La comedia y el drama llevan los estrenos ‘A dos metros de ti’


Una de cal y otra de arena. Así se podrían entender los dos primeros fines de semana de septiembre. Si hace siete días el terror se apoderaba de la cartelera, este viernes día 13 es todo lo contrario. Romance, comedia y drama centran los principales títulos, que, eso sí, están enfocados a todo tipo de públicos.

Entre los títulos estadounidenses encontramos A dos metros de ti, drama romántico adolescente que tiene como protagonista a una joven que, aunque intenta vivir su vida como cualquier chica de su edad, pasa mucho tiempo en el hospital al sufrir fibrosis quística. Todo cambia cuando conoce a un encantador chico que también es paciente del hospital. Ambos comenzarán una relación que les llevará a desafiar todas las normas, incluso aunque eso ponga en riesgo sus vidas. Justin Baldoni (serie My last days) se pone tras las cámaras para debutar en el largometraje de ficción como director, mientras que en el reparto encontramos los nombres de Haley Lu Richardson (Múltiple), Cole Sprouse (serie Riverdale), Claire Forlani (Infierno de cristal), Parminder Nagra (Hechizada), Moises Arias (Ben-Hur) y Emily Baldoni (Los fantasmas de mis exnovias).

También pertenece al drama En mil pedazos, cinta de 2018 dirigida por Sam Taylor-Johnson (Cincuenta sombras de Grey) cuyo argumento arranca cuando un joven adicto a las drogas se somete a un tratamiento de desintoxicación en una clínica que le obligará a enfrentarse a la realidad de su vida. Aaron Taylor-Johnson (Animales nocturnos), Odessa Young (Nación salvaje), Charlie Hunnam (Rey Arturo: La leyenda de Excalibur), Billy Bob Thornton (serie Fargo), Juliette Lewis (Jim y los Hologramas), Gioanni Ribisi (Ted 2), David Dastmalchian (Ant-Man y la Avispa) y Ryan Hurst (serie Hijos de la anarquía) son los principales actores.

La última de las novedades estadounidenses es Dulcinea, film de corte romántico cuya trama se centra en un joven norteamericano obsesionado con España. Al volver a su hogar descubre que su madre ha muerto y que su novia le engaña con su hermano. Tras varios intentos fallidos de suicidio, su terapeuta le entrega un anillo que le permitirá viajar a cualquier parte del mundo con una única condición: no visitar el mismo lugar dos veces. David Hebrero debuta como director en el largometraje de ficción con esta historia protagonizada por Steven Tulumello, Sara Sanz, Germán Torres (Que Dios nos perdone), Thalma de Freitas (O xangô de Baker Street) y Phil Miler (Primavera).

Pasamos a los estrenos europeos, concretamente a los españoles. Sordo es el título de la adaptación del cómic creado por David Muñoz y Rayco Pulido sobre la vida de los maquis tras la Guerra Civil. La trama sigue a Anselmo Rojas, sordo debido a una explosión. Él y su jefe, Vicente Roig, son sorprendidos junto al resto de compañeros durante una operación se sabotaje. Anselmo logra escapar, pero será perseguido por el ejército en una carrera plagada de obstáculos, el primero el silencio que siempre le acompaña. Dirigida por Alfonso Cortés-Cavanillas (Los días no vividos), esta cinta que combina drama y acción cuenta en su reparto con Asier Etxeandia (Llueven vacas), Hugo Silva (Sólo se vive una vez), Marian Álvarez (El cuaderno de Sara), Aitor Luna (Matar el tiempo), Olimpia Melinte (Selfie 69) e Imanol Arias (serie Cuéntame cómo pasó).

La comedia dramática española está representada por Litus, adaptación de la obra de teatro homónima que tiene como punto de partida una reunión de amigos que llevan tiempo sin verse. El motivo es compartir un rato juntos después de la muerte de un miembro del grupo. Pero uno de ellos tiene una noticia: el fallecido dejó una carta de despedida para cada uno de ellos. Lo que comienza siendo un reencuentro para recordar a un amigo termina siendo una ocasión para descubrir los secretos más íntimos guardados durante años. Dani de la Orden (El mejor verano de mi vida) dirige esta versión cinematográfica protagonizada por Belén Cuesta (La Llamada), Adrián Lastra (Toc toc), Álex García (La novia), Quim Gutiérrez (Abracadabra), Miquel Fernández (La llave de la felicidad) y Marta Nieto (La despedida).

