‘Fargo’ repite y mejora sus claves dramáticas en una 2ª T. brillante


El humor negro vuelve a ser fundamental en la segunda temporada de 'Fargo'.Desarrollar una historia a lo largo de varias temporadas tiene su complicación. Pero lograr que historias diferentes tengan la misma calidad dramática en cada temporada de una serie parece tarea imposible. Si no, que se lo digan a American Horror Story, por ejemplo. Por eso es resulta tan singular lo que ha logrado Noah Hawley (serie Bones) con la segunda temporada de Fargo, una de esas joyas de la pequeña pantalla que unió a crítica y público en un sonoro aplauso, y que repite (para algunos, incluso mejora) en su segunda tanda de episodios lo conseguido con la primera trama.

Tal vez el éxito tenga mucho que ver con el hecho de que, aunque son historias diferentes, están relacionadas tanto dramática como narrativamente hablando. El epicentro de la segunda temporada es un crimen que se menciona en la primera parte, es cierto, pero formalmente conserva todos y cada uno de los elementos que producen ese humor negro tan característico de los hermanos Coen (autores del film en el que se inspira). Desde los personajes irónicos y surrealistas, hasta las situaciones que rozan el absurdo, la trama se mueve con agilidad por un desarrollo que, aunque requiere de una atención especial por parte del espectador (muchos personajes, muchos escenarios, varias tramas secundarias), va atando cabos hasta crear un ente que se vale por sí mismo más allá del legado de su predecesora.

Este es, precisamente, uno de los grandes logros de la segunda temporada de Fargo. La facilidad dramática con la que avanza una historia en la que se mezclan criminales, mafiosos, policía, FBI, un carnicero y hasta un ovni es tan sorprendente como refrescante, sobre todo porque en ningún momento se da pié a que la historia se descarríe. Incluso los momentos más surrealistas son tratados con esa mirada ácida que ironiza con ellos, dotándoles de un extraño halo de realidad que ya quisieran muchas películas. Asimismo, la línea argumental principal sabe nutrirse de todas las historias secundarias que, poco a poco, van apareciendo y desarrollándose, asumiendo la resolución dentro de una única historias. Dicho de otro modo, todo aquello que parece no tener relación con lo que se cuenta en los episodios termina por ser, al menos, relevante en el resultado final.

Pero si el arco dramático que presentan estos 10 capítulos es espléndido, la apuesta formal no lo es menos. La segunda temporada ha servido para explorar nuevas vías narrativas, sobre todo en lo que al comienzo se refiere. Desde una historia contenida en un libro, hasta montajes en paralelo, cualquier recurso es bueno para oxigenar esos títulos iniciales que no por repetirse dejan de tener su ironía. A esto se suma la profusión de violencia y sangre, que tienen un protagonismo mucho mayor porque, entre otras cosas, la historia solo tiene sentido de este modo. La combinación entre el ácido humor, la violencia y la idea de que todo se basa en una “historia real” terminan por lograr ese brillante y delicado equilibrio entre el realismo, la ficción, el humor y el drama que tan bien caracterizan a esta serie.

No sin los actores

Pero a todo este cóctel le falta un ingrediente fundamental. Al igual que ocurrió en la primera temporada, esta segunda historia de Fargo no sería lo mismo sin sus protagonistas. Es cierto que los personajes, complejos y sumamente elaborados, son pieza básica, pero la labor del reparto es impecable en su conjunto, y magistral en muchos casos. Sin ir más lejos, lo que logra Kirsten Dunst (Spider-Man) es espectacular. Su personaje, el que más evoluciona de toda la trama, pasa de parecer un secundario a adquirir un protagonismo fundamental. Y la actriz no solo hace suyo el rol, sino que lo dota de una fortaleza notable, ofreciendo matices que sobre el papel podrían pasar desapercibidos.

En el polo opuesto, aunque igualmente soberbio, está Patrick Wilson (Expediente Warren: The Conjuring). Y digo que es el polo opuesto porque su rol, policía sobrio y aparentemente impasible, requiere del actor una sutileza tal vez mayor. A través de su mirada, y sin grandes aspavientos, Wilson es capaz de transmitir todo un mundo de emociones, reflexiones, miedos y dudas que enriquecen tanto a la historia como al propio personaje. Sin ir más lejos, sus enfrentamientos con los grupos mafiosos de la historia son un gratificante ejercicio del hombre corriente enfrentado a lo que considera sus últimos minutos, con la mezcla de valentía, deber y miedo que eso conlleva.

Ellos son, por aquello de tener papeles protagonistas, lo más destacado de un reparto brillante, desde secundarios como Ted Danson (Una aventura extraordinaria) hasta motores dramáticos como el de Zahn McClarnon (Mekko), en el que es uno de los roles más recordados de esta segunda temporada. Son estos personajes y sus respectivos intérpretes los que ayudan a crear ese halo de realidad dentro de una ficción que roza en muchos momentos el absurdo.

