‘Almost Human’ inicia demasiadas tramas sin concluir en su 1ª T


Karl Urban y Michael Ealy protagonizan la primera temporada de 'Almost Human'.En un mundo que cambia a pasos agigantados la tecnología supera todas las expectativas del ser humano. Imposible de controlar por las autoridades, las bandas criminales las utilizan para ir un paso por delante de la policía, que se ha visto obligada a utilizar unidades robóticas para combatir el crimen. Este es, a grandes rasgos, el argumento de Almost Human, serie creada por J. H. Wyman (guionista de Fringe) y con el beneplácito de J. J. Abrams (Perdidos), uno de los grandes gurús de la televisión. Cambiando algunas ideas, este podría ser también el proceso que sufre el propio Abrams, quien a pesar de seguir demostrando un inusitado olfato para todo aquello que es nuevo y diferente, parece estar quedándose atrás en lo que a los estilos actuales se refiere.

Quiero decir con esto que la primera temporada de la producción es fascinante en su acabado técnico y en las múltiples y originales ideas que proyecta sobre sus tramas. Sin embargo, su propia narrativa está anclada en una forma de hacer televisión que, poco a poco, está desapareciendo entre aquellos productos considerados como “lo mejor” de la pequeña pantalla, categoría en la que no hace mucho estaba el propio director y productor. Si de algo peca esta temporada de 13 episodios es de no definir claramente su objetivo. Su piloto, que a pesar de tener elementos atractivos no logra cuajar como debería, es el mejor ejemplo de ello, pues plantea unas premisas prometedoras (un policía traicionado por la mujer que ama, un grupo terrorista muy avanzado tecnológicamente, un posible romance, un compañero a priori peligroso, …) pero nunca las desarrolla, ni durante ese primer episodio ni durante el resto de la temporada.

Esto provoca sentimientos encontrados. Por un lado da la sensación de que Almost Human deambula por su propio universo sin apuntar en ninguna dirección. Las investigaciones policiales aisladas en cada capítulo permiten conocer un poco mejor esa sociedad del futuro totalmente computerizada, pero no desarrolla ninguna de las líneas argumentales que mencionábamos antes, salvo tal vez la relación con su nuevo compañero robot, personaje este que se revela entre lo mejor de la producción. Precisamente esa facilidad para mostrar este universo es la otra cara de la moneda, pues visualmente es tan rica que por momentos logra hacer olvidar el hecho de estar ante una serie que no va a ningún lado. Detalles como el cordón policial, los robots desnudos a modo de muñecos gigantes, o la propia pierna artificial del policía humano protagonista son algunos de esos detalles.

Sin embargo, y una vez terminada la temporada, la serie defrauda. Por si fuera poco, a lo largo de estos 13 capítulos hay varios momentos en los que una de las tramas episódicas deja abierto su final a una supuesta continuación o resolución en otra de las tramas, lo que añade más hilos argumentales que deben ser cerrados, y que por supuesto no se cierran. Una forma de hacer televisión y de entender el desarrollo dramático que, como decía al inicio, cada vez se adapta menos a los gustos actuales de las grandes series, más próximas a los arcos dramáticos por temporada en los que cabe un desarrollo de personajes algo mayor que a las historias autoconclusivas, sobre todo si estas dejan finales abiertos que nunca llegan a resolverse.

Un mejor final para el futuro

Todo esto, aunque parezca lo contrario, no convierte a esta primera parte de Almost Human en una mala propuesta. Simplemente la define como una producción excesivamente sencilla para lo que podría llegar a ser, en una ficción que parece temer sus propias posibilidades y el abanico de territorios sin explorar a los que podría llegar. En este sentido, no se aleja demasiado, precisamente, de las dos producciones que mencionaba al inicio. La primera supo cómo reconducir su historia, mientras que la segunda, sencillamente, se perdió en su propio misterio. Volviendo a la serie que nos ocupa, e independientemente de sus problemas de narrativa, esta temporada se revela como un entretenimiento puro, sencillo y extremadamente original en su concepción.