Desde Francia nos llega Los años más bellos de una vida, drama dirigido por Claude Lelouch (Roman de gare) cuya historia se centra en un hombre que, con la edad, se ha perdido por los caminos de su memoria. Sin embargo, siempre recuerda la historia de amor que vivió hace años, por lo que su hijo decide encontrar a la mujer que marcó su vida. La cinta es una continuación de Un hombre y una mujer (1966), recuperando no solo a los personajes sino también a los actores. De este modo, Jean-Louis Trintignant (Amor), Anouk Aimée (Silencio de amor), Souad Amidou (Islamour), Antoine Sire (Un hombre y una mujer), Marianne Denicourt (Hipócrates) y Monica Bellucci (En la Vía Láctea) encabezan el reparto.

También europea, concretamente austríaca, es ¿Qué hemos hecho para merecer esto?, comedia de 2018 que arranca cuando una mujer de 49 años, feminista, atea, con dos hijas y un exmarido, afronta la etapa adolescente de una de sus hijas. Aunque piensa que está preparada para todo lo que esté por llegar, cuando la joven se presenta con hiyab, dice haberse convertido al Islam y que se le tiene que llamar Fátima, la vida de la mujer entra en una serie de contradicciones de consecuencias inesperadas. Eva Spreitzhofer (Unter Blinden: Das extreme Leben des Andy Holzer) escribe y dirige este film, con el que además debuta en el largometraje de ficción. Entre los principales actores encontramos a Caroline Peters (Kalte probe), Chantal Zitzenbacher (Siebzehn), Simon Schwarz (About a girl), Jimmy Angelo, Duygu Arslan (serie Tschuschen:Power) y Emily Cox (Jesus cries).

Con bastante retraso se estrena Cuatro manos, thriller dramático alemán de 2017 escrito y dirigido por Oliver Kienle (Bis aufs Blut – Brüder auf Bewährung) que tiene protagonistas a dos hermanas que, cuando eran niñas, fueron testigos de un brutal asesinato. Ese hecho hizo que una de ellas se obsesionara con la protección de la otra, hasta el punto de sufrir paranoia. Pero cuando los asesinos de aquel terrible crimen salen de prisión la joven decide enfrentarse a ellos, aunque un accidente convertirá su obsesión por la protección en una auténtica pesadilla. El film está protagonizado por Frida-Lovisa Hamann, Friederike Becht (La conspiración del silencio), Christoph Letkowski (Fucking Berlin), Agnieszka Guzikowska y Detlef Bothe (Into the suite).

Alemania también está presente, junto a Palestina y los Países Bajos, en Los informes de Sarah y Saleem, cinta que combina drama, misterio y crimen para narrar cómo el ‘affair’ entre una judía y un palestino se convierte en un problema de Estado cuando el ejército israelí invade la sede de la autoridad palestina en Cisjordania y se incauta de miles de documentos. Muayad Alayan (Al-hob wa al-sariqa wa mashakel ukhra) se pone tras las cámaras de esta película cuyo reparto está encabezado por Sivane Kretchner, Adeeb Safadi (Junction 48), Ishai Golan (Family), Hanan Hillo (serie Fauda), Maisa Abd Elhadi (Idol) y Kamel El Basha (El insulto).

Terminamos el repaso con la brasileña El vendedor de sueños, drama de 2016 que adapta el libro de Augusto Cury cuyo punto de partida es el intento de suicidio de un famoso psiquiatra. Tan solo un mendigo logra salvarle de la muerte. El misterioso y desaliñado hombre se presenta como ‘El vendedor de Sueños’, y pronto empieza a despertar la curiosidad de todo aquel que le rodea, atrayendo a su alrededor a más y más personas. Pero, ¿quién es ese mendigo y qué le ha llevado hasta allí? La cinta está dirigida por Jayme Monjardim (O tempo e o vento), y entre sus principales actores encontramos a César Troncoso (Zanahoria), Dan Stulbach (A suprema felicidade), Dani Antunes (Loucas pra casar), Nelson Baskeville (serie Viver a vida), Billy Blanco Jr. (Muitos homens num só) y Marcelo Flores (E aí… comeu?).

