‘Kingsman: El círculo de oro’: no es oro todo lo que brilla, pero brilla


Hasta ahora Matthew Vaughn (Stardust) nunca había dirigido una secuela. Todos sus proyectos tenían ese componente adicional de ser únicas o, al menos, la primera de una serie. Y eso, unido a la fuerza visual del director, convertían esas cintas en auténticas joyas del séptimo arte. Esta primera segunda parte que dirige, aunque igualmente espectacular en su narrativa y su apuesta visual, pierde la frescura que sí otorgan las primeras partes, y eso es algo que, aunque sea muy en el fondo, se nota.

Quizá el problema (y la virtud) de Kingsman: El círculo de oro radica precisamente en el aspecto visual y en el lenguaje de Vaughn, que aunque original como pocos se mantiene fiel a un estilo ya planteado en la primera entrega. Dicho de otro modo, da la sensación de que el director no quiere (o no se atreve) a experimentar con otra narrativa. O sencillamente no puede. Sea como fuere, esta continuación remite demasiado, en algunos casos con acierto y en otros con algo de desatino, al estilo de la cinta original. Si a esto le sumamos un guión que no solo no aporta demasiado a la historia inicial sino que además hace algo más alargada la trama, lo que tenemos es una secuela previsible, entretenida como pocas pero que ofrece pocas novedades a lo ya visto hasta ahora.

Eso no quiere decir, ni mucho menos, que no estemos ante una cinta divertida y sumamente entretenida. Y a esto contribuyen, no cabe duda, las incorporaciones al reparto original, desde una Julianne Moore (Siempre Alice) muy cómoda como la villana de turno, hasta un Pedro Pascal (Destino oculto) que es capaz de acaparar la atención en prácticamente todas las secuencias del film en las que aparece. Eso por no hablar del humor que desprende toda la trama incluso en los momentos teóricamente más serios o dramáticos. Gracias a estos elementos la cinta es capaz de superar con relativa facilidad los problemas que presenta en lo que a ritmo se refiere, sobre todo en algunos momentos más narrativos del metraje.

En el fondo, Kingsman: El círculo de oro no deja de ser una cinta de aventuras y espionaje más. Visualmente poderosa y muy divertida, la película entretiene, los actores y los espectadores se lo pasan en grande, y la narrativa es ágil, fresca y dinámica, salvo en algunos momentos. Pero la película aporta más bien poco al universo ya presentado en la primera parte, y eso termina por restar algo de brillo al conjunto. En cierto modo, esta segunda parte responde a todo lo que debe tener una segunda parte: más de todo. Tal vez sea porque Vaughn nos ha acostumbrado a cosas fuera de lo común cada vez que se pone tras las cámaras, y esta cinta no lo es. No significa un fracaso. Es simplemente que no tiene el factor sorpresa de la primera entrega, pero eso no impide que se pueda disfrutar a carcajada limpia.

Nota: 7/10

Los ‘Kingsman’ se enfrentan al mundo de LEGO por la Reina Victoria


Fin de semana de pocos aunque muy interesantes estrenos. Desde la acción al drama, pasando por la comedia y el cine para toda la familia, los títulos que llegan este viernes, 22 de septiembre, a la cartelera española prometen ofrecer algo a prácticamente todos los tipos de espectadores. Y si los géneros no son suficiente, también hay que tener en cuenta los nombres que sustentan muchas de las novedades.

Para comenzar el repaso tenemos Kingsman: El Círculo de Oro, continuación del film de 2014 que vuelve a adaptar el mundo de cómic creado por Mark Millar y Dave Gibbons en una aventura plagada de acción y humor que arranca cuando la sociedad secreta Kingsman es atacada y prácticamente destruida, sus pocos supervivientes deberán buscar ayuda en los Statesman, sus “primos” norteamericanos. Matthew Vaughn (Kick-Ass: Listo para machacar) vuelve a ponerse tras las cámaras para imprimir su particular visión de esta historia y dirigir a Taron Egerton (Legend), Colin Firth (El editor de libros), Julianne Moore (Wonderstruck), Halle Berry (X-Men: Días del futuro pasado), Mark Strong (El caso Sloane), Jeff Bridges (Comanchería), Channing Tatum (Los odiosos ocho), Pedro Pascal (La gran muralla) y Elton John.

