Wahlberg vive un ‘Día de patriotas’ conducido por ‘Baby driver’


El mes de julio está comenzando, al menos en lo que a grandes estrenos se refiere, con menos atractivo de lo que han sido los meses anteriores. Esto está próximo a cambiar, pero hasta que eso ocurra las novedades que llegan a la cartelera española, aunque interesantes, no parecen llamadas a llenar las salas. Este viernes, día 7, el thriller y el terror acaparan la temática de los principales estrenos, entre los que destaca también la comedia y el género fantástico.

Y sin grandes títulos que destaquen, esta semana comenzamos el repaso con Día de patriotas, thriller de corte muy actual que sigue a un comisario de la policía de Boston durante los atentados en la maratón celebrada en la ciudad estadounidense en 2013. La investigación de este crimen, que dejó varios muertos por la explosión de diversas bombas, llevará al policía a recorrer toda la ciudad para dar con el responsable. Dirigida por Peter Berg (El único superviviente), la cinta cuenta con Mark Wahlberg (Marea negra) como protagonista, al que acompañan John Goodman (Calle Cloverfield 10), Kevin Bacon (serie The following), J.K. Simmons (La ciudad de las estrellas), Michelle Monaghan (Pixels) y Melissa Benoist (serie Supergirl).

Entre las novedades destaca también Baby driver, cinta de acción, suspense y música que gira en torno a un joven que se ve obligado a trabajar para una banda de criminales como el conductor que les ha de ayudar a escapar tras los golpes que dan. Todo se tuerce cuando el chico debe formar parte de una huída que parece condenada a fracasar. Escrita y dirigida por Edgar Wright (Bienvenidos al fin del mundo), la cinta está protagonizada por Ansel Elgort (Divergente), Lily James (serie Downton Abbey), Jamie Foxx (Annie), Jon Hamm (serie Mad Men), Kevin Spacey (serie House of cards), John Bernthal (El contable) y Eiza González (Casi treinta).

Muy diferente es Llega de noche, producción de terror e intriga escrita y dirigida por Trek Edward Shults (Krisha) que sigue los intentos de un padre por mantener a su familia dentro de una casa a salvo de una presencia misteriosa que parece amenazar sus vidas. La situación se pondrá a prueba cuando a su puerta llegue otra joven familia pidiendo refugio. Entre los principales actores encontramos a Joel Edgerton (Loving), Riley Keough (American Honey), Christopher Abbott (Reporteras en guerra), Carmen Ejogo (Alien: Covenant) y Kelvin Harrison Jr. (Mudbound).

El terror está presente igualmente en The Love Witch, cinta con toques de comedia que escribe y dirige Anna Biller (Viva) y que, homenajeando a los films de los años 70, sigue el largo proceso de una joven bruja en la era moderna que busca al amor de su vida, para lo que hechiza a los hombres para conquistarlos. Sin embargo, todos terminan muriendo. Su fortuna parece cambiar cuando conoce al hombre de sus sueños, pero esto llevará a la joven a una espiral aun mayor de muerte. Samantha Robinson (Conducta inmoral), Laura Waddell (Folklore), Gian Keys (Dark Woods), Jeffrey Vincent Parise (La mirada del amor), Jennifer Ingrum (Bloodshed) y Lily Holleman (Tenure) encabezan el reparto.

Una de las cintas más internacionales de la semana es El hombre del corazón de hierro, thriller bélica ambientado en 1942 que aborda la historia real de la resistencia checa, que elabora un plan para acabar con el más despiadado de los altos cargos del III Reich: Reinhard Heidrych. Los encargados de llevar a cabo tan arriesgada misión son dos jóvenes soldados. Esta adaptación de la novela de Laurent Binet cuenta con capital estadounidense, francés, inglés y belga. Dirigida por Cédric Jimenez (Conexión Marsella), la película tiene un reparto igualmente internacional en el que destacan los nombres de Jack Reynor (Macbeth), Jack O’Connell (Money Monster), Kosha Engler (Los sexoadictos), Barry Atsma (Zurich), Jason Clarke (Everest), Rosamund Pike (Un reino unido), Mia Wasikowska (La cumbre escarlata), Geoff Bell (Sufragistas), Volker Bruch (serie Hijos del Tercer Reich) y Stephen Graham (serie Boardwalk Empire).

Puramente europea es La wedding planner, comedia francesa que arranca cuando el chico de una pareja le es infiel a su novia con una organizadora de bodas. Cuando ella descubre una tarjeta de visita de la mujer en un bolsillo de él se ilusiona tanto con la posibilidad de que le vaya a pedir en matrimonio que empieza a organizarlo todo, mientras el novio intenta frenar por todos los medios el enlace. Dirigida y protagonizada por Reem Kherici (París a toda costa), la cinta también tiene como intérpretes a Nicolas Duvauchelle (Como hermanos), Julia Piaton (House of time), Sylvie Testud (Tamara) y François-Xavier Demaison (La oportunidad de mi vida).

El terror y la fantasía también están presentes en la británica Prevenge, comedia escrita, dirigida y protagonizada por Alice Lowe (Burn Burn Burn) en el que es su debut tras las cámaras en el largometraje. La historia gira en torno a una mujer embarazada que está convencida de que el niño que lleva dentro le guía para que mate a gente, por lo que intentará ocultar su instinto asesino de cara al público. En el reparto también encontramos a Kate Dickie (serie Juego de tronos), Jo Hartley (Eddie el Águila), Gemma Whelan (Los viajes de Gulliver), Kayvan Novak (Paddington) y Tom Davis (Legacy).

En lo que a estrenos españoles se refiere, dos son los títulos que llegan este viernes. El pastor narra en clave dramática la lucha de un hombre cuya vida transcurre apacible en compañía de su ganado y su perro contra los intereses económicos para construir un centro comercial en sus tierras. Las negativas del pastor a vender su parcela chocará con la intención de sus vecinos de conseguir el dinero que les ofrecen por construir allí este nuevo espacio. Jonathan Cenzual Burley (El alma de las moscas) escribe y dirige esta cinta protagonizada por Miguel Martín (Celda 211), Alfonso Mendiguchía (El proyecto Manhattan), Juan Luis Sara y Maribel Iglesias (Concursante).

El drama también es el género protagonista en Brava, film dirigido por Roser Aguilar (Lo mejor de mí) que arranca cuando una joven cuya vida parece ir sobre ruedas es asaltada en el metro. A partir de aquí todo se desmorona, por lo que se refugiará en el pueblo en el que vive su padre, ocultando a todo el mundo sus heridas internas. El problema es que, lejos de tranquilizarse y olvidar, su retiro parece sacar su lado más oscuro. Laia Marull (Como estrellas fugaces), Bruno Todeschini (La delicadeza), Emilio Gutiérrez Caba (El hombre de las mil caras) y Sergio Caballero (Juegos de familia) encabezan el reparto.

Polonia y Suecia producen Estados Unidos del amor, drama ambientado en los años 90 y que gira en torno a cuatro mujeres aparentemente felices que deciden dar un giro a sus vidas acabando con la represión sexual y sus amores insatisfechos. Escrita y dirigida por Tomasz Wasilewski (Plynace wiezowce), la cinta cuenta entre sus actores con Julia Kijowska (Matka), Magdalena Cielecka (Katyn), Dorota Kolak (Vinci) y Marta Nieradkiewicz (Mur).

Terminamos este repaso con Tom de Finlandia, drama biográfico que cuenta con capital norteamericano, finlandés, sueco, danés y alemán para narrar la vida de Touko Laaksonen, héroe de la II Guerra Mundial cuyo recibimiento en Helsinki no fue el que esperaba. Perseguido por su homofobia y obligado a casarse con una mujer, este oficial condecorado encontró refugio en el arte, concretamente en unos dibujos homoeróticos que le hicieron mundialmente famoso y le convirtieron en un símbolo de la revolución gay. Dirigida por Dome Karukoski (El gruñón), la película está protagonizada por Pekka Strang (3 Simoa), Jakob Oftebro (serie 1864), Jessica Grabowsky (8-pallo), Seumas F. Sargent (The philosopher king) y Lauri Tilkanen (Härmä).

