‘La Bella y la Bestia’: animación de carne y hueso


Las producciones Disney tienen muchos defectos, pero si por algo pueden ser defendidas es por la magia que desprenden en cada plano, por esa capacidad de llevar al espectador, sea de la edad que sea, a un momento de su vida en el que todo era fantasía, en el que todo estaba por descubrir. Y si eso ya tiene mérito, lograrlo con una versión en imagen real de una historia mil veces vista y cantada es un reto al alcance de muy pocos.

De ahí que esta nueva versión de La bella y la bestia tenga tanto mérito. La traslación al mundo de carne y hueso de esta fantasía con objetos animados no solo es fiel al original, sino que logra desprender el carrusel de emociones que tienen sus canciones, amén del recorrido dramático de sus personajes, interpretados por unos actores que disfrutan con cada línea de diálogo y con cada movimiento de baile. Esa diversión se traslada, en última instancia, al desarrollo argumental de la historia, adaptada en algunos aspectos a los tiempos modernos pero sin perder de vista en ningún momento la fuerza de la poderosa historia de base.

Es magia, sí. Es romance, ternura y diversión. Pero incluso su intención por ser fiel al original (coartado, claro está, por los límites que impone la realidad) deja espacio para la introducción de ciertas secuencias que ayudan a explicar algo mejor la evolución de los personajes, su pasado y su futuro, y cómo todo termina por tener más coherencia. Dichas secuencias, aunque inteligentemente introducidas, restan sin embargo algo de ritmo al resto del desarrollo, lo que al final deja un sabor agridulce en un film, por otro lado, muy completo que aprovecha con bastante habilidad los recursos del musical y de la fantasía animada en la que se basa (atención al número del comedor o al clásico baile en el salón).

Al final, lo realmente importante es si La bella y la bestia logra emocionar tanto como su original animado. La respuesta es un rotundo sí. O al menos, un SÍ con mayúsculas. Quizá su mayor problema sea que, en ese intento por no ser una copia exacta, trata de introducir elementos nuevos cuyo funcionamiento dentro del engranaje dramático no siempre es el idóneo. Pero desde luego, si ese es el mayor problema, bendito sea, porque lo cierto es que, aunque perjudica al ritmo, ayuda a completar la historia, haciéndola algo más adulta y compleja. Disney ha encontrado un nuevo nicho de mercado en estas versiones en imagen real. ¿Cuál será la siguiente?

Nota: 7/10

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‘Mr. Holmes’: los estragos de la culpabilidad


Milo Parker e Ian McKellen protagonizan 'Mr. Holmes'.La mejor prueba de que el personaje de Sherlock Holmes ha trascendido la literatura, la historia y hasta su propia dimensión de investigador privado es el alto número de relatos, ya sean escritos o audiovisuales, que han surgido en torno a su figura y que han ampliado el universo creado por Arthur Conan Doyle, ubicando al famoso investigador privado en entornos muy diferentes al de las novelas. Evidentemente, algunos de esos productos son mejores que otros. Por eso resulta gratificante encontrarse con una historia tan intimista, personal y deductiva como la que protagoniza Ian McKellen (El código Da Vinci), quien por cierto no solo está espléndido en la piel de Holmes, sino que es capaz de representar la decadencia del cuerpo a través de los años simplemente con su interpretación.

Quizá lo más interesante de Mr. Holmes, y eso es algo que también hay que reconocer al resto de los actores (en especial al joven y casi debutante Milo Parker) y al director, Bill Condon (Dioses y monstruos), sea la relación entre los dos protagonistas, un anciano y un niño que ve en él la figura paterna que nunca tuvo y el maestro que siempre había necesitado. La necesidad mutua que surge entre ambos roles es el auténtico motor del film, más allá del caso a resolver que, todo sea dicho, es más sencillo de lo que suele ser en estos casos pero es indudablemente más interesante en tanto en cuanto afecta directamente a Holmes y sus propias capacidades mentales.

La ternura de la relación, además, es la que permite desarrollar el resto de tramas secundarias, lo que termina por componer un relato que pivota sobre varios tiempos narrativos y, a la vez, sobre varias investigaciones que corren de forma paralela pero que, gracias a las abejas, encuentran nexos de unión que ayudan a dar una explicación conjunta a los sucesivos misterios que se plantean. Puede parecer que el argumento, en líneas generales, es excesivamente simple. Y desde luego algunos roles secundarios necesitan de una definición más precisa. El segundo, sin duda, es un lastre notable; el primero, sin embargo, debe ser entendido como una necesidad dramática. Complicar el misterio a resolver habría puesto en duda la solidez de la relación entre personajes, auténtico corazón de la trama.

Dicho esto, Mr. Holmes se revela como una historia tierna, ajena en cierto modo al universo literario de Conan Doyle pero muy influido por sus personajes y sus aventuras. La cinta, en realidad, es un testimonio sobre la vejez, sobre los errores y cómo estos pueden llegar a obsesionar hasta el punto de boicotear nuestros propios recuerdos. Y es un testimonio hermoso, elegante y brillantemente interpretado. En otras palabras, es una reflexión sobre la lucha de la mente contra sus propias limitaciones, y sobre el modo en que la pasión de los que nos rodean puede devolvernos aquello que creíamos perdido. Una nueva faceta del personaje para sus más fieles seguidores.

Nota: 6,5/10

‘Cuatro Fantásticos’ al rescate de un anciano ‘Mr. Holmes’


Estrenos 21agosto2015Fin de semana muy interesante el que comienza hoy. Y no lo digo por su principal estreno, uno de los reinicios superheróicos más interesantes del año, sino por la cantidad de estrenos y, sobre todo, por el atractivo que estos tienen, ya sea por reparto, por la trama o, simplemente, por la diversión que ofrecen. Comedia, drama, intriga y ciencia ficción se dan cita hoy viernes, 21 de agosto, para tratar de revitalizar una taquilla que ha ido cuesta abajo en las últimas semanas.

