‘Transformers: El último caballero’: robots de destrucción masiva


Mantener el interés en una saga cinematográfica (o de cualquier otro tipo), sea del género que sea, es todo un reto. Pero hacerlo con el mismo director una y otra vez tras las cámaras parece casi tarea imposible. Y la saga Transformers es un buen ejemplo, por desgracia para muchos que, como un servidor, ha crecido con estos robots capaces de adoptar formas de todo tipo de objetos, principalmente vehículos. Que Michael Bay siga ejecutando la parte visual de estos proyectos empieza a evidenciar un cansancio alarmante de ideas, utilizando siempre los mismos recursos narrativos para una batalla que, al final, termina siendo la misma film tras film. Y lo peor de todo es que los guiones cada vez tienen menos efectividad.

En esta ocasión, y con la excusa de la historia secreta de estos robots gigantes en la Tierra, la historia nos retrotrae a la época de Arturo y la Mesa Redonda. Más allá de lo idóneo o no de esta idea, el principal escollo que no logra superar Transformers: El último caballero es una narrativa con demasiados personajes secundarios luchando en diversos frentes, amén de la presencia de roles que no aportan absolutamente nada al conjunto, salvo metraje innecesario que alargan este espectáculo audiovisual y pirotécnico hasta las dos horas y media. Que las películas hayan crecido en complejidad visual y dramática es, hasta cierto punto, normal. Que lo hagan incorporando personajes autoparódicos sin relevancia ninguna no solo no es normal, sino que no aporta el toque de humor que podría presuponerse, e incluso resta credibilidad a un conjunto que, por lo demás, entretiene los suficiente como para no mirar demasiado el reloj.

Porque sí, al igual que sus predecesoras, la cinta entretiene. Tal vez no durante todo su metraje (una razón más para quitar minutos innecesarios), pero en líneas generales ofrece lo que promete: acción, aventura y mucha adrenalina. Ahora bien, nada más. La historia secreta de los Transformers se explica en los primeros instantes, y a pesar de algún que otro giro argumental a lo largo del desarrollo, la narrativa visual en los momentos en que los robots no se lían a tortazos es más bien deficiente, con diálogos que en algunos momentos rozan el absurdo en un intento de ser divertidos (que lo consigan o no depende, me imagino, de la predisposición de cada uno). Eso por no hablar del hecho de que en muchas ocasiones se solventa de un plumazo los momentos más relevantes de la trama. Y esta es la principal diferencia. Los primeros films, con sus defectos, narraban una historia con una cierta coherencia, con unos límites autoimpuestos para poder crecer.

Tras esta Transformers: El último caballero todo en la saga parece desmoronarse. El guionista abandona, el director parece dejar la silla, y se busca un cambio de sentido dramático y argumental. Desde luego, la saga necesita de un lavado de cara urgente, aunque la clave está en saber cómo debe ser dicho lavado. Por lo pronto, habrá que pensar qué hacer con un planeta, la Tierra, que ya no tiene Luna, cuya superficie se ha visto atacada por otro planeta y en la que, ahora sí, se han destruido definitivamente las pirámides de Egipto. Bueno, sea como sea, la puerta para las siguientes entregas queda abierta con el final de este film, así que todo es posible. Solo queda la esperanza de que estas películas vuelvan a demostrar, como dice su ‘slogan’, que hay más de los que los ojos ven.

Nota: 5/10

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Pitt, Bale, Gosling y Carrell son ‘La gran apuesta’ de la semana


Estrenos 22enero2016Como suele ser habitual, enero está siendo un mes muy interesante desde el punto de vista cinematográfico. Es época de estrenos llamados a convertirse en lo mejor del año, y prácticamente todas las semanas llega a la cartelera algún título con al menos una nominación. Hoy viernes, 22 de enero, no es menos.