Muy diferente es la comedia de aventura y acción familiar La LEGO Ninjago película, nueva adaptación de este famoso juego de construcción dirigida en esta ocasión a tres bandas por Charlie Bean (serie Robotboy), Paul Fisher y Bob Logan. Su trama se centra en seis jóvenes ninjas encargados de proteger su ciudad. Para ello, durante la noche se convierten en secretos guerreros que adquieren poderosas habilidades con las que podrán derrotar al malvado Garmadon. Entre las voces de la versión original de esta coproducción entre Estados Unidos y Dinamarca destacan las de Jackie Chan (Atrapa a un ladrón), Dave Franco (Ahora me ves 2), Michael Peña (Belleza oculta) y Justin Theroux (La chica del tren).

La recreación histórica llega de la mano de La Reina Victoria y Abdul, cinta que adapta el libro de Shrabani Basu y que, en clave de comedia dramática, aborda la historia real de la amistad que surge entre la monarca y un joven indio que, poco a poco, va adquiriendo relevancia en la Corte Real hasta convertirse en secretario personal de la Reina. Stephen Frears (Florence Foster Jenkins) dirige esta coproducción entre Estados Unidos y Reino Unido que cuenta con un reparto encabezado por Judi Dench (Philomena), Ali Fazal (Fast & Furious 7), Eddie Izzard (serie Hannibal), Tim Pigott-Smith (Whisky Galore), Adeel Akhtar (La gran enfermedad del amor), Michael Gambon (El último virrey de la India) y Olivia Williams (Amor sin cita previa).

Estados Unidos también participa en La historia del amor junto a Francia, Canadá y Rumanía. Esta producción de 2016 adapta la novela de Nicole Krauss para narrar la historia de dos personajes muy distintos, un inmigrante judío polaco y una joven en la Nueva York del siglo XXI, cuyos destinos parecen unidos por un libro llamado ‘La historia del amor’. Este drama romántico con trasfondo bélico está dirigido por Radu Mihaileanu (El concierto) y protagonizado por Derek Jacobi (Cenicienta), Sophie Nélisse (La ladrona de libros), Gemma Arterton (Melanie: The girl with all the gifts) y Elliott Gould (serie Ray Donovan).

Puramente europea es Bye bye Germany, comedia dramática con la II Guerra Mundial como telón de fondo cuya trama, basada en las novelas de Michel Bergmann, se centra en un grupo de judíos supervivientes de un campo de concentración que, ante la necesidad de conseguir dinero para llegar a Estados Unidos, deciden preparar un gran timo vendiendo ropa de cama entre los alemanes. Dirigida por Sam Garbarski (Irina Palm), la cinta está protagonizada por Antje Traue (Criminal), Anatole Taubman (Transporter legacy), Moritz Bleibtreu (Las confesiones), Mark Ivanir (The man who was thursday), Joel Basman (Paula) y Jeanne Werner (Antes del frío invierno).

La representante española lleva por título Los comensales, comedia escrita y dirigida por Sergio Villanueva, actor visto en Malas noticias (2008) que debuta de este modo en el largometraje de ficción. El argumento arranca cuando una escritora y un director teatral se reúnen con varios actores para hablar de un posible proyecto. Durante el encuentro la obra de teatro pasará a un segundo plano, centrándose la conversación en sus vidas, sus miedos y sus sueños. En el reparto encontramos a Silvia Abascal (Truman), Juan Diego Botto (Ismael), Quique Fernández (Un ajuste de cuentas) y Sergio Peris-Mencheta (El mal que hacen los hombres).

Con mucho retraso se estrena en España la danesa A war (Una guerra), drama bélico de 2015 escrito y dirigido por Tobias Lindholm (Secuestro) que narra tanto la vida de los soldados en el frente como la de las familias que esperan en casa el regreso de los soldados tratando de mantener una cierta normalidad. En concreto, la historia se centra en un comandante cuya compañía se ve atrapada en un fuerte fuego cruzado durante una misión de rutina. Las decisiones que tome tendrán duras consecuencias no solo en los soldados bajo su mando, sino en la mujer y los hijos de muchos de ellos que se encuentran en casa. Pilou Asbæk (Lucy), Tuva Novotny (Come Reza Ama), Søren Malling (serie 1864), Charlotte Munck (Headhunter) y Dar Salim (Familien Jul) encabezan el reparto.

