‘Chernobyl’, o cómo dramatizar un pasado trágico sin caer en excesos


Da igual los años que pasen. Lo ocurrido en la central nuclear de Chernobyl es y seguirá siendo uno de los sucesos más trágicos e impactantes del imaginario colectivo europeo. Posiblemente se deba a los efectos que ha tenido en las generaciones inmediatamente posteriores a aquellos que vivieron una tragedia de esas magnitudes. Por eso una miniserie como esta Chernobyl se ha convertido por derecho propio en un producto imprescindible. Más allá de su calidad técnica y artística, lo que realmente convierte a esta historia adaptada a la pequeña pantalla por Craig Mazin (R3sacón) en una joya televisiva es, precisamente, la Historia.

Tan solo son necesarios 5 episodios para narrar lo ocurrido en aquellos días de abril de 1986. Y tan solo es necesario uno para mostrar los devastadores efectos de la radiación directa en aquellos trabajadores de la central nuclear, bomberos, fuerzas de seguridad y familiares que estuvieron expuestos durante la explosión. Con una inteligencia y un desarrollo impecables, Mazin establece perfectamente los tiempos narrativos y dramáticos para impactar al espectador desde el primer momento. Si ya genera incomodidad observar la dolorosa muerte de muchos de esos personajes gracias a un lenguaje tan sobrio como descarnado, el hecho de ser conscientes del hecho histórico que se está narrando acentúa ese sentimiento que muchas veces puede llevar a querer retirar la mirada. Es tan solo un episodio (el resto es la investigación de lo ocurrido), pero sienta las bases dramáticas de lo que luego vendrá, destacando aún más las incomprensibles posturas de los dirigentes, el comportamiento de vecinos y familiares, y los riesgos que asumen las personas encargadas de la investigación en un terreno en el que la muerte campa a sus anchas.

Porque de hecho, la fuerza de Chernobyl reside en esa investigación posterior, en esos trabajos en los que participaron hombres y mujeres que, tiempo más tarde, sufrieron los efectos de la radiación. El espectador, omnipresente y omnisciente, asiste al desarrollo de unos acontecimientos que, por un lado, ponen de manifiesto el poco conocimiento que en aquella época se tenía de lo que podía ocurrir, y por otro evidencia una gestión política muy poco humana. En este sentido, es de aplaudir la labor que realiza Stellan Skarsgård (Mamma Mia! Una y otra vez) como el vicepresidente encargado de gestionar la crisis. El actor realiza una labor extraordinaria en un claro proceso de transformación psicológica y casi física pocas veces visto en pantalla, pasando de la soberbia de un político ajeno a los problemas del pueblo a un hombre que solo quiere utilizar el poco poder que en realidad tiene para tratar de frenar algo que se le escapaba de las manos. Él personifica, en el fondo, lo que representa esta serie, y lo hace con la maestría que le caracteriza.

Es cierto que la serie recurre en ciertos momentos a efectismos dramáticos que buscan impactar al espectador, algunos basados en hechos reales y otros, posiblemente, incorporados por exigencias del guión. La secuencia de los perros, sin ir más lejos, es un ejemplo. También el papel de Emily Watson (En la playa de Chesil), explicado al final de la serie y que tiene su lógica narrativa. Puede que estos elementos resten algo de realismo al sobrio conjunto, pero lo cierto es que tampoco creo que sobren. La serie logra un equilibrio perfecto entre el desarrollo de unas labores de investigación y contención que muchas veces transcurren sin más dinamismo que una conversación, y la dureza de una tragedia vista a través de los efectos de la radiación (la mencionada secuencia de los perros, el parto de la mujer de uno de los bomberos, …). Este contraste no hace sino acentuar el dramatismo de lo que estamos viendo en un ejercicio ejemplar de narración en paralelo de varias historias que terminan por converger, de un modo u otro, en ese juicio final tan revelador como indignante.

El juicio

De hecho, su peso en la trama es tan importante que Chernobyl dedica un único episodio a todo el proceso judicial. Y como el resto de la serie, lo hace de forma magistral por dos motivos fundamentalmente. El primero, más político, es por mostrar cómo un grupo de hombres y mujeres se enfrentó a un sistema que no les creía, arriesgando sus carreras, sus reputaciones y sus propias vidas, si bien muchos de ellos sabían que habían firmado su sentencia de muerte cuando se acercaron a la central nuclear. De nuevo, Skarsgård carga sobre sus hombros todo este arco dramático para mostrar a un hombre derrotado en su salud y en sus creencias, un hombre que ahora lucha por defender aquello que en un primer momento atacaba, en un soberbio giro dramático fraguado a lo largo de sus cinco episodios. Aquellos que quieran escribir un personaje que necesite modificar sus creencias sin que parezca irreal deberían anotarse a este personaje. La clave está en enfrentar al rol ante una realidad que solo acepta cuando la vive en sus propias carnes.

El segundo aspecto relevante de este juicio, y no menos importante, es el científico. Al igual que la inmensa mayoría de las personas que vean la serie, no tengo conocimientos avanzados de ciencia, mucho menos de física nuclear. Por eso la explicación a cargo del rol de Jared Harris (serie The Terror) resulta tan clarividente. A través de un sistema de cartulinas el personaje explica al tribunal, y por extensión al espectador, todos y cada uno de los pasos que se fueron dando para desencadenar semejante tragedia. Y mientras esta explicación se desarrolla Mazin intercala las secuencias de aquel fatídico día, punto por punto y personaje por personaje, ubicando al espectador en una especie de plano tridimensional en el que ver lo que falló, la falta de conocimientos de los operarios y el desconocimiento con el que se actuó al comienzo del proceso. Una explicación que pone, en realidad, el broche de oro a una serie extraordinaria, manteniendo en todo momento el tono sobrio del conjunto, sin dirigir la mirada a ningún culpable (aunque evidenciando las responsabilidades) e indagando en el trasfondo de la tragedia más allá de las víctimas y los efectos de la radiación en aquellas personas.

