‘Érase una vez… en Hollywood’: aquellos maravillosos 60


Tarantino es de los pocos directores que crean opiniones muy enfrentadas. A algunos les encanta y otros le odian. No hay término medio. Por eso su novena película va a ser, casi con toda probabilidad, objeto de un duro debate. Y es que, como ya ocurriera en Los odiosos ocho (2015), el director ha perdido algo de ritmo en sus films. O más bien, lo ha dejado de lado momentáneamente. Pero todo tiene un motivo.

Y en el caso de Érase una vez… en Hollywood ese motivo no es otro que transportar al espectador a una época diferente. Una época en la que los grandes directores y los grandes actores eran los protagonistas de una historias en las que los efectos especiales eran accesorios. Y ese viaje atrás en el tiempo no es solo con una historia tan sólida como original y fascinante, sino que también afecta al lenguaje audiovisual que utiliza Tarantino, aprovechando largos planos, movimientos de personajes en la profundidad de campo y captando las emociones de los personajes hasta niveles poco vistos en el cine actual. Y, por supuesto, la música, de nuevo impecable. Todo ello conforma un relato mágico, puede que a veces lento pero indudablemente divertido. Un viaje al corazón de Hollywood a través de los ojos de unos personajes en la órbita de los grandes nombres del séptimo arte.

Pero a pesar de ese cambio en el lenguaje y de una cierta falta de ritmo, el estilo Tarantino sigue estando ahí, y más fresco que nunca. Sus constantes saltos temporales vuelven a ser una seña de identidad, en esta ocasión como si se tratara de un Quijote que relata anécdotas pasadas en lugar de historias (algunas tan largas que pueden generar algo de confusión cuando se retoma la historia principal). Sus actores sencillamente están perfectos (el reparto es un desfile de grandes estrellas), en particular el dúo formado por Leonardo DiCaprio (Origen) y Brad Pitt (Máquina de guerra), dos personajes en un momento de transición en sus vidas que se aferran a un pasado glorioso mientras tratan de comprender y aceptar su nuevo lugar en el mundo del celuloide. Y por si alguien dudaba de la agilidad y brutalidad del director, esa secuencia final tan salvaje como irónica y divertida que viene a imponer justicia en un trágico suceso histórico, al más puro estilo Malditos bastardos (2009).

Así que sí, Érase una vez… en Hollywood es una película de Tarantino. Con todas las letras. Y es una gran película de Tarantino. Puede que guste más a los más cinéfilos, pero desde luego que la película debería de estudiarse como un gran ejemplo de mimetismo audiovisual. Actores y director asumen lenguaje, posición corporal y narrativa audiovisual para, literalmente, transportarse a ese final de los años 60 en el que el cine y la televisión todavía no estaban a la misma altura, en el que el movimiento hippie seguía estando en las calles y en el que Charles Manson todavía andaba en libertad. Un homenaje a otra época, a nuestros padres y abuelos, a todos aquellos actores, directores, guionistas y productores que nos han dejado obras maestras de la Historia del Cine. En definitiva, una obra con constantes referencias al pasado que debería ser un referente para el cine del futuro, al menos para ese cine que no necesita de efectos digitales para causar sensación.

Nota: 8,5/10

‘Guardianes de la galaxia Vol. 2’: éxitos del pasado, errores del presente


La división cinematográfica de Marvel parece haber encontrado el camino para lograr el éxito casi con cada nueva película que hace. Da igual que sea un superhéroe o varios, que sean muy conocidos o casi clandestino. Combinar ironía, algo de humor blanco, ciertas dosis de drama elaborado lo justo para no bajar el ritmo y, sobre todo mucha acción, parecen ser los pilares de los taquillazos que de un tiempo a esta parte está consiguiendo la compañía. Sin embargo, la base sobre la que construir todo ello es idéntica a cualquier film: una buena historia. Y es algo que no se debería perder de vista, pues la segunda aventura de estos defensores galácticos peca, precisamente, de esto.

Es innegable que Guardianes de la galaxia Vol. 2 es entretenida, hace reír (a algunos más que a otros) y tiene algunas escenas realmente espectaculares, sobre todo en sus primeros compases con ese plano secuencia en el que la acción, curiosamente, transcurre en segundo plano, lo que no deja de ser una idea diferente y loable. Y sí, la trama explora, aunque sea mínimamente, cómo evoluciona la relación de estos variopintos personajes en un grupo cuya unión se mantiene gracias a un frágil equilibrio entre el amor y la exasperación. En este sentido se podría decir que la cinta de James Gunn (Super), cuya labor tras las cámaras es intachable, ofrece más en todos los sentido, lo cual por cierto es lo que cabría esperar de una obra como esta.

