‘American Horror Story: Freak Show’ se pierde en tramas secundarias


Evan Peters protagoniza el circo de las rarezas de 'American Horror Story: Freak Show'.Es complicado darle forma a una serie con tantos personajes como American Horror Story. Al menos una forma que pueda encajar todas sus piezas. La prueba fehaciente es que la serie, en su cómputo general, ha sufrido altibajos notables. Lo bueno es que como cada temporada es independiente se pueden considerar casi como series autónomas; lo malo es que el concepto de la producción queda irremediablemente afectado. La cuarta temporada, American Horror Story: Freak Show, tiene más puntos en común con la caótica segunda parte que con la primera o la tercera. Y eso que su comienzo prometía más de lo que finalmente ha sabido aportar.

Como su título indica, estos nuevos 13 episodios se centran en la vida de un grupo de feriantes ambulantes en un circo de rarezas humanas en el que se dan cita la mujer barbuda, un chico langosta, el hombre foca o la mujer más pequeña del mundo. Pero lo que comienza como un reflejo de una época en la que el miedo a lo desconocido se combina con asesinos en serie vestidos de payaso, ricachones consentidos con tendencias maníacas o embaucadores que hacen lo que sea por conseguir dinero, termina convirtiéndose en un drama sin dirección única, abriendo y cerrando tramas secundarias casi sin tiempo a desarrollar los personajes que en ellas encontramos.

De este modo, los creadores de American Horror Story, Brad Fralchuk y Ryan Murphy (serie Glee) logran enriquecer el mundo que crean, pero pierden la frescura y el dinamismo a medida que se suceden los capítulos. Quizá el ejemplo más evidente lo representa el personaje de Neil Patrick Harris (Mil maneras de morder el polvo), cuya presencia aporta únicamente unas dosis de violencia y vísceras que poco o nada tienen que ver con el sentido general de la serie. En realidad, más allá de narrar los prejuicios y los miedos a los que estas personas tuvieron que enfrentarse a comienzos del siglo XX no existe un desarrollo dramático coherente, lo que deriva en esa incorporación obsesiva de personajes a cada cual más psicópata. No quiere esto decir que no sean relevantes, al contrario. La definición de dichos roles es interesante. El problema es que no se mantienen en la trama lo suficiente como para lograr impactar en la historia general que se cuenta.

La conexión con aquella American Horror Story: Asylum no se limita únicamente a este aspecto. Algunos de los personajes son los mismos que aparecieron en la historia del manicomio, e incluso esta última temporada se permite el guiño de introducir una pequeña secuencia en ese escenario, dejando patente de este modo la relación entre ambas historias. Y dejando patente, también, ese desarrollo sin un objetivo claro que se limita a introducir argumentos secundarios resueltos en poco más de dos episodios y cuya influencia en el arco dramático principal es mínima, en algunos casos incluso nula. Los personajes principales parecen meros espectadores ante muchos de los acontecimientos que se suceden, limitando así el dramatismo que podría haber adquirido esta cuarta temporada.

Unos llegan y otros se van

Aunque en todo este desarrollo que se lleva por delante personajes, tramas y consecuencias destacan sobremanera algunas de las nuevas incorporaciones a la ya extensa familia de American Horror Story. Y curiosamente todos ellos hacen de unos “engendros” que poco o nada tienen que ver con las malformaciones físicas. Entre ellos es imprescindible apuntar a Finn Wittrock (Invencible) como el principal atractivo de esta feria. Su rol de joven malcriado, psicópata y con ínfulas divinas es simplemente brillante sobre el papel y en la pantalla. Wittrock dota a su rol de una suficiencia y elegancia que terminan por ser más aterradores e inquietantes que cualquier efecto circense. Del mismo modo, convertir al hombre forzudo en homosexual no deja de ser una de las más irónicas paradojas que ha dado la serie. Y Michael Chiklis (serie The Shield) está a un altísimo nivel en este papel.

Por desgracia, y siguiendo con esa idea de las tramas secundarias antes mencionada, sus roles y los de otras interesantes novedades no logran tener un desarrollo pleno. Solo el rol de Chiklis puede convertirse en la excepción, pues su descenso a los infiernos de la redención es de lo mejor de toda la serie. Pero es la excepción. La presencia de Wittrock, que adquiere más o menos relevancia en función de las necesidades de la historia (cuando en teoría juega un papel fundamental en la vida del circo), termina por dejar al personaje en un mero villano al que recurrir para darle algo de interés a la trama cuando esta parece desviarse demasiado.

