‘Terminator: Destino oscuro’: las mujeres del nuevo futuro


Los tiempos han cambiado. El futuro, desde luego, va a ser diferente del que habíamos imaginado. Y eso, con sus pros y sus contras, es lo que plantea la nueva película de Tim Miller (Deadpool), una continuación directa de aquel Terminator 2: El juicio final (1991) que, evidentemente, no alcanza el nivel dramático, emocional y visualmente impactante de su predecesora, pero que sí es capaz de hacer reflexionar sobre algunos conceptos.

Curiosamente, lo más interesante de Terminator: Destino oscuro tiene que ver con sus nuevos personajes y con el tratamiento de ese futuro apocalíptico en el que las máquinas persiguen y exterminan a los humanos. Dejando a un lado la curiosidad de que, aunque el futuro ha cambiado de protagonistas las máquinas y el entorno se mantienen intactos, la película acierta dando el protagonismo completo a las mujeres, que pasan de ser meras víctimas a tomar el control y luchar en primera línea de batalla. Si bien el desarrollo argumental es idéntico al de películas anteriores, los matices introducidos, incluyendo esa especie de Terminator dual que combina lo mejor de cada casa, aportan al conjunto un tono algo más desesperante que las historias previas, completando una historia en la que, de nuevo, la necesidad de salvar el futuro pesa más que los miedos, los odios o las rencillas personales.

El problema, y esto es algo que puede provocar desasosiego a los fans más acérrimos de la saga, es la recuperación de los personajes de Linda Hamilton (Curvature) y Arnold Schwarzenegger (Asesinos internacionales). O mejor dicho, el modo en que vuelven a este universo futurista. La película arranca con la continuación inmediata de los acontecimientos de aquella segunda parte de los 90 para permitir luego la introducción de estos míticos roles durante la trama. Su presencia, sin embargo, parte de una premisa algo forzada, sobre todo la de Schwarzenegger, buscando dotarle de esa falsa humanidad que tenía programada en anteriores films de un modo excesivamente… humano. Todo ello, por fortuna, es solo una premisa que se olvida, o se intenta hacer olvidar, bastante rápido, pasando luego a la acción pura y dura en un clímax que, este sí, es un claro homenaje a los tradicionales finales de la saga.

Desde luego, Terminator: Destino oscuro no es una continuación a la altura de las dos primeras entregas. Intenta serlo, pero es deudora de los tiempos que corren y de algunos usos y abusos característicos de otras películas de la saga. El reiterado recurso de la cámara lenta acentúa la espectacularidad, es cierto, pero también termina por restar efectividad al conjunto. Lo mejor, sin duda, es la reinterpretación de la historia, con las mujeres tomando el control y dejando de ser víctimas o “madres de…” para ser luchadoras de igual a igual con máquinas cada vez más letales. Que Hamilton y Schwarzenegger se hayan vuelto a encontrar en esta historia siempre será un motivo de aplauso, incluso aunque lo hagan bajo unas circunstancias como las que se utilizan. Pero algo tiene esta película que no termina de funcionar. Puede que sea su historia, demasiado parecida a las anteriores. O su villano, una mezcla de enemigos anteriores. O simplemente, que trata de homenajear excesivamente a sus clásicos sin darse cuenta de que necesita caminar sola.

Nota: 6,5/10

El ‘Doctor Sueño’ muestra su resplandor al ‘Terminator’ más oscuro


El final de octubre y el comienzo de noviembre siempre está marcado por la noche de los muertos, Halloween o como cada uno conozca esta fiesta en la que se honra a los que ya no están con nosotros. El cine siempre ha aprovechado esta fecha para ofrecer al espectador películas de terror o títulos llamados a llenar las salas. Y este jueves 31, fecha adelantada de estrenos por la festividad del viernes, no es una excepción.

