1ª T. de ‘American Gods’, el viaje del héroe en la guerra de los dioses


Puede que para muchos el nombre de Neil Gaiman no tenga especial interés, pero el autor británico no solo es uno de los creadores de fantasía más interesantes de las últimas décadas, sino que su interpretación de los mitos y los dioses clásicos invita a una reflexión sobre el mundo, el ser humano y la sociedad que muy pocos escritores consiguen. Y eso es precisamente lo que se esconde tras la primera temporada de American Gods, adaptación en formato de serie de una de sus novelas más conocidas. Recién estrenada la segunda etapa, es obligado revisar algunos de los pilares narrativos de los primeros ocho episodios de la ficción creada por Bryan Fuller (serie Hannibal) y Michael Green (guionista de Blade Runner 2049).

Para aquellos que no conozcan su argumento, la historia arranca cuando un hombre sale de prisión. Ese mismo día se entera que su novia y su mejor amigo han muerto en un accidente de tráfico que apunta a que estaban teniendo una aventura. El expresidiario conoce además a un misterioso hombre que responde al nombre de Sr. Miércoles, quien le contrata para iniciar un viaje que le llevará a ser protagonista en una guerra en la que los antiguos y los nuevos dioses y mitos luchan por el favor y el control de los hombres. Visto así la serie podría entenderse como una propuesta de ciencia ficción al estilo más clásico, pero nada más lejos de la realidad. De hecho, Fuller y Green realizan un planteamiento completamente diferente, optando más por el drama y la intriga y, sobre todo, por un desarrollo de personajes muy arriesgado en los tiempos que corren.

Porque al igual que los antiguos dioses de American Gods, esta primera temporada recurre a algo que ya no suele verse, y es dedicar toda una temporada, episodio tras episodio, a desarrollar los orígenes, motivaciones y posicionamiento de cada uno de los personajes secundarios que aparecen en la historia. De este modo, esta etapa se convierte más en un escaparate de seres míticos, de dioses en la tierra que pasan desapercibidos entre nosotros pero a los que se les rinde, o se les ha rendido alguna vez, culto de un modo u otro. Y es algo completamente gratificante. Como ocurre con los nuevos dioses (los nuevos media, los media, la tecnología, …), el actual ritmo de la sociedad parece impedir una cierta pausa y reflexión, y que una serie de estas características sea capaz de desafiar esto para presentar algo más pausado y tradicional es, a la vez que admirable, una suerte de vínculo metalingüístico entre realidad y ficción que hace aún más compleja la serie.

Para muchos tal vez esta estructura narrativa de esta primera etapa sea algo negativo para la propia ficción, y hasta cierto punto es cierto, pues centrar la atención en los personajes secundarios muchas veces distrae del objetivo principal, e incluso impide un seguimiento natural de la trama. Sin embargo, enriquece notablemente el universo en el que se desarrolla la acción, y teniendo en cuenta la complejidad que se antoja va a tener el argumento, resulta gratificante poder conocer las motivaciones y la posición de cada uno de los roles. Esto permite, además, una reinterpretación de muchos seres mitológicos y divinos de diferentes culturas y épocas de la civilización, una seña de identidad de Gaiman que los creadores de esta ficción televisiva logran captar a la perfección.

Composición de las tramas

Todo ello genera, por otro lado, algo muy interesante para cualquier profesional y aficionado a las complejas historias, y es la construcción de un “árbol” de tramas en el que cada arco argumental secundario es una rama que se une al resto en un tronco central que no es otro que la guerra que se avecina. Vista así, esta primera temporada de American Gods se convierte en un interesante compendio de detalles y líneas dramáticas que se entrelazan, se nutren y modifican unas a otras, y sobre todo se hacen crecer entre ellas. El viaje de los dos protagonistas permite al espectador asomarse a una visión de las creencias religiosas antiguas (y modernas, aunque en menor medida) tan particular como acertada, pero ante todo le permite descubrir los vínculos de esas antiguas deidades, de su devenir durante siglos en una tierra en la que la fe parece haber desaparecido. A través del Sr. Miércoles, rol magistralmente interpretado por Ian McShane (John Wick: Pacto de sangre), se va desenmarañando una intrincada madeja de viejos rencores, de encuentros pasados y de traiciones presentes.