Y a pesar de la relevancia de muchos estrenos, el más importante es Cuatro Fantásticos, nuevo intento por llevar al cine a la familia de superhéroes más famosa de Marvel, después del fallido proyecto iniciado hace ahora 10 años. Con un carácter más juvenil y un tono, a priori, más oscuro, la historia narra de nuevo los orígenes de estos cuatro personajes ahora convertidos en cuatro jóvenes inadaptados que viajan a una dimensión desconocida en compañía de un quinto compañero. En el viaje algo sale mal y cuando regresan sus cuerpos han cambiado de formas asombrosas, otorgándoles poderes inimaginables. Sin embargo, al tiempo que descubren sus propios límites deberán hacer frente a la amenaza que han traído consigo en el cuerpo y la mente de su quinto acompañante. Dirigida por Josh Trank (Chronicle), la película está protagonizada por Miles Teller (Whiplash), Kate Mara (serie House of cards), Jamie Bell (Snowpiercer), Michael B. Jordan (Red tails), Toby Kebbell (El consejero) y Tim Blake Nelson (Matar al mensajero).

Una de las propuestas más interesantes es Mr. Holmes, adaptación de la novela de Mitch Cullin que, a su vez, toma como base al famoso detective creado por Arthur Conan Doyle. La trama sitúa al protagonista en su vejez, ya retirado de su profesión y dedicado a la apicultura. A pesar de que mantiene una mente brillante la senilidad empieza a afectar a su razonamiento. Por eso cuando el hijo de la mujer que cuida la casa, que tiene en Sherlock a una figura paterna, decide investigar un antiguo caso sin resolver, el anciano encontrará un motivo para salir de su retiro. Bill Condon (El quinto poder) dirige esta película protagonizada por Ian McKellen (X-Men: Días del futuro pasado), Milo Parker (Robot overlords), Laura Linney (Crónica de un engaño), Hiroyuki Sanada (Lobezno inmortal) y Patrick Kennedy (La conspiración de noviembre).

Aunque si de nombres conocidos se trata, la palma se la lleva Vacaciones, comedia gamberra protagonizada por Ed Helms (R3sacón) que nace como secuela de Las vacaciones de una chiflada familia americana (1983) y cuya trama se centra en el hijo del protagonista de aquel film. Adulto y con una familia a su cargo, su intento de pasar unas vacaciones con su mujer y sus hijos en el lugar que recuerda con más cariño generará situaciones de lo más surrealista. Dirigida a cuatro manos por John Francis Daley y Jonathan M. Goldstein, ambos debutantes en el largometraje, la cinta cuenta en su reparto con Christina Applegate (Los amos de la noticia), Chevy Chase (Pequeños grandes héroes), Beverly D’Angelo (Bounty killer), Chris Hemsworth (Thor), Michael Peña (Ant-Man), Charlie Day (Cómo acabar con tu jefe), Leslie Mann (Si fuera fácil), Norman Reedus (serie The walking dead) y Colin Hanks (serie Fargo).

También es atractivo el reparto de Cut bank, thriller policíaco de 2014 cuyo argumento comienza cuando un joven ex atleta de 25 años decide irse del pueblo más frío de Estados Unidos (y que da nombre al film) en el que ha vivido toda la vida. Sus intentos por alejarse de la vida que siempre ha conocido le llevarán a tomar decisiones que cambiarán no solo su vida, sino la de todos los habitantes. Matt Shakman, director habitual en series como RevengeThe Good Wife, es el encargado de poner en imágenes esta historia protagonizada por Liam Hemsworth (El poder del dinero), Teresa Palmer (Memorias de un zombie adolescente), John Malkovich (Red 2), Billy Bob Thornton (El juez), Bruce Dern (Nebraska) y Michael Stuhlbarg (serie Boardwalk Empire).

En cuanto a los estrenos europeos, destaca por encima de todos la francesa Amar, beber y cantar, última película de Alain Resnais (El año pasado en Marienbad) que fue rodada pocos meses antes de que el director falleciera. Adaptación de una obra de Alan Ayckbourn, la película se centra en un grupo de teatro amateur que es sacudido por la noticia de la inminente muerte de un amigo común. Pero incluso en esos últimos momentos, con un pie en la tumba, el hombre será capaz de poner a prueba la confianza del grupo. A medio camino entre la comedia y el drama, la cinta está protagonizada por Sabine Azéma (Las malas hierbas), André Dussollier (Chicas), Hippolyte Girardot (Kidon) y Sandrine Kiberlain (Las chicas de la sexta planta).

‘El hobbit: La batalla de los cinco ejércitos’, un film para unirlos a todos


Martin Freeman encarna a Bilbo Bolsón por última vez en 'El hobbit: La batalla de los cinco ejércitos'.Han sido necesarias seis películas, pero parece que finalmente Peter Jackson, autor cinematográfico de las aventuras en la Tierra Media, ha dado carpetazo a su particular visión de los clásicos de aventura fantástica escritos por J.R.R. Tolkien. Seis películas que hace menos de 15 días encontraron su último representante en El hobbit: La batalla de los cinco ejércitos, que viene a ser un broche no solo a una trilogía innecesaria, sino a todo un fenómeno que se inició allá por 2001 con El señor de los anillos: La comunidad del anillo. El resultado, con sus luces y sus sombras, es más correcto que el de sus dos predecesoras, fundamentalmente porque no necesita ocupar metraje con elementos secundarios.

