‘Chernobyl’, o cómo dramatizar un pasado trágico sin caer en excesos


Da igual los años que pasen. Lo ocurrido en la central nuclear de Chernobyl es y seguirá siendo uno de los sucesos más trágicos e impactantes del imaginario colectivo europeo. Posiblemente se deba a los efectos que ha tenido en las generaciones inmediatamente posteriores a aquellos que vivieron una tragedia de esas magnitudes. Por eso una miniserie como esta Chernobyl se ha convertido por derecho propio en un producto imprescindible. Más allá de su calidad técnica y artística, lo que realmente convierte a esta historia adaptada a la pequeña pantalla por Craig Mazin (R3sacón) en una joya televisiva es, precisamente, la Historia.

Tan solo son necesarios 5 episodios para narrar lo ocurrido en aquellos días de abril de 1986. Y tan solo es necesario uno para mostrar los devastadores efectos de la radiación directa en aquellos trabajadores de la central nuclear, bomberos, fuerzas de seguridad y familiares que estuvieron expuestos durante la explosión. Con una inteligencia y un desarrollo impecables, Mazin establece perfectamente los tiempos narrativos y dramáticos para impactar al espectador desde el primer momento. Si ya genera incomodidad observar la dolorosa muerte de muchos de esos personajes gracias a un lenguaje tan sobrio como descarnado, el hecho de ser conscientes del hecho histórico que se está narrando acentúa ese sentimiento que muchas veces puede llevar a querer retirar la mirada. Es tan solo un episodio (el resto es la investigación de lo ocurrido), pero sienta las bases dramáticas de lo que luego vendrá, destacando aún más las incomprensibles posturas de los dirigentes, el comportamiento de vecinos y familiares, y los riesgos que asumen las personas encargadas de la investigación en un terreno en el que la muerte campa a sus anchas.

Porque de hecho, la fuerza de Chernobyl reside en esa investigación posterior, en esos trabajos en los que participaron hombres y mujeres que, tiempo más tarde, sufrieron los efectos de la radiación. El espectador, omnipresente y omnisciente, asiste al desarrollo de unos acontecimientos que, por un lado, ponen de manifiesto el poco conocimiento que en aquella época se tenía de lo que podía ocurrir, y por otro evidencia una gestión política muy poco humana. En este sentido, es de aplaudir la labor que realiza Stellan Skarsgård (Mamma Mia! Una y otra vez) como el vicepresidente encargado de gestionar la crisis. El actor realiza una labor extraordinaria en un claro proceso de transformación psicológica y casi física pocas veces visto en pantalla, pasando de la soberbia de un político ajeno a los problemas del pueblo a un hombre que solo quiere utilizar el poco poder que en realidad tiene para tratar de frenar algo que se le escapaba de las manos. Él personifica, en el fondo, lo que representa esta serie, y lo hace con la maestría que le caracteriza.

Es cierto que la serie recurre en ciertos momentos a efectismos dramáticos que buscan impactar al espectador, algunos basados en hechos reales y otros, posiblemente, incorporados por exigencias del guión. La secuencia de los perros, sin ir más lejos, es un ejemplo. También el papel de Emily Watson (En la playa de Chesil), explicado al final de la serie y que tiene su lógica narrativa. Puede que estos elementos resten algo de realismo al sobrio conjunto, pero lo cierto es que tampoco creo que sobren. La serie logra un equilibrio perfecto entre el desarrollo de unas labores de investigación y contención que muchas veces transcurren sin más dinamismo que una conversación, y la dureza de una tragedia vista a través de los efectos de la radiación (la mencionada secuencia de los perros, el parto de la mujer de uno de los bomberos, …). Este contraste no hace sino acentuar el dramatismo de lo que estamos viendo en un ejercicio ejemplar de narración en paralelo de varias historias que terminan por converger, de un modo u otro, en ese juicio final tan revelador como indignante.

