‘Verónica’: ¿Hay alguien ahí?


He de confesar que considero a Paco Plaza uno de los directores más interesantes del cine español en lo que a terror y thriller se refiere. Desde luego, su trabajo en la saga [REC] es incuestionable, pero posiblemente su última película sea la más completa y compleja de todas las realizadas hasta ahora. Más allá de los elementos personales que el propio director asegura haber volcado en la cinta, lo realmente atractivo de esta historia es, por un lado, el hecho verídico que toma como referencia, y por otro las numerosas y muy diferentes lecturas que tiene el guión.

Un guión, por cierto, elaborado con precisión milimétrica para jugar con las emociones del espectador, al que tan pronto provoca ternura con la relación de los hermanos como auténtico pavor con los efectos de esa presencia sobre la joven protagonista. El arco dramático de Verónica explora mil y un conceptos de la infancia y la juventud a través del prisma del terror atmosférico. Tan solo al final se permite alguna concesión al susto fácil, necesario por otro lado para dar el último giro de guión, pero el relato se construye firmemente sobre la claustrofobia de una casa en la que los fenómenos paranormales se convierten en el pan nuestro de cada día… bueno, de cada noche. Y ya que menciono a la protagonista, la debutante Sandra Escacena ofrece un trabajo espléndido, explotando al máximo todos los matices de una adolescente que ha tenido que crecer demasiado rápido y que, en cierto modo, ansía seguir siendo una joven que no necesita preocuparse por nada, volver a una época en la que era más feliz. Una actriz con un brillante futuro por delante.

Lo cierto es que a la película se le pueden achacar pocas cosas. Habrá quien diga que el trasfondo dramático de la historia, con esa acosadora presencia como pilar básico, está poco explicada. Personalmente creo que la falta de información es el gran aliciente y lo que aporta un plus de terror a este film. Posiblemente lo más reprochable sea la sensación, en algunos momentos, de estar ante una serie de referencias a otras producciones similares, sean de cine o televisión, sobre todo porque algunos de los momentos de su desarrollo se enmarcan en el más clásico estilo del género, algo que por otro lado ayuda a consolidar la trama y a evitar que se desvíe de su verdadero objetivo. Pero esto puede llevar, y de hecho lo hace, a un tratamiento algo previsible y ya conocido, sobre todo para los amantes de estas películas.

Pero como digo, son males menores en una película que sitúa el terror español en un alto nivel. Verónica es una película que habla sobre la infancia, sobre la responsabilidad, sobre la soledad de la adolescencia y sobre los problemas de comunicación entre padres e hijos. No habla, y esto puede parecer paradójico, de posesiones demoníacas o de presencias malignas. Esto, en realidad, es el envoltorio (un atractivo y terrorífico envoltorio) para algo mucho más profundo. Y es aquí donde la labor de Fernando Navarro como guionista y Paco Plaza como director adquiere su máximo potencial. La película aterra e inquieta mucho, posiblemente más que ningún otro film del cine español en los últimos años. Pero perdura en la memoria porque cuenta algo más y mucho más importante. Y es esta combinación la que hace de Verónica una obra muy recomendable.

Nota: 7,5/10

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La animación y el terror españoles lideran los estrenos de la semana


Agosto termina, en lo que a estrenos se refiere, de un modo muy diferente a como había empezado. En primer lugar, porque este viernes día 25 se dan cita un buen puñado de títulos nuevos enfocados a todo tipo de público, desde el infantil hasta los amantes del terror. Pero es que además, y es algo que no ocurría desde hacía meses, las dos principales novedades tienen sello español y son muy diferentes entre ellas.

Sin duda la película de la semana es Tadeo Jones 2: El secreto del rey Midas, continuación del éxito de animación español realizado en 2012 que arranca cuando el protagonista viaja a Las Vegas para asistir a la presentación de un descubrimiento realizado por su compañera de aventuras que demostraría la existencia del Collar de Midas. Todo se tuerce cuando la arqueóloga es secuestrada por un malvado ricachón que quiere hacerse con el collar y las riquezas que promete. Tadeo, acompañado de su loro y su perro, deberá iniciar una nueva aventura para rescatarla, enfrentándose por el camino con nuevos enemigos y conociendo nuevos aliados. Enrique Gato, creador del personaje, vuelve a ponerse tras las cámaras, acompañado en esta ocasión por David Alonso, que debuta en la dirección. Entre las voces en su versión original destacan Trevor White (serie X company), Adriana Ugarte (Julieta), Michelle Jenner (Tenemos que hablar) y José Corbacho (Incidencias).