Desde luego, lo más interesante es La gran apuesta, drama basado en la historia real de cuatro hombres que descubren que el sistema financiero está a punto de colapsar. Ante la negativa a aceptarlo por parte de entidades financieras, gobiernos y medios de comunicación, deciden realizar una apuesta en forma de arriesgadas inversiones. Sin embargo, su estrategia les pondrá en contacto con el lado oscuro de la banca moderna. Basado en el libro de Michael Lewis, la cinta está dirigida por Adam McKay (Los otros dos) y protagonizada por Brad Pitt (Corazones de acero), Christian Bale (Exodus: Dioses y reyes), Ryan Gosling (Gangster Squad), Steve Carrell (Foxcatcher), Melissa Leo (serie Wayward Pines) y Marisa Tomei (Y de repente tú), entre otros.

Muy diferente es La quinta ola, film de ciencia ficción que combina acción y aventura en una trama que narra cómo la Tierra ha sufrido cuatro ataques en forma de oleadas que han diezmado la población mundial. En este mundo apocalíptico una joven trata de salvar a su hermano de la anunciada quinta ola, que terminará con la especie humana. Solo un joven parece ser la única esperanza de lograr un sitio seguro donde sobrevivir. J Blakeson (La desaparición de Alice Creed) dirige esta propuesta basada en la novela de Rick Yancey, mientras que Chloë Grace Moretz (The equalizer), Liev Schreiber (serie Ray Donovan), Maria Bello (Prisioneros), Maika Monroe (It follows), Ron Livingston (Vacaciones), Maggie Siff (serie Hijos de la Anarquía), Nick Robinson (Jurassic World), Alex Rose (serie The cut) y Tony Revolori (El gran hotel Budapest) encabezan el reparto.

El público infantil tiene como principal propuesta Alvin y las ardillas: Fiesta sobre ruedas, cuarta entrega de las aventuras de estos personajes que, en esta ocasión, les sitúa ante un dilema inesperado. Una serie de malentendidos llevan a los protagonistas a pensar que Dave pretende pedir matrimonio a su nueva novia, algo que el resto tratará de evitar dado que no solo le perderían, sino que ganarían un terrible hermanastro. Aventura y humor se dan cita en este film dirigido por Walt Becker (Dos canguros muy maduros) y que cuenta con un reparto integrado por Jason Lee (Columbus circle) y las voces de Justin Long (Tusk), Matthew Gray Gubler (Beautiful girl), Jesse McCartney (88), Kaley Cuoco (serie The Big Bang theory), Christina Applegate (Los amos de la noticia) y Anna Faris (Les doy un año).

Otra adaptación literaria que llega esta semana es The end of the tour, obra que recoge la relación entre el periodista de la revista Rolling Stone, David Lipsky (autor del libro), y el escritor David Foster Wallace durante la promoción de su novela ‘La broma infinita’. El encargado de poner en imágenes este drama es James Ponsoldt (Aquí y ahora), quien también se encarga de dirigir a Jesse Eisenberg (Ahora me ves…), Joan Cusack (Las ventajas de ser un marginado), Anna Chlumsky (serie Hannibal), Jason Segel (Si fuera fácil), Ron Livingston, que estrena por partida doble, y Mamie Gummer (Ricki).

También estadounidense es el drama musical con dosis de fantasía Jem y los hologramas, cinta dirigida por Jon M. Chu (G.I. Joe: La venganza) que sigue el viaje de cuatro hermanas desde su éxito en el mundo del vídeo underground hasta la fama mundial, que les llevará a conocer diferentes estilos de vida y de música, y que les permitirá crear su propio destino. Aubrey Peeples (serie Nashville), Stefanie Scott (Insidious: Capítulo 3), Hayley Kiyoko (Hello, my name is Frank), Ryan Guzman (April rain) y Juliette Lewis (Agosto) interpretan a los principales personajes.

Pasamos ahora a los estrenos europeos, y entre ellos destaca La juventud, cinta que cuenta con capital francés, italiano, suizo e inglés y cuya trama gira en torno a dos viejos amigos que se acercan a los 80 años y que deciden aprovechar el tiempo que saben que se les acaba en un bello hotel al pie de los Alpes. Uno, director de cine, quiere terminar su última gran obra; el otro, director de orquesta, no desea volver a una carrera con la que terminó hace tiempo. Escrita y dirigida por Paolo Sorrentino (La gran belleza), la película está protagonizada por Michael Caine (Interestellar), Harvey Keitel (El congreso), Rachel Weisz (El legado de Bourne), Paul Dano (Looper) y Jane Fonda (Ahí os quedáis).

