‘Piratas del Caribe: La venganza de Salazar’: abandonen el barco


Construir una saga sobre una primera película sencillamente brillante es difícil. Muy difícil. Pocos son los casos en los que una segunda parte supera a la primera. Y lo más normal es que la calidad evolucione inversamente proporcional a la espectacularidad de las historias. La serie ‘Piratas del Caribe’ es uno de los mejores ejemplos modernos, pero su última entrega ofrece, además, una curiosa visión de lo que significa abandonar el barco, nunca mejor dicho.

Y no porque sea una mala película… al menos no la peor de las cinco. Sin embargo, Piratas del Caribe: La venganza de Salazar emana despedida en cada fotograma. Su propia historia viene a terminar con un concepto recurrente en prácticamente todas las cintas, y es la maldición que suele afectar al villano de turno. Historia, por cierto, que cada vez es más repetitiva, utilizando una estructura que no por insistir resulta igualmente efectiva. Existe un cierto hastío en ver cómo Jack Sparrow (un Johnny Depp que está perdiendo la gracia) pierde su barco, lo recupera, logra vencer al malo contra todo pronóstico y se embarca en una nueva aventura, todo ello botella en mano y con un equilibrio un tanto desequilibrado.

Los problemas de esta entrega dirigida por Joachim Rønning y Espen Sandberg (Kon-Tiki), cuya marca tras las cámaras se limita casi a las escenas en tierra firme, no se ciñen exclusivamente a la estructura dramática. Los personajes veteranos parecen estar de paso en un guión con toques cómicos pero que pierde fuerza por momentos, y los nuevos roles, llamados a tomar el testigo, no terminan de encajar en su pálido reflejo de lo que un día fueron Orlando Bloom (Zulu) y Kaira Knightley (Laggies). Y aunque Javier Bardem (El consejero) consigue hacer interesante un personaje pintado con brocha gorda, lo cierto es que su mera presencia no es suficiente para cargar sobre su espalda todo el peso narrativo y dramático.

Al final, Piratas del Caribe: La venganza de Salazar (que alguien me explique el porqué de este nombre cuando el original –Los muertos no cuentan cuentos– es mucho más atractivo y se menciona en la propia película) se convierte en una simple y llana aventura, incapaz de ofrecer nada más que un broche final más o menos digno a muchos de los personajes que durante años han surcado las salas de todo el mundo haciéndose con un botín que todavía sigue aumentando. Espectáculo, por supuesto. Diversión, bastante asegurada. Interés, poco. Originalidad, más bien nada. Y a pesar de todo, parece que la Perla Negra seguirá surcando los mares.

Nota: 6,5/10

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La nueva entrega de ‘Piratas del Caribe’ busca venganza


El mes de mayo termina por todo lo alto, al menos en lo que a estrenos blockbuster se refiere. Prueba de ello es que el regreso de una de las sagas cinematográficas más famosas y rentables de los últimos años se produce casi en solitario, pues aunque este viernes, 26 de mayo, son varios los estrenos que aterrizan en la cartelera española, todos ellos huyen de lo que representa la principal novedad de la semana, ofreciendo a los espectadores una variedad que, en cualquier caso, no parece que pueda hacer frente al vendaval de aventuras piratas que llega.

Porque, en efecto, este fin de semana se estrena Piratas del Caribe: La venganza de Salazar, quinta entrega de la famosa saga iniciada allá por 2003 que narra una nueva aventura del capitán Jack Sparrow y que acoge el regreso de grandes e imprescindibles personajes de estas películas. Su trama vuelve a enfrentar a Sparrow ante un letal enemigo, en esta ocasión un viejo enemigo que lidera una tripulación de piratas fantasmas y cuyo único objetivo, después de escapar del Triángulo del Diablo, es acabar con la vida de todos los piratas. Para poder salvar su vida deberá recurrir a viejos amigos y hacerse con el mítico Tridente de Poseidón, que le daría control sobre los mares. Acción, aventura y humor vuelven a ser las claves de este film dirigido a cuatro manos por Joachim Rønning y Espen Sandberg (Kon-Tiki) en cuyo reparto encontramos a Johnny Depp (Mortdecai), Kaya Scodelario (El corredor del laberinto), Orlando Bloom (El hobbit: La batalla de los cinco ejércitos), Golshifteh Farahani (Altamira), Javier Bardem (Caza al asesino), Geoffrey Rush (Dioses de Egipto), Brenton Thwaites (Maléfica), Kevin McNally (Legend), David Wenham (Lion), Stephen Graham (serie Boardwalk Empire), Keira Knightley (Everest) y Paul McCartney.

Otro estreno estadounidense es Wilson, adaptación a la pantalla grande de la novela gráfica de Daniel Clowes, autor a su vez del guión de este film que gira en torno a un solitario, neurótico, divertido y honesto misántropo de mediana edad que, tras muchos años, se reconcilia con la que fuera su esposa y recibe la noticia de que tiene una hija adolescente, con la que intentará conectar después de tantos años. Claro está, a su modo. Craig Johnson (The skeleton twins) dirige esta comedia que tiene como protagonista a Woody Harrelson (Ahora me ves 2) y en cuyo reparto encontramos también a Sandy Oian-Thomas, Shaun Brown (Welcome to Harlem), James Robert Miller, Brett Gelman (Joshy), Mary Lynn Rajskub (All stars) y Judy Greer (Ant-Man).

Antes de abandonar Estados Unidos, una novedad que solo llega a la plataforma Netflix. Se trata de Máquina de guerra, comedia dramática ambientada en Afganistán tras los atentados del 11-S. Adaptación del libro escrito por Michael Hastings, la trama se centra en el caso real de un exitoso general que recibe la orden de mandar a sus tropas a Oriente Medio, lo que pondrá en juego su reputación. Dirigida por David Michôd (Animal Kingdom), entre sus actores encontramos a Brad Pitt (Aliados), Tilda Swinton (Doctor Strange), Topher Grace (La verdad), Will Poulter (El renacido), Anthony Michael Hall (Vivir de noche) y Ben Kingsley (El desafío).