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La 1ª T de ‘The Blacklist’ logra unir sus tramas en un final prometedor


James Spader es el absoluto protagonista de 'The Blacklist'.Algunas películas y series se caracterizan por tener un punto de partida espléndido. Le ocurrió a Perdidos, por ejemplo. Pero si hay algo fundamental en este mundo del séptimo arte, ya sea en la pequeña o en la gran pantalla, es saber cómo va a terminar la historia antes incluso de que se sepa cómo ha de empezar. Jon Bokenkamp, guionista de Vidas ajenas (2004), debuta en esto de los argumentos seriados con The Blacklist, una producción con buen inicio que puede generar tantas sensaciones favorables como contrarias a lo que narra. Y ello se debe, entre otras cosas, a que su desarrollo tarda en despegar, obligando al espectador a asistir a dos líneas argumentales paralelas que, a pesar de que confluyen hacia el final de la primera temporada, nunca son desarrolladas de forma conjunta, dividiendo cada uno de los 22 episodios en partes demasiado diferenciadas. Pero antes de nada, el argumento.

La serie da comienzo cuando un antiguo agente del Gobierno de los Estados Unidos acusado de diversos y graves delitos se entrega al FBI después de haber estado escondido durante décadas. Ofrece a las autoridades los nombres de los más peligrosos y despiadados criminales, pero a cambio solo quiere tener a una analista de perfiles como contacto. Lo que comienza siendo una caza y captura de la lista negra a la que hace referencia el título pronto desvela una serie de secretos que envuelven la vida de la agente del FBI y del agente del Gobierno. Con lo dicho hasta ahora cualquier aficionado al thriller habrá sufrido, al menos, un atisbo de curiosidad. Y lo cierto es que este último aspecto del argumento, aquel relacionado con el pasado de los personajes, es sin duda lo más relevante de la serie y el auténtico motor de que haya podido superar la primera temporada completa. Es más, el irregular desarrollo dramático gana enteros cuando se centra en este aspecto, perdiendo fuerza en aquellas situaciones centradas en los criminales que persigue el grupo especial del FBI. No quiere decir esto que los casos investigados no tengan relevancia (algunos son tan llamativos como espeluznantes), pero su presencia remite demasiado a las clásicas series policíacas que tanto abundan en la parrilla.

Dos líneas argumentales, como decía, que encuentran un nexo de unión hacia los últimos episodios de la temporada, sin duda lo mejor de The Blacklist. Quizá el mayor “pecado” de esta serie sea la descarada división que Bokenkamp hace en todos los episodios, destinando alrededor de 30 minutos al caso y unos 15 a generar intriga con el oscuro pasado de los dos protagonistas. Una división que se antoja antinatural, obligando a los personajes (y al espectador) a resolver un caso para poder tener acceso a algo de información mucho más interesante. La principal consecuencia de esto es, precisamente, el innecesario desgaste de la trama. El equipo del FBI es presentado como un grupo de marionetas bajo las órdenes de un hombre cuyos contactos, conocimientos y habilidades le permitirían perfectamente solucionar los casos sin ayuda de nadie. El corto desarrollo de los crímenes y sus precipitadas resoluciones no hacen sino confirmar la idea de que son una mera excusa de algo más interesante.

Y la verdad es que si atendemos a la conclusión de estos primeros episodios, es infinitamente más interesante. Hay que reconocer que la temporada posee su principal punto de giro hacia la mitad del desarrollo con el ataque a la sede secreta del FBI en un episodio doble. Es a partir de ese momento cuando las piezas del puzzle creador por sus autores cobra algo de sentido. La revelación paulatina de secretos, que concluye con un final abierto a una segunda temporada que se antoja muy distinta, dota al conjunto de un cariz mucho más relevante de lo presentado hasta ese momento. Los personajes, sobre todo los secundarios, crecen en importancia; la trama, hasta ese momento episódica, se torna más compleja, nutriéndose de todo lo vivido con anterioridad (los casos encajan entre ellos y muchas de las incógnitas encuentran sentido al unirse unas con otras) y abriendo la puerta a nuevos secretos producidos por una guerra cuyos primeros conflictos solo se han atisbado a ver. Esta promesa de algo distinto, más grande que lo anterior y sin tantas distracciones, es lo mejor que le podía ocurrir al futuro de la producción.

