‘Spectre’: el futuro de Bond se reconcilia con su pasado


James Bond afronta su mayor desafío en 'Spectre'.Las aventuras de James Bond protagonizadas por Daniel Craig, cuatro por ahora, tenían como denominador común narrar los orígenes de un personaje archiconocido. Desde su forma de adquirir la licencia para matar, todas y cada una de las películas han ido dando forma al personaje que otros actores antes que él han interpretado con mayor o menor fortuna. Pero en estas intrigas siempre ha faltado la presencia de esa organización secreta que tan buenos villanos ha dejado: Spectre. Sin entrar en detalles acerca de los problemas con derechos de autor, el nuevo trabajo de Sam Mendes (porque la cinta, antes que otra cosa, es del director de Jarhead) no solo recupera al archivillano por definición, sino que cierra un círculo casi perfecto.

Visualmente hablando, esta vigesimocuarta película de Bond es, como lo fue Skyfall, simplemente brillante. La labor de Mendes tras las cámaras, desde ese plano secuencia inicial que solo un director de su categoría es capaz de hacer, hasta secuencias de acción como la pelea en el helicóptero o en el tren, es un soplo de aire fresco constante. Dinámico y seductor, el lenguaje empleado por el director interpreta en todo momento no solo al protagonista, sino al sentido mismo de sus acciones y decisiones, acompañando al espectador en el viaje por todo el mundo que realiza el espía secreto. A esto se suman, no cabe duda, un notable reparto que recupera buena parte del espíritu clásico de los primeros films.

Narrativamente hablando, sin embargo, es donde la cinta tiene su mayor talón de Aquiles. Aunque la historia está bien estructurada y logra aunar a la perfección pasado, presente y futuro del personaje, las concesiones a las necesidades dramáticas que realiza son, cuanto menos, cuestionables. Y aunque son problemas menores, sí logran un efecto discordante dentro del equilibrio entre humor, acción e intriga que logra la trama. Asimismo, hay algunos momentos del film en los que el ritmo decae considerablemente. Aunque esto no debería ser considerado un problema (al fin y al cabo, es algo natural), la realidad es que termina jugando en contra del espectáculo que, por otro lado, es este regreso a los orígenes.

Pero a pesar de los problemas, Spectre es algo único. Puede que al espectador medio le diga más bien poco y sea, por derecho propio, una entretenida cinta de acción y suspense narrada por un director espléndido. Para los seguidores del personaje, es un broche a toda una vida, el regreso al camino iniciado hace más de 50 años que, para colmo, es capaz de reunir bajo un mismo techo a los clásicos villanos con los tres enemigos a los que Craig ha tenido que hacer frente. Una vez puestas todas las piezas en su sitio, el agente secreto más famoso del cine inicia una nueva y prometedora etapa. Y cómo no, lo hace con un tema principal tan elegante como delicioso a cargo de Sam Smith.

Nota: 7/10

Tráiler de ‘Spectre’: el reencuentro muy esperado de James Bond


Uno de los momentos del tráiler de 'Spectre', nueva aventura de James Bond.Hace más o menos un día que ha salido el primer avance en movimiento de Spectre, la nueva aventura de James Bond, de nuevo bajo la batuta de Sam Mendes tras el éxito que supuso Skyfall hace 3 años. Un éxito que se debió, en parte, a la particular visión que imprimió el director a un personaje y a una estructura narrativa limitados por la cantidad de aventuras cinematográficas que ha protagonizado. Ésta será la número 24, pero no por ello parece haber perdido energía. De hecho, si atendemos a este primer teaser-tráiler, el veterano agente está más en forma que nunca.

Y curiosamente, no se ve ninguna secuencia de acción, lo que ya da una idea de lo que podremos encontrar en el film. Evidentemente, esto no quiere decir que no vaya a haberla, pero sí que la trama vuelve a tener un peso relevante en el conjunto. Habrá quien piense que Skyfall fue en extremo sencilla, pero eso no quiere decir que su trama no estuviera bien estructurada y tuviera una importancia notable sobre todo en el protagonista. Siguiendo esta idea, lo que muestra este primer avance son precisamente las consecuencias de lo ocurrido en aquel film, lo que establece una conexión entre ambos y entre los anteriores protagonizados por Daniel Craig (Millennium: Los hombres que no amaban a las mujeres), lo que ya de por sí supone una reinterpretación profunda del personaje. En esta ocasión, la trama se centra en la investigación de Bond de una siniestra organización secreta de nombre SPECTRE que parece conectada con su pasado. Todo mientras la sede del servicio secreto ha sido destruida y hay un nuevo M al mando.

De nuevo, la mano de Mendes se deja ver incluso en las pocas imágenes que se adelantan en el tráiler que encontraréis a continuación. Los contrastes entre luces y sombras, las siluetas y ese ritmo pausado de la cámara dotan al conjunto de un aspecto diferente, ahondando en los aspectos más oscuros y misteriosos del protagonista, y abordando ahora un pasado que muy pocas veces se ha mostrado en pantalla, lo que sin duda ayudará a conocerle. Claro que no solo de eso vive el tráiler, y por extensión el fan. La última imagen, que acompaña a este texto, es sumamente sugerente: “ha pasado mucho tiempo, y finalmente, aquí estamos”. Aunque no se le vea claramente, no es difícil descubrir quién es el villano que la dice, y sobre todo cómo la dice.

A estrenar entre octubre y noviembre de este mismo año, la cinta cuenta con un impresionante reparto, como suele ser habitual, en el que se dan cita Ralph Fiennes (El gran hotel Budapest), Monica Bellucci (El aprendiz de brujo), Léa Seydoux (La bella y la bestia), Dave Bautista (Guardianes de la galaxia), Christoph Waltz (Big Eyes), Ben Whishaw (The Zero Theorem), Naomie Harris (Ninja Assassin), Andrew Scott (Pride) y Rory Kinnear (The Imitation game). A continuación, el tráiler.

La taquilla se mantiene inmóvil a la espera de la saga Crepúsculo


Que el fin de semana pasado iba a ser, en cuestión de taquilla y de movimientos dentro de los títulos más vistos durante esos tres días, un tiempo “de reflexión” parecía algo cantado a tenor de los estrenos que llegaban y, sobre todo, de la distribución que iban a tener. Solo la cinta de animación Campanilla y el secreto de las hadas tuvo más de 400 copias, quedándose el resto muy lejos de dicha cantidad. Por tanto, todo hacía prever que Lo imposible repetiría como la cinta más vista, y así ha sido. El morbo podía radicar en comprobar si alguno de los títulos más potentes intercambiarían sus posiciones. Así pues, pocos cambios y mucha expectación ante el estreno el próximo viernes 16 de noviembre del último capítulo de la saga Crepúsculo.

Pero volviendo al ranking de la taquilla española, como decimos el tsunami de J. A. Bayona (El orfanato) vuelve a estar, por quinta semana consecutiva, en lo más alto. Cae un 39%, es verdad, pero eso representa 2,17 millones de euros, cifra que completa los 35,7 millones de euros en total dejados en las taquillas por más de 5 millones de espectadores, datos que no hacen sino confirmar el tremendo éxito de la película española. Parece fácil que alcance los 40 millones, y su tope vendrá definido en buena medida por la forma en que aguante el tirón de los próximos estrenos.

El segundo puesto es, de nuevo, para Skyfall, que reduce su recaudación un 43% respecto al mismo periodo de la semana anterior, es decir, 1,78 millones de euros que forman un total de 7,51 millones. Es más que probable que supere con holgura los 10 millones de euros al final de su recorrido, por lo que supone un éxito mayor en España del que tuvieron las dos anteriores entregas de la saga Bond protagonizadas por Daniel Craig (Invasión). Por su parte, Hotel Transilvania repite en la tercera posición con 1,43 millones de euros (-45%), que se suman a un total de 8,3 millones. Dado que el total recaudado en el fin de semana ascendió a unos 9 millones de euros, estos tres films recaudaron el grueso de la misma, y son además los únicos que superan el millón de euros de recaudación.

La cuarta película más taquillera es uno de los estrenos, la ya mencionada Campanilla y el secreto de las hadas, que logra 813.000 euros en 430 cines, es decir, una media de 1.873 euros. En principio no tendría problemas para aguantar durante algunas semanas ya que su público objetivo no va a tener nuevas propuestas hasta prácticamente el periodo de Navidad, por lo que podría llegar a los cinco millones de euros. Tras ella, y a bastante distancia, se encuentra Argo, que en su segunda semana presenta un comportamiento bastante bueno (solo baja un 12%) y logra 441.000 euros. Por ahora lleva ya 2,17 millones de euros en total.

Y mientras que Las aventuras de Tadeo Jones siguen manteniendo el pulso a los nuevos estrenos, ya sean en imagen real o en animación, gracias a un sexto puesto, en el séptimo lugar encontramos otro film que mantiene el tipo más o menos bien. Nos referimos a Sinister, que desciende un 34% y se queda en poco más de 400.000 euros recaudados el pasado fin de semana. Aunque si algo destaca en esta parte baja del top 10 es el estreno de En la casa en el puesto octavo. Con apenas 69 pantallas logra una recaudación total de 321.000 euros, lo que deja una muy buena media de 4.660 euros. Parece evidente que su límite máximo no superará en exceso el millón de euros (si llega), pero las buenas sensaciones que deja el film francés hacen pensar en un recorrido a largo plazo.

El ranking de esta semana se cierra con otro estreno y un mantenimiento. Los amos del barrio se quedan en el penúltimo lugar con 225.ooo euros, una cifra que se antoja algo pobre a tenor de la publicidad y el atractivo de sus actores, que no hace demasiados años atraían a los jóvenes a las salas. Visto lo visto, y con la inminente llegada de Crepúsculo, es más que probable que no alcance el millón de euros final. Finalmente, El ladrón de palabras desciende un 29% para presentar un registro total de poco más de medio millón de euros, y no parece que su cantidad definitiva se aleje demasiado de estas cifras.

‘Skyfall’ no mueve a ‘Lo imposible’ de lo más alto de la taquilla


No pudo ser. Lo nuevo de James Bond llegaba con la ventaja de un largo fin de semana de cuatro días, pero la tarea de superar a Lo imposible se ha convertido, precisamente, en misión imposible. Lo cual, por cierto, no deja de ser una magnífica noticia para el cine español, que está teniendo en este 2012 uno de sus mejores años en lo que a crítica y público se refiere. Un mes lleva ya en lo más alto la película de J. A. Bayona (El orfanato), y sus cifras mantienen una robustez inusitada en estos tiempos de crisis, actualmente solo desafiada por otro título español, Las aventuras de Tadeo Jones.

Así, Skyfall se tiene que conformar con el segundo puesto. El drama protagonizado por Naomi Watts (The Ring) y Ewan McGregor (Amelia) repite como el film más taquillero del fin de semana con 3,58 millones de euros, un 20% menos que, en cualquier caso, deja un balance total de 32,79 millones de euros. Por ahora, y a falta de estrenos desafiantes en los próximos días, su límite podría estar en los 50 millones, e incluso superarlos. Volviendo a James Bond, la cinta de Sam Mendes (Revolutionary Road) se estrenaba en 639 salas, en las que ha logrado 3,1 millones de euros (5,08 millones si se cuentan los dos días festivos). Una buena media de 4.851 euros por sala que hace presagiar un buen recorrido comercial, pudiendo tener su límite en unos 30 millones de euros, aunque habrá que comprobar si su fuerza no es cosa del lanzamiento.

En tercera posición encontramos Hotel Transilvania, que curiosamente repite cantidad respecto al fin de semana anterior, es decir, 2,6 millones de euros. En total, 6,6 millones de euros y cerca del millón de espectadores, lo que podría situar su resultado final entre los 20 y los 25 millones de euros. A partir de este momento los resultados registrados por los títulos de este top 10 distan mucho. Sin ir más lejos, otro de los estrenos, Sinister, se queda en 620.000 euros repartidos en 212 salas, lo que implica una media de 2.960 euros. Ni siquiera este puente de Todos los Santos ha servido para mejorar mucho su comportamiento, pues entre los cuatro días la cantidad no supera el millón de euros. Es más que posible que la cinta se desinfle a lo largo de las semanas, por lo que alcanzar los 10 millones de euros sería bastante utópico.

El quinto puesto lo ocupa Argo, que en su segunda semana desciende un 28% hasta el medio millón de euros, lo que sumado a lo acumulado anteriormente hace un total de 1,58 millones de euros, cifra relativamente buena para el tipo de film que es. Sea como fuere, no es muy probable que sobrepase con holgura los cinco millones al final de su andadura comercial. La que sigue sorprendiendo, y van ya 10 semanas, es Las aventuras de Tadeo Jones. Al inicio del texto mencionábamos que solo estos títulos españoles parecían aguantar el tirón de los nuevos títulos, y las cifras lo demuestran. La película de animación es la única que mejora respecto a la semana anterior (12%), y consigue 0,47 millones de euros. En total, más de 17 millones y unos 2,55 millones de espectadores. Con un poco de suerte alcanzaría los 20 millones.

Uno de los films que más desciende este último fin de semana es Looper, sin duda afectado por la llegada de 007. Con un -51%, esta cinta de ciencia ficción se queda en 270.000 euros y un total de 2,35 millones de euros, por lo que tiene difícil superar los 5 millones. Un poco más abajo, en octavo lugar, hallamos otro estreno, El ladrón de palabras, que llegó con una distribución algo reducida (144 salas, la menor del top 10) y obtuvo 0,21 millones de euros, lo que arroja una media que no llega a los 1.500 euros, datos todos ellos que no presagian un futuro demasiado halagüeño.

Cierran este ranking dos títulos muy dispares. Por un lado, El fraude, que logra 180.000 euros (-40%) y acumula ya 3,41 millones de euros; por otro, Paranormal Activity 4, que registra la mayor caída respecto al fin de semana anterior, un 64%. Apenas 130.000 euros es lo que ha dejado este fin de semana festivo (y de terror), lo que completa una cifra de 2,08 millones de euros, que se antoja bastante definitiva para la última entrega de esta saga.

La primera película de… Sam Mendes: ‘American Beauty’


Resulta muy complicado para un realizador que afronta su primer largometraje conseguir que su obra tenga una repercusión más o menos notable. No digamos ya que sea un éxito incomparable. Pero conseguir que una ópera prima alcance la categoría de clásico, de obra clave para el cine posterior y, sobre todo, que obtenga los premios más importantes alrededor del mundo, es conseguir una hazaña al alcance de muy poca gente. Tal vez sea por eso que la elección de Sam Mendes como director del último James Bond, Skyfall, estuvo rodeada de cierta expectación por ver de qué era capaz un director al que se conoce, sobre todo, por su forma de abordar el drama. Género, por cierto, que centró su primera película, American Beauty, allá por 1999, con la que no solo copó su carrera con los premios y el reconocimiento que a muchos otros artistas les cuesta lograr durante décadas, sino que definió un lenguaje cinematográfico muy personal.

Con todo y con eso, posiblemente el punto más débil del film sea su guión, obra de un Alan Ball (serie True Blood) también primerizo en esto de los largometrajes. El libreto sigue la vida aparentemente perfecta de un hombre de clase media, acomodado, con una bella mujer y una hija adolescente. Sin embargo, a medida que se profundiza en el núcleo familiar la historia desvela que la tranquilidad que rodea a los tres es en realidad una máscara de cara a la sociedad para ocultar un matrimonio desunido en el que él se siente despreciado y ella atrapada, y con una hija a la que no comprenden ni escuchan. Todo narrado por el propio protagonista en uno de los planos iniciales más hermosos de los últimos años (y que plantea una sorpresa que no se desvela hasta el clímax del tercer acto).

Sin duda, lo más recordado de este film protagonizado de forma magistral por Kevin Spacey (K-Pax. Un universo aparte), trabajo por el que consiguió el Oscar, y Annette Bening (Bugsy) es precisamente el preciosismo de sus planos, en concreto de las secuencias oníricas en las que el protagonista fantasea con la amiga animadora de su hija. Si todo el metraje desprende una elegancia formal y en el diseño de producción que contrasta con el trasfondo de los personajes, es en estos sueños eróticos donde Mendes explota al máximo su manejo del color y los claroscuros para ofrecer algunos de los momentos que ya son parte inmortal del cine. Del mismo modo, el simbolismo de los pétalos de rosas, flor asociada a su mujer a través del jardín que cuida con más esmero que a su propia hija, da una idea de esa contradicción interna que siente el personaje, y que en más de un diálogo se plantea sin demasiado éxito, incluyendo la resolución de la trama.

Ya que mencionamos la trama, cabe explicar que el film, en sí mismo, puede pecar de un exceso de contenido dramático y moral en detrimento de un desarrollo dramático más puro y lineal. American Beauty es uno de los mejores films de los últimos 15 años, si no el mejor. La forma de presentar a los personajes y, sobre todo, la sutileza y seriedad con la que aborda esa doble moral de la sociedad americana en la que las apariencias importan más que el estado de ánimo de los individuos (y que es el verdadero punto fuerte del conjunto) no deja lugar, empero, a un desarrollo pleno de los conflictos y de las líneas secundarias. Por poner un ejemplo, la historia de amor de la hija (interpretada por Thora Birch) y el hijo del nuevo vecino (Wes Bentley) queda reducida a meras pinceladas cuando, en cierto modo, es uno de los conductores del impactante final.

Un punto de vista único

Dicha problemática, si es que puede denominarse así, viene dada por el protagonista, aunque pueda parecer incoherente. La necesidad del guionista por centrarse en la vida del protagonista casi de forma exclusiva (su figura está presente en prácticamente todas las secuencias, ya sea de forma física o no) impide ese desarrollo de los arcos dramáticos. En cierto modo, incluso la historia principal avanza de forma abrupta hacia su desenlace, utilizando los momentos más dramáticos como detonantes de la acción.

No es de extrañar. La definición del personaje de Spacey es, en cierto modo, lo único que evoluciona a lo largo del film. De la amargura a la indiferencia, y de esta a la libertad individual, todas sus emociones centran la atención del espectador de forma tan absorbente que, en realidad, poco importa la profundidad del resto de personajes. Afortunadamente, todos ellos ofrecen un grado de complejidad tal que conforman un microcosmos tan interesante como único. Cabe destacar aquí también la labor de Chris Cooper como el padre del personaje de Bentley, un militar chapado a la antigua que pega a su hijo para endurecerle frente a la vida y que no soporta la homosexualidad, otro de los conceptos que definen a la perfección la doble moral del film.

Pero estos desajustes en el desarrollo dramático, al final, no son sino un problema secundario ante la fuerza de los personajes y la labor de Mendes tras las cámaras, auténtico artífice de esta joya del séptimo arte. En efecto, los personajes y sus encontradas personalidades no hacen sino reflejar una sociedad hipócrita, cínica y acobardada donde, como ya hemos dicho, lo fundamental son las apariencias. Alan Ball desarrolla en su guión una dura crítica contra ese modelo de familia norteamericana acomodada en algún barrio residencial. Todo es fachada; todo se mueve en torno a ese ideal de felicidad que venden las publicidades y que no ahondan en los problemas familiares y morales que surgen de la mala relación entre los individuos.

Si a esto se suma esa elegancia formal a la que antes nos referíamos, esa crítica se acentúa aún más si cabe. Todo es impoluto, de un blanco virginal que da miedo tocar por si desaparece. Incluso un personaje tan atrevido como el de la animadora se revela asustadizo. La estética de los encuadres, de los escenarios y de la iluminación ahondan en el sentimiento de estar ante una doble lectura de la vida en sociedad, ante un mundo que se antoja extraño de lo perfecto que es. Un trabajo que da sus frutos en el desenlace de la historia, seco y sin alardes, que confirma las sospechas del espectador: que esa belleza americana de la que habla el título es tan efímera como la belleza física de un cuerpo joven.

‘Hotel Transilvania’ y ‘Looper’ no superan el tsunami de ‘Lo imposible’


Posiblemente sea la película del año. Tanto por promoción como por el enorme éxito que está teniendo en la sociedad española, Lo imposible se ha convertido en uno de los títulos más taquilleros de este 2012, y va camino de convertirse en el primero. Un fin de semana más, ninguno de los títulos que llegaron a la cartelera el pasado 26 de octubre ha podido con el tsunami cinematográfico de J. A. Bayona. Y van tres semanas, a la espera de lo que pueda hacer el nuevo James Bond en este largo fin de semana. Por ahora, lo que sí se puede asegurar es que la taquilla española vive un momento dulce, con cerca de 11 millones de euros recaudados en el fin de semana y 1,48 millones de espectadores.

De todos ellos, el drama protagonizado por Naomi Watts (King Kong) y Ewan McGregor (La isla) se lleva 4,4 millones de euros, algo más del 40% del total. Si bien es cierto que sus ingresos bajan un 36% respecto a la semana anterior, no lo es menos que día tras día se pueden encontrar salas donde las entradas se agotan, por lo que no es de extrañar que este fenómeno continúe, con permiso de 007. En total ya lleva acumulados 26,4 millones de euros, por lo que no es de extrañar que su cifra llegue a rondar los 40 millones de euros.

Tras ella, dos de los estrenos más importantes del fin de semana. Con una distribución de 622 pantallas, Hotel Transilvania consigue 2,6 millones de euros, lo que hace un buen promedio de más de 4.000 euros por sala, cifras a las que sin duda ha contribuido la proyección en 3D. Se convierte así en uno de los mejores estrenos de animación, y dado que no hay títulos que puedan hacerle sombra en un periodo corto de tiempo, fácilmente podría llegar a los 10 millones de euros. Peor suerte ha corrido Argo, el thriller de Ben Affleck (Paycheck), que se queda en unos 700.000 euros. Empero, la cifra engaña, pues su estreno fue en 244 pantallas, lo que deja una media de 2.887 euros. Teniendo en cuenta el buen sabor de boca que deja y el público al que va dirigido podría llegar a los cinco millones de euros en total.

El resto del ranking, a excepción de Vacaciones en el infierno, está formado por viejos títulos que, en mayor o menor medida, aguantan el tirón de Lo imposible, y que se verán beneficiados de los días festivos de esta semana. En cuarta posición se encuentra Looper, que en su segunda semana desciende un 41% y se queda en los 0,56 millones de euros. La cinta de ciencia ficción lleva ya 1,85 millones de euros, por lo que no sería extraño que rondara los cinco millones al final de su recorrido. En mitad de la tabla, y siguiendo la dinámica desde su estreno, está Las aventuras de Tadeo Jones. Nueve semanas, 2,44 millones de espectadores y 16,5 millones de euros (de los que 420.000 euros son del fin de semana, un 46% menos) avalan el tremendo éxito de la animación española, poniendo su límite en los 20 millones, fácilmente superable si, como parece, ninguno de los demás estrenos le hace demasiado daño.

La sexta posición es para Paranormal Activity 4, que se queda en los 0,36 millones de euros, un 48% menos que en el fin de semana de su estreno. 1,22 millones de euros es su cifra global, que podría llegar a los tres millones si Sinister, otra de terror que llega en este puente, no le quita demasiado nicho de mercado. Otra que todavía aguanta el tirón es El fraude, que tras un mes en cartel acumula 3,08 millones de euros, de los que apenas 0,3 millones corresponden al pasado fin de semana. Se encuentra en la parte baja del top 10, por lo que no es probable que supere los cinco millones, si es que los alcanza.

Igualmente, Venganza: Conexión Estambul, que también llega a su cuarta semana en cartel, desciende algo más, un 44%, y logra 0,28 millones de euros, que se suman a un total de 3,4 millones, cantidad que parece antojarse casi definitiva con la llegada de Bond, James Bond. Sea como fuere, el fin de semana de cuatro días podría beneficiarle, y mucho. Y como decíamos más arriba, el otro gran estreno de la semana, Vacaciones en el infierno, se queda en novena posición con apenas 180.000 euros en 175 salas, lo que arroja una media de 1.051 euros para la película de Mel Gibson (Arma letal), muy alejado de los mejores momentos de su carrera. Con suerte podría llegar a los dos millones de euros.

Completa este top 10 otra de animación, Frankenweenie, que en su segunda semana pierde mucha fuerza y se queda en poco más de 150.000 euros, un 70% menos. 1,92 millones de euros es su cifra global, y a no ser que la presumible gran afluencia de estas fiestas lo remedie, no es probable que sobrepase los tres millones de euros.

James Bond llega con la misión de superar ‘Lo imposible’ de Bayona


En buena parte de España este fin de semana será más largo de lo normal debido a la festividad de Todos los santos de mañana. Por ese motivo los estrenos que, en teoría, deberían de llegar el viernes 2 de noviembre se adelantan a hoy, miércoles 31 de octubre. Y nada mejor que cuatro días para disfrutar de los numerosos y variados estrenos que inundarán la cartelera… con permiso del tsunami de Bayona y Lo imposible. De entre todos ellos destaca casi en exclusiva lo nuevo de James Bond, un título más que apetecible que ha abierto boca gracias a sus trailers y al adelanto de su tema principal, interpretado por Adele. Pero hay mucho más: una de terror, un drama educativo, una intriga literario y cine español, mucho cine español.

De hecho, la nueva entrega del agente secreto más famoso y longevo de la historia del cine tiene una importante presencia española, la de Javier Bardem (Mar adentro) como el villano de la función. Con el nombre de Skyfall, Bond llega ya a su aventura número 23, en esta ocasión dirigida por Sam Mendes (Camino a la perdición). Su trama comienza con una misión fallida de Bond que deja al descubierto la identidad de varios agentes del MI6. Dado por muerto, deberá regresar cuando la sede de la agencia de espionaje sea atacada por alguien del pasado de M, superior de 007, lidiando con las amenazas externas e internas provenientes del propio Gobierno. Daniel Craig (Resistencia) vuelve a enfundarse el traje en esta entrega que, según parece, se aleja del estilo de otra famosa saga, la de Jason Bourne, para erigirse con un estilo único. Junto a Craig y Bardem, rostros conocidos de la saga y muchos otros nuevos y de gran relevancia: Judi Dench (Diario de un escándalo) repite como M, mientras que Ralph Fiennes (Escondidos en Brujas), Ben Whishaw (El perfume) y Naomie Harris (28 días después…) se incorporan en esta película.

Junto a ella llega, además, El ladrón de palabras, drama romántico escrito y dirigido a cuatro manos por Brian Klugman y Lee Sternthal en la que es la ópera prima para ambos. Protagonizada por un reparto coral realmente interesante, la cinta gira en torno a un joven escritor que encuentra el éxito con una novela. El problema surge cuando un anciano asegura que la historia está plagiada de una que él mismo escribió hace años, relatando los hechos que inspiraron los pasajes del libro. Historia de dos épocas y de dos amores, está protagonizada por Bradley Cooper (Resacón en Las Vegas), Jeremy Irons (El reino de los cielos), Dennis Quaid (El día de mañana), Zoe Saldana (Avatar), Olivia Wilde (In time), John Hannah (La Momia) y J. K. Simmons (Spider-Man).

La tercera en discordia es una de terror, y a tenor de lo visto en sus primeras imágenes, promete. Sinister sigue las desventuras de un escritor, padre de familia, que se muda a una casa en busca de la inspiración para su nuevo libro. Allí encuentra unos rollos de película en los que se ve a la familia que antes ocupaba la casa y que murió en extrañas circunstancias en esas mismas habitaciones. Poco a poco empieza a descubrir que dichas imágenes esconden la razón de sus muertes. Dirigida por Scott Derrickson (El exorcismo de Emily Rose), la película tiene como principal reclamo a Ethan Hawke (Gattaca), quien está acompañado por Juliet Rylance (Animal), Fred Dalton Thompson (En la línea de fuego) y James Ransone (Los próximos tres días), entre otros.

Para aquellos que prefieran el drama más social también se estrena, aunque con algo de retraso, El profesor (Detachment), film protagonizado por Adrien Brody (El pianista) que sigue la labor de un profesor sustituto que posee un auténtico don para empatizar con los alumnos, pero que nunca lo pone a prueba al no estar demasiado tiempo en un mismo centro. Todo cambia cuando llega a un instituto donde todos, incluida la Administración, vive en una constante apatía, por lo que su labor de enseñanza y su facilidad de contacto con los alumnos y profesores será más necesaria que nunca. Dirige el conjunto Tony Kaye (American History X), y en el reparto también encontramos a Marcia Gay Harden (Hacia rutas salvajes), James Caan (Misery), Christina Hendricks (Como la vida misma), Lucy Liu (El caso Slevin), Blythe Danner (Los padres de ella), Tim Blake Nelson (O Brother!), William Petersen (el inolvidable Gil Grissom de C.S.I.) y Bryan Cranston (Pequeña Miss Sunshine).

Entrando en los estrenos europeos, la única propuesta que llega a España es Submarine, co producción de 2010 entre Inglaterra y Estados Unidos. La historia sigue a un joven de 15 años que se plantea dos objetivos antes de su cumpleaños: perder la virginidad con una joven de la que está enamorada y lograr que su madre no deje a su padre por un antiguo amor del instituto. A medio camino entre la comedia romántica y el drama, la propuesta está dirigida por Richard Ayoade, en la que es su ópera prima. Basada en la novela de Joe Dunthorne (que el propio Ayoade adapta), la película está protagonizada por Craig Roberts (Jane Eyre), Yasmin Paige (Ballet Shoes), Noah Taylor (Vanilla Sky), Paddy Considine (Arma fatal) y Sally Hawkins (Nunca me abandones).

Centrándonos en la producción nacional, sin duda el título que más llama la atención es O apóstolo, cinta de animación que mezcla terror, humor y fantasía, y cuyos personajes toman los rasgos físicos de los actores que prestan sus voces. El argumento da inicio con la fuga de un convicto de la cárcel para encontrar un tesoro escondido hace años en un pueblecito de Galicia. Sin embargo, lo que allí se encontrará va más allá de lo que tenía previsto: siniestros ancianos, desapariciones extrañas o un siniestro sacerdote son algunos de los elementos con los que tendrá que lidiar antes de hacerse con el botín. Escrita y dirigida por Fernando Cortizo, supone su primer largometraje, y para la ocasión ha contado con varios nombres de peso del cine español: Carlos Blanco (Trastorno), Jorge Sanz (La niña de tus ojos), el difunto Paul Naschy (La herencia Valdemar), Geraldine Chaplin (Hable con ella), Luis Tosar (Los lunes al sol) y Manuel Manquiña (Los muertos van deprisa).

Del mismo modo, se estrena Vulnerables, primera película de Miguel Cruz Carretero en la que una joven diseñadora de éxito de Madrid se ve obligada a trasladarse a una finca familiar en La Mancha con motivo de la frágil salud de su primer hijo. Allí deberá enfrentarse a sus propios fantasmas del pasado, aunque la verdadera amenaza llegará de fuera y será mucho más real. Paula Echevarría (Luz de domingo) protagoniza este thriller en el que también encontramos a Joaquín Perles (La voz dormida), Álvaro Daguerre y Mara Blanco (serie MIR).

Los estrenos españoles se completan con El hombre de las mariposas, drama del 2011 en torno a un ex militar soviético que vive escondido en un apartado caserón entre viñedos debido a que se le acusa de tener relación la mafia del Este. Su vida cambia cuando recibe la inesperada visita de su conflictiva sobrina de 12 años, de la que deberá hacerse cargo. Ópera prima de Maxi Valero, la película está protagonizada por Sergio Caballero (9 meses), Claudia Silva ([REC]), Ana Milán (Al final del camino), Carlos Manuel Díaz (Luna caliente) y Vasilo Gandyuk.

La oferta de películas que llegan hoy se completa con el documental alemán Ralf König, rey de los cómics, un repaso a la trayectoria de este importante dibujante y humorista alemán cuya obra fue decisiva en los movimientos de la emergente comunidad gay de los años 70 en Alemania. Dirige la propuesta Rosa von Praunheim (Der rosa Riese).

El realismo que ‘El caso Bourne’ aportó al espionaje y al cine de acción


Ahora que llega a las pantallas de medio mundo las intrigas y conspiraciones de Treadstone, la trama en torno a la que giran las novelas y películas de Jason Bourne, no está de más hacer un repaso por las anteriores entregas protagonizadas por Matt Damon (Salvar al soldado Ryan), tanto por la relación que guardan todas las tramas entre sí como por la importancia que tuvieron para el moderno cine de acción, sobre todo la segunda y tercera entrega. Sea como fuere, cuando en 2002 se estrenó El caso Bourne todavía no existía un universo en torno al personaje, aunque sí numerosos fans que conocían las novelas de Robert Ludlum.

La idea de realizar otra adaptación de estas novelas (ya hubo una para televisión en 1988 con Richard Chamberlain como protagonista) llegó en el mejor momento. Ya entonces se habló de que estaba planteada como una alternativa a la saga de James Bond, el cual presentaba preocupantes signos de agotamiento tras su Muere otro día (2002). Sin embargo, no se quería dotar al nuevo espía de una estética tan manida y clásica como la puede tener 007, por lo que se buscó a un director capaz de aportar otro punto de vista. El elegido fue Doug Liman (Viviendo sin límites), y aunque muchos consideran esta obra la más inferior de las tres, su valor como punto de partida es incuestionable.

En efecto, Liman sienta las bases de lo que será el mundo de Jason Bourne desde entonces y, lo que es más importante, el mundo del espionaje en general. Con un tono más realista, frío y calculado, en la trama existe lugar para los excesos y las situaciones límites, pero todo está narrado de una forma tan sencilla y al mismo tiempo efectiva que resulta creíble cualquier acción que lleve a cabo el protagonista, un Damon que encontró aquí el definitivo salto a la fama gracias a un personaje complejo y atormentado al que supo humanizar.

El caso Bourne supuso en su momento un soplo de aire fresco a un género que parecía quedarse estancado en un estilo elegante, luminoso e infatigable donde pasara lo que pasara, el protagonista no se despeinaba. La cinta de Liman presentaba a un protagonista opuesto en todo, salvo en su formación, al espía más famoso del mundo. Es un joven asustado, incapaz de recordar quién es o a qué se dedica, que actúa casi por instinto y cuyo único modo de supervivencia es su formación en el combate y la inteligencia.

El espía que me amó

A esta búsqueda de identidad se suma el ya citado programa Treastone, auténtico hilo conductor de la saga que queda reflejado casi como una secta cuyos objetivos pasan por crear auténticas máquinas de matar al servicio de intereses secretos de Estados Unidos (y de los que muchas veces ni los más altos cargos tienen constancia). Esta idea, explotada en infinidad de ocasiones, adquiere una entidad propia gracias sobre todo a la labor de los actores secundarios, todos ellos enmarcados en unos límites sobrios y realistas que evitan cualquier tipo de autoparodia. Rostros como el de Chris Cooper (American Beauty), Brian Cox (Troya), Clive Owen (Hijos de los hombres) o Julia Stiles (Espera al último baile) aportan un plus de seriedad a las situaciones y decisiones que se suceden en la trama. Aquí no hay lugar para enfrentamientos finales en los que el villano muere de forma espectacular. Más bien al contrario, el villano nunca termina de morir… entre otras cosas porque es un organismo secreto en el que está implicada mucha, muchísima gente.

Para lo que sí hay tiempo, aunque no demasiado, es para la relación sentimental surgida de la persecución. En este sentido, incluso este componente, que a primera vista puede parecer que no encaja con el resto de la trama, está tratado con una frialdad tal que resulta creíble. De nuevo, todo se desarrolla de forma calculada, con decisiones no solo coherentes, sino sinceras desde un punto de vista emocional, reservando momentos muy contados para el romance, algo a lo que contribuye una Franka Potente (Corre, Lola, corre) en un papel tan delicado como importante.

Lo cierto es que esta primera aventura de Jason Bourne presenta una trama muy lineal. Plagada de momentos interesantes, pero lineal al fin y al cabo, pues todo consiste en conocer la verdadera identidad del protagonista y saber cuál es su pasado para poder comprender de dónde surgen sus habilidades. Sin embargo, gracias a esta sencillez aparente (la trama de espionaje que hay detrás es muy elaborada), el director logra establecer una estética muy concreta, con secuencias de acción desnudas de cualquier acompañamiento musical y una fotografía repleta de colores fríos que completan ese sentimiento de soledad, de causa perdida.

Gracias a esto, El caso Bourne se ha convertido con los años en uno de los mejores títulos de acción e intriga de comienzos de siglo, influyendo no solo en sus posteriores secuelas, sino incluso en la saga de James Bond, cuyo reinicio con Casino Royale (2006) tuvo muy presente esa estética fría, solitaria y desnuda de adornos visuales. Puede que no alcance el estatus de clásico, pero sin duda su firma se ha dejado ver en muchos productos de estos últimos 10 años.

Sam Mendes renueva la saga Bond con ‘Skyfall’


Las sagas cinematográficas sobre un personaje no suelen dejar mucho margen a la innovación visual, y mucho menos para cambiar el carácter de los personajes. Por supuesto, alguien tan longevo como James Bond, que lleva ya más de 50 años salvando al mundo, no es una excepción. Sin embargo, en los últimos años se ha permitido algunas bocanadas de aire fresco que han vuelto a colocarlo como uno de los mejores reclamos de la acción y la intriga. Títulos como GoldenEye (1995) o Casino Royale (2006) son dos claros ejemplos. La nueva entrega, la número 23, tiene a priori todos los elementos para continuar con dichos cambios. Y si hace algunos días aparecía el primer cartel promocional, ahora se presenta el trailer de esta Skyfall, en el que se puede comprobar que la mano de Sam Mendes ha tenido la libertad suficiente para no renunciar a su estilo tan personal.

Cierto es que la historia tiene algunas líneas narrativas y de estilo que deben mantenerse: trajes, armas, elegancia, secuencias de acción lo más espectaculares posible, gadgets imposibles, … Pero a pesar de todo, el director de American Beauty (1999) demuestra ya en estas primeras imágenes en movimiento que este nuevo Bond, que vuelve a interpretar Daniel Craig (con el que trabajó en Camino a la perdición – 2002), se mueve en un mundo algo diferente, más poético visualmente y mucho más emocionalmente comprometido de lo que estaba en sus anteriores incursiones en la gran pantalla. Y eso que desde la llegada de Craig el agente británico con licencia para matar más frío y seguro de si mismo de la historia parece mucho más humano.

La trama continúa la historia narrada en las dos anteriores entregas. En esta ocasión, Bond debe probar su lealtad a M cuando el pasado de ésta vuelve para acabar con ella. Por tanto, esta vez la amenaza no es solo contra el mundo, sino contra la propia agencia MI6, a la que deberá salvar nuestro agente 007. Y si actores como Craig o Judi Dench repiten en sus respectivos papeles, caras nuevas y muy conocidas se suman para crear un reparto de auténtico lujo, a saber: Ralph Fiennes (Ira de titanes), Albert Finney (Erin Brockovich), Javier Bardem (No es país para viejos), Naomie Harris (Piratas del Caribe. En el fin del mundo) y Ben Whishaw (El perfume) como un joven Q.

Desde luego, el título es muy esperado por los seguidores más fieles de la saga, pero también existe un alto interés en ver qué ha sido capaz de hacer un director como Mendes con un material como este. Y como decimos, visto este primer teaser-trailer de Skyfall, el resultado promete una visión muy particular de Bond. En efecto, el director de Revolutionary Road (2008) deja ver ya ese estilo ciertamente poético, centrado en el conflicto tanto interno como externo de los personajes, con una fotografía dura, fría y de tonos grises, capaz de jugar con las sombras y los colores como pocos autores lo hacen hoy en día.

Y ese estilo lo impregna todo: diálogos, acción, suspense. Llama mucho la atención que muchas de las secuencias de acción del film transcurren en escenarios donde la luz, y perdonen la expresión, brilla por su ausencia. Secuencias que, en varios momentos, quedan débilmente iluminadas por ráfagas de disparos y por luces azules o de otros colores. Por supuesto, también hay hueco para el estilo más clásico y espectacular. Habrá que esperar a ver este nuevo Bond, pero una cosa parece segura: afortunadamente, Mendes ha contado con la confianza necesaria para ofrecer una visión particular del personaje. Y eso, para bien o para mal, es de agradecer.

Diferentes artistas para una saga. La música de las películas de James Bond


Durante las últimas semanas se han hecho públicas algunas imágenes de la nueva y, sobre todo para los fans, esperada entrega de una de las sagas más famosa de la historia del cine. Hablamos de James Bond, el agente secreto más conocido de la pantalla grande y que, al igual que en las dos últimas entregas, cuenta con la presencia de Daniel Craig como 007. Las novedades cabe encontrarlas, por un lado, en el director, Sam Mendes (American Beauty) y, por otro, en el villano de turno, Javier Bardem, que protagoniza la última imagen publicada del rodaje, y que pueden ver al comienzo de este texto. El título en inglés será Skyfall.

Pero más allá de los gadgets, los cócteles, las bellas mujeres o los villanos empeñados en terminar con el planeta, la saga Bond siempre ha presentado un elemento común desde su primera entrega, allá por 1962 (sí, exacto, 50 años y tan fresco como siempre). Nos referimos a la música y, más concretamente, al tema que acompaña a los siempre originales títulos de crédito iniciales. Un tema que, normalmente, está compuesto por un artista específicamente para dicho film, y que, sea del género que sea, mantiene unas notas comunes incluso en el título de la canción.

Un total de 22 películas se han hecho sobre el personaje. Y dejando a un lado estilos de la época, géneros y cantantes, todos los temas poseen un aire misterioso, trágico e incluso poético que define las pautas de lo que será la el desarrollo de la historia posterior. Algunas centran más su mirada en el romance como el tema ‘Sólo se vive dos veces’ de Nancy Sinatra para la película homónima; otras, en la acción, como es el caso de ‘A view to a kill’ interpretado por Duran Duran para la entrega Panorama para matar. Incluso alguna, como fue el caso de Madonna, en el aspecto más tecnológico, que al fin y al cabo siempre ha definido la saga, en su ‘Die another day’ para la última interpretada por Pierce Brosnan, Muere otro día.

Pero en un momento u otro, todos los temas compuestos tienen esas notas tan características del tema creado por Monty Norman para 007 contra el Dr. No. Un elemento común que, unido a ese halo de misterio, erotismo y cierto glamour que desprenden todos los temas, conforman una línea común de desarrollo musical en los primeros minutos de metraje de cualquier cinta Bond.

El reconocimiento musical es otro de los puntos clave de estas canciones, lo que asegura a sus responsables que tanto fans de las películas como seguidores de los cantantes estarán más o menos interesados en el producto. A los ya mencionados se unen Shirley Basey (en tres ocasiones), Paul McCartney, Louis Armstrong, Tom Jones, A-Ha, Tina Turner, Sherryl Crowe o Garbage.

Las tramas y los artilugios utilizados por James Bond han evolucionado con el paso de las décadas, y así también lo ha hecho la música. De hecho, uno de los pocos elementos que casi no se ha modificado es el vídeo introductorio que acompaña a la música y a los títulos de crédito. Claro que las técnicas y el acabado visual ha evolucionado, pero los elementos casi siempre siguen manteniéndose: pistolas que disparan de forma pausada, humo, siluetas de mujeres, …

Sin entrar a valorar la calidad de cada una de las propuestas, lo que sí es cierto es que la música de James Bond siempre ha sido elegida de forma sobresaliente en cada una de las películas, sabiendo mantener un tono global que permite reconocer un “tema Bond” con las primeras notas escuchadas pero que, según la época y el estilo musical de cada artista, resulta diferente a todos los temas anteriores. Sin ir más lejos, durante los años 60 y 70 un pop mucho más melódico y con una cadencia más pausada definió un estilo donde predominaban las percusiones y los instrumentos de viento.

No así en los 90. La década que dio comienzo con Brosnan enfundándose el traje de agente secreto tuvo un lavado de cara en todos los sentidos. Musicalmente hablando, se optó por un estilo donde predomina el misterio, el romance o la acción que, hasta la llegada de Madonna, definió a tres películas. La reina del pop, sin embargo, rompió con el estilo, terminando no sólo una época musical, sino también interpretativa.

La llegada de Daniel Craig, el primer James Bond rubio, supuso en el ámbito musical un cambio radical de estilo, optando por los estilos más nuevos y más de moda y atrayendo a la saga a nuevos grupos de población. El ejemplo más claro puede que sea el de 007: Quantum of Solace, donde la estrella del soul y el R&B Alicia Keys canta a dúo con Jack White el tema ‘Another way to die’, con claras influencas del rap, el hip-hop y los ya mencionados soul y R&B.

Queda menos para conocer cómo serán los nuevos títulos de crédito y la nueva canción de James Bond. Hasta que lleguen, dejamos unos vídeos sobre la música y las imágenes de Bond… James Bond.

‘Sólo se vive dos veces’ – Nancy Sinatra (1967)

‘GoldenEye’ – Tina Turner (1995)

‘Another way to die’ – Jack White & Alicia Keys (2008)

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