‘Star Wars: Los últimos Jedi’: una nueva generación


Habrá quien acuse a la saga de Star Wars de repetir esquemas, de que no ha habido un giro narrativo importante desde El imperio contraataca, allá por 1980. Y es cierto, todo en estas películas huele y sabe conocido. Pocas sorpresas en lo que a guión se refiere, por tanto. Ahora bien, eso no impide que no se puedan disfrutar, sobre todo si la fórmula se sigue paso a paso y se añaden las dosis necesarias de espectáculo, humor y drama.

Y eso es lo que hace Ryan Johnson (Los hermanos Bloom) en esta octava entrega de la saga, segunda de la tercera trilogía. Visualmente poderosa (el combate final es de lo más hermoso de la saga), esta nueva aventura galáctica es un deleite para los sentidos, con una notable y apasionante batalla inicial que sienta las bases de lo que va a ser todo el desarrollo posterior. Y si bien el arco argumental es bastante simple (los rebeldes huyendo de la Primera Orden), las diferentes tramas secundarias que se dan cita, así como la historia de Rey (de nuevo con los rasgos de Daisy Ridley –Scrawl-), nutren sobradamente la sencillez de su planteamiento.

Con todo, esta sencillez en el argumento permite ahondar en algunos aspectos ya planteados en la anterior parte. Para empezar, el viaje de la protagonista y el modo en que debe elegir entre luz y oscuridad, algo que recuerda mucho al viaje que ya hizo Luke Skywalker en la cinta de 1980. Pero posiblemente lo más interesante sea la personalidad de Kylo Ren y su entrega por completo al Lado Oscuro. Con Adam Driver (serie Girls) explotando los matices del personaje, el rol toma las riendas de los villanos de la saga al menos durante la próxima película, protagonizando algunos de los momentos más interesantes de esta entrega.

Pero si por algo destaca esta Star Wars: Episodio VIII – Los últimos Jedi es por mostrar el cambio de generación de la saga galáctica. Los nuevos y jóvenes personajes dan un paso al frente para cargar sobre sus hombros el peso narrativo y el futuro de la historia. Atrás quedan Luke Skywalker, Han Solo o Leia, cuya participación, si es que se produce, quedará reducida a algo meramente testimonial. El futuro parece asegurado ante el carisma que presentan muchos secundarios y el interés que despierta el pasado y el futuro de los protagonistas. Posiblemente la historia siga sin deparar grandes sorpresas, pero a estas alturas nadie debería de esperar más que espectáculo, un desarrollo correcto y mucha diversión. Y eso esta película lo cumple con creces.

Nota: 7,5/10

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Que la fuerza acompañe a ‘Los últimos Jedi’ en la cartelera


Desde hace ya algunos años hacia mediados del mes de diciembre suele llegar a las carteleras el gran estreno navideño, que ahora tiende a coincidir con el título más esperado por el gran público. Y en este 2017 no hay excepción. Tanto es así que junto a este gran título llamado a arrasar en taquilla llegan varios estrenos muy variados este viernes día 15, pero todos ellos alejados de la principal novedad en todos los aspectos para buscar un nicho de espectadores muy diferente.

Pero comencemos por Star Wars: Episodio VIII – Los últimos Jedi, segunda entrega de la tercera trilogía galáctica creada en 1977 por George Lucas, y que a estas alturas posiblemente sea el fenómeno cinematográfico, fan y comercial más influyente. La trama arranca en el momento en que terminó Star Wars: Episodio VII – El despertar de la fuerza, y sitúa a la protagonista en un viaje junto a Luke Skywalker para desentrañar los secretos de la fuerza y encontrar su lugar entre los Jedi o en el lado oscuro. Todo ello mientras los rebeldes siguen luchando contra la Primera Orden. Este octavo episodio está dirigido por Ryan Johnson (Looper) y cuenta en su reparto con los actores que ya estuvieron en la anterior película, entre ellos Daisy Ridley (Asesinato en el Orient Express), John Boyega (Detroit), Adam Driver (Silencio), Oscar Isaac (Suburbicon), Mark Hamill (serie The Flash), Carrie Fisher (Maps to the stars), Domhnall Gleeson (Madre!), Benicio Del Toro (Sicario), Laura Dean (El fundador), Gwendoline Christie (serie Juego de tronos), Andy Serkis (La guerra del planeta de los simios) y Lupita Nyong’o (12 años de esclavitud).

