‘Overlord’: el ejército de los mil años


La idea de Hitler antes y durante la II Guerra Mundial era construir un imperio de mil años que no tuviera oposición alguna. Partiendo de esa base y de los experimentos nazis que se revelaron al término del conflicto bélico, el nuevo film de Julius Avery (Son of a gun) compone un relato en el que soldados, zombis y superhombres se dan cita para ofrecer un entretenimiento puro y duro en el que la acción apenas tiene descanso. Y todo eso partiendo del origen histórico de la Operación Overlord (más comúnmente conocido como el Desembarco de Normandía).

No es casualidad, por tanto, que el inicio de Overlord sea una suerte de homenaje al inicio de Salvar al soldado Ryan (1998), en lugar de por mar por aire. Evidentemente, ni este film es el clásico de Spielberg ni los directores son comparables, pero ya avanza el ritmo que va a tener posteriormente la cinta. A partir de ese momento la trama desarrolla con acierto tanto a personajes como el argumento, planteando los puntos de giro de forma pausada, tomándose el tiempo para explorar los arquetipos que se presentan en la historia y para abordar la revelación de la información. En este sentido, es especialmente reseñable la secuencia en la que el protagonista descubre los experimentos nazis que se desarrollan bajo el objetivo de su misión, todo un ejercicio de tensión dramática.

En su contra juega el hecho de que estamos ante una serie B notable, y por lo tanto puede no ser tomada demasiado en serio. Pero no hay que confundirse. Avery desarrolla un film sencillo en el fondo (para muchos puede que demasiado sencillo) pero bien elaborado, con personajes prototipo que permiten un desarrollo de la acción sin intermitencia alguna. Es cierto que los personajes apenas tienen trasfondo dramático; es cierto que en varias ocasiones el desarrollo es demasiado previsible. Pero en este caso las carencias se suplen con un tratamiento entregado a la ciencia ficción y a la acción, amén de algunos toques de humor y, por supuesto, unos momentos de lo más sangriento.

Overlord es puro entretenimiento para los amantes de la ciencia ficción y la acción. Con un guión sencillo y directo, y unos personajes más bien planos pero que funcionan a las mil maravillas tanto dentro de la trama como entre ellos, Avery desarrolla una trama que apenas se detiene, evitando así que se planteen dudas en el espectador. Los puntos de giro hacen avanzar la acción por un camino que en muchos momentos es previsible, pero que en este caso no por eso deja de funcionar. Y eso es gracias fundamentalmente a que la película utiliza sus armas con inteligencia, conociendo sus limitaciones y explotando sus ventajas. El consejo de J.J. Abrams (Super 8) se aprecia en cada plano.

Nota: 7/10

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Salander se enfrenta a los experimentos nazis de ‘Overlord’


Nos aproximamos ya al final de este 2018, y noviembre comienza de un modo muy distinto a como terminó octubre y, sobre todo, de un modo muy diferente a lo que suele ocurrir por estas fechas cinematográficamente hablando. Porque este viernes día 9 llegan muchos estrenos, en efecto, pero todos ellos están más enfocados al gran público que a los premios que se conocerán en unos meses. Y con tanta novedad, prácticamente todos los géneros tienen su representante.

Comenzamos el repaso con Millennium: Lo que no te mata te hace más fuerte, adaptación de la cuarta novela de la saga ideada por Stieg Larsson y escrita, en esta ocasión, por David Lagercrantz. La trama sitúa a la protagonista en una situación en la que habitualmente no se metería, todo sin motivo aparente. Mientras, el periodista Mikael Blomkvist vive su particular calvario. Sus mundos vuelven a cruzarse a través de un eminente investigador que utiliza a la joven como herramienta para obtener información vital sobre la inteligencia norteamericana, y que recurre al periodista para contar la historia. Con capital estadounidense, británico, alemán, sueco y canadiense, este thriller dramático está dirigido por Fede Alvarez (No respires) y protagonizado por Claire Foy (First Man), Sverrir Gudnasson (Borg McEnroe), Sylvia Hoeks (Blade Runner 2049), Claes Bang (The square), Vicky Krieps (El hilo invisible), Volker Bruch (serie Hijos del Tercer Reich), Lakeith Stanfield (Déjame salir) y Stephen Merchant (Logan).

Puramente estadounidense es Overlord, film que mezcla terror, acción y misterio ambientada en la II Guerra Mundial en la víspera del Día D, cuando un grupo de soldados es enviado a Francia en una misión esencial para la victoria de los aliados. Por el camino descubren un laboratorio nazi en el que se llevan a cabo grotescos experimentos con gente del pueblo cercano, por lo que los soldados deberán enfrentarse a una amenaza que podría acabar con la Humanidad. Julius Avery (Son of a gun) se pone tras las cámaras, mientras que Wyatt Russell (Todos queremos algo), Pilou Asbæk (serie Juego de tronos), Bokeem Woodbine (Soldado de la noche), Iain De Caestecker (serie Agentes de S.H.I.E.L.D.), Jacob Anderson (Comedown), John Magaro (La gran apuesta) y Jovan Adepo (Fences) encabezan el reparto.

Al terror también pertenece Mandy, cinta con capital estadounidense, británico y belga cuyo argumento es, cuanto menos, curioso. Un leñador vive apartado del mundo con la única compañía del amor de su vida. Un día ella se cruza en el bosque con el líder de una secta que se obsesiona con ella. Dispuesto a poseerla, invoca un grupo de motoristas venidos del infierno que la raptan y destrozan la vida del hombre. Pero este, lejos de hundirse, decide vengarse, para lo que desarrolla todo tipo de armas que utilizará en un viaje lleno de sangre y vísceras. Dirigida por Panos Cosmatos (Beyond the black rainbow), la cinta cuenta con Nicolas Cage (Mamá y papá) y Andrea Riseborough (La batalla de los sexos) como pareja protagonista, a los que se suman Linus Roache (serie Homeland), Bill Duke (Tierra del mal), Richard Brake (Cosecha amarga) y Ned Dennehy (En defensa propia), entre otros.

Pasamos ahora a los estrenos puramente europeos, entre los que destaca Tu hijo, drama español dirigido por Miguel Ángel Vivas (Inside) que recupera la figura del ángel vengador para narrar la historia de un médico que tiene que ver cómo su hijo queda en estado vegetativo después de una brutal paliza a la salida de una discoteca. La justicia no hace nada para detener a los culpables, por lo que él iniciará un viaje a los infiernos en busca de venganza. José Coronado (Es por tu bien) da vida al protagonista, estando acompañado en el reparto por Ana Wagener (Contratiempo), Ester Expósito (serie Estoy vivo), Pol Monen (Pasaje al amanecer), Sergio Castellanos (serie La peste) y Sauce Ena (Al sur de Granada).

