Pennywise regresa para aterrorizar a la cartelera con ‘It: Capítulo 2’


Tras un mes de agosto algo flojo en lo que a grandes estrenos se refieren, septiembre arranca con un título que promete dejar sin dormir a más de uno. De hecho, es el único gran título de este viernes día 6, aunque llega acompañado por un puñado de novedades en las que los espectadores podrán encontrar alternativas.

Aunque desde luego el gran estreno es It: Capítulo 2, secuela del film de 2017 que vuelve a dirigir Andy Muschietti (Mamá) y que, continuando la historia de la novela de Stephen King, sitúa a los niños protagonistas en su edad adulta, 27 años después de lo ocurrido en la primera parte. El film arranca cuando los integrantes de ese ‘Club de los Perdedores’ deben regresar al pueblo del que huyeron para cumplir la promesa que hicieron, y que no era otra que volver si el macabro payaso volvía a actuar. Intriga y terror son los ingredientes de esta cinta con capital estadounidense y canadiense que, además de recuperar a los actores jóvenes de la primera película y a Bill Skarsgård (serie Castle Rock) como el villano, incorpora a James McAvoy (Atómica), Jessica Chastain (Molly’s game), Bill Hader (Popstar), Jay Ryan (Lou), James Ransone (Gemini), Andy Bean (Poor boy) e Isaiah Mustafa (After the reality).

Muy diferente es El arte de vivir bajo la lluvia, comedia dramática con tintes románticos producida en Estados Unidos que adapta la novela de Garth Stein. La trama tiene como protagonista a un aspirante a corredor de Fórmula 1 y su perro, realizando un recorrido por la vida y los amores del primero y creando un vínculo entre las técnicas para ganar una carrera y los valores necesarios para realizar con éxito el viaje de la vida. Dirigida por Simon Curtis (La dama de oro), la película está protagonizada por Milo Ventimiglia (serie This is us), Amanda Seyfried (Mamma Mia! Una y otra vez), Kevin Costner (Figuras ocultas), Gary Cole (serie Veep), Kathy Baker (Model home) y Martin Donovan (Una historia de venganza).

El drama histórico es el género de Hotel Bombay, film de 2018 con toques de thriller producido entre Estados Unidos, India y Australia que reproduce el secuestro de un grupo de huéspedes del hotel Taj Mahal Palace en 2008. La cinta aborda cómo el grupo de terroristas paquistaníes invadió el lugar para hacerse con su control, y cómo un grupo de funcionarios y huéspedes deciden afrontar la situación y tratar de revertirla. Anthony Maras debuta en el largometraje con esta película en la que Dev Patel (Lion), Armie Hammer (Call me by your name), Jason Isaacs (La cura del bienestar), Nazanin Boniadi (Ben-Hur) y Anupam Kher (Ranchi diaries) son los principales actores.

Entre los estrenos puramente europeos destaca la española Vivir dos veces, drama dirigido por Maria Ripoll (No culpes al karma de lo que te pasa por gilipollas) que arranca cuando un hombre, su hija y su nieta emprenden un viaje tan disparatado como revelador. El motivo del viaje no es otro que ayudar al hombre a encontrar al amor de su juventud antes de que le falle la memoria definitivamente. Por el camino deberán afrontar la oportunidad de una vida nueva, tomar decisiones discutibles y superar contratiempos que les obligarán a afrontar sus propios engaños. El reparto está encabezado por Inma Cuesta (Todos lo saben), Oscar Martínez (El cuento de las comadrejas), Mafalda Carbonell (serie Manual de supervivencia del Club Houdini), Nacho López (En apatía) y Aina Clotet (Durante la tormenta).

Desde Reino Unido llega Ray & Liz, drama de 2018 cuya historia se basa en las memorias del fotógrafo Richard Billingham, concretamente en las que tiene de sus padres. A través de tres episodios se presenta la experiencia de vivir en la periferia de Birmingham y en una sociedad que rompe los tabúes de la sociedad. Escrita y dirigida por el propio fotógrafo, quien de este modo debuta en el cine de ficción, la cinta está protagonizada por Ella Smith (Kill your friends), Justin Salinger (Everest), Tony Way (Trespass against us), Sam Gittins (Obediencia) y Michelle Bonnard (serie Casualty).

También de 2018 es el thriller dramático basado en hechos reales Viento de libertad, producción alemana que dirige Michael Herbig (Vicky el vikingo) y que narra cómo en 1979, durante la Guerra Fría, dos familias planean un plan de huida de Alemania Oriental. El plan pasa por construir un globo aerostático con retales para transportar por aire a los ocho miembros hasta el otro lado del Muro de Berlín. Friedrich Mücke (Un mensaje para ti), Karoline Schuch (Hannas reise), David Kross (El héroe de Berlín), Alicia Von Rittberg (Un traidor como los nuestros), Thomas Kretschmann (Vengadores: La era de Ultrón) y Jonas Holdenrieder (¡Que te den profe!) son los principales actores.

En lo que se refiere a la animación, Kikoriki: La leyenda del dragón dorado es una producción rusa de 2016 que arranca cuando los habitantes de una isla emprenden una aventura cuando un científico amateur inventa un dispositivo que permite intercambiar los rasgos de un ser vivo con los de otro. Pero cuando uno de los apocados habitantes de la isla lo usa para curar su cobardía termina convertido en una oruga, por lo que deberá vencer sus miedos. Dirigida por Denis Chernov (Kikoriki. Equipo invencible), la cinta cuenta con las voces de Wayne Grayson (Zarafa), Peter Linz (Los muppets), Mike Pollock (Pup 2 no good), Alyson Leigh Rosenfeld (La presa), Sondra James (Con la magia en los zapatos) y Tyler Bunch (Finding Joy).