Francia e Italia también están detrás de Mia madre, drama con tintes familiares dirigido e interpretado por Nanni Moretti (Habemos Papam) que se centra en una directora de cine en plena crisis sentimental y existencial que debe hacer frente a la muerte de su madre, para lo que contará con el apoyo de su hermano y de un excéntrico actor. En el reparto también encontramos a Margherita Buy (Viajo sola), John Turturro (Aprendiz de gigoló), Stefano Abbati (Matrimoni e altri disastri), Beatrice Mancini y Giulia Lazzarini (Capitan Basilico).

Terminamos el repaso con Midiendo el mundo, producción alemana de 2012 que se basa en la novela de Daniel Kehlmann y que dirige Detlev Buck (Hopnick). La trama, ambientada en 1799, narra la relación entre matemático Carl Friedrich Gauss y el geógrafo Alexander von Humboldt para tratar de descifrar y medir el mundo. El resultado fue una lucha contra la moralidad de la época para poder predecir, por ejemplo, el cambio climático del planeta. Entre los intérpretes encontramos a Karl Markovics (Sin identidad), Jérémy Kapone (Livide), Florian David Fitz (Der brand) y Albrecht Schuch (Westwind).

‘Exodus: Dioses y reyes’: las lagunas de Egipto


Joel Edgerton y Christian Bale dan vida a Ramsés y a Moisés en 'Exodus: Dioses y reyes', de Ridley Scott.Ridley Scott, director de joyas como Blade Runner (1982) es víctima de su propio legado. Sus primeros films han alcanzado tal grado de grandeza que prácticamente todo lo que hace actualmente es mirado bajo ese mismo prisma. Lo que los espectadores parecen olvidar es que aquellos films que tanto impactaron no lo hicieron por unos sólidos guiones (que también), sino por una puesta en escena y un diseño de producción apabullantes. Y esto, sobre todo esto, es lo que su última película deja en el recuerdo.

En efecto, si algo destaca de Exodus: Dioses y reyes es el cuidado diseño de producción, sobre todo en lo referente al mundo egipcio. El vestuario y la recreación de los templos y carros trasladan al espectador a un Egipto faraónico que, aunque con sus errores históricos, algunos provocados por auténtica desidia, fascina y dota al conjunto de una magia única. La apuesta por la tonalidad grisácea, una seña de identidad de las grandes superproducciones de Scott, crea además un nexo de unión con la imagen que se tiene hoy en día de ese mundo antiguo que, todo hay que decirlo, era más colorido de lo que se presenta en el film.

Y si el diseño de producción es hermoso, su condición de blockbuster hace que la cinta tenga algunos momentos simplemente espectaculares. Momentos todos ellos que, por cierto, se apartan en cierto modo de la intervención divina para dotarlos de un cierto realismo teológico. En realidad, todo el guión contiene una interesante carga política y social, revolución incluida, que trata de restar relevancia a la presencia de un Dios vengativo y, hasta cierto punto, infantil. Sin embargo, la mayor debilidad reside, precisamente, en el texto de base. El desarrollo dramático se antoja intermitente, plagado de secundarios que aparecen y desaparecen como por arte de magia y con unos protagonistas estereotipados en exceso, sobre todo el faraón interpretado por Joel Edgerton (Warrior), quien hace lo que puede con un rol maniqueo, odioso y débil.

Al final, la sensación que deja Exodus: Dioses y reyes es la de un film con una puesta en escena espectacular que trata de abarcar demasiado y que no se define mucho. Su evidente vocación política (el Moisés de Christian Bale –El maquinista– es un hombre que organiza una revolución) y su poco afán por defender la obra de Dios hacen que el film resulte interesante desde un punto de vista meramente interpretativo. Ahora bien, la cinta peca en exceso de irregularidad, tanto en su ritmo como en su definición de los personajes, demasiado estereotipados incluso para el tipo de relato que es. Entretiene, desde luego, pero da la sensación de que podría haber sido algo mucho mejor en su contenido, que no en su forma. En definitiva, Scott dota de vida un guión con muchas lagunas.