También española es Ana de día, thriller que combina drama y comedia cuyo punto de partida es cuanto menos original. Una joven a punto de terminar el doctorado en derecho descubre que alguien idéntica a ella ha ocupado su lugar. Nadie se extraña de su presencia, por lo que se plantea la duda de descubrir a la impostora o de aprovechar su anonimato para descubrir sus propios límites. Opta por lo segundo y aprovechar esta nueva y ansiada libertad, pero eso no siempre conlleva la felicidad. Andrea Jaurrieta debuta en el largometraje con esta historia protagonizada por Ingrid García Jonsson (Zona hostil), Fernando Albizu (Rumbos), María José Alfonso (Clara no es nombre de mujer), Iñaki Ardanaz (Lasa y Zabala), Carla de Otero y Cibeles Fernández.

Entre el resto de novedades europeas encontramos Dogman, thriller dramático con capital italiano y francés ambientado en 1988, cuando un hombre que regenta una peluquería canina se ve envuelto en una peligrosa relación con un boxeador que aterroriza al vecindario. Dispuesto a no dejarse avasallar, el hombre se enfrentará a la amenaza desvelando una inusitada violencia escondida bajo su apariencia tranquila. Matteo Garrone (Gomorra) se pone tras las cámaras de esta historia protagonizada por Marcello Fonte (L’intrusa), Edoardo Pesce (Fortunata), Nunzia Schiano (Reality) y Adamo Dionisi (Suburra).

Francia y Bélgica colaboran en Bienvenida a Montparnasse, drama de 2017 que es la primera película de Léonor Serraille, y cuya trama sigue la vida de una joven que regresa a París tras un largo periodo fuera. Sin dinero en el bolsillo y sin nadie a quien llamar, pero con su gato bajo el brazo, está decidida a tomar las riendas de su vida, y hacerlo a lo grande. El reparto está encabezado por Laetitia Dosch (Un amor de verano), Souleymane Seye Ndiaye (La pirogue), Grégoire Monsaingeon (Augustine), Jean-Christophe Folly (Fuori mira) y Nathalie Richard (Le grand jeu).

Desde Suecia llega The unthinkable, thriller que arranca con un misterioso ataque al país europeo. Ante esto, un joven se ve forzado a regresar a su hogar, donde se enfrentará con su padre y se reencontrará con un antiguo amor de juventud. Pero todos ellos deberán dejar atrás el pasado y colaborar si quieren sobrevivir a la amenaza que se cierne sobre todos. Victor Danell (Soundcheck) es el encargado de poner en imágenes esta trama con Christoffer Nordenrot (Flykten till framtiden), Lisa Henni (Remake), Jesper Barkselius (Jägarna 2), Pia Halvorsen (All inclusive) y Magnus Sundberg (Micke y Veronica) frente a las cámaras.

Sin duda la cinta más europea es Lazzaro feliz, drama escrito y dirigido por Alice Rohrwacher (Corpo celeste). Con capital italiano, suizo, francés y alemán, la trama narra la vida de un campesino que vive en una aldea controlada por una marquesa y aislada del mundo, en la que el tiempo parece no haber pasado. Los campesinos viven explotados, pero todo cambia cuando este joven agricultor de excepcional bondad se hace amigo del hijo de la marquesa, iniciando un viaje a través del tiempo que le abrirá los ojos al mundo moderno. El reparto está encabezado por Adriano Tardiolo, Agnese Graziani (El país de las maravillas), Luca Chikovani, Alba Rohrwacher (Testigo) y Sergi López (Río arriba).

Fuera de Europa nos encontramos con Museo, producción mexicana basada en la historia real del robo de varios artefactos prehispánicos del Museo Nacional de Antropología de la Ciudad de México en 1985. El carácter del delito llevó a pensar que los autores habían sido ladrones profesionales y sofisticados, de ahí la sorpresa al descubrir que fueron dos jóvenes marginales de los suburbios. Drama y thriller se unen en este film dirigido por Alonzo Ruizpalacios (Güeros) y protagonizado por Gael García Bernal (serie Mozart in the jungle), Leonardo Ortizgris (Opus zero), Alfredo Castro (Una historia necesaria), Simon Russell Beale (La muerte de Stalin), Lynn Gilmartin y Leticia Brédice (8 tiros).

India es el país de origen de Rebeldes de Hindostan, cinta que mezcla aventura y acción para narrar la lucha entre un grupo de rebeles y la Compañía Británica de las Indias Orientales en 1975. Los primeros quieren liberar la región de India conocida como Hindostan, lo que sería un duro golpe para los segundos. Ante esta amenaza, el comandante británico envía a un pequeño rebelde a infiltrarse en el grupo y desbaratar desde dentro los planes de estos rebeldes. Escrita y dirigida por Vijay Krishna Acharya (Tashan), esta película que llegó a las salas este jueves día 8 está protagonizada por Amitabh Bachchan (Sarkar 3), Lloyd Owen (Apollo 18), Aamir Khan (Talaash), Katrina Kaif (Fitoor) y Fatima Sana Shaikh (Table No.21), entre otros.

En lo que a animación se refiere, tres son los estrenos. Detective Conan: The Zero Enforcer recupera al conocido personaje japonés en la que es la película 22 de la franquicia. La trama arranca cuando se produce una explosión en un complejo turístico y centro de exposiciones vigilado por más de 22.000 agentes. A pesar de las medidas de seguridad el atentado se produce, por lo que será necesaria la presencia del detective más famoso de Japón. Dirigida por Yuzuru Tachikawa (serie Death Parade), la cinta cuenta con las voces originales de Tôru Furuya (Dragon Ball Z: La batalla de los dioses), Megumi Hayashibara (Pokémon ¡Te elijo a ti!), Rikiya Koyama (serie Coppelion), Ken’ichi Ogata (Space battleship Yamato) y Ryôtarô Okiayu (Dream 9).

También de Japón procede Maquia, una historia de amor inmortal, aventura dramática escrita y dirigida por Mari Okada, con la que debuta en el largometraje. El argumento gira en torno a una joven huérfana en una tierra donde el tiempo no transcurre igual que en el mundo de los hombres. Una tierra en la que sus gentes se dedican a tejer los acontecimientos que acontecen. La vida de la joven y del resto de habitantes da un giro cuando son atacados por un ejército que busca la sangre que les permita ser jóvenes eternamente. Tras la devastación, la joven huérfana encuentra un bebé con la que crea un vínculo, pero a medida que el bebé crece ella siempre permanece igual. Entre las principales voces de esta historia encontramos a Manaka Iwami (serie New game!), Miyu Irino (Una voz silenciosa. La película), Yôko Hikasa (Nôgêmu nôraifu: Zero), Hiroaki Hirata (One Piece Gold) y Yoshimasa Hosoya (En este rincón del mundo).

La última de las novedades animadas es El ángel en el reloj, aventura familiar producida en México en 2017 cuyo argumento está protagonizado por una niña que quiere detener el tiempo. Al intentar hacerlo conoce al ángel que vive en el reloj de cuco de su casa, quien le llevará a los Campos del Tiempo, donde aprenderá a apreciar las cosas buenas del presente que nos ayudan a luchar por lo que más queremos. Miguel Ángel Uriegas (La increíble historia del Niño de Piedra) es el encargado de poner en imágenes esta historia, en la que también participa como guionista, mientras que Leonardo de Lozanne (Que pena tu vida), Erick Elias (Compadres), Laura Flores (serie La fan) y Camila Sodi (Amor de mis amores) ponen las principales voces en la versión original.