‘Kingsman: Servicio secreto’: los sastres de la mesa redonda


Taron Egerton, Colin Firth y Samuel L. Jackson protagonizan 'Kingsman: Servicio secreto'.Apenas tiene cinco películas en su haber como director, pero Matthew Vaughn (Stardust) es uno de los realizadores con un futuro más prometedor. Al menos con una visión más personal de la narrativa audiovisual y del espectáculo. Su último film lo confirma, no solo porque es una de las propuestas más divertidas y con mensaje de denuncia social que hay actualmente en la cartelera, sino porque derrocha imaginación formal por los cuatro costados de cada uno de sus fotogramas.

Y es que Kingsman: Servicio secreto vuelve a nutrirse de la imaginación que también derrocha Mark Millar en sus novelas gráficas. La película, más allá de su contenido o de sus excesos (ese final con la princesa es la guinda del pastel), es un viaje en montaña rusa por un mundo, el del espionaje, visto desde un punto de vista muy particular. A medio camino entre la elegancia de James Bond y la crudeza de Jason Bourne, Vaughn construye un relato que deja muy poco tiempo al aburrimiento, que obliga al espectador a mantener la atención sobre cada detalle y que, en definitiva, disecciona un género muy manido con una mirada gamberra y original.

A todo ello contribuye un reparto que simplemente impresiona. Se ha convertido en algo habitual ver a grandes actores enfundarse trajes de superhéroes. Lo que no es tan habitual es ver a alguien como Colin Firth (El diario de Bridget Jones) enfundarse un traje de sastre para protagonizar una de las secuencias más violentas y mejor rodadas de los últimos años, que tiene como protagonistas una iglesia y un grupo de feligreses en estado de ira. Lo cierto es que todos los protagonistas, sin excepción, forman un mosaico de personalidades y de contrastes que juegan en beneficio de un film que sabe reírse de si mismo y de todos aquellos referentes que toma para darles la vuelta. Y lo hace a través de esa especie de organización que emula a los caballeros de la mesa redonda del rey Arturo.

Quizá peque de violenta. Quizá haya momentos en los que pierda algo de fuelle. Y posiblemente algunos secundarios no estén demasiado desarrollados. Pero Kingsman: Servicio secreto es una alternativa divertida, transgresora y con un claro mensaje que es capaz de agradar a todo tipo de espectadores. Y eso no es fácil de lograr hoy en día. Ahí está el mérito de Matthew Vaughn, quien ha logrado que sus cinco obras como director sean cinco films que han dejado una cierta huella en cada uno de sus géneros. Solo le queda realizar un film de gran calado en crítica y público para convertirse en uno de los más grandes directores. Todo llegará.

Nota: 7/10

El ‘Hombre de los Reyes’ se enfrenta a la ‘Mujer de negro’


Estrenos 27febrero2015El último viernes de febrero viene cargado de novedades. Tras un fin de semana de estrenos muy escasos hoy, día 27, son muchos los títulos nuevos que llegan a la cartelera española, algunos de ellos esperados con bastante expectación. Una expectación que, más que por el interés que generen los films en sí mismos, está motivada por la posibilidad de arrebatar a Cincuenta sombras de Grey su dominio de la cartelera. Pero por ahora, nos limitaremos con el repaso.

Y éste debe comenzar por Kingsman: Servicio Secreto, cinta de acción, aventura y humor que adapta a la gran pantalla la novela gráfica creada por Mark Millar y Dave Gibbons. Producida entre Estados Unidos y Reino Unido, su trama gira en torno a un joven cuya vida transcurre entre pequeños delitos y estancias temporales en la cárcel. Todo cambiará cuando un hombre decide tomarle bajo su protección para convertirle en miembro de un grupo de agentes secretos de élite. Matthew Vaughn (X-Men: Primera generación) vuelve a ponerse tras las cámaras de una adaptación de un cómic, dirigiendo en esta ocasión a Colin Firth (No confíes en nadie), Samuel L. Jackson (Capitán América: El soldado de invierno), Taron Egerton (Testament of youth), Michael Caine (Interstellar), Sofia Boutella (StreetDance 2), Mark Strong (The imitation game), Jack Davenport (Radio encubierta) y Mark Hamill (Star Wars).