Pero el problema es el trasfondo del asunto. Mientras que su predecesora tenía una historia relativamente compleja, que incluso encajaba dentro de los planes de desarrollo a nivel global de Marvel, esta segunda parte se desinfla a medida que pasan los minutos en lo que a argumento se refiere. Con la excusa de buscar los orígenes del protagonista, la cinta se pierde en un sinfín de caminos ya investigados en numerosas películas, cayendo en una previsibilidad que, por desgracia, termina restando frescura al conjunto. Da la sensación de que, en ese intento de superar el reto de más y mejor, la cinta se centra mucho en el “más” y se deja por el camino el “mejor”, recurriendo a herramientas manidas y algo arquetípicas. La ironía y mala leche de los personajes queda anulada, en parte, por esto, y es eso lo que termina por descafeinar una película que, por lo demás, mantiene el espíritu original.

Desde luego, Guardianes de la galaxia Vol. 2 no es mejor que la primera parte, ni mucho menos. Su falta de ambición a la hora de buscar una trama fresca y diferente hace que la cinta se vuelque por completo en los elementos que engalanaron la original historia de la cinta inicial. Dicho de otro modo, la saga parece encaminarse hacia un futuro vacío de contenido pero tan dinámico y espectacular que hará que dos horas se conviertan en dos minutos. Y eso es un peligro. Todavía se puede reconducir la situación, está claro, y prueba de ello son los minutos iniciales de esta continuación, todo un ejercicio de buen cine, narrado con originalidad y en el que la acción, el humor y la inteligencia se mezclan para dar unos minutos de auténtico oro. Hay esperanza, sí, pero sin el fondo la forma al final se pierde.

Nota: 6/10

Pitt y Cotillard son los ‘Aliados’ de ‘La reina de España’


Estrenos 25noviembre2016Fin de semana de numerosos e interesantes estrenos, sobre todo para un amplio y variado grupo de espectadores. Desde el thriller a la comedia, pasando por el drama, no solo las historias de las novedades que llegan este viernes, 25 de noviembre, son atractivas. También los nombres que las respaldan son el reclamo perfecto para que muchos nos acerquemos hasta las salas de cine.

Desde luego, la más atractiva es Aliados, nuevo film dirigido por Robert Zemeckis (El desafío) que une en pantalla a dos actores de la talla de Brad Pitt (La gran apuesta) y Marion Cotillard (Macbeth). Más allá de rumores morbosos de la prensa del corazón, lo interesante de este thriller dramático con dosis de romance radica en su historia, que gira en torno a un oficial de inteligencia norteamericano en la II Guerra Mundial y la relación que inicia con una integrante de la resistencia francesa, que será puesta en duda cuando surjan las sospechas de que ella es una espía nazi. En el reparto también encontramos a Lizzy Caplan (serie Masters of sex), Matthew Goode (The imitation game) y Jared Harris (Certain women).

Diferente es la temática de Marea negra, aunque posee un atractivo similar y un reparto con un buen puñado de estrellas y nombres conocidos. Basada en una historia real, la trama combina acción, drama e intriga para narrar el accidente de la plataforma petrolífera Deepwater Horizon, que en abril de 2010 provocó una de las peores catástrofes medioambientales y la muerte de 11 hombres. Las acciones de varios de los trabajadores permitieron, sin embargo, salvar muchas vidas. Peter Berg (El único superviviente) se pone tras las cámaras para contar esta historia en la que también participa como actor, y cuyo reparto está encabezado por Mark Wahlberg (Ted 2), Kurt Russell (Los odiosos ocho), John Malkovich (Cut bank), Kate Hudson (Una decisión peligrosa), Dylan O’Brien (El corredor del laberinto) y Gina Rodríguez (serie Jane the virgin).

También procede de norteamérica En el bosque, adaptación de 2015 de la novela de Jean Hegland que, con una combinación de thriller, ciencia ficción y drama, narra cómo en un futuro la Humanidad se enfrenta a su final al producirse un apagón masivo. En este contexto dos hermanas que viven con su padre en una casa a 40 kilómetros del pueblo más cercano deben lidiar contra el hambre, los saqueadores y su propia soledad. Dirigida por Patricia Rozema (Mansfield Park), la cinta está protagonizada por Ellen Page (X-Men: Días del futuro pasado), Evan Rachel Wood (Los idus de marzo), Max Minghella (Los becarios), Callum Keith Rennie (Cincuenta sombras de Grey) y Michael Eklund (Vendetta).