Una concepción que bebe mucho, y a medida que se suceden los episodios lo hace de forma más evidente, de Blade Runner (1982). El diseño urbano de la ciudad, el planteamiento de los neones nocturnos e incluso la banda sonora remiten sin disimulo alguno al clásico de la ciencia ficción. Lejos de resultar burdo, el homenaje otorga a esta creación de Wyman un aspecto mucho más sólido, a medio camino entre la comicidad de algunas situaciones que viven sus personajes y el drama que rodea a los protagonistas, sobre todo al personaje de Karl Urban (Star Trek). Más allá de esto y de otros detalles ya mencionados, lo que más fascina de estos episodios es el uso de la tecnología tanto en los crímenes cometidos como en el desarrollo de la propia especie humana, combinando no solo cibernética con humanos, sino avances científicos, estos últimos responsables de algunas de las mejores tramas.

Aunque como es habitual en este tipo de producciones, el pilar más sólido es la relación entre sus dos protagonistas, en este caso un hombre y una máquina, esta interpretada con solvencia y humor por Michael Ealy (Underworld: El despertar). El contraste de sus personalidades, que lleva a una inevitable distinción en su forma de afrontar los crímenes, genera algunos de los mejores momentos de la temporada, ya tengan a uno u otro como protagonista. Es gracias a la labor de ambos actores, que logran dotar de vida a sus respectivos roles más allá de lo escrito sobre el papel, que en muchas ocasiones la historia logra superar sus propias expectativas. A ellos y a Mackenzie Crook (Piratas del Caribe. La maldición de la Perla Negra), cuya encarnación de un científico algo extravagante termina por erigirse como un rol imprescindible.

Al final, esta primera temporada de Almost Human se queda en un quiero y no puedo, en un intento de trasladar las clásicas historias de una pareja de policías condenada a entenderse a un futuro donde la tecnología sea la protagonista. Vista así, la serie es todo un éxito, pues tiene todos los elementos para entretener episodio tras episodio. Empero, la trama pelea en demasiados frentes abiertos. Peor aún, abre nuevos conflictos sin cerrar (o al menos encarrilar) los anteriores, lo que a la larga genera insatisfacción, incertidumbre y cierta incomprensión. En este sentido no es extraño que una hipotética segunda temporada, en la que deberían resolverse muchas de las dudas que ha generado, esté todavía sin confirmar, si bien la serie no ha sido oficialmente cancelada. Por el bien de la trama y del universo que ha creado en estos capítulos, esperemos que tenga la oportunidad de redimir sus errores.

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Unos estrenos mágicos, terroríficos y divertidos llegan a la cartelera


Estrenos 19julio2013Por segunda semana consecutiva los estrenos que llegan a la cartelera española parecen no encajar demasiado en ese concepto que todos tenemos en mente del blockbuster. Al igual que hace una semana, no son películas excesivamente llamativas las que se presentan hoy viernes 19 de julio. Sin embargo, y a diferencia de lo ocurrido hace 7 días, los principales estrenos están plagados de nombres con cierto peso dentro de la industria y de los géneros que protagonizan las novedades. Y es que en esta ocasión no solo el thriller tiene representación. También la comedia, el terror y el drama tienen su hueco.

Desde luego, el estreno más destacado es Ahora me ves…, thriller que retoma el mundo de la magia y del ilusionismo para narrar la persecución que sufre un grupo de magos por el FBI. Persecución que está motivada porque los espectáculos de estos Cuatro Jinetes, como se hacen llamar, consisten en robar un banco mientras hacen el número y repartir luego el dinero entre sus asistentes. Acción, intriga y muchos juegos de manos en esta cinta dirigida por Louis Leterrier (Furia de Titanes) y protagonizada por Jesse Eisenberg (La red social), Woody Harrelson (Siete psicópatas), Mark Ruffalo (Los Vengadores), Isla Fisher (El gran Gatsby), Dave Franco (Infiltrados en clase), Morgan Freeman (El caballero oscuro: La leyenda renace), Michael Caine (El hombre del tiempo) y Mélanie Laurent (Malditos bastardos).