El terror es lo que predomina en la española Verónica, nuevo film de Paco Plaza ([REC]) inspirado en archivos policiales nunca resueltos cuya trama se inicia con una Ouija realizada por un grupo de adolescentes. A partir de ese momento, una de las chicas será asediada por presencias sobrenaturales que amenaza con hacer daño a toda su familia. Sandra Escacena, Bruna González (La promesa), Claudia Placer, Iván Chavero, Ana Torrent (Encontrarás dragones), Sonia Almarcha (La puerta abierta) y Leticia Dolera (La novia) encabezan el reparto.

El estreno hollywoodiense de la semana es El otro guardaespaldas, comedia de acción que se centra en la extraña relación que se establece entre un guardaespaldas y un asesino a sueldo cuando el primero es contratado para proteger al segundo, que está a punto de testificar en un juicio. Patrick Hughes (Los mercenarios 3) es el encargado de poner en imágenes esta historia que tiene como principales protagonistas a Ryan Reynolds (Life) y Samuel L. Jackson (Kong: La isla Calavera), a los que acompañan Salma Hayek (El marido de mi hermana), Gary Oldman (Criminal), Elodie Yung (serie Daredevil), Joaquim de Almeida (Diablo) y Richard E. Grant (Logan).

Entre los estrenos europeos destaca la británica Una cita en el parque, romance con toques de comedia y drama que se centra en una viuda cuya vida se ha desmoronado desde el fallecimiento de su marido, aunque ella vive sin aceptarlo. Todo podría cambiar cuando, a través de la ventana y al otro lado del parque junto al que vive, ve a un hombre cuya vida podría estar igual de destartalada que la suya. Dirigida por Joel Hopkins (Nunca es tarde para enamorarse), la cinta está protagonizada por Diane Keaton (Ático sin ascensor), Brendan Gleeson (Assassin’s Creed), Lesley Manville (Maléfica), James Norton (Bonobo), Simon Callow (Golden Years) y Jason Watkins (serie Taboo).

Francia, Alemania y Bélgica producen En lugar del Sr. Stein, la nueva película escrita y dirigida por Stéphane Robelin (¿Y si vivimos todos juntos?) que, en clave de comedia romántica, gira en torno a un viudo jubilado que, gracias a la ayuda de un joven contratado por su hija para que le ayude, descubre las maravillas de Internet y comienza a entrar en una página de contactos. Cuando una joven, seducida por su romanticismo, le pide una cita, el hombre decide aceptar, pero solo hay un problema: la foto que ha puesto es la del chico que le ayuda, al que intentará convencer para que se haga pasar por él. El reparto está encabezado por Pierre Richard (Mes héros), Yaniss Lespert (El nombre), Fanny Valette (La traversée), Stéphanie Crayencour (El médico africano), Stéphane Bissot (Los caballeros blancos) y Macha Méril (Un regalo para ella).

Alemania y Francia también están detrás, en este caso junto a Rumanía, de Ana, mon amour, drama que se inspira en la novela de Cezar Paul-Bedescu, autor que participa en el guión de esta historia que se centra en una pareja que se enamoró en la Universidad. Sus vidas han corrido juntas durante años, pero cuando ella logra triunfar él parece aislarse cada vez más al percatarse de que toda su vida ha girado en torno a una mujer que no puede comprender. Dirigida por Cãlin Peter Netzer (Madre e hijo), la película está protagonizada por Diana Cavallioti (Elegidos para ser héroes), Mircea Postelnicu (Portretul luptatorului la tinerete), Carmen Tanase (Selfie), Vasile Muraru (Padurea de fagi) y Adrian Titieni (Puzzle).

Cerramos este repaso a los estrenos con El movimiento, drama con capital argentino y surcoreano escrito y dirigido por Benjamín Naishtat (Historia del miedo) y cuya trama, ambientada en la primera mitad del siglo XIX en la Pampa argentina, se centra en la anarquía total que vivió la región en esa época, cuando grupos de hombres armados que decían pertenecer al movimiento recorrían la zona exigiendo tributos y sumisión. Una de estas bandas está comandada por un hombre educado y carismático que parece esconder oscuras intenciones. Pablo Cedrón (Boca de Pozo), Céline Latil, Francisco Lumerman (serie El marginal), Marcelo Pompei y Alberto Suarez (El estudiante) encabezan el reparto.