El último de los estrenos de este viernes es el documental Untouchable (Intocable), una mirada a la figura de Harvey Weinstein y el acoso, chantaje y abuso sexual al que sometió a numerosas actrices. La cinta aborda el origen de estos abusos y cómo fueron silenciados durante tanto tiempo, qué supone el ascenso y caída y qué papel ha jugado la sociedad para permitir que sucediera algo como esto. La película está dirigida por Ursula Macfarlane (One deadly weekend in America).

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Reinas y juegos de construcción se disputan la cartelera


Segundo fin de semana de febrero, y como suele ocurrir en estas fechas, entre las novedades que llegan cada viernes suele haber algún candidato a los Oscar. En lo que concierne a este 8 de febrero, ese candidato lo es en algunas categorías de las denominadas secundarias. Pero llega acompañada de un buen puñado de novedades, entre ellas una propuesta que hará las delicias de los más pequeños de la casa.

A diferencia de otras semanas, el principal estreno llega desde Reino Unido. María, reina de Escocia es el título de este drama biográfico basado en el libro de John Guy y que explora la vida de María Estuardo, reina de Francia a los 16 años y viuda a los 18. En lugar de volver a contraer matrimonio, la joven decide regresar a Escocia para ocupar el trono que le pertenece, pero tanto Escocia como Inglaterra están gobernados por la reina Isabel I. Las dos mujeres inician así un conflicto personal y político en el que los miembros de sus cortes conspirarán para hacer tambalear los tronos de dos mujeres en un mundo dominado por hombres. Ópera prima de Josie Rourke, la cinta está protagonizada por Saoirse Ronan (Lady Bird), Margot Robbie (Escuadrón Suicida), Jack Lowden (Dunkerque), Joe Alwyn (El sentido de un final), Martin Compston (Réquiem por un asesino), Brendan Coyle (Antes de ti), David Tennant (serie Jessica Jones) y Guy Pearce (El editor de libros), entre otros.

Muy diferente es La LEGO película 2, continuación del éxito de animación basado en el juego de construcción de 2014 que, en esta ocasión, narra cómo los protagonistas deberán hacer frente a la invasión de LEGO DUPLO, que logran destruir a mayor velocidad de la que son capaces de reconstruir. Para salvar su mundo los héroes deberán viajar por mundos inexplorados que pondrán a prueba su valentía, su amistad y su creatividad. Dirigida por Mike Mitchell (Alvin y las ardillas 3), esta aventura familiar cuenta con capital estadounidense, danés, noruego y australiano, y entre las voces originales destacan las de Chris Pratt (Guardianes de la galaxia Vol. 2), Elizabeth Banks (Power Rangers), Will Arnett (Ninja Turtles: Fuera de las sombras), Tiffany Haddish (Plan de chicas), Alison Brie (Los archivos del Pentágono), Maya Rudolph (Nuestro sitio), Will Ferrell (Dos padres por desigual), Channing Tatum (Kingsman: El círculo de oro), Jonah Hill (Juego de armas) y Jason Momoa (Aquaman).

Puramente estadounidense es White boy Rick, drama ambientado en el mundo del crimen que dirige Yann Demange (’71), y cuya trama se centra en Richard Wershe Jr., un joven que en los años 80 pasó a convertirse en el informante más joven de la policía, con tan solo 14 años. Infiltrado en el mundo de las drogas, su doble vida terminó pasándole factura tan solo tres años después, cuando fue detenido con ocho kilos de cocaína, por lo que fue condenado a cadena perpetua. La detención y la sentencia generaron una gran polémica desde el punto de vista ético. Entre los principales actores encontramos a Matthew McConaughey (La Torre Oscura), Richie Merritt, Bel Powley (Carrie Pilby), Jennifer Jason Leigh (Good time) y Bruce Dern (El escándalo Ted Kennedy).

También procede de Hollywood la comedia romántica Jefa por accidente, nueva cinta protagonizada por Jennifer López (Ángel de venganza) que gira en torno a una mujer que, cansada de ser subgerente en un supermercado, recibe la oportunidad de su vida, para la que tendrá que demostrar que la inteligencia y la experiencia son tan valiosas como los estudios, y que nunca es tarde para una segunda oportunidad. Peter Segal (La gran revancha) pone en imágenes esta película en cuyo reparto encontramos también a Milo Ventimiglia (serie This is us), Vanessa Hudgens (Machete kills), Leah Remini (Mad families), Treat Williams (Descubriendo el amor), Freddie Stroma (Dando la nota) y Annaleigh Ashford (serie Masters of sex).

El terror en estado puro tiene como representante esta semana a The prodigy, film estadounidense dirigido por Nicholas McCarthy (Home) que narra la lucha y la preocupación de una joven madre por su hijo, cuyo extraño comportamiento le lleva a pensar que podría estar poseído por fuerzas paranormales. Taylor Schilling (serie Orange is the new black), Colm Feore (Anon), Brittany Allen (Rastro de sangre), Jackson Robert Scott (It), Byron Abalos (Hermanos de sangre) y Peter Mooney (We were wolves) encabezan el plantel de actores.