Estados Unidos participa, junto a Francia y Dinamarca, en la producción de The neon demon, thriller de terror creado y dirigido por Nicolas Winding Refn (Drive) cuya trama arranca cuando una bella joven de aspecto inocente desembarca en Los Ángeles para convertirse en modelo. Su meteórico ascenso despertará los recelos de muchas competidoras dispuestas a todo para robarle la belleza. Entre los principales actores destacan Elle Fanning (Maléfica), Jena Malone (Puro vicio), Keanu Reeves (La leyenda del samurai: 47 ronin), Christina Hendricks (serie Mad Men), Bella Heathcote (Sombras tenebrosas) y Abbey Lee (Dioses de Egipto).

Entre los estrenos españoles destaca La reina de España, cinta que llega a la cartelera acompañada de polémica y que continúa las aventuras de los personajes de La niña de tus ojos (1998), esta vez con el rodaje de una película sobre Isabel la Católica que protagonizará una gran estrella de Hollywood de origen español y que desatará todo tipo de situaciones que pondrán a prueba la buena marcha de esta superproducción. Dirigida por Fernando Trueba (El artista y la modelo), que se puso tras las cámaras del primer film, esta comedia cuenta en su reparto con Penélope Cruz (Agente contrainteligente), Antonio Resines (Ni pies ni cabeza), Jorge Sanz (El pregón), Santiago Segura (Mi gran noche), Loles León (La final), Rosa María Sardà (Ocho apellidos catalanes), Neus Asensi (Sólo química), Jesús Bonilla (serie Chiringuito de Pepe), Javier Cámara (Truman), Ana Belén (Antigua vida mía), Chino Darín (Pasaje de vida), Mandy Patinkin (serie Homeland), Cary Elwes (Camino hacia el éxito) y Clive Revill (Crimen y castigo).

También español es el drama romántico Amarás sobre todas las cosas, film dirigido por Chema de la Peña (23-F: la película) que narra la historia de amor a lo largo de cinco años de dos personajes que se separan y se reencuentran, se apasionan y decepcionan mutuamente, y cuya intermitente relación marca el devenir de sus vidas. Israel Elejalde (El gran salto adelante), Lidia Navarro (Salir pitando) y Antonio Velasco (Poveda) son los principales actores.

El tercer título procedente de España es Sicixia, drama que sigue el viaje por Galicia de un ingeniero de sonido que pretende captar la esencia de esta tierra. Su objetivo cambiará cuando conozca a una joven que trabaja en una cosecha de algas en la Costa da Morte. Ignacio Villar (Pradolongo) se pone tras las cámaras de esta historia protagonizada por Monti Castiñeiras (Dictado), Tamara Canosa (Lobos sucios), Marta Lado (Vilamor), Daniel Trillo, Arantxa Villar y Artur Trillo (serie Matalobos).

Puramente española es igualmente La pols, ópera prima escrita y dirigida por Llàtzer Garcia que arranca cuando dos hermanos que viven en las afueras de una ciudad afrontan la muerte de su padre. Un acontecimiento que, sin embargo, él parece olvidar súbitamente, huyendo del tanatorio y provocando una serie de preguntas en su hermana que se irán desvelando en el día y medio que transcurre entre la muerte y el entierro. En el reparto encontramos a Marta Aran, Laura López y Guillem Motos (Insensibles).

España, Portugal y Francia presentan La muerte de Luis XIV, drama biográfico que, como su propio título indica, narra la agonía del monarca en agosto de 1715, cuando una gangrena avanzó por su pierna sin que sus médicos fueran capaces de hacer nada. Desesperados, recurrirán a un charlatán que asegura tener una cura milagrosa. Tras las cámaras encontramos al español Albert Serra (Three Little Pigs), mientras que en el reparto destacan los nombres de Jean-Pierre Léaud (Visage), Patrick d’Assumçao (Tres recuerdos de mi juventud), Vicenç Altaió (Murieron por encima de sus posibilidades), Marc Susini (Ricky), Bernard Belin (Je règle mon pas sur le pas de mon père) e Irène Silvagni.