Con todo esto quiero decir que nos encontramos ante un ejercicio milimétricamente medido y diseñado para narrar un acontecimiento histórico sin aburrir al espectador ni resultar demasiado didáctico o documental. Es evidente, y eso se desprende de varias secuencias, que existe un trasfondo histórico que se respeta, pero las licencias dramáticas necesarias en cualquier historia están escogidas con una inteligencia que se ve poco en la pequeña o la gran pantalla. Capítulo tras capítulo, secuencia tras secuencia, lo que se nos narra no solo es la lucha contra una catástrofe externa, sino la lucha interna de una serie de personajes que en todo momento deben decidir entre su propia vida y la de los demás. Eso es lo que convierte a esta mini serie en un ejemplo de dramatismo contenido. Resulta fundamental comprender el vínculo entre el conflicto externo y el interno, entre los antagonistas externos e internos. Al final, y aunque estamos ante un hecho histórico, la prueba externa que deben superar es un reflejo de sus cuestionamientos morales. La vinculación entre ambos conceptos se encuentra en la base del desarrollo de la serie.

De este modo, Chernobyl se revela no solo como una de las producciones del año, sino como una de las mejores mini series de los últimos tiempos. Sencilla, directa y planteada con respeto, la creación de Mazin no pretende en ningún momento recrearse en la tragedia, aunque tampoco la rehúye. El primer episodio es ejemplo de esto último; el resto de capítulos, de lo primero. Ese delicado equilibrio fruto de un gusto dramático exquisito es lo que dota a esta producción de su maravillosa forma. La lucha interna y externa de los protagonistas, con un extraordinario Skarsgård a la cabeza, se encuentra en la base sobre la que se construye el fondo. En definitiva, una obra imprescindible desde un punto de vista histórico, social y audiovisual. Por mucho que puedan criticar los rusos.

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‘The Terror’, una tripulación en el hielo como reflejo de la sociedad


Hay veces que la realidad supera la ficción, pero otras sirve más de inspiración para crear un relato que, aun siendo ficticio al menos en una parte, engrandece la historia original. Pero lo que ocurre con The Terror es algo completamente diferente. La historia real en la que se basa supera con creces los elementos fantásticos que nutren el relato y le otorgan un toque más angustioso del que ya tiene de por sí. A lo largo de los 10 episodios de esta primera temporada (una vez confirmada una segunda que convierte esta producción en una de antología), la serie creada por David Kajganich (Cegados por el sol) se revela como una odisea mortal ante la que ninguno de los marineros a bordo de los barcos The Terror y Erebus estaba preparado.

Dos barcos británicos que, como relata la trama, buscaban el paso del noroeste a través del Ártico. Su travesía se vio interrumpida por el hielo, que bloqueó los barcos durante años y obligó a la tripulación a enfrentarse con el hambre, la enfermedad, la locura y un ser que fue asesinándoles uno por uno. Resumido así, la historia se revela como un drama de supervivencia con dos contrastes claramente definidos. Por un lado, la corrección británica que lleva a los protagonistas a seguir la escala de mando y a mantener una compostura inusitadamente tranquila. Por otro, el salvaje entorno que empuja a los personajes a situaciones extremas. Ese contraste, amén de otros muchos elementos, es lo que realmente subyace en el fondo de esta serie.

O mejor dicho, The Terror se puede entender como un reflejo de la decadencia de la sociedad. Con un diseño de producción sencillamente impecable, el arco dramático reparte las diferentes fases de la trama de forma casi matemática a lo largo de sus capítulos, planteando inicialmente la travesía como una expedición aventurera, desarrollando un nudo dramático en forma de situación insuperable y amenaza mortal, y terminando por mostrar la desaparición de una sociedad en la que solo es capaz de sobrevivir aquel que ha abierto su mente más allá de los límites que marca su propia sociedad. En este sentido, esta obra se revela como una producción mucho más compleja que la mera angustia por la supervivencia, dotando al conjunto de una entidad que va más allá de lo visto a simple vista en pantalla.

Y eso que lo puramente visual es ya de por sí sobresaliente. Todos los elementos de la serie, desde su puesta en escena a sus actores, pasando por vestuario o efectos especiales, son espléndidos, y ante todo están al servicio de un relato que explora las complejas relaciones humanas en un entorno tan hostil como el que acoge esta historia. Aunque solo se vea la historia de supervivencia en esta obra con tantos niveles interpretativos, es tan sólida, tan contundente, que es capaz de sostener la serie sin ningún problema. El mejor ejemplo radica en los altos mandos de ambas embarcaciones. El modo en que evoluciona la relación entre ellos, se modifican las motivaciones y se afronta un destino aciago merecería todo un estudio en forma de libro.

¿Realidad o ficción?

Esta primera temporada de The Terror juega además con la idea de qué es realidad y qué es ficción. Qué se basa en hechos que realmente ocurrieron y qué tiene una base completamente inventada. Y digo que juega con la idea porque, más allá de elementos claramente distinguibles (esa especie de oso demoníaco, por ejemplo), lo cierto es que el guión de estos 10 episodios se construye sobre sólidas bases dramáticas amparadas en un realismo no solo creíble, sino completamente coherente. Y es que la idea anteriormente mencionada de una sociedad ante un entorno extremo adquiere su máxima expresión en este contexto de realismo.

En efecto, todo el relato se construye sobre los pilares de la cadena de mando, sobre unos capitanes que dirigen y unos marineros que obedecen. Y lo más curioso es comprobar cómo eso se mantiene en todas las situaciones que se suceden a lo largo del relato, ya sea un motín o los intentos de supervivencia en una tierra hostil en la que muchos se muestran convencidos de estar caminando hacia su muerte. Ese contraste entre la obediencia y el miedo, entre el orden y el instinto de supervivencia, es la base para un conflicto que va más allá de los amotinados o de la lucha contra enemigos aparentemente invencibles. Un conflicto que, en realidad, aborda la naturaleza humana dentro y fuera de la sociedad, y lo que el hombre está dispuesto a hacer para sobrevivir. La consecuencia más palpable de esto son algunas explícitas escenas que no dejan indiferente a nadie.

Y no puedo terminar este análisis sin hacer mención expresa al reparto, sencillamente espléndido en todos los aspectos. No hace falta decir que actores principales como Jared Harris (serie The crown), Tobias Menzies (serie Juego de tronos), Paul Ready (serie Utopía) o Ciarán Hinds (Gorrión rojo) echan sobre sus hombros el grueso de la historia, pero del mismo modo lo hacen los secundarios, en especial Adam Nagaitis (El hombre del corazón de hierro), quien es capaz de potenciar los aspectos más sádicos y tétricos de su personaje hasta convertirlo en una de las revelaciones de la serie. Su labor, unida a una construcción de personajes compleja, marcada por los matices y, sobre todo, por el pasado común que muchos de ellos tienen y que lastra en cierto modo las relaciones narradas en la trama, convierte a estos marineros en un interés añadido a la ya de por sí hipnótica aventura.