El juicio

De hecho, su peso en la trama es tan importante que Chernobyl dedica un único episodio a todo el proceso judicial. Y como el resto de la serie, lo hace de forma magistral por dos motivos fundamentalmente. El primero, más político, es por mostrar cómo un grupo de hombres y mujeres se enfrentó a un sistema que no les creía, arriesgando sus carreras, sus reputaciones y sus propias vidas, si bien muchos de ellos sabían que habían firmado su sentencia de muerte cuando se acercaron a la central nuclear. De nuevo, Skarsgård carga sobre sus hombros todo este arco dramático para mostrar a un hombre derrotado en su salud y en sus creencias, un hombre que ahora lucha por defender aquello que en un primer momento atacaba, en un soberbio giro dramático fraguado a lo largo de sus cinco episodios. Aquellos que quieran escribir un personaje que necesite modificar sus creencias sin que parezca irreal deberían anotarse a este personaje. La clave está en enfrentar al rol ante una realidad que solo acepta cuando la vive en sus propias carnes.

El segundo aspecto relevante de este juicio, y no menos importante, es el científico. Al igual que la inmensa mayoría de las personas que vean la serie, no tengo conocimientos avanzados de ciencia, mucho menos de física nuclear. Por eso la explicación a cargo del rol de Jared Harris (serie The Terror) resulta tan clarividente. A través de un sistema de cartulinas el personaje explica al tribunal, y por extensión al espectador, todos y cada uno de los pasos que se fueron dando para desencadenar semejante tragedia. Y mientras esta explicación se desarrolla Mazin intercala las secuencias de aquel fatídico día, punto por punto y personaje por personaje, ubicando al espectador en una especie de plano tridimensional en el que ver lo que falló, la falta de conocimientos de los operarios y el desconocimiento con el que se actuó al comienzo del proceso. Una explicación que pone, en realidad, el broche de oro a una serie extraordinaria, manteniendo en todo momento el tono sobrio del conjunto, sin dirigir la mirada a ningún culpable (aunque evidenciando las responsabilidades) e indagando en el trasfondo de la tragedia más allá de las víctimas y los efectos de la radiación en aquellas personas.

Con todo esto quiero decir que nos encontramos ante un ejercicio milimétricamente medido y diseñado para narrar un acontecimiento histórico sin aburrir al espectador ni resultar demasiado didáctico o documental. Es evidente, y eso se desprende de varias secuencias, que existe un trasfondo histórico que se respeta, pero las licencias dramáticas necesarias en cualquier historia están escogidas con una inteligencia que se ve poco en la pequeña o la gran pantalla. Capítulo tras capítulo, secuencia tras secuencia, lo que se nos narra no solo es la lucha contra una catástrofe externa, sino la lucha interna de una serie de personajes que en todo momento deben decidir entre su propia vida y la de los demás. Eso es lo que convierte a esta mini serie en un ejemplo de dramatismo contenido. Resulta fundamental comprender el vínculo entre el conflicto externo y el interno, entre los antagonistas externos e internos. Al final, y aunque estamos ante un hecho histórico, la prueba externa que deben superar es un reflejo de sus cuestionamientos morales. La vinculación entre ambos conceptos se encuentra en la base del desarrollo de la serie.

De este modo, Chernobyl se revela no solo como una de las producciones del año, sino como una de las mejores mini series de los últimos tiempos. Sencilla, directa y planteada con respeto, la creación de Mazin no pretende en ningún momento recrearse en la tragedia, aunque tampoco la rehúye. El primer episodio es ejemplo de esto último; el resto de capítulos, de lo primero. Ese delicado equilibrio fruto de un gusto dramático exquisito es lo que dota a esta producción de su maravillosa forma. La lucha interna y externa de los protagonistas, con un extraordinario Skarsgård a la cabeza, se encuentra en la base sobre la que se construye el fondo. En definitiva, una obra imprescindible desde un punto de vista histórico, social y audiovisual. Por mucho que puedan criticar los rusos.

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‘Annabelle vuelve a casa’ para atormentar a McConaughey


Una vez confirmado que el fenómeno Marvel no terminó con la última entrega de ‘Vengadores’, la vida continúa, y entre blockbusterblockbuster llega el turno de un buen puñado de títulos algo menores pero igualmente interesantes. Comedia, terror, drama y varios documentales son las propuestas de este viernes 12 de julio.