La cartelera recibe también el drama austríaco La primavera de Christine, segunda película de ficción de Mirjam Unger (Ternitz, Tennessee) que adapta la novela de Christine Nöstlinger ambientada en Viena durante 1945. La protagonista de la historia es una niña que debe huir de su casa ante los bombardeos de la aviación alemana durante la II Guerra Mundial. Sin haber conocido otra cosa que la guerra, la pequeña y toda su familia logra refugiarse en una casa a las afueras de la ciudad, donde encontrarán cierta calma hasta que llegan los rusos. Los actores principales son Zita Gaier, Ursula Strauss (DxM), Krista Stadler (Der Atem des Himmles) y Paula Brunner.

Desde Rumanía llega Los exámenes, drama escrito y dirigido por Cristian Mungiu (Más allá de las colinas) cuya trama gira en torno a un médico de 50 años cuyo pasado en Rumanía está prácticamente olvidado, y cuya única motivación es el futuro de su hija de 18 años, que tras los exámenes finales entrará en una prestigiosa escuela en Inglaterra. Sin embargo, la noche previa a la importante cita la joven es atacada en plena calle, lo que llevará al hombre a volcarse para evitar que nada perturbe el resultado de la prueba. Vlad Ivanov (Snowpiercer), Maria-Victoria Dragus (La cinta blanca), Ioachim Ciobanu (Pioneers’ Palace) y Adrian Titieni (Carmen) encabezan el reparto.

Fuera de Europa nos encontramos con Bar Bahar entre dos mundos, drama israelí que supone la ópera prima de Maysaloun Hamoud, y cuya historia gira en torno a tres jóvenes palestinas que deciden romper con su pasado y vivir libres en Tel Aviv. Sin embargo, pronto comprenden que su condición de mujeres palestinas no les permite escoger el amor libremente, lo que las llevará a tomar una decisión y elegir el mundo del que proceden o en el que ahora viven. El reparto, prácticamente anónimo, está encabezado por Sana Jammelieh, Shaden Kanboura, Mouna Hawa (Zaytoun) y Riyad Sliman (Al-hob wa al-sariqa wa mashakel ukhra).

En el género documental destaca Gimme Danger, lo nuevo de Jim Jarmusch (Flores rotas) que aborda el contexto social, político y cultural que dio origen al grupo musical The Stooges, del que luego saldría Iggy Pop y que se considera uno de los grupos de rock más importantes de la historia, entre otros motivos porque sentó las bases de lo que luego se conocería como rock alternativo.

Fin de semana de sagas con un hueco para el drama entre Pitt y Jolie


Estrenos 11marzo2016La cartelera española deja definitivamente atrás los estrenos de Oscar para empezar a abrir boca a los fans de las aventuras juveniles y al cine más palomitero. O lo que es lo mismo, se cambian las emociones más introspectivas por la espectacularidad. Este viernes, 11 de marzo, es buena prueba de ello, con dos grandes títulos que sin duda llenarán las salas de cine. Pero como toda buena transición, también queda hueco para las historias más dramáticas.

Aunque si hay que arrancar el repaso por algún sitio, ese es La serie Divergente: Leal – 1ª parte, continuación de la conocida saga de ciencia ficción juvenil escrita por Veronica Roth que, como reza su título, tendrá una continuación como manda la moda de dividir en dos el último episodio. La trama continúa tras los acontecimientos vividos en La serie Divergente: Insurgente, llevando a los protagonistas más allá de los muros de Chicago y descubriendo una verdad que les obligará a decidir en quién confiar y que cambiará lo que saben del mundo en el que viven. Robert Schwentke (RED) dirige la propuesta, como ya hizo con la anterior, mientras que Shailene Woolley (Bajo la misma estrella), Theo James (Supercutres), Naomi Watts (St. Vincent), Ansel Elgort (Carrie), Miles Teller (Whiplash), Jeff Daniels (serie The Newsroom), Jonny Weston (Sugar) y Maggie Q (El sicario de Dios) encabezan el reparto.

Y si esta aventura atraerá a los adolescentes a las salas, Kung Fu Panda 3 hará lo propio con los más pequeños de la casa. Esta tercera entrega de las aventuras animadas de Dreamworks narran el enfrentamiento del protagonista y sus amigos a una amenaza sobrenatural como no han conocido hasta ahora, a la que se suma un desafío mucho más terrenal y que pondrá patas arriba la familia a la que creía conocer. Dirigida a cuatro manos por Alessandro Carloni, que debuta en el largometraje, y Jennifer Yuh, quien ya trabajó en la segunda parte, la película, que podrá verse en 3D, cuenta con las voces en la versión original de Jack Black (serie The brink), Angelina Jolie (Maléfica), J.K. Simmons (Terminator: Génesis), Bryan Cranston (Godzilla), Dustin Hoffman (El coro), Jackie Chan (El super canguro), Seth Rogen (Steve Jobs), Lucy Liu (serie Elementary) y Kate Hudson (Una decisión peligrosa), entre otros.