Y junto con las llegadas, los abandonos. Desde luego el más impactante es el de Jessica Lange (El jugador), cuyo protagonismo en todas las temporadas ha sido uno de los principales atractivos de la serie. De hecho, su personaje en este Freak Show representa a la perfección la dualidad entre los “engendros” del circo y los “engendros” que rodean el show. Su papel aparentemente normal evoluciona hasta convertirse en un ser mezquino con el único objetivo de convertirse en una estrella. Y representa a la perfección, también, el desarrollo que tiene toda la serie. Su final y el caos que vive en los episodios inmediatamente anteriores son fiel reflejo de esa irregularidad en el desarrollo del argumento y del final feliz que la serie ha querido dar a sus principales protagonistas.

A pesar de todo, American Horror Story: Freak Show deja en el recuerdo algunos momentos realmente logrados, sobre todo en sus primeros capítulos. La presencia del payaso asesino, del joven interpretado por Wittrock o de los embaucadores dotan al conjunto de tres pilares dramáticos interesantes que nutren la serie. Pero una vez su papel se torna menor la historia pierde cierto sentido, introduciendo personajes que poco o nada son capaces de aportar a la historia, salvo tal vez para crear ese final feliz que los personajes se merecen. El problema es que por el camino esos mismos personajes se pierden en una red de tramas secundarias que no llevan a ningún lado, obligando al espectador a olvidar lo vivido y, lo que es peor, a recordar lo abandonado previamente. Con todo y con eso, AMS sigue siendo una de las propuestas más frescas y originales de la televisión.

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‘Perdida’: la psicopatía es un grado


Ben Affleck pasará por un infierno para recuperar a Rosamund Pike en 'Perdida'.Hay películas que dejan sin palabras. Historias que abruman de tal modo que es imposible articular una idea hasta varios minutos después. Es durante esos momentos de reflexión en los que uno está a solas con sus reflexiones y sus recuerdos cuando la trama adquiere toda su dimensión, toda su complejidad. La verdad es que David Fincher no tiene nada que demostrar en este sentido. Seven (1995) ya tuvo un efecto similar. Pero la sabiduría de los años hace que su nueva película sea una experiencia audiovisual sin parangón, una tela de araña que atrapa sin necesidad de artificios para exponer al espectador a una espiral malsana y a una atmósfera opresiva y sorpresiva. Y todo ello sin recurrir a una estructura clásica de thriller.

Se puede decir que Perdida son dos películas. Hasta prácticamente la mitad del metraje Fincher opta por una narrativa clásica de cine negro. La investigación centrada en las sospechas de que el personaje de Ben Affleck (Paycheck) ha asesinado a su esposa no presentan grandes esfuerzos narrativos, limitándose a exponer las situaciones con la elegancia que caracteriza al director. Pero a partir de este momento el film adquiere un cariz completamente distinto para convertirse en toda una disertación sobre la psicopatía, en una lección de lenguaje audiovisual que enamora no tanto por su capacidad para mantener el suspense, sino por su facilidad para generar emociones encontradas en el público, que asiste con asombro a las maquinaciones de un personaje manipulador, frío y calculador cuyo único objetivo es obtener lo que quiere, da igual el coste.

El director demuestra una vez más su capacidad para manejar los tiempos y la narrativa dentro del cine. A medida que avanza la historia la película se transforma, y con ella el espectador, para convertirse en algo totalmente distinto a lo esperado en un primer momento. La mujer fatal adquiere de este modo un estatus nuevo, distinto, en buena medida gracias a la magistral actuación de Rosamund Pike (Orgullo y prejuicio), cuyas miradas carentes de toda emoción en algunos momentos son más aterradoras que cualquier asesino en serie de pesadilla. Lo cierto es que la acción del film transcurre por derroteros más o menos previsibles hasta su tercio final, cuando un violento giro dramático saca a relucir la verdadera psicología y psicopatía de la protagonista, así como confirma el sentimiento de piedad que provoca el rol de Affleck, quien por cierto es de lo más flojo del conjunto (su falta de expresividad, eso sí, concuerda con el personaje).