En cuanto al documental, destaca la nueva película dirigida por Michael Moore (Bowling for Columbine), que lleva por título Fahrenheit 11/9, y que es una mirada crítica y cómica a los tiempos actuales, analizando los dos primeros años de presidencia de Donald Trump y tratando de responder a las preguntas ¿Cómo hemos llegado hasta aquí? y ¿Cómo salimos de esta situación?

Los amantes del cine tienen una cita ineludible con  Bergman, su gran año, un retrato del famoso director sueco que en 1957, cuando tenía 40 años, comenzó un periodo de producción artística que le llevó a afirmar algunos de los más grandes clásicos de la historia del cine en apenas seis años, realizando además obras teatrales, radiofónicas y películas para televisión. La cinta está dirigida por Jane Magnusson (Descubriendo a Bergman).

La producción española documental está representada por I hate New York, ópera prima de Gustavo Sánchez, quien con una cámara doméstica se adentra durante diez años en las vidas de cuatro mujeres artistas y activistas transgénero de la cultura underground de la ciudad. A lo largo de este tiempo sus testimonios van revelando su pasado, pero también su realidad y su propia identidad.

También española es El amor y la muerte. Historia de Enrique Granados, que recrea la tormentosa y apasionante historia del compositor catalán a finales del siglo XIX y principios del XX, mezclando la historia con nuevas versiones de sus obras maestras. La cinta está escrita y dirigida por Arantxa Aguirre (Dancing Beethoven).

La tercera novedad dentro del género documental lleva por título El mayor regalo. Dirigida por Juan Manuel Cotelo (La última cima), la película versa acerca del perdón y la fuerza que tiene para cambiar situaciones que parecen insalvables, todo a través de testimonios de quienes lo han dado y quienes lo han recibido.

El último estreno de la semana es Comandante Arian, un análisis de la figura de una mujer, su lucha por la libertad y su emancipación en un país, Siria, marcado por la guerra. La comandante lidera un batallón de mujeres con el objetivo de liberar una ciudad de manos del Daesh, mientras trata de inculcar a sus compañeras el verdadero sentido de su misión: entregar la libertad a las siguientes generaciones de mujeres. Con capital español, alemán y sirio, la cinta está dirigida por Alba Sotorra (Game Over).

Los ‘Kingsman’ se enfrentan al mundo de LEGO por la Reina Victoria


Fin de semana de pocos aunque muy interesantes estrenos. Desde la acción al drama, pasando por la comedia y el cine para toda la familia, los títulos que llegan este viernes, 22 de septiembre, a la cartelera española prometen ofrecer algo a prácticamente todos los tipos de espectadores. Y si los géneros no son suficiente, también hay que tener en cuenta los nombres que sustentan muchas de las novedades.

Para comenzar el repaso tenemos Kingsman: El Círculo de Oro, continuación del film de 2014 que vuelve a adaptar el mundo de cómic creado por Mark Millar y Dave Gibbons en una aventura plagada de acción y humor que arranca cuando la sociedad secreta Kingsman es atacada y prácticamente destruida, sus pocos supervivientes deberán buscar ayuda en los Statesman, sus “primos” norteamericanos. Matthew Vaughn (Kick-Ass: Listo para machacar) vuelve a ponerse tras las cámaras para imprimir su particular visión de esta historia y dirigir a Taron Egerton (Legend), Colin Firth (El editor de libros), Julianne Moore (Wonderstruck), Halle Berry (X-Men: Días del futuro pasado), Mark Strong (El caso Sloane), Jeff Bridges (Comanchería), Channing Tatum (Los odiosos ocho), Pedro Pascal (La gran muralla) y Elton John.

Muy diferente es la comedia de aventura y acción familiar La LEGO Ninjago película, nueva adaptación de este famoso juego de construcción dirigida en esta ocasión a tres bandas por Charlie Bean (serie Robotboy), Paul Fisher y Bob Logan. Su trama se centra en seis jóvenes ninjas encargados de proteger su ciudad. Para ello, durante la noche se convierten en secretos guerreros que adquieren poderosas habilidades con las que podrán derrotar al malvado Garmadon. Entre las voces de la versión original de esta coproducción entre Estados Unidos y Dinamarca destacan las de Jackie Chan (Atrapa a un ladrón), Dave Franco (Ahora me ves 2), Michael Peña (Belleza oculta) y Justin Theroux (La chica del tren).

La recreación histórica llega de la mano de La Reina Victoria y Abdul, cinta que adapta el libro de Shrabani Basu y que, en clave de comedia dramática, aborda la historia real de la amistad que surge entre la monarca y un joven indio que, poco a poco, va adquiriendo relevancia en la Corte Real hasta convertirse en secretario personal de la Reina. Stephen Frears (Florence Foster Jenkins) dirige esta coproducción entre Estados Unidos y Reino Unido que cuenta con un reparto encabezado por Judi Dench (Philomena), Ali Fazal (Fast & Furious 7), Eddie Izzard (serie Hannibal), Tim Pigott-Smith (Whisky Galore), Adeel Akhtar (La gran enfermedad del amor), Michael Gambon (El último virrey de la India) y Olivia Williams (Amor sin cita previa).

Estados Unidos también participa en La historia del amor junto a Francia, Canadá y Rumanía. Esta producción de 2016 adapta la novela de Nicole Krauss para narrar la historia de dos personajes muy distintos, un inmigrante judío polaco y una joven en la Nueva York del siglo XXI, cuyos destinos parecen unidos por un libro llamado ‘La historia del amor’. Este drama romántico con trasfondo bélico está dirigido por Radu Mihaileanu (El concierto) y protagonizado por Derek Jacobi (Cenicienta), Sophie Nélisse (La ladrona de libros), Gemma Arterton (Melanie: The girl with all the gifts) y Elliott Gould (serie Ray Donovan).

Puramente europea es Bye bye Germany, comedia dramática con la II Guerra Mundial como telón de fondo cuya trama, basada en las novelas de Michel Bergmann, se centra en un grupo de judíos supervivientes de un campo de concentración que, ante la necesidad de conseguir dinero para llegar a Estados Unidos, deciden preparar un gran timo vendiendo ropa de cama entre los alemanes. Dirigida por Sam Garbarski (Irina Palm), la cinta está protagonizada por Antje Traue (Criminal), Anatole Taubman (Transporter legacy), Moritz Bleibtreu (Las confesiones), Mark Ivanir (The man who was thursday), Joel Basman (Paula) y Jeanne Werner (Antes del frío invierno).

La representante española lleva por título Los comensales, comedia escrita y dirigida por Sergio Villanueva, actor visto en Malas noticias (2008) que debuta de este modo en el largometraje de ficción. El argumento arranca cuando una escritora y un director teatral se reúnen con varios actores para hablar de un posible proyecto. Durante el encuentro la obra de teatro pasará a un segundo plano, centrándose la conversación en sus vidas, sus miedos y sus sueños. En el reparto encontramos a Silvia Abascal (Truman), Juan Diego Botto (Ismael), Quique Fernández (Un ajuste de cuentas) y Sergio Peris-Mencheta (El mal que hacen los hombres).