‘Los juegos del hambre’ afrontan su última edición


Estrenos 27noviembre2015Después de lo vivido el fin de semana pasado, con largas colas y sesiones prácticamente cada hora, la cartelera vuelve a verse inundada por un fenómeno de taquilla que, con toda probabilidad, se convertirá en un blockbuster, al igual que ha ocurrido con las anteriores entregas. En efecto, este viernes, 27 de noviembre, se estrena la última entrega de la saga adolescente más importante actualmente, y la única que ha sabido tomar el testigo de ‘Harry Potter’ o ‘Crepúsculo’. Pero no es la única novedad de la semana, y desde luego no es lo único importante.

Aunque es evidente que Los juegos del hambre: Sinsajo – Parte II, la última de las adaptaciones de la saga de novelas escrita por Suzanne Collins, es el estrenos que acaparará la mayor parte de salas. La cinta, que retoma los acontecimientos de la primera parte (y que cierra de este modo la versión cinematográfico del último libro), se centra en la batalla que debe librar la protagonista para asegurar el futuro de la sociedad, orquestando para ello un ataque contra el presidente, quien está obsesionado con destruirla. Sin embargo, las trampas, los engaños y las decisiones morales serán una prueba más dura que cualquier edición de los juegos. Dirigida de nuevo por Francis Lawrence (Agua para elefantes), responsable de las dos anteriores entregas, esta nueva aventura de acción y drama cuenta con todos los actores originales, entre los que destacan Jennifer Lawrence (Serena), Liam Hemsworth (El poder del dinero), Josh Hutcherson (Amanecer rojo), Julianne Moore (Siempre Alice), Philip Seymour Hoffman (El hombre más buscado), Elizabeth Banks (Magic Mike XXL), Woody Harrelson (serie True Detective), Stanley Tucci (Transformers: La era de la extinción), Donald Sutherland (La mejor oferta), Sam Claflin (El estigma del mal), Jena Malone (Puro vicio), Mahershala Ali (serie House of cards), Jeffrey Wright (serie Boardwalk Empire) y Paula Malcomson (serie Ray Donovan).

También es interesante lo nuevo de Disney Pixar, titulado El viaje de Arlo y cuya trama, como viene siendo habitual en las cintas del estudio de animación, es cuanto menos original. En esta ocasión la historia traslada al espectador a la era de los dinosaurios, aunque no a la que todo el mundo conoce. El meteorito que debería haber extinguido a estas criaturas pasó de largo, por lo que los humanos se ven obligados a convivir con los dinosaurios. En este contexto, un Apatosaurus hace un amigo humano, iniciando un viaje en el que ambos se enfrentarán no solo a los peligros del mundo, sino a sus propios miedos. Ópera prima de Peter Sohn, quien también pone su voz a un personaje, esta aventura que mezcla diversión y drama cuenta además con la participación de Raymond Ochoa (Cuento de Navidad), Jeffrey Wright, Frances McDormand (serie Olive Kitteridge), Jack Bright, Anna Paquin (serie True Blood) y Sam Elliott (Pacto de silencio), entre otros.

Los amantes del thriller tienen una cita con Coche policial, film dirigido por Jon Watts (Clown) que protagoniza Kevin Bacon (serie The following) y cuyo argumento arranca cuando dos niños de 10 años encuentran un coche policial abandonado en un campo. Para divertirse, inician un viaje montados en el coche que pronto se convertirá en una peligrosa persecución cuando el sheriff del pueblo emprenda la búsqueda de su coche desaparecido. El reparto se completa con Hays Wellford (Carver), James Freedson-Jackson, Camryn Manheim (serie Person of interest) y Shea Whigham (El lobo de Wall Street).

El último estreno norteamericano es The diary of a teenage girl, drama romántico que adapta a la gran pantalla la novela de Phoebe Gloeckner en la que una joven que anhela el amor inicia una relación romántica con el novio de su madre, al que considera el hombre más guapo del mundo. A partir de aquí, lo que se produce es una reflexión mordaz y divertida acerca del despertar sexual de una chica. Ópera prima de Marielle Heller, la cinta está protagonizada por Bel Powley (Side by side), Kristen Wiig (Marte), Alexander Skarsgård (The East) y Christopher Meloni (El hombre de acero).

Entre los estrenos europeos destaca Nadie quiere la noche, nuevo drama dirigido por Isabel Coixet (Aprendiendo a conducir) que, en esta ocasión, cuenta con capital español, francés y búlgaro. La película comienza cuando una mujer decide realizar un largo viaje para reunirse con su marido y poder acompañarle en la hazaña de descubrir el Polo Norte. Pero el viaje se convertirá en algo más, obligando a la mujer a cambiar sus rígidas ideas sobre el funcionamiento del mundo. Juliette Binoche (Godzilla), Rinko Kikuchi (Pacific Rim) y Gabriel Byrne (El tiempo de los amantes) son los principales protagonistas.

Con algo de retraso llega La maniobra de Heimlich, comedia de 2014 que narra cómo un escritor que tuvo éxito con su primera novela (y que después ha sido duramente criticado con cada cosa que ha escrito) recibe el encargo de adaptar al cine aquel libro que tanto le dio y que tanto le ha quitado después. Manolo Vázquez debuta en el largometraje con esta cinta, en cuyo reparto encontramos a Jacob Torres (Salvador), Alba Yáñez (Uruguay), Miki Escarbé (Barcelona, nit d’estiu), Marta Torné (Impávido) y Jordi Vilches (La banda Picasso).

El mexicano Arturo Ripstein, director de entre otras Profundo carmesí (1996), regresa a la actualidad con La calle de la amargura, drama con dosis de intriga y crimen que sigue a dos prostitutas de edad avanzada cuya vida está marcada por los problemas, tanto para encontrar trabajo como para vivir una vida que les llene. Ambas verán una oportunidad para cambiar su suerte en el combate entre dos enanos celebrado en la misma calle. Para lograrlo, deciden drogarles con gotas oftalmológicas, con tan mala suerte que terminan matándolos. A partir de aquí, el cúmulo de malas decisiones llevará a las mujeres a una situación insostenible. Patricia Reyes Spíndola (serie Fear The Walking Dead), Arcelia Ramírez (Las horas contigo), Silvia Pasquel (Padres culpables) y Nora Velázquez (Las caras de la luna) son las principales protagonistas.

Posiblemente la cinta más internacional de la semana sea Paulina, producción con capital argentino, brasileño y francés dirigido por Santiago Mitre (Los posibles) cuya trama arranca cuando una prometedora abogada decide dejarlo todo y volver a su pueblo natal para enseñar en un instituto de los suburbios. Después de dos semanas en el trabajo la joven es atacada por una banda. Contra las recomendaciones de su familia, volverá al trabajo para comprobar que sus atacantes podrían estar más cerca de lo que imagina. Este thriller dramático está protagonizado por Dolores Fonzi (El crítico), Oscar Martínez (La fiesta) y Esteban Lamothe (El estudiante).

Francia también está presente, junto a Taiwán, China y Hong Kong, en The Assassin, propuesta que mezcla acción y drama para contar cómo la hija de un general chino del siglo IX es secuestrada por una monja que la convierte en una letal asesina. Entregada a la disciplina de su orden, con el paso de los años la joven será enviada a su pueblo natal para matar al que iba a ser su prometido, un primo suyo que controla la mayor zona militar del norte de China. Será entonces cuando deba elegir entre sus recuerdos y sus sentimientos, o su entrega a una orden que prácticamente la ha criado. Hou Hsiao-Hsien (El maestro de las marionetas) dirige la cinta, mientras que Qi Shu (Transporter), Chen Chang (The Grandmaster) y Satoshi Tsumabuki (La casa del tejado rojo) son los principales protagonistas.

Pasamos ahora a los documentales, entre los que destaca La granja del Paso, nueva cinta dirigida por la también actriz Silvia Munt (Pretextos) que aborda los efectos de la crisis económica en diversos ámbitos de la sociedad. A través de su mirada, la directora ofrece una cruda interpretación del sufrimiento que viven los ciudadanos, pero también permite al espectador asistir a la transformación que sufren muchos de ellos.

La crisis también es la protagonista de Mami, ¡ya sé dónde está el dinero!, producida entre México, España y Estados Unidos y cuyo argumento se centra en algo tan sencillo como la pregunta de una madre octogenaria a su hijo, que se ve obligado a volver ante la falta de encontrar trabajo. Dicha pregunta es: “¿qué está ocurriendo?”, ante lo que el director Arturo Cisneros (Bagdag rap) inicia un viaje por medio mundo para citarse con intelectuales y economistas que puedan darle una respuesta.