Más adelante analizaré la película en sí, pero antes es conveniente enmarcarla en el contexto en el que debe ser entendida. Y es que no solo no es independiente de las dos anteriores entregas, sino que su valor se enriquece desde el momento en que se considera un nexo de unión entre esta trilogía y la de ‘El señor de los anillos’. En efecto, no solo algunos de sus personajes comparten ambas trilogías (algunos de ellos forzados por las circunstancias, como es el caso de Legolas), sino que el desenlace de las principales historias invita a revisar la trilogía protagonizada por Elijah Wood (Grand Piano) y Viggo Mortensen (La carretera). Independientemente de la fidelidad a la obra original, prácticamente ninguna si tenemos en cuenta que son más de seis horas de metraje para un libro de poco más de 200 páginas, resulta meritorio comprobar cómo las tramas se cierran en un círculo, creando un puente entre las películas que convierte ambas sagas en una única aventura de seis películas.

Pero hay más trasfondo en esta tercera y última entrega. Mucho más. El hobbit: La batalla de los cinco ejércitos es, en cierto modo, un reflejo a menor escala de El señor de los anillos: El retorno del rey (2003), casi tanto como las dos primeras partes lo fueron unas de otras. En este sentido, ambas sagas discurren de forma paralela con una estructura similar, unas set pieces muy parecidas y un desenlace bélico con varios puntos de unión, sobre todo en lo que a épica y emotividad se refiere. Claro que esto, aunque como idea general es muy loable, no logra la consistencia necesaria si tenemos en cuenta que una (‘El hobbit’) necesita alargarse sin sentido con tramas y personajes secundarios que encajan a duras penas, y la otra (‘El señor de los anillos’) tuvo que ser acortada para poder acomodarla a las tres entregas.

Esto es lo que convierte a una en un clásico y a otra en un paquete de aventuras inocentes a la sombra de su hermana mayor. En cualquier caso, y como proyecto cinematográfico, no es posible reconocer el mérito de unir tantas historias bajo un único techo, con una línea argumental que comienza en El hobbit: Un viaje inesperado (2012) y termina en la ya mencionada ‘El retorno del rey’. Con el anillo como epicentro de todo, ambas trilogías se mueven por terrenos similares, por aventuras con protagonistas y escenarios que son ecos unos de otros, y con enemigos que, en definitiva y a pesar de sus diferentes diseños, son siempre los mismos. Se convierte casi en un reto, por tanto, abordar las seis películas para poder encontrar todos los nexos de unión entre ellas, y comprobar si la intención de Peter Jackson realmente queda patente en los fotogramas.

Una conclusión notable

Prueba de ese reflejo que es la trilogía de ‘El hobbit’ respecto a la de ‘El señor de los anillos’ es que esta tercera entrega es la mejor de todas, más o menos como le venía a ocurrir a ‘El retorno del rey’, aunque sobre esto siempre habrá todas las discusiones posibles. Lo que sí parece evidente es que El hobbit: La batalla de los cinco ejércitos hace honor a su título. Más de dos horas de combates entre humanos, orcos, elfos, enanos y bestias que apenas dan respiro para un desarrollo dramático notable… claro que tampoco es necesario. Los personajes, presentados en las dos anteriores entregas, muestran ahora su faceta más dinámica, luchando sin descanso entre montañas, las calles de una ciudad o el lecho de un río helado. Todo para evidenciar una técnica digital casi impecable que deja ver su truco en algún que otro momento.

Esto no impide, o al menos no debería, que el espectador disfrute con cada momento, deseando casi que las pocas secuencias de diálogo y pausa se terminen para pasar de nuevo a la acción. Bajo este prisma, esta tercera película se convierte en un derroche de imaginación a la hora de realizar movimientos de combates y muertes épicas, si bien es cierto que carece casi por completo de sorpresa o giros argumentales importantes. Curiosamente, uno de los mejores momentos del film reside en la labor de Richard Armitage (En el ojo de la tormenta) como líder de los enanos, quien sufre una transformación interesante y bien plasmada que dota al conjunto y a su evolución de un trasfondo dramático algo más intenso de lo que se había visto con anterioridad.

Aunque como decía al comienzo, uno de los aspectos más interesantes de esta película es su forma de completar un proyecto que va mucho más allá de su propia dimensión, e incluso de su condición de final de una trilogía. Así, no solo cierra las historias secundarias desarrolladas a lo largo de las dos anteriores películas, sino que sitúa a cada personaje en la senda hacia las aventuras de ‘El señor de los anillos’, reservando un último plano que enlaza con aquella primera película de comienzos de siglo. Todo ello, unido a un desarrollo dramático similar en fondo y forma al de la última de las entregas originales, da como resultado una película más entretenida y en líneas generales mejor que sus predecesoras.

Pero esto no significa que El hobbit: La batalla de los cinco ejércitos sea un gran film. Ni siquiera que esté a la altura de lo que logró la trilogía de ‘El señor de los anillos’. Al fin y al cabo, estas tres películas no dejan de ser un reflejo de aquellas. Esta última entrega posiblemente adquiera mayor relevancia porque adopta un tono más adulto y alejado de cabriolas y humor sin demasiado sentido, centrándose más en el lado oscuro que amenazaba en todo momento pero que nunca terminaba de representar una seria amenaza. Termina así un viaje, y lo hace de una forma más que correcta que sirve, además, de nexo de unión para un proyecto cinematográfico mucho mayor, más épico y, aunque solo sea por el esfuerzo invertido, memorable.

