europeo participando en una gala como la de los César o los Goya, y eso dice mucho no solo del país, sino de la relación que existe entre la industria cinematográfica y el resto de estamentos sociales.

Volviendo a los premios, desde luego la sorpresa la protagonizó Ang Lee, quien se llevó el Oscar al Mejor Director por La vida de Pi. Es un premio justo y más que merecido, pero plantea serias dudas sobre la imagen que tienen en la Academia de Hollywood de Steven Spielberg. He llegado a escuchar que no resultó ganador porque la película tiene una carencia de ritmo que la hace algo pesada por momentos. Personalmente, no creo que vayan por ahí los tiros. Si algo ha demostrado la historia de los Oscar es que no hay director más infravalorado en estos premios que Spielberg. Sus nominaciones son innumerables, pero solo ha logrado dos estatuillas como Mejor Director. Y creo que nadie puede alegar que el realizador de Indiana Jones y la última cruzada sea un director aburrido. Personalmente, y analizando en profundidad el trabajo con los actores y la planificación de ambos films, me quedo con el biopic del presidente norteamericano antes que con la fábula de Lee, pero esto es otra historia.

De ser una de las favoritas, Lincoln ha terminado por ser casi una de las olvidadas. Dos Oscar, uno de ellos para Daniel Day-Lewis (Gangsters de Nueva York), que la sitúan en el mismo nivel que lo último de Quentin TarantinoDjango desencadenado, que como suele ser habitual en su director, logra Mejor Guión Original y el premio para un actor, en este caso Christoph Waltz como secundario. Por cierto, dos de dos para el actor austríaco: dos nominaciones por dos films de Tarantino y dos premios. Desde luego, si existen los actores fetiches, el realizador de Malditos bastardos es un talismán para Waltz.

Los mejores de la historia

Como se puede ver, esta edición de los Oscar ha sido muy repartida. Sin ir más lejos, el film con más estatuillas se ha llevado solo una de las “importantes”, dejando el resto para el apartado técnico, en el que se ha impuesto a auténticos titanes como Los Vengadores en los efectos visuales. Curiosamente, Los miserables ha terminado logrando más premios que algunas de las favoritas. Tres Oscar que premian, de un modo u otro, los dos aspectos más importantes de la película: el sonido y la recreación de la pobreza de la época. Por cierto, que los actores de la película, entre los que estuvo Anne Hathaway antes de ser premiada por Mejor Actriz de Reparto, protagonizaron uno de los momentos más estremecedores de la gala, cuando todos ellos (y cuando digo todos son protagonistas y secundarios) salieron al escenario a cantar diversos fragmentos de la película.

En cualquier caso, lo que sí dejó clara la gala es que, después de 85 años, la Academia de Hollywood ha revelado algunos de los nombres propios más importantes de la historia o, por decirlo de otro modo, algunos de los mejores. Daniel Day-Lewis, que como decíamos más arriba se hizo con el Oscar al Mejor Actor, se convirtió en la noche del domingo 24 de febrero en el primer actor en tener 3 Oscar, el primero por Mi pie izquierdo (1989) y el segundo por Pozos de ambición (2007). Se corona, así, como el mejor actor de todos los tiempos, al menos si se atiende a unos premios que, al menos en parte, se otorgan por motivos que no tienen nada que ver con lo puramente artístico.

Pero no fue el único. Estos Oscar confirmaron también que Disney no tiene rival en el campo de la animación. Bien es cierto que este año competía con Brave (Indomable) en colaboración con Pixar, y con ¡Rompe Ralph!, pero no reside ahí lo más importante. Ahora mismo cualquier película que realicen estos estudios está muy por encima de cualquier otra producción. En algunos casos demasiado. Pero aunque esto pudiera ser más o menos previsible, lo relevante está en las categorías que menos suelen atenderse en este tipo de análisis, en este caso la de Mejor Cortometraje de Animación. The Paperman, pequeña joya proyectada junto a Brave, fue la ganadora de la categoría, confirmando que la compañía del ratón sigue teniendo olfato para apostar por historias no necesariamente en 3D o realizadas por ordenador, pero que comparten entre ellas la grandeza de historias entrañables y realizadas con una clase y una categoría envidiables.