En lo que a cine europeo se refiere destaca la irlandesa Entre los dos, comedia dramática de 2015 escrita y dirigida por Mark Noonan, quien debuta de este modo en el largometraje. El argumento arranca cuando un hombre sale de la cárcel en libertad provisional para poder hacerse cargo de su sobrina, cuya madre ha fallecido y podría terminar en una casa de acogida. Dispuesto a convertirse en figura paterna, los intentos del hombre por ser un modelo a seguir le llevarán a incumplir varias normas de la libertad, lo que puede terminar por destruir las vidas de ambos. Aidan Gillen (serie Juego de tronos), Lauren Kinsella (Albert Nobbs), George Pistereanu (Loverboy) y Erika Sainte (Conexión Marsella) son los principales actores.

Italia y Francia producen Las confesiones, thriller dramático que arranca cuando los economistas más importantes del mundo se reúnen en un hotel de lujo de la costa alemana con motivo del G8. En este contexto, el director del FMI invita a un monje italiano con el que pretende confesarse. A la mañana siguiente aparece muerto, por lo que las sospechas recaen sobre el religioso, quien se niega a romper el secreto de confesión. Dirigida por Roberto Andò (Viva la libertad), la película está protagonizada por Toni Servillo (La gran belleza), Connie Nielsen (serie The following), Pierfrancesco Favino (Rush), Marie-Josée Croze (Todo saldrá bien), Moritz Bleibtreu (La dama de oro), Daniel Auteuil (Fanny) y Lambert Wilson (Barbacoa de amigos).

Puramente dramática es la alemana Paula, biopic de la artista Paula Becker que a principios del siglo XX desafió todas las convenciones establecidas para explorar su propio estilo. Su matrimonio con el también pintor Otto Modersohn la llevó a dedicar varios años a la vida doméstica, apartándose del arte y su profesión, hasta que decidió iniciar una nueva aventura en París donde desarrolló todo su arte. Christian Schwochow (Al otro lado del muro) pone en imágenes esta historia que cuenta con un reparto encabezado por Carla Juri (Jump), Joel Basman (Amnesia), Albrecht Schuch (Westwind), Roxane Duran (Respire) y Stanley Weber (La espada de la venganza).

Entre el resto de estrenos encontramos la argentina Me casé con un boludo, cinta dirigida por Juan Taratuto (Papeles en el viento) que, en clave de comedia romántica, gira en torno a un famoso actor y a una actriz secundaria que se conocen durante el rodaje de una película, se enamoran y se casan. Sin embargo, al volver de la luna de miel ella se da cuenta de que se había enamorado del personaje, no del hombre. Decidido a reconquistarla, el actor pedirá ayuda al guionista para seguir manteniendo lo que le había enamorado de él. Entre los actores destacan Adrián Suar (Dos más dos), Valeria Bertuccelli (Vino para robar), Gerardo Romano (Betibú), Analía Couceyro (La mala verdad) y María Alche (Mi primera boda).

Desde Japón, y con algo de retraso, llega Nagasaki: Recuerdos de mi hijo, drama de 2015 dirigido por Yôji Yamada (La casa del tejado rojo), quien también colabora en el guión. El argumento se centra en una mujer que trabaja como partera y que se ha hecho fuerte tras la muerte de su hijo durante el ataque con la bomba atómica. En el aniversario de su muerte el joven se le aparece, lo que le hará recordar el pasado, la importancia de la familia y lo que la guerra le quitó. Sayuri Yoshinaga (Yume no onna), Kazunari Ninomiya (Cartas desde Iwo Jima), Haru Kuroki (Gin no saji) y Tadanobu Asano (Lupin y el corazón púrpura de Cleopatra) encabezan el reparto.

Terminamos el repaso con dos documentales. Por un lado, la francesa Las películas de mi vida, por Bertrand Tavernier, dirigida por el propio director galo autor de films como Hoy empieza todo (1999) o Alrededor de la medianoche (1986). El film es un repaso a la historia del cine del país europeo a través del análisis de los principales films desde la década de los 30 hasta los años 70.

Por otro, Pizarro aborda una figura icónica en Colombia a través de la búsqueda que hace su hija, exiliada en Barcelona, entre las preguntas sin respuesta y los secretos de la muerte de Carlos Pizarro. El film, con capital colombiano, es la ópera prima de Simón Hernandez.

‘El hobbit: La batalla de los cinco ejércitos’, un film para unirlos a todos


Martin Freeman encarna a Bilbo Bolsón por última vez en 'El hobbit: La batalla de los cinco ejércitos'.Han sido necesarias seis películas, pero parece que finalmente Peter Jackson, autor cinematográfico de las aventuras en la Tierra Media, ha dado carpetazo a su particular visión de los clásicos de aventura fantástica escritos por J.R.R. Tolkien. Seis películas que hace menos de 15 días encontraron su último representante en El hobbit: La batalla de los cinco ejércitos, que viene a ser un broche no solo a una trilogía innecesaria, sino a todo un fenómeno que se inició allá por 2001 con El señor de los anillos: La comunidad del anillo. El resultado, con sus luces y sus sombras, es más correcto que el de sus dos predecesoras, fundamentalmente porque no necesita ocupar metraje con elementos secundarios.

Más adelante analizaré la película en sí, pero antes es conveniente enmarcarla en el contexto en el que debe ser entendida. Y es que no solo no es independiente de las dos anteriores entregas, sino que su valor se enriquece desde el momento en que se considera un nexo de unión entre esta trilogía y la de ‘El señor de los anillos’. En efecto, no solo algunos de sus personajes comparten ambas trilogías (algunos de ellos forzados por las circunstancias, como es el caso de Legolas), sino que el desenlace de las principales historias invita a revisar la trilogía protagonizada por Elijah Wood (Grand Piano) y Viggo Mortensen (La carretera). Independientemente de la fidelidad a la obra original, prácticamente ninguna si tenemos en cuenta que son más de seis horas de metraje para un libro de poco más de 200 páginas, resulta meritorio comprobar cómo las tramas se cierran en un círculo, creando un puente entre las películas que convierte ambas sagas en una única aventura de seis películas.