Dicho de otro modo, los conflictos planteados en The Terror, tanto internos como externos, tienen la entidad suficiente como para ser autónomos al contexto en el que se encuentran los personajes. Ello es gracias a una labor de definición de personajes sobresaliente. Su integración en esta odisea de hielo, muerte y angustia logra un doble efecto. Por un lado, acentuar la fuerza dramática de un entorno tan hostil como bello en el que todo parece susceptible de convertirse en una trampa mortal. Por otro, acrecienta el carácter de todos y cada uno de los personajes, que evolucionan ante los acontecimientos sacando lo que realmente son en su interior. Al final, esta primera temporada se convierte en la brillante producción que es gracias a que todos sus elementos funcionan por sí solos y son capaces de interactuar entre ellos para engrandecer su dimensión y, en consecuencia, hacer que la obra crezca con cada minuto que pasa. Imprescindible.

‘Operación U.N.C.L.E.’: una Guerra Fría muy entretenida


Alicia Vikander, Armie Hammer y Henry Cavill forman el equipo de 'Operación U.N.C.L.E.'.Puede que el cine comercial de Estados Unidos esté cada vez más entregado a los remakes, las interminables sagas y los spin off de sus principales héroes y películas. Pero eso no quiere decir que las fórmulas utilizadas, en las manos correctas, no logren su principal objetivo: distraer y entretener durante todo el metraje. Dicho esto, lo nuevo de Guy Ritchie (Sherlock Holmes) es lo que cabe esperar de una cinta de espías en plena Guerra Fría con la ironía y las tensiones generadas por un agente norteamericano y un agente ruso. Vamos, que no aporta ninguna novedad, pero tampoco resulta ofensivo.

Con todo, es conveniente aclarar que Operación U.N.C.L.E. funciona principalmente gracias a sus dos protagonistas, Henry Cavill (Immortals) y Armie Hammer (Blackout), quienes se toman sus respectivos personajes con el sentido de humor necesario para aportar el cinismo adecuado a muchas de las secuencias del film, generando humor más por la pasividad de sus reacciones (al fin y al cabo, están obligados a trabajar con el enemigo) que por los diálogos, algo más irregulares. Es más, son ellos los verdaderos artífices de la función y, junto a algunos recursos visuales muy acertados de Ritchie, logran dotar al conjunto de un aire sementero muy televisivo, en un claro homenaje a la serie de televisión en la que se basa el film. Eso por no hablar de la banda sonora, de lo mejor.

Todo ello no quiere decir que estemos ante una gran cinta de acción e intriga. Las limitaciones de la historia impiden que pueda progresar hasta territorios diferentes a los establecidos de antemano. La evolución en la relación de los protagonistas queda un poco apagada, sustentada más por la propia experiencia del espectador que por hitos dramáticos concretos. Asimismo, algunos secundarios están desaprovechados, desde los villanos (meros iconos necesarios para plantear la historia, pero sin una notable personalidad) hasta los jefes de los protagonistas, con un Hugh Grant (Cuatro bodas y un funeral) a la cabeza que se limita a hacer acto de presencia para, tal vez, tener un mayor papel en una hipotética segunda parte.

Al final, Operación U.N.C.L.E. es lo que es, un divertimento palomitero que no hace daño pero que tampoco resulta memorable. Quizá su mayor virtud sea también su mayor defecto. La solidez de sus actores, que sin realizar un gran trabajo mantienen sobre sus hombros buena parte del peso narrativo, denota a su vez una falta importante de una trama más desarrollada, sobre todo en el plano emocional del trío protagonista. Dicho de otro modo, es una producción pensada para el consumo masivo, sin demasiadas complicaciones a nivel dramático pero con un sentido del entretenimiento muy desarrollado.

Nota: 6/10

El nuevo ‘Poltergeist’ llega para dar ‘Caza al asesino’


estrenos 22mayo2015Siguiendo con la fórmula que parece haberse impuesto durante este mes de mayo en la cartelera, los estrenos de hoy viernes, 22 de mayo, ofrecen al espectador una notable variedad de géneros, pero ninguno de ellos está llamado a convertirse en un blockbuster, al menos a primera vista. Eso no quita, ni mucho menos, que existan suficientes atractivos para decantarse por alguna de las numerosas opciones, sobre todo entre las que proceden de Estados Unidos, que esta semana son mayoría. Terror, comedia, thriller, musical, drama, … En la variedad está el gusto.

Pero dado que hay que comenzar por algún sitio, esta semana lo haremos por Poltergeist, remake del clásico de terror de 1982 dirigido por Tobe Hooper (La matanza de Texas). La historia, para aquellos que todavía no la conozcan, narra la vida de una familia que se muda a una nueva casa en la que empiezan a suceder fenómenos extraños. Cuando la actividad paranormal se intensifica descubren que el lugar está habitado por una serie de fantasmas. Los acontecimientos se precipitarán cuando la hija pequeña sea secuestrada, lo que obligará a la familia a recurrir a todo tipo de expertos. Gil Kenan (Monster House) es el encargado de ponerse tras las cámaras, mientras que el reparto de esta nueva versión está encabezado por Sam Rockwell (Siete psicópatas), Rosemarie DeWitt (Matar al mensajero), Jared Harris (Pompeya), Kennedi Clements (serie Rogue) y Kyle Catlett (serie The following).

Muy distinta es Caza al asesino, thriller de acción dirigido por Pierre Morel (Venganza) que adapta una novela de Jean-Patrick Manchette en la que un asesino de élite que es traicionado por su equipo decide vengarse a toda costa, lo que le llevará de una punta a otra del planeta. Si bien la trama puede resultar familiar, lo más atractivo del film reside en su reparto, en el que destacan Sean Penn (Gangster Squad), Javier Bardem (Skyfall), Idris Elba (Thor: El mundo oscuro) y Ray Winstone (Noé).