Al final, esta ceremonia de los Oscar ha sido una gala de homenaje al musical. Si el año pasado el protagonista fue el cine y sus orígenes, este año la música ha centrado todos y cada uno de los aspectos de la noche. Desde el discurso inicial del presentador, Seth McFarlane (Ted) hasta el homenaje a los 50 años de James Bond (con el premio a la Mejor Canción para Adele y su Skyfall), pasando por el número musical de Chicago (2002) o la canción de Barbra Streisand The way we weretema central de la película Tal como éramos (1973) que ella protagonizó y que sirvió para ilustrar a los fallecidos durante el último año. Curiosamente, ninguna de las películas más premiadas tiene nada que ver con este género. A continuación tenéis la relación de los ganadores de la 85ª edición de los premios Oscar 2013.

Mejor película: Argo de Ben Affleck.

Mejor director: Ang Lee por La vida de Pi.

Mejor actor principal: Daniel Day Lewis por Lincoln.

Mejor actriz principal: Jennifer Lawrence por El lado bueno de las cosas.

Mejor actriz de reparto: Anne Hathaway por Los miserables.

Mejor actor de reparto: Christoph Waltz por Django desencadenado.

Mejor película de animación: Brave de Mark Andrews.

Mejor película de habla no inglesa: Amour de Michael Haneke.

Mejor guión adaptado: Chris Terrio por Argo.

Mejor guión original: Quentin Tarantino por Django desencadenado.

Mejor documental: Searching for Sugar Man de Malik Bendejelloul.

Mejores efectos visuales: La vida de Pi (Bill Westenhofer, Guillaume Rocheron, Erik-Jan De Boer y Donald R. Elliott).

Mejor fotografía: Claudio Miranda por La vida de Pi.

Mejor montaje: William Goldberg por Argo.

Mejor diseño de producción: Lincoln (Rick Carter y Jim Erickson).

Mejor vestuario: Jacqueline Durran por Anna Karenina.

Mejor maquillaje: Los miserables (Lisa Westcott y Julie Dartnell).

Mejor banda sonora: Mychael Danna por La vida de Pi.

Mejor canción original: Adele por Skyfall.

Mejor mezcla de sonido: Los miserables (Andy Nelson, Mark Paterson y Simon Hayes).

Mejor montaje de sonido: Ex Aequo La noche más oscura (Paul N.J. Ottosson) y Skyfall (Per Hallberg y Karen Baker Landers).

Mejor cortometraje: Curfew de Shaun Christensen.

Mejor corto animado: The Paperman de John Kars.

Mejor corto documental: Inocente de Sean Fine y Andrea Nix.

El miedo que provoca ‘Mamá’ se impone a la chulería de McClane


Los viejos héroes de acción ya no son lo que eran. El pasado fin de semana, que se antojaba interesante con la llegada de La Jungla: Un buen día para morir, no ha deparado finalmente demasiadas sorpresas. De hecho, tal vez la mayor de todas sea que la nueva aventura de John McClane no ha llegado al número uno de la taquilla española, que ha registrado cifras globales similares al fin de semana anterior, principalmente gracias a unos mantenimientos bastante sólidos. En total, 7,1 millones de euros que suponen un 9,5% menos que hace un año, y que confirman a Mamá como el nuevo éxito del cine español de terror.

De hecho, el film sigue ostentando el título de más taquillera gracias a sus 1,65 millones de euros, es decir, un 39% menos. En 10 días supera ya los 5 millones de euros, y a no ser que alguno de los próximos estrenos lo evite (cosa que no parece probable), podría seguir como número uno al menos otra semana más. Por ahora, su techo cabe situarlo entre los 10 y los 15 millones, cifra esta última que podría superar con facilidad si mantiene los datos de estos primeros días. Por su parte, la quinta entrega de Jungla de Cristal se queda en 1,37 millones de euros. Con una distribución de más de unas 460 pantallas, la película deja una media por sala de 2.885 euros. Va a depender mucho del boca a boca de los espectadores, sobre todo del lado masculino, pero no sería extraño que terminara rondando los 5 millones de euros.