Con mucho retraso se estrena en España la danesa A war (Una guerra), drama bélico de 2015 escrito y dirigido por Tobias Lindholm (Secuestro) que narra tanto la vida de los soldados en el frente como la de las familias que esperan en casa el regreso de los soldados tratando de mantener una cierta normalidad. En concreto, la historia se centra en un comandante cuya compañía se ve atrapada en un fuerte fuego cruzado durante una misión de rutina. Las decisiones que tome tendrán duras consecuencias no solo en los soldados bajo su mando, sino en la mujer y los hijos de muchos de ellos que se encuentran en casa. Pilou Asbæk (Lucy), Tuva Novotny (Come Reza Ama), Søren Malling (serie 1864), Charlotte Munck (Headhunter) y Dar Salim (Familien Jul) encabezan el reparto.

‘Ghost in the Shell’: sobre todo, el alma de la máquina


Muchas veces tendemos a olvidar que una adaptación es eso, una adaptación. Dicho de otro modo, que no todo tiene que ser absolutamente fiel al original. Los más puristas e intransigentes tienden a olvidarlo, y eso impide muchas veces que no veamos el alma dentro de la máquina, la historia detrás del tratamiento dramático. Y con una legión de fans como la que tienen el manga de Masamune Shirow y la versión animada de 1995 de Mamoru Oshii (Avalon), es lógico que este film dirigido por Rupert Sanders (Blancanieves y la leyenda del cazador) pueda ser despedazado. Pero precisamente la película invita a eso, a ver el alma de la máquina.

Es posible que la historia haya sido adaptada a las necesidades narrativas y dramáticas de Hollywood. Y desde luego no seré yo quien defienda la labor de Sanders como director, quien a pesar de intentarlo tiende a una narrativa más bien estándar. Pero entre sus varios defectos se alza una virtud fundamental: su guión mantiene la esencia de la historia original, abordando la delicada frontera entre humanidad y robótica, entre cuerpo y alma. En medio del thriller que protagoniza la historia se pueden apreciar píldoras interesantes que reflexionan sobre lo que nos hace humanos, sobre los beneficios y los riesgos de integrar cuerpo humano y partes cibernéticas para mejorar al hombre. Y sobre todo, se reflexiona sobre el camino que sigue una sociedad constantemente comunicada en la que el flujo de datos puede llevar a hackear un cerebro en cualquier lugar.

A esto se suma, por un lado, una banda sonora excepcional, y por otro una puesta en escena que va un paso más allá del film original para acercarse más a lo que ya imaginó Ridley Scott en Blade Runner (1982). Visualmente poderosa, la cinta posee además un interesante giro dramático hacia la mitad de su ajustado metraje que cambia completamente el sentido argumental de la historia para pasar de la persecución de un criminal que mata a través de las conexiones digitales a una búsqueda del pasado y la verdad de la protagonista. Todo ello hace de esta versión en carne y hueso una obra más compleja de lo que puede entenderse a simple vista, capaz de aprovechar los momentos más simbólicos y recordados de la cinta de animación para introducirlos en una historia relativamente nueva que, eso sí, continúa reflexionando a su manera sobre los mismos temas.

Lo cierto es que este Ghost in the Shell, versión 2017, es víctima de sus propias necesidades. La visión de Hollywood (y la occidental en general) determina el modo en que se plantea y desarrolla la trama, menos simbólica y más tangible. Por fortuna, se ha logrado mantener el espíritu de la historia original. Pero más allá de sus posibles debilidades (narrativas sobre todo, y el hecho de que Takeshi Kitano se comunique con el resto de personajes en otro idioma), lo cierto es que el grueso de todos sus elementos funcionan como una máquina bien engrasada. El tratamiento visual, la música, un reparto más que notable (con especial mención a Scarlett Johansson, Pilou Asbæk y Kitano) y la filosofía que encierra su desarrollo dramático conforman una interesante fusión que confirma que cuerpo y máquina pueden convivir en armonía.

Nota: 7/10

Fin de semana para encontrarse con ‘Ghost in the Shell’ y Los Pitufos


El último día de marzo llega cargado de estrenos. A diferencia de viernes anteriores, este 31 aterrizan en la cartelera numerosos títulos que abarcan un amplio espectro de género y gustos, desde la ciencia ficción a la animación infantil, pasando por sendos documentales muy interesantes. Pero si algo destaca entre todos ellos es, sin duda, la adaptación de una de las historias más importantes del manga.

Se trata de Ghost in the Shell, que vuelve al cine de la mano de Rupert Sanders (Blancanieves y la leyenda del cazador), esta vez en imagen real y con actores de carne y hueso. La nueva adaptación de la obra de Masamune Shirow vuelve a narrar la historia de Major, una cyborg única en su especie que trabaja en la Sección 9, un cuerpo de élite de operaciones especiales dedicado a detener a los criminales más peligrosos. Pero cuando deban enfrentarse a un enemigo cuyo objetivo es detener los avances de la robótica la protagonista deberá aceptar y entender su propia condición. Acción, ciencia ficción y dosis de drama es lo que ofrece este film cuyo reparto está encabezado por Scarlett Johansson (Capitán América: Civil War), Pilou Asbæk (Ben-Hur), Michael Pitt (serie Boardwalk Empire), Juliette Binoche (La espera), Takeshi Kitano (Zatoichi) y Michael Wincott (Hitchcock).

El otro estreno importante, sobre todo para los más pequeños, es Los Pitufos: La aldea escondida. Los personajes creados por Peyo regresan a la gran pantalla animados por ordenador para vivir una nueva aventura que les llevará a descubrir el mayor secreto de la historia de los pitufos, una aldea misteriosa que deberán salvar de las garras del malvado mago Gargamel. Diversión a raudales para toda la familia en esta cinta dirigida por Kelly Asbury (Shrek 2) y que cuenta con las voces, en su versión original, de Ariel Winter (serie Modern family), Michelle Rodriguez (Fast & Furious 7), Julia Roberts (Money monster), Joe Manganiello (Magic Mike XXL) y Mandy Patinkin (serie Homeland).

La comedia tiene a su principal representante en Mesa 19, film dirigido por Jeffrey Blitz (Rocket Science) que se desarrolla en una boda. Durante el banquete, los invitados que no encajan en ninguna otra parte son sentados en una misma mesa, por lo que deciden hacer algo al respecto. Anna Kendrick (El contable), Amanda Crew (Silicon Valley), Lisa Kudrow (La chica del tren), Wyatt Russell (Infiltrados en la Universidad), Stephen Merchant (Logan), Tony Revolori (El gran hotel Budapest), Margo Martindale (serie The americans) y Craig Robinson (Jacuzzi al pasado) encabezan el reparto.