La comedia tiene uno de sus principales representantes en Dando la nota: Aún más alto, secuela de la cinta musical de 2012 que vuelve a contar con sus principales actrices y que, en esta ocasión, está dirigida por la actriz Elizabeth Banks (Los Juegos del Hambre: Sinsajo 1), quien de este modo debuta tras las cámaras en un largometraje completo. La trama se sitúa a las protagonistas tres años después de los acontecimientos de la primera parte tratando de lograr el título mundial de grupos. Sin embargo, un embarazoso accidente pone en riesgo no solo la competición, sino su permanencia en la Universidad. Para poder superarlo todo deberán afrontar el mayor reto de sus cortas carreras. Anna Kendrick (Into the woods), Rebel Wilson (Dolor y dinero), Brittany Snow (Syrup), Alexis Knapp (Project X), Hailee Steinfeld (Begin Again), Adam DeVine (serie Workaholics) y la propia Banks repiten en sus respectivos papeles, a los que se suman Katey Sagal (serie Hijos de la Anarquía) y Birgitte Hjort Sørensen (serie Borgen).

Y también cómica, aunque muy distinta, es Con la magia en los zapatos, nuevo vehículo para explotar los recursos de Adam Sandler (Niños grandes 2) que dirige para la ocasión Thomas McCarthy (Win win). Enmarcada en la ciencia ficción, la trama se centra en un reparador de zapatos cuya vida transcurre sin sobresaltos, pero al que el negocio familiar le resulta monótono. Su situación cambia cuando descubre un antiguo artefacto que le permite vivir la vida a través de los ojos de sus clientes, lo que le dará una nueva perspectiva de lo que tiene y del mundo que le rodea. El reparto sea completa con Dan Stevens (El quinto poder), Dustin Hofman (#Chef), Steve Buscemi (serie Boardwalk Empire), Ellen Barkin (Another happy day) y el rapero Method Man (El canguro).

Uno de los representantes del drama de esta semana es Lo mejor para ella, producción del 2014 escrita y dirigida por Mike Binder (Más allá del odio) que gira en torno a un hombre cuya mujer acaba de fallecer y que debe hacerse cargo de la educación y el cuidado de su nieta. Su situación se agrava cuando la abuela materna decide pedir la custodia de la pequeña, lo que generará un conflicto legal que sacará a la luz viejos problemas familiares. Kevin Costner (3 días para matar), Octavia Spencer (Snowpiercer), Jillian Estell (So this is Christmas), Bill Burr (Castores zombies), Anthony Mackie (Runner Runner) y André Holland (serie The Knick) son los principales protagonistas.

Estados Unidos y Francia están detrás de Lazos de sangre, drama del 2013 con dosis de thriller ambientado en el mundo del crimen y basado en la novela de Bruno y Michel Papet. Dirigida por Guillaume Canet (Pequeñas mentiras sin importancia), la trama se centra en la relación de dos hermanos cuyas vidas han discurrido por caminos muy distintos. Uno acaba de salir de la cárcel tras varios años encerrado por un asesinato; el otro es policía. A pesar de los intentos de este último por reconducir la vida de su hermano, aquel pronto vuelve a verse envuelto en el mundo del crimen, lo que arrastrará a ambos hermanos a una espiral de la que no podrán escapar. Uno de los mayores atractivos del film es su reparto, en el que encontramos nombres como los de Clive Owen (Intruders), Billy Crudup (Come Reza Ama), James Caan (Misery), Mila Kunis (Ted), Zoe Saldana (El ladrón de palabras), Marion Cotillard (El sueño de Ellis), Lili Taylor (Expediente Warren: The Conjuring), Noah Emmerich (serie The americans) y Matthias Schoenaerts (De óxido y hueso).

Y sin duda la producción más internacional es Corn Island, que cuenta con capital francés, alemán, checo, húngaro, georgiano y kazako. La historia comienza cuando un anciano granjero se asienta en una de las islas que cada año crea el río Enguri en la frontera entre Georgia y la República de Abjasia, dos países cuyas tensiones no han disminuido desde la guerra de principios de los años 90. Acompañado de su nieta adolescente, el hombre empezará a cultivar maíz al tiempo que ve cómo la pequeña florece. George Ovashvili (Gagma napiri) dirige la propuesta, mientras que Tamer Levent (Sueño de invierno), Irakli Samushia, Mariam Buturishvili e Ilyas Salman (Lal Gece) dan vida a los roles principales.

Desde Australia nos llega 52 martes, drama familiar del 2013 que supone el debut en el largometraje de ficción de Sophie Hyde, directora del documental Life in movement (2013). Su argumento gira en torno al cambio de sexo que afronta una mujer, madre de una adolescente de 16 años. Mientras dura el proceso, la mujer le pide a la joven que solo se vean los martes. La cinta, rodada a lo largo de un año, se convierte así en un relato sobre la identidad, el deseo o la sexualidad. El reparto está encabezado por Tilda Cobham-Hervey (One eyed girl), Del Herbert-Jane, Mario Späte, Beau Travis Williams e Imogen Archer.

Terminamos el repaso con la cinta de animación europea ¡Ups! ¿Dónde está Noé?, coproducida entre Alemania, Bélgica, Luxemburgo e Irlanda. Como su propio título indica, la historia se ambienta en el arca de Noé en pleno Diluvio Universal. En concreto, la trama se centra en dos niños que acaban cayéndose de la nave y que se verán obligados a sobrevivir y a buscar el camino hacia el monte mientras sus padres tratan de desviar el curso del arca para rescatarles. Toby Genkel (Das doppelte Lottchen) y Sean McCormack dirigen la propuesta.

‘Serena’ y Liam Neeson se enfrentan a los zombis de ‘[REC]4’


Estrenos 31octubre2014Llegamos al último viernes de estreno de octubre… y al primer fin de semana de noviembre de la taquilla. Un fin de semana marcado por el miedo y las festividades de Halloween en Estados Unidos (y gracias a su silenciosa conquista, en medio mundo) y de Todos los Santos en España. Unos días, en definitiva, en los que las películas de terror se antojan apropiadas. Y si bien es cierto que alguna que otra novedad se enmarca dentro de esta categoría, hay que aclarar que la mayor parte de los estrenos de hoy, viernes 31 de octubre, poseen un corte más dramático. Eso sí, el cine español vuelve a situarse entre lo más potente, lo que permite pensar en un nuevo número uno nacional en taquilla.