Muy distinta es La mujer de negro: El ángel de la muerte, secuela de la cinta de terror británica estrenada en 2012 y protagonizada por Daniel Radcliffe (saga Harry Potter). En esta ocasión la acción arranca cuando un grupo de niños es trasladado a la mansión en compañía de su profesora. Con la intención de guarecerse de los ataques aéreos alemanes durante la II Guerra Mundial, el grupo pronto descubrirá que el peligro que aguarda en la casa es mucho más terrorífico que los ataques de los nazis. Dirigida por Tom Harper (War book), la cinta está protagonizada por Phoebe Fox (One day), Jeremy Irvine (Grandes esperanzas), Helen McCrory (La reina) y Ned Dennehy (Serena), entre otros.

Seguimos en Reino Unido. Ex machina, debut en la dirección del guionista Alex Garland (28 días después), gira en torno a un joven que gana un concurso en la empresa de programación en la que trabaja. El premio consiste en una visita a la casa en la que habita el solitario director ejecutivo de la compañía. Pero lo que se encontrará cuando llegue allí será algo totalmente inesperado. El joven deberá participar, en realidad, en un experimento junto a la primera inteligencia artificial jamás creada e implantada en el cuerpo de una bella robot. Drama, ciencia ficción y ciertas dosis de intriga se combinan en esta propuesta protagonizada por Oscar Isaac (Las dos caras de enero), Domhnall Gleeson (Invencible), Alicia Vikander (El quinto poder), Corey Johnson (Capitán Phillips) y Deborah Rosan (The hatching).

Desde Francia llega Samba, lo nuevo de Olivier Nakache y Eric Toledano, directores de Intocable (2011). De nuevo protagonizada por Omar Sy, este drama narra cómo un inmigrante senegalés trata de ganarse la vida en Francia y conseguir un permiso de trabajo que le permita prosperar. Su vida cambiará cuando conozca a una trabajadora de servicios sociales que se implicará en su caso de forma personal, algo que va en contra de su profesionalidad. El reparto se completa con Charlotte Gainsbourg (Melancolía), Tahar Rahim (El pasado), Izïa Higelin e Isaka Sawadogo (Cabo).

Alice Rohrwacher escribe y dirige El país de las maravillas, su segundo film tras Corpo Celeste (2011). Producido entre Italia, Suiza y Alemania, el film narra cómo la tranquila vida de una familia en un pueblecito de la Umbría italiana se ve alterada por la llegada de un preso enviado allí por un programa de reinserción y por la grabación de un concurso de televisión. Los padres, que siempre han mantenido a sus hijas alejadas del mundo, deberán ahora afrontar las novedades que representan el joven delincuente y una cadena de televisión. El drama está protagonizado por la debutante Maria Alexandra Lungu, Sam Louwyck (Dave), Alba Rohrwacher (El comandante y la cigüeña), Sabine Timoteo (Formentera) y Monica Bellucci (El aprendiz de brujo).

Suecia está representada por Fuerza mayor, drama que gira en torno a cómo una familia se descompone a raíz de un acontecimiento inesperado. Dicho acontecimiento es una avalancha durante un almuerzo que la familia realiza en un restaurante de los Alpes. Afortunadamente la nieve se frena justo delante del local sin ocasionar daños materiales o humanos, pero durante el caos y la confusión el patriarca ha huido para salvar su vida, dejando a su mujer e hijos detrás. A partir de ese momento la vida no será igual para ninguno de ellos. Ruben Östlund (Play) escribe y dirige la propuesta, mientras que Vincent Wettergren, Lisa Loven Kongsli (Kompani Orheim), Clara Wettergren y Johannes Kuhnke (Om inte) protagonizan la historia.

Y para finalizar un documental, aunque no por eso es menos importante. Amazonas, el camino de la cocaína, supone el debut en el largometraje del periodista David Beriain. La historia, producida en España, se enmarca en el conocido río sudamericano para adentrar al espectador en el mundo clandestino del narcotráfico y exponerlo alejado de clichés implantados por el cine y la televisión.

‘X-Men: Primera generación’, amistad como eje de la espectacularidad


'X-Men. Primera generación' se centra en los orígenes de los mutantes.Cuando en 2006 la saga de los X-Men llegó a su fin la pregunta que tocaba hacerse era: ¿y ahora qué? Tras tres películas taquilleras, algunas con más calidad que otras, los responsables estaban más interesados que nunca en explotar todo lo posible una fuente de ingresos tan prometedora. El problema era que las aventuras mutantes parecían haber llegado a un punto muerto con X-Men: La decisión final, cuya conclusión era una especie de punto y aparte en las aventuras. Así las cosas, y hasta que se encontrara una solución, se optó por centrar la atención en el personaje de Lobezno, lo que produjo un film sobre los orígenes de Lobezno, de nuevo interpretado por Hugh Jackman (Acero puro). Volviendo a la saga mutante, esta encontró dicha solución en un reinicio de la historia, o mejor dicho en una época distinta de todo el arco dramático de los cómics. El resultado se pudo ver en 2011 bajo el título X-Men: Primera generación. Y el resultado no pudo ser más prometedor.