Pero hay más trasfondo en esta tercera y última entrega. Mucho más. El hobbit: La batalla de los cinco ejércitos es, en cierto modo, un reflejo a menor escala de El señor de los anillos: El retorno del rey (2003), casi tanto como las dos primeras partes lo fueron unas de otras. En este sentido, ambas sagas discurren de forma paralela con una estructura similar, unas set pieces muy parecidas y un desenlace bélico con varios puntos de unión, sobre todo en lo que a épica y emotividad se refiere. Claro que esto, aunque como idea general es muy loable, no logra la consistencia necesaria si tenemos en cuenta que una (‘El hobbit’) necesita alargarse sin sentido con tramas y personajes secundarios que encajan a duras penas, y la otra (‘El señor de los anillos’) tuvo que ser acortada para poder acomodarla a las tres entregas.

Esto es lo que convierte a una en un clásico y a otra en un paquete de aventuras inocentes a la sombra de su hermana mayor. En cualquier caso, y como proyecto cinematográfico, no es posible reconocer el mérito de unir tantas historias bajo un único techo, con una línea argumental que comienza en El hobbit: Un viaje inesperado (2012) y termina en la ya mencionada ‘El retorno del rey’. Con el anillo como epicentro de todo, ambas trilogías se mueven por terrenos similares, por aventuras con protagonistas y escenarios que son ecos unos de otros, y con enemigos que, en definitiva y a pesar de sus diferentes diseños, son siempre los mismos. Se convierte casi en un reto, por tanto, abordar las seis películas para poder encontrar todos los nexos de unión entre ellas, y comprobar si la intención de Peter Jackson realmente queda patente en los fotogramas.

Una conclusión notable

Prueba de ese reflejo que es la trilogía de ‘El hobbit’ respecto a la de ‘El señor de los anillos’ es que esta tercera entrega es la mejor de todas, más o menos como le venía a ocurrir a ‘El retorno del rey’, aunque sobre esto siempre habrá todas las discusiones posibles. Lo que sí parece evidente es que El hobbit: La batalla de los cinco ejércitos hace honor a su título. Más de dos horas de combates entre humanos, orcos, elfos, enanos y bestias que apenas dan respiro para un desarrollo dramático notable… claro que tampoco es necesario. Los personajes, presentados en las dos anteriores entregas, muestran ahora su faceta más dinámica, luchando sin descanso entre montañas, las calles de una ciudad o el lecho de un río helado. Todo para evidenciar una técnica digital casi impecable que deja ver su truco en algún que otro momento.

Esto no impide, o al menos no debería, que el espectador disfrute con cada momento, deseando casi que las pocas secuencias de diálogo y pausa se terminen para pasar de nuevo a la acción. Bajo este prisma, esta tercera película se convierte en un derroche de imaginación a la hora de realizar movimientos de combates y muertes épicas, si bien es cierto que carece casi por completo de sorpresa o giros argumentales importantes. Curiosamente, uno de los mejores momentos del film reside en la labor de Richard Armitage (En el ojo de la tormenta) como líder de los enanos, quien sufre una transformación interesante y bien plasmada que dota al conjunto y a su evolución de un trasfondo dramático algo más intenso de lo que se había visto con anterioridad.

Aunque como decía al comienzo, uno de los aspectos más interesantes de esta película es su forma de completar un proyecto que va mucho más allá de su propia dimensión, e incluso de su condición de final de una trilogía. Así, no solo cierra las historias secundarias desarrolladas a lo largo de las dos anteriores películas, sino que sitúa a cada personaje en la senda hacia las aventuras de ‘El señor de los anillos’, reservando un último plano que enlaza con aquella primera película de comienzos de siglo. Todo ello, unido a un desarrollo dramático similar en fondo y forma al de la última de las entregas originales, da como resultado una película más entretenida y en líneas generales mejor que sus predecesoras.

Pero esto no significa que El hobbit: La batalla de los cinco ejércitos sea un gran film. Ni siquiera que esté a la altura de lo que logró la trilogía de ‘El señor de los anillos’. Al fin y al cabo, estas tres películas no dejan de ser un reflejo de aquellas. Esta última entrega posiblemente adquiera mayor relevancia porque adopta un tono más adulto y alejado de cabriolas y humor sin demasiado sentido, centrándose más en el lado oscuro que amenazaba en todo momento pero que nunca terminaba de representar una seria amenaza. Termina así un viaje, y lo hace de una forma más que correcta que sirve, además, de nexo de unión para un proyecto cinematográfico mucho mayor, más épico y, aunque solo sea por el esfuerzo invertido, memorable.

‘Big Hero 6’ defiende el mundo del dominio de ‘El hobbit’


Estrenos 19diciembre2014La espera por fin acaba. El pasado miércoles llegaba a las pantallas de toda España la última entrega de la saga de El hobbit, que no solo cierra esta trilogía sino que termina también con el viaje por la Tierra Media iniciado con El señor de los anillos. Al menos de momento. Y si este es sin duda el estreno más importante de la semana (y posiblemente hasta que termine el año), hay que destacar que no llega solo. Una cinta de animación llamada a arrasar en taquilla y una comedia europea precedida por un enorme éxito son otros de los estrenos más importantes de hoy, viernes 19 de diciembre.