Pero antes de hablar de esto nos detenemos en el film más interesante del fin de semana, sobre todo porque tiene muchas papeletas de acudir a los Oscar. Se trata de Serena, drama ambientado en la Gran Depresión norteamericana que vuelve a reunir frente a las cámaras a Jennifer Lawrence y Bradley Cooper, ambos protagonistas de El lado bueno de las cosas (2012) y La gran estafa americana (2013). La historia se centra en un joven matrimonio que viaja a las montañas de Carolina del Norte para establecer un imperio maderero. Tanto los trabajadores como los socios pronto comprueban que, a pesar de estar embarazada, la mujer ejerce un papel similar al de su marido, siendo ella muchas veces la que debe tomar las riendas de la empresa. Sin embargo, un inesperado aborto precipita los acontecimientos de la pareja, y por extensión de la empresa, acosada por el Gobierno para que venda los terrenos. Dirigida por Susanne Bier (Amor es todo lo que neccesitas), el reparto principal de la película se completa con Toby Jones (Luces rojas), Rhys Ifans (serie Elementary) y Sean Harris (Prometheus).

Aunque posiblemente la cinta más esperada por los seguidores sea [REC]4: Apocalipsis, nueva entrega de la saga española de zombis que, en esta ocasión, transcurre en un barco. La historia arranca más o menos cuando termina la segunda parte, es decir, cuando la protagonista es sacada del edificio en cuarentena después de ser la única superviviente. De allí es llevada directamente a un viejo petrolero en medio del mar acondicionado como una especie de laboratorio/hospital para tratar este tipo de cuarentenas. Lo que nadie sabe es que la joven reportera lleva en su interior la extraña infección, que no tardará en desatar un auténtico infierno en el barco. Dirigida en solitario por Jaume Balagueró (Mientras duermes), la cinta vuelve a contar con Manuela Velasco (El club de los suicidas), a la que se suman en esta ocasión Paco Manzanedo (Omnívoros), Héctor Colomé (La gran familia española), Ismael Fritschi (Al final todos mueren), Críspulo Cabezas (serie Amar es para siempre), Paco Obregón (La herida) y Mariano Venancio (Lope).

Volviendo a las novedades norteamericanas, otro título destacado es Caminando entre las tumbas, nuevo thriller para Liam Neeson (Non-stop) escrito y dirigido en esta ocasión por Scott Frank (The lookout) según la novela homónima de Lawrence Block que, a su vez, pertenece a una conocida serie de novela negra. La trama sigue a un ex detective alcohólico en fase de recuperación cuyo pasado le persigue y le atormenta. Su vida cambiará cuando un importante narcotraficante le contrate para que encuentre y detenga a los responsables de una serie de secuestros y asesinatos que tienen como objetivo a los integrantes de diversos cárteles. Su nuevo papel de detective privado le otorgará la posibilidad de ver cosas y acceder a información que la policía no puede conseguir, pero también le situará en una difícil posición en la que cualquier decisión puede convertirle en el tipo de monstruo que está persiguiendo. Acción e intriga son los ingredientes principales de un film que cuenta, además, con Dan Stevens (El quinto poder), David Harbour (The equalizer), Sebastian Roché (Happy tears) y Mark Consuelos (Cásate conmigo).

También de Estados Unidos procede Los Boxtrolls, adaptación en clave animada de la novela de Alan Snow en la que un joven de una ciudad victoriana cuyo máximo logro es producir queso descubre que bajo sus pies viven unos estrafalarios seres que portan cajas de cartón como una tortuga lleva su caparazón. Junto a ellos aprenderá que no todo es lo que parece, y vivirá la mayor de sus aventuras. Dirigida por Graham Annable y Anthony Stacchi (Colegas en el bosque), en su versión original cuenta con las voces de Ben Kingsley (El médico), Jared Harris (Pompeya), Nick Frost (Bienvenidos al fin del mundo), Elle Fanning (Maléfica), Toni Colecte (serie Rehenes) y Simon Pegg (Star Trek: En la oscuridad), entre otros.

El último de los estrenos procedentes de Hollywood es Blue ruin, thriller del 2013 escrito y dirigido por Jeremy Saulnier (Murder party) que sigue las desventuras de un joven cuya vida se limita a su Pontiac azul y a recoger botellas en la playa. Sus días pasan sin sobresaltos hasta que recibe una noticia que modifica su rutina para siempre, emprendiendo un viaje a la casa donde se crió para llevar a cabo una extraña venganza. En el reparto encontramos a Macon Blair (Gretchen), Devin Ratray (Nebraska), Amy Hargreaves (serie Homeland), Kevin Kolack (Dumping up and down) y Eve Plumb (Manfast).

Tras el pequeño inciso anterior para hablar de la nueva entrega de [REC] es hora de volver a repasar el cine español que llega, y lo hacemos con Loreak, drama que sigue la vida de tres mujeres y cómo esta cambia para siempre cuando empiezan a recibir, día tras día y a la misma hora, un ramo de flores anónimo. Una de ellas lo recibe en su casa, mientras que las otras dos lo encuentran depositado en memoria de alguien que fue muy importante para ellas. Los sentimientos que afloran con este sencillo acto hará que las protagonistas modifiquen su forma de entender el mundo. Dirigida a cuatro manos por Jon Garaño y Jose Mari Goenaga, ambos directores de 80 egunean (2010), la película cuenta en su reparto con Tagore Aranburu (La herida), Itziar Aizpuru (El gran Vázquez), Itziar Ituño (Izarren aria), Ane Gabarain (800 balas) y Josean Bengoetxea (Lo mejor de Eva).

La otra propuesta española es 321 días en Michigan, ópera prima de Enrique García cuya trama se centra en un joven ejecutivo que está a punto de ir a la cárcel por delito financiero. Dispuesto a que esa mancha no aparezca en su currículum, convence a todo el mundo de que va a hacer un curso en Michigan. Sin embargo, ocultar los 321 días que pasará en la cárcel no será tan sencillo una vez que entre en prisión. Este drama está protagonizado por Salvador Reina (La isla mínima), David García-Intriago (Cuarta sesión), Virginia Muñoz (serie Palomitas), Hector Medina, Chico García (El niño) y Virginia de Morata.

