‘Malos tiempos en El Royale’: Una última noche en la frontera


Drew Goddard, autor de guiones de algunas de las series más importantes de unos años para acá y director de La cabaña en el bosque (2012), posiblemente solo necesite una historia contundente y dramática para hacerse un nombre. Pero lo que está fuera de toda duda es de que estamos ante uno de los jóvenes autores con más talento de las nuevas generaciones de directores y guionistas. Su última película es un ejemplo en todos los sentidos, aunque todavía evidencia una necesidad de afinar algunos aspectos.

Porque si algo tiene Malos tiempos en El Royale es originalidad. Originalidad en su guión, en el tratamiento del mismo y en su puesta en escena. Con evidentes influencias al cine de Tarantino, el director compone una obra que, como si de una cebolla se tratara, se desprende capa a capa de su planteamiento inicial para desvelar los secretos de unos personajes a cada cual más complejo. Es cierto que en este proceso se deja algunas cosas de cierta relevancia por el camino, pero eso no impide que la cinta se comprenda y se disfrute. El hecho de que la historia se construya sobre los secretos del pasado de cada personaje y los propios secretos del hotel permite al film crecer dramáticamente hasta alcanzar un clímax un tanto atípico en el que la frontera entre héroes y villanos se diluye para ofrecer una pequeña muestra de la sociedad en la que cada uno lucha contra sus propios demonios y persigue sus propios intereses.

Visualmente hablando, estamos ante un film tan clásico como original, que a través de esa frontera entre California y Nevada construye toda una imaginería pocas veces vista. Los contrastes entre los diferentes escenarios, desde ese aparcamiento en el que la lluvia no para de caer hasta el pasillo en el que se espía a los huéspedes, pasando por la recepción o las propias habitaciones, ayudan a crear un ambiente malsano en toda la ficción, que de nuevo recuerda a Tarantino por su uso cromático de los diferentes ambientes y el contraste no solo entre ellos, sino con los propios personajes, todos ellos sumamente atractivos y todos ellos interpretados notablemente por los actores.

Entre sus puntos más débiles quedan algunas motivaciones poco explicadas y cierta falta de ambición en algunas secuencias, no solo en la narración utilizada sino en el propio guión. Pero en todo caso, Malos tiempos en El Royale es una obra notable, entretenida, con personajes apasionantes y una puesta en escena impecable. Habrá quienes la tachen de copia a obras como Pulp Fiction (1994) o Four Rooms (1995), pero nada más lejos de la realidad. Puede que la estética evoque en determinados momentos a la obra y el estilo de Tarantino, pero Goddard tiene personalidad propia, y su segunda película como director nos sitúa ante un autor a tener en cuenta.

Nota:7,5/10

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‘El fundador’: el sueño americano… de otros


El cine cada vez parece nutrirse más de hechos reales. No sé si será por falta de creatividad o porque, efectivamente, la realidad muchas veces supera la ficción. Pero en ese maremágnum de cintas biográficas no todo tiene cabida, y aunque el morbo por conocer determinadas historias puede arrastrar al espectador a las salas, eso no quiere decir que sea necesariamente interesante. Y desde luego, el modo en que se creó el mayor imperio de hamburguesas de Estados Unidos no es, ni de lejos, la cima del atractivo cinematográfico.

De hecho, El fundador podría haber sido perfectamente un telefilm en cualquiera de las cadenas generalistas un sábado por la tarde. Su desarrollo dramático es excesivamente lineal, sin grandes conflictos ni, por supuesto, giros inesperados. Todo en esta cinta dirigida con excesivo academicismo por John Lee Hancock (Un sueño posible) desprende un cierto aroma a comida rápida, a un sistema para producir películas en cadena que apenas deja margen para la creatividad… vamos, lo que viene a ser el sistema que crearon los hermanos McDonald y que Ray Kroc les robó sin que ellos casi se dieran cuenta. Y ese es el problema, que es una producción tan prefabricada que pierde fuerza casi desde sus primeros compases.