Comenzamos el repaso con Terminator: Destino oscuro, nueva entrega de la famosa saga de ciencia ficción y acción que obvia las secuelas anteriores y retoma la historia y los personajes de Terminator 2: El juicio final (1991). En concreto, la trama narra los esfuerzos de Sarah Connor y un humano cyborg por proteger a una joven de un Terminator líquido recién modificado del futuro, mucho más letal que los anteriores. Para ello se verán obligados a recurrir a un viejo amigo. Tim Miller (Deadpool) se pone tras las cámaras de esta coproducción entre Hollywood y China, en cuyo reparto encontramos a Mackenzie Davis (Blade Renner 2049), Linda Hamilton (serie Defiance), Arnold Schwarzenegger (Una historia de venganza), Edward Furlong (Unas vacaciones perfectas), Gabriel Luna (serie Agentes de S.H.I.E.L.D.), Diego Boneta (Another you) y Natalia Reyes (Pájaros de verano).

También es una secuela Doctor Sueño, adaptación de la novela de Stephen King que continúa la historia de El resplandor, que ya fue adaptada por Stanley Kubrick en 1980. O más bien, narra la historia del niño que sobrevive en esa primera historia. De este modo, el argumento sigue a Dan Torrance siendo adulto y tratando de luchar contra ese trauma que sufrió siendo un niño en el Hotel Overlook. Su paz se ve interrumpida cuando conoce a una adolescente con su mismo don extrasensorial, aunque es mucho más poderoso en ella. La joven le pedirá ayuda para luchar contra un grupo que se alimenta de los niños que poseen ese don en busca de la inmortalidad. Puro terror es lo que plantea esta producción estadounidense dirigida por Mike Flanagan (Ouija: El origen del mal) y protagonizada por Ewan McGregor (serie Fargo), Rebecca Ferguson (El gran showman), Jocelin Donahue (20 weeks), Catherine Parker (The gate), Bruce Greenwood (Los archivos del Pentágono), Carel Struycken (Another brick in the wall), Emily Alyn Lind (serie Revenge) y Cliff Curtis (serie Fear the walking dead).

Estados Unidos colabora con Reino Unido y Francia en La oveja Shaun. La película: Granjaguedón, aventura de animación realizada con plastilina que tiene como protagonista al famoso personaje creado por Nick Park. Secuela de La oveja Shaun. La película (2015), la historia arranca cuando llega a la granja Mossy Bottom una adorable extraterrestre de asombrosos poderes. La oveja ve en ella una oportunidad de diversión, pero para ello deberá protegerla de una siniestra organización y realizar un viaje que ninguna oveja ha hecho hasta el momento. Dirigida a cuatro manos por Will Becher, director de varios episodios de la serie, y Richard Phelan, que debuta en el largometraje, la cinta cuenta con las voces originales de Justin Fletcher (serie Justin’s house), John Sparkes (Las chicas del calendario), Andy Nyman (Bone in the throat), Kate Harbour (serie La hora de Timmy) y Joe Sugg (Youtuber horror movie).

Este fin de semana es también el regreso de Ken Loach (Yo, Daniel Blake), que dirige el drama Sorry we missed you. Con capital inglés, francés y belga, el argumento tiene como protagonista a un matrimonio con dos hijos que, aunque trabajan cada vez más, comprenden que nunca van a lograr una seguridad económica o una casa en propiedad. Por eso, cuando surge la oportunidad, deciden dar el todo por el todo y sumergirse en la revolución de las aplicaciones, un cambio que marcará para siempre a todos los miembros de la familia. Entre los principales actores, todos ellos debutantes en el largometraje, encontramos a Kris Hitchen, Debbie Honeywood, Rhys Stone, Katie Proctor, Mark Birch y Ross Brewster.

Puramente europea es también La trinchera infinita, drama con capital español y francés que dirigen a tres bandas Aitor Arregi y Jon Garaño (Handia) junto a Jose Mari Goenaga (Loreak). Su trama, ambientada en la España de julio de 1936, tiene como protagonista aun hombre que, por miedo a represalias, se encierra en su casa, sin sospechar que no volverá a salir hasta 1969. El reparto está encabezado por Antonio de la Torre (El reino), Belén Cuesta (Litus), José Manuel Poga (La sombra de la ley), Vicente Vergara (serie El secreto de Puente Viejo) y Emilio Palacios (No sé decir adiós).