Aunque la parte dramática no sería nada sin un apartado visual espléndido que no solo saca el máximo provecho a la historia en sí, sino que capta la esencia estética de la obra de Gaiman. A medio camino entre la belleza y la visceralidad, la complejidad dramática de los personajes se nutre con una puesta en escena única que oscila entre la road movie y el viaje del héroe para encontrar su sentido en el mundo. Asimismo, la serie aprovecha para presentar los ambientes en los que se mueven los secundarios, cada uno de ellos definiéndoles de una forma muy precisa que contribuye, además, a esa reinterpretación de los mitos que realiza Gaiman. Todo ello, fondo y forma, crea una obra diferente, no apta para todos los públicos y capaz de poner a prueba la paciencia de muchos espectadores. Pero no hay atajos para poder afrontar la complejidad de una historia de estas características, y al igual que ocurre con otras series de dimensiones tan grandes, la paciencia al final tiene su recompensa.

Esta primera temporada nos deja, por tanto, el viaje iniciativo de un héroe que se adentra en un mundo de dioses, mitos y seres mágicos. Un mundo que convive con el nuestro a plena vista y que, sin embargo, el común de los mortales es incapaz de ver. Bajo este prisma, esta ficción se convierte en una versión moderna de clásicas historias, lo que aporta al conjunto un sentido mucho mayor, engrandeciendo su propia esencia y trascendiendo sus propias limitaciones televisivas para revelarse como una historia atemporal, única y brillante. Serían necesarias muchas entradas en este rincón de Internet para analizar todos y cada uno de los matices que representan a los dioses, así como cada interpretación que de sus mitos se realiza. Baste decir que, por ejemplo, los personajes de Anubis e Ibis son sencillamente perfectos, cada uno convertido en una versión moderna de su función en el Antiguo Egipto, balanza del juicio de Osiris incluida.

Lo que representa este comienzo de American Gods es el punto de partida de un complejo juego en el que los intereses y los conflictos se contraponen unos con otros. La belleza formal de su propuesta, la profundidad de sus personajes y de sus arcos dramáticos, y el toque de humor característico de Gaiman (la escena con todos los Jesús provocados por las ramificaciones de la religión católica es tan hilarante como cierta) componen ocho episodios no solo recomendables, sino sumamente interesantes para todo aquel aficionado a la historia, a los mitos clásicos y, sobre todo, al contraste que generan con una sociedad de consumo como la actual. Fuller y Green componen una sinfonía en la que cada paso del viaje, cada dios o ser mitológico que aparece, queda representado por una nota característica que enriquece el conjunto hasta dotarlo de una vida única, propia y diferente a lo visto habitualmente en televisión.

La ‘Obsesión’ de Jennifer Lopez por ‘El año más violento’


Estrenos 20marzo2015Nuevo fin de semana, y nueva ocasión para disfrutar de varias novedades con interés para públicos de lo más diversos. Desde el drama criminal de época a la comedia dramática, desde la animación hasta el thriller, la mayor parte de los géneros encuentran representación en los estrenos que esta semana se han distribuido entre ayer jueves, 19 de marzo, y hoy viernes. A todo ello se suman nombres atractivos que se convierten, en muchos casos, en el principal atractivo de los films. Pero comencemos por las novedades de ayer.

J.C. Chandor (Margin call) escribe y dirige El año más violento, drama con dosis de acción que transcurre en Nueva York a principios de la década de los años 80. La trama se centra en un inmigrante hispano que trata de sacar adelante un negocio honesto en una ciudad asolada por la corrupción y el crimen. En este contexto, su vida personal y profesional se verán envueltos en una espiral de violencia y traición que le llevará a luchar por su supervivencia. El reparto está encabezado por Jessica Chastain (Interstellar), Oscar Isaac (Las dos caras de enero), David Oyelowo y Alessandro Nivola, ambos vistos en Selma, y Catalina Sandino Moreno (serie The bridge).

El thriller tiene su máximo representante en Obsesión, nueva película de Rob Cohen (A todo gas) que sirve de vehículo a Jennifer Lopez (El plan B) para regresar al largometraje tras dos años de ausencia. El argumento se centra en la vida de una madre recién separada que se refugia en su hijo para superar su divorcio. Todo cambia cuando se muda un carismático joven a la casa de al lado, iniciándose una relación de amistad que pronto se convierte en una atracción física que llevará a ambos personajes a superar límites que no creían posibles. Junto a la actriz destacan en el reparto Ryan Guzman (April Rain), Kristin Chenoweth (serie Glee), John Corbett (serie Sexo en Nueva York) e Ian Nelson (El juez).