El otro estreno estadounidense es la cinta de animación Se armó el belén, comedia de aventura dirigida por Timothy Reckart en el que es su debut en el largometraje. La historia sigue el viaje de un pequeño asno que ansía salir de la rutina de su trabajo en el molino del pueblo. Cuando por fin se arma de valor logrará escaparse junto a una oveja que ha perdido a su rebaño, y juntos vivirán una aventura como ninguna otra que les llevará, junto a otros animales de establo y a tres ocurrentes camellos, a salvar la primera Navidad. Entre las voces de su versión original destacan nombres como los de Steven Yeun (serie The walking dead), Keegan-Michael Key (¿Tenía que ser él?), Gina Rodriguez (serie Jane the virgin), Zachary Levi (Thor: Ragnarok), Christopher Plummer (Remember), Ving Rhames (Misión: Imposible – Nación secreta), Kelly Clarkson (Issues 101), Kris Kristofferson (Atraco en 7 minutos), Mariah Carey (Popstar) y Oprah Winfrey (Selma), entre otros.

La comedia familiar tiene como principal representante la noruega Un intercambio por Navidad, cinta que gira en torno al cambio que hacen un padre de familia que quiere que sus hijos crean en Santa Claus, y el propio Santa. Un intercambio de roles que hará que la Navidad nunca vuelva a ser la misma. Dirigida por Terje Rangnes (En helt vanlig dag på jobben), la película cuenta entre sus actores con Thor Michael Aadmodt (Trigger), Anders Baasmo Christiansen (La decisión del rey), Ann Carnarius Elseth, Erik Hivju (En busca de la estrella de la Navidad) y Ella Lockert.

Una de las cintas más internacionales es sin duda La herida, drama romántico con capital sudafricano, francés, alemán y de los Países Bajos. Dirigido por John Trengove (director de la serie The lab), su trama arranca cuando un solitario obrero participa como cada año junto a otros hombres de su comunidad en la ukwaluka, rito iniciático a la edad adulta para los jóvenes. Durante este rito debe tutelar a un joven de Johannesburgo que es objeto de burlas por parte de los demás por ser de ciudad y demasiado sensible. La vida de ambos personajes darán un giro cuando el joven descubra que su tutor está enamorado en secreto de otro de los cuidadores. El anónimo reparto está encabezado por Thobani Mseleni, Niza Jay, Bongile Mantsai (Cold harbour) y Nakhane Touré.

Aunque posiblemente la producción con más países implicados es Una especie de familia, cinta que cuenta con capital argentino, brasileño, francés, polaco, alemán y danés, y que en clave de thriller dramático narra el viaje y las dificultades que debe afrontar una mujer que está a la espera de adoptar cuando el pequeño está a punto de nacer. Inicia entonces un viaje por Argentina para recoger al bebé, pero deberá enfrentarse a la familia de la madre biológica y a un proceso de adopción que pondrá en cuestión los límites morales y legales. Diego Lerman (Refugiado) es el encargado de poner un guión en el que él mismo participa, y que está protagonizado por Bárbara Lennie (El apóstata), Daniel Aráoz (El gurí), Claudio Tolcachir (Mentiras piadosas), Paula Cohen (Na quebrada) y Yanina Ávila.

Puramente argentina es Alanis, drama dirigido por Anahí Berneri (Aire libre) cuya trama se centra en la vida de una joven madre de un bebé que recurre a la prostitución para poder sobrevivir. Un día, sin embargo, la policía entra en su domicilio para llevarse a su compañera de piso, y ella y su hijo terminan viviendo en la calle. Será entonces cuando la mujer recurra a un familiar para refugiarse en su casa y comenzar una nueva y mejor vida. La cinta cuenta en su reparto con Sofía Gala (Hipersomnia), Dana Basso (serie Secretos de amor) y Silvina Sabater (El Che), entre otros.