‘Big Hero 6’ defiende el mundo del dominio de ‘El hobbit’


Estrenos 19diciembre2014La espera por fin acaba. El pasado miércoles llegaba a las pantallas de toda España la última entrega de la saga de El hobbit, que no solo cierra esta trilogía sino que termina también con el viaje por la Tierra Media iniciado con El señor de los anillos. Al menos de momento. Y si este es sin duda el estreno más importante de la semana (y posiblemente hasta que termine el año), hay que destacar que no llega solo. Una cinta de animación llamada a arrasar en taquilla y una comedia europea precedida por un enorme éxito son otros de los estrenos más importantes de hoy, viernes 19 de diciembre.

Así que comenzamos el repaso con El hobbit: La batalla de los cinco ejércitos, capítulo final de la trilogía dirigida por Peter Jackson (El señor de los anillos: La comunidad del anillo) y basada en el libro de J.R.R. Tolkien. La trama, como es evidente, se inicia en el mismo momento en que terminaba la segunda parte, narrando la lucha de los enanos y los elfos contra el dragón Smaug y el ataque del ejército de orcos enviado por Sauron a la Montaña Solitaria, del que solo tiene conciencia el mago Gandalf. En medio de todo esto, el hobbit protagonista deberá tomar decisiones que definirán su futuro y el de la Tierra Media. Proyectada en HFR 3D, la película cuenta con el mismo reparto de las anteriores ocasiones, en el que destacan Martin Freeman (serie Sherlock), Ian McKellen (X-Men: Días del futuro pasado), Richard Armitage (En el ojo de la tormenta), Cate Blanchett (Blue Jasmine), Orlando Bloom (Los tres mosqueteros), Christopher Lee (Sombras tenebrosas), Evangeline Lilly (serie Perdidos), Luke Evans (Drácula: La leyenda jamás contada), Lee Pace (Guardianes de la galaxia), Aidan Turner (Alarm), Benedict Cumberbatch (Agosto), Hugo Weaving (Matrix) y Manu Bennett (serie Arrow), entre muchos otros.

Su principal rival por la taquilla es Big Hero 6, la nueva película de Disney que en esta ocasión adapta un cómic y no un cuento clásico. Su argumento gira en torno a un chico de 14 años que es un genio de la robótica. La vida del joven transcurre tranquila junto a su mejor amigo, un bondadoso robot, hasta que una serie de terribles acontecimientos amenazan la estabilidad y la supervivencia de su ciudad. Será entonces cuando, acompañado de un grupo de jóvenes con similares inquietudes, desarrolle la tecnología necesaria para enfrentarse a la amenaza. Acción, aventura y humor son los ingredientes de este film dirigido por Don Hall (Winnie the Pooh) y Chris Williams (Bolt), y que cuenta con las voces de Scott Adsit (St. Vincent), Ryan Potter (Senior Project), Daniel Henney (El último desafío), T.J. Miller (serie Silicon Valley) y Jamie Chung (serie Believe) en su versión original.

Otro de los estrenos importantes del viernes es Dios mío, ¿pero qué te hemos hecho?, comedia francesa que ha sido la revelación del año en su país de origen gracias a su particular visión de la intolerancia racial en Francia. Su trama gira en torno a un matrimonio tradicional católico, con ideas muy conservadoras que han intentado inculcar en sus cuatro hijas. Sin embargo, algo parece haber fallado cuando una de ellas decide casarse con un musulmán. A este mal trago para la pareja le siguen los de otras dos hijas, que se casan con un judío y con un chino. La única esperanza que les queda es la menor, quien parece querer casarse con un católico. Pero no todo es siempre lo que parece. Philippe de Chauveron (Les parasitos) dirige la obra, que cuenta con Christian Clavier (Los visitantes), Chantal Lauby (La jaula dorada), Frédérique Bel (Un gran equipo), Pascal N’Zonzi (Lumumba), Elodie Fontan (¡Qué suerte ser profe!) y Emilie Caen (Intocable) en su reparto principal.

Desde Reino Unido nos llega lo nuevo de Mike Leigh (El secreto de Vera Drake) en forma de drama biográfico. Mr. Turner aborda la vida del pintor J.M.W. Turner, excéntrico y genial pintor inglés cuya vida está marcada por la muerte de su padre. Será este acontecimiento el que le lleve a vivir de forma secreta con la dueña de una casa de huéspedes en Chelsea, con la que mantiene además una relación íntima. Junto a él vive su ama de llaves, una mujer enamorada de su genio a la que subestima y de la que se aprovecha sexualmente de vez en cuando. Timothy Spall (Un amor entre dos mundos) encabeza el reparto, en el que también destacan Dorothy Atkinson (Una guerra feliz), Paul Jesson (serie Roma), Marion Bailey (Asuntos de familia) y Lesley Manville (Maléfica).

Terminamos este repaso con la japonesa Doraemon Stand by me, cinta de animación que lleva al cine las aventuras del famoso personaje de la serie de televisión. El argumento del film aborda qué es lo que ocurrió con el niño protagonista años después de que Doraemon, el gato que le ayudaba, se fuera. Basada en el manga de Fujio F. Fujiko, la cinta está dirigida por Ryuichi Yagi, quien debuta así en el largometraje, y por Takashi Yamakazi (Space Battleship Yamato), quien además escribe el guión.

Tráiler de ‘El Hobbit: La batalla de los cinco ejércitos’: el final del fin


Ian McKellen vuelve a ser Gandalf en 'El Hobbit: La batalla de los cinco ejércitos', con la que Peter Jackson cierra la trilogía.El mes de julio está teniendo un final de lo más movido en cuanto a novedades y avances se refiere, muchos de ellos enmarcados en la Comic-Con de San Diego que se celebra estos días. Si hace unos días veía la luz la nueva entrega de Mad Max, ayer era el turno de la última parte de la trilogía con la que Peter Jackson dice adiós, al menos de momento, a la Tierra Media. El propio director de la trilogía de El señor de los anillos anunciaba a través de su cuenta de Facebook que el primer avance de El Hobbit: La batalla de los cinco ejércitos, era una realidad. Y si bien es cierto que a partir de ahora se irán desvelando poco a poco algunos aspectos de la trama, el tráiler, que tenéis al final, ya permite anticipar una serie de conclusiones.