Precisamente Angelina Jolie es la guionista y directora del drama romántico Frente al mar, que protagoniza junto a su marido, Brad Pitt (La gran apuesta), con todo el morbo extra cinematográfico que eso puede tener. La trama se centra en un matrimonio en horas bajas durante los años 70. Para solucionarlo, deciden trasladarse a un pequeño pueblo de Francia. El contacto con los lugareños y, sobre todo, con un joven matrimonio, les permitirá arreglar poco a poco su maltrecha unión. El reparto se completa con Mélanie Laurent (Ahora me ves…), Melvil Poupaud (La odisea de Alice), Niels Arestrup (Diplomacia) y Richard Bohringer (El almirante).

El drama también está presente en La hora decisiva, film con dosis de acción que narra el incidente ocurrido en la costa de Nueva Inglaterra en 1952, cuando un temporal de viento y frío partió por la mitad dos petroleros con decenas de hombres dentro. La trama narra el intento de rescate de la Guardia Costera y su lucha contra las inclemencias climatológicas. Basada en el libro de Casey Sherman y Michael J. Tugias, la película está dirigida por Craig Gillespie (Noche de miedo) y protagonizada por Chris Pine (Into the woods), Casey Affleck (Interstellar), Ben Foster (El único superviviente), Holliday Grainger (Cenicienta), Eric Bana (Líbranos del mal) y John Ortiz (La entrega).

A medio camino entre el drama, la aventura y el horror se encuentra Bone Tomahawk, western ambientado en 1850 y que arranca cuando un hombre llega a un pequeño pueblo de Estados Unidos. Su facilidad para meterse en líos le lleva a la cárcel rápidamente, pero a la mañana siguiente él y la mujer que le cuida desaparecen. La única pista del sheriff es una flecha perteneciente a una tribu de indios antropófagos. De este modo, cuatro hombres iniciarán un viaje que cambiará su percepción del mundo. Ópera prima de S. Craig Zahler, la película tiene un interesante reparto encabezado por Kurt Russell (Poseidón), Patrick Wilson (serie Fargo), Matthew Fox (serie Perdidos), Richard Jenkins (Asalto al poder), Lili Simmons (serie Banshee) y David Arquette (The key).

Pasamos ahora a los estrenos europeos, y sin duda el más internacional es Mustang, drama con capital francés, alemán, turco y qatarí que dirige Deniz Gamze Ergüven, en el que es su debut en el largometraje. La trama gira en torno a cinco jóvenes turcas que están comenzando a descubrir su sexualidad y que deben afrontar el carácter tradicional de sus familias, que dan mucho valor a la virtud de las mujeres. El equilibrio entre pasado y futuro condicionará sus decisiones. El film está protagonizado por Doga Zeynep Doguslu, Günes Sensoy, Elit Iscan (Hayat Var), Ilayda Akdogan, Ayberk Pekcan (Sueño de invierno) y Erol Afsin (serie Homeland).

Francia y España colaboran en No crezcas o morirás, cinta de terror dirigida por Thierry Poiraud (Goal of the Dead) que vuelve a llevar al cine el mundo de los zombies. La trama arranca cuando un grupo de adolescentes que vive en un orfanato en una isla perdida en medio del Atlántico descubren que su cuidador ha desaparecido. Inician entonces un viaje a la ciudad para disfrutar de su recién adquirida libertad, pero lo que descubren es que los adultos se han convertido en zombies a causa de un extraño virus. El reparto está encabezado por Darren Evans (El quinto poder), McKell David (Legacy), Madeleine Kelly y Fergus Riordan (Ghost Rider: Espíritu de venganza).

Y desde Italia llega El nombre del bambino, remake de la comedia francesa de 2012 titulada El nombre cuya trama se centra en la comida de varios amigos que se verá truncada cuando uno de ellos, que siempre ha votado al centro derecha, haga una broma con el nombre de su futuro hijo, asegurando que se llamará Benito, como Mussolini. Las confrontaciones que esta situación desencadena revelarán rencillas ocultas del pasado. Dirigida por Francesca Archibugi (Questione di cuore), la película está protagonizada por Micaela Ramazzotti (Bellas mariposas), Valeria Golino (El capital humano), Alessandro Gassman (Caos calmo), Luigi Lo Cascio (Marina) y Rocco Papaleo (La buca).