En pocas palabras, David Fincher lo ha vuelto a hacer. Perdida es una de esas joyas modernas capaces de hipnotizar con muy poco e impactar incluso con menos. Al igual que su protagonista, es fría, calculadora y manipuladora. Y poco importa que el espectador trate de mantenerse ajeno a todo. El proceso de linchamiento público al que se somete el protagonista, la indiferencia y el odio de la protagonista, o el mortal laberinto en el que Rosamund Pike encierra a Ben Affleck crean una maraña de tramas cuyo desenlace es impactante y aterrador debido, precisamente, a la ausencia total de emoción que hay en él. El propio director define el film como el más cercano a Hitchcock de todos los que ha hecho hasta ahora, pero lo cierto es que no necesita comparaciones de ningún tipo. Fincher es único.

Nota: 8,5/10

Fincher busca a la esposa ‘Perdida’ mientras ‘Annabelle’ aterroriza


Estrenos 10octubre2014Estas últimas semanas han sido, en lo que a estrenos se refiere, de lo más variopinto. Cada viernes se combinaban cintas enfocadas al puro entretenimiento con historias que requerían del espectador algo más que un bol de palomitas. Hoy, 10 de octubre, el fenómeno se repite, aunque con una diferencia: la cinta más importante apunta directamente a los Oscar, lo cual invita a pensar en el habitual cambio de tendencia que se produce en estas fechas, iniciándose de este modo la lista de títulos que lucharán por llevarse la mayor cantidad posible de premios en los próximos festivales y galas.

El título de dicho film es Perdida, lo nuevo de David Fincher tras Millennium: Los hombres que no amaban a las mujeres (2011). Basada en la novela de Gillian Flynn, quien se encarga también de la adaptación, la trama se centra en una pareja durante los preparativos de su quinto aniversario de boda. Una mañana ella desaparece sin dejar rastro, y lo que comienza siendo una simple investigación pronto tiene como principal sospechoso al marido, que insiste en su inocencia. Sin embargo, la actitud fría y distante ante la posible muerte de la mujer parece esconder su culpabilidad. Intriga y drama son los ingredientes principales de esta película que, según las primeras impresiones, demuestra de nuevo que estamos ante uno de los mejores directores de los últimos años. Ben Affleck (Runner, runner) y Rosamund Pike (Jack Reacher) forman la pareja protagonista, a los que acompañan Neil Patrick Harris (Mil maneras de morder el polvo), Tyler Perry (Madea gets a job), Carrie Coon (serie The leftovers) y Kim Dickens (A cualquier precio), entre otros.

Muy distinto es el carácter del otro gran film del fin de semana. Annabelle puede entenderse como una especie de precuela de Expediente Warren: The conjuring (2013), o al menos un spin off cuya acción transcurre antes de la citada película. Por tanto, terror en estado puro para esta historia que sigue la tranquila vida de una pareja que está a punto de tener un hijo. Antes de que ella dé a luz, su marido decide regalarle una muñeca vintage, último miembro de una amplia colección. Al poco tiempo, una pareja perteneciente a una secta satánica les ataca en su propia casa, derramando sangre e invocando a un maligno ente que terminará poseyendo a la muñeca, iniciándose una pesadilla como nunca antes habían conocido. John R. Leonetti (El efecto mariposa 2) es el encargado de dirigir la cinta, que está protagonizada por Annabelle Wallis (Steel trap), Ward Horton (Letting go), Alfre Woodard (serie Copper), Tony Amendola (serie Érase una vez), Kerry O’Malley (serie Los que matan) y Eric Ladin (serie Boardwalk Empire).

El último de los estrenos estadounidenses es Así nos va, nueva comedia romántica dirigida por Rob Reiner (El presidente y Miss Wade) que se centra en un agente inmobiliario cuya crueldad deliberada con todos aquellos que le rodean hace que poca gente quiera acercarse a él. Y eso poco parece importarle, pues su único objetivo es vender una casa más y retirarse en paz. Todo su mundo da un vuelco cuando su hijo le pide que se haga cargo de una nieta a la que ni siquiera conoce. Al no saber qué hacer con ella decide dejarla con su vecina para seguir con sus planes, pero la presencia de la pequeña le obligará a abrir su corazón a todo aquello que siempre rechazó. El reparto está encabezado por Michael Douglas (Behind the Candelabra), Diane Keaton (La gran boda), Sterling Jerins (Guerra Mundial Z), Annie Parisse (serie Person of interest) y Austin Lysy (El fraude).