Y comenzamos precisamente por el terror de Annabelle vuelve a casa, nueva entrega de la saga ambientada en el mundo de ‘Expediente Warren’ que supone el debut en el largometraje del guionista Gary Dauberman. La trama arranca cuando el matrimonio Warren, conocidos demonólogos, llevan a la poseída muñeca a la sala de objetos de su casa. La colocan en una vitrina sagrada bendecida por un sacerdote, donde en principio estará “a salvo”. Sin embargo, una noche la muñeca despierta a los espíritus malignos que se concentran en esa habitación, y que se fijan como objetivo la hija de 10 años del matrimonio y sus amigas. Patrick Wilson (Aquaman) y Vera Farmiga (Sin límites) repiten en los principales papeles, completándose el reparto con Mckenna Grace (Un don excepcional), Madison Iseman (Jumanji: Bienvenidos a la jungla), Steve Coulter (First Man) y Katie Sarife (Abel’s field).

Muy diferente es el drama con toques de ciencia ficción de Serenity, cinta con capital estadounidense y británico que narra cómo un misterioso capitán de barco de una pequeña isla que vive obsesionado con pescar un enorme pez recibe la visita de su ex mujer, ahora casada con un hombre poderoso que la maltrata. Por ello ella recurre a él, para que se deshaga de su marido y la salve no solo a ella, sino al hijo que ambos tienen en común. Sin embargo, no todo es lo que parece en esa isla, e incluso la realidad que cree vivir podría desmoronarse. Steven Knight (Locke) escribe y dirige esta historia protagonizada por Matthew McConaughey (La Torre Oscura), Anne Hathaway (Colossal), Diane Lane (Liga de la Justicia), Jason Clarke (Winchester: La casa que construyeron los espíritus), Djimon Hounsou (Rey Arturo: La leyenda de Excalibur) y Jeremy Strong (Detroit).

Puramente británica es Wild Rose, drama musical de 2018 que dirige Tom Harper (War book) y cuya trama gira en torno a una joven llena de talento que acaba de salir de la cárcel. Con dos hijos a su cargo, sueña con triunfar en el country en Nashville. Sin embargo, su madre la obliga a asumir su responsabilidad, por lo que la joven deberá empezar a trabajar como limpiadora para una mujer que podría abrirle las puertas a su sueño. Jessie Buckley (Beast) da vida a la protagonista, mientras que Julie Walters (Mamma Mia! Una y otra vez), Sophie Okonedo (After Earth), Jamie Sives (En el corazón del mar), Ashley Shelton (Wild woman), James Harkness (Macbeth) y Gemma McElhinney (El rey proscrito) completan el resto del reparto.

Continuando con los estrenos europeos, de 2018 es también Un amor imposible, drama romántico de corte biográfico y ambientado en los años 50 del pasado siglo. Una modesta oficinista conoce a un joven proveniente de una familia burguesa. De su breve relación nace una niña que será criada por ella ya que él se niega a casarse fuera de su clase social. Ella buscará que al menos dé su apellido a la pequeña a través de una batalla que durará más de diez años. Dirigida por Catherine Corsini (Un amor de verano) y basada en la novela de Christine Angot, la cinta está protagonizada por Virginie Efira (Elle), Niels Schneider (Diamant noir), Jehnny Beth (Sodium babies), Iliana Zabeth (Mercenaire) y Coralie Russier (120 pulsaciones por minuto), entre otros.

Antes de pasar a las películas puramente españolas, El cuento de las comadrejas es una coproducción entre España y Argentina dirigida por Juan José Campanella (El secreto de sus ojos). Remake de Los muchachos de antes no usaban arsénico (1976), esta comedia dramática narra cómo varios miembros del mundo del cine cuyas carreras han llegado a su fin hacen lo imposible por conservar el mundo que han creado en una vieja mansión ante la llegada de dos jóvenes que podrían poner en peligro todo lo que conocen. El reparto está integrado por Graciela Borges (Viudas), Oscar Martínez (Toc Toc), Luis Brandoni (Solo se vive una vez), Clara Lago (Al final del túnel), Marcos Mundstock (Señora Beba) y Nicolás Francella (Los padecieres).

Respecto a las novedades españolas, Lo nunca visto es el nuevo drama escrito y dirigido por Marina Seresesky (La puerta abierta) cuyo argumento se centra en una mujer que ve cómo la vida en la pequeña aldea de montaña en la que ha vivido toda su vida se va apagando. La llegada de un grupo de africanos conmociona la tranquila rutina de sus habitantes, y ella verá en esto una oportunidad de revitalizar el pueblo. Para ello, decide ocultar a los recién llegados y diseñar un plan que deberá poner patas arriba prejuicios y temores infundados. Los principales actores de esta cinta son Carmen Machi (El bar), Pepón Nieto (Perfectos desconocidos), Kiti Mánver (Las heridas del viento), Jon Kortajarena (Pieles), Paco Tous (Señor, dame paciencia) y Pepa Charro (Presentimientos).

