‘Passengers’: entre el amor y el egoísmo


Jennifer Lawrence y Chris Pratt, supervivientes en 'Passengers'.He de confesar que las odiseas espaciales, habitualmente, tienden a ser fotocopias unas de otras. El caos que se apodera de la trama tiende a terminar en sacrificio o en una acción desesperada que finalice el viaje interestelar. Y tanto las decisiones como las motivaciones suelen estar definidas por la dificultad a superar, ya sea una criatura, una máquina o el propio espacio. Por eso puede llegar a sorprender que historias como la protagonizada por Jennifer Lawrence (El lado bueno de las cosas) y Chris Pratt (Eternamente comprometidos), a pesar de tener todos esos elementos en común, centra su atención en algo pocas veces visto en pantalla, ya sea en medio del espacio o en una isla desierta.

Y eso es, nada más y nada menos, que la elección entre el egoísmo o el amor, entre el beneficio personal y el respeto al prójimo. Es aquí donde Passengers alcanza toda su plenitud, y es donde la trama realmente adquiere un significado real, en tanto en cuanto plantea los dilemas morales y sociales en un entorno aislado y ante una situación extrema. Esto, unido al desarrollo de los problemas que presenta la nave, y que van evolucionando poco a poco sin que los protagonistas lleguen a comprender el alcance, dota al conjunto de un mayor dramatismo que en su tercio final puede pecar de cierto exceso, algo que por otro lado puede ser comprensible por exigencias dramáticas.

Lo cierto es que la cinta dirigida por Morten Tyldum (Headhunters) es una grata sorpresa porque se aleja de los cánones en este tipo de historias. Aunque puede pecar de cierta falta de desarrollo en los retos a los que se enfrentan los protagonistas, el hecho de que la trama se centre en ellos, en su relación y en su soledad en una suerte de Arca de Noé ante un final inevitable convierte a esta historia en una reflexión sobre conceptos que todos, en algún que otro momento, nos hemos planteado. Y lo hace, además, con ciertas dosis de humor en sus inicios, logrando que el desarrollo dramático sea, si cabe, más destacado.

En realidad Passengers no es una gran película, y de hecho no pretende serlo. Es un entretenimiento, sí, pero ofrece al espectador algo más que aparatosos efectos especiales. Y lo que ofrece es algo tan poco habitual en este tipo de historias que cuando se encuentra resulta reconfortante. Es algo similar a lo que ocurre con Marte (2015), aunque en esta ocasión con dilemas morales de por medio, lo que confirma una vez más (¿cuándo se darán cuenta los responsables de Hollywood?) que vale más una buena historia, unos buenos personajes y unos buenos actores que cualquier espectacular y costoso efecto especial.

Nota: 7/10

Del espacio al Oeste en el último viernes de 2016


Estrenos 30diciembre2016Último fin de semana del año, y como corresponde en estas fechas, Feliz 2017 y esperamos que el año llegue cargado de alegrías y, por supuesto, mucho cine. Como no podía ser de otro modo, este viernes 30 de diciembre llega cargado de novedades para todos los gustos, desde la ciencia ficción hasta el thriller, pasando por la comedia o el drama. Pero lo más relevante es que llegan dos títulos interesantes por motivos bien diferentes.

Uno de ellos es Passengers, aventura de ciencia ficción con toques dramáticos y románticos que arranca cuando dos personas que viajan en una nave despiertan accidentalmente de sus cámaras de sueño. El problema es que lo hacen 90 años antes de lo previsto, por lo que deberán encontrar el modo de volver a dormir y no envejecer antes que el resto de los ocupantes de la nave, encargados de comenzar una nueva vida en otro planeta. Sin embargo, lo que descubrirán en la nave es algo mucho más peligroso que pondrá en riesgo el futuro de la Humanidad. Morten Tyldum (The imitation game) dirige esta propuesta protagonizada por dos de los actores más de moda, Jennifer Lawrence (X-Men: Apocalipsis) y Chris Pratt (Jurassic World), a los que se suman nombres como los de Michael Sheen (serie Masters of sex), Laurence Fishburne (serie Hannibal) y Andy García (Cazafantasmas).