En tercera posición encontramos a otra vieja conocida, El lado bueno de las cosas, con 0,84 millones de euros recaudados en los tres días aquí analizados. El dato supone un descenso del 19%, comportamiento muy positivo para esta comedia que, sin duda, está a la espera de ver qué ocurre en la gala de los Oscar. Por ahora suma ya 5,7 millones, y no sería extraño que terminara muy cerca de los 10 millones de euros, si no los supera con el empujón de algún que otro premio. En cuanto al puesto número cuatro, nos encontramos con otro de los estrenos, esta vez el thriller La trama, que recauda en este su primer fin de semana 660.000 euros en 261 salas, lo que arroja una media de más de 2.500 euros. Tiene difícil llegar a los cinco millones de euros al final de su vida comercial, pero el atractivo de su reparto y de su argumento podrían variar su evolución.

En el ecuador de este top 10 nos topamos con Django desencadenado, el western de Quentin Tarantino (Kill Bill, vol. 1) que lleva acumulados ya alrededor de 9 millones de euros, de los que algo más de medio millón corresponden al pasado fin de semana. Dicha cifra supone un 38% menos, y a tenor de la buena acogida que sigue teniendo su tope podría situarse en los 12 o 13 millones de euros. Siguiendo sus pasos encontramos al otro estreno llamativo del fin de semana, Un plan perfecto. La comedia se queda en 365.000 euros obtenidos en 281 pantallas, es decir, un promedio de unos 1.300 euros, lo que no permite augurar un recorrido demasiado largo por la cartelera española. Superar el millón de euros puede ser un buen objetivo a cumplir.

La séptima posición es para Gangster Squad, film que presenta una de las caídas más importantes de este ranking, un 57%. Esto implica que en estos tres días ha recaudado cerca de 300.000 euros, teniendo un total de 1,2 millones de euros. Vista la reacción del público nada hace indicar que llegue a superar los 2 millones, mucho menos que toque los 3 millones de euros al final de su recorrido. La que sí aguanta el tirón semana tras semana es ¡Rompe Ralph!, que a falta de competidores directos reduce sus ingresos un 15%, acumulando ya más de 8,5 millones de euros.

Cierran este top 10 dos veteranas como El vueloLincoln. La primera está próxima a superar los 3 millones de euros, cantidad que se verá reforzada si el film se hace con alguna estatuilla, algo que también beneficiará a la segunda, que superará dentro de poco los 5 millones de euros.

La española ‘Mamá’ salva y aterroriza la taquilla


Buenas noticias para la taquilla española y el cine español en general. Tras una semana realmente floja en la que ninguno de los estrenos atrajo la atención suficiente para mantener el ritmo de meses anteriores, el fin de semana que ahora analizamos, y que comprende desde el viernes 8 de febrero al domingo 10 de febrero, ha conseguido alrededor de siete millones de euros, levantando a una taquilla algo alicaída, si bien sigue la racha de estar alejado de los datos del año pasado. Sea como fuere, ha tenido que ser una película española (aunque solo sea en parte) la que revitalice el panorama cinematográfico, que sin duda se beneficiará de los inminentes estrenos.

En efecto, Mamá ha sido la gran triunfadora. Con unos 2,62 millones de euros se alza con un primer puesto que arroja un balance por sala (345 pantallas) realmente bueno. Sin duda ha sido determinante la campaña promocional realizada en las semanas previas, así como el carácter terrorífico de la cinta, que siempre suele atraer al público juvenil más mayoritario. Ahora toca esperar a ver cómo responde a la llegada de las cintas de acción y de ciencia ficción de las próximas semanas, pero no sería de extrañar que termine superando los 10 millones de euros, puede que incluso los 15 millones.

Y a decir verdad, es el único estreno que ha logrado unos resultados decentes. Si miramos el resto del podio encontramos veteranas como El lado bueno de las cosasDjango desencadenado. La comedia se queda en segunda posición con un 22% menos que el fin de semana anterior, lo que supone algo más de un millón de euros. Ya tiene en su haber 4,52 millones de euros, y va camino de los 10 millones, algo que conseguirá con el refuerzo de los premios que está consiguiendo en categorías interpretativas. Por su parte, el film del oeste de Quentin Tarantino (Jackie Brown) pierde un 39% para recaudar alrededor de 800.000 euros. Es la primera vez que pierde el número uno, algo que le ha reportado hasta ahora 8,16 millones de euros, teniendo a tiro de piedra los 15 millones.

Otro de los estrenos, Gangster Squad, se queda muy lejos de la simbólica cifra del millón de euros. En concreto, en su estreno logra unos 680.000 euros en 282 salas, es decir, una media de 2.439 euros. Una recaudación relativamente baja para las expectativas puestas, sobre todo por el reparto que presenta. Sin duda habrá influido la mala recepción que ha tenido en Estados Unidos, a lo que no ayudarán las críticas poco favorables desde nuestro país. Que logre superar los 7,5 millones de euros será una tarea complicada, sobre todo con la competencia de similares características que está a punto de llegar.