Nota: 5,5/10

El ‘Exodus’ de R. Scott Vs. la ‘Magia a la luz de la Luna’ de W. Allen


Estrenos 5diciembre2014Tradicionalmente el mes de diciembre ha sido época de estrenos enfocados a los más pequeños y joyas del séptimo arte que buscan tener presencia en los principales festivales y galas de premios. Pero de un tiempo a esta parte es también época de grandes superproducciones con una vocación algo diferente a la del mero blockbuster. Este 2014 no va a ser menos, y hoy, 5 de diciembre, llega a las pantallas españolas el primero de esos films. Una historia ya conocida con nuevos protagonistas que está llamada a ser un taquillazo casi asegurado. Aunque la mejor noticia se encuentra en los títulos que la acompañan, muchos de ellos con nombres propios de peso dentro del celuloide.

Pero antes de centrarnos en ellos hay que hablar de Exodus: Dioses y reyes, nuevo film de Ridley Scott (Alien, el octavo pasajero) que recupera para la gran pantalla la historia de Moisés. Siguiendo la estela de clásicos como Los 10 mandamientos (1956), la trama narra la relación entre el faraón Ramsés y Moisés, su hermano adoptado, desde que estos son pequeños hasta que sus destinos les convierten en enemigos. Misma historia, por tanto, aunque con la visión grandilocuente de Scott y un diseño de producción simplemente espectacular que puede apreciarse incluso desde sus primeros tráilers. Acción, drama y efectos al servicio de un argumento que puede verse en 3D y que está protagonizado por un plantel de actores deslumbrante en el que destacan Christian Bale (La gran estafa americana), Joel Edgerton (El gran Gatsby), John Turturro (Aprendiz de gigoló), Aaron Paul (serie Breaking Bad), Ben Mendelssohn (Cruce de caminos), Sigourney Weaver (Luces rojas), Ben Kingsley (El médico) y la española María Valverde (Tengo ganas de ti).

En el lado opuesto del espectro cinematográfico se encuentra Magia a la luz de la Luna, nueva comedia escrita y dirigida por Woody Allen (Blue Jasmine) cuya acción transcurre en la Costa Azul durante los años 20 del pasado siglo. Este idílico marco sirve al director para exponer el enredo en el que se ve envuelto un mago al tratar de desenmascarar a una joven médium. Colin Firth (Un plan perfecto), Emma Stone (The Amazing Spider-Man 2: El poder de Electro), Marcia Gay Harden (serie The Newsroom), Jacki Weaver (Stoker) y Eileen Atkins (Cold Mountain) son los principales protagonistas de esta trama.

La tercera de las películas que provienen de Estados Unidos es Ouija, título que deja poco a la imaginación. En efecto, esta cinta de terror gira en torno a un tablero de este conocido juego. Todo comienza cuando una pareja decide investigar la misteriosa muerte de una de sus amigas al encontrar en su habitación una Ouija. Las preguntas les llevarán a descubrir que el espíritu que está con ellos no tiene intención de terminar el juego. Ópera prima de Stiles White, la obra está protagonizada por Olivia Cooke (serie Bates Motel), Daren Kagasoff (serie Vida secreta de un adolescente), Douglas Smith (Percy Jackson y el mar de los monstruos), Ana Coto (DisCONNECTED) y Bianca Santos (serie Familia de acogida).

Y con algo de retraso llega La última aventura de Robin Hood, drama independiente del 2013 que se estrena en Video on Demand y cuyo argumento narra los últimos años de vida de Errol Flynn, protagonista de clásicos como Robin de los Bosques (1938), Murieron con las botas puestas (1941) o El capitán Blood (1935). Unos años en los que su alcoholismo y su decadencia le llevaron a iniciar un romance con una joven actriz cuya madre, ansiosa por conseguir fama, no dudó en aprovechar. Sin embargo, cuando los acontecimientos se precipitaron y la relación se hizo pública, la vida de los implicados dio un determinante vuelco. Richard Glatzer y Wash Westmoreland (Quinceañera) escriben y dirigen esta trama protagonizada por Kevin Kline (Sin compromiso), Dakota Fanning (Push), Susan Sarandon (Pacto de silencio), Sean Flynn (Alex in Wonder), Bryant Batt (12 años de esclavitud) y Patrick St. Esprit (Chain letter).