Continuamos el repaso de las novedades con el cine europeo, y lo hacemos con Mi vida ahora, drama con dosis de thriller producido en Reino Unido en 2013 cuya trama transcurre en un futuro cercano. La protagonista es una joven estadounidense que es enviada a Inglaterra a vivir con sus primos durante un verano, tiempo en el que conocerá a un joven. Sin embargo, su vida dará un vuelco cuando un conflicto internacional se extienda por Europa y Reino Unido queda sumido en un estado militar. Sola y separada de su familia, la joven deberá iniciar un viaje por su supervivencia. Basada en la novela de Meg Rosoff, la cinta está dirigida por Kevin Macdonald (La legión del águila) y protagonizada por Saoirse Ronan (El gran hotel Budapest), George MacKay (Amanece en Edimburgo), Tom Holland (Lo imposible), Harley Bird y Anna Chancellor (Hysteria).

En cuanto al cine español, dos son las propuestas de la semana. Dioses y perros es el nuevo drama protagonizado por Hugo Silva (Las brujas de Zugarramurdi) cuyo argumento gira en torno a un joven que se ha autoimpuesto una vida gris y anodina. Pasa los días haciendo de sparring para su amigo, boxeador y ex alcohólico, y el poco tiempo libre que tiene lo pasa cuidando de su hermano. Todo cambia cuando llega a su barrio una profesora que le hará cambiar su punto de vista de todo lo que le rodea, y que le llevará a una encrucijada que no dejará indiferente a nadie. Dirigida por David Marqués (En fuera de juego) y Rafa Montesinos (serie Gavilanes), en la cinta encontramos también los nombres de Megan Montaner (serie Amar es para siempre), Elio González (serie Bandolera), Juan Codina (Los días no vividos) y Enrique Arce (Mejor otro día).

Al mismo género pertenece A escondidas, cuya acción narra el encuentro de dos jóvenes cuyas vidas, muy diferentes, cambiarán para siempre. Uno es un chico marroquí que, tras enterarse de que va a ser deportado, huye con las pocas pertenencias que tiene. El otro es un adolescente al que los nervios le juegan una mala pasada al tratar de conquistar a una chica durante una noche en una discoteca. Segunda película escrita y dirigida por Mikel Rueda (Izarren agria), cuyo reparto principal está integrado por Germán Alcarazu, Adil Koukouh, Álex Angulo (Zipi y Zape y el club de la canica) y Ana Wagener (Secuestrados).

Italia también está presente este fin de semana gracias a Blanca como la nieve, roja como la sangre, comedia dramática del 2013 que gira en torno a la vida de un chico de dieciséis años cuyas máximas aspiraciones son el deporte y una chica de pelo rojo de la que está profundamente enamorado. Sin embargo, su rutina se verá alterada cuando decida acercarse a la joven, descubriendo que está pasando por una difícil situación y asumiendo la responsabilidad de tomar decisiones en el pequeño mundo en el que ambos viven. Todo bajo la atenta mirada de la mejor amiga de él, confidente de sus dudas y sus deseos. Giacomo Campiotti (Corsa di primavera) es el encargado de poner la historia en imágenes y de dirigir a Filippo Scicchitano (Un giorno speciale), Gaia Weiss (Hércules: El origen de la leyenda), Aurora Ruffino (La soledad de los números primos), Luca Argentero (Come Reza Ama), Romolo Guerreri (La festa) y Flavio Insinna (Ex: Todos tenemos uno).

También del 2013 es Amarás al prójimo, drama con dosis de thriller procedente de Polonia que dirige Malgoska Szumowska (Ellas) y que narra la apacible vida que lleva un sacerdote en una zona rural del país. Su presencia en el pueblo es fruto de sus intentos por alejarse de los oscuros sentimientos que en el pasado marcaron su vida. Su trabajo con jóvenes con problemas de conducta transcurre con normalidad hasta que uno de ellos se acerca demasiado a él, derribando la fortaleza que había logrado construir y levantando las sospechas de todos sus vecinos, que empezarán a verle como un enemigo. Andrzej Chyra (Aquello que amamos), Mateusz Kosciukiewicz (Bejbi blues), Maja Ostaszewska (Katyn), Lukasz Simlat (Drogówka), Maria Maj (Zero) y Tomasz Schuchardt (Yuma) conforman el reparto principal.