Estados Unidos, junto a Alemania, Francia, Reino Unido y Polonia, está presente en High life, aventura con dosis de terror cuya trama se ambienta en el espacio profundo, más allá de nuestro sistema solar. Allí una nave alberga la escoria de la sociedad, convictos espaciales con una misión en el agujero negro más cercano a la Tierra. Pero después de años solo queda uno de ellos y la hija que ha engendrado contra su voluntad en uno de los muchos experimentos que se realizaron en la nave. Claire Denis (Un sol interior) dirige esta cinta en la que también participa como guionista, y en cuyo reparto destacan los nombres de Robert Pattinson (Z, la ciudad perdida), Juliette Binoche (Viaje a Nara), André Benjamin (Cuatro hermanos), Mia Goth (La cura del bienestar) y Lars Eidinger (Maryline).

Reino Unido es el país del que procede Beast, drama con toques de thriller de 2017 que escribe y dirige Michael Pearce en el que es su debut en el largometraje. El argumento toma como punto de partida la ayuda que un misterioso forastero presta a una joven que quiere huir de su opresiva familia en una pequeña comunidad. Cuando el hombre es acusado de una serie de brutales asesinatos, ella le defenderá a toda costa, pero sus sentimientos hacia él, el despertar sexual y los terribles crímenes entrarán en conflicto. Entre los principales actores encontramos a Johnny Flynn (Love is thicker than water), Jessie Buckley (The tempest), Geraldine James (Daphne), Charley Palmer Rothwell (Legend) y Hattie Gotobed (Blancanieves y la leyenda del cazador).

La comedia dramática llega esta semana de la mano de La clase de piano, cuya trama se centra en un joven y el director del Conservatorio de Música de París. El segundo escucha tocar el piano al primero en una estación de tren, y en seguida reconoce un talento innato. Cuando el joven termina en la cárcel solo el hombre será capaz de sacarle, no sin antes negociar servicios comunitarios en el Conservatorio. Sin embargo, lo que realmente planea es formarle para que participe en la competición nacional de piano. Esta producción franco belga está dirigida por Ludovic Bernard (Misión País Vasco) y protagonizada por Kristin Scott Thomas (Suite francesa), Lambert Wilson (Cambio de reinas), Jules Benchetrit (La comunidad de los corazones rotos), Karidja Touré (La colle), André Marcon (El porvenir) y Michel Jonasz (Baby phone).

Francia y Bélgica, en colaboración con Qatar, producen el drama Sofia, ópera prima de Meryem Benm’Barek-Aloïsi que se centra en una joven de 20 años que vive con sus padres en Casablanca. A pesar de quedarse embarazada, niega su estado hasta que da a luz a un niño. Se encuentra entonces en una situación ilegal, al tener un hijo fuera del matrimonio. El hospital le da 24 horas para rellenar los datos del padre antes de alertar a las autoridades. Maha Alemi, Lubna Azabal (María Magdalena), Sarah Perles (Rescate en la kasbah), Faouzi Bensaïdi (Goodbye Morocco) y Hamza Khafif encabezan el reparto.

Pasamos ahora al género documental, y lo hacemos con Tres idénticos desconocidos, drama británico biográfico que dirige Tim Wardle (Lifers: Channel 4 Cutting Edge) que cuenta la historia de tres hombre que a sus 19 años descubrieron por casualidad que eran trillizos, separados al nacer y dados en adopción a familias diferentes. Su encuentro les catapultó a la fama en 1980, pero también sacó a la luz un secreto inquietante y extraordinario que transformó nuestra forma de ver la sociedad.

Desde España llegan los dos siguientes films. Trinta Lumes explora, con dosis de suspense, la búsqueda de una joven para desvelar el misterio de la vida y la muerte. A través de su viaje el espectador asiste a la vida de una aldea gallega en su rutina diaria, adentrándose en un mundo en el que realidad y ficción, vivos y muertos, se funden. Diana Toucedo (Penélope) es la encargada de dirigir esta cinta.

También española es Basque Selfie, película dirigida por Joaquín Calderón (Sarasate, el rey del violín) y que se centra en la lucha de un músico por mantener su historia y su tradición frente a los intentos de la Administración de crear una carretera que va a pasar por su caserío familiar donde él nació, y que ahora se pretende derribar.

2ª T. de ‘This is us’, o cómo profundizar en los personajes


Pocas series hay que planteen tan bien y de forma tan precisa lo que ofrece This is us. Y no solo porque este drama con toques de comedia lleve al espectador por un viaje emocional en continuo crecimiento que parece imposible conseguir, sino porque es capaz de jugar con varias líneas temporales integradas, a su vez, por varios protagonistas con sus propios arcos dramáticos. Si la primera temporada fue un ejercicio narrativo ejemplar, la segunda etapa de esta ficción creada por Dan Fogelman (serie Pitch) es el ejemplo perfecto de cómo manejar los tiempos dramáticos y la información que se ofrece a cada momento. Y lo hace con la elegancia formal que le caracteriza.