El resumen de la segunda temporada de Fargo podría ser, simple y llanamente, “temporada brillante”. Pero eso sería rascar solo la superficie de la nieve que embellece el paisaje de esta producción. En realidad, esta trama de 10 episodios es una serie en sí misma, un producto independiente, fresco, divertido, apasionante y cautivador que nada tiene que envidiar a la, por otro lado, espléndida primera temporada. Noah Hawley ha sido capaz de demostrar que es posible hacer una segunda temporada al menos tan buena como la primera. Ahora solo queda esperar a lo que será capaz de hacer en el tercer intento. Y ya saben lo que se dice: no hay dos sin tres.

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‘Sicario’: territorio de lobos sin fronteras


Emily Blunt, Josh Brolin y Benicia Del Toro en 'Sicario', de Denis Villeneuve.Decir que hay muchas películas sobre la lucha contra la droga en la frontera entre Estados Unidos y México sería quedarse corto. Todas ellas, sea cual el tono de la trama, suelen tener en común un desarrollo dramático que se desarrolla en los mismos escenarios, con personajes muy parecidos y con motivaciones casi idénticas. Por eso, la obra de Denis Villeneuve (Enemy) sorprende sobremanera. Sus personajes, aunque vagamente conocidos, están espoleados por otro tipo de motivaciones, y por un contexto moral y ético que cambia radicalmente el objetivo de la historia.

No cabe duda de que, aunque todo gira inicialmente alrededor de Emily Blunt (El hombre lobo), el verdadero protagonista de Sicario es Benicio Del Toro (El juramento). Y lo es no solo porque el actor engrandece (una vez más) un buen personaje, sino porque el trasfondo emocional de este asesino a sueldo es tan humano que el espectador logra sentir el conflicto interno entre el bien y el mal, desdibujados en una frontera dominada por los cárteles de la droga. Y aunque Del Toro está excepcionalmente brillante, sería injusto no reconocer la labor de un reparto impecable, cada uno midiendo en todo momento las capacidades de sus personajes para ofrecer más caras de las que aparentemente podrían tener los personajes.

Pero a estos personajes y a esta historia tan conocida como diferente es necesario dotarlos de algo más, de una vitalidad narrativa que Villeneuve logra con un movimiento de cámara personal, sutil y elegante. El modo en que el director aprovecha los planos aéreos es simplemente indescriptible, dotando de tensión momentos que, aparentemente, carecen de interés. Por supuesto, su capacidad para medir los tiempos en las secuencias de acción es igualmente loable, fundamentalmente porque recrudece la violencia y la tensión dramática de dichos momentos. Gracias a su puesta en escena, la intranquilidad del personaje de Blunt se traslada a todo el metraje, manteniendo al espectador en una constante alerta ante lo que pueda ocurrir, impidiéndole prever un claro final.

De este modo, Sicario se convierte en un film más que notable en el que todos sus elementos, desde la puesta en escena hasta la música, desde la estructura del guión hasta la interpretación de los actores, están al servicio de la historia, pero al mismo tiempo la engrandecen. Villeneuve vuelve a demostrar el amplio abanico de recursos narrativos que posee, y aunque es Benicio Del Toro quien se lleva la palma, sería injusto no reconocer la calidad de la fotografía (ese final de noche con las cámaras de visión nocturna es brillante), de su banda sonora o del diseño de producción. Uno de esos films que dan una nueva vuelta de tuerca a un tema ya conocido, y que lo hacen de forma espléndida.

Nota: 8/10

Los espías de ‘Operación U.N.C.L.E.’ se infiltran en la cartelera


Estreno 14agosto2015El mes de agosto es, en líneas generales, el mes de los espías. Al estreno la semana pasada de la nueva entrega de ‘Misión: Imposible’ se suma ahora otro título que, al igual que aquella, toma como referencia una antigua serie de televisión. Aunque a diferencia de aquella, llega acompañada de un buen puñado de títulos que tienen todo lo necesario para competir por la taquilla. Sea como fuere, hoy viernes, 14 de agosto, la actualidad pasa por la Guerra Fría.14

Y es que Operación U.N.C.L.E. llega a los cines. La nueva película de Guy Ritchie (Snatch: Cerdos y Diamantes) adapta la conocida serie de televisión de los años 60 acerca de la colaboración que un espía norteamericano y uno soviético deben llevar a cabo en plena Guerra Fría. La cinta narra cómo ambos agentes deben apartar sus diferencias para detener a una misteriosa organización criminal que amenaza con acabar con el frágil equilibrio mundial gracias a la proliferación de armas. Su única pista es la hija de un científico alemán secuestrado por la organización. Acción, humor y estilo son los ingredientes de esta aventura al más puro estilo James Bond que protagonizan Henry Cavill (El hombre de acero), Armie Hammer (El llanero solitario), Hugh Grant (Notting Hill), Alicia Vikander (Ex Machina), Elizabeth Debicki (Macbeth) y Jared Harris (Pompeya).