Por último, Malpartida Fluxus Village es un documental biográfico producido en 2014 entre España y Alemania a modo de homenaje a la figura de Wolf Vostell, artista alemán que en los años 70 se instaló en Malpartida, un pequeño pueblo de Cáceres que convirtió en la primera localidad Fluxus, combinando el arte con la naturaleza y la forma de vida de sus vecinos. La cinta está dirigida por María Pérez, quien debuta de este modo en el largometraje.

Depp se hace mafioso para aguar la gran noche de Álex de la Iglesia


Estrenos 23octubre2015Si el fin de semana pasado estuvo marcado por pocos pero interesantes estrenos, este viernes que nos ocupa llega cargado de novedades, de títulos tan variados como atractivos, con repartos espectaculares y con tramas cuanto menos curiosas. Y la oferta es para toda la familia, pues junto al thriller y el drama se estrena la secuela de una de las cintas de animación más originales de los últimos años. Pero comencemos el repaso de este 23 de octubre.

Y para ello nada mejor que Johnny Depp (Mortdecai), quien regresa con un cambio físico asombroso en Black Mass, adaptación del libro de Dick Lehr y Gerard O’Neill que relata el caso real de Whitey Bulger, el más violento criminal del sur de Boston que se convirtió en confidente del FBI a cambio de llegar a dominar todos los negocios ilícitos y de cometer crímenes impunemente. Hermano de un senador, la relación entre la Oficina y el criminal alcanzó cotas insospechadas de corrupción. Acción, drama y mucha violencia es lo que propone esta cinta dirigida por Scott Cooper (Corazón rebelde) que cuenta con un reparto increíble en el que destacan Joel Edgerton (Exodus: Dioses y reyes), Benedict Cumberbatch (The imitation game), Kevin Bacon (serie The following), Jesse Plemons (The master), Peter Sarsgaard (Ladygrey), Dakota Johnson (Cincuenta sombras de Grey), Corey Stoll (Ant-Man), Juno Temple (Lejos del mundanal ruido), Julianne Nicholson (Agosto), Adam Scott (The overnight) y David Harbour (serie The newsroom).

Mucho más divertida, al menos para los más pequeños de la casa, es Hotel Transilvania 2, continuación de las aventuras de Drácula y sus amigos que, en esta ocasión, se centra en los intentos de los monstruos de enseñar a un pequeño que es mitad humano, mitad vampiro, todo lo que un buen monstruo debe conocer. Una tarea que se complicará con la llegada del padre de Drácula. El humor vuelve a ser la nota predominante de esta película dirigida por Genndy Tartakovsky, director de la primera parte, y que cuenta con las voces, en la versión original, de Adam Sandler (Pixels), Andy Samberg (Cosas que hacer antes de los 18), Selena Gomez (Getaway), Kevin James (Superpoli en Las Vegas), Steve Buscemi (serie Boardwalk Empire) y David Spade (Niños grandes 2).

Y ya que hablamos de secuelas, esta semana también se estrena la nueva entrega de Paranormal Activity, subtitulada Dimensión fantasma y cuyo fin no es otro que perpetuar el formato y la fórmula que tan buenos éxitos ha dado en el pasado, independientemente de la historia en sí. En este sentido, la trama sigue a una familia que se muda a una nueva casa en la que descubren una cámara de vídeo y una serie de cintas grabadas en el lugar. La sorpresa llega cuando descubren que a través de la lente pueden percibir toda la actividad paranormal que hay en la casa, que parece especialmente interesada en la hija pequeña del matrimonio. Gregory Plotkin debuta en la dirección con esta cinta de terror protagonizada por Chris J. Murray, Brit Shaw (serie Nashville), Iby George, Dan Gill (El gurú de las bodas) y Olivia Taylor Dudley (Atrapados en Chernobyl).

Muy diferente es la comedia romántica El marido de mi hermana, producción estadounidense de 2014 cuyo reparto está plagado de nombres propios. Dirigida por Tom Vaughan (Medidas extraordinarias), la cinta narra la difícil relación que mantiene un profesor de Cambridge con una de sus estudiantes, quien le revela que va a ser padre. A esta delicada situación se suma la atracción que siente por una exuberante novelista que, además, es la hermana de la madre de su futuro hijo. Pierce Brosnan (La conspiración de noviembre), Jessica Alba (Ahora los padres son ellos), Salma Hayek (Peso pesado), Ben McKenzie (serie Gotham) y Malcolm McDowell (serie Mozart in the jungle) encabezan el reparto.

Antes de pasar a las novedades nacionales hay que mencionar El rostro de un ángel, nueva película de Michael Winterbottom (El demonio bajo la piel) rodada en 2014. Producido en Reino Unido, este drama basado en la novela de Barbie Latza Nadeau aborda la historia real de Amanda Knox y la investigación que desarrollaron una periodista y un director de documentales para obtener una noticia relacionada con un crimen. Kate Beckinsale (Desafío Total), Daniel Brühl (Rush), Cara Delevigne (Anna Karenina), Peter Sullivan (serie Los Borgia) y Corrado Invernizzi (Zabana!) son los principales protagonistas.

Sin duda el estreno español más importante es Mi gran noche, lo nuevo de Álex de la Iglesia (Las brujas de Zugarramurdi) que, en calve cómica, narra los entresijos de la grabación de un especial de Año Nuevo en pleno agosto. Un veterano artista, un nuevo ídolo latino de masas, unos presentadores que se odian a muerte y unos figurantes condenados a repetir la celebración una y otra vez son algunos de los protagonistas de esta espiral de caos y risas que cuenta con un reparto plagado de nombres del panorama cinematográfico español, entre ellos Raphael (Digan lo que digan), Mario Casas (Ismael), Pepón Nieto (Impávido), Blanca Suárez (Perdiendo el norte), Santiago Segura (Torrente 5. Operación Eurovegas), Carlos Areces (Anacleto: Agente secreto), Terele Pávez (Café solo o con ellas), Carolina Bang (Dos a la carta), Carmen Machi (Kamikaze) y Hugo Silva (Musarañas).

Por otro lado, Un día perfecto para volar supone el regreso de Marc Recha como director y guionista tras Ponts de Sarajevo (2014). La trama comienza cuando un niño que trata de hacer volar una cometa recurre a la ayuda de su padre para poder sacarla de la maleza en la que se ha enredado. A partir de esta premisa, la imaginación del adulto y del pequeño echará a volar en una sucesión de cuentos. El reparto, encabezado por el propio Recha, se completa con Sergi López (Un día perfecto) y Roc Recha.

A medio camino entre el drama y la comedia se sitúa El complejo de dinero, cinta que arranca cuando un joven regresa a la finca familiar para presentar a su novia y anunciar sus planes de boda. Pero la familia, que se mueve por el dinero, tiene un punto de vista muy particular sobre este enlace. Dirigida por Juan Rodrigáñez, que debuta en el largometraje, la película está protagonizada por Jorge Dutor, Rafael Lamata (La espalda de Dios), Gianfranco Poddighe (Los seductores) y Lola Rubio.

Desde Alemania llega Victoria, thriller dramático que se centra en una española residente en Berlín. Desarrollada a lo largo de una única noche, la trama sigue los problemas de la protagonista, cuya vida cambiará cuando conozca a cuatro jóvenes para los que la diversión está comenzando. Dirigida por Sebastian Schipper (Absolute Giganten), la cinta está protagonizada por Laia Costa (serie Pulseras rojas), Frederick Lau (La ola) y Franz Rogowski (Frontalwatte).

También cuenta con capital europeo Alubias rojas, producción francesa de 2013 escrita y dirigida por Narimane Mari en la que es su primera incursión en el largometraje. El argumento arranca cuando un grupo de jóvenes de Argelia que hasta ese momento habían vivido despreocupados deciden que tienen que empezar una guerra. A través de su mirada la cinta analiza las motivaciones, los odios y los significados de los conflictos armados en la región. El anónimo reparto está encabezado por Adlane Aïssani, Amir Nourine, Bilal Azil y Chems-Edine Boudjema.