También española, aunque en este caso en clave de comedia, es Bellezonismo, cuyo punto de partida es cuanto menos curioso. Una pareja de pilotos de rallys se pierde durante una competición y termina en un claro en medio de un monte. Allí descubren una mansión habitada por más de 50 mujeres, jóvenes y muy bellas. Uno de los pilotos se enamora de una de las mujeres, e intentará hacer todo lo posible para sacarla de allí, sea lo que sea ese lugar. Jordi Arencón escribe y dirige la que es su primera película, que está protagonizada por Armando del Río (Intrusos en Manasés), Yanet Garcia (Sharknado 5: Aletamiento global), Elvia Herrera, Raúl Herrera (Doppelsauger: El misterio de Sara), Miguel Cazorla (serie Amar es para siempre) y Coral González.

Otro de los estrenos procedentes de España es La vida sin Sara Amat, adaptación de la novela de Pep Puig con la que debuta en el largometraje Laura Jou. La trama arranca cuando un chico de 13 años encuentra escondida en su habitación a una chica del pueblo de sus abuelos de la que está completamente enamorado. Ella le cuenta que ha huido de casa y le pide quedarse con él unos días. Consciente de que todo el pueblo la está buscando, decide ayudarla y empezar a vivir una doble vida en la que las mentiras a todo el mundo se mezclarán con las demandas de la chica. Maria Morera y Biel Rossell Pelfort encabezan un reparto que completan Francesca Piñón (serie El ministerio del Tiempo), Isaac Alcayde (serie Merlí), Pau Escobar (Los niños salvajes) y Joan Amargós (Los inocentes).

La última de las novedades de ficción es Qué León (La vaina loca), comedia romántica de República Dominicana de 2018 que dirige Frank Perozo (Colao) y que aborda la historia de amor de dos personajes que, por coincidencia, se apellidan igual. De clases sociales muy distintas, tendrán que enfrentarse a sus padres, que se oponen a su romance, lo que generará numerosas situaciones a cada cual más imposible. Raymond Pozo (Cristiano de la secreta), Ozuna, Clarissa Molina, Miguel Céspedes (Al fin y al cabo), Christine Marzano (La excepción a la regla) y Celines Toribio (Mediterranean blue) son los principales actores.

En lo que a documentales se refiere, el principal estreno es Diego Maradona, cinta que aborda los siete años que el mítico jugador de fútbol militó en el Nápoles, equipo al que llegó en 1984 y en el que logró ganar el primer Scudetto de la historia del club. Pero mientras era un genio en el campo, fuera de él lo trataban como a un Dios. Con el paso del tiempo, la oscuridad terminó por cernirse sobre él. Asif Kapadia (Amy (la chica detrás del nombre)) es el encargado de dirigir este film británico que adelantó su estreno al día 11.

También procedente de Reino Unido es An accidental studio, que se centra en la productora británica HandMade Films, fundada por el ex beatle George Harrison y cuyo trampolín fue La vida de Brian (1975), mítica película de Monty Python a la que seguirían otros títulos de culto. La cinta, dirigida a tres bandas por Bill Jones (Autobiografía de un mentiroso), Kim Leggatt, que debuta como director, y Ben Timlett (Boom bust boom), cuenta con la participación de grandes actores y directores británicos.

Suecia, Alemania y Noruega colaboran en Hamada, documental dirigido por Eloy Domínguez Serén (No cow on the ice) cuyo relato gira en torno a un grupo de jóvenes amigos que viven en un campo de refugiados en el desierto del Sahara. Allí utilizan su imaginación y el juego para huir de la realidad que les rodea, al tiempo que sirve como denuncia de su situación.

Reinas y juegos de construcción se disputan la cartelera


Segundo fin de semana de febrero, y como suele ocurrir en estas fechas, entre las novedades que llegan cada viernes suele haber algún candidato a los Oscar. En lo que concierne a este 8 de febrero, ese candidato lo es en algunas categorías de las denominadas secundarias. Pero llega acompañada de un buen puñado de novedades, entre ellas una propuesta que hará las delicias de los más pequeños de la casa.