La comedia es la protagonista de Y de repente tú, historia escrita y protagonizada por Amy Schumer (serie Inside Amy Schumer) y dirigida por Judd Apatow (Si fuera fácil). La trama, una nueva vuelta de tuerca al romanticismo, sigue la vida de una joven que no tiene ataduras y no cree en la monogamia. Periodista de profesión para una conocida revista, su mundo se tambaleará cuando empiece a enamorarse del protagonista de su último artículo, un joven médico deportivo. Será entonces cuando deba plantearse si ha estado equivocada todos estos años. El reparto se completa con Bill Hader (Cosas que hacer antes de los 18), Brie Larson (El jugador), Tilda Swinton (El gran hotel Budapest), Colin Quinn (Niños grandes) y Vanessa Bayer (Off the cuff).

El tercero de los estrenos norteamericanos es Tracers, vehículo de promoción para Taylor Lautner (el hombre lobo de la saga Crepúsculo), quien de este modo continúa buscando su sitio en la industria. La historia gira en torno a un joven que se gana la vida repartiendo en bicicleta hasta que choca con una misteriosa joven. El mundo que ella le descubre, en el que pequeños crímenes y parkour se fusionan, le seduce hasta el punto de introducirse en la banda. Sin embargo, el férreo control del líder criminal del grupo obligará al muchacho a decidir entre su libertad o el amor. Con dirección de Daniel Benmayor (Bruc. El desafío), en el reparto también encontramos a Marie Avgeropoulos (Caza a muerte), Adam Rayner (serie Tyrant), Rafi Gavron (La fría luz del día) y Luciano Acuna Jr.

Y otro nombre propio que regresa hoy es Al Pacino (El padrino) con Señor Manglehorn, drama producido en 2014 cuyo argumento se centra en un ex convicto que hace 40 años renunció a la mujer que amaba por dar un gran golpe. Ahora, retirado y en paz en una pequeña localidad, ve pasar los días sin preocupaciones hasta que su pasado sale a la luz, lo que generará conflictos con unos vecinos que creían conocerle mejor. Dirigida por David Gordon Green (Superfumados), entre los actores que completan el reparto están Holly Hunter (Jackie), Harmony Korine (Stoker), Chris Messina (serie The newsroom) y Natalie Wilemon (Hostage).

Pasamos ahora a los estrenos españoles. Uno de los más destacados es Extinction, adaptación de la novela de Juan de Dios Garduño que transcurre en un futuro post apocalíptico en el que la mayor parte de la Humanidad se ha convertido en criaturas sin intelecto que matan por placer a los pocos humanos que quedan. En este contexto tratan de sobrevivir dos hombres y la hija pequeña de uno de ellos. Ellos conviven en una perpetua enemistad generada por un conflicto pasado, pero cuando una de esas criaturas se aproxime a sus vidas deberán dejar de lado las diferencias para proteger aquello que más quieren. Acción, intriga y ciertas dosis de suspense son los ingredientes de esta película dirigida por Miguel Ángel Vivas (Secuestrados) y protagonizada por Matthew Fox (En la mente del asesino), Jeffrey Donovan (J. Edgar), Clara Lago (Ocho apellidos vascos), Valeria Vereau (serie El don de Alba) y Quinn McColgan (Non-Stop).

España también participa en la comedia romántica Sin hijos, producción que cuenta además con capital argentino y que narra el delicado equilibrio que debe mantener el padre de una niña de ocho años cuando un viejo amor de adolescencia vuelve a su vida. Y es que la mujer a la que ama no está dispuesta a salir con hombre con hijos, por lo que deberá hacer lo imposible para que ella no descubra la existencia de la niña. Ariel Winograd (Mi primera boda) dirige el conjunto, mientras que Maribel Verdú (Felices 140), Diego Peretti (Maktub), Guadalupe Manent y Horacio Fontova (Aballay, el hombre sin miedo) encabezan el plantel de actores.

Por último, un reestreno. Mala sangre, cinta de 1986 escrita y dirigida por Leos Carax (Holy motors) vuelve a los cines en una versión restaurada y supervisada por el propio director en un intento de dotar de su máximo esplendor a esta historia acerca de dos jóvenes que deben saldar una importante deuda en pocos días. Para ello deciden robar una importante vacuna que cura un virus que afecta a aquellos que practican el amor sin amor. Para aquellos que no la hayan visto, el reparto está encabezado por Denis Lavant (Marussia), Juliette Binoche (Godzilla), Julie Delpy (Antes del anochecer), Michel Piccoli (No toques el hacha) y Hans Meyer (El pacto de los lobos).

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