Las novedades de ficción se completan con Villa Touma, drama familiar con dosis de romance producido en Palestina en 2014 y cuya trama se centra en tres hermanas aristocráticas y solteras que se aferran a su mansión para no aceptar el éxodo al que se ha visto obligada su clase social con motivo de la ocupación. Encerradas entre las paredes de la vivienda, sus vidas cambiarán cuando reciban la visita de su sobrina huérfana. Suha Arraf, que da el salto al largometraje de ficción, escribe y dirige la cinta, mientras que Nisrren Faour (The savior), Ula Tabari (Inheritance), Cherien Dabis (May in the summer), Maria Zreik y Nicholas Jacob (Out in the dark) son los principales actores.

Por último, un documental español. Next aborda el viaje y la dura realidad a la que se enfrentan muchos niños y niñas de Estados Unidos que realizan diariamente agotadores viajes a Hollywood para participar en audiciones que les abran las puertas al mundo del espectáculo. Un camino en el que son acompañados, y muchas veces empujados, por sus padres, que buscan el trozo de ese pastel que es el sueño americano. La película está escrita y dirigida por Elia Urquiza (Entre el dictador y yo).

3ª T. de ‘The following’, final adecuado para un desarrollo forzado


La tercera temporada de 'The Following' es un final digno para la serieA Kevin Williamson siempre habrá que reconocerle el mérito de resucitar el cine de terror con Scream (1996) y Sé lo que hicisteis el último verano (1997). Incluso marcó a toda una generación con ese drama adolescente sobrecargado de filosofía que fue la serie Dawson Crece. Pero todas esas obras pecan de algo que también ha sufrido su última creación, The following, cuya tercera y última temporada ha sido, por decirlo de algún modo, un correcto broche a un desarrollo que adquiría por momentos tintes casi irreales. Estos últimos 15 episodios son el perfecto resumen de lo mejor y lo peor que ha ofrecido esta serie.

La tendencia de Williamson a situar a sus personajes en situaciones límite es, posiblemente, el mayor pecado de sus creaciones. No es que sea algo necesariamente malo, pues muchas de sus tramas se han beneficiado de ello. Pero por lo general, y si no está acompañado de un desarrollo coherente, suele crear situaciones cuanto menos cuestionables. El caso de la serie protagonizada por Kevin Bacon (X-Men: Primera generación) pertenece a esa categoría general. En efecto, la tercera temporada, que planteaba un escenario relativamente nuevo, recae en la obsesión del guionista de colocar a su protagonista en una evolución narrativa cuyos giros argumentales no dan tregua al espectador, en una escalada dramática que alcanza cotas poco lógicas.

En este sentido, The following llega a coquetear con la posibilidad de que el héroe encuentre a su alter ego en la que siempre había sido su némesis. Vamos, que el policía se convierta en asesino. Y si bien es cierto que los episodios que protagonizan este conato evolutivo son de los mejores, también es cierto que resulta una situación un tanto extraña. Además, la necesidad de dar un final a personajes como el de James Purefoy (Templario) y Gregg Henry (Any day now) obliga a la historia a desviarse un poco de lo verdaderamente relevante, lo que termina por convertir a esta tercera temporada en una suerte de cajón de sastre que pueda dar respuesta a todas, o casi todas, las preguntas.

El principal problema de esto es que no está estructurado como un proceso orgánico. A pesar de que la persecución de un nuevo villano (muy bien interpretado por Michael Ealy, visto en la serie Almost human) permite a la trama focalizar la atención sobre un nuevo interés dramático, la necesidad de cerrar historias secundarias abiertas obliga a desviar dicha atención en favor de algo más urgente, que es precisamente dar un final a los asesinos en serie que han sobrevivido a lo largo de las anteriores temporadas. El resultado, en líneas generales, es una temporada final irregular, con buenos momentos generados por los nuevos personajes y la evolución del protagonista, y con momentos más forzados dramáticamente hablando motivados por los viejos conocidos. ¡Ah!, y tratando de recuperar la inspiración de Edgar Allan Poe que dio pie a la primera temporada.

El amor al trabajo

'The Following' presenta a un variado grupo de villanos en su 3ª T.Pero como decía, The following presenta un episodio final correcto. Más que correcto. El destino del personaje de Bacon no solo es lógico, esperado y satisfactorio, sino que convierte al héroe en un antihéroe, en un personaje que debe luchar contra el mundo desde las sombras, todo con el fin de proteger a los que considera su familia. En este sentido, Ryan Hardy termina la serie como la empieza, es decir, como un hombre solitario, que ha dejado todo y a todos de lado por su obsesión con los criminales, con cazar a los culpables de una vida que, aunque aparentemente no desea, en realidad no es capaz de evitarla.

El significado de ese final en el hospital es, quizá, lo mejor de toda la serie, ofreciendo un sentido a la ficción y permitiendo al espectador encontrar un sentido al viaje iniciado hace tres años, aunque para ello haya tenido que soportar algunos momentos verdaderamente pasados de vueltas. De hecho, uno de los más surrealistas es el que se produce justo antes de ese final, en un puente que vive una resurrección al más puro estilo zombie única y exclusivamente para servir de excusa a las necesidades narrativas que componen la conclusión de la serie. Es tan absurdo como hilarante, pero puede perdonarse si lo único que interesa es el final de la serie.

Con todo y con eso, uno de los aspectos más interesantes de esta última entrega episódica es la evolución de sus personajes. Mejor dicho, de sus héroes. Porque junto a los cambios que sufre el personaje de Bacon es importante señalar los que sufre el rol de Shawn Ashmore (X-Men 2) y Jessica Stroud (Ted), esta última en una medida mucho menor. Todos ellos, ya sea por pérdidas o por ataques contra su pasado más íntimo, presentan unos cambios que les llevan a modificar sus patrones de conducta hacia un carácter más reservado e individualista. Vamos, más parecidos al héroe. El problema es que sus respectivas definiciones a lo largo de los episodios han sido tan débiles (sobre todo la de ella) que dichos cambios no tienen una justificación clara, lo que a la larga impide una identificación con dichas decisiones.

Dicho esto, y sin que esta tercera y última temporada pueda considerarse notable, The following pone un broche más que digno a su corta existencia. Dejando a un lado las concesiones dramáticas, algunas más absurdas que otras, la serie termina como debe, con un héroe marcado para siempre y condenado a vivir en el anonimato en busca de una organización criminal que, a todas luces, es demasiado grande como para derrocarla. Como ya he dicho, que el recorrido para llegar hasta allí haya sido más o menos irregular queda mitigado por esa conclusión, pero no por ello debe ser olvidado. Kevin Williamson vuelve a demostrar que maneja bien los elementos del thriller, pero también que le cuesta mucho controlar el desarrollo de sus tramas.

‘The Following’ cambia a Poe por la religión en su 2ª temporada


Los personajes de James Purefoy y Kevin Williamson evolucionan notablemente en la segunda temporada de 'The Following'.He de confesar que cuando comenzó la segunda temporada de The following no tenía muchas esperanzas puestas en la serie creada por Kevin Williamson (Dawson crece). Cuando en este mismo espacio analizaba lo que dio de sí la primera temporada destacaba la facilidad del guionista para crear historias con impactantes premisas iniciales que, por desgracia, luego se desinflaban ostensiblemente. Con estos antecedentes la nueva entrega de 15 capítulos se antojaba cuanto menos previsible. Pero en uno de esos giros argumentales a los que nos tiene tan acostumbrados Williamson ha planteado una continuación arriesgada, valiente y compleja que presenta un desarrollo algo más coherente para esta historia sobre un asesino en serie, su secta de seguidores y el hombre que le persigue, si bien es cierto que sigue cayendo en algunos de los vicios de su predecesora.

Lo cierto es que el último episodio de la anterior temporada dejaba el terreno abonado para una reinterpretación completa de la trama. Y así ha sido. Estos nuevos episodios ahondan en fenómenos como la admiración que despierta el asesino en serie al que da vida James Purefoy (serie Roma) o la obsesión del rol de Kevin Bacon (X-Men. Primera generación), dos de los pilares fundamentales de esta ficción. Un proceso que indudablemente pasa por una mayor complejidad moral de sus protagonistas, quienes no solo maduran respecto a la primera parte, sino que se vuelven más oscuros, menos previsibles, desdibujando la línea que separa el bien del mal de forma notable. De este modo, las motivaciones del asesino superan la idea inicial de la literatura para sumergirse en la religión, y todo ello a su vez para demostrar que el egocentrismo del personaje de Purefoy lo único que hace es aprovechar las debilidades de aquellos que le rodean para nutrirse. Es decir, que tanto Edgar Allan Poe como la Biblia no son más que meras excusas para dar rienda suelta a su necesidad de matar.