[REC], o la apuesta por el suspense en una historia de zombis


Manuela Velasco vive una pesadilla en [REC].Cuando en 1999 se estrenó El proyecto de la bruja de Blair nadie, o casi nadie, podía ser consciente de la corriente formal y narrativa que se iniciaba. Y no precisamente porque la película fuera buena o generase una serie de momentos inolvidables para el espectador. El motivo por el que ha pasado a formar parte de la Historia del cine no es otro que su estilo amateur, su forma de transmitir la sensación de que estamos ante un documento veraz y, sobre todo, por la forma en que supo aprovechar las por entonces incipientes técnicas digitales de promoción y difusión. Unos años después, en 2007, llegaba la que es, sin duda, una de las mejores representantes de dicho estilo, denominado en Estados Unidos ‘found footage‘. Se trata de la española [REC], dirigida por Jaume Balagueró (Frágiles) y Paco Plaza (Romasanta, la caza de la bestia), título que supuso el pistoletazo de salida para una de las mejores sagas que ha dado el género de terror español en años (hasta tuvo su remake americano, Quarantine) y que llega a su fin en su cuarta entrega estrenada estos días.

Su argumento, como suele suceder con estos falsos documentos audiovisuales, comienza de forma inocente e incluso tediosa. Una reportera de una canal de televisión realiza un trabajo de corte social siguiendo la vida de un grupo de bomberos durante una noche. La rutina se interrumpe cuando reciben el aviso de acudir a un edificio. Al llegar allí vecinos y policía alertan de unos gritos en uno de los pisos en el que vive una anciana. La situación cambia radicalmente cuando la anciana les ataca. Será a partir de entonces cuando el caos se adueñe poco a poco de los inquilinos del edificio, que pronto es sellado por las autoridades ante la alerta de un brote químico o biológico que pueda infectar la ciudad. A medida que pasa la noche los inquilinos se irán infectando con un extraño virus que les mata y les resucita convirtiéndoles en seres rabiosos. La única solución parece encontrarse en el ático donde, según los vecinos, no vive nadie.

Dejando a un lado el carácter fantástico y terrorífico de la propuesta, una de las mejores bazas de [REC] fue el realismo que supo imprimirle a su historia, contada casi siempre a través de la cámara de televisión que acompaña a la protagonista, una por entonces poco conocida Manuela Velasco (El club de los suicidas) que se convirtió de este modo en una de las reinas del terror español. Un realismo que puede apreciarse en el desarrollo de la trama ajena por completo al carácter puramente fantástico de la propuesta. La forma en que los personajes afrontan su ignorancia de los acontecimientos es lo que realmente permite un crecendo en la tensión dramática que se apodera de las secuencias, generando mayores conflictos entre los personajes y, por extensión, una mayor angustia que, todo hay que decirlo, se nutre de acontecimientos como el aislamiento o los pocos y confusos momentos en que se ve a los infectados.

El manejo del suspense por parte de Plaza y Balagueró es lo que convierte al film en un modelo dentro del género, y sin duda es lo que lo distingue del resto de secuelas, que inciden en otros aspectos de este artificial microcosmos menos dramáticos y más visuales. En este sentido es importante señalar que el uso de la cámara en mano y de ese estilo subjetivo y poco académico potencia notablemente el sentido de la película. El espectador solo ve lo que la cámara permite ver, por lo que los acontecimientos que se suceden en otras localizaciones solo pueden llegar a oírse o suponerse. Esto remite, una vez más, a esa idea ampliamente analizada de que el mayor terror lo produce aquello que no podemos ver, o lo que es lo mismo, la imaginación es la mejor forma para meter el miedo en el cuerpo. Por supuesto, en este caso la imaginación tiene una inestimable ayuda en forma de infectados que, aunque entre penumbras, gritos y movimientos de cámara bruscos, logran verse lo suficiente como para impactar al espectador.