Analizar los 18 episodios que integran esta segunda temporada habiendo comenzado la tercera puede parecer jugar con ventaja, pero nada más lejos de la realidad. El desarrollo de la historia de esta familia resulta sencillamente impecable en cada uno de sus pasos, ahondando no solo en el pasado y el presente de los tres protagonistas, sino en los sentimientos de culpa y responsabilidad con los que cargan a raíz de la pérdida del personaje de Milo Ventimiglia (Puertas al infierno), momento que, por cierto, está tratado de un modo tan exquisito, tan sobrio, tan humano, que penetra en las emociones del espectador y acentúa notablemente el tratamiento de cada uno de los hijos en lo que a los sentimientos de culpabilidad se refiere.

De hecho, es algo que planea sobre toda esta etapa de This is us. Sea del modo que sea, los personajes interpretados por Sterling K. Brown (Predator), Chrissy Metz (Loveless in Los Angeles) y Justin Hartley (A way with murder) se ven envueltos en esos sentimientos casi en cada episodio, mostrando los efectos de algo que parece haberse cronificado en sus vidas. En este sentido, resulta interesante comprobar cómo afronta cada uno de ellos esa situación, abarcando las diversas consecuencias posibles, desde el alcoholismo y la adicción que terminan por afectar a la carrera profesional y a la vida personal de uno de ellos, hasta la necesidad de emular a su padre en algunas de las cosas que más le caracterizaban. Por supuesto, todo ello se ha ido construyendo desde el principio, pero la estructura dramática que presenta esta temporada debería estudiarse en los cursos de guión, pues permite comprender cómo se desarrollan los personajes y los puntos de giro hasta alcanzar el clímax dramático en una constante escalada emocional que, cuando parece haber tocado techo, ofrece algo nuevo al espectador.

La genialidad de esta ficción es que es capaz de presentar estos retos dramáticos de la forma más natural posible. El hecho de que el relato esté estructurado en tres épocas que discurren de forma paralela logra no solo dotar de más información al espectador, con lo que ahonda en cada personaje hasta niveles pocas veces vistos, sino también plantear todo el argumento como si de tres historias se tratara. Contrariamente a lo que pueda pensarse, esto no genera confusión. La capacidad de separar personalidades e historias pero al mismo tiempo aunar bajo el paraguas de la figura paterna todo un universo dramático es sencillamente admirable, y en este sentido esta segunda temporada ha alcanzado un nuevo nivel con esa trilogía de episodios a mitad de etapa titulados ‘Número 1’, ‘Número 2’ y ‘Número 3’, los mejores ejemplos de lo que, en el fondo, es esta ficción y esta segunda parte en concreto.

De hermanos y padres

Esta reflexión acerca de cómo un acontecimiento marca el modo en que vivimos nuestra vida a partir de ese momento tiene otra lectura interesante, y es el modo en que los hijos se relacionan con los padres. Más allá de las diferentes etapas por las que pasan los protagonistas, esta segunda temporada de This is us aborda con inteligencia los conflictos internos y externos de los tres hijos con sus padres, ya sea una relación presencial o a través de la memoria. Es evidente que en este caso el ejemplo más claro es el que protagonizan Metz y Mandy Moore (A 47 metros), reflejando cómo el trato de hijos a padres muchas veces está motivado por complejos propios carentes de motivación externa, al menos no una motivación activa. Este sutil juego de emociones, relaciones y motivaciones permite que la trama gane en relevancia dramática, construyendo todo un relato únicamente en torno a un aspecto de la narración y en base a pequeños diálogos y sutiles miradas que terminan estallando en un conflicto que, a su vez, genera un giro dramático. Una especie de cuadratura del círculo que logra con acierto esta serie.

En este sentido, es especialmente relevante cómo se ponen las cartas sobre la mesa en las diferentes secuencias que transcurren en ese centro de retiro al que acude el rol de Hartley, donde todos los aspectos antes mencionados hacen acto de presencia de un modo impactante. Es en ese mismo episodio donde, por cierto, se plantea algo que siempre ha estado sobrevolando la serie, y es el hecho de que todos los roles que rodean a los miembros de esta familia son eso, personajes complementarios que luchan por cierto protagonismo en una trama muy centrada en el devenir de padres e hijos. El hecho de que se revelen de forma activa todos estos aspectos dramáticos otorga un nuevo significado a muchas de las cosas expuestas a lo largo de la temporada, pero también a lo visto hasta ahora y, sobre todo, a lo que está por venir, si es que se aborda de un modo correcto e inteligente como hasta ahora.

Aunque uno de los elementos más interesantes de esta etapa está, sin duda, en el final. Lejos de limitarse a una etapa cerrada en la vida de estos personajes, sus creadores siguen innovando dentro de ese formato tan característico que alterna diferentes líneas temporales, e incorpora a la siguiente generación de Pearson para mostrar cómo sus vivencias de la infancia les define como adultos. Y no contentos con un giro argumental de estas características (por inesperado e interesante), los autores de esta historia comienzan a introducir lo que, presumiblemente, serán conflictos y giros dramáticos que nutrirán aún más la serie.

Esto significa que This is us es una serie orgánica, capaz de crecer exponencialmente gracias a su manejo de los tiempos dramáticos y narrativos. Esta segunda temporada ahonda más en la introspección de los protagonistas, en sus sentimientos de culpa y en cómo un hecho tan trágico como una muerte cambia y condiciona para siempre el futuro de las personas, como no podría ser de otro modo. La magia de esta ficción está en su universalidad emocional, en su belleza formal y en un reparto sencillamente perfecto. Pero su inteligencia, aquello que la convierte en la gran serie que es, radica en la honradez y la sencillez con la que aborda la escalada dramática, sin entrar nunca en recursos manidos ni en la lágrima fácil. Y tal vez sea por eso que habrá más de uno que no pueda dejar de llorar. Esto no lo consiguen todas las producciones.