Así que comenzamos el repaso con El hobbit: La batalla de los cinco ejércitos, capítulo final de la trilogía dirigida por Peter Jackson (El señor de los anillos: La comunidad del anillo) y basada en el libro de J.R.R. Tolkien. La trama, como es evidente, se inicia en el mismo momento en que terminaba la segunda parte, narrando la lucha de los enanos y los elfos contra el dragón Smaug y el ataque del ejército de orcos enviado por Sauron a la Montaña Solitaria, del que solo tiene conciencia el mago Gandalf. En medio de todo esto, el hobbit protagonista deberá tomar decisiones que definirán su futuro y el de la Tierra Media. Proyectada en HFR 3D, la película cuenta con el mismo reparto de las anteriores ocasiones, en el que destacan Martin Freeman (serie Sherlock), Ian McKellen (X-Men: Días del futuro pasado), Richard Armitage (En el ojo de la tormenta), Cate Blanchett (Blue Jasmine), Orlando Bloom (Los tres mosqueteros), Christopher Lee (Sombras tenebrosas), Evangeline Lilly (serie Perdidos), Luke Evans (Drácula: La leyenda jamás contada), Lee Pace (Guardianes de la galaxia), Aidan Turner (Alarm), Benedict Cumberbatch (Agosto), Hugo Weaving (Matrix) y Manu Bennett (serie Arrow), entre muchos otros.

Su principal rival por la taquilla es Big Hero 6, la nueva película de Disney que en esta ocasión adapta un cómic y no un cuento clásico. Su argumento gira en torno a un chico de 14 años que es un genio de la robótica. La vida del joven transcurre tranquila junto a su mejor amigo, un bondadoso robot, hasta que una serie de terribles acontecimientos amenazan la estabilidad y la supervivencia de su ciudad. Será entonces cuando, acompañado de un grupo de jóvenes con similares inquietudes, desarrolle la tecnología necesaria para enfrentarse a la amenaza. Acción, aventura y humor son los ingredientes de este film dirigido por Don Hall (Winnie the Pooh) y Chris Williams (Bolt), y que cuenta con las voces de Scott Adsit (St. Vincent), Ryan Potter (Senior Project), Daniel Henney (El último desafío), T.J. Miller (serie Silicon Valley) y Jamie Chung (serie Believe) en su versión original.

Otro de los estrenos importantes del viernes es Dios mío, ¿pero qué te hemos hecho?, comedia francesa que ha sido la revelación del año en su país de origen gracias a su particular visión de la intolerancia racial en Francia. Su trama gira en torno a un matrimonio tradicional católico, con ideas muy conservadoras que han intentado inculcar en sus cuatro hijas. Sin embargo, algo parece haber fallado cuando una de ellas decide casarse con un musulmán. A este mal trago para la pareja le siguen los de otras dos hijas, que se casan con un judío y con un chino. La única esperanza que les queda es la menor, quien parece querer casarse con un católico. Pero no todo es siempre lo que parece. Philippe de Chauveron (Les parasitos) dirige la obra, que cuenta con Christian Clavier (Los visitantes), Chantal Lauby (La jaula dorada), Frédérique Bel (Un gran equipo), Pascal N’Zonzi (Lumumba), Elodie Fontan (¡Qué suerte ser profe!) y Emilie Caen (Intocable) en su reparto principal.

Desde Reino Unido nos llega lo nuevo de Mike Leigh (El secreto de Vera Drake) en forma de drama biográfico. Mr. Turner aborda la vida del pintor J.M.W. Turner, excéntrico y genial pintor inglés cuya vida está marcada por la muerte de su padre. Será este acontecimiento el que le lleve a vivir de forma secreta con la dueña de una casa de huéspedes en Chelsea, con la que mantiene además una relación íntima. Junto a él vive su ama de llaves, una mujer enamorada de su genio a la que subestima y de la que se aprovecha sexualmente de vez en cuando. Timothy Spall (Un amor entre dos mundos) encabeza el reparto, en el que también destacan Dorothy Atkinson (Una guerra feliz), Paul Jesson (serie Roma), Marion Bailey (Asuntos de familia) y Lesley Manville (Maléfica).

Terminamos este repaso con la japonesa Doraemon Stand by me, cinta de animación que lleva al cine las aventuras del famoso personaje de la serie de televisión. El argumento del film aborda qué es lo que ocurrió con el niño protagonista años después de que Doraemon, el gato que le ayudaba, se fuera. Basada en el manga de Fujio F. Fujiko, la cinta está dirigida por Ryuichi Yagi, quien debuta así en el largometraje, y por Takashi Yamakazi (Space Battleship Yamato), quien además escribe el guión.

Tráiler de ‘El Hobbit: La batalla de los cinco ejércitos’: el final del fin


Ian McKellen vuelve a ser Gandalf en 'El Hobbit: La batalla de los cinco ejércitos', con la que Peter Jackson cierra la trilogía.El mes de julio está teniendo un final de lo más movido en cuanto a novedades y avances se refiere, muchos de ellos enmarcados en la Comic-Con de San Diego que se celebra estos días. Si hace unos días veía la luz la nueva entrega de Mad Max, ayer era el turno de la última parte de la trilogía con la que Peter Jackson dice adiós, al menos de momento, a la Tierra Media. El propio director de la trilogía de El señor de los anillos anunciaba a través de su cuenta de Facebook que el primer avance de El Hobbit: La batalla de los cinco ejércitos, era una realidad. Y si bien es cierto que a partir de ahora se irán desvelando poco a poco algunos aspectos de la trama, el tráiler, que tenéis al final, ya permite anticipar una serie de conclusiones.

Una de ellas, quizá la más evidente, es que la película repite, más o menos, los patrones de la trilogía que la precede en el cine, fundamentalmente en lo que a espectacularidad y épica se refiere. Los grandes movimientos de masas y el combate entre las diferentes facciones alientan a pensar en una conclusión muy del gusto de Jackson, es decir, por todo lo alto (el hecho de que el título haga referencia a una batalla ya nos da una idea). El tráiler está planteado, además, como un homenaje en clave sombría de todo lo vivido anteriormente y, en cierto modo, a las aventuras narradas en las películas de El señor de los anillos, que cronológicamente transcurren después. Todo combinado con los elementos de aventura que han caracterizado a esta saga.