La película, dirigida para la ocasión por el siempre interesante Matthew Vaughn (Kick-Ass) recupera prácticamente todos los elementos que definieron la saga allá por el año 2000. Con un mayor desarrollo de personajes, una trama que encontraba el equilibrio entre la intriga y la acción, y una puesta en escena notablemente mejor que la de sus predecesoras, esta historia centrada en los primeros años de Charles Xavier y Magneto (ahora interpretados por James McAvoy y Michael Fassbender respectivamente) se convertía en un entretenimiento capaz de aportar frescura y novedad a una franquicia que parecía condenada a un cierto tedio. Posiblemente lo mejor que pudieron hacer sus responsables es borrar de un plumazo a todos aquellos personajes protagonistas en las anteriores películas y aportar caras nuevas al mundo de los mutantes. Incluso aquellos roles que tienen una versión rejuvenecida en el film se muestran distintos a como habían sido presentados en un inicio.

Consciente de esto, el desarrollo dramático elegido por los guionistas centra su atención, precisamente, en los papeles de McAvoy y Fassbender, en esa enemistad surgida de la amistad y en la relación que empieza a forjarse entre ellos. La idea de presentar los orígenes del amo del magnetismo ofrece a los fans un nexo de unión tan sutil como loable, pues conecta directamente con el film original, estableciendo más paralelismos si cabe. Aunque sin duda lo más interesante de esta primera generación de mutantes reside en cómo evolucionan todos sus personajes. En este sentido el guión juega con la idea que tienen los espectadores de dichos roles, aprovechando sus definiciones clásicas de héroes o villanos para moverlos de un extremo a otro sin resultar previsible o monótono. Lo más relevante es que los personajes tienen una definición tan sólida que la historia funciona sin necesidad de conocer previamente las posturas de cada uno, ofreciendo por tanto una trama de amistad, redención y conflictos morales clásica y rica en matices.

Puede resultar un poco extraño, y para cierto sector del público incluso erróneo, el que los dos principales enemigos de la saga participen aquí de una amistad que les une y al mismo tiempo les separa (detalle, por cierto, que enriquece notablemente la acción). Sin embargo, en este aspecto la película también toma como referencia a una de sus predecesoras, X-Men 2. Al igual que ocurría en la película de Bryan Singer (Sospechosos habituales), la presencia de un enemigo común, en este caso interpretado por Kevin Bacon (serie The following), es el elemento que obliga al resto de personajes a unirse. Y al igual que entonces, las decisiones de los personajes una vez lograda la victoria les define más que cualquier otra tomada a lo largo de la trama. Unas decisiones que, por cierto, tienen unas consecuencias traumáticas para el desarrollo de los personajes en sucesivas películas.

Efectos en lugar de carisma

En cierto modo, X-Men: Primera generación se podría considerar un compendio de lo mejor de todas las películas sobre los superhéroes mutantes. Posee una trama interesante, un desarrollo amplio y complejo de sus personajes, y sus efectos especiales son los más espectaculares de las cuatro películas. Este último elemento, por cierto, eleva al film a una categoría distinta a la de sus predecesores, pues ninguna de ellas fue capaz de combinar con el acierto de ésta todos los elementos. Es cierto que la segunda parte es la que más se acerca en este sentido, pero algunos momentos de la película dirigida por Vaughn son sencillamente magníficos, logrando generar en el espectador emociones encontradas ante, por ejemplo, el momento en que Magneto levanta un submarino. La grandeza del momento se mezcla con el intimísimo de un personaje que descubre, por fin, las capacidades de su poder.