1ª T. de ‘This is us’, así somos, así éramos y así se hace una serie


En mayor o menor medida, todas las generaciones han tenido una serie de televisión que las define, una producción que habla sobre el modo en que afrontan los problemas y en que se relacionan los diferentes miembros que integran la familia. Suelen ser series que han pasado a la historia y han dejado grabadas a fuego en el imaginario colectivo algunas de sus escenas.Creo que todavía es pronto para considerar a This is us como el miembro más reciente de este grupo, pero desde luego va camino de convertirse en una gran producción. Su primera temporada, desde luego, ha dejado algunos de los mejores episodios de televisión gracias a su perfecta combinación de drama y comedia cortesía de su creador, Dan Fogelman (Crazy, Stupid, Love.).

Para aquellos que todavía no se hayan podido acercar a la historia de esta gran familia narrada de forma paralela en dos épocas muy diferentes, sus primeros 18 episodios son dignos de estudio para cualquier amante o estudiante del guión cinematográfico. Sobre todo si está interesado en los juegos temporales y en cómo manejar la información que el espectador conoce y la que saben los personajes, que no siempre tiene que ser la misma. Es más, aquí radica uno de los elementos más originales, interesantes y apasionantes de esta ficción, pues durante este debut en la pequeña pantalla asistimos a una evolución dramática con la que no solo evolucionamos también, sino a la que intentamos anticiparnos sin conseguirlo, al menos en los giros dramáticos más importantes (en concreto, en el último y fundamental punto de inflexión de la temporada).

Gracias al desarrollo de dos líneas temporales, This is us ofrece una visión panorámica de los acontecimientos. A pesar de que la historia de los padres (interpretados magistralmente por Milo Ventimiglia -serie Mob city– y Mandy Moore –A 47 metros-) no apoya necesariamente la narración de sus hijos en edad adulta, el transcurso de ambas líneas argumentales permite al espectador comprender a unos y a otros en sus respectivas decisiones, acentuando de este modo los conflictos paterno-filiales, los conflictos internos de cada rol y, sobre todo, por qué son como son y a qué se deben las relaciones que tienen entre ellos. Todo ello, al estar narrado de una forma, digamos, “objetiva”, hace crecer no solo el carácter de comedia dramática en el que enmarca el conjunto, sino que permite explorar, de un modo casi orgánico, la sociedad de cada una de las épocas y los retos a los que se enfrentan los personajes.

Sin ir más lejos, los problemas raciales durante la infancia del hijo adoptado interpretado por Sterling K. Brown (Spaceman), que parecen mantenerse en algunos aspectos incluso en su etapa adulta. O los problemas de sobrepeso de Kate, a la que da vida Chrissy Metz (Loveless in Los Angeles) y que, aunque se desarrollan desde que es pequeña, parecen tener algún tipo de relación con su padre. Y eso por no hablar de los intentos por convertirse en actor de carácter de un joven triunfador por una serie más bien cutre. Los tres personajes componen un mosaico tan interesante como nutrido capaz de reflejar buena parte de la sociedad. De ahí posiblemente provenga el éxito de la serie, amén de otros elementos puramente cinematográficos o audiovisuales que hacen de esta producción una de las más atractivas de los últimos años.

Cómo hemos cambiado

En efecto, cómo hemos cambiado… o tal vez no. Esa es una de las múltiples reflexiones que This is us realiza a lo largo de sus primeros capítulos. O al menos intenta trasladar al espectador. Porque en efecto, las décadas que transcurren entre una y otra línea temporal obligan a destacar las inevitables diferencias entre ambas, pero también arrojan determinadas similitudes entre ellas. Miedos similares, problemas parecidos y soluciones abiertamente familiares son algunos de los aspectos que el espectador puede encontrar entre ambas historias, tan independientes como relacionadas. Y ahí está, precisamente, la magia de Fogelman. El primer episodio, sin ir más lejos, juega con el desarrollo en paralelo de las dos historias sin tener constancia de su relación, y aunque elementos como el vestuario, el decorado o la peluquería pueden sugerir la distancia temporal entre ambas, en realidad todo parece desarrollarse al tiempo. Y dado que se desconoce la relación entre todos los personajes, se crea la falsa ilusión de estar ante un mosaico de historias sin relación entre ellas salvo, tal vez, por algún nexo de unión. Nada más lejos de la realidad, claro está, y de ahí que la conclusión del episodio piloto genere esa sensación de sorpresa, ternura e intriga que se mantiene a lo largo de la temporada.

Y a partir de aquí, una reflexión sobre la familia, los sacrificios que hacemos por aquellos que queremos y las mochilas que todos arrastramos con el paso de los años. Resulta sumamente enriquecedor el modo en que su creador articula la acción de tal modo que los personajes se definen no solo por sus actos, sino por los actos de los demás. Volviendo al desarrollo paralelo de las dos líneas temporales, estas permiten apreciar una innumerable cantidad de matices en las decisiones y las reflexiones de los protagonistas, sobre todo de esos tres hermanos a los que, presumiblemente, veremos crecer para comprobar cuáles son sus rencillas, sus traumas y sus pasiones. Lo cierto es que la primera temporada ya ha dejado pinceladas de lo que ocurre en el seno de esta familia, o al menos de lo que podría ocurrir, pero a tenor de cómo se ha desarrollado todo a lo largo de estos 18 episodios, lo cierto es que cuesta imaginar por dónde irán los tiros en el futuro.