Es este un aspecto que puede pasar desapercibido o interpretarse en sentido contrario. Sea como fuere, la ausencia de Poe (al que, por cierto, se hace referencia en algún momento) queda justificada en esta evolución del personaje, quien a pesar de rodearse de unos fanáticos religiosos nunca llega a absorber dicha doctrina, siendo simplemente un medio para lograr un fin (en este caso, la inmortalidad). Y aunque este elemento es interesante, el verdadero corazón de esta segunda temporada es el cambio que sufren tanto el personaje de Bacon como el de Shawn Ashmore (X-Men 2), quienes presentan unas heridas emocionales y psicológicas mucho más profundas de lo que en un principio podría parecer. Traumatizados por lo vivido en la primera temporada, ambos defensores de la ley realizan en esta entrega de The Following un peligroso camino que les lleva a tomarse la justicia por su mano sin miramientos ni remordimientos. La facilidad con la que matan, así como las elecciones que hacen, les llevan a rebasar esa delgada línea que, en la teoría narrativa, separa a los buenos de los malos.

Y hay que decir que funciona. Gracias a ello el desarrollo dramático se convierte en una espiral de violencia y venganza personal que, curiosamente, cambia de protagonistas. Si en la primera temporada la venganza era del villano, ahora es de los héroes. Y mientras que en los primeros episodios las muertes se registraban sobre todo a manos de Purefoy y sus seguidores, ahora los que más se manchan las manos son los dos ex agentes del FBI. Williamson logra que dicha espiral no se le escape de las manos, es cierto, pero en todo momento planea la posibilidad de que los personajes superen el límite que les convierta en villanos. Incluso los riesgos de esta apuesta se resuelven de forma más o menos lógica, pues la solitaria persecución que inician los dos protagonistas queda justificada con las filtraciones dentro del FBI.

Una nueva familia

Ello no impide, sin embargo, que The Following no caiga de nuevo en algunos de los errores, o mejor dicho concesiones, que ya afearon la primera temporada. Me refiero a la necesidad de Williamson de presentar a sus héroes como… bueno, como héroes. Las venganzas de los personajes de Bacon y Ashmore, diferentes pero al mismo tiempo relacionadas, dibujan un interesante perfil psicológico, pero al mismo tiempo fuerzan la trama a situaciones un tanto incoherentes con el resto del desarrollo. La necesidad de los protagonistas de enfrentarse solos a sus demonios, incluso aunque tengan la bendición de todo el background dramático, no deja de ser un poco increíble, sobre todo si tenemos en cuenta que la forma de resolver las situaciones creadas es normalmente la misma.

Concesiones aparte, esta segunda temporada destaca también por la presencia de una nueva familia, y nunca mejor dicho. Su presencia en el primer episodio ya deja patente que no estamos ante una continuación al uso de la serie, sino ante una evolución notable. Solo hace falta ver que las máscaras utilizadas no son de Poe, sino de Joe Carroll, el personaje de Purefoy. Este detalle tan simple como eficaz define estos episodios como un estudio sobre la psicopatía del villano y su influencia en el resto de mentes que le siguen con una adoración inusitada. Precisamente en este aspecto es donde tiene más presencia este nuevo grupo, cuyos máximos representantes son los personajes de Connie Nielsen (Tres días para matar) y Sam Underwood (serie Dexter). Nacidos como unos seguidores de Carroll, su naturaleza va mucho más allá, convirtiéndoles en una especie de espacio de apoyo a psicópatas para que estos desarrollen sus fantasías y traumas.

Su labor dramática, por tanto, va mucho más allá de la mera comparsa. Gracias principalmente al doble trabajo de Underwood, que interpreta a gemelos, estos nuevos personajes adquieren entidad propia, primero dependiente del conflicto que centraba la primera temporada, luego como agentes independientes y objetivo de la venganza del personaje de Ashmore. La complejidad de sus decisiones y de sus traumas aporta a la trama un punto de vista distinto, creando un segundo arco argumental que nutre al principal y, al mismo tiempo, ofrece nuevas y autónomas posibilidades narrativas. El hecho de que vayan a tener presencia en la próxima temporada no hace sino reforzar la idea de que la serie ha evolucionado hacia algo más grande que mira hacia adelante en lugar de intentar recuperar el pasado.

En pocas palabras, The Following ha sabido reinventarse. Es cierto que sigue pecando de algunos excesos y de concesiones al dramatismo que pueden resultar innecesarios y hasta contraproducentes, pero en líneas generales esta segunda temporada ha sido un lavado de cara de la producción. Los héroes han madurado hacia un estado mucho más sombrío y radical, mientras que los villanos han dado rienda suelta a su violencia y radicalismo. Esta evolución de personajes, unido a una concepción algo más amplia de la trama original y a la incorporación de unos nuevos e interesantes personajes, lleva a la serie a un estado inesperado que deja atrás muchas de las premisas iniciales para proponer una alternativa fresca y más dinámica que, eso sí, sigue manteniendo los puntos de giro sorprendentes.

‘X-Men: Primera generación’, amistad como eje de la espectacularidad


'X-Men. Primera generación' se centra en los orígenes de los mutantes.Cuando en 2006 la saga de los X-Men llegó a su fin la pregunta que tocaba hacerse era: ¿y ahora qué? Tras tres películas taquilleras, algunas con más calidad que otras, los responsables estaban más interesados que nunca en explotar todo lo posible una fuente de ingresos tan prometedora. El problema era que las aventuras mutantes parecían haber llegado a un punto muerto con X-Men: La decisión final, cuya conclusión era una especie de punto y aparte en las aventuras. Así las cosas, y hasta que se encontrara una solución, se optó por centrar la atención en el personaje de Lobezno, lo que produjo un film sobre los orígenes de Lobezno, de nuevo interpretado por Hugh Jackman (Acero puro). Volviendo a la saga mutante, esta encontró dicha solución en un reinicio de la historia, o mejor dicho en una época distinta de todo el arco dramático de los cómics. El resultado se pudo ver en 2011 bajo el título X-Men: Primera generación. Y el resultado no pudo ser más prometedor.

La película, dirigida para la ocasión por el siempre interesante Matthew Vaughn (Kick-Ass) recupera prácticamente todos los elementos que definieron la saga allá por el año 2000. Con un mayor desarrollo de personajes, una trama que encontraba el equilibrio entre la intriga y la acción, y una puesta en escena notablemente mejor que la de sus predecesoras, esta historia centrada en los primeros años de Charles Xavier y Magneto (ahora interpretados por James McAvoy y Michael Fassbender respectivamente) se convertía en un entretenimiento capaz de aportar frescura y novedad a una franquicia que parecía condenada a un cierto tedio. Posiblemente lo mejor que pudieron hacer sus responsables es borrar de un plumazo a todos aquellos personajes protagonistas en las anteriores películas y aportar caras nuevas al mundo de los mutantes. Incluso aquellos roles que tienen una versión rejuvenecida en el film se muestran distintos a como habían sido presentados en un inicio.

Consciente de esto, el desarrollo dramático elegido por los guionistas centra su atención, precisamente, en los papeles de McAvoy y Fassbender, en esa enemistad surgida de la amistad y en la relación que empieza a forjarse entre ellos. La idea de presentar los orígenes del amo del magnetismo ofrece a los fans un nexo de unión tan sutil como loable, pues conecta directamente con el film original, estableciendo más paralelismos si cabe. Aunque sin duda lo más interesante de esta primera generación de mutantes reside en cómo evolucionan todos sus personajes. En este sentido el guión juega con la idea que tienen los espectadores de dichos roles, aprovechando sus definiciones clásicas de héroes o villanos para moverlos de un extremo a otro sin resultar previsible o monótono. Lo más relevante es que los personajes tienen una definición tan sólida que la historia funciona sin necesidad de conocer previamente las posturas de cada uno, ofreciendo por tanto una trama de amistad, redención y conflictos morales clásica y rica en matices.