El último de los estrenos de ficción es Winter Sleep (Sueño de invierno), drama turco dirigido por Nuri Bilge Ceylan (Érase una vez en Anatolia) y basado en relatos cortos de Anton Chekhov cuya trama se centra en un pequeño hotel de Anatolia regentado por un veterano actor casado con una joven mujer de la que está alejado emocionalmente. Para colmo, con ellos vive su hermana, triste porque se acaba de divorciar. La llegada del invierno no solo les impedirá salir, sino que sacará a la luz sus aflicciones, sus miedos y sus anhelos. El reparto está encabezado por Haluk Bilginer (The international: Dinero en la sombra), Melisa Sözen (Okul), Demet Akbag (Organize isler), Nadir Saribacak (Yozgat blues), Ayberk Pekcan (Ask ve devrim) y Tamer Levent (Su ve Ates).

Cerramo este repaso con el documental One Direction: Where We Are, el montaje llevado a cabo por Paul Dugdale, director habituado a realizar este tipo de películas como demuestran Adele live at the Royal Albert Hall (2011) o Jessie J live in London (2011). Los fans de esta boy band no solo podrán disfrutar del concierto que el grupo dio en el estadio de San Siro, sino que como extra se incluyen una serie de entrevistas en el backstage previas al concierto. La película estará en cartel únicamente durante el fin de semana.

‘Mil maneras de morder el polvo’: y mil más de saturar con excesos


Seth MacFarlane escribe, dirige y protagoniza 'Mil maneras de morder el polvo'.Cada vez tengo más claro que no hay género más subjetivo que la comedia, sobre todo si esta viene firmada por un reputado cómico. Los estilos personales, las bromas sobre los mismos temas y hasta similares gags suelen repetirse en cada actuación. No hay más que ver a Adam Sandler (El aguador). Por eso la nueva película de Seth MacFarlane, cuya fama le llegó con la serie de animación Padre de familia, es tan… Padre de familia. Los recursos habituales del guionista/director/protagonista se suceden uno tras otro sin dar pie a un humor distinto, lo que a la larga acaba resultado monótono.

Aunque tal vez la sensación de que Mil maneras de morder el polvo podría haber sido algo más disparatado provenga en realidad de su excesiva duración. Casi tan excesiva como algunos de los escatológicos gags que, una vez más, recurren a una elongación temporal para, de este modo, confirmar la teoría de que la repetición es divertida. Aquellos que disfruten con sus producciones televisivas sin duda apreciarán estos momentos; los que no soporten ni 15 minutos frente al televisor difícilmente aguantarán las dos horas de metraje (de hecho, lo más probable es que ni se acerquen a las salas). Todo esto, por desgracia, termina devorando una historia que, en líneas generales, está bien llevada, con personajes cuanto menos curiosos y algunas críticas hacia el modo de vida americano de lo más ácidas, y con muchas y divertidas referencias al cine de todas las épocas.

Es más, son estos momentos los mejores de toda la película. Que en medio de la trama se introduzca una referencia a Regreso al futuro III (1990) o que la conclusión del film cuente con la presencia de Jamie Foxx en el papel de Django son solo algunos ejemplos de la originalidad y frescura con la que cuenta su argumento más allá de bromas pasadas de rosca o de reiteraciones innecesarias. Asimismo, es muy destacable la labor de todos los actores, sobre todo de Giovanni Ribisi (serie Friends) y Sarah Silverman (Los Muppets), que conforman la pareja más divertida y surrealista del cine. Es el reparto el que soporta prácticamente todo el peso de la acción, sobre todo cuando ésta se ralentiza debido a ese humor tan particular de MacFarlane.

Es de agradecer, por tanto, el homenaje al western que hace su director y protagonista, así como algunos momentos realmente logrados, tanto cómicos como de acción o dramáticos (siempre dentro de unos parámetros, claro está). El problema de Mil maneras de morder el polvo está en su propia naturaleza, o mejor dicho en la de su autor. La insistencia en repetir guiños y bromas, así como en alargar algunas conversaciones hasta el absurdo, perjudica notablemente el ritmo de la historia, a la que de todas formas le sobran varios minutos independientemente de que guste más o menos el tipo de humor planteado en el film. Da la sensación de que la trama avanza con demasiada lentitud, enrocándose en sus propios fallos y virtudes en demasiadas ocasiones. Algunos momentos merecen la pena, es cierto, pero podría haber sido mucho mejor.