España también está presente, junto a México, en Los Rodríguez y el más allá, comedia escrita y dirigida por Paco Arango (Maktub) que tiene como punto de partida el fallecimiento del abuelo de una familia como otra cualquiera. Su ausencia lleva a la familia a descubrir que, en realidad, era de otro planeta, y que en el trastero había dejado una puerta cósmica que, sin querer, su nieto ha activado. Sin saber cómo cerrarla y con poderes inhumanos que no saben controlar, los miembros de este clan familiar tendrán que correr contrarreloj para solucionar su nueva situación antes de que alguien se percate de lo ocurrido, y con la amenaza de los habitantes del otro planeta de que si no cierran la puerta cósmica serán extraditados para siempre. Edu Soto (Mortadelo y Filemón. Misión: Salvar la Tierra), Mariana Treviño (Perfectos desconocidos), Geraldine Chaplin (Jurassic World: El reino caído), Sara Jiménez (serie Estoy vivo), Santiago Segura (Sólo se vive una vez), Rossy de Palma (Toc toc), Antono Velázquez (Mi gran noche) y Macarena Gómez (El fotógrafo de Mauthausen) son algunos de los principales actores.

Estos dos países también colaboran en Love me not, drama ambientado en la Guerra de Irak que, sin embargo, narra una historia del Imperio Romano. La trama pone en escena a Herodes y a su hija Salomé, famosa por lograr que le sirvieran en bandeja la cabeza de Juan el Bautista, situando a la mujer como una soldado que se obsesiona con un misterioso prisionero cuya vigilancia es asignada a un contingente internacional. Lluís Miñarro (Stella cadente) pone en imágenes esta historia en cuyo guión participa, estando el reparto encabezado por Ingrid García Jonsson (Ana de día), Francesc Orella (El guardián invisible), Lola Dueñas (No sé decir adiós), Oliver Laxe (Todos vós sodes capitáns) y Luis Alberti (Luciérnagas).

Finalizamos con otra coproducción, la comedia Sin filtro, cinta con capital francés y belga que dirige Eric Lavaine (Historias de una indecisa) y cuyo argumento gira en torno a una pareja marcada por un accidente. Ella celebra con su familia el lanzamiento de su libro, en el que relata el accidente de su marido en el que quedó ciego, pero a raíz del cual no puede evitar decir todo lo que piensa. Esto le vuelve un hombre impredecible, aunque también provocará numerosas situaciones divertidas. Entre los principales actores encontramos a Alexandra Lamy (Necesitamos tu voto), José García (Lola y sus hermanos), Michaël Youn (Carbone), Anne Marivin (Baby phone) y Michel Vuillermoz (Le grand partage).

Los elementos formales de ‘Terminator’ que han superado a su trama


Arnold Schwarzenegger es 'The Terminator', la implacable máquina de matar ideada por James Cameron.Es curioso cómo trata el tiempo a los mitos del cine. Algunos de ellos logran mantener su figura dentro del contexto en el que fueron creados. Otros, por contra, adquieren una magnitud mucho mayor y terminan por fagocitar el resto de elementos que definen cualquier historia, llegando a distorsionar incluso el propio carácter. Algo de esto le ha ocurrido al implacable asesino metálico de Terminator (1984), uno de los papeles más importantes en la carrera del ahora ex gobernador de California y recientemente recuperado para el cine Arnold Schwarzenegger (Los mercenarios 2). Los años han dejado como poso principal de este clásico de James Cameron (Avatar) la idea de acción y violencia a raudales como vehículo para el lucimiento personal de su estrella. Nada más lejos de la realidad.

De hecho, lo mejor que aporta este film, que dio pié a una irregular saga cinematográfica, es la simpleza y la sencillez de su argumento, amén de una realización directa y que permite intuir las maneras de un director obsesionado con los avances tecnológicos. A diferencia de las posteriores secuelas, el original de Cameron se aprovecha de las limitaciones propias de un presupuesto ajustado para mostrar el espíritu fantástico en su máximo esplendor. Pocas concesiones hay para la pirotecnia gratuita, por lo que las secuencias de acción se convierten en necesarias y fundamentales. Pero si por algo se destaca la cinta es por la forma de narrar su argumento. Sin tener los cálculos exactos a mano, aproximadamente durante el primer tercio de la trama el diálogo brilla por su ausencia, dejando el peso narrativo en esa obsesiva búsqueda de Sarah Connor que realizan dos personajes llegados a través de un portal.