Una de ellas, quizá la más evidente, es que la película repite, más o menos, los patrones de la trilogía que la precede en el cine, fundamentalmente en lo que a espectacularidad y épica se refiere. Los grandes movimientos de masas y el combate entre las diferentes facciones alientan a pensar en una conclusión muy del gusto de Jackson, es decir, por todo lo alto (el hecho de que el título haga referencia a una batalla ya nos da una idea). El tráiler está planteado, además, como un homenaje en clave sombría de todo lo vivido anteriormente y, en cierto modo, a las aventuras narradas en las películas de El señor de los anillos, que cronológicamente transcurren después. Todo combinado con los elementos de aventura que han caracterizado a esta saga.

Y esto me lleva a la otra idea que subyace en este avance. Dado que visual y narrativamente hablando poco más hay que decir que no se haya dicho ya (salvo que la frescura de Jackson parece haberse acabado), da la sensación de que estas primeras imágenes en movimiento son una especie de legado final del director y de las aventuras en la Tierra Media. Un final no solo para la trilogía, sino más bien una despedida de esta fantasía épica que ha sido estirada de forma un tanto innecesaria en dos trilogías, cuando lo cierto es que El Hobbit perfectamente habría “entrado” en una sola película. Esto no quiere decir que esta tercera parte vaya a perder dinamismo respecto a sus predecesoras; al menos nada apunta a eso.

La película, como es lógico, vuelve a contar con los actores de las primeras entregas, entre los que debemos destacar a Martin Freeman (serie Sherlock), Ian McKellen (X-Men: Días del futuro pasado), Benedict Cumberbatch (Agosto), Orlando Bloom (Troya), Richard Armitage (Capitán América: El primer vengador), Luke Evans (Immortals), Cate Blanchett (Monuments men), Hugo Weaving (Matrix), Christopher Lee (Sombras tenebrosas), Evangeline Lilly (serie Perdidos), Lee Pace (Lincoln) y Manu Bennett (serie Arrow). Su estreno está previsto para diciembre de este mismo año, y siguiendo la tradición de las anteriores películas, lo más probable es que sea el viernes 19. Por ahora, y a falta de más vídeos, aquí tenéis el tráiler cortesía de Warner Bros.

Los X-Men del futuro pasado llegan a la taquilla sin muchos enemigos


Estrenos 6junio2014El verano cinematográfico continúa, y lo hace con una de las películas más esperadas por varios motivos. No solo es la nueva entrega de una saga exitosa, sino que además aborda un arco dramático de lo más interesante. Su importancia es de tal magnitud que hoy, viernes 6 de junio, apenas llegan más películas a la cartelera, y las que lo hacen es con algo de retraso respecto al estreno en sus países de origen, alejándose además del género al que pertenece este más que posible blockbuster, en un intento de copar las expectativas de otro público objetivo.

Pero comencemos por X-Men: Días del futuro pasado, nueva película con los mutantes de Marvel como protagonistas que presenta muchos alicientes para los seguidores de la saga. Para empezar, se basa en uno de los argumentos más exitosos de las viñetas. La trama se traslada a un futuro en el que los mutantes libran una guerra por su supervivencia contra unas máquinas humanoides gigantescas programadas para exterminarlos. El mundo que habitan ha sido destruido, y su única oportunidad es enviar a uno de ellos al pasado para que evite la cadena de acontecimientos que lleva a esa confrontación. El elegido no será otro que Lobezno. Otro de los atractivos es que la película vuelve a contar con Bryan Singer (X-Men) como director.

Aunque sin duda lo más interesante será ver a todos los mutantes de la saga reunidos en un único film e interpretados por los actores que les han dado vida: Hugh Jackman (Los miserables) como Lobezno; James McAvoy (Trance) y Patrick Stewart (Safe House) como Charles Xavier en dos momentos de su vida; Michael Fassbender (Shame) e Ian McKellen (El hobbit: La desolación de Smaug), ambos como Magneto; Jennifer Lawrence (La gran estafa americana) como Mística; Nicholas Hoult (Memorias de un zombie adolescente) como Bestia; Halle Berry (Monster’s Ball) como Tormenta; Anna Paquin (serie True Blood) como Pícara, Ellen Page (A Roma con amor) como Kitty Pryde; Shawn Ashmore (serie The following) como el hombre de hielo; y Daniel Cudmore (Alone in the dark) como Coloso. Además, se unen Peter Dinklage (serie Juego de tronos) como Bolívar Trask; Omar Sy (Intocable) como Bishop; y Evan Peters (serie American Horror Story).

Quizá el mejor ejemplo de que los mutantes se han impuesto antes incluso de su estreno es que es el único título estadounidense que llega a la cartelera española. A partir de aquí, por tanto, toca hablar fundamentalmente de Europa. Y lo hacemos con dos novedades españolas, una de ellas basada en un anuncio de televisión. Puede parecer extraño, pero el éxito de una campaña de lotería hace algunos años con un perro como protagonista es lo que sirve como punto de partida de Pancho, el perro millonario, comedia dirigida por Tom Fernández (La torre de Suso) que narra cómo el perro más rico del mundo debe hacer frente a un despiadado multimillonario que quiere convertirlo en un icono del mundo de los juguetes y quedarse así con su fortuna. Por suerte el cánido contará con la ayuda de un fiel administrador que busca, ante todo, que el perro protagonista abandone los malos hábitos. Además del susodicho animal, en el reparto encontramos rostros conocidos como los de Patricia Conde (Legami sporchi), Iván Massagué (Déjate caer), Secun de la Rosa (Lobos de Arga), Alex O’Dogherty (serie Doctor Mateo), Armando del Río (Un año en la Luna), Marta Hazas (serie Velvet), Manuel Baqueiro (serie Amar en tiempos revueltos), Eloy Azorín (Todo sobre mi madre) y María Castro (Los muertos van deprisa).