El otro es Comanchería, thriller con buenas dosis de western que narra cómo un padre divorciado y su hermano, recién salido de la cárcel, comienzan a realizar diversos atracos a bancos para poder salvar el rancho familiar, lo que despertará el interés de un sheriff por detenerles en el que será su último caso antes de retirarse. Acción y drama son los componentes básicos de esta cinta dirigida por David Mackenzie (Convicto) y protagonizada por Jeff Bridges (El séptimo hijo), Chris Pine (La hora decisiva), Ben Foster (El único superviviente), Dale Dickey (Regresión), Kevin Rankin (Alma salvaje) y Katy Mixon (Furia ciega).

Destaca también el drama biográfico Pelé, el nacimiento de una leyenda, film que sigue el crecimiento del legendario jugador desde las favelas de Brasil hasta lograr llevar a su selección a conseguir su primera Copa del Mundo en 1958 y cargar con las ilusiones de todo un país. Los hermanos Jeff y Michael Zimbalist debutan en el largometraje de ficción con esta historia en cuyo reparto encontramos a Leonardo Lima Carvalho, Kevin de Paula, Rodrigo Santoro (Ben-Hur), Vincent D’Onofrio (serie Daredevil) y Diego Boneta (Eden), entre otros.

La música en este último viernes de estrenos la pone La última canción, comedia romántica producida en 2015 entre Estados Unidos y Canadá cuyo punto de partida es la muerte de un conocido cantante de folk. Es entonces cuando su esposa, para intentar superarlo, comienza a escribir una biografía, algo que también quiere hacer un escritor de Nueva York. Entre ambos surgirá una historia que les permitirá disfrutar de nuevo de la vida. Sean Mewshaw debuta en el largometraje dirigiendo a Rebecca Hall (Transcendence), Jason Sudeikis (Nunca entre amigos), Joe Manganiello (serie True Blood), Diana Agron (Malavita) y Blythe Danner (Dime con cuántos).

A medio camino entre Europa y Estados Unidos se encuentra Mine, thriller bélico con capital español, italiano y norteamericano que gira en torno a un soldado que, tras una misión fallida, se encuentra perdido en mitad del desierto, por lo que deberá hacer frente no solo a las condiciones adversas del entorno, sino que pondrá a prueba su propia fuerza psicológica. El film, debut en el largometraje de Fabio Gualione y Fabio Resinaro (ambos autores también del guión), está protagonizado por Armie Hammer (Animales nocturnos), Annabelle Wallis (Agente contrainteligente), Tom Cullen (100 streets), Juliet Aubrey (Infiltrado), Geoff Bell (Sufragistas) y Clint Dyer (Sin identidad).

En lo que a estrenos europeos se refiere, dos son las propuestas. Frantz es el título del drama histórico dirigido por François Ozon (En la casa), cuya historia transcurre poco tiempo después del final de la I Guerra Mundial. En concreto, se centra en una joven de un pequeño pueblo alemán que todos los días lleva flores a la tumba de su novio, muerto durante un combate. Su rutina cambiará cuando conozca a un joven francés que también visita la tumba de su amado, lo que encenderá pasiones encontradas. Esta producción franco alemana está protagonizada por Pierre Niney (Altamira), Paula Beer (El valle oscuro), Cyrielle Clair (Triple agente), Johann von Bülow (13 minutos para matar a Hitler) y Ernst Stötzner (Alone in Berlin).

Puramente francesa es Vuelta a casa de mi madre, comedia dramática que, como se desprende de su título, sigue a una mujer que se ve obligada a regresar a la que una vez fue su casa, con su cariñosa pero asfixiante madre y sus hermanos, que parecen empeñados en hacerle la vida imposible. Con estos ingredientes, solo es cuestión de tiempo que el polvorín explote. Eric Lavaine (Barbacoa de amigos) es el encargado de poner en imágenes esta historia que cuenta entre sus actores con Alexandra Lamy (Bis), Josiane Balasko (Maman), Mathilde Seigner (Max) y Philippe Lefebvre (SMS).

‘The imitation game’: el enigma de la sobriedad


Benedict Cumberbatch da vida a Alan Turing en 'The imitation game'.Puede parecer que los grandes films deben tener, al menos, un aspecto grandilocuente en su producción. Da igual que sean los efectos especiales, la concepción narrativa del director o el desarrollo del guión. ¿Pero qué ocurre cuando ninguno de esos elementos destaca por encima del resto y todos ellos crean un magnífico film? Seguramente a muchos les parecerá que están ante películas sin grandes alicientes, pero nada más lejos de la realidad. Lo nuevo de Morten Tyldum (Buddy) es esto y mucho más.