Aunque si algo se puede, y se debe, achacar al film es la falta de carisma de sus personajes, algo en lo que los actores, la mayoría correctos, poco pueden hacer. No hablamos ahora de los dos protagonistas, cuya labor tomando el testigo de Patrick Stewart (Dad Savage) e Ian McKellen (El señor de los anillos: Las dos torres) completando sus aportaciones a los roles es indiscutible. No, el problema reside fundamentalmente en el grupo de jóvenes que integran esa primera clase a la que hace referencia el título en su versión original. Prácticamente ninguno de ellos (la excepción sería Jennifer Lawrence) es capaz de hacer que sus papeles se demarquen un poco del arquetipo, ofreciendo una imagen bastante plana, con motivaciones algo tópicas y sin sorpresa alguna en el desarrollo dramático de cada uno. Y si bien es cierto que nada de eso afecta demasiado a la visión global de la historia, también hay que señalar que de haber logrado algo más de implicación de dichos secundarios el film hubiera ganado en calidad.

La parte positiva de esta ausencia de carisma es que el peso narrativo recae sobre los hombros de McAvoy y Fassbender, lo que ambos aprovechan (sobre todo el segundo) para profundizar en el conflicto personal que nace entre ellos. Posiblemente todo esto estuviera contemplado desde un primer momento, pero eso no impide que se produzcan altibajos emocionales en la historia, que gana interés cuando el deterioro de la amistad hace acto de presencia y pierde enteros cuando son los secundarios los que deben asumir roles más protagonistas. Una lástima, pues ni siquiera la buena labor de Vaughn tras las cámaras logra ocultar esa sensación de que algo no encaja del todo bien en un conjunto, por otro lado, que tiene unas piezas perfectamente diseñadas.

En resumen, se puede entender que X-Men: Primera generación es una de las mejores películas de la saga mutante. No puede considerarse una secuela de la trilogía anterior, es evidente, y eso es lo que permite a sus responsables tener más libertad a la hora de plantear la historia. La ausencia de actores que habían saturado sus personajes es un soplo de aire fresco al dinamismo de la trama, que a pesar de poseer altibajos recuerda, y para bien, a lo visto en las primeras incursiones cinematográficas de estos superhéroes. Se pierde el conflicto racial, pero se gana en la enemistad de dos amigos condenados a entenderse. Ahora toca comprobar si tanto esta historia, ambientada años antes de los anteriores films, y las películas originales son capaces de convivir bajo un mismo techo.

‘Kick-Ass 2. Con un par’: manual para patear un legado original


Hit-Girl y Kick-Ass se enfrentan al Hijop**a en 'Kick-Ass 2. Con un par', de Jeff Wadlow.La base teórica para hacer una segunda parte de un éxito debería ser, por un lado, continuar con la historia narrada y, por otro, aportar más al original en todos los aspectos. Evidentemente esto nunca, o casi nunca, es así, siendo el principal motivo la promesa de más y más ingresos. La segunda parte de esa pequeña joya que fue Kick-Ass en 2010 es la representación más clara de ese viejo dicho, “segundas partes nunca fueron buenas”. El problema es que en este caso el material en el que se basaba (me refiero a la continuación del cómic) sí cumplía los requisitos, es decir, más acción, más violencia, más humor y, lo más importante, más historia.

A pesar de la presencia de Matthew Vaughn, director de la primera, como productor, su mano se deja ver más bien poco en el producto final. El guión se aleja peligrosamente del descaro y la provocación que sí tuvo el original, y de la novela gráfica que sirve de base. Da la sensación de que sus responsables han pretendido llegar a un mayor número de espectadores a pesar de sacrificar el espíritu del film. Esta historia de gente corriente que se disfraza para luchar contra los criminales tenía en el fondo una ácida crítica a todo ese idealismo superheróico sin sentido en el mundo real. El mensaje no era otro que la falta de hueco de justicieros en la sociedad actual. Sin embargo, el director Jeff Wadlow (Cry Wolf) convierte esta historia en una mediocre cinta de diversión, acción y chistes fáciles en la que los justicieros no responden ante nadie.

La prueba más clara de este cambio de sentido sin sentido es el final, una concesión burda e inecesaria a los finales felices que ni encaja con el tono de la historia ni mantiene el estilo del cómic escrito por Mark Millar. En esta línea se enmarca también el estilo visual de Wadlow, diametralmente opuesto a la original visión de Vaughn y, por desgracia, mucho más típica y tópica. Y eso que el guión, a pesar de sus desniveles narrativos (es curioso, pero la cinta llega a ser tediosa en la primera parte de su segundo acto), tiene el potencial suficiente para haber deleitado en sus secuencias de acción. Empero, el director opta por una planificación simple y llana, sin grandes recursos visuales ni excesos narrativos. Un elemento más que convierte a esta secuela en un producto pobre de consumo rápido y fácil.