Este es el otro gran pilar de la serie. Sí, sus actores son todos brillantes. Sí, la narración en dos momentos diferentes es sencillamente inmejorable. Pero a todo ello se suma un desarrollo bastante inesperado, movido ante todo por la coherencia de unos personajes muy humanos, muy bien definidos tanto por ellos mismos como por el entorno en el que conviven. El modo en que se transmite la información y los momentos elegidos para ello marca una diferencia notable con otras series. Dicho de otro modo, la serie sugiere a lo largo de varios momentos vínculos a través de diálogos y planos que el propio desarrollo narrativo se encarga de destruir minutos después. En lugar de frustración, lo que provoca es un interés añadido al que ya puedan tener de por sí los personajes en base a su calidad. En pocas palabras, la serie puede, y debe, leerse en varios niveles, cada uno de ellos más complejo que el anterior, componiendo un puzzle en el que las piezas no solo encajan a la perfección, sino que dibuja una figura que siempre se vislumbra pero que, al menos por ahora, no llega a comprenderse del todo.

Con esta estrategia, This is us logra un doble objetivo (al menos) en su primera temporada. Por un lado, componer un fresco vivo, dinámico y único sobre la sociedad, sobre la familia y sobre la evolución de sus miembros a lo largo de las décadas. Pero por otro, rompe con la monotonía o la rutina que puede generar este tipo de formato, huyendo en todo momento de las claves de una sitcom o de una producción tragicómica. Es, simple y llanamente, This is us, y en efecto así somos. Verse reflejado en una u otra familia, en este o en aquel personaje, es cosa de cada uno, del mismo modo que elegir una línea argumental y temporal por delante de otra (porque sí, todos tenemos una favorita), pero lo que está claro es que esta extraordinaria primera temporada deja con un dulce sabor de boca y pidiendo a gritos más detalles de la familia Pearson.

‘Grace de Mónaco’ busca su sitio en el principado y en la cartelera


Estrenos 23mayo2014En mayor o menor medida, mayo está siendo un mes de estrenos enfocados a arrasar en taquilla, prueba de que el verano cinematográfico cada vez llega antes a la cartelera. Otro cantar, por supuesto, es que dichos films logren sus objetivos. Pero este fin de semana las novedades que llegan a la cartelera tienen un cariz diferente, más minoritario o, si se prefiere, más intimista y destinado a un público objetivo menos masivo. Y la mayoría de ellas de marcado corte europeo. Eso no quiere decir, ni mucho menos, que la calidad vaya a ser mayor o menor que la de blockbusters anteriores. Biopic, comedia negra o drama son algunos de los géneros que destacan. Y todo repartido, como viene siendo habitual, entre el miércoles pasado y hoy viernes 23 de mayo.

Y ya que mencionamos el biopic, comenzamos por el estreno más importante del 21 de mayo: Grace de Mónaco, cinta que aborda la vida de Grace Kelly durante casi un año entre 1961 y 1962, época en la que el presidente de Francia, Charles de Gaulle, presionó a Raniero III de Mónaco para que modificara sus leyes e impidiera así que los franceses evadieran impuestos. En clave dramática, y a través de los ojos de la princesa, la trama explica la participación de la famosa actriz en el conflicto, así como las crisis a las que se vio sometido su matrimonio como consecuencia de ello. Como suele ocurrir en este tipo de historias, la gran protagonista es la actriz que da vida al personaje histórico, en este caso Nicole Kidman (Stoker), cuyo trabajo no ha estado exento de polémica. El film está dirigido por Olivier Dahan (La vida en rosa), y cuenta en su reparto con Tim Roth (El fraude), Frank Langella (Un amigo para Frank), Paz Vega (The Spirit), Milo Ventimiglia (serie Mob city), Parker Posey (Broken english) y Derek Jacobi (Mi semana con Marilyn).

También se estrenó hace dos días Redención, thriller de acción británico y estadounidense hecho a la medida de Jason Statham (Los mercenarios 2) que sigue la vida de un ex soldado de las Fuerzas Especiales cuyo turbio pasado y las injusticias que a diario ve a su alrededor le llevan a tratar de redimir sus pecados convirtiéndose en una especie de ángel vengador. Los problemas aparecen cuando pasado y presente, ambos marcados por la violencia, terminen encontrándose y obligándole a afrontar sus propios miedos. El film supone el debut en el largometraje del guionista Steven Knight (Promesas del Este), quien también se encarga del libreto. Junto a Statham podremos ver en pantalla a Agata Buzek (Lena), Vicky McClure (This is England), Benedict Wong (Prometheus), Ger Ryan (Dorothy Mills), Anthony Morris (Adam & Paul) y Youssef Kerkour (Cross Eyed).