Dese luego, si el 2015 va a estar definido por lo que pueda representar The imitación game, estamos ante un año cinematográfico espléndido. Todo en la película, desde la puesta en escena a los actores, traslada al espectador a una época de tensiones, experimentación y descubrimiento. Una época en la que el tiempo jugaba a contrarreloj, algo que puede saborearse en cada plano rodado de forma elegante por Tyldum, quien opta por una planificación idóneamente sobria. Sobriedad que, por cierto, no debe sobreentenderse desde el punto de vista del guión, que depara alguna que otra sorpresa de carácter bélico que debería hacer reflexionar sobre el papel que cada país jugó en la guerra.

Claro que la función no sería lo mismo sin la presencia de sus actores. Sin duda, Benedict Cumberbatch (El topo) vuelve a demostrar, y ya empiezan a ser demasiadas ocasiones, que es uno de los mejores actores de su generación, del panorama actual y de lo que va a surgir de aquí a unos años. La sutileza con la que afronta su personaje, dotándole de matices y motivos a medida que avanza el metraje, es digno de todos los reconocimientos posibles. Pero no es el único. Desde una Keira Knightley (Nunca me abandones) que pide en cada plano más atención hasta Mark Strong (Oro negro), uno de esos secundarios “roba escenas”, todo el reparto se afana por dotar no tanto de realismo, sino de verosimilitud, a sus respectivos personajes, edificando una serie de relaciones personales que traspasan la mera interpretación.

Se puede decir que estamos ante una de las mejores películas del año. The imitation game es uno de esos biopics que atrapan, capaces de ofrecer mucho con muy poco. El desarrollo dramático de las motivaciones de Alan Turing para construir la máquina, para ponerle nombre, e incluso para luchar por su creación a costa de su propia vida, es una de las mejores narraciones del año. Ya tiene presencia en los Globos de Oro, y todo apunta a que la tendrá en los Oscar. No merece menos.

Nota: 8/10

‘The imitation game’ abre la senda cinematográfica de 2015


Estrenos 1enero2015FELIZ AÑO 2015 a todos! Un año que, esperemos, sea mejor en todos los sentidos al que anoche dejamos atrás. Y para ello nada mejor que empezar con una serie de novedades cinematográficas enfocadas ya a los principales premios de la temporada. Al menos algunas de ellas. Eso no quiere decir que hoy jueves, 1 de enero, no tengamos propuestas de lo más divertidas, dramáticas y fantásticas. Una amplia variedad donde elegir en la que los títulos que más suenan para los Oscar sobresalen del resto.

En este sentido, debemos comenzar el repaso por The imitation game, thriller dramático producido entre Estados Unidos y Reino Unido que adapta el libro de Andrew Hodges “Alan Turin: The Enigma”. Como puede suponerse, la cinta narra la vida del famoso matemático capaz de descifrar el intrincado código de la máquina nazi Enigma durante la II Guerra Mundial. Para ello, y al frente de un equipo de matemáticos, lingüistas y oficiales de inteligencia, desarrollo el que es considerado el primer ordenador del mundo. Sin embargo, todos sus logros quedaron ensombrecidos por su detención al ser homosexual. Dirigida por Morten Tyldum (Headhunters), la película está protagonizada por Benedict Cumberbatch (serie Sherlock), Keira Knightley (Begin again), Matthew Goode (Stoker), Mark Strong (Mindscape), Allen Leech (Grand Piano), Charles Dance (serie Juego de tronos) y Rory Kinnear (Skyfall).