Puede resultar un poco extraño, y para cierto sector del público incluso erróneo, el que los dos principales enemigos de la saga participen aquí de una amistad que les une y al mismo tiempo les separa (detalle, por cierto, que enriquece notablemente la acción). Sin embargo, en este aspecto la película también toma como referencia a una de sus predecesoras, X-Men 2. Al igual que ocurría en la película de Bryan Singer (Sospechosos habituales), la presencia de un enemigo común, en este caso interpretado por Kevin Bacon (serie The following), es el elemento que obliga al resto de personajes a unirse. Y al igual que entonces, las decisiones de los personajes una vez lograda la victoria les define más que cualquier otra tomada a lo largo de la trama. Unas decisiones que, por cierto, tienen unas consecuencias traumáticas para el desarrollo de los personajes en sucesivas películas.

Efectos en lugar de carisma

En cierto modo, X-Men: Primera generación se podría considerar un compendio de lo mejor de todas las películas sobre los superhéroes mutantes. Posee una trama interesante, un desarrollo amplio y complejo de sus personajes, y sus efectos especiales son los más espectaculares de las cuatro películas. Este último elemento, por cierto, eleva al film a una categoría distinta a la de sus predecesores, pues ninguna de ellas fue capaz de combinar con el acierto de ésta todos los elementos. Es cierto que la segunda parte es la que más se acerca en este sentido, pero algunos momentos de la película dirigida por Vaughn son sencillamente magníficos, logrando generar en el espectador emociones encontradas ante, por ejemplo, el momento en que Magneto levanta un submarino. La grandeza del momento se mezcla con el intimísimo de un personaje que descubre, por fin, las capacidades de su poder.

Aunque si algo se puede, y se debe, achacar al film es la falta de carisma de sus personajes, algo en lo que los actores, la mayoría correctos, poco pueden hacer. No hablamos ahora de los dos protagonistas, cuya labor tomando el testigo de Patrick Stewart (Dad Savage) e Ian McKellen (El señor de los anillos: Las dos torres) completando sus aportaciones a los roles es indiscutible. No, el problema reside fundamentalmente en el grupo de jóvenes que integran esa primera clase a la que hace referencia el título en su versión original. Prácticamente ninguno de ellos (la excepción sería Jennifer Lawrence) es capaz de hacer que sus papeles se demarquen un poco del arquetipo, ofreciendo una imagen bastante plana, con motivaciones algo tópicas y sin sorpresa alguna en el desarrollo dramático de cada uno. Y si bien es cierto que nada de eso afecta demasiado a la visión global de la historia, también hay que señalar que de haber logrado algo más de implicación de dichos secundarios el film hubiera ganado en calidad.

La parte positiva de esta ausencia de carisma es que el peso narrativo recae sobre los hombros de McAvoy y Fassbender, lo que ambos aprovechan (sobre todo el segundo) para profundizar en el conflicto personal que nace entre ellos. Posiblemente todo esto estuviera contemplado desde un primer momento, pero eso no impide que se produzcan altibajos emocionales en la historia, que gana interés cuando el deterioro de la amistad hace acto de presencia y pierde enteros cuando son los secundarios los que deben asumir roles más protagonistas. Una lástima, pues ni siquiera la buena labor de Vaughn tras las cámaras logra ocultar esa sensación de que algo no encaja del todo bien en un conjunto, por otro lado, que tiene unas piezas perfectamente diseñadas.

En resumen, se puede entender que X-Men: Primera generación es una de las mejores películas de la saga mutante. No puede considerarse una secuela de la trilogía anterior, es evidente, y eso es lo que permite a sus responsables tener más libertad a la hora de plantear la historia. La ausencia de actores que habían saturado sus personajes es un soplo de aire fresco al dinamismo de la trama, que a pesar de poseer altibajos recuerda, y para bien, a lo visto en las primeras incursiones cinematográficas de estos superhéroes. Se pierde el conflicto racial, pero se gana en la enemistad de dos amigos condenados a entenderse. Ahora toca comprobar si tanto esta historia, ambientada años antes de los anteriores films, y las películas originales son capaces de convivir bajo un mismo techo.

Steve Jobs y la F1 lideran los estrenos perseguidos por la ‘R.I.P.D.’


Estrenos 20septiembre2013Biopics, hechos históricos dramatizados, adaptaciones literarias y de cómic, terror, … Esas son, en líneas generales, las temáticas que llegan hoy, 20 de septiembre, a la cartelera española. Muchos estrenos, sí, pero al igual que la semana anterior, con poco potencial para atraer a muchos espectadores a las salas, aunque con el suficiente para los fanáticos de los temas que abordan. Tecnología, fantasía e incluso Fórmula 1 son los ingredientes de este fin de semana en el que el cine español tiene un claro sabor a sangre.

Y como hacemos todos los viernes, comenzamos por los estrenos estadounidenses y, más concretamente, por jOBS, drama que narra la vida del creador de Apple, Steve Jobs, y los diferentes problemas que tuvo para convertir la famosa compañía de la manzana en un referente del cambio tecnológico y social, desde la creación del primer ordenador en un garaje hasta la presentación de los últimos dispositivos móviles como el iPhone o el iPad. Dirigida por Joshua Michael Stern (El último voto), el encargado de dar vida al protagonista es Ashton Kutcher (Killers), mientras que Dermot Mulroney (La boda de mi mejor amigo), Josh Gad (Los becarios), Lukas Haas (serie Touch), Matthew Modine (El caballero oscuro: La leyenda renace), J.K. Simmons (Spider-Man), James Woods (Asalto al poder) y Kevin Dunn (Transformers) son algunos de los secundarios que completan el reparto.

Muy diferente es el estilo de R.I.P.D.: Departamento de policía mortal, cinta de ciencia ficción con sus buenas dosis de humor que adapta el cómic homónimo de Peter M. Lenkov. La película da comienzo cuando un policía pierde la vida durante una operación. En lugar de ir al cielo es reclamado por un cuerpo especial de agentes “no-muertos” que se dedican a preservar el paso de los vivos al otro mundo. Asignado con un veterano agente, deberá aprender las nuevas reglas de su mundo mientras salva a la Humanidad de una rebelión que amenaza con arrasarlo todo. Robert Schwentke (Plan de vuelo: Desaparecida) es el director de este film plagado de efectos especiales, acción y fantasía que podrá verse en 3D. El reparto está integrado por Ryan Reynolds (Buried), Jeff Bridges (Valor de ley), Kevin Bacon (serie The Following), Mary-Louise Parker (RED 2), Stephanie Szostak (La cena), James Hong (Safe), Marisa Miller y Robert Knepper (Transporter 3).

El otro gran estreno norteamericano es Rush, lo nuevo de Ron Howard (Una mente maravillosa) que relata la rivalidad dentro y fuera de los circuitos de Fórmula 1 de los pilotos James Hunt y Niki Lauda durante la década de los 70. Un duelo que les llevó al límite de sus fuerzas físicas y mentales con tal de demostrar ser el mejor piloto en un deporte donde el más mínimo error puede costarte la vida, y en una época donde las medidas de seguridad no eran tan exigentes como ahora. Chris Hemsworth (Thor) y Daniel Brühl (Malditos bastardos) dan vida a la pareja de pilotos en este drama que cuenta además con Olivia Wilde (serie House), Alexandra Maria Lara (El caso Farewell), Pierfrancesco Favino (Guerra Mundial Z), David Calder (La momia. La tumba del emperador dragón) y Natalie Dormer (serie Juego de Tronos).

Además de estas tres novedades, sin duda las que más repercusión tendrán, nos encontramos también con Incondicional, intenso drama producido en 2012 basado en hechos reales que se centra en la vida de una mujer que ve cómo su vida de cuento de hadas se hace añicos cuando su marido es asesinado. Habiendo perdido las ganas de vivir, su reencuentro con un amigo de la infancia y el objetivo común que ambos comparten le hará reencontrarse consigo misma y con la vida que siempre había querido. Escrito y dirigido por Brent McCorkle, supone el debut en el largometraje de este joven director. Lynn Collins (El mercader de Venecia), Michael Ealy (Underworld: El despertar), Bruce McGill (Caza a la espía), Diego Klattenhoff (serie Homeland), Kwesi Boakye (I can do bad all by myself) y Cedric Pendleton (Diario de una chiflada) son algunos de sus protagonistas.