La comedia dramática tiene a su máximo representante de la semana en Viva la libertà, película italiana escrita y dirigida por Roberto Andò (El manuscrito del príncipe), quien también es autor de la novela en la que se basa. En una clara crítica a la crisis política y de valores en la que vive la sociedad actual, la trama se centra en el secretario general del principal partido de la oposición italiana, quien deja un vacío de poder cuando decide desaparecer sin previo aviso. Aterrado por las consecuencias, su asistente decide sustituirle por su hermano gemelo, filósofo bipolar recién salido del psiquiátrico. Pero lo que comienza siendo una medida desesperada poco a poco se convierte en un éxito mediático que sitúa al falso político en el centro de todas las miradas gracias a un discurso distendido, cercano e irónico. Toni Servillo (La gran belleza) es el principal protagonista, al que acompañan Valerio Mastandrea (El comandante y la cigüeña), Valeria Bruni Tedeschi (En el corazón de la mentira), Michela Cescon (Vincere), Gianrico Tedeschi (El federal), Eric Nguyen (Indochina) y Andrea Renzi (Sara May).

Aharon Keshales y Navot Papushado escriben y dirigen a cuatro manos Big bad wolves, thriller con ciertas dosis de comedia negra procedente de Israel que ha tenido cierta repercusión en varios festivales gracias, entre otras cosas, a su argumento, que sigue las vidas de tres hombres entrelazadas por una serie de asesinatos. Dichos personajes son el padre de la última víctima, el sospechoso de haber cometido los delitos y un policía que actúa en muchas ocasiones al margen de la ley. La sed de venganza y la ausencia de unos límites legales y morales revelará a estos hombres que todos ocultamos un lado salvaje. Lior Ashkenazi (Caminar sobre las aguas), Rotem Keinan (Hahithalfut), Tzahi Grad (Restless), Doval’e Glickman (Michtavim Le America) y Menashe Noy (Beep) son los actores más relevantes.

La última de las novedades que se presentaron el pasado miércoles es A 20 pasos de la fama, documental ganador de la última edición de los Oscar que narra, a través de entrevistas y material de archivo, la vida de las voces anónimas que integran los coros de los más grandes músicos, sin las cuales buena parte de las canciones no serían lo mismo. Escrita y dirigida por Morgan Neville (The cool school), la cinta cuenta con la presencia de Stevie Wonder, Sting o Bruce Springsteen entre otros.

23 de mayo

Vamos con las cintas que llegan hoy. Una de las más interesantes es Dom Hemingway, comedia negra del Reino Unido escrita y dirigida por Richard Shepard (The Matador) que narra la vida de un hábil e inteligente ladrón de cajas fuertes tras 12 años encarcelado. Acompañado de su compinche tratará de cobrar lo que le deben aquellos por los que tuvo que ir a la cárcel, pero una experiencia cercana a la muerte cambiará su perspectiva y le llevará a acercarse más a su hija. Jude Law (El gran hotel Budapest) es el principal atractivo de la cinta, aunque en el reparto también encontramos actores como Richard E. Grant (La dama de hierro), Demián Bichir (serie El puente), Emilia Clarke (serie Juego de tronos), Kerry Condon (La última estación) y Nathan Stewart-Jarrett (serie Misfits).

De Rumanía procede Madre e hijo, intenso drama que aborda la relación entre una madre de 60 años y su hijo de 34, este último dependiente de ella hasta que decide irse a un apartamento con su novia y empezar a hacer su vida. Será en ese momento cuando la madre buscará, por todos los medios, de volver a recuperar su afecto. La situación cambia cuando el hombre se vea involucrado en un accidente de tráfico, algo que aprovechará la madre para intentar manipularle y que vuelva al seno materno. Dirigida por Calin Peter Netzer (Maria), quien también participa en el guión, la película cuenta con Luminita Gheorghiu (Francesca), Bogdan Dumitrache (Loverboy), Ilinca Goia (Talismán), Natasa Raab (Acasa la tata) y Florin Zamfirescu (La muerte del señor Lazarescu) entre sus actores principales.

Finalizamos este repaso con dos documentales. Uno de ellos es el norteamericano Donald Rumsfeld: Certezas desconocidas, que como su propio título indica realiza un repaso a la vida y la carrera profesional del ex secretario de defensa desde sus inicios en los años 60 hasta la invasión de Iraq de 2003. Errol Morris (Rumores de guerra), director y guionista del film, es el único protagonista junto al propio Rumsfeld.

El otro es Las tres vidas de Pedro Burruezo, cinta española que cuenta la vida del músico y artista a través de los tres aspectos que conforman su personalidad: la música, a la que lleva dedicándose desde hace 30 años, el activismo ecológico, y el misticismo y la cultura. La película está dirigida por José López Pérez.

‘Mob city’, clásico cine negro y contexto verídico de una temporada


Milo Ventimiglia y Jon Bernthal protagonizan 'Mob City', creada por Frank Darabont.Resulta muy frustrante, sobre toco como espectador, comprobar cómo un producto, ya sea una serie, una película, … se queda a medias. Sobre todo si tiene la calidad narrativa suficiente para prometer algo diferente y apasionante. Por eso cuesta entender cómo es posible que Mob city, el nuevo proyecto televisivo de Frank Darabont después de abandonar The Walking Dead, se haya quedado en una única temporada de 6 episodios que, para colmo, finaliza dando pie a una más que interesante segunda temporada que, como decimos, no verá la luz. Los motivos pueden ser varios (falta de la audiencia suficiente, no haber cubierto las expectativas de éxito, …), pero ninguno justifica realmente la falta de compromiso de los productores de cara a continuar desarrollando la trama en nuevos episodios.