Nota: 5,5/10

La animación y la comedia acaparan los estrenos de final de año


Estrenos 20diciembre2013Último fin de semana de estrenos de este irregular 2013. No es la última tanda de estrenos, es cierto, pero este 20 de diciembre sí es el último viernes del año que acogerá nuevas películas en la cartelera. Y parece que, tras la llegada de El hobbit: La desolación de Smaug, ninguna productora se atreve a presentar propuestas de peso que sean capaces de rivalizar con este blockbuster, al menos no de forma directa. Tal vez sea por eso que el fin de semana tiene como protagonista el cine de animación destinado a los más pequeños, ya sea en forma de secuela o de entrañable fábula. Los mayores tendrán donde elegir, por supuesto, aunque la mayoría se enmarca en el género cómico.

Por tanto, dos películas destacan por encima de las demás. La primera, por empezar por alguna, es Lluvia de albóndigas 2, continuación del éxito de 2009 que retoma la historia del inventor capaz de convertir el agua en comida para dar un paso más allá y descubrirnos que la máquina ahora crea híbridos entre animales y comida. Junto a sus colaboradores y amigos se embarcará en una peligrosa aventura que le llevará a una isla habitada por estas criaturas, y cuyo fin no es otro que salvar a la Humanidad de las consecuencias de su invento. Humor, acción y mucho originalidad a la hora de combinar animales y alimentos se dan cita en esta cinta presentada en 3D y dirigida por Cody Cameron (Colegas en el bosque 3) y Kris Pearn, que debuta en la dirección. Entre el reparto de voces destacan actores como Bill Hader (Men in black 3), Anna Faris (El dictador), James Caan (El profesor), Andy Samberg (Desmadre de padre), Benjamin Bratt (El mensajero) y Neil Patrick Harris (serie Cómo conocí a vuestra madre).

Junto a ella destaca Futbolín, cinta hispanoargentina dirigida por Juan José Campanella (El secreto de sus ojos) que ha recibido todo tipo de elogios allá por donde ha pasado. El film, que puede verse en 3D, gira en torno a un joven cuyas dos únicas pasiones son una chica y jugar al futbolín. Su vida da un vuelco cuando tenga que enfrentarse contra un rival de verdad en un campo de fútbol real para salvar a su pueblo. Pero no estará solo: los jugadores del futbolín con los que juega le guiarán en las claves para llevarse la victoria. Rupert Grint (saga ‘Harry Potter’), Anthony Head (serie Buffy, cazavampiros), Peter Serafinowicz (Todo incluido), Rob Brydon (The trip), Alistair McGowan (Mi vida en ruinas) y el propio Campanella ponen las voces de los principales personajes.

Dejamos la animación para introducirnos en la comedia. Nicole Holofcener (Amigos con dinero) escribe y dirige Sobran las palabras, una de las últimas películas que protagonizó James Gandolfini (serie Los Soprano) antes de fallecer el pasado 19 de junio. La trama sigue el romance que inicia una divorciada masajista que vive atemorizada por la inminente ausencia que la partida de su hija a la universidad va a crear en su casa. Precisamente el inicio de un romance con un hombre que vive una situación similar le permitirá sobrellevarlo, pero la amistad con una de sus clientas y sus constantes ataques a su ex marido le harán replantearse su situación. Julia Louis-Dreyfus (serie Veep) es la principal intérprete femenina, a la que acompañan, además de Gandolfini, Catherine Keener (Capitán Phillips), Toni Collette (Hitchcock), Ben Falcone (Cuerpos especiales) y Phillip Brock (Doce fuera de casa).

Más gamberra y menos romántica es Paranormal movie, nueva parodia del cine de terror que mantiene vivas las premisas de Scary Movie (2000) y todas las películas que dicho fenómeno ha generado. Ópera prima de Michael Tiddes y con guión escrito por, entre otros, Marlon Wayans (G.I. Joe), la cinta toma como referente las recientes películas de casas encantadas para narrar la historia de una joven pareja que, tras mudarse a una nueva casa, descubre que no están solos, sino que un demonio habita en la casa. Cuando la mujer es poseída, el marido toma cartas en el asunto para impedir que su matrimonio fracase y, sobre todo, para poder seguir disfrutando del sexo. Sacerdotes, cazadores de fantasmas y psíquicos se darán cita en la casa para intentar expulsar esa presencia. El reparto, encabezado por el propio Wayans, cuenta con Marlene Forte (Cut off), Essence Atkins (Nikita Blues), David Koechner (Piraña 3DD), Cedric the Entertainer (Cadillac Records) y Dave Sheridan (Pequeño pero matón).