Más antigua todavía es Electrick children, cinta producida en 2012 cuyo argumento sigue a una joven que vive en una comunidad mormona fundamentalista de Utah. Su vida cambia cuando, durante su decimoquinto cumpleaños, descubre un cassette de rock prohibido por su comunidad. El sonido que descubre le abre la mente y los ojos a un mundo que desconocía. Tres meses después anuncia que está embarazada, aunque asegura que ha sido una inmaculada concepción. Escapando de sus padres y de un matrimonio concertado, viaja a Las Vegas para intentar encontrar al cantante de su cinta y averiguar el misterio. Este drama supone el debut en la dirección y escritura de largometrajes de Rebecca Thomas, y está protagonizado por Julia Garner (Martha Marcy May Marlene), Rory Culkin (Scream 4), Liam Aiken (El demonio bajo la piel), Bill Sage (Precious) y Billy Zane (Titanic).

Dejamos Estados Unidos, aunque no Norteamérica. Desde Canadá Xavier Dorval (Los amores imaginarios) escribe y dirige Mommy, drama que narra la difícil relación entre una joven viuda y su hijo de 18 años, que sufre déficit de atención e hiperactividad. Todo cambia cuando una joven se muda a la vivienda de al lado, marcando sus vidas y obligándoles a entender la vida de otra forma. Anne Dorval (Miraculum), Suzanne Clément (Yo maté a mi madre), Antoine-Olivier Pilon (Laurence anyways) y Patrick Huard (Starbuck) son los actores principales.

Si nos fijamos en los estrenos europeos, destaca la española Natasha, ópera prima de Sandeep Raisinghani que combina humor y drama familiar. La cinta sigue a una joven fotógrafa cuya vida una vez deja su cámara está marcada por la triste relación con su madre y el voraz apetito por los hombres de su jefa, lo que le llevará a enfrentarse a un dilema sobre las relaciones que definirá su vida personal y laboral. El reparto está encabezado por un reparto prácticamente desconocido en el que destacan Anna Piqué Busqué, Pasión Guerrero (El Proyecto Rothstein), Francesc Such Gomar, Ricard Balada Cuadrado y Konstantina Tikova.

Por su parte, Mil noches, una boda (Party girl) es un drama francés cuya trama gira en torno a una mujer de 60 años a la que le sigue gustando salir por las noches y conocer hombres. Para ganarse la vida les invita a un cabaret próximo a la frontera entre Francia y Alemania. Sus sueños se verán realizados cuando un antiguo cliente le pide en matrimonio, presentándose así su oportunidad de cambiar de vida. La cinta está escrita y dirigida a tres bandas por Maria Amachoukeli-Barsacq, Claire Burger y Samuel Theis (La princesa de Montpensier), siendo la ópera prima de todos ellos. En el reparto destacan Angélique Litzenburger, Joseph Bour, Mario Theis y el propio Samuel Theis.

Finalmente, aunque no por eso menos importante, se estrena La isla de Giovanni, cinta de animación japonesa dirigida por Mizuho Nishikubo (Atagooru wa neko no mori) basada en hechos reales que narra la relación de dos niños de países e idiomas diferentes que tratan de superar tanto las barreras del lenguaje como las de la propia Historia. Todo ello porque las islas en las que viven se adjuntaron tras una serie de terribles conflictos. En su versión original cuenta con las voces de Natalie Hoover, Masachika Ichimura (Terumae romae), Polina Ilyushenko e Hiroshi Inuzuka (Chameleon).

‘Transformers’, el éxito de la colaboración entre humanos y robots


Optimus Prime es la gran estrella de 'Transformers', dirigida por Michael Bay.Hace unos días saltaba la noticia de que Transformers: La era de la extinción se ha convertido en la primera película del 2014 en superar los 1.000 millones de dólares de recaudación a nivel mundial. Y dado que el próximo 8 de agosto llega a los cines españoles, es un buen momento para repasar Transformers (2007), la película que dio origen a una de las sagas cinematográficas más rentables de los últimos tiempos, lo cual no significa que sea de las mejores. De hecho, esta nueva entrega, la cuarta en total, puede entenderse como un reinicio en muchos sentidos, lo cual da una idea del desgaste físico, artístico y creativo que han sufrido las aventuras de estos robots gigantes capaces de transformarse en todo tipo de aparatos eléctricos, principalmente vehículos.