El único documental de la semana lleva por título Muchos hijos, un mono y un castillo. Esta producción española dirigida por Gustavo Salmerón, quien de esta forma debuta en el largometraje, se centra en la familia del director, concretamente en su madre y en la desaparición de una vértebra de un antepasado custodiada durante décadas por el clan, lo que motivará una búsqueda que desvelará los secretos de la familia.

‘The Flash’ crece en la 1ª T gracias a su estructura dramática


Grant Gustin es el hombre más rápido del mundo en la primera temporada de 'The Flash'.El ‘boom’ superheroico que hace unos años invadió las salas de cine (y que ha provocado toda una mega estructura narrativa que durará varios años) se ha trasladado de forma definitiva a la pequeña pantalla. A los exitosos experimentos de ArrowAgentes de S.H.I.E.L.D. se suman muchos otros personajes que no solo tienen sus propias historias, algunas mejores que otras, sino que conforman un universo particular que, a menos que algo o alguien lo estropee, se terminará fusionando con el del cine. Pero no adelantemos acontecimientos. Por ahora, analicemos otro de los productos que más éxito han tenido, y cuya segunda temporada ya está emitiéndose. Me refiero a The Flash, personaje cuya presentación tuvo lugar, precisamente en la serie protagonizada por Stephen Amell (Cerrando el círculo).

Creada por Greg Berlanti, Geoff Johns y Andrew Kreisberg, responsables de la construcción del universo televisivo de DC Comics, la primera temporada de esta entretenida serie ejemplifica como pocas los problemas y las virtudes que suelen tener este tipo de producciones, así como las herramientas necesarias para superarlos o aprovecharlas, según sea el caso. Los primeros compases de estos 23 episodios son, en pocas palabras, una apuesta episódica cuyo valor no supera la simple presentación de personajes y sus respectivas tramas, así como una retahíla de villanos a cada cual más original que sirven al espectador para crecer junto al protagonista, al que da vida de forma notable Grant Gustin (serie Glee). De este modo, el trasfondo dramático de la historia, que no desvelaré por aquello de los spoilers, queda en un segundo plano.

O al menos eso puede parecer. Porque lo cierto es que es aquí donde se aprecia la elaboración dramática de la historia. En prácticamente cada episodio se dejan una serie de píldoras narrativas que aportan un nuevo grano de arena a la senda que conduce al espléndido final que tiene la temporada. Pequeñas dosis dramáticas, algunas como ganchos de final de episodio y otras como parte de la historia del capítulo, que permiten al espectador completar un puzzle y entender, al fin, lo que se trata de contar en esta primera etapa. Esta táctica, si bien no es novedosa, sí es el soporte fundamental para que The Flash no caiga en la autocomplacencia, limitándose a una sucesión de villanos. De hecho, y a medida que se acerca al final, los enemigos del velocista de Central City son cada vez menores, dejando más espacio para la auténtica e interesante trama principal.

A esta estrategia se suma un tono divertido, en algunos casos casi infantil, que ayuda a quitar mucha gravedad a lo visto en la pequeña pantalla. A diferencia de la ficción del arquero verde, los primeros episodios del rojo corredor son simplemente entretenimiento y diversión, sin grandes dramas y con mucha ironía. La gravedad que desprende Arrow, y que ha sido uno de sus éxitos, aquí brilla por su ausencia en la mayor parte del desarrollo dramático. Contrariamente a lo que pueda pensarse, esta apuesta se ajusta más tanto al carácter del personaje como a la propia dimensión de la serie, más fantástica. Dicho de otro modo, es un producto para pasar el rato más que para identificarse con los problemas y dudas morales del protagonista. Y si eso se entiende desde el principio, no debería haber ningún problema.

Pasado, presente y futuro

En este sentido, y que me disculpen los más fervientes seguidores de The Flash, la serie tiene más de una producción Marvel que de una producción DC. La primera siempre se ha caracterizado por productos más inocentes, con más acción y menos oscuridad en sus tramas, mientras que la segunda… bueno, no hay más que ver lo que representa la trilogía del Caballero Oscuro. De ahí que esta primera temporada pueda resultar un cuerpo extraño dentro de la estructura dramática que DC imprime a sus historias. Sin embargo, es solo una impresión. La resolución final de estos primeros 23 episodios deja claro que no estamos ante una producción al uso. Asimismo, la introducción de personajes de Arrow, que generan un flujo entre ambas series de lo más enriquecedor, dotan a la trama de la seriedad que podría faltarle en algunos momentos.