Entonces, ¿qué le diferencia de una producción directa para televisión o vídeo? Evidentemente, el reparto. Michael Keaton (Jack Frost) vuelve a demostrar el gran talento que tiene dando vida a un personaje que presenta diferentes rostros a lo largo del metraje. Es gracias a él que el protagonista adquiere verdadera entidad dramática durante la trama, cargando sobre sus hombros muchos de los momentos para dotarlos de una complejidad que, de otro modo, no tendrían. En cierto modo, Keaton se come la película, nunca mejor dicho. Pero junto a él el resto de actores, incluso aquellos que disfrutan de pocos minutos, con especial mención a los hermanos McDonald.

Pero a pesar de su magnífica labor, Keaton no es capaz de lograr que El fundador se desprenda de ese carácter de cinta de andar por casa, de producción en cadena de historias con poco peso dramático que tratan de inflarse para lograr algo que no son. Sí, resulta interesante ver cómo se robó la idea que dio lugar al imperio. Y desde luego es digno de mención el cambio (o mejor dicho, cómo se quita la careta) que se va produciendo poco a poco en el protagonista. Pero la narrativa en sí misma es lineal, con personajes demasiado conocidos y sin grandes giros dramáticos. Y eso, al final, termina por resultar un poco tedioso.

Nota: 6/10

Un ‘Golpe de Estado’ en Nunca Jamás liderado por ‘Pan’


Estrenos 9octubre2015Octubre está teniendo un comienzo prometedor, al menos en lo tocante a número de estrenos. Dejando a un lado la gran cantidad de títulos que llegan cada semana, lo interesante radica en que viernes tras viernes se presentan películas con bastante atractivo, ya sea por género, por reparto o por directores. Y hoy, día 9, no es menos.

No cabe duda de que el principal estreno es Pan (Viaje a Nunca Jamás), nueva reinterpretación de un cuento infantil, en este caso narrando los orígenes del clásico escrito por J. M. Barrie. Así, la trama sitúa a un niño rebelde que vive en un sombrío orfanato de Londres. Su vida transcurre entre juegos y travesuras hasta que una noche es transportado en un barco volador hasta una tierra de fantasía conocida como Nunca Jamás. Allí deberá unir fuerzas con James Garfio y una conocida guerrera para derrotar a Barbanegra, un pirata que aterroriza a todos los habitantes, convirtiéndose así en el héroe que recoge el cuento. Aventura, humor y acción llegan de la mano de Joe Wright (Anna Karenina) en una película interpretada por Levi Miller, Hugh Jackman (Chappie), Garrett Hedlund (Invencible), Rooney Mara (Trash), Amanda Seyfried (Ted 2) y Cara Delevingne (Ciudades de papel).

Otra de las novedades más interesantes es Golpe de Estado, thriller de acción con un reparto cuanto menos curioso que gira en torno a un hombre de negocios y su familia que se trasladan a una ciudad del sudeste asiático por motivos de trabajo. Pero como el propio título del film indica, su tranquilidad se ve alterada por un golpe de estado que desata la violencia en las calles. La familia se verá obligada a luchar por sobrevivir, para lo que contarán con la ayuda de un aliado inesperado. Dirigida por John Erick Dowdle (La trampa del mal), el reparto está encabezado por Owen Wilson (Puro vicio), Pierce Brosnan (El marido de mi hermana), Lake Bell (El chico del millón de dólares) y Sterling Jerins (Guerra Mundial Z).

Desde Estados Unidos también nos llega Yo, él y Raquel, adaptación de la novela de Jesse Andrews que él mismo escribe y que tiene como protagonista a un joven que, aunque intenta agradar a todo el mundo en el instituto, no tiene una gran capacidad para intimar. A pesar de ello, se verá obligado a traspasar esa barrera cuando su madre le pida que se haga amigo de una chica a la que le han diagnosticado cáncer. Alfonso Gomez-Rejon (Espera hasta que se haga de noche) es el encargado de poner en imágenes esta historia protagonizada por Thomas Mann (Project X) Olivia Cooke (serie Bates Motel), Nick Offerman (Believe me), Connie Britton (serie Nashville), RJ Cyler y Jon Bernthal (El lobo de Wall Street).