El otro estreno nacional es el film del 2013 titulado Blockbuster, lo nuevo de Tirso Calero (Carne cruda) como guionista y director. La trama arranca cuando un veterano actor que siente que su época de éxito ha pasado se topa con un joven director de cine cuya pasión por el medio y las ganas de aprender el oficio no solo le devolverá la confianza, sino que creará un vínculo entre ambos que les enseñará mucho sobre la vida. Frente a la cámara nos encontramos actores como Xúlio Abonjo (Gutbai, Charly), María José Alfonso (El cielo abierto), Fernando Esteso (Los liantes), Albert Forner (9 meses) y Ferran Gadea (Antes de morir piensa en mí), entre otros.

Inglaterra se encuentra detrás de la producción del 2013 The invisible woman, segunda película como director de Ralph Fiennes (Coriolanus). Basada en el libro de Claire Tomalin, narra el romance entre el escritor Charles Dickens, de 45 años, y Ellen Ternan, de 18, en una época en la que el primero ya estaba casado con su esposa Catherine. Una historia de amor que, cuando se descubrió, puso fin al matrimonio, aunque en los círculos sociales nunca se llegó a conocer. Fiennes se reserva el rol protagonista de esta historia, completándose el reparto con Felicity Jones (Hysteria), Kristin Scott Thomas (En la casa), John Kavanagh (The runaway), Tom Attwood, Susanna Hislop y Tom Burke (Third star).

La última de las películas europeas de este fin de semana es El hijo del otro, drama francés de 2012 dirigido por Lorraine Lévy (Mes amis, mes amours) que arranca cuando un joven israelí está a punto de entrar en el ejército. Es en ese momento cuando descubre que no es hijo biológico de sus padres, siendo en realidad un hijo palestino intercambiado al nacer en la confusión de la guerra. La revelación, que derrumba todo el mundo construido alrededor de las dos familias, obligará a los implicados a realizar un esfuerzo para superar los prejuicios de raza y de religión. Emmanuelle Devos (Reyes y reina), Pascal Elbé (Un coeur simple), Jules Sitruk (La aventura de los águilas), Mehdi Dehbi (Sweet Valentine) y Areen Omari (Private) son los principales protagonistas.

Finalmente toca hablar de Días de vinilo, comedia de 2012 escrita y dirigida por el debutante Gabriel Nesci, y cuya trama gira en torno a cuatro amigos y su pasión por la música. Sus vidas darán un vuelco cuando uno de ellos, que trabaja en un cementerio privado, decide casarse, provocando un sinfín de situaciones en las que el amor, la música y la amistad tendrán mucho que decir. El reparto está integrado por Gastón Pauls (Nueve reinas), Fernán Mirás (La ronda), Rafael Spregelburd (Música en espera), Ignacio Toselli (Yo soy sola), Inés Efron (El niño pez) y Leonardo Sbaraglia (Luces rojas).

‘X-Men: Días del futuro pasado’: los mutantes hallan sus orígenes


Hugh Jackman vuelve al pasado en 'X-Men: Días del futuro pasado' para alertar a Fassbender y a McAvoy.Hollywood se enroca cada vez más en sí mismo. La moderna industria del cine estadounidense tiende cada vez más a explotar sus iconos en un desmedido afán de obtener los mayores beneficios con el mínimo coste económico y artístico. Pero de vez en cuando se dan cita los suficientes elementos como para producir un film notable, completo artística y dramáticamente, y capaz de devolver a la saga a la que pertenece parte de todo aquello que suele perder por el camino. Pues bien, esta nueva entrega de los mutantes más famosos del cine (y de los cómics) es esto y mucho más. En cierto modo, su título no podría ser más apropiado, y no solo por el argumento.

En efecto, X-Men: Días del futuro pasado devuelve a la serie de películas a su estado original. Ya desde sus primeros momentos, y con unos títulos de crédito que recuerdan poderosamente a las primeras entregas, la película expone claramente sus intenciones. Si bien es cierto que su trama y el desarrollo dramático de los personajes es más lineal y menos complejo que en ocasiones anteriores, no lo es menos el hecho de estar ante la que posiblemente es, hasta ahora, la historia más oscura, trágica y violenta de todas. La primera secuencia en ese futuro apocalíptico donde los mutantes luchan sin esperanza es brutal y salvaje, con unas muertes pocas veces vistas en este tipo de productos. Algo que se repite hacia el final del film en una especie de bucle que, lejos de terminar donde empezó, ofrece un recorrido de lo más interesante por el pasado de los personajes.

Si algo bueno tiene la película es que parece haber aprendido de sus errores. Uno de los elementos que más lastraban las películas era el alto número de personajes que nunca llegaban a desarrollarse. Ahora, y salvo las excepciones de ese futuro distópico, la trama centra su atención en unos pocos roles, pudiendo además profundizar algo más en la definición de cada uno de ellos, en sus motivaciones y las consecuencias de sus decisiones. En esta ocasión la voz cantante la tiene el rol interpretado por James McAvoy (Wanted), verdadero motor dramático de todo el arco temporal. La contrapartida, por desgracia, es un olvido generalizado del resto de participantes en la trama, que a pesar de tener una presencia notable y ayudar a que la acción avance, se muestran algo más planos en su evolución dramática.

