‘La seducción’: buena hospitalidad sureña


Tal vez sea porque la historia se basa en una novela de Thomas Cullinan, y por lo tanto no es un guión original, pero lo cierto es que la nueva película de Sofía Coppola (The Bling Ring) se distancia significativamente de algunos de los temas abordados en sus anteriores proyectos para adentrarse en una compleja trama con muy diversas interpretaciones en las que el bien y el mal se difuminan casi tanto como en la guerra que marca el contexto del film.

Y es que La seducción no es lo que parece a primera vista. De hecho, no es lo que parece ni siquiera con su parsimonioso y contemplativo comienzo. La trama, articulada en torno a una dualidad que puede interpretarse desde el punto de vista de la Guerra de Secesión norteamericana o desde la confrontación de géneros, siembra durante su primera mitad todos los elementos necesarios para un final tan trágico y brutal que es imposible no reaccionar ante él. La seducción a la que hace referencia el título parece desarrollarse muchas veces en un subtexto, en unas sencillas miradas que, en ningún caso, invitan a pensar en el aciago final para un Colin Farrell (La señorita Julia) brillante en su papel protagonista. Bueno, de hecho habría que destacar a todo el reparto.

Si bien es cierto que Coppola tarda un tiempo en dotar de ritmo a la trama (y este puede que sea el mayor problema de la historia), la directora imprime fuerza narrativa al relato una vez se pone en marcha el juego entre el hombre y las mujeres que habitan en la casa. Un juego en el que, y en esto Coppola acierta de pleno con una planificación espléndida, el espectador parece situarse junto al personaje de Farrell para terminar viendo una realidad muy diferente, un final desencadenado por la propia actitud del protagonista y el miedo al bando contrario que siempre subyace en un conflicto bélico.

De este modo, La seducción se convierte en una obra trágica, marcada en todo momento por el miedo y por la atracción que todos personajes femeninos sienten, de un modo u otro, hacia el rol masculino. La evolución del film, que pasa de ser tener un ambiente más bien tedioso a uno enrarecido y marcado por la tragedia, es sin duda el mayor atractivo de una historia cuyos actores sobresalen gracias a una complicidad potenciada por la labor de Coppola en la narrativa y en el aspecto visual, donde destaca el uso de las luces y las sombras. Puede que en sus primeros compases posea un ritmo lento y parsimonioso, pero el tratamiento posterior compensa sobradamente los primeros minutos.

Nota: 7/10

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‘Redención’: sangre, sudor y lágrimas


Pocos subgéneros acogen mejor las historias de superación personal que el pugilístico. La lucha física y mental de un hombre enfrentado a un rival (que suele representar la sociedad y sus propios miedos) al que tiene que derrotar con sus puños y su fuerza de voluntad tiene algo redentor, como el propio título de esta película refleja. Es fácil identificarse con ellos. Y si la historia además está bien construida y cuenta con auténticos maestros delante y detrás de las cámaras, el resultado, aunque mejorable, suele ser inolvidable.

Y eso es precisamente lo que ocurre con Redención. Si bien es cierto que el guión de Kurt Sutter, creador de la serie Hijos de la Anarquía, puede ser previsible en sus planteamientos y su desarrollo, no por ello deja de ofrecer una serie de conflictos dramáticos inteligentemente planteados, introducidos en la trama de forma precisa para impedir que el ritmo decaiga. A ello se suma una realización brillante de Antoine Fuqua (Training Day), quien vuelve a demostrar que es capaz de exprimir al máximo las posibilidades de todos sus films, explorando el dramatismo a través de planos arriesgados y sumamente emocionales (viscerales en este caso). Lo cierto es que todo en este film encaja casi a la perfección, creando un armonioso conjunto en el que brilla con luz propia Jake Gyllenhaal (Enemy), uno de esos pocos actores capaces de dotar de mayor dramatismo a un personaje a priori mas simple.

El mayor problema, y no es algo anecdótico, está precisamente en el guión. La trama, aunque bien desarrollada, deja por el camino algunas historias secundarias que podrían haber nutrido mucho más (y mucho mejor) el contexto de violencia y arribismo en el que se mueve el protagonista. Centrada como se centra en la historia del boxeador y su hija, la historia deja a un lado a ciertos personajes secundarios que aportan mucho en los pocos momentos en los que tienen cierta presencia, planteando la duda acerca de la idoneidad de que hubieran tenido más peso dramático en el desarrollo argumental.

En cualquier caso, es algo que suele achacarse a estas historias. El boxeo es lo que tiene, y lo cierto es que el espectador tiende a esperar poco más de este tipo de tramas. Lo importante siempre es si estos films son capaces de superar las expectativas, y en el caso de Redención lo consigue con creces. Desde un espléndido reparto hasta un director con un lenguaje visual propio y apasionante, pasando por una banda sonora idónea y una fotografía que explota al máximo las posibilidades del cuadrilátero, el film ofrece al espectador todo y más, aunque lo hace desde un punto de partida previsible y algo lineal.

Nota: 7/10

Diccineario

Cine y palabras

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