A mitad de tabla, y con un descenso del 38% respecto al fin de semana anterior, tenemos El vuelo. Dicho descenso implica una recaudación de 0,42 millones de euros, cantidad que completa los 2,54 millones que ya posee. Como ya hemos dicho en alguna ocasión, la difícil temática y el público tan específico al que va dirigida no ayudan a que remonte, por lo que no parece muy probable que supere los 5 millones de euros. La que sí consigue mantener el tipo es ¡Rompe Ralph!, que tras todas estas semanas desciende alrededor del 20% y se hace con 330.000 euros. Su total es ya de 8,27 millones, y todo apunta a que seguirá sumando hasta superar los 10 millones de euros.

Una recaudación, por cierto, muy similar a Lincoln, que se sitúa en séptima posición con 327.000 euros. La mala noticia es que cae un 42% y que, hasta ahora, tiene poco más de 4 millones acumulados, por lo que no parece que logre superar la barrera de los 5 millones de euros, algo que podría cambiar si se lleva varias estatuillas. Aunque su descenso no es comparable a la poca aceptación que ha tenido Hitchcock, que en su segunda semana baja hasta el puesto octavo con un 48% menos de recaudación. Poco más de 0,2 millones de euros es lo que consigue, por lo que todo apunta a que su paso por la taquilla será fugaz y poco memorable.

Para encontrar al tercer gran estreno del fin de semana tenemos que bajar la mirada hasta la novena posición, donde se ha colado Las ventajas de ser un marginadoLo cierto es que no tenía muchas oportunidades dado su carácter independiente y el tipo de estrenos con los que tenía que competir, pero aún así logra unos 167.000 euros en 200 salas (más de 800 euros por sala). Complicado tiene alcanzar el millón de euros al final de su vida comercial. En cuanto al farolillo rojo, este está ocupado por El último desafío, que con un descenso del 66% supera por poco los 100.000 euros, lo que solo puede clasificarse como un fracaso para un film que se anunciaba como el regreso de una de las grandes estrellas de acción como es Arnold Schwarzenegger (Terminator).

La desmesura de Tarantino le gana la partida a Spielberg


Durante los meses de enero y febrero, y en muchas ocasiones también marzo, suelen producirse dos fenómenos: uno, que películas que habían desaparecido de la cartelera vuelven con renovada vida por sus candidaturas en los Goya y Oscar; otro, que los estrenos con nominaciones suelen ser un revulsivo que mejora notablemente los resultados de la taquilla. Eso es lo que ocurrió el pasado fin de semana, cuando se obtuvieron cerca de 9 millones de euros, de los que casi la mitad corresponden a los dos estrenos más potentes del pasado viernes. La duda que existía era si Steven Spielberg y su Lincoln iban a superar a Quentin Tarantino y su Django desencadenado.

Finalmente, fue el autor de Pulp Fiction el que se llevó el gato al agua, y además lo hizo con una diferencia notable. Esta crítica ácida de la esclavitud en clave de película del oeste consiguió 2,55 millones de euros en 541 pantallas, lo que arroja una media de 4.727 euros y confirma que Tarantino, haga lo que haga, atrae a la gran mayoría del público. Calcular ahora su límite, con la expectación de los premios y el buen boca oreja que está teniendo, es poco fiable, pero no sería raro que alcanzase, como mínimo, los 15 millones de euros.

Por tanto, en segundo lugar encontramos el biopic del presidente norteamericano protagonizado por Daniel Day-Lewis (El último mohicano), que se queda en los 1,65 millones de euros. Sin embargo, la media por sala es similar (4.078 euros), entre otras cosas porque se proyectaba en menos sitios. Lo cierto es que la propuesta sangrienta y divertida de Tarantino atrae más a un sector del público que ve en el film de Spielberg un proyecto algo más adulto, centrado en la política y sin grandes concesiones al entretenimiento puro, de ahí la diferencia en ingresos. Empero, y con todas las papeletas para llevarse el Oscar a la Mejor Película, no sería extraño que remontara. Su techo podría situarse entre los 10 y los 15 millones por ahora.