La animación tiene a un representante más modesto en El gran viaje de Sasha al Polo Norte, aventura producida entre Francia y Dinamarca ambientada en 1882. En esa época, una joven aristócrata rusa fascinada por el carácter aventurero de su abuelo decide emprender un viaje al Polo Norte para recuperar el barco rompehielos en el que viajaba, y que no ha regresado de su última expedición. Ópera prima de Rémi Chayé, la cinta cuenta con las voces originales de Christa Théret (Renoir), Féodor Atkine (Conexión Marsella) y Antony Hickling (Arthur y la guerra de los mundos).

Con algo de retraso llega Tribunal, drama del 2014 procedente de India que supone el debut en el largometraje de Chaitanya Tamhane. La trama arranca cuando un activista y cantante es juzgado ante un tribunal por un hecho tan surrealista como que una de sus canciones ha inducido al suicidio a un trabajador de aguas residuales. El proceso pondrá de manifiesto no solo el modo en que el suceso ha afectado a las personas más cercanas al hombre, sino un sistema judicial y legal obsoleto. El reparto está encabezado por Usha Bane, Vivek Gomber (The letters), Vira Sathidar y Geetanjali Kulkarni (Ragini MMS 2).

Terminamos el repaso de esta semana con 13. Miguel Poveda, documental dirigido por Paco Ortiz (Deportados, 1969). Tomando como punto de partida el concierto celebrado en Madrid en 2013 por sus 25 años en la música flamenca, la cinta recorre los momentos previos a su actuación para adentrarse en la figura del artista, en su trayectoria y en sus más íntimos deseos, miedos y anhelos.

‘Los odiosos ocho’: el lento azote de la ventisca


Tim Roth, Kurt Russell y Jennifer Jason Leigh son algunos de 'Los odiosos ocho' de Tarantino.Considero a Quentin Tarantino (Kill Bill) como uno de los maestros cinematográficos en lo que a manejo de tiempo narrativo se refiere. Es cierto que su verborrea incansable y su violencia es lo que más recuerda el gran público, pero su forma de manejar el desarrollo dramático es lo que verdaderamente le define. A esto se suma su pasión por un tipo muy concreto de cine. Y su octava película, como se publicita incluso en los títulos de crédito, es una mezcla de ambas facetas, aunque una mezcla desequilibrada.

Lo que más llama la atención de Los odiosos ocho es la distinción tan evidente entre las dos partes que componen el film. La primera, larga y tediosa, se define con esos diálogos interminables en un escenario inamovible que permite a los personajes establecer una suerte de escenografía teatral en la que la profundidad y el fuera de campo juegan un papel importante. Una primera parte que comienza de forma primorosa, con esa diligencia atravesando un paisaje blanco y con una música simplemente perfecta. El problema es que, una vez introducidos en la cabaña que les protege de la ventisca, los personajes parecen quedar suspendidos en un limbo dramático, sin poder avanzar o retroceder, y esperando con parsimonia a que algo o alguien azuce el avispero.

Y eso ocurre en la segunda parte, cuando los acontecimientos se precipitan, la acción toma forma y el Tarantino más sangriento y visceral entra en escena. Es lo más entretenido del film, aunque no por la violencia, sino porque realmente narra el trasfondo del film, y da respuesta a las sospechas que generan los primeros minutos. Precisamente este es el otro gran problema. La cinta plantea una serie de interrogantes al poco de comenzar que el espectador ansía conocer más pronto que tarde. Pero el guión se toma demasiado tiempo en contar la historia, perdiendo el gancho de la intriga. Y es una lástima, porque con el magnífico plantel de actores que tiene, se podrían haber aprovechado mucho mejor los recursos.

Al final, las más de tres horas que dura Los odiosos ocho se hacen muy largas, más de lo que lo son por si solas. El manejo del ritmo que siempre ha caracterizado a Tarantino brilla ahora por su ausencia, perdiendo de vista que lo realmente importante en un film como este es la tensión dramática generada por la sospecha y por un ramillete de personajes a cada cual más intrigante. En lugar de eso, el film se desvía hacia la caracterización, y se regodea en su autocomplacencia hasta que decide, en su segunda mitad, acelerar el proceso y explicar a toda prisa lo ocurrido. Es un film de Tarantino, y como tal siempre es capaz de ofrecer algo, pero desde luego no es lo mejor que ha hecho, ni mucho menos.