Aunque lo que mejor define a esta ficción es la unión entre pasado, presente y futuro que se mantiene a lo largo de todo el arco dramático, y que afecta a todos los personajes en mayor o menor medida. Ese juego entre ciencia, fantasía y superhéroes genera una serie de conexiones entre los diferentes espacios temporales que siempre influyen en el desarrollo de la trama, lo que a su vez crea una mayor complejidad en la narrativa. Nada ocurre por azar, y desde luego ninguna trama, por secundaria que sea, queda sin explicación, que es más o menos sólida. Esta complejidad y el humor que desprenden muchos de sus personajes logran ese delicado equilibrio que permiten a una serie no caer en la autoparodia o en la soberbia, y que la convierten en una producción a disfrutar.

Pero esta unión va más allá. A comienzos de los años 90 se produjo otra serie en torno a este personaje. Aquella ficción estaba protagonizada por John Wesley Shipp (serie Dawson crece) en el papel que ahora interpreta Grant, cuyo padre en la ficción es… el propio Shipp. Pero no es la única conexión. En aquella serie de hace 20 años Mark Hamill, el inolvidable Luke Skywalker de la saga ‘Star Wars’, daba vida al mismo villano que interpreta en esta nueva versión, y que ha pasado estas dos décadas en la cárcel preparando su “obra maestra”, como él mismo dice en un episodio. Y esos son solo dos ejemplos de la relación que los guionistas han tratado de establecer entre aquel Flash del pasado y el que ocupa nuestro presente y nuestro futuro más inmediato.

Lo que se desprende de la primera temporada de The Flash es puro entretenimiento. Sin las pretensiones dramáticas de Arrow, la serie busca en todo momento divertir sin preocupaciones, aunque contando para ello con una sólida trama principal y una cartera de villanos interpretados por rostros conocidos de la pequeña pantalla, desde Wentworth Miller y Dominic Purcell (protagonistas de Prison break) hasta Liam McIntyre (serie Spartacus). Desde luego, es una serie que va de menos a más hasta un clímax notable que deje una buen sabor de boca y que permite pensar en un futuro prometedor para esta producción, sobre todo si tenemos en cuenta que las flujos narrativos entre el arquero y el velocista de DC son cada vez más sólidos.

‘Star Wars: El despertar de la fuerza’: una segunda esperanza


Daisy Ridley y John Bodega toman el testigo en 'Star Wars: El despertar de la fuerza'.Si algo hay que reconocerle a J.J. Abrams (Super 8) es su facilidad y capacidad para crear puros entretenimientos sin una fisura en su desarrollo. Por eso su elección para la nueva entrega de la saga Star Wars era tan esperada, y por eso no ha defraudado. Más allá de que sea mejor o peor que los visto en los últimos años en el universo creado por George Lucas (THX 1138), lo más notable es que recupera el espíritu no solo de la saga original, sino de toda la primera trilogía.

El comienzo de esta tercera trilogía se revela, por tanto, como un entretenimiento con mayúsculas, como un ejercicio de fantasía en el que la acción y la historia se equilibran para crear un espectáculo que pocas veces puede verse en una gran pantalla. Star Wars: El despertar de la fuerza tiene todo lo que podría pedírsele a este tipo de films, incluyendo un nuevo robot tan entrañable como R2-D2. E incluyendo uno de esos spoilers que pueden generar un cierto impacto en los seguidores. Pero independientemente de todo eso, la trama se desarrolla por caminos conocidos para explorar un futuro plagado de posibilidades, que deja los suficientes interrogantes como para justificar dramáticamente una continuación.