A simple vista puede parecer que en líneas generales todas las películas, que por cierto cuentan con Michael Bay (La Roca) como director, son iguales, entregadas por completo a la acción y la destrucción desmedidas. Sin embargo, el original de hace siete años posee una serie de características que la convierten, con diferencia, en la mejor de todas. Y la primera de ellas es el guión escrito por Roberto Orci y Alex Kurtzman, guionistas de la serie Fringe y Star Trek (2009). Su libreto es un ejemplo perfecto de equilibrio entre trama, acción y humor, o lo que es lo mismo, los guionistas tratan de contar una historia entre las explosiones, la adrenalina y los cuerpos esculturales que suelen caracterizar las obras de Bay. Una historia que recoge el origen de la serie animada basada en estos juguetes de Hasbro y que aporta un trasfondo moral y humano a las máquinas protagonistas, acercando su naturaleza a algo comprensible para el espectador que desconozca estos juguetes de los años 80 del siglo XX.

Con una estructura dramática ajustada en su desarrollo, Orci y Kurtzman aprovechan dos tramas principales (militares y civiles) para sustentar la pesada carga de narrar una lucha intergaláctica entre dos grupos de robots gigantes. El hecho de introducir ambas líneas argumentales permite enriquecer el conjunto, en primer lugar, con los problemas corrientes del ser humano, representados por un Shia LaBeouf (Pacto de silencio) en estado de gracia; y en segundo lugar, con la relación entre humanos y robots, ésta basada tanto en la relación del protagonista con su coche como en la colaboración militar en la batalla final. Todo ello genera la sensación de estar ante una película en la que los humanos no son meros espectadores, sino que tienen una participación activa en el devenir de los acontecimientos, lo que al final no hace sino redundar en el resultado positivo del film.

Evidentemente, en este resultado también influye, y mucho, la labor de los actores, todos ellos magníficos en unos roles que nunca llegan a tomarse demasiado en serio a sí mismos y que, en consecuencia, aportan cierta comicidad al conjunto y restan gravedad o un exceso de seriedad a los acontecimientos que narra Transformers. Desde el propio LaBeouf hasta un histriónico John Turturro (Aprendiz de gigoló), todos los actores encuentran un cierto equilibrio en la dinámica de sus personajes, convirtiéndolos en iconos de personalidad que si bien no tienen demasiada gravedad dramática, sí son lo suficientemente completos como para encajar entre ellos y con los robots creados digitalmente. Puede que la única que desentone sea Megan Fox (Nueva York para principiantes), cuya labor no termina de resultar creíble en algunos momentos. Y esto no es únicamente un problema de la actriz.

Novedad digital

Aunque sin duda lo más relevante del film son sus efectos digitales. Unos meses antes de su estreno existía bastante expectación por comprobar si realmente podía resultar creíble que unos robots gigantes se transformaran en coches de tamaño corriente, tal y como se veía en la serie de televisión y en los juguetes con los que muchos de los espectadores, servidor entre ellos, habían crecido. El resultado salta a la vista. El realismo de dichas transformaciones, sobre todo el momento épico en el que Optimus Prime deja de ser un camión para convertirse en robot, es simplemente brillante. Aquí habría que hacer un pequeño paréntesis para hablar sobre la labor de Michael Bay en todo esto. El director de Dolor y dinero podrá ser muchas cosas. Es cierto que no destaca precisamente por historias de personajes, e incluso podría decirse que su cine es tan visual que elimina por completo el resto de componentes de una historia audiovisual. Pero incluso en esto hay que ser bueno, y Bay es el mejor.