Muy distinta es la comedia Cómo acabar sin tu jefe 2, secuela de la cinta casi homónima de 2011 en la que tres amigos decidían urdir un complicado plan para acabar con sus respectivos jefes. Tan complicado que ni ellos mismos pudieron llevarlo a cabo. En esta ocasión los protagonistas deciden emprender su propia empresa, pero el inversor que buscan termina estafándoles. Sin recursos legales para recuperar lo que es suyo, trazan un nuevo plan para secuestrar al hijo mayor del inversor, pedir un rescate y recuperar de ese modo su incipiente empresa. Sean Anders (Desmadre de padre) se pone tras las cámaras para dirigir a todos los actores de la primera parte, es decir, a Jason Bateman (Por la cara), Jason Sudeikis (Somos los Miller), Charlie Day (Pacific Rim), Jamie Foxx (The amazing Spider-Man 2: El poder de Electro), Jennifer Aniston (Exposados) y Kevin Spacey (serie House of cards), a los que se suman en esta ocasión Christoph Waltz (Big eyes) y Chris Pine (Jack Ryan: Operación Sombra).

Otro de los estrenos norteamericanos es El jugador (The gambler), remake de la película homónima de 1974. A medio camino entre el thriller y el drama, la trama sigue a un profesor universitario cuya afición al juego y a las apuestas se ha convertido con los años en una ludopatía. Su enfermedad le lleva a endeudarse con gente poco recomendable, pero también le llevará a iniciar un camino por los bajos fondos de su ciudad en busca de una ayuda que solo le introducirá en nuevos problemas. Dirigida por Rupert Wyatt (El origen del Planeta de los Simios), la cinta está protagonizada por Mark Wahlberg (El único superviviente), al que acompañan frente a las cámaras Brie Larson (Don Jon), Jessica Lange (serie American Horror Story: Coven), Michael Kenneth Williams (serie Boardwalk Empire) y John Goodman (Monuments Men).

Reino Unido y Estados Unidos también están presentes en El séptimo hijo, producción de aventuras y ciencia ficción que se inspira en la novela “El aprendiz del espectro”, de Joseph Delaney. El argumento gira en torno a un joven que, según una antigua profecía, es el elegido para acabar con el reinado de una oscura reina. Acompañado por un experimentado mentor, deberá aprender todas las habilidades de una antigua orden que ha dedicado su existencia a mantener la paz y el orden en el mundo. El ruso Sergey Bodrov (Mongol) es el encargado de poner en imágenes esta aventura y de dirigir un reparto encabezado por Jeff Bridges (Valor de ley), Ben Barnes (La gran boda), Julianne Moore (Los Juegos del Hambre: Sinsajo. Parte 1), Alicia Vikander (El quinto poder), Kit Harrington (Pompeya), Djimon Hounsou (Guardianes de la galaxia) y Olivia Williams (Sabotage).

El último de los estrenos norteamericanos es el thriller Frío en Julio, adaptación de la novela de Joe R. Lansdale que dirige Jim Mickle (Vampiros del hampa). Su trama arranca cuando un padre de familia de un pequeño pueblo de Texas mata a un ladrón que había entrado en su casa. Si bien el crimen no pasa a mayores, la vida del hombre dará un vuelco cuando el padre del ladrón, un exconvicto con un largo historial delictivo, llegue al pueblo clamando venganza. Sin embargo, lo que ambos personajes descubrirán es algo que va más allá de la venganza, pues el ladrón no solo no tiene parentesco con el exconvicto, sino que es una pieza de un puzzle mucho mayor que involucra a todos los protagonistas del crimen. Michael C. Hall (serie Dexter), Sam Shepard (Agosto), Don Johnson (Django desencadenado), Vinessa Shaw (serie Ray Donovan), Nick Damici (Somos lo que somos) y Wyatt Russell (Cowboys & aliens) conforman el reparto principal.

Entre los estrenos europeos destaca la francesa Se nos fue de las manos, comedia gamberra que sigue la estela de films como Project X (2012) y cuenta cómo un hombre que no encuentra canguro para su hijo decide dejarle a cargo de su mejor empleado, un joven serio y responsable. Lo que desconoce es que este último cumple 30 años ese fin de semana. Cuando al día siguiente recibe una llamada de la policía que le informa de la desaparición de su hijo, el hombre acude a la casa de su empleado para descubrir el más absoluto caos que solo tendrá sentido al reproducir una cinta de vídeo encontrada en el lugar. Nicolas Benamou (De l’huile sur le feu) y Philippe Lacheau dirigen la propuesta, cuyo máximo protagonista es también este último. Además, el reparto se completa con Alice David (Les profs), Vincent Desagnat (Fatal), Tarek Boudali (Quiero ser italiano), Gérard Jugnot (Los chicos del coro) y Julien Arruti (París a toda costa).