Y esto me lleva a la otra idea que subyace en este avance. Dado que visual y narrativamente hablando poco más hay que decir que no se haya dicho ya (salvo que la frescura de Jackson parece haberse acabado), da la sensación de que estas primeras imágenes en movimiento son una especie de legado final del director y de las aventuras en la Tierra Media. Un final no solo para la trilogía, sino más bien una despedida de esta fantasía épica que ha sido estirada de forma un tanto innecesaria en dos trilogías, cuando lo cierto es que El Hobbit perfectamente habría “entrado” en una sola película. Esto no quiere decir que esta tercera parte vaya a perder dinamismo respecto a sus predecesoras; al menos nada apunta a eso.

La película, como es lógico, vuelve a contar con los actores de las primeras entregas, entre los que debemos destacar a Martin Freeman (serie Sherlock), Ian McKellen (X-Men: Días del futuro pasado), Benedict Cumberbatch (Agosto), Orlando Bloom (Troya), Richard Armitage (Capitán América: El primer vengador), Luke Evans (Immortals), Cate Blanchett (Monuments men), Hugo Weaving (Matrix), Christopher Lee (Sombras tenebrosas), Evangeline Lilly (serie Perdidos), Lee Pace (Lincoln) y Manu Bennett (serie Arrow). Su estreno está previsto para diciembre de este mismo año, y siguiendo la tradición de las anteriores películas, lo más probable es que sea el viernes 19. Por ahora, y a falta de más vídeos, aquí tenéis el tráiler cortesía de Warner Bros.

‘Troya’, o la obra de Homero bajo un prisma realista de la guerra


Brad Pitt acabará con la vida de Eric Bana en el duelo que ambos protagonizan en 'Troya'.En unos días llegará a España Hércules, nueva superproducción de corte épico que trata de poner al día personajes e historias de la Grecia y Roma clásicas. En estos días he tenido la oportunidad de revisar un film que hace justamente 10 años llegaba a las pantallas de todo el mundo no exenta de cierta polémica. Se trata de Troya, la adaptación de La Ilíada de Homero dirigida por Wolfgang Petersen (Estallido) y adaptada por David Benioff, el mismo que está ahora mismo tras el éxito de Juego de Tronos. Una película que, más allá de su apartado técnico y de una serie de concesiones a la épica y el dramatismo, supone un acercamiento bastante fiel a la obra clásica y, porqué no, a los acontecimientos históricos que en teoría narra.

De hecho, salvo detalles como el arco temporal en el que transcurre la acción o la presencia de los dioses griegos en la historia, la película de Petersen es un reflejo de las pasiones, los ideales y las motivaciones que se recogen en la obra literaria. Benioff logra eliminar todos aquellos aspectos fantásticos del desarrollo dramático para convertir la trama en algo realista que se mueve al son de objetivos de lo más terrenales. Objetivos que, como digo, están presentes en los versos de Homero aunque maquillados por la influencia divina. El personaje que mejor representa esto es, como no podía ser de otro modo, Aquiles, al que da vida un incomparable Brad Pitt (Guerra Mundial Z). Más allá de su condición de estrella; más allá de su forma física o de su belleza, el actor logra convertirse en el famoso héroe griego entre otras cosas porque sobre el papel el rol está definido como un guerrero consciente de su trágico final, que acepta de forma crítica y consciente de las consecuencias.

Tanto guionista como director conforman en torno a la figura del personaje una historia que apenas posee descanso, creando un guión casi perfecto desde un punto de vista teórico que, a pesar de todo, comete algunos errores de carácter más dramático. Ambas ideas son consecuencia directa del contenido de La Ilíada. Si uno lee entre los versos de la obra comprenderá rápidamente que todos los conceptos de la moderna teoría del guión se encuentran donde deben estar, o lo que es lo mismo, planteamiento, nudo y desenlace avanzan con los puntos de giro y las incorporaciones de las tramas secundarias que tanto se buscan hoy en día, muchas veces sin conseguirlo. Pero del mismo modo, desde un punto de vista dramático la obra de Homero introduce la presencia divina de forma tan arraigada en la trama que el hecho de eliminarla en Troya provoca que sus huecos deban ser rellenados con ideas secundarias que pueden resultar algo débiles.

En otro orden de cosas, y por si acaso alguien no ha tenido la oportunidad de acercarse a la historia original, la película recoge acontecimientos que no aparecen en la epopeya, entre ellos el propio rapto o huída de Helena (a la que da vida Diane Kruger, ahora disfrutando del éxito de The bridge) o el ataque a la ciudad con el famoso caballo de madera como figura representativa. Dichos acontecimientos, muchos de ellos pertenecientes a otras obras, completan una historia de una forma un tanto particular, modificando el futuro de muchos personajes y ofreciendo una visión más coherente y realista de muchos otros, como es el propio Aquiles. Todas estas modificaciones son, lejos de artimañas de cara al público masivo, una herramienta necesaria para definir de forma mucho más clara el carácter de cada personaje, su semblante y su papel dentro de la épica batalla por la ciudad inexpugnable.

Personajes semidivinos sin divinidad

Ese es el motivo de que, por ejemplo, los villanos de la función no sean los troyanos, sino el líder de los griegos, interpretado por Brian Cox (Templario). Del mismo modo, el papel de Héctor se modifica lo suficiente para destacar su honorabilidad, su templanza y su inteligencia, aspectos todos ellos que quedan potenciados con la interpretación de Eric Bana (Hulk). Incluso un papel tan secundario en esta obra como el de Sean Bean (GoldenEye), Ulises en la ficción, queda perfectamente definido en momentos muy puntuales de la trama, evidenciando una historia en la que la línea que separa héroes de villanos es extremadamente fina. La verdad es que si uno analiza las obras de Benioff rápidamente puede encontrar ciertos paralelismos entre ellas en este aspecto.