Otro de los estrenos importantes viene de la mano de James Wan, autor de la saga Saw y director de films como Insidious (2010). Con estos antecedentes no es de extrañar que Expediente Warren sea una historia de terror. Titulada originalmente como The Conjuring, el argumento está basado en la historia real del matrimonio Warren, conocidos investigadores de fenómenos paranormales que reciben el encargo de averiguar qué ocurre en una aislada granja. El mal que allí habita es algo a lo que nunca se habían enfrentado. Desde luego, Wan promete sustos y una atmósfera tan opresiva como en sus anteriores películas. En esta ocasión, los actores que sufrirán el miedo en sus carnes son Vera Farmiga (El invitado), Patrick Wilson (Watchmen), Lili Taylor (Los amos de Brooklyn), Ron Livingston (Fiesta de solteros), Shanley Caswell (Castigo sangriento) y Hayley McFarland (serie Miénteme).

La tercera propuesta interesante se aleja sustancialmente de las anteriores, tanto en género como en origen de producción. Llévame a la luna es la representante francesa del fin de semana, realizada en 2012 por Pascal Chaumeil (Los seductores) y protagonizada por Diane Kruger (Adiós a la reina) y Dany Boon (Micmacs). La historia de esta comedia romántica sigue los pasos de una joven que busca contraer matrimonio con el amor de su vida. Sin embargo, su familia tiene una extraña tradición: los primeros matrimonios nunca funcionan. Por eso, antes de casarse decide buscar a otro hombre, seducirle, casarse y divorciarse. El elegido será un reportero de una guía de viajes al que seguirá por medio mundo para lograr su objetivo. Junto a los dos actores encontramos también al Alice Pol (Vilaine), Robert Plagnol (Un secret) y Jonathan Cohen (Mains armées), entre otros.

Jon Lucas y Scott Moore, autores del guión de la exitosa Resacón en Las Vegas (2009), debutan en la dirección con Noche de marcha, film que básicamente repite los patrones de aquella comedia. En esta ocasión todo gira en torno a un estudiante modélico que es sorprendido por sus amigos en su 21 cumpleaños con una fiesta por todo lo alto. Chicas, música, alcohol y muchos excesos se dan cita en una noche inolvidable que, por desgracia, precede a una vital entrevista para entrar en la Facultad de Medicina. EL film está protagonizado por Miles Teller (Project X), Skylar Astin (Dando la nota), Justin Chon (saga Crepúsculo), Sarah Wright (Touchback), Jonathan Keltz (Fin de curso) y François Chau (serie Perdidos).

De Estados Unidos también llega un film con aire independiente producido en 2012, Keep The Lights On. Dirigido por Ira Sachs (El juego del matrimonio), quien también colabora en el guión, este drama con tintes autobiográficos sigue la relación romántica y de amistad a lo largo de varios años de dos hombres impulsivos y acostumbradas al sexo, las drogas y el riesgo, lo que provocará altibajos en este viaje emocional por Nueva York. Protagonizada por Thure Lindhardt (Hacia rutas salvajes) y Zachary Booth (serie Daños y perjuicios), en el reparto también aparecen Marilyn Neimark, Paprika Steen (Todo irá bien), Sebastian La Cause (Sin frenos) y Julianne Nicholson (Las novias de mi novio).

Tras escribir el libreto de Biutiful (2010), Armando Bo debuta en la dirección con El último Elvis, cinta argentina que narra cómo un hombre que toda su vida se ha considerado la reencarnación del famoso cantante deberá tomar una difícil decisión cuando tenga que escoger entre ser definitivamente su ídolo o hacerse responsable de su hija, la cual pasa a su cuidado tras un trágico suceso. Todo en el mismo año en que el protagonista cumple la edad en la que Elvis murió. Intenso drama que está protagonizado por unos pocos actores, la mayoría de ellos desconocidos, como son John McInerny, Griselda Siciliani (serie Los únicos) y Margarita Lopez.

Para concluir el repaso a los estrenos, una de animación. En esta ocasión proviene de Francia y su título es Zarafa. El argumento se centra en la relación entre un niño de África y una jirafa a la que sigue hasta París, donde será entregada como presente al rey de Francia. Un viaje que les llevará por Egipto, Sudán, los Alpes o Marsella. Dirigida por Rémi Bezançon (Un feliz acontecimiento) y Jean-Christophe Lie, la película cuenta con las voces en la versión original de Max Renaudin Pratt (Enfances), Simon Abkarian (Secretos de Estado), François-Xavier Demaison (La oportunidad de mi vida), Vernon Dobtcheff (Un engaño de lujo) y Roger Dumas (El concierto).

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