Desde Rusia llega Leviatán, intenso drama de corte social protagonizado por una familia que vive en un pequeño pueblo costero y que se ve amenazada por un corrupto alcalde que pretende quitarles sus tierras, su casa y un pequeño vehículo que poseen. Desesperado, el hombre recurre a un viejo amigo que se ha convertido en un reputado abogado, quien le ayudará a encontrar una salida a su situación. Dirigida por Andrey Zvyagintsev (El regreso), la película está protagonizada por Elena Lyadova (Elena), Vladimir Vdovichenkov (Reketir), Aleksey Serebryakov (Zolotoe sechenie), Roman Madyanov (Bablo) y Anna Ukolova (Kray).

La última propuesta de ficción llega de la mano de Andrzej Wajda (Katyn). Walesa, la esperanza de un pueblo narra la transformación de Lech Walesa, fundador del movimiento Solidaridad de Polonia y ganador del Premio Nobel de la Paz, desde sus orígenes como un simple trabajador centrado en su día a día hasta su liderazgo para ayudar a millones de personas a encontrar la libertad que tanto ansiaban. Adaptación de la obra de teatro de Janusz Glowacki, la película está protagonizada por Robert Wieckiewicz (In Darkness), Agnieszka Grochowska (Upperdog), Zbigniew Zamachowski (La sombra del pasado), Maria Rosaria Omaggio (Las aventuras de Hércules) y Miroslaw Baka (Sep).

Terminamos el repaso a estos primeros estrenos de 2015 con Messi, documental dirigido por Álex de la Iglesia (Las brujas de Zugarramurdi), que como su propio título indica narra la vida del famoso futbolista del F.C. Barcelona. A través de imágenes de archivo y de reconstrucciones ficcionadas, el director recorre los inicios del jugador en su Rosario natal y los problemas de crecimiento a los que tuvo que hacer frente.

‘Headhunters’: jugando a la caza del cazatalentos


No es ningún secreto que la novela negra del norte de Europa se ha puesto muy de moda. Sus historias, ambientadas en paisajes nevados y grises y con personajes de lo más pintoresco, están siendo devoradas por el cine, que ha encontrado un filón en ellas. Si las diferentes versiones de la saga Millennium abrieron la veda, personajes como Wallander se han hecho un hueco importante en todo este fenómeno. Es aquí donde debe enmarcarse la nueva película de Morten Tyldum (Buddy), adaptación de la novela de Jo Nesbø, que por supuesto cuenta tanto con los paisajes pálidos como con los personajes extraños.

La historia, sin embargo, no alcanza el interés que podría esperarse de este tipo de historias, sobre todo a partir de su comienzo, en el que descubrimos a un cazatalentos que durante las noches es un ladrón de arte, profesión que le permite llevar un tren de vida bastante alto. El evidente riesgo que conlleva esta práctica, unido a la posibilidad de robarle a un ex militar versado en el seguimiento de personas y la eliminación de objetivos, suponen el detonante de una persecución intensa y agobiante donde el protagonista pasa de tenerlo todo a quedarse, literalmente, desnudo y calvo.

En realidad, el desinterés (¿o habría que llamarlo decepción?) llega con la resolución de la historia. El director juega con las emociones del espectador hasta dejarlas en la nada más absoluta, ofreciendo una explicación distinta y radicalmente opuesta a lo que siempre se ha mostrado o, al menos, a lo que el protagonista y el público siempre han creído. Lo peor de todo es que, a diferencia de la novela de Stieg Larsson, el verdadero motivo de la persecución es mucho más absurdo y, en cierto modo, infantil, que la supuesta excusa del arco dramático. Una especie de juego con el respetable que tiene como protagonista la caza al hombre.

Desde luego, si no fuera por los elementos técnicos y artísticos el film caería por el peso de su propio guión, que presenta una solución sustentada en momentos puntuales del metraje que bien podrían considerarse circunstanciales. Sí, la fotografía es muy atractiva; sí, tanto Aksel Hennie (Uno) como Nikolaj Coster-Waldau (serie New Ámsterdam) presentan unas actuaciones sólidas y convincentes; y sí, las localizaciones, tanto paisajísticas como urbanas, son preciosas. Pero nada de eso evita que la atención decaiga a medida que se van desvelando secretos y, sobre todo, que la historia pierde el control sobre sí misma.