También dirigida a un público adolescente es lo nuevo de Joss Whedon (Los Vengadores), que se toma un descanso entre producciones Marvel para presentar Mucho ruido y pocas nueces, versión moderna de la obra de William Shakespeare que, como es lógico, vuelve a contar la historia de los dos jóvenes que no creen en el amor y que serán protagonistas de una trama urdida por sus amigos para que se enamoren. Humor y romance es lo que promete la cinta, amén del dinamismo que el director suele aportar a sus historias. En cuanto a los protagonistas, Amy Acker (serie Person of interest), Alexis Denisof (El primer caballero), Nathan Fillion (serie Castle), Clark Gregg (Thor), Reed Diamond (Moneyball: Rompiendo las reglas) y Fran Kranz (La cabaña en el bosque) integran el reparto principal.

La propuesta española de la semana es Gente en sitios, nuevo film escrito y dirigido por Juan Cavestany (Guerreros) que, con un estilo de rodaje amateur, aborda diferentes historias y conforma un calidoscopio social en el que se dan cita la comedia, el drama, el terror y el surrealismo para ofrecer al espectador una visión de la condición humana ante los conflictos que se plantean a lo largo de la vida. Una película coral donde las haya que cuenta con un reparto verdaderamente extenso en el que destacan Ernesto Alterio (¿Quién mató a bambi?), Carlos Areces (Los amantes pasajeros), Raúl Arévalo (Promoción fantasma), Luis Bermejo (De tu ventana a la mía), Javier Botet (Las brujas de Zugarramurdi), Antonio de la Torre (La gran familia española), Santiago Segura (Pacific Rim), Tristán Ulloa (Un buen hombre), Adriana Ugarte (Combustión) y Maribel Verdú (Blancanieves).

Seguimos en Europa, al menos en parte. Producida entre Argelia y Francia, Mi tierra es una comedia con ciertos tintes dramáticos que narra el viaje que realiza un joven a Argelia para salvar la casa de su padre. Su llegada a este país que nunca había pisado se convertirá en una sucesión de situaciones y personajes sorprendentes que le cambiarán para el resto de su vida. El film supone el debut en la dirección de Mohamed Hamidi, quien también participa en el guión, y cuenta con Tewfik Jallab (Qui de nous deux), Jamel Debbouze (Astérix y Obélix: Misión Cleopatra), Fatsah Bouyahmed (Le marquis), Abdelkader Secteur (Hors la loi) y Malik Bentalha.

Del 2011 es la producción china Una vida sencilla, drama acerca de la relación entre un productor de cine y la mujer que ha servido a su familia durante 60 años. Cuando llega la hora de que la mujer se jubile será el hombre quien decida devolver todos los años de servicio volcándose en ella y haciendo todo lo posible para que disfrute de la vida. Ann Hui (Yu guanyin) se pone tras las cámaras, mientras que Andy Lau (La casa de las dagas voladoras), Deannie Yip (Fa nei qing), Hailu Qin (Return Ticket), Fuli Wang (Ri Chu) y Paul Chun (China strike force) son los principales actores.

Y para cerrar el círculo, otra de animación, en este caso de Francia y titulada Ernest y Celestine. Dirigida a tres bandas por Stéphane Aubier, Vincent Patar (ambos directores de Panique au village) y Benjamin Renner, que debuta en el largometraje, la historia se centra en la relación entre un oso algo cascarrabias pero de gran corazón y una ratito huérfana que ha huido de su mundo. Cuando el primero acoge a la segunda se inicia una amistad que no solo les ayudará a conocerse y respetarse, sino que desafiará todo lo establecido hasta entonces. Con un estilo de animación muy tradicional, la película cuenta con las voces en su versión original de Lambert Wilson (De dioses y hombres), Pauline Brunner, Anne-Marie Loop (Mon ante) y Patrice Melennec (Todo por amor), entre otros.

Brad Pitt se enfrenta a los zombis… y a los pitufos


Estrenos 2agosto2013Ya está aquí. Hoy viernes, 2 de agosto, llega a las pantallas de toda España el que es uno de los fenómenos cinematográficos del verano. Su calidad será mejor o peor, gustará más o menos y casi con toda probabilidad levantará pasiones en uno y otro sentido, pero no cabe ninguna duda de que la fórmula Brad Pitt (12 monos) y zombis es uno de los mayores reclamos de la época estival. Prueba de ello es el poco número de películas que han decidido estrenarse el mismo día, más o menos como ocurre con este tipo de blockbusters. Con una excepción: en la lucha por la recaudación se posiciona firme otro proyecto de características opuestas pero que será sin duda otro éxito veraniego.