Este fin de semana también llega a la cartelera Últimos días en el desierto, nueva revisión de los 40 días de ayuno y rezo que Jesucristo pasó en el desierto, y durante los que tuvo que enfrentarse al Diablo. Escrito y dirigido por Rodrigo García (Albert Nobbs), este drama producido en Estados Unidos en 2015 cuenta con un limitado reparto integrado por Ewan McGregor (Agosto), Ciarán Hinds (Circuito cerrado), Tye Sheridan (Mud), Ayelet Zurer (serie Daredevil) y Susan Gray (The lords of Salem).

Entre los estrenos europeos destaca Mañana empieza todo, comedia dramática franco británica dirigida por Hugo Gélin (Comme des frères) que arranca cuando un joven soltero y conquistador que vive en la costa francesa recibe la visita de una antigua conquista. La mujer le deja un bebé asegurando que es suyo y desaparece. Incapaz de hacerse cargo de la pequeña, trata de encontrar a la madre sin éxito. El tiempo pasa y la niña crece en una vida maravillosa bajo los cuidados del padre, pero tras ocho años la madre regresa para recuperar a su hija. El reparto está encabezado por Omar Sy (Inferno), Clémence Poésy (Mi amigo Mr. Morgan) y Antoine Bertrand (Louis Cyr).

Bélgica, Bulgaria y Holanda están presentes en El rey de los belgas, cinta escrita y dirigida a cuatro manos por Peter Brosens y Jessica Woodworth (Altiplano) cuya trama, a medio camino entre la comedia y el drama, gira en torno al Rey Nicolas III, un alma solitaria que tiene la sensación de vivir una vida que no es la suya. Durante una visita de estado a Estambul estará acompañado de un director británico, quien tiene la misión de rodar un documental con el que pulir la imagen aburrida del monarca. Entre los actores del film encontramos a Goran Radakovic (Amanet), Bruno Georis (Un feliz acontecimiento), Titus De Voogdt (Broer), Peter Van den Begin (Wiplala) y Lucia Debay (Melody).

La única representación española es Bella Durmiente, cinta en la que colabora junto a Francia. Escrita y dirigida por Adolfo Arrieta (Tam Tam), esta comedia dramática es una versión libre del clásico cuento que se centra en el príncipe de Letonia, quien vive sus días obsesionado con la idea de ingresar en el Reino de Kentz y despertar de su letargo a la Bella Durmiente. Pero para poder lograrlo tendrá que convencer primero a su padre, quien no cree en la leyenda. En el reparto destacan los nombres de Agathe Bonitzer (Un cuento francés), Mathieu Amalric (Grandes familias), Serge Bozon (Marguerite et Julien), Ingrid Caven (Fuera de temporada) y Niels Schneider (Primavera en Normandía).

El documental tiene esta semana hasta tres representantes. Por un lado, la española Cantábrico. Los dominios del oso pardo, cinta que traslada al espectador a la cornisa cantábrica, hogar de mitos y leyendas y de animales como los lobos, los gatos monteses, los urogallos y los osos pardos, símbolo de la zona. El film está escrito y dirigido por Joaquín Gutiérrez Acha (Guadalquivir).

Destaca también David Lynch: The Art Life, recorrido íntimo por los años formativos en la vida del director, desde su educación en Montana hasta las oscuras calles de Philadelphia. Un recorrido que le ha convertido en uno de los artistas más personales del cine. Jon Nguyen, Rick Barnes y Olivia Neergaard-Holm debutan como directores con este largometraje.

Por último, The first monday in may aborda la creación de la exposición China: Through the looking glass. Dirigida por Andrew Rossi (Ivory Tower), la cinta aborda la inauguración que tuvo lugar en 2015 en el Museo Metropolitano de Nueva York, y que congregó a lo más selecto del mundo del cine y de la moda.

‘La gran muralla’: un mercenario en la corte del emperador chino


Matt Damon salva a la Humanidad en 'La gran muralla'.Posiblemente la pregunta que más suscita la nueva película de Zhang Yimou (Las flores de la guerra) es qué hace un actor como Matt Damon (Un lugar para soñar) en un film como este. La suscita antes y después de ver esta aventura con criaturas, luchas que desafían la gravedad y efectos especiales a raudales. La respuesta a tan cacareada pregunta es múltiple, y depende del prisma con el que se mire, pero eso importa poco ahora. La cuestión es si la cinta merece la pena, y de nuevo la respuesta depende del prisma con el que se mire.

Visualmente hablando, La gran muralla es impecable, incluso extraordinaria. Yimou vuelve a demostrar su dominio de la narrativa no solo a través de los movimientos de cámara, algunos realmente espectaculares, sino a través del color. Al igual que en sus anteriores films, cada aspecto de la película, desde el vestuario hasta el diseño de producción, está pensado para transmitir algo al espectador, para narrar más allá de lo que se ve a simple vista. El director incluso llega a permitirse ciertos homenajes a sus anteriores films para, a continuación, explorar nuevas vías narrativas más acordes con la historia del film.

Ahora bien, en lo que se refiere al contenido, al peso de la propia historia, la película deja mucho que desear. Si bien los personajes están definidos con cierta solvencia, el desarrollo argumental peca de una excesiva simpleza, carente por completo de giros dramáticos lo suficientemente sólidos como para provocar algo más que un avance de la acción en la senda prevista desde los primeros compases de la trama. A esto se suman algunos lapsos temporales y espaciales que, aunque necesarios para hacer avanzar el argumento, terminan por ser algo confusos. Y eso por no hablar de algunas incongruencias, como el hecho de que en mitad de la Muralla China un personaje se ponga a torear a una de las criaturas. Y no es un doble sentido.

Todo ello impide que La gran muralla sea algo más que un mero entretenimiento. Tampoco es que pretenda ser nada más, pero a pesar de ello cabría esperar un arco dramático algo menos lineal. Al menos la labor de Yimou tras las cámaras solventa buena parte de las carencias argumentales del conjunto, trasladando al espectador a una leyenda sobre el origen de esta construcción. Puede que se olvide tan rápidamente como se consume, pero una pregunta se mantiene en el subconsciente. ¿Qué hace Matt Damon en esta película? Bueno, dar vida a un mercenario en la corte del emperador chino. Y que cada uno dé sentido a esa respuesta.

Nota: 6/10

‘Ben-Hur (2106)’: Roma bajo el sino de los tiempos


Jack Huston y Toby Kebbell compiten en 'Ben-Hur', versión de 2016.El cine es, o debería ser, un reflejo de la situación política, social y económica en la que se realiza. Pero una cosa es eso y otra muy distinta tergiversar deliberadamente una historia para obligarla a cumplir con ese precepto. Esta última idea, demasiado presente en lo nuevo de Timur Bekmambetov (Wanted), es la que provoca que una película más o menos interesante derive en un sinsentido moralista de dudosa credibilidad.

En efecto, Ben-Hur (2016) es un remake intenso, visualmente impecable y con muchos aciertos, uno de ellos darle más presencia al personaje de Messala, interpretado por un irregular Toby Kebbell (El aprendiz de Brujo). Y es que con ello se da más presencia al Imperio Romano y, de paso, al aspecto conquistador, violento y criminal de la expansión romana. En este sentido, resultan interesantes los conflictos morales y humanos del personaje, representando la dualidad de un mundo que lucha por conseguir la paz a través de la violencia. Asimismo, la relación entre los protagonistas queda excepcionalmente bien desarrollada, ofreciendo al espectador una visión más profunda de sus motivaciones y del modo en que sus sentimientos cambian a lo largo de la trama.