Nota: 6/10

Stallone y ‘Los mercenarios 2’ llegan para arrasar la taquilla


Para todos aquellos espectadores que crecieron viendo a héroes de acción como Arnold Schwarzenegger (Comando) o Sylvester Stallone (Máximo riesgo), la llegada a las carteleras de Los mercenarios 2 puede ser todo un homenaje a esos años de adolescencia donde las explosiones, las peleas y las contundentes frases estaban exentas de efectos digitales. Claro que para muchos otros ver a un grupo de viejas glorias repartiendo mamporros a sus sesenta y pico años (más o menos) puede resultar cómico. Sea como fuere, es el estreno de la semana, aunque llega acompañado de otros títulos, algunos igual de famosos, aunque por otros motivos.

Como solía ocurrir con las cintas de acción de los años 90 del pasado siglo, el argumento de Los mercenarios 2 no es más que una excusa como lo fue en su primera parte… lo cual no quiere decir que no sea entretenida. En esta ocasión, el grupo de mercenarios acude a una misión a priori sencilla, pero algo se tuerce y muere uno de sus miembros. Su búsqueda de venganza, además de dejar un rastro de destrucción a su paso, les hará toparse con la amenaza de cinco toneladas de plutonio, más que suficientes para cambiar el equilibrio del mundo. Desde luego, quien espere ver algo más que acción y humor en la cinta dirigida por Simon West (The Mechanic) que no pague una entrada. Frente a la cámara están todos (y al decir todos, nos referimos a TODOS) los héroes de acción, más incluso que en Los mercenarios. A los ya mencionados Stallone y Schwarzenegger se suman Jason Statham (Safe), Jet Li (El asesino), Dolph Lundgren (Masters del Universo), Chuck Norris (Desaparecido en combate), Jean-Claude Van Damme (Soldado universal), Bruce Willis (Jungla de cristal), Terry Crews (El sexto día), Randy Couture (Cinturón rojo) y Liam Hemsworth (Los juegos del hambre).

Desde Noruega, y siguiendo la moda de las adaptaciones tanto a cine como a televisión de la novela negra nórdica, llega Headhunters, producción del 2011 dirigida por Morten Tyldum (Buddy) y que cuenta la historia de un cazatalentos cuyo tren de vida es muy superior al que debería tener, todo porque su segundo oficio es el robo de obras de arte. Cuando un candidato, cuya posesión más valiosa es un cuadro de gran valor, a consejero delegado de la compañía para la que trabaja se cruce en su vida comenzará una cacería con el objetivo de poner fin a los problemas financieros del cazatalentos. Protagonizan este thriller Aksel Hennie (Max Manus), Nikolaj Coster-Waldau (Jaime Lannister en Juego de tronos), Julie R. Ølgaard (A Viking Saga) y Synnøve Macody Lund, que debuta como actriz.

Cuatro años de disputas y problemas financieros han permitido, por fin, que Manolete, la versión cinematográfica de los últimos años de vida del torero y su relación con la actriz Lupe Sino, vea la luz. Drama y toreo se unen en este film coproducido entre Estados Unidos, España, Reino Unido y Francia, y que ha sido dirigido por Menno Meyjes (El niño de Marte) y protagonizado por Adrien Brody (El pianista), Penélope Cruz (Volver). Entre los secundarios de lujo cabe encontrar a Juan Echanove (La flor de mi secreto), Santiago Segura (Torrente, el brazo tonto de la ley), Ann Mitchell (The Deep Blue Sea) y Josep Linuesa (Carmen).

Un joven se reúne con un anciano escritor con el fin de mecanografiar su última novela. Aunque no consigue el puesto, decide empezar una novela, y para ello toma como base un romance que tuvo hace años, cuando estudiaba Literatura. Esta es la premisa del último estreno del fin de semana, Bonsái, drama portugués de 2011 que dirige Cristián Jiménez (Ilusiones ópticas) y protagonizan Diego Noguera (Turistas), Nathalia Galgani, Gabriela Arancibia y Trinidad González (Ausente).

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