Pero como decía al comienzo, uno de los elementos más atractivos de Troya es su capacidad para narrar los acontecimientos de forma “aséptica”, eliminando por completo la presencia física y real de los dioses, quienes tienen una papel determinante en la epopeya de Homero. Es más, su valor puede considerarse como contraproducente, pues se les trata como meras creencias encarnadas en ídolos cuya fuerza es nula. Esto obliga a Benioff a dar un nuevo sentido a algunos de los mitos más conocidos de esta historia, como la idea de la invulnerabilidad de Aquiles o ese aura de grandes guerreros de todos los héroes que participan en la contienda. En líneas generales, el guionista sale airoso de la tarea al encontrar una justificación que encaja en cada uno de los mitos, como es la muerte de Aquiles por un flechazo en el talón o el estilo de combate de éste y de Héctor, quienes por cierto protagonizan una lucha frente a las murallas de Troya muy bien desarrollada.

Mención aparte merecen los efectos especiales, algunos de ellos ciertamente toscos. Si bien es cierto que la película gana bastantes enteros en los momentos bélicos y los planos cortos, las secuencias que requieren de una magnitud mayor tienden a quedar resueltas de forma rápida y poco detallada, como si no fuese necesario cuidar un aspecto en el que, siendo sinceros, cada vez es más fácil encontrar el fallo. Que las naves griegas se repitan cada cierto número o que las multitudes no reaccionen como deberían ante algunos acontecimientos son muestra de que Petersen siempre ha sido un director que se ha encontrado más cómodo en el apartado físico y real de un rodaje que en el digital. Afortunadamente, no es esta película una obra que base su grueso dramático en esta técnica, por lo que al final su influencia queda reducida a una serie de momentos puntuales que, eso sí, deslucen algo el conjunto.

En cualquier caso, Troya no puede ni debe verse como una traslación a imágenes de la obra de Homero, sino como una adaptación que bucea en los aspectos más humanos y reales de la contienda. Las reflexiones de Aquiles o los intereses personales y ambiciosos de Agamenón son pruebas de que los personajes persiguen, ante todo, su propia gloria, situando a los dioses como meros referentes en los que, curiosamente, pocos personajes creen. Todo esto lleva a una visión de los acontecimientos más próxima a lo que debió ser la realidad que se esconde tras La Ilíada, en la que los intereses estratégicos fueron justificados por una mujer. Puede que el guión flaquee en algunos momentos, sobre todo en los aspectos más románticos. Y sin duda el apartado digital no posee la calidad que podría esperarse de una superproducción. Pero supone un buen ejercicio fílmico de adaptación y reinterpretación de una de las obras más importantes de la Historia.

‘El hobbit: La desolación de Smaug’: mucha película para poca historia


Los enanos de 'El hobbit: La desolación de Smaug' deberán superar todo tipo de peligros.Se ha convertido ya en una cita ineludible para los seguidores de la fantasía y de las aventuras enmarcadas en mundos plagados de criaturas y seres fantásticos. Y quizá sea por eso que ha perdido buena parte de su encanto. Por segundo año consecutivo (y todavía queda un tercero) Peter Jackson, artífice de ese icono del cine en el que se ha convertido la trilogía de ‘El señor de los anillos’, regresa a la Tierra Media para continuar narrando el viaje de un hobbit y un puñado de enanos por recuperar el hogar de estos últimos, en las garras de un dragón desde hace décadas. Y si bien es cierto que esta continuación posee más ritmo, más espectacularidad y un final realmente bueno, no logra erigirse como lo que debería ser: una obra independiente.

No me refiero a la independencia respecto al anterior film, sino respecto a la trilogía original. Más allá de que la magia de la Tierra Media se quedó por el camino entre una trilogía y otra, la sensación que desprende este nuevo episodio del viaje es la de ser más un vehículo que sirva de origen a los acontecimientos narrados en la mastodóntica obra sobre el anillo único. Esto no es necesariamente algo negativo, pero resta interés al viaje de los enanos, por otro lado plagado de lugares comunes y personajes conocidos que, afortunadamente, cuenta con un ritmo endiablado que disimula las carencias dramáticas de los personajes y sus motivaciones. De hecho, la masiva presencia de persecuciones y combates convierten a esta nueva entrega en el entretenimiento ideal.

En este sentido destaca por encima de cualquier otra cosa su tercio final, en el que el dragón del título hace acto de presencia. Es más, la perfecta resolución de la secuencia dentro de la montaña evidencia el hecho de que esta historia nunca debería haber sido narrada en tres películas. La necesidad de introducir metraje innecesario, valga la contradicción, acentúa aún más si cabe las secuencias de acción, siendo el ejemplo más claro de que esta historia debería haber sido más directa, destinada a completar una visión global del mundo creado por J. R. R. Tolkien. Por el contrario, los largos viajes, los diálogos sin demasiado sentido y los momentos de pausa juegan en contra de una trama que, cuando se detiene a reflexionar, revela las numerosas carencias que posee.

El hobbit: La desolación de Smaug supera a su predecesora en un uso mucho más consciente de la acción a lo largo del excesivo metraje que tiene. Pero eso no impide que sus debilidades, producidas fundamentalmente por el estiramiento de la trama y por su condición de precuela explicativa, sean inexistentes. Es notable, divertida, entretenida y con momentos realmente logrados, sin duda. Ahora bien, la sensación que queda es si este regreso a la Tierra Media era necesario y, sobre todo, si su presencia en salas realmente necesitaba ser alargado hasta el año que viene. Algo que ya se atisbaba en la primera parte, por cierto. Los más fieles seguidores no vacilarán en su respuesta. El resto es más que probable que empiece a sentir un hormigueo producido por la cotidianidad y por la sensación de haber visto esto mismo en alguna sala unos años atrás.