A esto habría que sumar la labor de Bryan Singer, director y artífice del éxito de los mutantes en el cine. Sin ser tan visionaria como la de Matthew Vaughn (Kick-Ass), su renovada mirada al mundo de la patrulla X aporta frescura a unos personajes que todavía empiezan a conocerse. Recursos como el formato televisivo de los años 80, la secuencia protagonizada por Quicksilver (al que da vida Evan Peters) o las batallas inicial y final son pruebas de que el director todavía tiene algo que decir. Eso por no hablar del hecho de que se haya optado por la trama en lugar de la acción, lo que nutre notablemente el film y aporta, además, la sensación de que no estamos ante un blockbuster de consumo rápido y olvidable, sino ante una nueva pieza del mundo que todavía se está construyendo.

Desde luego, X-Men: Días del futuro pasado se halla entre lo mejor de esta longeva saga. Más violenta que sus predecesoras, recupera buena parte de todo aquello que define este tipo de historias (el racismo, la lucha por la supervivencia, la evolución genética, …), y aprovecha la ocasión de reunir a los dos repartos para hacer numerosos guiños a los aficionados. Puede que los arcos dramáticos de sus personajes no sean tan completos, y puede que la trama tenga un desarrollo más directo y sencillo, pero lo cierto es que eso termina por resultar adecuado ante los constantes viajes hacia el pasado y el futuro. Futuro, por cierto, muy prometedor si se sigue esta senda y si, como se ve en la secuencia tras los títulos, los protagonistas siguen haciendo frente al apocalipsis.

Nota: 7,5/10

‘X-Men: La decisión final’ sustituye la trama por el entretenimiento


'X-Men: La decisión final' reduce el conflicto mutante a buenos y malos.La primera fase de las aventuras mutantes en el cine llegó a su fin en 2006 con una decisión ciertamente extraña. Su director y alma mater Bryan Singer abandonó la franquicia para dirigir Superman Returns (2006), mientras que Brett Ratner se puso tras las cámaras de la última entrega de la saga gracias al éxito de Hora Punta (1998) y su secuela. Para gustos los colores, por supuesto, pero personalmente creo que el cambio salió mal en todos los sentidos. Fue malo para Singer, cuya versión de Superman dejó mucho que desear, y fue malo para Ratner y los mutantes, pues optó por un entretenimiento con menos contenido y más artificio.

No quiere decir esto que X-Men: La decisión final sea una mala película, pero indudablemente no alcanza el nivel de las anteriores. Desde luego, su gran problema fue estrenarse apenas tres años después de la mejor entrega de la trilogía, lo que por un lado avivó los recuerdos de X-Men 2 y por otro empeoró su propia imagen. La realidad, como suele ocurrir, se halla en un punto intermedio, pues aunque es cierto que la película de Ratner se entrega más a la espectacularidad, decir que no aporta nada sería excesivamente injusto. Sobre todo por las repercusiones que ha tenido a posteriori en las aventuras de Lobezno en solitario.

Pero entremos de lleno en el análisis. A nivel dramático el film se mueve siempre por terrenos conocidos. Tal vez demasiado conocidos. El hecho de apostar por el entretenimiento y el gran público llevó a sus responsables a crear una trama carente de las sutilezas que sí tenían las dos anteriores. Los puntos clave del desarrollo carecen, por tanto, de sorpresa, evidenciando un proceso que, dicho de un modo claro, es simple y lineal. Evidentemente, los más perjudicados en todo esto son los personajes, cuyos pasados, traumas y conflictos quedan relegados a un segundo plano para explotar sus respectivas imágenes de héroes y villanos.

La que mejor representa este proceso es Jean Grey, personaje interpretado por Famke Janssen (GoldenEye) que, tras una supuesta muerte en la segunda parte, regresa en este X-Men: La decisión final como un ser malvado, mucho más poderoso de lo que nunca imaginó y consumido por la ira y la venganza. Más allá de que su tratamiento se asemeje mucho o poco al original de los cómics (al fin y al cabo, son dos medios distintos y la capacidad de desarrollo no es la misma), lo más llamativo es que este cambio carece por completo de matices. Es un villano totalmente plano, sin motivaciones complejas ni decisiones que puedan influir en la trama. Y teniendo en cuenta las posibilidades narrativas, es sin duda una gran pérdida.

Poco interés de los nuevos mutantes

Esta idea de personajes carentes del interés que existía anteriormente en la saga se consolida con la presencia de los nuevos mutantes, algunos de ellos realmente atractivos tanto a nivel visual como narrativo. Que el rol interpretado por Ben Foster (El único superviviente) tenga apenas tres momentos en toda la trama evidencia un desarrollo dramático intermitente, incapaz de dar cabida a todos los personajes y preocupado más por mostrar ligeramente los poderes de cada uno de ellos para, eso sí, explotarlos en un espectacular clímax bélico. Lo mismo podría decirse de los personajes de Vinnie Jones (Snatch: Cerdos y diamantes) y Kelsey Grammer (serie Boss).

La sensación de estar ante un producto puramente comercial es lo que puede llevar a la conclusión de que es la más mediocre de las tres. Y no es que las anteriores no tuviesen un claro objetivo comercial, pero poseían la suficiente personalidad como para aportar algo distinto, más emocional y emocionante. El caso de X-Men: La decisión final confirma la idea de que los estudios tomaron los mandos de la franquicia y de que, una vez Singer desapareció de la ecuación, no hubo nadie capaz de interponerse. Como resultado, la película adquiere un tono menos oscuro y más inocente.