Su forma de plantear la historia de Transformers en lo que a planificación se refiere es notablemente espectacular. Su uso de la cámara lenta en determinados momentos de la trama, principalmente en su batalla final, no solo permite una exhibición mayor de la calidad visual de los efectos, sino que aportan un mayor dramatismo y espectacularidad a los acontecimientos, que no por ello pierden un ápice de interés. Al fin y al cabo, y como decía al comienzo, esta primera entrega basa su éxito en que todos los elementos se supeditan a la historia. Una historia de acción, aventura y poca reflexión, es cierto, pero historia al fin y al cabo. Por poner un ejemplo, las dos continuaciones directas que tuvo esta película perdieron parte de esa esencia en favor de más efectos, más robots y combates más espectaculares.

No se trata, por tanto, de entrar a valorar si Bay es mejor o peor director que cualquier otro. Eso dependerá de quién sea el espejo en el que se mire. Pero lo que es innegable es su calidad como director de cine de acción, creando incluso una marca propia que patentó junto al productor Jerry Bruckheimer en varias de sus películas. Las persecuciones de coches, el uso de una notable banda sonora compuesta por Steve Jablonsky (serie Mujeres desesperadas) o ese maquillaje único que convierte a los actores en “personajes Bay” son algunas de sus señas de identidad. Y todos ellos, a pesar de repetirse película tras película, funcionan de tal modo que son capaces de convertir el guión más inverosímil en una épica aventura que incrusta al espectador en sus asientos.

Por desgracia, la evolución de la saga ha demostrado que tanto director como actores y equipo técnico no han tenido la energía necesaria para mantener el nivel, produciéndose una progresiva decadencia en las tramas y un aumento del número de efectos, sin que ello conlleve una mejora directamente proporcional. Puede que sea porque esta primera Transformers ofrecía novedad, pero eso no es motivo suficiente para que las demás películas pierdan calidad narrativa. De ahí la necesidad de “reiniciar” la saga con nuevos actores y personajes. En cualquier caso, la película de 2007 se revela como una épica aventura en la que todos los elementos son imprescindibles, y cuya trama es tan sencilla como directa. Su factura técnica es impecable, es cierto, pero incluso en este aspecto está al servicio de una historia cuyo trasfondo va más allá de un simple espectáculo.

Tráiler de ‘Exodus: Dioses y reyes’, épica bíblica a cargo de R. Scott


Fotograma del tráiler de 'Exodus', dirigida por Ridley Scott.Tras hacerse públicas varias fotografías del film, ayer pudimos finalmente descubrir el tráiler de lo nuevo de Rdiley Scott después de El consejero. Bajo el título de Exodus: Dioses y reyes, la trama escrita por Steven Zaillian, guionista de, entre otras, La lista de Schindler (1993), aborda diversas historias del libro del Éxodo, centrándose principalmente en la relación entre Moisés y Ramsés en Egipto. Supone, por tanto, una actualización de Los 10 mandamientos (1956), aunque es de esperar que aporte al menos algo distinto a la trama, más fresco y dinámico. Y a tenor de lo visto en estos primeros minutos, que como siempre encontraréis al final del texto, cumple con esa idea de dotar de mayor dinamismo a la historia, así como un tono más sombrío y más épico, si es que esto último es posible.

Lo que no se le puede negar a este avance es su capacidad para mostrar el diseño de producción, todo un despliegue de grandiosidad que refleja con bastante coherencia el estilo egipcio en todos los detalles, desde los majestuosos edificios de piedra (el colorido de estatuas, muros y figuras es notable) hasta la indumentaria o las herramientas, como se desprende de esas secuencias bélicas en las que los carros son tirados por dos caballos (es esta una de las imágenes más conocidas de Ramsés II) o los soldados y reyes visten los tocados que pueden encontrarse representados en los muros de los templos. Del mismo modo, el tráiler hace hincapié en la relación fraternal entre Moisés y el futuro faraón, llevándolas hasta límites nunca antes presentados, es decir, una lucha entre ambos.

Una grandiosidad, por cierto, que impregna todos los detalles del film, desde sus planos, con un uso interesante de los planos generales para mostrar la grandeza de Egipto, hasta sus efectos visuales, como ese plano del caballo ante el muro de agua. Por otro lado, Scott sigue fiel a su estilo personal a tenor de la apuesta por una fotografía sombría, que huye de brillanteces cromáticas y se acerca más a ese tono sombrío al que antes hacía referencia, en la línea de lo que ya hizo en Gladiator (2000) o en El reino de los cielos (2005). Por supuesto, todavía falta mucho para valorar positiva o negativamente el film, pero a priori se antoja una propuesta cuanto menos interesante que, independientemente de su influencia bíblica, parece querer contar una historia más terrenal, próxima a las relaciones entre hermanos y al debate de la esclavitud en Egipto, algo que por cierto ya se ha demostrado no ser cierto, al menos en la forma en que esta historia pretende mostrarlo.