Todo ello no quiere decir que la cinta sea perfecta, ni mucho menos. Precisamente ese espíritu de los primeros films es lo que también convierte a esta nueva entrega en un constante recuerdo, en una especie de homenaje modernizado de secuencias, de ideas y de personajes. En este sentido, la película se autolimita al no querer aventurarse fuera de los cánones establecidos, y utilizando para ello las herramientas que ya han funcionado y que están contrastadas. A esto se sumaría un villano sin la presencia de Darth Vader y algún que otro personaje sin la fuerza suficiente como para tirar de la historia en próximas películas.

Pero a pesar de todo, Star Wars: El despertar de la fuerza es una espléndida cinta de aventuras, fantasía y acción. Una película hecha por un fan para los fans, que recupera el tono perdido por la segunda trilogía y que combina nuevas generaciones con los personajes que han convertido a esta historia en lo que es hoy en día. Tiene debilidades, por supuesto, pero la sensación final que deja en el espectador es la de una cinta notable. Eso, y las ganas de que llegue la continuación que ofrezca algunas respuestas a los principales interrogantes.

Nota: 8/10

Y la fuerza despertó…


Estrenos 18diciembre2015Ya está aquí. El estreno más importante de este 2015, y posiblemente el más esperado de los últimos años, aterriza en los cines de toda España (y de todo el mundo) para, literalmente, arrasar con todos los récords habidos y por haber. O al menos esa es la intención. Pero contrariamente a lo que pudiera parecer, este viernes, 18 de diciembre, también llegan otras novedades que, en otro contexto y con otro rival enfrente, sin duda habrían tenido mayor trascendencia.

A diferencia de otros fines de semana, Star Wars: El despertar de la Fuerza es claramente el estreno más importante del fin de semana. Séptima entrega de la saga que da inicio, a su vez, a una nueva trilogía y a un numeroso grupo de spin off, algunos basados en personajes míticos de la serie iniciada hace casi 40 años por George Lucas (American Graffiti). De la mano de J.J. Abrams (Star Trek: En la oscuridad), este nuevo film transcurre 30 años después de los acontecimientos de El retorno del Jedi (1983), centrándose en dos jóvenes personajes cuyos destinos se cruzarán para luchar contra una nueva amenaza llamada Primera Orden, cuya intención es retomar la herencia del Imperio destruido en aquel film. Nuevos enemigos, nuevos jedi y viejos personajes se dan cita en una aventura galáctica que trata de revitalizar una saga cuya última trilogía ha dejado con un sabor de boca agridulce. Y para ello nada mejor que unir en un único reparto a viejos conocidos como Harrison Ford (El secreto de Adaline), Carrie Fisher (Maps to the stars), Mark Hamill (Kingsman: Servicio secreto), Anthony Daniels (Yo compré una moto vampiro) y Kenny Baker (U.F.O.), con nuevas estrellas como Daisy Ridley (Scrawl), John Boyega (Imperial dreams), Adam Driver (serie Girls), Domhall Gleeson (Invencible), Gwendoline Christie (serie Juego de tronos), Oscar Isaac (serie Show me a hero), Simon Pegg (Misión: Imposible – Nación secreta), Andy Serkis (El amanecer del Planeta de los Simios), Lupita Nyong’o (12 años de esclavitud) y Max von Sydow (Shutter Island).

Entre el resto de títulos que deberán sufrir el dominio galáctico destaca Sufragistas, drama de corte biográfico e histórico que narra la lucha de las mujeres en la Inglaterra previa a la I Guerra Mundial para lograr la igualdad con los hombres. Una igualdad en el trabajo y en sus vidas que se radicalizó ante la ineficacia de las protestas pacíficas que muchas integrantes de la clase trabajadora llevaron a cabo. Sarah Gavron (Brick Lane) es la encargada de poner en imágenes esta defensa de los derechos de la mujer, contando para ello con un reparto más que notable: Meryl Streep (Agosto), Carey Mulligan (Lejos del mundanal ruido), Helena Bonham Carter (Cenicienta), Ann-Marie Duff (Circuito cerrado), Brendan Gleeson (Al filo del mañana), Ben Whishaw (Skyfall) y Romola Garai (Los últimos días en Marte).