Y precisamente Jennifer Lopez es una de las voces originales de Home: Hogar, dulce hogar, cinta de animación producida por Dreamworks que sigue las aventuras de un alienígena inadaptado que llega a la Tierra huyendo de sus propios congéneres. Cuando una joven aventurera le encuentra se entablará una amistad que permitirá al alienígena comprender que ser diferente, equivocarse y aprender es parte de la esencia del ser humano. Dirigida por Tim Johnson (Hormigaz), entre los actores que prestan su voz a esta comedia destacan Jim Parsons (serie The Big Bang Theory), la cantante Rihanna (Battleship), Steve Martin (No es tan fácil) y Matt Jones (Cooties).

La producción más europea de la semana es, sin duda, Pasolini, nuevo film de Abel Ferrara (El funeral) que aborda la vida del conocido director italiano y la confusión que rodeó su muerte en 1975. Producida entre Italia, Francia y Bélgica, el principal protagonista de la cinta es Willem Dafoe (El gran hotel Budapest), al que acompañan Maria de Medeiros (Pulp Fiction), Riccardo Scamarcio (En tercera persona), Giada Colagrande (Before It Had A Name) y Adriana Asti (La mejor juventud).

Los estrenos del jueves se completan con el documental National Gallery, escrito y dirigido por Frederick Wiseman (Zoo) y que, como su propio título indica, se adentra en la vida del famoso museo londinense. A través de su funcionamiento, de sus visitantes y de sus trabajadores el director retrata no solo la pintura que se expone, sino que establece una relación entre pintura y cine que nutre ambos artes.

Viernes 20 de marzo

El mayor aliciente lo presenta El hombre más enfadado de Brooklyn, última película en la que podremos ver a Robin Williams (La gran boda) como protagonista. La cinta, que adapta una película franco-israelí titulada The 92 minutes of Mr. Baum (1997), narra los intentos de un antipático hombre por enmendar no solo su forma de ser, sino los errores que ha cometido con aquellos a los que ama. Todo porque recibe la noticia de que le quedan 90 minutos de vida. Humor y drama se combinan en este film dirigido por Phil Alden Robinson (Campo de sueños) y en cuyo reparto encontramos, además, a Mila Kunis (El destino de Júpiter), Melissa Leo (Prisioneros), Peter Dinklage (serie Juego de tronos) y James Earl Jones (Conan, el bárbaro).

Desde Gran Bretaña aterriza la comedia dramática Pride, cuya acción se ubica en el verano de 1984, momento en el que un grupo de mineros de Gales decide ponerse en huelga por las medidas que impone Margaret Thatcher. En un acto de solidaridad, un grupo de activistas gays de Londres decide acudir en su apoyo. Sin embargo, el sindicato minero se mostrará reticente a tal ayuda por venir de donde viene. Matthew Warchus (Círculo de engaños) es el encargado de poner en imágenes esta historia protagonizada por Bill Nighy (Una cuestión de tiempo), Andrew Scott (serie Sherlock), Imelda Staunton (La maldición de Rookford), Dominic West (serie The wire) y Paddy Considine (Submarine).

Y también de Reino Unido, aunque en colaboración con Austria, procede Mi tierra, drama romántico de corte histórico que supone el debut en el largometraje de Fritz Urschitz. La trama se centra en una joven de origen austríaco y su padre que, huyendo de los nazis, se han acomodado en un pequeño pueblo inglés. A pesar de las penurias que sufren mantienen la fe en un futuro mejor. Un futuro que parece llegar cuando ella conoce a uno de los amigos de su padre, iniciándose una relación romántica entre ambos que permitirá a la joven llegar a comprender cuál es su sitio en el mundo. Natalie Press (Island), Matthias Habich (Barriere), Johannes Krisch (La conspiración del silencio), Katy Bartrop (Godforsaken) y Karl Fischer (Folge Mir) encabezan el reparto.

Y terminamos con un estrenos español. Capa caída supone el debut en el largometraje de Santiago Alvarado, y ahonda en el género de los superhéroes desde un punto de vista diferente. Narrado como un falso documental, el film sigue la vida rutinaria de Magno, un superhéroe con poderes increíbles que hace años fue repudiado y que ahora trabaja como frutero. Juanjo Pardo (Oculto), Francesc Pagès (Los últimos días) y Rafa Delacroix (serie La Riera) son algunos de sus actores.

Diccineario

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