En cuanto al resto de estrenos europeos, destaca sobremanera la inglesa Filth, comedia dramática del 2013 ambientada en el mundo del crimen que adapta la novela de Irvine Welsh, autor de la novela en la que se basó Trainspotting (1996). La historia gira en torno a un policía que investiga un caso de asesinato cuya repercusión puede darle el ascenso que tanto ansía. Por supuesto, en el transcurso del mismo encontrará numerosos problemas a los que enfrentarse, entre ellos sus propias adicciones y su particular forma de ver el mundo, que jugarán en su contra siempre que puedan. Escrita y dirigida por Jon S. Baird (Cass), la cinta tiene un interesante reparto encabezado por James McAvoy (X-Men: Días del futuro pasado), Jamie Bell (Snowpiercer), Imogen Poots (Mejor otro día), Jim Broadbent (La dama de hierro), Eddie Marsan (serie Ray Donovan), Shirley Henderson (La mirada del amor) y Kate Dickie (serie Juego de tronos).

También se estrena la alemana Las aventuras del pequeño fantasma, aventura fantástica para toda la familia producida en 2013 que arranca cuando un pequeño fantasma que vive aburrido en su castillo se encuentra con un grupo de chicos que realizan una escapada nocturna a su morada. Ansioso por tener compañía y poder ver mundo, a la mañana siguiente se despierta perdido en medio de la ciudad. Ennegrecido por el sol, su imagen no solo provoca rechazo entre la gente con la que se cruza, sino que incita a todo el mundo a perseguirle para acabar con él. Será entonces cuando pida ayuda a sus nuevos amigos para poder regresar a su hogar. Basada en el libro de Otfried Preuβler, la película tiene  a Alain Gsponer (Lila, Lila) tras las cámaras, mientras que los personajes de carne y hueso están interpretados por Nico Hartung, Emily Kusche, Jonas Holdenrieder (Omamamia), Uwe Ochsenknecht (Honor de caballero) y Sandra Borgmann (Schilf).

Pasamos ahora al género documental, cuyo máximo representante esta semana es En tierra extraña, escrito y dirigido por Icíar Bollaín (Te doy mis ojos). El relato sigue la vida en el extranjero de Gloria, española que ha tenido que marcharse por culpa de la crisis. Maestra de profesión, vive en Edimburgo y trabaja como dependienta. Su frustración hace que forme un colectivo cuya última iniciativa trata de dar voz a toda la gente que, como ella, se ha visto obligada a emigrar. La película cuenta con la colaboración del actor Alberto San Juan (Mientras duermes).

Por último, La sal de la Tierra es una coproducción entre Brasil, Francia e Italia que sigue los últimos viajes realizados por el fotógrafo Sebastiaõ Salgado, cuya cámara ha estado presente en buena parte de los hitos históricos de la Humanidad de los últimos años. El proyecto que recoge el film se centra en descubrir los parajes vírgenes que todavía quedan en el planeta, retratando así flora y fauna salvaje que formarán parte de un proyecto fotográfico a modo de homenaje a la belleza de la Tierra. La cinta está dirigida por Wim Wenders (Buena Vista Social Club) en colaboración con el hijo del fotógrafo, Juliano Ribeiro Salgado (Paris la métisse).

La poesía narrativa de ‘El curioso caso de Benjamin Button’


Brad Pitt y Cate Blanchett protagonizan 'El curioso caso de Benjamin Button', de David Fincher.El estreno de Perdida ha reafirmado el talento narrativo de David Fincher, si es que tal consolidación era necesaria. Ya desde su primera película, Alien 3 (1992), el realizador demostró una capacidad innata no solo para narrar en imágenes (algo que se presupone a todo el que se pone tras las cámaras), sino para crear un mundo particular a través de la fotografía, el color y la narrativa. Decía el propio director en una entrevista que a la hora de rodar hay que escoger los planos que cuenten la escena de la mejor manera posible. Siguiendo esta idea, se podría decir que El curioso caso de Benjamin Button (2008) es la máxima expresión. Es difícil decidir cuál es la mejor película de un director que cuenta sus trabajos por éxitos, pero sin duda este relato basado en la obra corta de F. Scott Fitzgerald es uno de los más completos en todos los sentidos.

Su trama, para aquellos que todavía no hayan podido verla, sigue la vida de un hombre que nace como un anciano y, a medida que va creciendo, su cuerpo rejuvenece hasta convertirse en un bebé. Hijo de un empresario que tiene una fábrica de botones, su nacimiento coincide con la puesta en marcha de un gran reloj que va marcha atrás construido por un relojero que intentaba, de este modo, recuperar el tiempo pasado. Abandonado en un asilo de ancianos, el protagonista conoce a una niña con la que congenia a nivel psicológico, pero no físico. No será hasta años después, cuando ambos vuelven a encontrarse, que iniciarán una relación intermitente que les unirá a través de los años y en la que ella irá envejeciendo y él rejuveneciendo. Una fábula, en definitiva, acerca del carácter inexorable del tiempo, de la necesidad del ser humano de evolucionar y madurar, y del carácter cíclico de la vida.

Y precisamente este tono de cuento que posee El curioso caso de Benjamin Button es lo que la convierte en un film tan atípico dentro de la trayectoria de Fincher, más acostumbrado al thriller. La decidida apuesta del director por una planificación sin grandes alardes que rompan con el carácter general de la trama potencian esa sensación de cuento de hadas, de hecho mágico en un mundo marcado por la tragedia y el horror como es la Europa posterior a la I Guerra Mundial, momento en el que arranca la historia de Benjamin Button. El característico uso de la iluminación y el color del director de The game (1997) aporta el contexto emocional necesario para abordar este drama, partiendo en un primer momento de tonos verdosos y anaranjados para luego evolucionar hacia colores más neutrales en la madurez/juventud del protagonista.

Hay que señalar, en este sentido, que prácticamente todas las secuencias tienen un componente simbólico muy marcado, desde ese comienzo en el que se funden alegría y miedo a lo desconocido en el nacimiento de Button, hasta el final, en el que el reloj cuyas agujas se mueven en sentido contrario es anegado por el agua del Katrina. En mayor o menor medida, cada uno de los grandes momentos del film pueden (y deben) ser vistos como una metáfora de algo más que una vida poco convencional. La primera vez que el personaje de Brad Pitt (Guerra Mundial Z) camina, su periplo en el barco o su regreso, ya como un niño, junto a la mujer a la que amó, son fragmentos, de hecho, de la propia evolución de la sociedad. Y con esta idea es con la que David Fincher parece sentirse más cómodo, elaborando una narrativa que busca en todo momento el preciosismo formal, la belleza por encima de todo.