La clave Medeiros

Decir que [REC] es una película de zombis se ajustaría poco a la realidad, tanto por el tratamiento de los infectados como por el propio estilo audiovisual del film. Y es que a diferencia de otros films modernos del género, su apuesta decidida por generar una atmósfera opresiva, malsana y notablemente angustiosa a medida que avanza la trama recuerda más a los inicios de este tipo de cine, si bien es cierto que los componentes de denuncia social desaparecen casi en su totalidad. Más que los ataques de esos zombis, lo realmente relevante del film reside en los conflictos que se crean entre los que sobreviven, condenados a estar encerrados en el vestíbulo de su propio edificio. Los recelos que surgen entre ellos, los problemas derivados de los roces de la convivencia y la molesta presencia de una cámara que, como siempre se la ha definido, es un testigo que refleja lo mejor y lo peor del ser humano, hacen que la película se olvide en muchos momentos de la verdadera amenaza, que adquiere un papel secundario o, si se prefiere, de ambiente.

Ya he dicho antes que la película es un constante viaje en el que la tensión va en aumento, motivado tanto por los acontecimientos narrados como por la visión única y limitada de una cámara al hombro. Empero, la verdadera clave del éxito de la película estriba en un clímax tan impactante como indescriptible. Prueba de ello es que la criatura que lo protagoniza, la niña Medeiros (Javier Botet, quien también se puso bajo el maquillaje de Mamá en 2013), ya forma parte del imaginario colectivo. Su papel, limitado prácticamente a los últimos minutos del relato, da un giro fundamental a la trama, que hasta ese momento especulaba siempre con una infección de origen animal. Las revelaciones que se encuentran en el ático, escenario de dicha conclusión, revierten por completo el sentido de la historia, lo que no hace sino consolidar la idea de suspense que se había mantenido a lo largo de los minutos anteriores.

Pero es que además Balagueró y Plaza se reservan para ese clímax el que es el momento más impactante del film; una de esas secuencias con mucho ruido y muchas nueces que en su momento hizo a muchos saltar de sus butacas, yo entre ellos. Y la forma de lograrlo es de lo más sencilla: dar el siguiente paso en el estilo que hasta ese momento se venía trabajando. Esto quiere decir que si la cámara había sido la única ventana que el espectador tenía a lo que estaba sucediendo dentro del edificio, ahora dicha cámara se veía limitada por la ausencia de luz, recurriendo a la visión nocturna que, ya de por sí, genera inquietud suficiente aunque lo que se vea sea una película de dibujos animados. Ese final en verde, con ojos brillantes y un foco mucho más concreto en el centro de la cámara dota a todo, escenario y protagonistas, de un cariz antinatural, como si los personajes se adentrasen en un mundo distinto regido por esa niña Medeiros cuya primera aparición deja sin aliento. Este giro formal al más difícil todavía otorga al film un carácter distinto, más tétrico e indudablemente más trágico, sobre todo por el modo en que termina la historia.

Desde luego, [REC] puede y debe ser considerada como un film imprescindible dentro del cine de género en España, y no por convertirse en un film de zombis nacional, sino por su capacidad para llevar más allá ese nuevo estilo de found footage gracias al uso inteligente de la cámara y de la iluminación, manejando en todo momento las claves del suspense por encima del terror más visceral. Lo que realmente sobrecoge no son los infectados o quien muere antes o después, sino la situación que viven los personajes encerrados en ese edificio y condenados a vivir juntos para sobrevivir, algo que como deja clara la película es harto complicado. El giro formal de su último cuarto es la prueba más palpable de esa apuesta por el suspense, que adquiere su máxima expresión al nutrirse del miedo más visual posible. Tal vez sea pronto para considerarla un clásico, pero su influencia sobre el imaginario colectivo y el cine posterior es innegable.

‘[REC]3: Génesis’: una boda fuera de lo común


En 2007, el cine de terror español vivió uno de sus momentos más dulces gracias al estreno de [REC], una propuesta innovadora en su forma y original en su fondo que hizo saltar de la butaca a más de uno, sobre todo con ese final resuelto con la visión nocturna de una cámara de vídeo. La pregunta que cabría hacerse sobre esta tercera parte es: ¿más de lo mismo? ¿merece la pena? Bueno, la respuesta es un rotundo sí. Sí para los seguidores del género zombi; sí para los fans del terror; y sí para los más nostálgicos que echen de menos producciones del tipo Braindead, tu madre se ha comido a mi perro.