Posiblemente aquellos que hayan visto y disfrutado la primera parte sientan algo parecido a la frustración tras asistir a Kick-Ass 2. Con un par. No es para menos. La película se mueve en todo momento por una zona de incertidumbre, a medio camino entre la debilidad formal y dramática que expone (algunas de las motivaciones no impactan como deberían) y la sensación de que en cualquier momento podría estallar en ese espectáculo visual que estaba llamada a ser, algo que nunca llega a ocurrir. La película, lejos de continuar con la historia de estos superhéroes sin poderes y mucha voluntad, se muestra como un producto de consumo perpetrado únicamente para ganar más dinero. No es ese el tono de su original en papel, y no debería haber sido esta propuesta en imágenes. Al menos no de forma tan descarada.

Nota: 4,5/10

Trailer de ‘Kick-Ass 2’: el fenómeno de los superhéroes crece


Jim Carrey y Aaron Taylor-Johnson, dos de los protagonistas de 'Kick-Ass 2', dirigida por Jeff Wadlow.Hace tres años Matthew Vaughn, quien tenía en su haber cintas como Stardust (2007), sorprendió a propios y extraños con la adaptación del violento cómic Kick-Ass. Una sorpresa que no llegó tanto por lo arriesgado de la propuesta como por la originalidad narrativa y argumental que ofrecía una adaptación fiel del texto original. Y puede que en la palabra “adaptación” se encuentre la clave. La película, a pesar de contener numerosos elementos del cómic (o novela gráfica, escojan lo que prefieran), tenía un alma propia que acercaba algo más al espectador medio el particular mundo de este joven que, sin ningún poder, decide ponerse un traje y luchar contra el crimen. Ahora llega su continuación, igualmente basada en una obra de Mark Millar y John Romita Jr., de la que este fin de semana hemos conocido su primer trailer, que encontraréis al final del texto.

Desde luego, lo mostrado en este primer avance no hace sino reforzar la idea de que estamos ante un producto que sigue la línea transgresora de su predecesor. Y al igual que el cómic, en esta ocasión se nos narra no solo la tendencia que han puesto de moda los protagonistas de la primera entrega, sino una lucha entre superhéroes y supervillanos que ya se planteó en el final de Kick-Ass. Por tanto, más superhéroes, más supervillanos, más humor y más violencia, sobre todo más violencia. Todo hace pensar que será un film para disfrutar, al menos para los seguidores del mundo de las viñetas. En realidad, no es del todo cierto.

Una de las mejores cosas que tenía la primera parte era, como mencionábamos al principio, su director. Vaughn tiene una visión muy particular a la hora de narrar historias, y así lo ha demostrado en todos y cada uno de sus proyectos. El primer Kick-Ass no lo es menos, sobre todo en momentos como la tortura a Big Daddy (un Nicolas Cage que, como saben aquellos que la hayan visto, no aparece en la segunda parte). Sin embargo, su participación en esta ocasión es sustituida por la de Jeff Wadlow (Cry Wolf), cuya narrativa no parece, a priori, excesivamente dada a este tipo de films.

Sin duda, imprimirá una visión muy particular de este mundo realista plagado de personajes a cada cual más ridículo. La cuestión estriba en saber si dicha visión será lo suficientemente enriquecedora para no asistir a un mero entretenimiento que recuerde en demasía a otras películas basadas en cómics. Sería una lástima, pues precisamente Kick-Ass 2 es de todo menos similar al típico producto con superhéroes como protagonistas. Evidentemente, las sorpresas, si es que las hay, no serán desveladas hasta la fecha de su estreno, el 16 de agosto. Por ahora, y para ser justos, lo visto en esta primera previa abre el apetito por la violencia y el humor negro que caracterizaron la primera parte.

Y si antes mencionábamos algunas de las ausencias delante y detrás de las cámaras, no es menos reseñable el principal rostro nuevo que se incorpora a Aaron Taylor-Johnson (Anna Karenina), Chloë Grace Moretz (La invención de Hugo) y Christopher Mintz-Plasse (Mal ejemplo). Hablamos de Jim Carrey (La Máscara), quien se pone en la piel de uno de los personajes principales, el Coronel Estrellas, a quien se puede ver en la imagen y que posee una de las caracterizaciones más fieles respecto a las viñetas. A continuación podéis encontrar el trailer.

Diccineario

Cine y palabras

A %d blogueros les gusta esto: