‘True Detective’ crece en dramatismo volviendo a su origen en su 3ª T.


Después de una segunda temporada cuanto menos diferente (en formato y contenido) y cuatro años de descanso, Nic Pizzolatto ha regresado a los orígenes de True Detective en su tercera historia, independiente por completo de las anteriores pero con un claro regusto a la primera, con la que por cierto crea puentes dramáticos que permiten ubicar las historias en un mismo universo narrativo. El también guionista de Los siete magníficos (2016) vuelve a componer un relato en tres partes para abordar de nuevo abusos y posibles relaciones con ritos de diversa índole. Sin embargo, en esta ocasión eso es casi lo de menos.

Porque a diferencia de la primera temporada, estos 8 episodios resultan mucho más interesantes si la mirada se dirige hacia el otro lado, es decir, hacia los policías que investigan la desaparición de dos niños. En efecto, vuelven a ser dos roles complejos, con tantos matices que es casi imposible mencionarlos todos, pero con un aliciente añadido: más allá de sus personalidades, los roces que puedan tener y el modo en que evolucionan, lo interesante es el trasfondo emocional de ambos, los traumas que les impulsan a actuar y, sobre todo, cómo afrontan la realidad. En este sentido, el papel interpretado por Mahershala Ali (Green Book), que lleva el peso de la narración, es todo un ejemplo de complejidad emocional. Marcado por los horrores de la guerra y los problemas de memoria que cada vez se agudizan más, su recuerdo de los acontecimientos del caso, de los detalles y de los pasos dados quedan en cuestión constantemente, jugando su creador con la idea de que lo que podríamos estar viendo es fruto de su mente, y no lo que realmente ocurrió.

Este grado mayor de complejidad en la tercera temporada de True Detective se complementa, y de qué modo, con el papel de Stephen Dorff (Bajo un sol abrasador), un hombre práctico, algo rudo pero de buen corazón cuya evolución en la trama es, simple y llanamente, de lo mejor de toda la serie. Si bien en los primeros compases de la trama se antoja un secundario interesante, a medida que se desvelan sus diferentes capas dramáticas, sobre todo en su etapa más anciana, va adquiriendo una mayor profundidad emocional que, además, permite a la historia jugar con un doble final representado en dos hombres con visiones muy diferentes del caso que llevaron hace tantos años, y de la vida en general. Y es este el verdadero corazón de estos capítulos. Por mucho que la realidad sea una, cada uno de nosotros tendemos a quedarnos con la verdad que nos interesa, aquella que nos ofrece algo que comprendemos y, en el caso de este crimen, aquella que ofrece la serenidad que los personajes llevan buscando durante décadas.

De hecho, esta idea subyace prácticamente en todas las líneas argumentales y en cada uno de los secundarios que aparecen a lo largo de los tres tiempos dramáticos en los que se divide la temporada. Mientras que unos optan por enterrar lo ocurrido buscando una solución capaz de dar sentido a su teoría del crimen, otros vuelven una y otra vez a los hechos en busca de algo más, ya sea por morbo, interés o, como le ocurre al protagonista, la sensación de que hay algo más. En realidad, esta dualidad suele estar muy presente siempre en el thriller policíaco, sobre todo si hay una pareja protagonista. Pero en el caso de la serie de Pizzolatto no es un mero recurso narrativo para hacer avanzar la trama, sino que se convierte en el leit motiv que permite al argumento explorar nuevos caminos dramáticos. Ese es el éxito y lo que aporta esta notable temporada.

Secundarios en la imagen

Ahora bien, esta tercera etapa de True Detective no solo ofrece al espectador una base narrativa y dramática compleja y próxima al impacto que generó la primera. Si algo tienen de diferencial estos episodios es el tratamiento visual de cada episodio y, sobre todo, unos secundarios tanto o más sólidos que los protagonistas, algunos de ellos con unas tramas capaces de sustentar los momentos más débiles de los arcos argumentales principales. Respecto al aspecto puramente formal, la serie vuelve a recurrir a un cierto ambiente malsano promovido por la presencia de iconos sectarios o que remiten a códigos secretos de carácter violento o delictivo. Pero hay mucho más. El cambio en la iluminación de cada época narrativa va acompañado de un lenguaje formal también algo diferente de una etapa a otra. A esto se añade el modo en que relaciona unos años con otros a través de los recuerdos, lo que está intrínsecamente unido a los saltos temporales que permiten explicar algunas de las motivaciones y de los orígenes de muchos acontecimientos.

Todo ello conforma un trasfondo complejo, vivo, dinámico y en constante evolución en el que los dos policías protagonistas crecen en dramatismo al ir mostrando su forma de enfrentarse a los hechos, descubriendo así su personalidad llena de matices, traumas y miedos. Pero no solo les permite evolucionar a ellos. Los personajes secundarios también guardan ciertos ases bajo la manga que les lleva, al menos en los casos más importantes, a adquirir un peso específico en la trama muy alto. El caso más significativo es, evidentemente, el de Carmen Ejogo (Alien: Covenant), esa esposa/profesora/escritora cuyo rol, aunque desaparece en algunas de las épocas de la trama, sigue comunicándose con el protagonista, siendo una suerte de guía espiritual en el camino del héroe hacia la redención y la verdad. Y es solo un ejemplo, pues prácticamente todos los personajes contienen una gran cantidad de caras dramáticas que, gracias a la estructura narrativa de la serie, se van desvelando de forma desordenada para hacer más intensa la intriga.

Y este es posiblemente uno de los aspectos más interesantes de la serie en su conjunto. Más allá de la espléndida definición de los personajes, dotados de una complejidad marcada no solo por su propio pasado y su forma de ser, sino por la sociedad en la que se desenvuelven en cada instante, es importante estudiar el modo en que se construye la trama. Su desarrollo lineal se forma a través de fragmentos desordenados, armónicos en su caos, capaces de nutrirse unos de otros para revelar información fundamental en el momento preciso. Ese equilibrio entre orden y desorden se basa en que cada parte de la trama, cada época, posee un desarrollo dramático coherente, salpicado de vez en cuando por algún recurso narrativo rupturista, mientras que los diferentes bloques de la trama se desarrollan, en conjunto, de forma totalmente irregular, sin seguir necesariamente un paralelismo natural. Esto permite, por ejemplo, que información conocida en el presente revele, de repente, algún hecho desconocido del pasado, y esa revelación permita, a su vez, comprender algo que se lea posteriormente en otra época.

Explicado así puede que resulte algo confuso, pero la realidad es que al final de la tercera temporada de True Detective, al igual que ocurrió en las anteriores, lo que nos encontramos es con un intenso thriller y, sobre todo, un profundo y complejo estudio de la psicología de unos personajes traumatizados no tanto por un caso por resolver como por los traumas de un pasado que ha condicionado irremediablemente su vida, sus relaciones y su modo de entender el mundo. Los 8 capítulos de esta etapa confirman a la serie como un producto único, una obra con muchos niveles de interpretación y, en esta ocasión, con un final que abre un sinfín de posibilidades interpretativas, no tanto sobre el sentido de la temporada como de la propia realidad del ser humano y el modo en que se enfrenta a su mundo y su realidad. Y cuando el cine o la televisión son capaces de eso, de trascender su propia dimensión para convertirse en una reflexión y un reflejo de nuestro entorno, es cuando nos encontramos ante algo indispensable.

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Meryl Streep y su ‘Ricki’ quieren tener ‘Un día perfecto’ en la cartelera


Estrenos 28agosto2015El último fin de semana de agosto de este 2015 invita a echar la mirada atrás y comprobar cómo ha sido la época veraniega en lo que a estrenos se refiere. Salvo casos contados, los fines de semana han presentado novedades que, aunque interesantes, carecían de la fuerza para convertirse en imanes para la taquilla, lo que por otro lado ha generado los comportamientos que se han visto estos meses. Hoy, 28 de agosto, es uno de esos días en los que llegan títulos curiosos, llamativos si se prefiere, pero que no parecen destinados a reinar en la cartelera.

El principal es la comedia dramática Ricki, dirigida por Jonathan Demme (El silencio de los corderos), escrita por Diablo Cody (Juno) y protagonizada por Meryl Streep (Into the woods). Ambientada en el mundo de la música, la cinta sigue el retorno a casa de una veterana estrella del rock que a lo largo de los años ha dejado a un lado a su familia, sus amigos y su vida privada, lo que ha provocado que su mundo fuera de los escenarios sea un absoluto fracaso. Sin embargo, y con la música como herramienta, la mujer buscará un mecanismo de redención para lograr reparar los errores cometidos. Junto a Streep encontramos a Kevin Kline (Mi casa en París), Sebastian Stan (Capitán América: El soldado de invierno), Mamie Gummer (Efectos secundarios) y Ben Platt (Dando la nota).

Y esa es la única novedad desde Estados Unidos. Otro de los títulos interesantes es Un día perfecto, drama español con buenas dosis de humor negro dirigido por Fernando León de Aranoa (Princesas) y con un reparto internacional muy interesante. Basada en la novela de Paula Farias, la trama sigue a un grupo de cooperantes en una zona en conflicto que se deben sacar un cadáver de un pozo para evitar que el agua se corrompa. Con el tiempo en su contra y la irracionalidad del entorno, el grupo recorrerá los pueblos cercanos en busca de la ayuda que necesitan para llevar a cabo su tarea. Benicio del Toro (Guardianes de la galaxia), Tim Robbins (Amor sin control), Olga Kurylenko (El maestro del agua), Mélanie Thierry (Asesino en el tiempo), Fedja Stukan (En tierra de sangre y miel), Eldar Residovic, Sergi López (El niño) y Morten Suurballe (serie Forbrydelsen) son los principales actores.

Otro director español que regresa es Enrique Gato, que tratará de repetir el éxito de Las aventuras de Tadeo Jones (2012) con Atrapa la bandera, cinta de animación que puede verse en 3D y que narra el viaje de un niño de 12 años para intentar detener el plan de un multimillonario texano de colonizar y explotar todos los recursos naturales de la Luna. Para ello contará con la ayuda de su novia, su abuelo y un camaleón robotizado. Aventura y humor se dan cita en esta cinta que cuenta con las voces, entre otros, de Dani Rovira (Ocho apellidos vascos) y Michelle Jenner (No tengas miedo).

El estreno francés de la semana es Las sillas musicales, comedia dramática que gira en torno a una mujer que se gana la vida animando cumpleaños y otras fiestas. Su vida cambia cuando, por accidente, arroja a un hombre a un vertedero y éste queda en coma. Será entonces cuando ella se adentre en la vida de él, adueñándose de su apartamento, de su trabajo y de su perro. Ópera prima de Marie Belhomme, quien también participa en el guión, la película está protagonizada por Isabelle Carré (Cheba Louisa), Carmen Maura (Las brujas de Zugarramurdi), Philippe Rebbot (Zouzou) y Nina Meurisse (Africaine).

Desde Reino Unido nos llega Lilting, drama romántico de 2014 que supone el debut en el largometraje de Hong Khaou. La trama arranca cuando una mujer que acaba de perder a su hijo de forma inesperada descubre que comparte con un chico del que su hijo estaba enamorado. A pesar de la barrera del idioma (ella es de Camboya y él de Inglaterra), los sentimientos que ambos comparten, desde el amor por el joven hasta el dolor de la pérdida, les permitirán llegar a comprenderse mutuamente. El reparto está encabezado por Ben Whishaw (Skyfall), Cheng Pei-Pei (Shanghai hotel), Andrew Leung (The list) y Morven Christie (Shell).

Y con algo más de retraso se estrena la polaca Papusza, drama biográfico de 2013 que aborda la vida de Bronislawa Wajs, conocida como ‘Papusza’, la primera mujer gitana que logró publicar sus poemas en Polonia en una época en la que el rol de las mujeres estaba muy limitado. El recorrido a lo largo de su vida es en realidad un recorrido por las situaciones que tuvo que vivir este pueblo tras la II Guerra Mundial por toda Europa. Dirigida a cuatro manos entre Joanna Kos-Krauze y Krzystof Krauze (Plac zbawiciela), en el reparto encontramos nombres como los de Jowita Budnik (Vent d’est), Zbigniew Walerys (Operace dunaj), Antoni Pawlicki (Big love) y Artur Steranko (Enen).

‘Cuatro Fantásticos’ al rescate de un anciano ‘Mr. Holmes’


Estrenos 21agosto2015Fin de semana muy interesante el que comienza hoy. Y no lo digo por su principal estreno, uno de los reinicios superheróicos más interesantes del año, sino por la cantidad de estrenos y, sobre todo, por el atractivo que estos tienen, ya sea por reparto, por la trama o, simplemente, por la diversión que ofrecen. Comedia, drama, intriga y ciencia ficción se dan cita hoy viernes, 21 de agosto, para tratar de revitalizar una taquilla que ha ido cuesta abajo en las últimas semanas.