De actores y personajes

The Blacklist se podría definir como un intento por llevar las series episódicas de policías al nivel de las mejores series que actualmente se producen. No quiero hacer comparaciones con ninguna porque es inevitable que se produzca un agravio, pero presentar un arco dramático con tantas sombras y contar con personajes cuyos pasados influyen irremediablemente en las decisiones del resto es un ejemplo del futuro que podría aguardar a la serie. Y hablando de personajes, es inevitable hablar de la labor de su protagonista, un James Spader (serie Boston Legal) espléndido en un papel con infinitos matices que le mantienen siempre en un delicado equilibrio entre el héroe y el villano, entre el salvador y la víctima. Un rol moldeado por un pasado inmensamente rico y traumatizado en lo que a experiencias se refiere, capaz de una sensibilidad y de una brutalidad extremas. Sus constantes contrastes, unidos a los inevitables secretos que guarda y que no se preocupa en disimular, le convierten en el perfecto anfitrión de The Blacklist, contrastando mucho, curiosamente, con la protagonista femenina.

En efecto, si Spader es la piedra angular de la trama, el personaje de Megan Boone (San Valentín sangriento) es mediocre en exceso, o por lo menos no está a la altura de las expectativas generadas por su partenaire masculino. Tal vez sea porque su personaje tiene un desarrollo más irregular (sus bandazos en lo que a decisiones se refiere son incomprensibles), tal vez porque era necesario un personaje femenino, pero el caso es que ni su interés ni su presencia son demasiado relevantes. La labor de Boone tampoco ayuda, eso está claro, pero hay que reconocer que la joven actriz logra captar más atención a medida que su rol adquiere más presencia (de nuevo, cuando la trama se centra en los secretos del pasado), lo que hace pensar en que no todo es error del intérprete. El tratamiento de su personaje contrasta con el de algunos secundarios, sobre todo con el interpretado por Diego Klattenhoff (serie Homeland), quien comienza siendo un acompañante en la trama para gozar de varios momentos propios, algunos de los cuales determinantes para el desarrollo posterior de la trama. Un arco, en definitiva, mucho más concreto y sólido que eleva al rol algunos peldaños por encima del mero secundario.

Siendo sinceros, hay que reconocer que en líneas generales todos los personajes, incluyendo los villanos, adquieren una mayor presencia a medida que la trama se decanta por esa conspiración mundial para acabar con Raymond Reddington perpetrada por el villano conocido como Berlín. Ya decía que el giro de mitad de temporada es determinante para este cambio, pero son los últimos dos episodios, de nuevo planteados como un díptico (lo cual no creo que sea casual), los que terminan por redefinir la serie. ¿Es necesario todo el proceso? Eso depende de lo que se espere de una serie de estas características. Lo que sí está claro es que la serie, desde su estética a los personajes, pasando por los casos investigados, tiene unas intenciones y expectativas que van más allá de lo que en realidad se termina viendo en pantalla. De hecho, este tipo de cambios en su estructura narrativa a mitad de temporada suelen estar provocados por la necesidad de reenganchar al público, aunque en este caso concreto se antoja más como una ausencia de objetivo claro en los primeros compases de la serie.

Sea como fuere, The Blacklist es un producto que pide a gritos una segunda oportunidad, y lo hace a mitad de temporada. Indudablemente evoluciona de menos a más, integrando cada vez mejor todos sus elementos en un conjunto algo deslavazado en su primera parte. La presencia de un gran villano, la revelación de muchos de los secretos (algunos de ellos intuidos casi desde el principio) y los criminales presentados en la trama son sus grandes bazas, amén de un protagonista inclasificable. Si uno es capaz de superar los primeros capítulos se encontrará con un arco dramático cuyas caras conforman un poliedro que puede dar mucho juego. Eso sí, todo queda a expensas de lo que la segunda temporada ya confirmada nos depare. Por ahora, ha logrado una merecida segunda oportunidad.

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