El problema es la trama en sí, o mejor dicho el tratamiento dramático que se realiza. Y es que la historia parece desinflarse al introducir problemas innecesarios cada vez más abrumadores a medida que se acerca el final. Por supuesto, la resolución del conflicto entre Ben-Hur (notable Jack Huston, visto en la serie Boardwalk Empire) y Messala es algo tan disparatado como innecesario, pero hay más. La introducción de un personaje secundario totalmente anecdótico al que se le quiere dar más importancia de la que merece; la falta de tratamiento serio de la historia de Jesucristo; poco o nulo desarrollo de algunos secundarios más relevantes.

La pregunta que cabe hacerse es ¿por qué? ¿Por qué tergiversar una historia épica de odio, traición, venganza y perdón modificando la naturaleza de los personajes (y por extensión de lo que representan) con un milagro divino? La respuesta creo que hay que buscarla fuera de la pantalla. En un contexto mundial en el que los pueblos cada vez parecen odiarse cada vez más, la cinta trata de convertirse en una suerte de hermanamiento fraternal entre pueblos tan dispares como el musulmán, el judío y el romano. Y eso, por muy buena voluntad que pueda tener, parecía poco probable en la época romana, sobre todo después de suceder lo que sucede durante la trama. El resultado es el mencionado: se retuerce el desarrollo natural de una historia para forzar un final marcado por los tiempos actuales. Y eso, salvo que se trabaje desde el minuto uno, no suele salir bien.

En resumen, Ben-Hur (2016) comienza bien, posee algunos momentos realmente épicos (la carrera de cuadrigas es espléndida) y ofrece una interesante visión del Imperio Romano en la época de Jesucristo. Ahora bien, la cinta pierde fuelle hacia el final de la trama, y lo hace casi por voluntad propia, modificando no solo la historia que todo espectador con cierta edad tiene en la retina, sino transformando por obra y designio de Dios (y esto es casi literal) a dos personajes enfrentados en dos hermanos. Que Bekmambetov se sienta más o menos cómodo con esta cinta es algo casi secundario (aunque tiene su relevancia que solo parezca disfrutar con las secuencias de acción); el problema es de guión, flojo en demasiados momentos y con tendencia a la autodestrucción más ilógica que se pueda ver en una pantalla.

Nota: 6/10

‘1864’ desgrana la locura de la política que sustenta la guerra


'1864' es un fiel reflejo de la locura que hay detrás de la guerra.Es fácil encontrar producciones bélicas en las que los héroes, incluso cuando terminan siendo una suerte de mártires, pertenecen al bando ganador. E incluso son comunes los relatos en los que el héroe pertenece a los villanos (normalmente los nazis en la II Guerra Mundial). Pero que un país produzca una serie crítica y dura sobre la locura de una guerra en la que, además, terminó siendo derrotado, eso es algo que no se ve todos los días. Por eso 1864 es tan especial, más allá de sus logros técnicos e interpretativos (y sus errores, que también existen).

Desde luego, el trabajo del autor de la trama, Ole Bornedal (El vigilante nocturno) es sumamente interesante. Con saltos temporales entre el presente y la época en la que Dinamarca decidió enfrentarse a Prusia y el Imperio Austríaco en la llamada Guerra de los Ducados, esta miniserie de 8 episodios recoge magistralmente los diferentes sentimientos que convulsionaron a la sociedad danesa en aquellos años. Desde el sentimiento patriótico y mesiánico de sus dirigentes hasta el triángulo amoroso de los protagonistas, pasando por el odio, el racismo, la intolerancia e, incluso, el comunismo de Marx, la ficción compone un cuadro que, como si de la pintura que acompaña a los títulos de crédito se tratara, parece tan real como aterrador.

Curiosamente, lo más interesante de 1864 no es el desarrollo de los movimientos bélicos, sino el modo en que la sociedad, sobre todo la alta sociedad, vive la guerra. Ajenos al horror de las trincheras y de los nuevos armamentos, conciben el choque de ejércitos más como un divertimento que como una sangrante locura. La forma en que los dirigentes hablan de los soldados, como si fueran meros peleles sin alma (se habla de miles de muertos con la misma calma con la que se atiende a un espectáculo), es casi más aterradora que los violentos momentos que deja la serie. El modo en que Bornedal desarrolla poco a poco la locura que se apodera de la sociedad danesa es tan inteligente como sutil, entendiéndolo como un aspecto más de la trama cuando, en realidad, su fuerza es tal que termina por ser lo más atractivo.

Y esto posiblemente sea un defecto, o al menos podría serlo desde el punto de vista de los protagonistas. Los dos hermanos interpretados por Jens Sætter-Lassen (ID:A) y Jakob Oftebro (Cuando despierta la bestia), aunque con una trama común bien desarrollada y con interesantes puntos de giro (algunos un poco previsibles), terminan por ser peones en ese juego de las altas esferas. Es por eso que la obra resultan tan atractiva: permite al espectador tener una visión amplia de lo que es la política en tiempos de guerra, aunque sin dejar a esta de lado, convirtiéndola más en un contexto que en la protagonista de la historia.

Un relato de personajes

Aunque si algo destaca por encima de cualquier otro aspecto de 1864 son los personajes. Sencillos, naturales, enigmáticos. No existe ningún aspecto de los roles principales y secundarios que debilite la trama. Más bien al contrario, es gracias a ellos que la serie, en muchos momentos, adquiere un interés mayor que el que podría parecer en un principio. Y de nuevo, no es el triángulo amoroso el más interesante. De hecho, y esto es una percepción puramente personal, la labor de Marie Tourell Søderberg (Spies & Glistrup), el amor de los dos hermanos, resulta excesivamente teatral. Pero independientemente de esto, Bornedal elabora de forma más detallada los personajes secundarios, convirtiéndolos en los auténticos protagonistas.

Entre ellos destaca sobremanera el de Søren Malling (serie Borgen), tan misterioso como hipnótico. Sus conocimientos, su cautela, su experiencia, sus visiones y su forma de afrontar la muerte le convierten en un líder, en una especie de enviado que trata de cambiar un futuro que conoce de antemano. La labor de Malling aporta un grado mayor de misterio, lo que eleva su rol por encima del resto. Es, sin duda, el más interesante, sobre todo porque una vez finalizada la trama muchas de las preguntas quedan sin respuesta, manteniendo el halo de misterio a su alrededor.

Pero es solo una muestra. En realidad, la producción acoge bajo su seno una serie de personajes que, aunque en cierto modo son arquetípicos (el capitán cobarde y borracho, los soldados y su relación fraternal, etc.), conquistan al espectador gracias a la naturalidad con la que son definidos. Incluso aquellos más indeseados, como podría ser la cúpula política (definida literalmente como locos mentales), terminan por satisfacer las demandas de una trama que, por lo demás, sigue un desarrollo dramático relativamente clásico, y en el que apenas existen giros argumentales que realmente puedan sorprender.