Nota: 6/10

Eddie Redmayne es ‘La chica danesa’ de ‘Los odiosos ocho’


Estrenos 15enero2016Con el resultado todavía reciente de los Globos de Oro, la cartelera española afronta este viernes, 15 de enero, la llegada de varias novedades con mucho que decir. Aunque todas ellas con un denominador común: la ambientación en diferentes épocas de la Historia. Desde el Lejano Oeste hasta la II Guerra Mundial, este fin de semana contará con pocas novedades, aunque la mayor parte de ellas destinadas a triunfar en las entregas de premios de las próximas semanas.

El principal estreno es, sin duda, La chica danesa, adaptación de la novela homónima de David Ebershoff acerca del primer transexual y su proceso de cambio de sexo. La trama se centra en el matrimonio formado por Einar y Gerda Wegener, dos artistas que tuvieron que luchar contra muchos tabúes sociales y que tuvieron que afrontar no solo la evolución de su obra, sino de su propio matrimonio. Y si el drama puede resultar interesante por si mismo, los nombres que lo defienden añaden atractivo. Tras las cámaras está Tom Hooper (Los miserables), mientras que la pareja protagonista está formada por Eddie Redmayne (La teoría del todo) y Alicia Vikander (Operación U.N.C.L.E.), a los que se suman Amber Heard (3 días para matar), Matthias Schoenaerts (Lejos del mundanal ruido), Sebastian Koch (Sin identidad) y Ben Whishaw (Spectre).

Y como todo lo que hace Quentin Tarantino (Django desencadenado), también Los odiosos ocho llega con la intención de arrasar en taquilla. De nuevo ambientada en el Lejano Oeste, la trama arranca cuando un cazarrecompensas y la fugitiva a la que ha detenido tratan de llegar a un pueblo en pleno invierno en Wyoming. Durante su trayecto se cruzan con otro cazarrecompensas y con un hombre que afirma ser el nuevo sheriff del pueblo al que se dirige el carruaje. Atrapados por la nieve, los cuatro se ven obligados a pasar la noche en un local regentado por una mujer. Al llegar allí, sin embargo, solo encuentran cuatro personajes que parecen tener mucho que esconder. Acción, suspense y el humor que siempre caracteriza al cine de Tarantino se dan cita en esta cinta protagonizada por Samuel L. Jackson (Vengadores: La era de Ultrón), Kurt Russell (Poseidón), Jennifer Jason Leigh (Amores asesinos), Walton Goggins (Diablo), Demián Bichir (serie The bridge), Tim Roth (Selma), Michael Madsen (Hope lost) y Bruce Dern (Nebraska).

Aunque sin duda el film que más polémica provoca este fin de semana es El hijo de Saul, drama húngaro de corte histórico ambientado en la II Guerra Mundial que dirige László Nemes en la que es su ópera prima. La trama gira en torno a un hombre que trabaja en un horno crematorio de Auschwitz. Su terrible día a día se ve alterado cuando cree reconocer a su hijo entre los cadáveres que tiene que incinerar. A partir de ese momento su único objetivo será encontrar a un rabino para dar un entierro digno al muchacho, alejándose incluso de los planes de rebelión de otros prisioneros. Géza Röhrig, Urs Rechn (Das wilde Leben) y Levente Molnár (Morgen) encabezan el reparto.

En cuanto al estreno español, Bendita calamidad es una comedia que adapta la novela de Miguel Mena (quien, por cierto, se ha encargado del guión) y cuyo argumento narra las desventuras de dos hermanos arruinados que ven en el secuestro de un adinerado empresario la solución a todos sus males. Gaizka Urresti debuta en el largometraje de ficción con esta propuesta protagonizada por Jorge Asín (Justi&Cia), Nacho Rubio (El último fin de semana), Luis Varela (Pájaros de papel), Carmen Barrantes (El encamado) y Enrique Villén (Anabel), entre otros.

Y dentro del género documental nos llega En el sótano, producción austríaca dirigida por Ulrich Seidl (trilogía ‘Paraíso’) que aborda el imaginario del pueblo austríaco. A través de un recorrido por los sótanos de muchos de sus ciudadanos, el director descubre a nazis nostálgicos, coleccionistas de muñecas, amantes de las armas o sadomasoquistas, demostrando que la realidad supera con frecuencia a la ficción.