Si miramos hacia Europa Thérèse D. es la propuesta más interesante. Protagonizada por Audrey Tautou (La delicadeza), la película francesa narra los intentos de una mujer por escapar de los convencionalismos sociales que la atan a un mundo y una clase social que no comprende a comienzos del siglo XX. Adaptación de la novela de François Mauriac, supone la obra póstuma del director Claude Miller (Esa sonrisa), y cuenta además con Gilles Lellouch (Pequeñas mentiras sin importancia), Anaïs Demoustier (Las nieves del Kilimanjaro), Catherine Arditi (La pequeña ladrona) e Isabelle Sadoyan (Las horas del verano).

Otro film es la inglesa Occidente es Occidente, producción de 2010 que cuenta cómo un padre pakistaní, en un intento por hacer que su hijo sea un buen musulmán y aprenda las tradiciones de su tierra, viaja con su familia desde Manchester hasta Pakistán. Una vez allí comprenderá, sin embargo, que él mismo quebrantó muchas de las tradiciones y que, a pesar de su edad, todavía tiene mucho que aprender. A medio camino entre la comedia y el drama, la película es el debut en el largometraje de ficción de Andy De Emmony, y está protagonizada por Aqib Khan, Om Puri (Los demonios de la noche), Linda Bassett (El lector) y Robert Pugh (Robin Hood).

Concluimos los estrenos de esta semana con tres películas españolas. Para Elisa supone el debut en el largometraje de Juanra Fernández, también guionista, y narra la traumática situación que vive una joven estudiante encargada de cuidar a una niña cuando descubre que, en realidad, se ha adentrado en una casa dominada por una desequilibrada. Lo que comienza siendo una tarde normal y corriente podría convertirse en su última tarde. Terror y thriller se combinan en esta película protagonizada por Ana Turpin (El florido pensil), Ona Casamiquela (Eva), Luisa Gavasa (De tu ventana a la mía), Jesús Caba (8 citas), Sheila Ponce y Enrique Villén (Los lunes al sol).

Al mismo género pertenece Omnívoros, cinta escrita y dirigida por Óscar Rojo (Brutal Box) cuya trama gira en torno a un periodista gastronómico que acepta el encargo de una editora independiente para que escriba acerca del fenómeno de los restaurantes clandestinos. Lo que empieza como un trabajo más se convertirá en una pesadilla dantesca cuando logre acceder a uno de esos restaurantes y descubra qué es lo que se cuece realmente en su cocina. Su reparto está integrado por Ángel Acero (Balada triste de trompeta), Fernando Albizu (Fuera de carta), Carina Björne, Mario de la Rosa (Brutal Box) y Marta Flich, entre otros.

En lo que respecta al género de animación, Antonio Banderas (La piel que habito) apadrina y pone voz a Justin y la espada del valor, producción española escrita y dirigida por Manuel Sicilia (El lince perdido) que desarrolla su trama en un mundo mágico e imaginario medieval en el que un joven sueña con convertirse en caballero. El obstáculo es que los caballeros fueron desterrados hace mucho tiempo por los burócratas, destino que su padre quiere para él. Sin embargo, su lucha le llevará a perseguir sus sueños, a devolver la caballería al lugar que le corresponde y a vengar la muerte de su abuelo, último gran caballero del reino. Junto a Banderas encontramos un puñado de actores conocidos que ponen sus voces a los personajes principales: Freddie Highmore (Charlie y la fábrica de chocolate), Alfred Molina (El aprendiz de brujo), James Cosmo (La última legión), Saoirse Ronan (La huésped), Michael Culkin (serie Da Vinci’s Demons), Charles Dance (Caballeros, princesas y otras bestias), Rupert Everett (Hysteria), Mark Strong (La noche más oscura), Julie Walters (La joven Jane Austen) y Olivia Williams (El sexto sentido).

Poe sobrevuela la irregular intriga de la 1ª T de ‘The following’


Kevin Bacon se adentra en la obra de Poe en 'The following'.Kevin Williamson lo vuelve a intentar. Tras el éxito que tuvo la serie Dawson crece y el fracaso de Hidden Palms, el guionista de Scream, vigila quién llama (1996) nos introduce en la retorcida mente de un asesino en serie y líder de una secta que basa su actividad en la obra del escritor Edgar Allan Poe, a través del cual busca su venganza contra un agente del FBI que logró encarcelarle antes de que concluyera uno de sus asesinatos. Este es, en líneas generales, el argumento de The following, y aunque es tan atractivo como curioso ni siquiera la presencia de actores como Kevin Bacon (Crazy, Stupid, Love) o James Purefoy (Solomon Kane) es capaz de ofrecer una coherencia en el desarrollo dramático de esa semilla. Un error que, por desgracia, es bastante común en la obra del guionista.

La verdad es que Williamson no engaña a nadie. Tiene un talento innato para generar suspense, algo que ha demostrado en prácticamente cada uno de los guiones que ha escrito. Su facilidad para introducir giros dramáticos inesperados, e incluso para terminar con el rol de personajes relevantes en la trama, es admirable. En este sentido, la primera temporada de la serie se nutre de dichos recursos para convertir sus 15 episodios en un juego macabro del gato y el ratón, un desarrollo novelesco en tiempo real en el que el agente protagonista se encuentra, en muchas ocasiones, a merced de la perturbada mente de un profesor de literatura reconvertido en asesino/mesías.

Aunque irregular, la labor de los dos protagonistas, Bacon como el bueno y Purefoy como el malo, asienta notablemente esa idea de thriller psicológico, desarrollándose muchas veces una lucha intelectual más que física, buscando siempre adelantarse a su adversario en la estrategia. Por otro lado, el ambiente que genera el mundo literario de Poe ensombrece el conjunto hasta darle un tono algo inquietante, grotesco en determinados momentos como el suicidio de una de las seguidoras con todo el cuerpo pintado con frases de la obra del autor de El cuervo.

Tal vez si la historia se hubiese limitado a este combate entre las fuerzas del bien y del mal, un poco al estilo de lo que hace Homeland, estaríamos ante una serie de suspense de las que terminan por influir en los próximos proyectos. Con la temática de Poe, las sectas y la intriga entre perseguido y perseguidor, con todo lo que debe rodear a dichos elementos, esta primera temporada podría haber dado mucho más de sí, entre otras cosas porque llegado un momento del argumento el espectador empieza a intentar adivinar quién es quién en la trama y qué personajes ocultan una doble moral.

James Purefoy es el obsesionado villano en 'The following'.Forzando situaciones innecesarias

Evidentemente, si decimos esto es porque la serie está lejos de contar con esa presencia. Al principio decíamos que Williamson tiene una debilidad importante, y es la incapacidad para desarrollar bien las tramas. Y es un pilar fundamental, la verdad. The following, por desgracia, tiene mucho de eso. A pesar de la buena premisa inicial, al final de esta primera temporada todo parece quedar olvidado. Es más, el elemento gótico que aporta la presencia literaria de Poe termina diluido por completo en un afán por dar más protagonismo al funcionamiento de la secta y al diálogo de amor/odio que se entabla entre protagonista y antagonista. Sin dicha ambientación la serie se convierte en una más de policías.

Sin embargo, el principal problema no reside en eso, sino en la evolución de los acontecimientos que se dan a lo largo de los episodios. No será en este espacio donde neguemos el indudable atractivo de los dos primeros episodios. El piloto, de hecho, contiene algunos de los mejores momentos en este tipo de productos. Ahí están, por ejemplo, las dos huidas del personaje de Purefoy o los flashbacks cuidadosamente insertados que nos cuentan cómo surge la relación entre héroe y villano. Pero a medida que avanza la trama tanto los personajes como las situaciones parecen estancarse en un irremediable tedio que gira sobre si mismo sin llegar a un claro desenlace.

Da la sensación de que Williamson llega a complicar tanto la trama que ni siquiera él se siente con fuerzas de resolver dicha papeleta. Muchos capítulos se revelan como un compendio de situaciones innecesarias resueltas de forma tosca para alargar un desenlace que parece previsible. Salvo por algunas pinceladas de originalidad, como la paliza a un agente del FBI o la muerte final de otro relevante personaje ante la impotencia del protagonista, el resto es un cúmulo de situaciones algo tópicas que quedan más o menos resueltas por la labor de los actores, la mayoría muy por encima de sus propios personajes, entre ellos Valorie Curry (La saga Crepúsculo: Amanecer II) como la fiel seguidora del malo de la función.