Y a pesar de la relevancia de muchos estrenos, el más importante es Cuatro Fantásticos, nuevo intento por llevar al cine a la familia de superhéroes más famosa de Marvel, después del fallido proyecto iniciado hace ahora 10 años. Con un carácter más juvenil y un tono, a priori, más oscuro, la historia narra de nuevo los orígenes de estos cuatro personajes ahora convertidos en cuatro jóvenes inadaptados que viajan a una dimensión desconocida en compañía de un quinto compañero. En el viaje algo sale mal y cuando regresan sus cuerpos han cambiado de formas asombrosas, otorgándoles poderes inimaginables. Sin embargo, al tiempo que descubren sus propios límites deberán hacer frente a la amenaza que han traído consigo en el cuerpo y la mente de su quinto acompañante. Dirigida por Josh Trank (Chronicle), la película está protagonizada por Miles Teller (Whiplash), Kate Mara (serie House of cards), Jamie Bell (Snowpiercer), Michael B. Jordan (Red tails), Toby Kebbell (El consejero) y Tim Blake Nelson (Matar al mensajero).

Una de las propuestas más interesantes es Mr. Holmes, adaptación de la novela de Mitch Cullin que, a su vez, toma como base al famoso detective creado por Arthur Conan Doyle. La trama sitúa al protagonista en su vejez, ya retirado de su profesión y dedicado a la apicultura. A pesar de que mantiene una mente brillante la senilidad empieza a afectar a su razonamiento. Por eso cuando el hijo de la mujer que cuida la casa, que tiene en Sherlock a una figura paterna, decide investigar un antiguo caso sin resolver, el anciano encontrará un motivo para salir de su retiro. Bill Condon (El quinto poder) dirige esta película protagonizada por Ian McKellen (X-Men: Días del futuro pasado), Milo Parker (Robot overlords), Laura Linney (Crónica de un engaño), Hiroyuki Sanada (Lobezno inmortal) y Patrick Kennedy (La conspiración de noviembre).

Aunque si de nombres conocidos se trata, la palma se la lleva Vacaciones, comedia gamberra protagonizada por Ed Helms (R3sacón) que nace como secuela de Las vacaciones de una chiflada familia americana (1983) y cuya trama se centra en el hijo del protagonista de aquel film. Adulto y con una familia a su cargo, su intento de pasar unas vacaciones con su mujer y sus hijos en el lugar que recuerda con más cariño generará situaciones de lo más surrealista. Dirigida a cuatro manos por John Francis Daley y Jonathan M. Goldstein, ambos debutantes en el largometraje, la cinta cuenta en su reparto con Christina Applegate (Los amos de la noticia), Chevy Chase (Pequeños grandes héroes), Beverly D’Angelo (Bounty killer), Chris Hemsworth (Thor), Michael Peña (Ant-Man), Charlie Day (Cómo acabar con tu jefe), Leslie Mann (Si fuera fácil), Norman Reedus (serie The walking dead) y Colin Hanks (serie Fargo).

También es atractivo el reparto de Cut bank, thriller policíaco de 2014 cuyo argumento comienza cuando un joven ex atleta de 25 años decide irse del pueblo más frío de Estados Unidos (y que da nombre al film) en el que ha vivido toda la vida. Sus intentos por alejarse de la vida que siempre ha conocido le llevarán a tomar decisiones que cambiarán no solo su vida, sino la de todos los habitantes. Matt Shakman, director habitual en series como RevengeThe Good Wife, es el encargado de poner en imágenes esta historia protagonizada por Liam Hemsworth (El poder del dinero), Teresa Palmer (Memorias de un zombie adolescente), John Malkovich (Red 2), Billy Bob Thornton (El juez), Bruce Dern (Nebraska) y Michael Stuhlbarg (serie Boardwalk Empire).

En cuanto a los estrenos europeos, destaca por encima de todos la francesa Amar, beber y cantar, última película de Alain Resnais (El año pasado en Marienbad) que fue rodada pocos meses antes de que el director falleciera. Adaptación de una obra de Alan Ayckbourn, la película se centra en un grupo de teatro amateur que es sacudido por la noticia de la inminente muerte de un amigo común. Pero incluso en esos últimos momentos, con un pie en la tumba, el hombre será capaz de poner a prueba la confianza del grupo. A medio camino entre la comedia y el drama, la cinta está protagonizada por Sabine Azéma (Las malas hierbas), André Dussollier (Chicas), Hippolyte Girardot (Kidon) y Sandrine Kiberlain (Las chicas de la sexta planta).

Diccineario

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