Sin embargo, aviso para puritanos. La película de Paco Plaza, esta vez en solitario sin Jaume Balagueró, apuesta por un estilo más tradicional, dejando a un lado el formato casero y “amateur” para narrar los orígenes de la enfermedad zombie en medio de una boda de una forma más “cinematográfica”, si bien la transición de uno a otro es sencillamente perfecta y, al mismo tiempo, queda perfectamente marcada con un recurso que aquí no vamos a desvelar. Igualmente, la película tampoco es apta para determinados estómagos. El carácter más bien intrigante que poseían las dos primeras partes queda aquí paliado por una apuesta más salvaje, visceral y sangrienta que queda aderezada en todo momento por la comedia.

En efecto, el carácter cómico, casi autoparódico, de la película es, en el fondo, lo que convierte a este relato en un gran hallazgo de nuestro cine. Un humor que, a diferencia de cintas como Torrente, apuesta más por el elemento incoherente en una historia ya de por sí extravagante. Personajes que creen saber mucho de cine, animadores infantiles con un disfraz sospechosamente parecido a un personaje animado, o una crítica descarada a uno de los hechos más sangrantes de nuestros defensores de la propiedad intelectual son solo algunos de los momentos más delirantes y aplaudidos, a los que cabría sumar la forma de matar a los monstruos, a cada cual más gore.

Pero si el cambio formal que practican Paco Plaza y su equipo es más que evidente, no lo es menos la evolución de los personajes, sobre todo el de la novia, interpretada maravillosamente por Leticia Dolera (Spanish movie, donde imitaba a Manuela Velasco en… [REC]). Dos frases definen al detalle el cambio que da su personaje. Del “vais a flipar” que dice a una pareja al comienzo de todo el fenómeno, al “este es mi día” que suelta motosierra en mano contra unos zombis, no ocurre mucho en cuestión de minutos de metraje, pero hay todo un mundo en el aspecto narrativo. No soy el primero que lo dice, y no seré el último, pero el personaje de Dolera se convierte en una suerte de Uma Thurman en Kill Bill, lo que lejos de resultar ridículo termina por estimular el conjunto.

Un conjunto, por cierto, que bebe de numerosas referencias previas. De hecho, la cita anterior de Braindead, la tercera película de Peter Jackson, no es casual. Incluso uno de los asesinatos de zombis homenajea una de las escenas finales de dicha película. Pero lo novedoso, lo que realmente hace que la película se alce por encima de otras historias similares, es el romanticismo que impregna todo el relato. Al fin y al cabo, esto es una boda. La lucha desesperada de los recién casados por buscar una salida es lo que mueve a la historia, permitiendo además un equilibrio que resulta casi natural entre el drama, lo irreal y la comedia. De hecho, las peleas por la supervivencia, en esa apuesta por el gore más clásico, resultan menos dramáticas que una simple escena con un autobús como protagonista. Sencillamente espeluznante.

Película más que recomendable para los fans, [REC]3: Génesis promete diversión y vísceras a raudales. Eso sí, que nadie desvíe la atención a otra cosa. Los detalles son importantes, muy importantes. Ese es otro de los pilares fundamentales y sólidos del film. Todo lo que se cuenta, ya sea con cámara casera o en “formato cine”, es importante, por lo que atentos a todo lo que se mencione. No defraudará.

Nota: 8/10

La ‘Ira de titanes’ se enfrenta a los zombis españoles de ‘[REC]3 Génesis’


En el circuito de salas comerciales las épocas del año se distinguen gracias fundamentalmente a dos fenómenos: en invierno llegan a las pantallas estrenos que compiten por los premios inventados y por inventar, y que consecuentemente son considerados “de alto nivel”; en verano, por el contrario, las películas que son puro entretenimiento, destinadas a un consumo masivo para recaudar cuanto más mejor colapsan los multicines. Según esto, se podría decir que el fin de semana que comienza hoy, el del 30 de marzo, es el primero de la época estival si echamos un vistazo a los estrenos.