Aunque la realidad es que 1864 tampoco pretende ser un relato sobrecogedor en su descripción de la guerra. Consciente de que eso ya existe en cine, televisión, literatura y hasta música, Ole Bornedal opta por centrar el interés en lo que siempre ha existido detrás de toda guerra, en lo que ha llevado a los jóvenes a morir por unos ideales que consideraban suyos pero que, en realidad, les habían sido impuestos: la locura de los poderosos. Una locura que, con el caldo de cultivo adecuado, puede llevar innecesariamente a un país hasta las puertas del infierno.

‘Borgen’ utiliza su última temporada para cerrar temas inconclusos


La tercera temporada de 'Borgen' ofrece un final a los arcos dramáticos de los personajes.Antes de comenzar con el análisis de la tercera y última temporada de Borgen, serie creada por Adam Price (Anna Pihl) acerca de los entresijos del poder en Dinamarca, sus relaciones con los medios de comunicación y los límites morales y personales del sistema político, un breve inciso acerca del desarrollo de la producción. Esta última entrega de 10 episodios tuvo lugar, en su país de origen, en 2013, dos años después del final de la segunda temporada. Teniendo en cuenta cuál fue ese final, es de suponer que esta nueva etapa es más bien una herramienta dramática para cerrar algunas líneas algo inconclusas. Es por eso que el resultado debe valorarse no como una temporada al uso, sino más bien como un broche a lo narrado en las dos temporadas anteriores.

Esto se traduce en que muchos de los aspectos que complementan a la trama principal se quedan en meros alicientes dramáticos que solo sirven para aportar cierto grado de tensión a un desarrollo, por otro lado, relativamente plano. La creación de un nuevo partido político por la protagonista, de nuevo interpretada por Sidse Babett Knudsen (Después de la boda), es el punto de partida de un variopinto grupo de situaciones que se van sucediendo unas a otras sin más impacto en la trama principal que la simple exposición de conflictos, de dificultades y de intrincadas relaciones políticas y personales que reflejan, y esto es extrapolaba a todos los países, las ambiciones personales que todo individuo pone en su actividad política.

Traiciones, enfermedades, secretos, mentiras, pasados comprometidos. Todo es posible en estos capítulos de Borgen para aportar cierto grado de conflicto y dramatismo al desarrollo de esta trama principal que, como digo, carece del peso específico necesario para sostenerse por sí sola. Esta es, sin duda, la mayor diferencia con las temporadas anteriores, y en cierto modo es el punto débil de una tanda de episodios que parece nacer más como una demanda social por conocer el destino de los personajes más que como una necesidad de explicar el regreso de Birgitte Nyborg a la primera línea de la política. Aunque en realidad el mayor problema reside en el poco impacto que las tramas secundarias tienen en el resultado final.

En efecto, a diferencia de etapas anteriores esta última temporada no parece lograr una consistencia de los conflictos necesaria para generar un futuro diferente al previsto. O lo que es lo mismo, no hay puntos de giro en un guión planteado como una travesía por un mar en calma con algún que otro conato de oleaje. Si un personaje traiciona la confianza del grupo, simplemente desaparece de escena; si una enfermedad pone en riesgo la política del nuevo partido, no solo se solventa con inteligencia, sino que la enfermedad se supera. Y si surgen conflictos con el pasado de un personaje, se le relega a un segundo plano pero mantiene su importancia en la trama. No existen, por tanto, modificaciones en el desarrollo. No se generan conflictos reales que logren cambiar el rumbo de las cosas, posiblemente porque sus responsables saben de antemano que esta temporada, entendida como un ente único, tiene el fin que tiene.

Ideal político

Pero esta tercera temporada de Borgen también permite poner sobre la mesa una serie de temas políticos, morales y éticos notablemente interesantes, siguiendo la línea marcada por las anteriores etapas y, lo más importante, manteniendo el nivel reflexivo de aquellas. Destaca sobremanera la inclusión en la trama, como un factor que sobrevuela todo el desarrollo, de la ambición personal por encima de los intereses colectivos e, incluso, de la propia ideología. La introducción en diversos episodios de pequeñas secuencias (e incluso de temáticas episódicas completas) genera en todo momento la sensación de asistir a una lucha entre el ideal político y la corrupción por intereses personales o políticos, y no únicamente económicos.

Desde luego, este aspecto es el más interesante de toda la temporada, y en cierto modo logra salvar la producción de sus propias limitaciones impuestas desde su planteamiento. Si bien es cierto que los conflictos no logran alcanzar la complejidad de los expuestos en las temporadas anteriores (entre otras cosas por falta de espacio físico y narrativo), sí son lo suficientemente sólidos como para servir de hilo conductor a muchos episodios que están planteados como una mera exposición de acontecimientos. Es esta idea general la que logra, en muchos momentos, dotar de un mayor grado de conflictividad a todo el conjunto.

Especial interés tiene la conclusión de la temporada, sobre todo por comprobar cómo sus responsables encajan todas las piezas distribuidas a lo largo de los episodios. La realidad es que no es un trabajo complicado dada la naturaleza de dichas piezas, pero igualmente es una labor más que correcta que permite, además, adentrarse en los entresijos de los pactos políticos, de los acuerdos y las reuniones en zonas apartadas de los focos mediáticos. En este sentido, y como ha sido una constante en toda la serie, se puede establecer un paralelismo entre el sistema político mostrado en la serie y el propio de cada país. Eso sí, las conclusiones pueden generar cierto malestar.

Lo que parece evidente es que la tercera temporada de Borgen pone punto y final a esta historia sobre la política danesa de la forma más amable posible, evitando grandes conflictos en sus personajes y, por tanto, limitando también su desarrollo. En cierto modo, tampoco es necesario dado que todo lo que había que contar ya se había contado en las dos temporadas anteriores, pero eso no evita que exista cierta sensación de que podría haber ofrecido algo más, al menos desde un punto de vista dramático. En lo que a política, familia, medios de comunicación y moral se refiere, esta conclusión logra mantener el nivel de las anteriores.

‘Los minions’ llegan a la cartelera para encontrar a su villano favorito


Estrenos 3julio2015Con permiso de lo nuevo de Pixar este viernes, 3 de julio, llega a los cines españoles la que posiblemente sea la cinta de animación más esperada del verano. Y todo apunta a que se convertirá en el nuevo blockbuster encargado de arrasar en la taquilla. Pero los más pequeños de la casa no son los únicos que disfrutarán en una sala de cine. Comedia, drama, thriller policíaco y algún que otro interesante documental completan la oferta de estrenos de la semana.