Analizado fríamente, el desarrollo dramático tiene muy pocos elementos más. Todo gira en torno a la búsqueda, y salvo las concesiones a ese aterrador futuro en el que máquinas y hombres combaten por la supervivencia, la acción no se separa en ningún momento de su línea maestra. Durante sus poco más de 100 minutos Terminator es un viaje por la violencia, una búsqueda sin fin de un personaje que debe morir para que las máquinas dominen el mundo sobre un lecho de calaveras humanas. Por desgracia, esto es lo que ha trascendido de la película, y salvo su más inmediata secuela, Terminator 2: El juicio final (1991), es lo que más se ha explotado a nivel popular.

Como decíamos al principio, nada más lejos de la realidad. Lo más atractivo de la cinta de Cameron son los conceptos científicos y morales que se esconden tras la historia. Lo que suele quedar grabado en la memoria de los espectadores es la idea de que el humano del futuro enviado para salvar a la protagonista juega un papel fundamental en el desarrollo de los acontecimientos. Como suele ocurrir en este tipo de historias temporales (Looper es un buen ejemplo de ello), las paradojas están a la orden del día, y ofrecen la posibilidad de conjeturar todo tipo de hipótesis alternativas. Todo esto acerca a la película más hacia el carácter intimista y dramático de la trama que hacia la espectacularidad de la acción y los efectos.

El primer paso de la revolución

La verdadera naturaleza de 'Terminator' aparece con el fuego.Precisamente los efectos especiales son uno de los platos fuertes del relato en tanto en cuanto sirven para mejorar la narrativa, y no al revés. La transformación que sufre el personaje de Schwarzenegger a lo largo del film es, con las limitaciones propias de la época y los inevitables animatronics algo ridículos en nuestra era digital, un claro ejemplo de todo ello. No defenderemos aquí que el protagonista de Depredador (1987) es un buen actor, ni mucho menos, pero es justo reconocer el aura que supo aportar a un personaje impasible, una máquina de matar que no reacciona, que solo se mueve por el objetivo marcado en su memoria interna y que actúa de forma directa y rápida.

Su labor en los primeros compases de la trama permite comprender mejor algunas secuencias posteriores como la reparación que se realiza a sí mismo o el excelente clímax final en el que el hombre deja paso a la máquina para desvelar una criatura aún más terrorífica que trata de cumplir su misión hasta su último aliento. La solidez de esta evolución, que deja muy pocos detalles al azar, es uno de las bases visuales y narrativas que sustentan la parte más formal de la trama. Base que, por cierto, ha servido también para el posterior desarrollo de las inquietudes técnicas del director y de su pasión por incorporar al lenguaje audiovisual las nuevas tecnologías.

Ese proceso de transformación del villano está íntimamente relacionado, empero, con otro proceso de cambio mucho más psicológico: el de la protagonista femenina interpretada por Linda Hamilton (Un pueblo llamado Dante’s Peak). De nuevo, las paradojas temporales adquieren protagonismo. A lo largo de la película se hace hincapié en la idea de una Sarah Connor combativa, de férreo carácter y con el único propósito de instruir a su hijo en la lucha contra las máquinas. Un mensaje diametralmente opuesto al que define al propio personaje. Todo eso cambia a medida que la amenaza del asesino metálico se vuelve más y más real, terminando por mostrar a esa heroína cuya intención no es otra que prevenir de lo que va a ocurrir, asumiendo su rol como líder espiritual de una futura rebelión.

No cabe duda de que Terminator es un clásico de la ciencia ficción. No por casualidad, lo es gracias a un espíritu basado en la historia, no en la espectacularidad visual (que la tiene, sobre todo para la época en la que se enmarca). De hecho, la presencia de una estrella como Schwarzenegger, a pesar de lo que generalmente se tiende a pensar, está al servicio de esta trama en la que futuro y presente se entremezclan constantemente. Todo esto la acerca más a los productos propios de directores noveles (de hecho, es la segunda película de Cameron) que tratan de contar, ante todo, una historia sólida y con cierta profundidad. Quizá la mejor prueba de que lo consiguió sea que en la actualidad se plantean remakes y nuevas secuelas, aunque muchas de ellas se hayan convertido en ejercicios de pirotecnia sin nada nuevo que contar.

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