Y es que las nuevas propuestas vienen lideradas por dos llamativos títulos. El primero es Ira de titanes, secuela del remake de Furia de titanes con los mismos protagonistas y proyectada en el mismo formato que esta, el 3D, aunque a primera vista parece que se ha corregido el principal defecto de su predecesora, que fue convertida a las tres dimensiones y denostada por ello. Acción, aventura e impactantes efectos visuales promete esta historia en la que Perseo (Sam Worthington, que todavía tiene en cartel Al borde del abismo) debe volver a ayudar a los dioses ante la rebelión de los titanes, que adquieren poder a medida que la fe de los hombres en sus dioses se debilita. Liam Neeson (Love Actually), Ralph Fiennes (El jardinero fiel), Danny Huston (La conspiración) y Bill Nighy (El exótico Hotel Marigold) ponen cara a dioses y guerreros de la mitología griega, todos ellos dirigidos por Jonathan Liebesman (Invasión a la Tierra). Muy recomendable para palomiteros poco escrupulosos con la fidelidad a las historias de la antigüedad.

El otro gran estreno es la esperada [REC]3 Génesis, última entrega de la saga zombi española que llega acompañada de inmejorables críticas. Dirigida esta vez en solitario por Paco Plaza, y planteada como una precuela de los acontecimientos narrados en las dos partes anteriores, la acción se traslada a una boda donde Clara y Koldo verán cómo el día más feliz de sus vidas se torna en pesadilla. Leticia Dolera (De tu ventana a la mía) y Diego Martín (Amigos) son los protagonistas de esta cinta que promete terror, sangre y humor negro a raudales.

Lorax: En busca de la trúfula perdida es la nueva propuesta de los creadores de Gru, mi villano favorito. Proyectada también en 3D, la historia adapta un relato del Dr. Seuss en el que un joven debe salir fuera de las fronteras de la ciudad en busca de un objeto para ganarse el afecto de una chica. Para lograrlo, deberá descubrir la historia del Lorax, un criatura malhumorada pero de buen corazón a la que pone voz Danny DeVito (La guerra de los Rose). Dejando a un lado su poco cuidada animación (sobre todo si se compara con Pixar), el principal atractivo reside en los intérpretes: Zac Efron (high School Musical) y Taylor Swift (Historias de San Valentín) acompañan a DeVito.

Por su parte, Katherine Heigl vuelve a la pantalla grande con una comedia que mezcla romance y acción, un poco al estilo de Killers. En el caso de La cazarrecompensas, la protagonista de 27 vestidos da vida a una empleada de unos grandes almacenes que, tras perder su trabajo, se mete a cazarrecompensas. Una producción hecha a medida de la actriz que hará las delicias de sus seguidores y de los fans de este tipo de films. Dirigida por Julie Anne Robinson, especializada en comedias románticas como La última canción, en la película aparecen también Jason O’Mara (Terra Nova), John Leguizamo (Moulin Rouge) o Debbie Reynolds (Cantando bajo la lluvia).

En cuanto a las producciones europeas, hasta cinco títulos se cuelan en las carteleras españolas. Tres veces 20 años supone la segunda película de ficción para Julie Gavras (La faute à Fidel!), en la que William Hurt (Syriana) e Isabella Rossellini (La muerte os sienta tan bien) interpretan a un matrimonio en el que cada uno afronta la tercera edad de forma muy distinta. También es el turno de una nueva adaptación de Cumbres Borrascosas, esta vez dirigida por Andrea Arnold (Fish Tank) e interpretada por Kaya Scodelario (Moon), James Howson (en su debut en el cine), Nichola Burley (StreetDance 3D) y Steve Evets (Buscando a Eric) entre otros.

El documental queda representado por una producción alemana sobre un personaje español. Bulli: Cooking in progress supone una mirada a la cocina de Ferran Adriá y su concepto de creatividad e innovación. Dirige Gereon Wetzel, especialista en documentales. Junto a ella, y proveniente de China, Historias de Shanghai explica la historia de esta ciudad en constante evolución que se vio marcada por la revolución comunista. Dirige Jia Zhang-ke.

Por su parte, el drama El último cowboy llega con más de dos años de retraso a España. Producida por Finlandia y Alemania, esta producción dirigida por Zaida Bergroth narra la historia de dos hermanos que crecen marcados por la tragedia que desencadena uno de ellos cuando, siendo un niño, encuentra una carta que desencadena peleas entre sus padres. Delante de las cámaras encontramos a Lauri Tilkanen, Tommi Korpela (Rare Exports) y Martti Suosalo (El baile a ciegas).

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