También es interesante Invisibles, lo nuevo de Richard Gere (El fraude). Producida en 2014 y dirigida por Oren Moverman (Rampart), la historia gira en torno a un hombre que, cada vez más desesperado, ha perdido todo lo que una vez definió su vida. Sin un lugar a donde ir, vaga por las calles de Nueva York como un sin techo más, tratando de sobrevivir y de encontrar cobijo cada noche. La única luz de esperanza se presenta en forma de un hombre con el que entabla amistad y que le permite creer que puede retomar la relación con su hija, de la que se distanció hace tiempo. Jena Malone (The wait), Kyra Sedgwick (serie The closer), Steve Buscemi (serie Boardwalk Empire) y Ben Vereen (Tapioca) completan el reparto.

Desde Reino Unido llega 45 años, drama romántico que adapta un relato corto de David Constantine en el que una pareja se prepara para celebrar sus 45 años de matrimonio. Pero lo que se prevé como una fiesta para conmemorar el amor se ve truncada cuando el hombre recibe la noticia de que el cuerpo de su primer amor ha sido encontrado en un glaciar entero e intacto. Andrew Haigh (Weekend) dirige esta propuesta protagonizada por Charlotte Rampling (Joven y bonita), Tom Courtenay (El cuarteto), Geraldine James (serie Utopía), Dolly Wells (Franklyn) y Richard Cunningham (El abuelo que saltó por la ventana y se largó).

También procede de las islas británicas Hiena: el infierno del crimen, thriller dramático producido en 2014 escrito y dirigido por Gerard Johnson (Tony) cuya trama gira en torno a un policía cuyo instinto y facilidad para equilibrar corrupción y eficacia siempre le han mantenido a salvo. Sin embargo, cuando los bajos fondos de Londres empiezan a ser controlados por una banda de peligrosos albaneses el hombre deberá afrontar que su estilo de vida necesita adaptarse a los nuevos tiempos. El reparto está encabezado por Stephen Graham (El topo), Neil Maskell (Open Windows), Elisa Lasowski (Somers town) y Peter Ferdinando (Convicto).

En cuanto al documental, Carlos Saura (Tango) escribe y dirige Zonda: folclore argentino, que como su título indica se adentra en la música del país sudamericano para explicar el pasado, el presente y el futuro de este pueblo y su cultura. Luis Salinas, Jaime Torres y Horacio Lavandera son algunos de los artistas que se dejan ver en la obra.

‘Kingsman: Servicio secreto’: los sastres de la mesa redonda


Taron Egerton, Colin Firth y Samuel L. Jackson protagonizan 'Kingsman: Servicio secreto'.Apenas tiene cinco películas en su haber como director, pero Matthew Vaughn (Stardust) es uno de los realizadores con un futuro más prometedor. Al menos con una visión más personal de la narrativa audiovisual y del espectáculo. Su último film lo confirma, no solo porque es una de las propuestas más divertidas y con mensaje de denuncia social que hay actualmente en la cartelera, sino porque derrocha imaginación formal por los cuatro costados de cada uno de sus fotogramas.

Y es que Kingsman: Servicio secreto vuelve a nutrirse de la imaginación que también derrocha Mark Millar en sus novelas gráficas. La película, más allá de su contenido o de sus excesos (ese final con la princesa es la guinda del pastel), es un viaje en montaña rusa por un mundo, el del espionaje, visto desde un punto de vista muy particular. A medio camino entre la elegancia de James Bond y la crudeza de Jason Bourne, Vaughn construye un relato que deja muy poco tiempo al aburrimiento, que obliga al espectador a mantener la atención sobre cada detalle y que, en definitiva, disecciona un género muy manido con una mirada gamberra y original.

A todo ello contribuye un reparto que simplemente impresiona. Se ha convertido en algo habitual ver a grandes actores enfundarse trajes de superhéroes. Lo que no es tan habitual es ver a alguien como Colin Firth (El diario de Bridget Jones) enfundarse un traje de sastre para protagonizar una de las secuencias más violentas y mejor rodadas de los últimos años, que tiene como protagonistas una iglesia y un grupo de feligreses en estado de ira. Lo cierto es que todos los protagonistas, sin excepción, forman un mosaico de personalidades y de contrastes que juegan en beneficio de un film que sabe reírse de si mismo y de todos aquellos referentes que toma para darles la vuelta. Y lo hace a través de esa especie de organización que emula a los caballeros de la mesa redonda del rey Arturo.

