‘Futbolín’: los valores de un equipo


El protagonista y sus compañeros de 'Futbolín', dirigida por Juan José Campanella.Si por algo se caracteriza el cine de Juan José Campanella (Luna de Avellaneda) es por su elevada carga emotiva, no solo en sus historias sino también en su planificación, en su uso de la música y en su forma de dirigir actores. Su primera incursión en el cine de animación es otra muestra más de que estamos ante un director especial, ante un hombre que sabe aprovechar los recursos que le ofrece una historia para explotar al máximo sus aspectos más entrañables. Por supuesto, la base para conseguir todo esto sigue siendo un buen guión y, en el caso que nos ocupa, una factura técnica y artística muy elevada.

Futbolín es, en pocas palabras, una fábula sobre el trabajo en equipo, sobre la importancia de valores como la amistad, el esfuerzo o el sacrificio por encima del individualismo, el reconocimiento personal o los ídolos de barro en los que se han convertido muchos futbolistas. A través de estos pequeños jugadores de fútbol metálicos, que cobran vida con motivo del sufrimiento del joven protagonista, Campanella ofrece todo un recital de lo que debería de ser el fútbol más allá de managers o de megaestrellas cuya vida en lo más alto dura poco. Y lo hace con la magia de unos personajes entrañables, más o menos arquetípicos pero divertidos como pocos (la rivalidad entre ellos o el carácter argentino de uno de los jugadores son imprescindibles). Son ellos en realidad los que llevan el peso de la historia que, por lo demás, posee un desarrollo bastante previsible salvo su tramo final y su resolución, toda una lección de que un film no necesita tener un final feliz para terminar felizmente.

Pero si la historia y los personajes son entrañables, la forma de abordar la historia por parte del director no es menos apasionante. En la retina se quedan momentos como el primer entrenamiento y posterior partido en el futbolín, secuencias en las que las figuras, todavía inertes, parecen cobrar vida gracias a una vertiginosa cámara capaz de captar y potenciar el dinamismo de este juego. Empero, el mayor éxito reside en el diseño de estos futbolistas en miniatura, no tanto en su forma de moverse como en los detalles de sus cuerpos magullados y con zonas donde el color se ha perdido. Elementos todos ellos que aportan realismo a una fantasía cuya moraleja reside en el partido final jugado en un campo de verdad, y que como decimos tienen mucho que ver con la fama y la ausencia de compañerismo.

No cabe duda de que estamos ante una de las mejores películas de animación de este 2013 que ya termina. Futbolín es, en todos sus aspectos, un film divertido y familiar, una historia con moraleja que engancha al espectador desde esos primeros momentos mágicos hasta un final enternecedor en el que la mencionada magia se impone en un mundo cada vez más dominado por la incredulidad y la necesidad de estar conectados a la realidad y a la tecnología. En este sentido, el relato es un homenaje a una forma de entender la diversión sin ordenadores, videojuegos o tabletas. Es un homenaje a una época, a unos valores y a una forma de entender la vida. Y es un maravilloso homenaje.

Nota: 7,5/10

‘Aviones’: volando raso para superar la meta


Disney retoma el mundo de 'Cars' en el aire con 'Aviones'.Durante los últimos años el cine de animación está asistiendo a una transformación muy interesante. Pixar, que fue absorbida por Disney, está viendo el gigante del cine para todos los públicos está realizando cine de animación por su cuenta, en muchas ocasiones de segunda división. Son cintas que no aportan ninguna novedad a la técnica y cuyos guiones son para niños… en el peor sentido posible. Su nueva película pertenece a esta nueva categoría, pues si bien es cierto que entretiene y está muy bien realizada, su único destino es tener entretenidos a los más pequeños durante un rato para que sus padres puedan descansar.

Esto no debería sorprender a nadie. El hecho de que la propia película se promocione como una especie de spin-off de Cars (2006), una de las cosas más flojas que ha hecho Pixar, ya anuncia al espectador que no va a encontrar novedad alguna en sus imágenes. Si acaso redescubrir la facilidad con la que se logran texturas y animaciones de elementos como el agua. Pero poco más. A estas alturas, valga la expresión, la originalidad de ver un mundo poblado únicamente por coches, aviones y otros medios de transporte ha quedado anticuada, por lo que la película puede ofrecer poco en ese aspecto.

Por otro lado, el desarrollo dramático de la historia se reduce a la mínima expresión. Bajo el prisma de la moraleja acerca de perseguir y lograr los sueños sea cual sea nuestra condición (incluso siendo un avión y teniendo miedo a las alturas) el film utiliza una trama mil y una veces vista, con personajes ya conocidos y resultados demasiado familiares. Es más, en alguna ocasión recuerda a un antiguo corto animado de Disney acerca de un avión de correo y su misión en una lluviosa noche. Pero hay que reconocer que todo esto se ve desde el punto de vista de un adulto. Para los más pequeños será una delicia que, por fortuna, se aleja de ese humor soez que tanto predomina últimamente en el cine.