Parece claro, por tanto, que el estreno de la semana es Guerra Mundial Z, adaptación de la novela homónima de Max Brooks que, sin embargo, guarda pocos parecidos con el contenido de la misma. El film da inicio cuando un extraño virus convierte a las personas en seres irreconocibles, inconscientes, feroces y violentos. Lo más peligroso es que el virus se transmite por un simple mordisco, por lo que su expansión a nivel mundial es rápida y exponencial. En este contexto un antiguo investigador de las Naciones Unidas debe volver a su peligroso trabajo para encontrar la fuente de la infección, conseguir una vacuna y salvar a su familia. Más que terror y tensión la película, dirigida por Marc Forster (007: Quantum of Solace), lo que promete es acción y efectos espectaculares tanto en 2D como en 3D. Eso y el atractivo de su estrella, un Brad Pitt que se embarca en un proyecto en el que está acompañado por un grupo de estrellas de la televisión y del cine como Mireille Enos (serie The killing), James Badge Dale (serie Rubicón), Matthew Fox (el inolvidable Jack Shephard de Perdidos), David Morse (Shangai), Daniella Kertesz (serie Ha-Emet Ha’Eroma) y Ludi Boeken (Lucky Punch).

El otro gran estreno es Los pitufos 2, llamado a ser uno de los mayores éxitos entre los más pequeños. Continuación de la película de 2011, la trama vuelve a contar los intentos del brujo Gargamel por acabar con los pitufos. En esta ocasión su plan pasa por crear una copia de los pequeños seres azules, pero una vez creados comprende que su plan solo puede tener éxito con la esencia de un pitufo. El hecho de que Pitufina conozca la forma de derrotarle lleva al malvado brujo a secuestrarla y trasladarla a París, por lo que el resto de la aldea irá en su búsqueda, reuniéndose de nuevo con sus amigos humanos. Como toda buena continuación, no solo mantiene los elementos que convirtieron a su predecesora en un éxito, sino que repiten la mayoría del equipo de la primera entrega. Así, el director es Raja Gosnell (Nunca me han besado), quien dirige a Neil Patrick Harris (serie Cómo conocí a vuestra madre), Hank Azaria (Godzilla), Jayma Mays (serie Glee) y Brendan Gleeson (Troya) en los papeles humanos y a Katy Perry, Christina Ricci (Monster), Anton Yelchin (Star Trek: En la oscuridad) y Shaquille O’Neal (Scary Movie 4) como las voces de algunos de los pitufos.

Terminando con los estrenos norteamericanos, toca centrarse en los europeos. Uno de ellos es Lo que el día debe a la noche, intenso drama romántico que se basa en el libro de Yasmina Khadra. La historia gira en torno a un joven que es cuidado por su tío en Argelia después de que su padre se haya quedado arruinado. Su vida pasará en un ambiente privilegiado de fuertes lazos de amistad que no lograrán romper ni la II Guerra Mundial ni los nacionalismos surgidos en esa época. Sin embargo, la llegada de una joven que se convierte en el objeto de deseo de todos ellos pondrá a prueba todas sus relaciones. Dirigida por Alexandre Arcady (Mariage mixte), quien también participa en el guión, la película está protagonizada por Nora Arnezeder (El ladrón de palabras), Fu’ad Aït Aattou (Une vieille maîtresse), Anne Parillaud (Deadlines), Vincent Perez (Cyrano de Bergerac) y Anne Consigny (La escafandra y la mariposa), entre otros.

Benedek Fliegauf (Tejút) es el autor de Sólo el viento, drama co producido entre Alemania, Hungría y Francia en 2012 que narra el día a día de una familia gitana a las afueras de Budapest cuyos miembros deben ocultar sus orígenes tras el asesinato de cinco familias zíngaras. El reparto está integrado por una serie de actores noveles como son Katalin Toldi, Gyöngyi Lendvai, Lajos Sárkány y György Toldi.

Por último, y realizada en 2011, llega a la cartelera la producción alemana Romeos, drama social cuya trama se centra en un joven transgénero cuyos sueños en la gran ciudad se ven truncados cuando debe hacer servicios comunitarios en una residencia de mujeres en la que será el único hombre, algo que terminará provocándole mucha ansiedad. Ópera prima de Sabine Bernardi (que escribe y dirige), el reparto principal está compuesto por Rick Okon (Rock it!), Maximilian Befort (Emil y los detectives), Liv Lisa Fries (La ola) y Felix Brocke.

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