Nota: 7,5/10

El hobbit sigue su viaje para sobrevivir a ’12 años de esclavitud’


Estrenos 13diciembre2013Mediados del mes de diciembre y la tradición se repite (si no, no sería una tradición, ¿no?). A lo largo de los últimos años por estas fechas Peter Jackson y su equipo visitan la Tierra Media creada por J. R. R. Tolkien, y hoy viernes 13 de diciembre lo hacen con la continuación de El hobbit: Un viaje inesperado. Sin duda, este es el estreno que más repercusión tendrá en las próximas semanas, pero no es el único. De hecho, para muchos espectadores otro estreno será el esperado, sobre todo tras su puñado de nominaciones a los Globos de Oro de ayer. E incluso para los que busquen algo más biográfico, las propuestas de la semana también pueden ofrecer algo interesante. Pocos estrenos en comparación con semanas anteriores, pero la mayoría muy relevantes.

Así que, como es lógico, comenzamos con El hobbit: La desolación de Smaug, título que continúa las andanzas de la primera parte y que, además de los nombres que ya se dejaron ver en esta, incorpora otros tantos, algunos ya vistos en la trilogía de ‘El Señor de los Anillos’. Aventura épica donde las haya, la historia en líneas generales sigue a los protagonistas en su viaje por recuperar la Montaña Solitaria y el Reino Perdido de los Enanos, Erebor. Durante su periplo deberán enfrentarse a arañas gigantes, escapar de los elfos silvanos e ir más allá de la Ciudad del Lago. Pero el mayor peligro de todos llegará cuando entren en la montaña y tengan que hacer frente al dragón que da nombre a esta continuación. Presentada en 3D, esta entrega intermedia de la trilogía vuelve a contar con Jackson (King Kong) como director, así como con Ian McKellen (El código Da Vinci), Martin Freeman (serie Sherlock), Richard Armitage (Capitán América: El primer vengador), Ken Stott (La guerra de Charlie Wilson), Graham McTavish (The Wicker Tree), William Kircher (Out of the blue), James Nesbitt (Gold), Stephen Hunter (Ladies Night), Cate Blanchett (Blue Jasmine), Benedict Cumberbatch (El quinto poder) y Manu Bennett (serie Spartacus) como integrantes del reparto, a los que hay que añadir los nombres de Orlando Bloom (Los tres mosqueteros), Evangeline Lilly (serie Perdidos), Stephen Fry (V de Vendetta) y Luke Evans (El enigma del cuervo), entre muchos otros.

El otro gran estreno de la semana es 12 años de esclavitud, película que, según todos los indicios, podría coronarse como la ganadora de los próximos Oscars en las principales categorías. Su trama pone en imágenes la historia verídica de un afroamericano libre que, unos años antes de la Guerra Civil estadounidense, es secuestrado y vendido como esclavo. Durante más de una década sufre la violencia, la humillación y la crueldad de aquellos que se consideran sus propietarios, pero también conoció la amabilidad de muchos que se oponían a este régimen. Precisamente será su encuentro con uno de estos individuos el que cambiará para siempre su vida, marcada durante 12 años no solo por la supervivencia, sino por conservar su dignidad. Dirigida por Steve McQueen (Shame), el film pertenece a esa categoría de relatos que quitan la respiración solo con echar un vistazo al reparto: Chiwetel Ejiofor (Salt), Michael Fassbender y Brad Pitt (que repiten tras coincidir en El consejero), Benedict Cumberbatch, que repite esta semana, Paul Dano (Prisioneros), Sarah Paulson (serie American Horror Story: Asylum), Garret Dillahunt (Looper), Paul Giamatti (All is bright), Scoot McNairy (Argo) y Lupita Nyong’o (serie Shuga).

La tercera en discordia de este fin de semana es Diana, biopic de la princesa de Gales que murió trágicamente hace ya más de 15 años en un accidente de coche en las calles de París. En concreto, la película recoge sus dos últimos años de vida y, más concretamente, su relación con un médico pakistaní y las intenciones que tenían de llegar a casarse. Todos aquellos que siguieron en mayor o menor grado la vida de la princesa sabrán cuál fue el desenlace de esos acontecimientos, lo que no impide que el film ofrezca una visión personal sobre lo que realmente ocurrió y, sobre todo, sobre las consecuencias que tuvieron las decisiones que en esos días se tomaron. Drama y romance se combinan en este relato dirigido por Oliver Hirschbiegel (El hundimiento) y protagonizado por Naomi Watts (Lo imposible), Naveen Andrews (serie Perdidos), Cas Anvar (Código fuente), Geraldine James (Sherlock Holmes), Douglas Hodge (Robin Hood) y Juliet Stevenson (Triage).

La nota de animación la pone Free birds (Vaya pavos), comedia familiar dirigida por Jimmy Hayward (Horton) cuya premisa inicial es, cuanto menos, curiosa. Dos pavos que han llevado vidas muy distintas se ven envueltos en una carrera contra el tiempo para ser eliminados del menú de Acción de Gracias. Y la forma de lograrlo es viajando en el tiempo hasta ese momento en que el animal fue incorporado a la mesa en esa fecha tan señalada para los norteamericanos. Owen Wilson (Los becarios) y Woody Harrelson (Ahora me ves…) ponen las voces a los protagonistas, mientras que Amy Poehler (A.C.O.D.), George Takei (serie Héroes), Colm Meaney (La fría luz del día) y Keith David (Un funeral de muerte) completan el reparto.

Por su parte, la propuesta europea es una producción de 2012 a tres bandas entre Alemania, Reino Unido y Australia. Con Cate Shortland (Somersault) tras las cámaras, Lore ubica la trama en la Alemania devastada tras la II Guerra Mundial en 1945. Tres hermanos se ven obligados a atravesar el país para reunirse con su abuela después de que sus padres, miembros de las SS, sean arrestados. La hermana mayor, que da nombre a la película, empezará a atisbar las consecuencias de los actos que sus padres cometieron, aunque su verdadero conflicto surgirá cuando se encuentren con un niño judío y deba confiar en él para poder sobrevivir en ese nuevo mundo para ellos. Este drama con trasfondo bélico está protagonizado por Saskia Rosendahl (Für Elise), Nele Trebs (Die Tür), Mike Weidner, Ursina Lardi (La cinta blanca) y Hans-Jochen Wagner (Implosion).