El resto del top 10 queda integrado por viejos conocidos de la taquilla española. En tercera posición está ¡Rompe Ralph!, que reduce sus ingresos un 9% respecto a la semana pasada, logrando unos 610.000 euros y acumulando ya 6,8 millones de euros, por lo que los 10 millones parecen un objetivo más que factible. Por su parte, Los miserables logran superar en su cuarta semana el medio millón de euros (0,57 millones, en concreto), lo que supone un 32% menos. Sumado al resto, el musical acumula ya 7,23 millones de euros, y si mantiene la dinámica hasta las galas de premios, es más que probable que termine cerca de los 13 millones.

La que sí ha sufrido, y mucho, la llegada de los estrenos ha sido Jack Reacher, que en su segunda semana cae un 54% hasta el puesto quinto, quedándose con apenas medio millón de euros durante el fin de semana. 1,9 millones de euros es lo que acumula la cinta de Tom Cruise (Top Gun), y a tenor del comportamiento que está teniendo no parece probable que llegue a superar los 7,5 millones de euros en total. En el sexto lugar encontramos una de las cintas más veteranas, El hobbit: un viaje inesperado, que reduce sus ingresos un 42% respecto al mismo periodo de la semana anterior, lo que significan 490.000 euros más en las arcas de Warner. En total acumula 21,82 millones, y siguiendo esta senda podría situarse en algo más de los 25 millones de euros.

Otra de las grandes candidatas a los Oscar, La noche más oscura, se sitúa como la séptima más taquillera con cifras similares a las de la anterior, en concreto 0,48 millones de euros, lo que supone un 41% menos. 2,98 millones de euros es lo que lleva acumulado en tres semanas, por lo que no es demasiado probable que llegue a los 10 millones, teniendo más factible los 7 millones.

Las dos únicas presencias españolas de todo el top 10 se encuentran en los puestos octavo y noveno. El cuerpo, que en cinco semanas ya lleva acumulados 5,59 millones de euros, logra en estos tres días 0,38 millones de euros, lo que supone un descenso del 31%. Todo parece indicar que terminará entorno a los 6 o 7 millones de euros. Por su parte, Volver a nacer baja un 27% para situarse en los 330.000 euros aproximadamente durante el pasado fin de semana. Esta cantidad, sin embargo, no le permite ni siquiera alcanzar el millón de euros en la recaudación final, por lo que tiene difícil llegar a superar los 2,5 millones al final de su periplo en salas.

Cerrando este ranking encontramos La vida de Pi, la más veterana de todas con ocho semanas que, sin ningún género de dudas, se ha visto reforzada por las nominaciones. Desciende un 27% respecto al fin de semana anterior, lo que la sitúa en algo menos de los 250.000 euros recaudados en tres días. Su total se queda en los 8,85 millones de euros, y posiblemente llegue a los 9 millones, pero si finalmente se alza con algún premio podría superar los 10 millones de euros.

La descomposición temporal de ‘Pulp Fiction’, sello de Tarantino


John Travolta y Samuel L. Jackson, asesinos en 'Pulp Fiction'.Si se analiza el conjunto de la producción cinematográfica, ya sea a nivel histórico o en un plano temporal más concreto, el denominador común es la existencia de una línea narrativa acorde al desarrollo de los acontecimientos. Es decir, que un suceso o una acción implican necesariamente una consecuencia que se produce después y que, a su vez, provoca una nueva serie de sucesos y acciones. La década de los 90 del siglo XX sirvió, en este sentido, para romper con esa tradición y proponer nuevas vías de expresión, nuevas formas narrativas que supusieran una alternativa para determinadas historias que, casualidad o no, mejoraron notablemente respecto a una narrativa “tradicional”. Puede que el caso más llamativo sea el de Memento (2000), film de Christopher Nolan (El caballero oscuro: La leyenda renace) cuyo atractivo desaparece si se elimina esa ruptura temporal. Pero sin duda el más influyente, y el que ha marcado a generaciones venideras de aficionados y cineastas, es Pulp Fiction, segunda película de Quentin Tarantino (Django desencadenado) como director que supuso toda una revolución audiovisual.