Y el último estreno estadounidense es El coro, drama del 2014 dirigido por François Girard (Seda) que se centra en un niño rebelde que es enviado a un internado musical por un mecenas anónimo. Aunque nadie cree que vaya a llegar muy lejos, una serie de personajes, entre ellos su profesor, le harán comprender el enorme potencial que tiene. Dustin Hoffman (Nunca es tarde para enamorarse) es el principal atractivo de un reparto que cuenta, además, con Kevin McHale (serie Glee), Josh Lucas (Contrarreloj), Kathy Bates (Midnight in Paris) y Debra Winger (Lola versus).

Ya en España, destaca La playa de los ahogados, thriller basado en la novela de Domingo Villar que narra la investigación policial que lleva a cabo un inspector después de que un cuerpo aparezca en una orilla atado de pies y manos. Para poder esclarecer el caso el hombre deberá adentrarse en el mundo de mentiras y secretos del pueblo costero del que era vecino el cadáver, lo que le llevará a una conclusión inesperada. Dirigida por Gerardo Herrero (Silencio en la nieve), la película cuenta con un reparto encabezado por Carmelo Gómez (Tiempo sin aire), Antonio Garrido (Fin), Luis Zahera (Faraday) y Celia Freijeiro (Todo es silencio).

El capital español también está detrás de Segundo origen, cinta de aventuras que combina la ciencia ficción y el horror en la que una joven de 20 años y un niño de 10 son los únicos supervivientes de la Humanidad. Protegiéndose el uno al otro, para poder sobrevivir deberán reconstruir sus vidas al tiempo que afrontan el hecho de repoblar el planeta. Dirigida por Carles Porta, quien debuta de este modo en el largometraje de ficción, la película está basada en la novela de Manuel de Pedrolo, y en su gestación ha trabajado un nutrido grupo de directores y guionistas, entre los que se encuentra Bigas Luna (Yo soy la Juani). Entre los actores destacan Rachel Hurd-Wood (Solomon Kane), Andrés Batista, Ibrahim Mané y Sergi López (Un día perfecto).

Los estrenos europeos se completan con Life feels good, drama polaco de 2013 escrito y dirigido por Maciej Pieprzyca (Drzazgi) que, inspirado en una historia real, aborda los intentos de un joven con parálisis cerebral por hacerse entender. Durante toda su vida ha escuchado cómo médicos y especialistas han negado la posibilidad de que sea capaz de escuchar o comprender su entorno, por lo que la lucha diaria del chico es lograr comunicarse con alguien. Dawid Ogrodnik (Ida), Kamil Tkacz (Lauf Junge lauf), Dorota Kolak (Milosc) y Arkadiusz Jakubik (Drogówka) son los actores principales.

Desde Chile nos llega El Club, drama de corte religioso que arranca cuando un cura llega a una casa en los confines del país sudamericano en la que conviven varios curas y una monja. Su única actividad parece ser el entrenamiento de un galgo para que compita en las carreras locales. Pero el suicidio de este nuevo miembro un poco antes de que un perturbado le acuse de abusos sexuales hará tambalearse el equilibrio de los inquilinos de la casa. Pablo Larraín (No) dirige esta cinta protagonizada por Roberto Farías (El cordero), Alfredo Castro (Las niñas Quispe), Antonia Zegers (Post mortem) y Alejandro Goic (La comodidad en la distancia).

Si algo destaca esta semana son los documentales. Hasta cuatro títulos se estrenan hoy viernes, y uno de ellos es Muros, nuevo film de Pablo Iraburu y Migueltxo Molina (Pura vida – The Ridge), que a través de varios personajes recorren los muros que separan a miles de personas en todo el mundo. Muros que nos aislan de los demás a pesar de que, en lo esencial, todos somos iguales.

Los amantes del fútbol tienen una cita con Sueños del Barça, cinta dirigida por Jordi Llompart (Viaje mágico a África) que realiza el repaso más completo y exhaustivo de la historia de este club, contando con protagonistas del pasado, del presente y del futuro que han ayudado a convertirlo en lo que es hoy en día.

El tercero de los documentales es Taxi Teherán, nuevo film de Jafar Panahi (Esto no es una película) en el que el director y guionista se pone al volante de un taxi con el que recoge a una sucesión de pasajeros que compondrán un mosaico de historias mínimas que dan vida a la riqueza de una ciudad como Teherán.

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