Sobre todo con una serie de semejante calidad técnica y con una ambientación excepcional. La trama, ambientada en la ciudad de Los Ángeles durante los años 40, narra la batalla que se entabló entre el cuerpo de policía y, en concreto, William Parker (Neal McDonough), y la mafia que dominaba la ciudad, liderada por Bugsy Siegel (Edward Burns). Y lo hace de la mejor manera posible, es decir, de forma indirecta. En realidad, esta historia basada en la novela L. A. Noir de John Buntin centra su atención en la relación de dos amigos, uno abogado de la mafia y otro inspector de policía, que se ven envueltos en una lucha que se convierte, por tanto, en el escenario de una intriga de traición, amor y violencia.

Si hubiese que definir con una palabra a Mob city, esa sería “clásico”. Todo en ella desprende el aroma que poseía el cine negro de las décadas doradas del cine. Darabont, que dirige buena parte de los episodios, logra recrear no solo la época en la que se mueven los personajes, sino el ambiente cinematográfico que definió a todo un género. Y la mejor prueba de ello es su episodio piloto, algo desconcertante si se ve de forma aislada pero imprescindible para comprender las relaciones, las debilidades y los conflictos que van apareciendo a lo largo de su temporada. Con la narración del protagonista, interpretado con solvencia por Jon Bernthal (El lobo de Wall Street), este primer episodio se asemeja más a una película corta que al inicio de una serie. Investigador, crimen, mujer fatal, criminales, luces que cortan las sombras como si fueran cuchillos, … incluso existe ese componente tan aparentemente inexistente como es el espeso humo de los locales.

Por si fuera poco, su estructura narrativa se aleja conscientemente de la que suelen tener los capítulos. Tal vez por eso desconcierta un poco al inicio, sin llegar a saber nunca qué es lo que ocurre exactamente. Una incertidumbre que sienta las bases para el resto de los episodios, de desarrollo más tradicional, y que engancha al espectador para obligarle a asistir a un viaje por la violencia y las extrañas normas éticas de un mundo en el que la vida no valía nada. La serie se revela, por tanto, como una historia de suspense, un arco dramático que convierte al héroe en el antihéroe que conocemos de films como El halcón maltés (1941), es decir, un hombre que se rige por sus propias leyes (y al que se suma, en esta ocasión, su cargo en la policía).

Unos actores de época

Mob city es uno de esos productos que escasean en la pequeña pantalla. Su factura técnica es impecable; sus guiones combinan de forma inteligente intriga y violencia, drama policial y romance; y sus actores son, en líneas generales, de un alto nivel. Por poner un ejemplo similar en lo que a género se refiere, se asemeja a Boardwalk Empire, aunque aborda el mundo de los gangsters desde un punto de vista muy diferente y los personajes no alcanzan el interés que pueden tener aquellos. Eso no impide, sin embargo, que existan algunos nombres que merecen ser destacados. Y no son los personajes históricos que vivieron dicha batalla, pues estos quedan definidos de una forma somera, sin profundizar demasiado en sus motivaciones más allá de su definición como “buenos” y “malos”.

No, los personajes más interesantes son los dos amigos protagonistas. Tanto Bernthal como Milo Ventimiglia (serie Héroes) crean un vínculo que va más allá de la ley o la mafia, del bien y del mal. Ambos se mueven en el mundo de luces y sombras que es Los Ángeles en aquella época, y ante todo buscan sus propios intereses, que no siempre coinciden con los del bando en el que militan. Enemigos por necesidad, amigos por lealtad. Esto permite a la trama adentrarse en una serie de matices que de otro modo se perderían, como es el hecho de que sus motivaciones muchas veces lleven a unas acciones más que cuestionables, ya sea desde el punto de vista policial o mafioso. En concreto, Ventimiglia compone el que posiblemente sea el mejor personaje de la serie, un “consigliere” joven y ambicioso que es capaz de salir de la situación más complicada. Su discurso final, en el que analiza la estructura de poder de una ciudad corrupta, es uno de los momentos más señalados.

Al comienzo decía que esta primera y única temporada termina de la mejor manera posible para la siguiente parte. Claro que visto de otro modo es la peor manera posible de terminar. Visualmente, su último episodio es impactante, brutal y estremecedoramente veraz si se conoce un poco la historia de Bugsy Siegel (basta con entrar en Internet para enterarse). Su resolución, empero, arroja la idea de que, en realidad, estamos ante lo que podría ser un primer acto de una obra mucho mayor. Una especie de presentación de personajes con un conflicto inicial que, en su desarrollo, se encuentra con un punto de giro drástico que trastoca la idea inicial que tenía el espectador. La teoría dice que esto debe generar interés para atrapar al espectador al inicio del segundo acto. En la práctica, la serie lo consigue… salvo porque no habrá segundo acto.

Una lástima. Mob city se postulaba como una de esas producciones que, aunque no tengan un éxito masivo entre el público, iba a ganar enteros a medida que su desarrollo dramático evolucionase. Su primera temporada, desde luego, lo promete firmemente. Desde su vestuario, con esas corbatas cortas tan llamativas, hasta sus decorados, pasando por los actores y algunas secuencias realmente logradas (el tiroteo en el tiovivo es un ejercicio de suspense con mayúsculas), la serie es una obra magníficamente inacabada, soberbiamente interrumpida. Al menos podremos disfrutar de estos 6 capítulos e imaginar lo que podría haber sido.

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