Sí, la película de 1994 ha generado desde entonces toda una avalancha de referencias culturales en muchos ámbitos, desde el vestuario hasta la música, pasando por algunos diálogos sencillamente magistrales y secuencias que son imposibles de olvidar. Todo aderezado con abundantes dosis de sangre, violencia, drogas y palabras malsonantes. Con todo y con eso, si lo único con lo que contara el film fuera eso no se habría convertido en un clásico casi de forma automática. Ese tipo de aspectos, incluyendo la recuperación de actores como John Travolta (Grease), pueden encontrarse en muchos otros relatos de similares características. Es más, otro de los directores “violentos” del moderno Hollywood es Robert Rodríguez, cuyo Desperado (1995) es incluso más violento si cabe.

En realidad, lo más atractivo de Pulp Fiction es esa descomposición temporal que se menciona en el título y a la que hacíamos referencia al comienzo. Descomposición o, si se prefiere, desorden de la línea temporal coherente de la trama. Una práctica que adquirió cotas casi inimaginables en el díptico Kill Bill (2003 y 2004), y que aquí, a diferencia de la película de Nolan, engrandece una historia ya de por sí atractiva. Gracias a la maestría de Tarantino desde el guión hasta el montaje, el film juega con el espectador como si de un puzzle se tratara, instándole a rellenar los huecos que faltan antes y después de los fragmentos que se muestran tomando como referencia pequeños detalles como el vestuario, el atrezzo o el maquillaje.

Un juego que se revela sumamente enriquecedor por cuanto tiene de intrigante. El director demuestra así que la intriga y el suspense no se logran solo, como decía Alfred Hitchcock (Con la muerte en los talones), dando al espectador información que el personaje no tiene, sino situando al espectador en medio de una secuencia sin tener una idea clara sobre la conexión entre lo que ve y lo que ha visto unos minutos antes. Este desorden, que a muchos puede resultarles engorroso e incluso poco cinematográfico, termina siendo una parte esencial de una historia que ya de por sí contiene alicientes suficientes para ser interesante, pero que mejora notablemente hasta convertirse en única.

Un formato para varias historias

Especificar una trama argumental para esta película puede ser algo complicado, no tanto por esa deslabazada línea temporal, sino por la cantidad de personajes que se dan cita a lo largo de sus dos horas y media. Personajes, por cierto, interpretados por una batería de actores que llega a marear. En líneas generales, es fácil encontrar a los protagonistas, que no son otros que el mencionado Travolta y un Samuel L. Jackson (Los Vengadores) que dio el salto a la fama con su papel de asesino decidido a abrazar la religión. Pero a partir de ahí se dan cita numerosos personajes, a cada cual más surrealista, que cuenta con su dosis de protagonismo en la cinta.

¿Cómo abordar tantas historias personales? ¿Cómo realizar de forma coherente una historia donde a los protagonistas deja de prestárseles atención durante buena parte del metraje? La respuesta está en ese extraño y al mismo tiempo solvente formato de historias cortas y entremezcladas capaz de hacernos olvidar, por un momento, la trama anterior. El manejo de los tiempos narrativos por parte de Tarantino es tan eficaz, tan milimétrico, que cada una de esas historias, aun siendo autoconclusivas y, en teoría, individuales, poseen un grado de conexión con las demás que las convierten en parte de una trama mayor.

Conexión que viene dada, como hemos dicho antes, por el vestuario, por los escenarios o por determinadas referencias a personajes. Pero también por acciones que transcurren en el segundo término de los planos, o por hechos que en otro contexto podrían entenderse como casi anecdóticos, palabra esta que no debería existir en un guión, pero que lamentablemente muchas veces se ve en la gran y pequeña pantalla. Todo ello permite, al final, la plena comprensión de la historia, del pasado y el futuro de los personajes, y de las consecuencias que tienen las decisiones tomadas.

Claro que dicha desestructuración temporal de la narración también provoca situaciones curiosas. Pulp Fiction es un film cíclico que termina con la misma secuencia con la que empezó, o más bien con la continuación de esta. Una continuación que cuenta con la presencia de un personaje cuya muerte se ve en pantalla unos minutos antes. Incluso en esto se aprecia la mano de Tarantino, ofreciendo el último reto al espectador. La obra supone, pues, todo un hito narrativo. Gracias a su mitología, a sus ingeniosos diálogos y a su puesta en escena ha sido capaz de trascender en la cultura popular; gracias a la originalidad conceptual de su estructura temporal, ha trascendido en la historia del cine hasta convertirse en un referente identificativo del “estilo Tarantino”.

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