Del tiempo y su uso

Los seguidores del director sabrán que una de sus armas narrativas es el manejo del ‘tempo’ audiovisual, algo que beneficia notablemente a los thrillers que ha dirigido. El curioso caso de Benjamin Button es, a este respecto, una obra a analizar. Ya he comentado la facilidad de Fincher para narrar no solo con los planos, sino también con la fotografía, algo que aporta a sus obras parte de este tono sobrio e inquietante que tan buenos resultados logra. Pero en este drama con tintes fantásticos hay que añadir el elemento sonoro a la ecuación, y más concretamente el narrador que cuenta la historia. Su uso, poco recomendable por cuestiones de comprensión y saturación de cara al espectador, adquiere aquí un papel fundamental en muchos sentidos, aportando una mayor carga emocional.

El mejor ejemplo es, sin duda, el accidente que sufre el personaje de Cate Blanchett (Blue Jasmine), el verdadero y único amor del protagonista. Me imagino que aquellos que han visto el film saben de qué hablo. Fincher aprovecha este mínimo resquicio de suspense para engrandecer una secuencia que, a priori, posee poco más que una fuerte carga dramática. La forma en que juega con las emociones del espectador, dirigiendo su atención en un sentido para, sin necesidad de brusquedades pero de forma contundente, cambiar el significado de la secuencia en un giro de 180 grados, es simplemente brillante. Y todo ello, como digo, con una suavidad narrativa que puede no ajustarse al contenido de la secuencia, pero que termina convirtiéndose no solo en la mejor forma de narrar los acontecimientos, sino en la más elegante y bella. Sin necesidad de mostrar el accidente, Fincher genera un gran carga emocional a través del plano secuencia y del narrador omnisciente, aprovechando la creciente sensación de que algo va a ocurrir en su propio beneficio.

Aunque las palabras que hay que destacar son “elegante” y “bella”. En efecto, la trayectoria del director de El club de la lucha (1999) confirma una evolución hacia un formalismo visual elegante, pulcro y sincero independientemente de la historia que narre. Si, como ocurre con este film, dicha historia es un espléndido drama cuyo desarrollo está plagado de significado, esa visión se transforma en una suerte de poesía visual capaz de expresar mucho con muy poco. En cierto modo, y salvando las distancias de género y estructura, es lo que le ocurre a Perdida. Ambos films son capaces de exprimir al máximo unas historias que perfectamente podrían haber caído en los tópicos o en el exceso. En manos de Fincher, empero, se convierten en obras sobrias y sólidas que buscan en todo momento la inteligencia del espectador, tanto la mental como la emocional.

El curioso caso de Benjamin Button es una de esas películas que, posiblemente, terminen engrosando las listas de clásicos, si no a nivel general al menos sí en su género. De lo que no cabe duda es de que Fincher alcanzó un grado de perfección extremadamente alto, hasta el punto de que ha sido su oportunidad más clara para llevarse un más que merecido Oscar. Su capacidad para narrar en imágenes, su uso de la fotografía y unos efectos digitales simplemente perfectos son las grandes cartas de presentación de este drama, pero con su director siempre hay algo más. La elegancia de su puesta en escena y su fantástica intuición para saber lo que necesita una escena le permiten jugar con los tiempos de la película y con las emociones que esta desprende. Y si a eso sumamos un guión brillante, lo que surge es una obra atemporal.

El Vesubio destruye ‘Pompeya’ y oculta el resto de estrenos


Estrenos 25abril2014Muchas son las películas que llegan hoy viernes, 25 de abril, a las carteleras españolas. Algunas más interesantes que otras, como es lógico, pero la mayoría sustentadas por algún tipo de interés que supera las propias características del film. Es el caso de la recreación de Pompeya, una de las últimas películas de Paul Walker (Fast & Furious), una nueva cinta de animación manga o la propuesta española. Todas ellas con el claro objetivo de medrar en un mercado cinematográfico dominado por la comedia nacional desde hace mes y medio. Y dado que hay que empezar por algún sitio, lo haremos como es tradición en Toma Dos: con el estreno más importante.

Este no es otro que Pompeya, drama épico producido entre Canadá y Alemania que recoge, como su propio título indica, la erupción del Vesubio que sepultó la ciudad y a sus ciudadanos bajo gruesas capas de ceniza y roca. En el caso que nos ocupa, la excusa para narrar tal acontecimiento es la historia de un esclavo convertido en gladiador que ve cómo el amor de su vida, la hija de un rico comerciante, está a punto de unirse con un corrupto senador romano. Cuando el volcán entra en erupción el joven deberá luchar por su vida en un mundo que cambia muy rápidamente, pero también buscará la forma de escapar con la mujer que ama. Paul W. S. Anderson (Resident Evil) es el encargado de poner en imágenes el guión, por lo que nos encontraremos acción y muchos efectos visuales. Kit Harington (serie Juego de tronos) es el principal protagonista, al que acompañan actores tan conocidos como Carrie-Anne Moss (Matrix), Emily Browning (Sucker Punch), Adewale Akinnuoye-Agbaje (serie Perdidos), Kiefer Sutherland (serie Touch), Jared Harris (Lincoln), Jessica Lucas (Posesión Infernal) y Sasha Roiz (serie Grimm).

De Estados Unidos llegan las propuestas de terror del fin de semana. Por un lado tenemos El heredero del diablo, debut en el largometraje de los directores Matt Bettinelli-Olpin y Tyler Gillett que narra los extraños comportamientos que se desarrollan en una joven durante un embarazo inesperado producido durante una noche que no recuerda de su luna de miel. Tanto su marido como ella lo atribuyen en un principio a los nervios, pero poco a poco el siniestro origen de esos cambios se da a conocer. Allison Miller (serie Terra Nova), Zach Gilford (El último desafío), Sam Anderson (serie Urgencias) y Vanessa Ray (serie Suits) son sus principales protagonistas.