La película, que llegará a los cines en diciembre de este 2014, cuenta con un reparto espectacular en el que destacan Christian Bale (La gran estafa americana) como Moisés; Joel Edgerton (El gran Gatsby) como Ramsés; John Turturro (Aprendiz de gigoló) como Seti; Sigourney Weaver (serie Political animals) como Tuya, la madre de Ramsés; Aaron Paul (serie Breaking Bad) como Josué; Ben Kingsley (El médico) como Nun; la española María Valverde (Tengo ganas de ti) como Séfora; e Indira Varma (Mindscape) como Miriam. A continuación el tráiler.

‘Aprendiz de gigoló’: el florista incompleto


Woody Allen y John Turturro protagonizan 'Aprendiz de gigoló', dirigida por este último.En un mundo dominado por la comedia gamberra es un alivio encontrar comedias dramáticas como lo nuevo de John Turturro (Passione) como director y actor. Primero, porque siempre es un placer ver a este actor en su faceta más comedida (su faceta más histriónica tampoco está nada mal, por cierto), y segundo porque es una vía de escape que no busca la risa fácil, sino narrar una historia repleta de personajes tan interesantes como humanos. Y si bien es cierto que todo eso lo tiene su nuevo proyecto, no es menos cierto que la película no logra ser redonda debido principalmente a una intermitencia insalvable en muchos de sus elementos.

Sobre todo a nivel narrativo, donde las evidentes lagunas en el arco dramático deben ser completadas por el espectador, exigiendo un acto de imaginación que cada uno interpretará a su manera. Esta historia de un florista que se mete a gigoló convencido por un amigo que ha perdido su negocio posee numerosos momentos interesantes, irónicos y divertidos. No son pocas las críticas ácidas que vierte Aprendiz de gigoló hacia diversos estamentos sociales, incluidas las creencias religiosas que promueven un radical seguimiento de las normas. Sin embargo, también posee muchos momentos en los que el ritmo decae sustancialmente, y como consecuencia también lo hace el interés. La forma de explicar la vida de la joven viuda de un rabino, interpretada por Vanessa Paradis (La chica del puente), es posiblemente el fragmento que más alterne ambas facetas. Es tan intensa emocionalmente como intermitente, llegando a una resolución que parece surgir casi por arte de magia.

En cualquier caso, el film es una buena excusa para poder ver a un reparto en muy buen estado de forma, sobre todo al propio Turturro, a Sharon Stone (Catwoman) y a Liev Schreiber (Esfera), este último en un papel relativamente pequeño pero bastante relevante. Es gracias a los actores que el film encuentra el interés que le falta en otros momentos, logrando un frágil equilibrio que amenaza con romperse en varias ocasiones pero que, una vez se encienden las luces, ofrece un resultado correcto. En este sentido, desde luego lo más divertido son los diálogos protagonizados por Turturro y Woody Allen (Acordes y desacuerdos), este último volviendo a interpretar su papel tantas veces visto. Sus reflexiones sobre el trabajo que realizan, la religión o la amistad están cargadas de todo lo que define a esta historia.

Desde luego, Aprendiz de gigoló podría ser mucho más. Su apuesta por la comicidad podría ser más contundente, y tal vez debería haber trabajado más la evolución de los acontecimientos y de algunos personajes. Pero todas esas debilidades se compensan de algún modo con una historia que transmite ciertas sensaciones atractivas y momentos realmente emotivos como los que protagoniza Paradis. No por casualidad, su humor es más próximo al del cine de Woody Allen que al de los hermanos Farrelly (Algo pasa con Mary), por lo que los seguidores del director neoyorquino encontrarán más elementos interesantes que aquellos que lo aborrezcan. No desagrada, pero tampoco es notable.

Nota: 5/10

Diccineario

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