Por último, desde España llega el documental Guadalquivir, dirigido por Joaquín Gutiérrez Acha, quien debuta así en el largometraje cinematográfico. A través de la vida de un zorro, el film recorre uno de los parajes más hermosos de la geografía ibérica y una de las masas forestales más importantes de Europa: las Sierras de Cazorla, Segura y Las Villas, lugar de nacimiento del río que da nombre a la película.

‘El señor de los anillos: El retorno del rey’, el destino como arma


Viggo Mortensen dirige su ejército en 'El señor de los anillos: El retorno del rey'.Hay muy pocas películas que hayan logrado 11 Oscar. De hecho, hasta hace no mucho solo había dos títulos que ostentaban este honor. En 2003, fecha del estreno de El señor de los anillos: El retorno del rey, la Academia premió no solo el trabajo visto en esta última entrega, sino el realizado en las tres partes (al menos, en muchas de sus categorías). Unos premios que reflejan el reto artístico y técnico que supuso el rodaje de tres películas al mismo tiempo pero que, por otro lado, supone la confirmación de que la última película es, por encima de todo, un film diferente, capaz de superar los límites del cine fantástico (por regla general, vetado en la mayoría de certámenes) para erigirse como una historia de superación y de aceptación del papel que el destino tiene reservado para cada uno de nosotros.

Tal vez lo mejor de esta conclusión de la épica historia escrita por J. R. R. Tolkien sea, precisamente, ese carácter finalizador. La propia novela ya lo contiene y, al haber sido pensada, rodada y planificada como una parte de un todo, la película explota esta virtud al máximo. Es, por así decirlo, el tercer acto de una obra, si bien es cierto que es un tercer acto de similar longitud a sus predecesores. Pero el contenido dramático es mucho más veloz, dinámico y resolutivo, lo que no solo elimina algunas explicaciones innecesarias o redundantes, sino que le permite recrearse más, mucho más, en los combates y, sobre todo, en la resolución de la historia del anillo.

En cierto modo, tanto el desarrollo de la destrucción del anillo como el de la búsqueda de un rey que unifique a reinos y razas tienen, en esta ocasión, un tratamiento más equitativo. No nos engañemos, el principal interés sigue recayendo en las peripecias de Aragorn (Viggo Mortensen), Gandalf (Ian McKellen), Legolas (Orlando Bloom), Gimli (John Rhys-Davies) y el resto de personajes secundarios que adquieren protagonismo en esta última parte, incluyendo a los dos hobbits que se reencuentran con ellos. Sin embargo, y gracias a la fuerza que adquieren los conflictos internos y externos del hobbit protagonista, Frodo Bolsón (Elijah Wood), el desenlace de su viaje se antoja anhelante, aunque acaba siendo un poco largo, en un intento por parte del director de recrearse en el dramatismo y la tragedia del clímax final.

Sin embargo, y como mencionábamos al inicio, la película es mucho más que batallas, búsquedas y viajes. Es un relato en toda regla sobre el destino y cómo este puede ser manejado o aceptado. Es un relato sobre la aceptación de las responsabilidades personales, sobre la toma de decisiones que ello implica. Todos los personajes, en mayor o menor medida, sean de la índole que sean, se enfrentan a un acontecimiento que modificará sus vidas irremediablemente. Es la épica de este momento, anunciado poco a poco a lo largo de las tres películas (lo que convierte a las dos primeras partes en indispensables para entender esta última), la que realmente la convierte en un relato único, ajeno a su contexto pero que bebe de él para enriquecer su desarrollo.

Imprescindible presentación de los antecedentes

En cine existe la máxima de que la narración a viva voz de los hechos que se ven en pantalla o de aquellos que permiten hilar una secuencia con otra es un recurso peligroso que debe usarse con cuidado. Su abuso tiende, en general, a aburrir y saturar de información al espectador, que termina por perder el hilo de la historia. Sea por esto o no, la elección de Peter Jackson (Mal gusto) de utilizarla solo en momentos muy puntuales deja paso a las imágenes para contar algo tan relevante como los orígenes de las situaciones o de los personajes, así como el epílogo sobre el futuro de todos los protagonistas.

Ya se hizo en El señor de los anillos: La comunidad del anillo con la batalla que da lugar a la pérdida del anillo. En esta ocasión, y con motivo de ese personaje tan fascinante como desagradable llamado Gollum (de nuevo con los movimientos de Andy Serkis), Jackson se permite el lujo de utilizar unos cuantos minutos para explicar quién es esa criatura. Para aquellos que no hayan leído el libro y no hayan visto la película, simplemente decir que es, cuanto menos, curioso, aunque tal vez lo más acertado sea calificarlo de trágico y triste. Así, si ya en El señor de los anillos: Las dos torres Gollum mostraba notables signos de violencia alternados con el patetismo de estar totalmente controlado por el anillo, en esta tercera entrega cobra más fuerza el aspecto compasivo, aunque muy empañado por el carácter sibilino que esconde su doble personalidad. Del mismo modo, y manteniéndose fiel a la conclusión del texto original, opta por contar en imágenes el desarrollo de la vida de los principales personajes de la historia, un recurso que, esta vez sí, alarga en exceso el metraje convirtiendo en un poco tedioso la resolución de la trilogía.

Con todo, esas irregularidades en el ritmo narrativo de Jackson son comprensibles en un relato de unas 3 horas y 20 minutos, e incluso pueden llegar a pasar desapercibidas en un contexto caracterizado por la fuerza de su planteamiento y de su desarrollo, tanto dramático como visual. Si las secuencias de acción son sencillamente espectaculares y apabullantes, sus momentos más complejos emocionalmente hablando reflejan un equilibrio perfecto entre las dos vertientes del film. Es por eso que El señor de los anillos: El retorno del rey adquiere la categoría de clásico moderno. Algo que, por otro lado, no podría haber conseguido sin las dos primeras partes.

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