A diferencia de otras semanas, el principal estreno llega desde Reino Unido. María, reina de Escocia es el título de este drama biográfico basado en el libro de John Guy y que explora la vida de María Estuardo, reina de Francia a los 16 años y viuda a los 18. En lugar de volver a contraer matrimonio, la joven decide regresar a Escocia para ocupar el trono que le pertenece, pero tanto Escocia como Inglaterra están gobernados por la reina Isabel I. Las dos mujeres inician así un conflicto personal y político en el que los miembros de sus cortes conspirarán para hacer tambalear los tronos de dos mujeres en un mundo dominado por hombres. Ópera prima de Josie Rourke, la cinta está protagonizada por Saoirse Ronan (Lady Bird), Margot Robbie (Escuadrón Suicida), Jack Lowden (Dunkerque), Joe Alwyn (El sentido de un final), Martin Compston (Réquiem por un asesino), Brendan Coyle (Antes de ti), David Tennant (serie Jessica Jones) y Guy Pearce (El editor de libros), entre otros.

Muy diferente es La LEGO película 2, continuación del éxito de animación basado en el juego de construcción de 2014 que, en esta ocasión, narra cómo los protagonistas deberán hacer frente a la invasión de LEGO DUPLO, que logran destruir a mayor velocidad de la que son capaces de reconstruir. Para salvar su mundo los héroes deberán viajar por mundos inexplorados que pondrán a prueba su valentía, su amistad y su creatividad. Dirigida por Mike Mitchell (Alvin y las ardillas 3), esta aventura familiar cuenta con capital estadounidense, danés, noruego y australiano, y entre las voces originales destacan las de Chris Pratt (Guardianes de la galaxia Vol. 2), Elizabeth Banks (Power Rangers), Will Arnett (Ninja Turtles: Fuera de las sombras), Tiffany Haddish (Plan de chicas), Alison Brie (Los archivos del Pentágono), Maya Rudolph (Nuestro sitio), Will Ferrell (Dos padres por desigual), Channing Tatum (Kingsman: El círculo de oro), Jonah Hill (Juego de armas) y Jason Momoa (Aquaman).

Puramente estadounidense es White boy Rick, drama ambientado en el mundo del crimen que dirige Yann Demange (’71), y cuya trama se centra en Richard Wershe Jr., un joven que en los años 80 pasó a convertirse en el informante más joven de la policía, con tan solo 14 años. Infiltrado en el mundo de las drogas, su doble vida terminó pasándole factura tan solo tres años después, cuando fue detenido con ocho kilos de cocaína, por lo que fue condenado a cadena perpetua. La detención y la sentencia generaron una gran polémica desde el punto de vista ético. Entre los principales actores encontramos a Matthew McConaughey (La Torre Oscura), Richie Merritt, Bel Powley (Carrie Pilby), Jennifer Jason Leigh (Good time) y Bruce Dern (El escándalo Ted Kennedy).

También procede de Hollywood la comedia romántica Jefa por accidente, nueva cinta protagonizada por Jennifer López (Ángel de venganza) que gira en torno a una mujer que, cansada de ser subgerente en un supermercado, recibe la oportunidad de su vida, para la que tendrá que demostrar que la inteligencia y la experiencia son tan valiosas como los estudios, y que nunca es tarde para una segunda oportunidad. Peter Segal (La gran revancha) pone en imágenes esta película en cuyo reparto encontramos también a Milo Ventimiglia (serie This is us), Vanessa Hudgens (Machete kills), Leah Remini (Mad families), Treat Williams (Descubriendo el amor), Freddie Stroma (Dando la nota) y Annaleigh Ashford (serie Masters of sex).

El terror en estado puro tiene como representante esta semana a The prodigy, film estadounidense dirigido por Nicholas McCarthy (Home) que narra la lucha y la preocupación de una joven madre por su hijo, cuyo extraño comportamiento le lleva a pensar que podría estar poseído por fuerzas paranormales. Taylor Schilling (serie Orange is the new black), Colm Feore (Anon), Brittany Allen (Rastro de sangre), Jackson Robert Scott (It), Byron Abalos (Hermanos de sangre) y Peter Mooney (We were wolves) encabezan el plantel de actores.