Aunque como es evidente, comenzamos el repaso por Los minions, la primera aventura en solitario de los famosos personajes amarillos de las dos entregas de Gru, mi villano favorito. Tal es el éxito de estos seres que esta cinta se ha propuesto explicar sus orígenes. Desde la Prehistoria hasta los años 60 del siglo XX, la película narra cómo tres de estos personajes emprenden un viaje por medio mundo para encontrar un villano al que puedan servir después de siglos perdiendo líderes. Los tres héroes encontrarán en una diabólica villana a su objetivo, pero deberán actuar contrarreloj si quieren salvar a su propia especie. Humor y acción se combinan de la mano de Kyle Balda (Lorax: En busca de la trúfula perdida) y Pierre Coffin, responsable de la saga Gru, en un film que cuenta con las voces originales de Sandra Bullock (Gravity), Jon Hamm (El chico del millón de dólares), Michael Keaton (RoboCop), Allison Janney (Espías), Steve Coogan (Philomena), Geoffrey Rush (La mejor oferta) y Steve Carell (Foxcatcher), entre otros.

También comedia, aunque de cariz diferente, es Aprendiendo a conducir, nueva película de Isabel Coixet (Mi otro yo) producida en 2014 en Estados Unidos. A medio camino entre el drama y el romance, la trama se centra en una escritora de Manhattan que decide sacarse el carnet de conducir cuando su vida pasa por uno de los momentos más difíciles. Para lograr su objetivo empieza a tomar clases con un refugiado político que se gana la vida como taxista e instructor, iniciándose una relación que se estrechará con el paso de los meses. El reparto está encabezado por Ben Kingsley (El médico), Patricia Clarkson (The East), Grace Gummer (serie The Newsroom), Jake Weber (Asalto al poder) y Sarita Choudhury (serie Homeland).

Una de las películas más recomendadas allí donde se ha estrenado y proyectado es Lo que hacemos en las sombras, comedia negra con capital norteamericano y neozelandés que aborda el tema de los vampiros desde una perspectiva cuanto menos original: tres amigos que comparten piso en Nueva Zelanda tratan de integrarse en la sociedad haciendo lo que hace cualquier joven de su edad. Sin embargo, hay una diferencia notable: son inmortales y beben sangre humana. Cuando uno de ellos convierte a un humano no les quedará más remedio que enseñarle las ventajas y responsabilidades de su nueva condición, aprendiendo por el camino unas cuantas cosas del mundo moderno. La película está escrita, dirigida y protagonizada por Jemaine Clement, que debuta de este modo en la dirección, y Taika Waititi (Boy), a los que se suman en el reparto Jonny Brugh (How to meet girls from a distance), Cori Gonzalez-Macuer (Eagle vs. Shark) y Ben Fransham (30 días de oscuridad).

La cinta española de la semana es Asesinos inocentes, thriller que arranca cuando un joven universitario en una situación personal muy comprometida recibe la oferta de asesinar a uno de sus profesores. El crimen le permitirá salir del paso y recuperar el control de su futuro. Lo llamativo de la oferta es que quien se la hace es el propio profesor. Ópera prima de Gonzalo Bendala, la película cuenta entre sus intérpretes con Miguel Ángel Solá (El corredor nocturno), Maxi Iglesias (Mentiras y gordas), Aura Garrido (El cuerpo), Luis Fernández (serie Los protegidos) y Javier Hernández (serie El barco).

Y si hace exactamente un mes llegaba a la cartelera Misericordia: Los casos del Departamento Q, ahora le toca el turno a Profanación: Los casos del Departamento Q, nueva adaptación de la novela danesa de Jussi Adler-Olsen realizada en 2014 y que en esta ocasión sitúa a los detectives ante un asesinato relacionado con un caso de hace 20 años. En aquel momento dos jóvenes fueron brutalmente asesinados, pero cuando todo apuntaba a un grupo de estudiantes de clase alta un extraño se declaró culpable y fue condenado. Ahora la aparición de un nuevo cuerpo llevará a los policías a reabrir viejas heridas y a introducirse en una peligrosa espiral de violencia. Dirigida por Mikkel Nørgaard, responsable de la primera película, en el reparto repiten los nombres principales de Fares Fares (El niño 44) y Nikolaj Lie Kaas (serie Forbrydelsen), a los que se suman Pilou Asbæk (serie Borgen), David Dencik (El topo) y Sarah-Sofie Boussnina (Bora Bora).

Francia, Grecia y Bélgica están detrás de Cuestión de actitud, drama dirigido por Panos H. Koutras (Strella) que narra el viaje que realizan dos hermanos adolescentes tras la muerte de su madre. Desde Atenas a Tesalónica, su recorrido tiene por objetivo encontrar al padre que nunca conocieron y participar en un concurso de canciones populares que podría cambiar sus vidas. Romanna Lobats (Roz), Aggelos Papadimitriou, Nikos Gelia, Kostas Nikouli y Yannis Stankoglou (Wild duck) conforman el reparto principal.

La propuesta más internacional es El padre, producción en la que colaboran Alemania, Francia, Polonia, Italia, Canadá y Turkia y que relata la masacre ocurrida en la ciudad turca de Mardin en 1915, cuando el ejército se llevó por separados a hombres y mujeres de la comunidad armenia. En medio del caos un hombre consigue sobrevivir, iniciando un viaje para tratar de encontrar a sus hijas. Dirigida por Fatih Akin (Soul kitchen), la película cuenta entre sus actores con Tahar Rahim (Samba), George Georgiou (Mamma mía!), Makram Khoury (Magic men), Akin Gazi (serie Da Vinci’s demons) y Simon Abkarian (La marche).

Y sin duda uno de los títulos más interesantes de la semana es Los caballos de Dios, drama del 2012 coproducido entre Francia, Bélgica, Túnez y Marruecos que aborda un tema tan actual como el islamismo radical. La cinta arranca cuando un joven sale de la cárcel convertido en islamista. Su encuentro con su hermano pequeño, lejos de ser emotivo, se convertirá en el primer paso para el pequeño se convierta en mártir de la Yihad. Basado en la novela de Mahi Binebine, el film está dirigido por Nabil Ayouch (Mektoub) y protagonizado por los debutantes Abdelhakim Rachid, Abdelilah Rachid, Ahmed El Idrissi Amrani, Hamza Souidek y Badr Chakir.

También del 2012 es Nosotros y yo, nuevo film del director Michel Gondry (Rebobine, por favor) que vuelve a explorar la intimidad de las relaciones humanas, en este caso a través de un grupo de adolescentes que acaban de terminar su curso escolar en un colegio del Bronx. Durante el viaje en autobús que les llevará de vuelta a casa el jaleo inicial provocado por los diferentes grupos dará paso a relaciones más personales, más cercanas, entre estudiantes que no tienen nada en común. Producida entre Estados Unidos, Francia y Reino Unido, el reparto está encabezado por Michael Brodie, Teresa Lynn, Laidychen Carrasco, Raymond Delgado y Jonathan Ortiz.

El documental de la semana lleva por título Cuero y tinta. De producción española, es la ópera prima de José Luis Sánchez Maldonado, y explora la relación del deporte y el periodismo a lo largo de los años. Una relación que ha creado miles de amantes al deporte y que ha encumbrado a grandes estrellas y deportistas sin tener en cuenta los colores o las pasiones individuales.

Diccineario

Cine y palabras

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