Quizá peque de violenta. Quizá haya momentos en los que pierda algo de fuelle. Y posiblemente algunos secundarios no estén demasiado desarrollados. Pero Kingsman: Servicio secreto es una alternativa divertida, transgresora y con un claro mensaje que es capaz de agradar a todo tipo de espectadores. Y eso no es fácil de lograr hoy en día. Ahí está el mérito de Matthew Vaughn, quien ha logrado que sus cinco obras como director sean cinco films que han dejado una cierta huella en cada uno de sus géneros. Solo le queda realizar un film de gran calado en crítica y público para convertirse en uno de los más grandes directores. Todo llegará.

Nota: 7/10

Los conceptos atemporales de ‘Star Wars’ que la convierten en clásico


'Star Wars', la obra que cambió la forma de entender la ciencia ficción.Las madres fueron ayer el centro de atención de todo el planeta. La verdad es que no debería ser así, pero el caso es que todos aprovechamos para demostrar un poco más el amor por la mujer que nos dio la vida. Pero ayer, 4 de mayo, también es el día elegido por los fans de La guerra de las galaxias (1977) para celebrar no solo el estreno del film, sino la creación de todo un universo que ha supuesto un antes y un después. El motivo de elegir este día no es otro que la frase más famosa de toda la saga (y una de las más importantes que ha dado el cine): “que la fuerza te acompañe”. Ésta, en su versión original, dice así: “may the force be with you”. El comienzo de dicha frase tiene una pronunciación muy similar a “may the forth”, o lo que es lo mismo, cuatro de mayo en inglés. Dos más dos son cuatro, nunca mejor dicho. El caso es que, aprovechando este día de todos los fans galácticos, no está de más revisar un clásico que, como decimos, supuso un punto de inflexión.

Soy consciente de que no voy a descubrir la rueda ni nada por el estilo con lo que aquí se mencione, pero no está de más hacer hincapié en algunos de los aspectos que convirtieron esta obra en lo que es prácticamente desde su estreno. Y desde luego lo más básico y principal es su tono, diametralmente opuesto a lo que por entonces se entendía por ciencia ficción. De hecho, esta historia acerca de un joven granjero espacial que debe huir de su hogar para salvar su vida, rescatar a una princesa y salvar la galaxia combina magistralmente la sencillez dramática del western más clásico con la complejidad técnica de una cinta espacial. En muchos círculos se la considera un western estelar, y no en vano prácticamente todos los elementos que en ella se desarrollan poseen, en mayor o menor medida, un sabor a Far West deliberado y acertado.

Con todo, personalmente considero que lo más interesante que puede aportar Star Wars (la película, no la saga) es el mundo imaginado por su director y creador, George Lucas (American Graffiti). Siguiendo en cierto modo la estela de otro pilar básico de la ciencia ficción como es Star Trek (1966), la cinta enlaza con naturalidad las diferentes tramas, mundos y criaturas para crear un todo familiar y lógico para el espectador. Familiar porque, al fin y al cabo, todo lo que se narra en pantalla podría extrapolarse a cualquier situación (un joven cuya familia es asesinada, la lucha contra una tiranía, una princesa en apuros, un villano atemporal, …), y lógico porque el desarrollo dramático que aporta Lucas se mueve siempre por sendas relativamente sencillas, sin grandes complicaciones visuales o conceptuales.

Esto deriva en una libertad absoluta de la cinta en su conjunto para convertirse en una obra de aventuras atemporal, capaz de comprenderse, atraer y generar expectación en cualquier época, después de los visionados que sean e, incluso, aprendiéndose de memoria las características de cada personaje, aparato o planeta que en ella aparecen. Es ese carácter aventurero y, en cierto modo, carente de los más tradicionales pilares de la ciencia ficción lo que aporta Lucas al género. Otro cantar sería su labor como director, algo mediocre. Sé que esto generará no pocos comentarios críticos, pero no hay más que mirar su trabajo para comprobar su calidad artística en este campo. Claro que más de uno mataría por haber hecho “solo” lo que él ha hecho.