Estados Unidos, junto a Alemania, Francia, Reino Unido y Polonia, está presente en High life, aventura con dosis de terror cuya trama se ambienta en el espacio profundo, más allá de nuestro sistema solar. Allí una nave alberga la escoria de la sociedad, convictos espaciales con una misión en el agujero negro más cercano a la Tierra. Pero después de años solo queda uno de ellos y la hija que ha engendrado contra su voluntad en uno de los muchos experimentos que se realizaron en la nave. Claire Denis (Un sol interior) dirige esta cinta en la que también participa como guionista, y en cuyo reparto destacan los nombres de Robert Pattinson (Z, la ciudad perdida), Juliette Binoche (Viaje a Nara), André Benjamin (Cuatro hermanos), Mia Goth (La cura del bienestar) y Lars Eidinger (Maryline).

Reino Unido es el país del que procede Beast, drama con toques de thriller de 2017 que escribe y dirige Michael Pearce en el que es su debut en el largometraje. El argumento toma como punto de partida la ayuda que un misterioso forastero presta a una joven que quiere huir de su opresiva familia en una pequeña comunidad. Cuando el hombre es acusado de una serie de brutales asesinatos, ella le defenderá a toda costa, pero sus sentimientos hacia él, el despertar sexual y los terribles crímenes entrarán en conflicto. Entre los principales actores encontramos a Johnny Flynn (Love is thicker than water), Jessie Buckley (The tempest), Geraldine James (Daphne), Charley Palmer Rothwell (Legend) y Hattie Gotobed (Blancanieves y la leyenda del cazador).

La comedia dramática llega esta semana de la mano de La clase de piano, cuya trama se centra en un joven y el director del Conservatorio de Música de París. El segundo escucha tocar el piano al primero en una estación de tren, y en seguida reconoce un talento innato. Cuando el joven termina en la cárcel solo el hombre será capaz de sacarle, no sin antes negociar servicios comunitarios en el Conservatorio. Sin embargo, lo que realmente planea es formarle para que participe en la competición nacional de piano. Esta producción franco belga está dirigida por Ludovic Bernard (Misión País Vasco) y protagonizada por Kristin Scott Thomas (Suite francesa), Lambert Wilson (Cambio de reinas), Jules Benchetrit (La comunidad de los corazones rotos), Karidja Touré (La colle), André Marcon (El porvenir) y Michel Jonasz (Baby phone).

Francia y Bélgica, en colaboración con Qatar, producen el drama Sofia, ópera prima de Meryem Benm’Barek-Aloïsi que se centra en una joven de 20 años que vive con sus padres en Casablanca. A pesar de quedarse embarazada, niega su estado hasta que da a luz a un niño. Se encuentra entonces en una situación ilegal, al tener un hijo fuera del matrimonio. El hospital le da 24 horas para rellenar los datos del padre antes de alertar a las autoridades. Maha Alemi, Lubna Azabal (María Magdalena), Sarah Perles (Rescate en la kasbah), Faouzi Bensaïdi (Goodbye Morocco) y Hamza Khafif encabezan el reparto.

Pasamos ahora al género documental, y lo hacemos con Tres idénticos desconocidos, drama británico biográfico que dirige Tim Wardle (Lifers: Channel 4 Cutting Edge) que cuenta la historia de tres hombre que a sus 19 años descubrieron por casualidad que eran trillizos, separados al nacer y dados en adopción a familias diferentes. Su encuentro les catapultó a la fama en 1980, pero también sacó a la luz un secreto inquietante y extraordinario que transformó nuestra forma de ver la sociedad.

Desde España llegan los dos siguientes films. Trinta Lumes explora, con dosis de suspense, la búsqueda de una joven para desvelar el misterio de la vida y la muerte. A través de su viaje el espectador asiste a la vida de una aldea gallega en su rutina diaria, adentrándose en un mundo en el que realidad y ficción, vivos y muertos, se funden. Diana Toucedo (Penélope) es la encargada de dirigir esta cinta.

También española es Basque Selfie, película dirigida por Joaquín Calderón (Sarasate, el rey del violín) y que se centra en la lucha de un músico por mantener su historia y su tradición frente a los intentos de la Administración de crear una carretera que va a pasar por su caserío familiar donde él nació, y que ahora se pretende derribar.

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