Los huéspedes es el título del otro film que trata, ante todo, de provocar buenas dosis de sustos en el espectador. Escrita y dirigida en 2011 por Ti West (La casa del diablo), la cinta sigue las andanzas de dos empleados de una posada de Nueva Inglaterra que, tras décadas de actividad, está a punto de cerrar sus puertas. Su intención es grabar un vídeo para demostrar, a modo de último documento grabado en la posada, que el lugar es el más encantado del país. Como es lógico, la caza de fantasmas se tornará en su contra. El reparto está integrado por Sara Paxton (Superhero movie), Pat Healy (Spooner), Kelly McGillis (A primera vista), Alison Bartlett (Crooked lines) y Lena Dunham (serie Girls).

Volviendo a Europa, una de las propuestas más interesantes es Brick Mansions, última película de Paul Walker antes de fallecer mientras rodaba Fast & Furious 7. Con capital francés y canadiense, la historia es un remake de Banlieue 13, y está ambientada en una ciudad de Detroit distópica donde los edificios de ladrillos se han convertido en nido de delincuentes, por lo que se han rodeado de muros de contención. En este contexto un agente secreto y un ex convicto deberán unir sus fuerzas cuando la novia del segundo sea secuestrada por un capo de la droga cuya intención no es otra que acabar con el sistema que reina en la ciudad. Camille Delamarre debuta en el largometraje con este thriller de acción que cuenta con el respaldo de Luc Besson (El quinto elemento), quien participa en el guión. El reparto se completa con David Belle (Malavita), el rapero RZA (El hombre de los puños de hierro), Robert Maillet (Pacific Rim), Catalina Denis (Noche de venganza) y Ayisha Issa (Immortals).

Desde Japón nos llega El viento se levanta, nueva cinta manga dirigida por Hayao Miyazaki (El viaje de Chihiro) que en esta ocasión narra la historia de Jiro Horikoshi, ingeniero aeronáutico que diseño muchos de los aviones de combate japoneses durante la II Guerra Mundial. En su versión americana cuenta con las voces de Jseph Gordon-Levitt (Looper), John Krasinski (Tierra prometida), Emily Blunt (Eternamente comprometidos), Martin Short (serie Daños y perjuicios), Stanley Tucci (El quinto poder), Mandy Patinkin (serie Homeland), William H. Macy (serie Shameless) y Werner Herzog (Jack Reacher).

En lo que respecta a la producción nacional destaca La vida inesperada, comedia escrita por la escritora Elvira Lindo (El cielo abierto) y dirigida por Jorge Torregrossa (Fin). La trama se centra en un actor español que, tras viajar a Nueva York con la intención de formarse y alcanzar su sueño, lleva más de 10 años haciendo pequeños trabajos y sobreviviendo con lo que puede. Viendo que los años pasan sin que la situación cambie decide dar un giro a su vida. Protagonizada por Javier Cámara (Los amantes pasajeros), en el reparto también encontramos a Tammy Blanchard (Moneyball: Rompiendo las reglas), Raúl Arévalo (La gran familia española), Sarah Sokolovic (En el frío de la noche) y Carmen Ruiz (Muertos de amor).

Venezolana, aunque con colaboración española, es Azul y no tan rosa, película del 2012 escrita y dirigida por Miguel Ferrari (Cortos interruptus). Ganadora del Goya a la Mejor Película Iberoamericana, la historia gira en torno a la relación de un padre con su hijo, el primero homosexual y el segundo heterosexual, y a la forma en que deben arreglar sus diferencias. Para ello deberán comprender primero que todo depende del prisma desde el que se mire. Guillermo García (La casa del fin de los tiempos), Ignacio Montes (Solo quiero caminar), Hilda Abrahamz (De mujer a mujer), Carolina Torres (La virgen negra), Alexander Da Silva (Rudo y cursi) y Sócrates Serrano (Las caras del diablo) son los principales intérpretes.

Volviendo a Europa, Francia nos presenta Molière en bicicleta, comedia con tintes dramáticos producida en 2013 que narra el regreso al teatro de un actor que abandonó su carrera cuando ésta estaba en la cima para recluirse como un ermitaño en una isla. Un regreso que se produce por la propuesta de otro actor de éxito para adaptar una obra de Molière. Sin embargo, la condición para que vuelva a subirse a un escenario son cinco días de ensayos en los que ambos intérpretes se retarán y lucharán haciendo lo que mejor saben hacer: actuar. Dirigida por Philippe Le Guay (Las chicas de la 6ª planta), la película está interpretada por Fabrice Luchini (En la casa), Lambert Wilson (De dioses y hombres), Maya Sansa (El hombre que vendrá), Laurie Bordesoules, Camille Japy (Venganza) y Ged Marlon (Fool moon).

Matterhorn supone el debut en el largometraje de Diederik Ebbinge, también guionista de este film holandés del 2012 que ahora se estrena en España. La trama comienza cuando un aburrido y solitario hombre se encuentra de repente con un individuo cuyo extraño comportamiento le lleva a ser rechazado por los demás. Dado que parece no tener a nadie, el hombre decide adoptarlo, desafiando la rígida moral de su pequeña comunidad y encontrando al mismo tiempo una motivación para enfrentarse a sus propios fantasmas. El reparto está integrado por Ton Kas (Plan C), René van ‘t Hof (Don), Ko Aerts, Kees Alberts, Lucas Dijker (Achtste Groepers Huilen Niet) y Porgy Franssen (170 Hz).

Este capítulo de estrenos lo cierra Gangs of Wasseypur. Parte I, thriller de acción y drama indio de 2012 que dirige Anurag Kashyap (No smoking) y que cuenta la enemistad entre atracadores de trenes rivales. Cuando uno de ellos se convierte en un renegado se ve obligado a trabajar en una mina. Sin embargo, la vieja enemistad retornará cuando su hijo decida restaurar el honor del famoso atracador clamando venganza contra el clan rival, que lo convertirá en uno de los hombres más peligrosos de la India. El plantel de actores está formado por rostros conocidos en el país como Manoj Bajpayee (Dus Tola), Richa Chadda (Benny and Babloo), Nawazuddin Siddiqui (Talaash), Tigmanshu Dhulia (Arrogantes y exquisitos), Jameel Khan (Loins of Punjab presents) y Piyush Mishra (Gulaal).

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