Unos personajes memorables

Evidentemente, el otro gran acierto del film son sus personajes. Dejando a un lado su magistral e indescriptible banda sonora a cargo de John Williams o la sencillez y eficacia de sus efectos visuales (algo que se ha perdido, todo sea dicho, con la llegada de la tecnología digital), son los protagonistas los que soportan la mayor parte del peso, sobre todo en esta primera película. Una vez expandido el universo y creada una legión de fans a su alrededor, los personajes fueron perdiendo fuerza al mismo tiempo que los efectos fueron ganando presencia (el resultado fue esa cosa llamada Jar Jar Binks en Star Wars. Episodio I: La amenaza fantasma), pero en esta primera aparición su definición sobre el papel y la labor de sus actores es tan imprescindible como espléndida.

En este sentido, hay que señalar el acierto de Lucas al escoger los actores acordes a sus personajes, y no me refiero a su físico. Desconozco si fue algo consciente o simplemente se alinearon los astros, pero la verdad es que elegir para los jóvenes protagonistas (personajes que son nuevos en el mundo galáctico que se abre ante ellos) a actores casi desconocidos fue una idea que, a la larga, se ha revelado soberbia. Mark Hamill (La furia del viento), Harrison Ford (El poder del dinero) y Carrie Fisher (Shampoo) apenas habían tenido apariciones en series de televisión y alguna tv movie. Por el contrario, los roles más veteranos del film, aquellos que hacen las veces de maestros que deben abrir las puertas a la guerra en la que se introducen los anteriores, corren a cargo de veteranos como Alec Guinness (El puente sobre el río Kwai) y Peter Cushing (Drácula). Este contraste entre la familiaridad de unos y la novedad de otros permite al espectador identificarse, aunque sea de forma subconsciente, con unos roles que se adentran en este mundo y descubren sus propios destinos al mismo tiempo que él, lo que provoca un vínculo mucho más fuerte que el que habrían creado actores más conocidos.

Claro que, como siempre se dice, un buen villano es lo que sostiene a cualquier película. Y posiblemente la obra de Lucas tenga al mejor villano de la Historia del cine. Darth Vader, interpretado por David Prowse (La naranja mecánica) y con la voz en la versión original de James Earl Jones (Conan, el bárbaro), logra lo que muchas veces es imposible con un personaje cuyo rostro pueda traicionarle. Gracias a su máscara y a esa estructura semirrobótica de su cuerpo sus decisiones y su crueldad adquieren tintes mucho más desagradables de lo que podría esperarse, demostrando una vez más que no es necesaria una sobreactuación o una violencia exagerada para crear inquietud y fascinación. El hecho de que a lo largo del film se revele como el autor de la muerte del padre del protagonista, amén de enemigo vital del personaje de Guinness, no hace sino agrandar su figura como el auténtico personaje a batir, como el villano por antonomasia cuya derrota adquiere tintes heróicos y trágicos al mismo tiempo. Por si fuera poco, su figura logró agrandarse con la primera de las continuaciones, El imperio contraataca (1980), gracias al giro trágico de su historia. Pero ya llegaremos a eso.

De lo que no cabe duda, ya seamos apasionados de la historia o detractores de la misma, es que La guerra de las galaxias es uno de esos films atemporales, imprescindibles para cualquier persona que se considere cinéfila y, porqué no, para cualquiera a la que le guste el cine en general. Sus personajes, el tono poco convencional de su trama, sus efectos visuales, su inmortal banda sonora. Todo en ella no solo ha soportado bien el paso del tiempo, sino que ha ganado enteros frente a las secuelas, algunas más mediocres que otras, que ha generado. George Lucas puso la primera piedra para un fenómeno que, si nos atenemos a lo que ocurrió más allá del aspecto cinematográfico, solo él supo ver. Ahora sus fans los celebran cada cuatro de mayo, y el cine podrá continuar descubriendo las aventuras de Skywalker y compañía en la próxima película dirigida por J.J. Abrams (serie Fringe). Una vez más, “que la fuerza te acompañe” sonará en las salas de todo el mundo.

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