El uso del individuo por el poder en ‘1997: Rescate en Nueva York’


Le pese a quien le pese, hay que reconocer que John Carpenter es más bien un director de serie B. Es cierto que buena parte de sus películas han pasado a la historia del cine como auténticos clásicos de la ciencia ficción, el terror y el thriller, pero no por ello dejan de tener una factura técnica y dramática propia de un cine de segunda categoría que se nutría del buen hacer de sus intérpretes, de unas historias tan originales como irreales, y de la pasión y ganas de sus responsables técnicos. 1997: Rescate en Nueva York (1981) está impregnada de este aroma a película barata y de puro entretenimiento, y tal vez sea por eso por lo que es considerada uno de los clásicos de Carpenter.

Un clásico del que, por cierto, el propio director hizo una especie de secuela/remake con 2013: Rescate en Los Ángeles (1996) que no fue, ni con mucho, tan interesante como la primera de las aventuras de Plissken el Serpiente, uno de los personajes más importantes de Kurt Russell, quien adopta en físico, andares y hasta en la voz los rasgos de un criminal obligado a introducirse en la más peligrosa de las cárceles para salvar al Presidente de Estados Unidos (o lo que queda del país): Nueva York. Y es esta una de las ideas más sólidas del relato. La Gran Manzana se ha convertido, con los años, en el centro de todas las desgracias cinematográficas. Si algún director quiere destruir el mundo o reflejar la situación postapocalíptica que vive el protagonista, Nueva York es el escenario perfecto.

Pero nunca antes sus calles se habían convertido en una cárcel sin paredes, barrotes ni guardias. En efecto, el mayor atractivo del film es comprobar cómo las calles de Nueva York han quedado convertidas en vertederos y patio de juegos de los más peligrosos, sanguinarios y sádicos criminales, que se ven abocados a permanecer en la isla debido a las minas ocultas en los puentes de salida y a los altos muros que se hallan al final de los mismos. Una ciudad donde, curiosamente, siguen manteniéndose los barrios y los nombres de las calles, aunque en la historia poseen un significado mucho más tétrico. Incluso edificios tan emblemáticos como las Torres Gemelas son utilizados como escenario de momentos importantes en el desarrollo de la trama.

Con todo, y como ya hemos mencionado, son los actores los que dan vida a una historia que podría haber tenido otro devenir. A Russell, convertido automáticamente en un icono de la acción y la ciencia ficción (algo que consolidó con La cosa un año después), se le suma un buen grupo de secundarios, todos ellos grandes nombres del cine clásico, que engrandecen unos personajes tal vez excesivamente planos o, si se prefiere, con poco espacio en la trama para desarrollar algunos de los aspectos que sí dejan entrever. De entre todos ellos, destacan con luz propia un Ernest Borgnine (Grupo salvaje) como el taxista que intenta sobrevivir por todos los medios, o el jefe de seguridad que inicia toda la trama, interpretado por Lee Van Cleef (El bueno, el feo y el malo).

Solo ante las circunstancias

Pero como suele ocurrir en los clásicos de la ciencia ficción, la trama permite criticar algunos de los errores o de las miserias del ser humano en la sociedad. En el caso de 1997: Rescate en Nueva York, Carpenter aborda la idea de una sociedad que rechaza a los asesinos y a los violentos pero que no duda en utilizar sus “cualidades” cuando se trata de rescatar a uno de sus miembros más importantes. Poco importa si su destino final es la muerte o la salvación (al fin y al cabo, les consideran poco más que animales) siempre y cuando cumplan con las expectativas puestas en ellos.

Y, como es habitual, la puesta en riesgo de una vida para salvar otra no es por un bien mayor, y me explico. A lo largo del film se deja claro que el rescate del Presidente de Estados Unidos no es por salvar la vida de la persona; ni siquiera por demostrar que la cabeza visible del país es intocable e inviolable. No. Lo primordial es que de un discurso a la hora indicada que, supuestamente, mejorará las relaciones con otros países. En el fondo, y si no existiera dicho evento, da la sensación de que su secuestro sería ocultado o, directamente, ignorado.

Una idea que refuerza el concepto de que ninguna vida vale más que otra aunque conlleve un importante cargo político o social. Es por eso que el criminal escogido para introducirse “entre los de su calaña” necesita un incentivo personal. En una sociedad donde la corrupción de los estamentos es tal que lo único importante es la imagen hacia el exterior, ningún individuo, violento o pacífico, está dispuesto a dar su vida por esos conceptos. Aquí es donde entra el veneno que introducen en el protagonista y la resolución final, que provoca la satisfacción en el espectador al comprobar que todavía hay personajes que se aprovechan de la situación, por muy contraria a sus intereses que pueda parecer.

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