Puede que la animación no destaque como la de otras propuestas Pixar, entre otras cosas porque el estudio no participa de forma oficial; y puede que su argumento no sea el más original. Pero Aviones entretiene. Es cierto que más a los niños que a sus padres, pero consigue unas espectaculares escenas de piruetas en pleno vuelo. Una película para todos los públicos de corte clásico que aunque no satisfaga las expectativas de los mayores hará las delicias de los pequeños.

Nota: 5/10

Disney suaviza la historia de los hermanos Grimm en ‘Blancanieves y los siete enanitos’


Puede que a muchos les parezca una obra banal o excesivamente infantil, pero el legado de Walt Disney es uno de los más importantes de la historia del cine. Más allá del emporio formado por parques de atracciones, merchandising de personajes y canales de televisión propios, la empresa Disney es responsable de revolucionar la forma de animar tradicional y, en general, encontrarse a la vanguardia de la innovación cinematográfica. Y si uno de sus grandes legados fue la técnica de superposición de capas en la animación, el uso del color y la animación digital han sido referente para los profesionales del sector, y sus versiones de los cuentos populares han nutrido las fantasías de los más pequeños en todo el mundo. Con motivo del estreno de Blancanieves y la leyenda del cazador, hoy abordamos esta versión más edulcorada y apta para los niños del cuento de los hermanos Grimm.

Es evidente que Blancanieves y los siete enanitos, la versión de 1937 que hizo la productora, elimina deliberadamente los elementos más escabrosos del texto, el cual se basaba a su vez en una serie de leyendas que los padres contaban a sus hijos, por lo que posee una fuerte carga educativa sobre los peligros de la sociedad, las dobles intenciones de las personas y las amenazas que rodean a cualquier niño. Y aunque la versión de dibujos pierde buena parte de los elementos más difíciles de digerir por un niño, el acierto cabe hallarlo en la conservación de esa moraleja, diluida irremediablemente en la dulzura y la belleza que desprende el film.

Siguen existiendo los enanitos, el príncipe y la madrastra malvada. Sigue existiendo una manzana, un ataúd de cristal y un espejo mágico. Pero poco más. Las relaciones de los personajes y el desarrollo narrativo de ambas obras difiere en muchos momentos, siendo más fiel al texto la versión de Charlize Theron (Young adult) que la de Disney. Empero, la cinta animada contiene numerosos elementos a tener en cuenta y, sobre todo, a respetar por la importancia que han tenido a lo largo de la historia.

Comenzando por el hecho de que la versión de dibujos ha pasado casi como la verdadera, lo cierto es que la factura técnica del film marcó un antes y un después en la cinematografía, siendo una de las primeras en utilizar el color, provocando el ostracismo del blanco y negro en la animación. Por otro lado, a nivel narrativo el carácter de esta Blancanieves y los siete enanitos puede resumirse en una de las máximas de Disney: jamás debe verse morir a un personaje en pantalla. Y aunque esta norma ha sido quebrada recientemente con Tiana y el sapo (2009), dicha frase lleva implícitos una serie de límites que se han respetado siempre: colorido, animales con elementos humanos, bondad, música, belleza, etc. Todos ellos convierten a la cinta de Disney en única, modificando el carácter del texto inicial pero creando todo un mundo nuevo, tal vez más infantil pero igualmente didáctico.

Con magia y sin violencia

Claro que, como decimos, el objetivo de la cinta de animación no es ser fiel al texto, sino hacerlo más adecuado para los niños del siglo XX, menos amenazados y, en cierto sentido, más inocentes que los del siglo anterior. Así, la versión de 1937 elimina dos de los tres intentos de la madrastra para acabar con Blancanieves, dejando posiblemente el más llamativo y visualmente atractivo de todos ellos: la manzana envenenada. Además, ofrece una imagen mucho más bondadosa de los enanitos, personajes algo más egoístas en su versión literaria.

En este sentido, muchos estudios a lo largo de los años dejan entrever que la relación entre Blancanieves y los enanitos no es exactamente idílica. Más bien, ella queda supeditada a las órdenes de los siete hombres, para los que realiza las tareas del hogar, adquiriendo el papel correspondiente por entonces a la esposa, que en este caso tiene poco más de 10 años.

Pero sin duda lo que más varía es la resolución del cuento. Disney, en su afán por generar fantasía, sustituye el trágico y macabro final de los hermanos Grimm por uno más fantasioso, acorde a la línea seguida en todo el metraje de la película y con el príncipe como héroe y Blancanieves como damisela en apuros. Nada más lejos de la realidad. Si bien el príncipe posee un papel fundamental en la historia (respetado en la mayoría de las versiones), Blancanieves no es presentada como un personaje indefenso. Los ataques sufridos dejan entrever un cambio final en su carácter, convirtiéndose en cómplice del aciago final de la malvada reina.

Desde luego, la obra de los hermanos Grimm presenta a unos personajes mucho más humanizados, sacados de ese mundo que consideramos los cuentos de hadas, y con motivaciones más conocidas para cualquier persona. En este sentido, la obra de Disney adquiere una mayor relevancia al crear todo un mundo de hadas nuevo e inexplorado hasta entonces, y que se completará con las posteriores incursiones en las leyendas populares de la factoría de sueños.

Diccineario

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