La serie entretiene, desde luego, pero es muy irregular. Por decirlo de una forma gráfica, pasa de cero a cien demasiado rápido y en demasiados momentos, lo que termina por repercutir en su contra. Eso sí, Williamson se guardaba un as en la manga, como también es habitual en él, y es el desenlace del episodio final, un giro dramático tan inesperado como interesante que deja abierta la puerta a una segunda temporada en la que todo puede pasar. No es la mejor serie del panorama actual, pero The following tiene el suficiente carisma como para hacer que nos sentemos 45 minutos. Al menos en algunas ocasiones.

Los Hombres de Negro de ultratumba: Trailer de ‘R.I.P.D.’


Jeff Brigdes y Ryan Reynolds protagonizan 'R.I.P.D.', de Robert Schwentke.No es habitual que hablemos de dos avances cinematográficos en dos entradas seguidas, pero esta es una ocasión singular por lo que este film representa. Nos referimos a R.I.P.D., siglas que significan en español algo así como “Departamento Descansa en Paz” (en España llevará por título Departamento de policía mortaly que supone la adaptación a la gran pantalla del cómic del mismo título creado por Peter M. Lenkov. La historia de la película, cuyo tráiler encontraréis tras el texto, sigue a un joven policía que, después de morir, ingresa en una policía especial del Más Allá encargada de mantener el orden entre el mundo de los vivos y el mundo de los muertos. Para ello contará con un compañero mucho más veterano, que le ayudará no solo a comprender las reglas de su nuevo mundo, sino a encontrar a su asesino y de paso detener una amenaza global.

¿Les suena? Tal vez a los menos seguidores del cine de ciencia ficción les cueste reconocer la trama, pero… ¿y si cambiamos muertos por extraterrestres? La respuesta entonces se vuelve mucho más clara. O negra, como se prefiera, pues esta historia guarda demasiadas similitudes con la saga Hombres de negro. Es más, incluso algunos de los momentos vistos en el primer avance que se estrenó hace unos días dejan entrever una influencia clara en el estilo narrativo del título original dirigido por Barry Sonnenfeld (La familia Addams) en 1997. ¿Otra coincidencia? Ambas películas son adaptaciones de cómics.

A tenor de lo presentado en estos minutos, esta película dirigida por Robert Schwentke (Plan de vuelo: desaparecida) y protagonizada por Jeff Bridges (Valor de ley) y Ryan Reynolds (Linterna verde) no parece ofrecer mucho más de lo que se vio en el film que, sin duda, se va a convertir en su espejo, para bien o para mal. Eso sí, espectacularidad, humor y efectos especiales tendrá para dar y tomar. Eso, y un reparto realmente interesante que cuenta con actores de cierto calado y que están teniendo cierto éxito en sus recientes incursiones televisivas y cinematográficas, lo que redundará en su beneficio. Así, Kevin Bacon (serie The following), Mary-Louise Parker (serie Weeds), Stephanie Szostak (Iron Man 3) y Robert Knepper (el inolvidable T-Bag de Prison Break) son algunos de los actores que completan el reparto.

El tráiler es espectacular, de eso no cabe duda. No engaña a nadie al mostrar que la película está pensada para lo que está pensada, es decir, convertirse en un bombazo de taquilla veraniego que permita, en un futuro, poder crear una nueva saga que genere los suficientes ingresos para justificar nuevas entregas. Y parece tenerlo todo a su favor, salvo el hecho de que recuerda demasiado a Men in Black, sobre todo con la reciente tercera parte. Desde luego, el film deberá luchar más contra los recelos de los vivos que contra los fantasmas que pueblan el mundo de los muertos del relato. Por ahora, el primer avance lo podéis ver a continuación.

La primera película de… Johnny Depp: ‘Pesadilla en Elm Street’


Han tenido que pasar casi tres décadas para que Johnny Depp, actor muy de moda gracias a Los diarios del ronSombras tenebrosas (Dark Shadows), sea considerado como uno de los profesionales más polifacéticos y mejor valorados por crítica y público del séptimo arte. Casi tres décadas desde que, en 1984, tuviera la ocasión de debutar a las órdenes del maestro del terror, Wes Craven, en uno de los iconos del género, Pesadilla en Elm Street.

El papel de Depp, sin embargo, no fue excesivamente largo. Algo similar a lo que ocurría con Kevin Bacon y su aparición en otro título legendario, Viernes 13. Dado que el protagonismo recaía en una veinteañera Heather Langenkamp (Shocker, 100.000 voltios de terror) y, por supuesto, en el asesino de los sueños Freddy Krueger interpretado por el mítico Robert Englund (el lagarto bueno de la serie V), el resto de personajes se convertían en una excusa como otra cualquiera para mostrar diferentes formas de matar, a cada cual más sangrienta. Si de algo puede enorgullecerse el protagonista de Eduardo Manostijeras es de que su personaje tuvo una de las muertes más atroces del film.

Pero más allá de todo esto, Pesadilla en Elm Street se ha convertido con los años en todo un referente cultural. Cierto es que al igual que actualmente el cine de terror pasa por el falso documental y el torture porn, durante las décadas de los 80 y 90 hubo una obsesión por los ‘serial killers’, los asesinos en serie de carácter más o menos sobrenatural cuyas actividades siempre iban contra la vida de unos jóvenes que les atacaban, bien de forma directa o indirecta.

Sin embargo, la obra maestra de Craven da un paso más para revelarse como una cinta sobre la venganza, sobre el peso de los errores del pasado y cómo estos afectan tanto a los padres como a sus hijos. En efecto, el modus operandi de Krueger, que ha hecho del mundo onírico su fortaleza, consiste en asesinar a los hijos para hacer sufrir a los padres que un día le quemaron ante las sospechas de que abusaba de niños. Mientras que otros asesinos de la época se movían por puro instinto asesino (sus motivaciones fueron cambiando con los años), el criminal quemado de Elm Street sólo vive para hacer sufrir a los que le asesinaron.

Trasfondo onírico

Desde luego, uno de los elementos claves y más originales de la película es el mundo onírico en el que se producen los asesinatos, y que fue explotado y desarrollado hasta la extenuación en posteriores entregas (hasta cinco continuaciones y un remake). Un mundo que, además, bebe de diferentes ideas que también se han desarrollado en diversos relatos, incluyendo otra obra de referencia como es Matrix: si mueres en los sueños, mueres en la realidad.

Y aunque lo que trasciende de esta primera aparición de Johnny Depp (por cierto, uno de los mejores del reparto) en la pantalla grande son, por supuesto, los crímenes, la película se engrandece gracias a los mitos de los que se nutre, y a las diversas ideas morales y psicológicas que plantea la historia. El asesino de la garra es un monstruo, pero… ¿quién le convierte en lo que es? En el fondo, ¿quienes son los responsables de que clame venganza? Y sobre todo, ¿está justificada la decisión de los padres de encerrar a un hombre en una nave y prenderla fuego?

Aun con el lastre de ser considerada como “una más de terror”, Pesadilla en Elm Street es una de las pocas cintas que se elevan por encima de otros productos de la época (no digamos ya de secuelas o títulos nacidos bajo el ala de ellos) gracias principalmente a un personaje principal creado por Craven pero engrandecido por Englund. Es más, hasta el remake parecía difícil imaginarse a otro actor dando vida a un ser tan maléfico como irónico, tan cruel como sádico, que no duda en hacer sufrir a sus víctimas a través de una persecución sin sentido en la que tanto gato como ratón saben cuál va a ser el resultado final.

Con todo, es evidente que la película no es apta para todos los estómagos. Todos los elementos ya citados no evitan que la trama camine por la senda del terror y la violencia, y en esto también fue una de las pioneras. El mundo onírico en el que se producen las muertes (y donde, por cierto, Krueger es inmortal) da pie a unos momentos verdaderamente impactantes en el mundo real, con jóvenes que se despiertan con heridas, camisones que se desgarran solos o, como le ocurre a Johnny Depp, desapareciendo literalmente dentro de una cama para salir convertido en un chorro de sangre.

Pocas películas provocaron el efecto de Pesadilla en Elm Street. Y es que en su momento (y, posiblemente, a más de un adolescente que se considere inmune a sus efectos) muchos chicos y chicas tuvieron problemas para dormir durante algunos días. Al fin y al cabo, buena parte de la trama transcurre en las aulas, donde las posibilidades de dormirse eran altas y las de sobrevivir realmente bajas.

Diccineario

Cine y palabras

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