Un tono que, por cierto, trata de disimularse a lo largo de la trama con secuencias ciertamente espectaculares y espléndidas, como es la muerte de Charles Xavier (Patrick Stewart), la posibilidad de “curar” a los mutantes y la batalla final ya comentada, cuya conclusión es tan dramática como apoteósica. La inclusión de momentos dramáticos otorga al film un aire más trágico, fatalista incluso, pero que en ningún caso sirve para contrarrestar el resto del metraje. Aunque como digo al comienzo, no significa que sea un mal film. Puede que si se aborda con la idea de una continuación lógica de la saga el resultado decepcione un poco, pero en ningún caso aburre.

Al final, lo mejor que le puede ocurrir a X-Men: La decisión final es que sea vista como lo que es: un producto destinado al consumo masivo, al puro entretenimiento con pocos interrogantes y muchos efectos especiales que harán las delicias de los aficionados al cine de acción. Empero, no hay que olvidar nunca que los mutantes llegaron al cine con otros objetivos y mucho más que aportar desde un punto de vista dramático. La conclusión es que sí, es muy entretenida y divertida, pero en el resto de elementos es la más floja de las tres.

‘X-Men 2’, más acción y efectos al servicio de un drama más complejo


Lobezno, interpretado por Hugh Jackman, adquiere más protagonismo en 'X-Men 2'.Ayer hablábamos de la que posiblemente sea la primera piedra en el exitoso camino de las modernas adaptaciones al cine de superhéroes e historias de cómic y novelas gráficas. El éxito que tuvo X-Men en el año 2000 permitió a muchos otros superhéroes dar el salto a la gran pantalla, pero también obligó a sus responsables a continuar con una historia que dejaba muchos cabos sueltos. Evidentemente, el motivo económico fue determinante, pero el hecho de que X-Men 2 (2003) fuese mejor en todos los aspectos que su predecesora indica que al menos su director, Bryan Singer (Valkiria), tenía algo más que contar.

Creo que tras todos estos años de reflexión nadie duda de que la primera continuación de la saga mutante es la mejor de la trilogía original, y por extensión una de las mejores adaptaciones de superhéroes que se han hecho. El motivo principal, como decimos, es una correcta comprensión del “más y mejor” que debe predominar en cualquier secuela, pero lo cierto es que solo con esto el film no habría adquirido con el tiempo la categoría que ahora tiene. La pregunta que cabe hacerse, por tanto, es qué aporta de novedoso a lo ya expuesto por su predecesora.

La respuesta hay que buscarla, como no podía ser de otro modo, es su argumento, en una trama que vuelve a repetir formato y divide su tiempo en dos líneas de desarrollo que avanzan de forma paralela para unirse en un clímax tan espectacular como emotivo. X-Men 2 acentúa los dos grandes dramas de la primera parte para erigirse como un producto mucho más completo, más dinámico y con mayor profundidad en las motivaciones de sus personajes. A través de un lenguaje audiovisual que juega con la intriga y la información aportada, la historia vuelve a optar por el oscurantismo bien entendido de la primera parte, en el sentido de no ofrecer al espectador un producto masticado, digerido y regurgitado.

El hecho de apostar de forma clara y contundente por la historia de Lobezno, de nuevo con un Hugh Jackman (Los miserables) sensacional, aporta solidez narrativa al conjunto, permitiendo un mayor desarrollo del personaje y, por extensión, una visión más amplia del mundo de los mutantes y su lucha por la supervivencia ante la intolerancia y el miedo de gobiernos y ejércitos. La presencia de William Stryker (Brian Cox) es la que articula el pasado y el presente en la historia, y es el que vincula el desarrollo de las dos tramas. Resulta interesante comprobar cómo un único personaje, cuando está bien diseñado desde el comienzo, es capaz de modificar los parámetros de toda una historia mucho más compleja.

Más mutantes, más poderes

Desde luego, la presencia de Jackman genera en el film algunos de los mejores momentos de toda la saga, como es el ataque a la mansión y la respuesta de Lobezno, o ese final en la presa. Pero como decía al comienzo, X-Men 2 supo aprovechar su apuesta por el desarrollo de la trama para integrar en ella más acción, más espectacularidad y más mutantes, que se sumaron a los ya presentados en la anterior entrega (los más destacados son los interpretados por Shawn Ashmore y Alan Cumming) y que, en líneas generales, modificaron notablemente sus puntos de partida. Ahí está, por ejemplo, el cambio que sufre Lobezno, marcado en todo momento por el traumático pasado.

Aunque sin duda esa evolución está representada por el personaje de Famke Janssen (Ni una palabra), rol que siempre ha sido objeto de profundos cambios y que en esta segunda parte encuentra una vía para explorar todos los aspectos del personaje. De forma sutil la trama introduce los cambios que se producen en Jean Grey y que la llevan a sacrificarse por el grupo en uno de los momentos más emotivos de la cinta (sacrificio que para los seguidores exploraba un nuevo camino con esa imagen final del ave sobrevolando el agua). Curiosamente, el triángulo amoroso pasa a un segundo plano en beneficio de los conflictos personales de cada uno de los integrantes, amén de otras tramas secundarias que ganan importancia, como es la constante lucha entre mutantes (aquí unidos por fuerza mayor) o la huida de la mansión para sobrevivir.

Lo más interesante del film es que todo esto, a pesar de generar más acción y más efectos, nunca llega a imponerse a la trama, siendo un recurso más de los utilizados por el director para narrar la historia. Hago hincapié en esto porque, aunque pueda parecer simple y lógico, es algo que se perdió en la tercera parte, de ahí su importancia. El arco dramático de los personajes está marcado por un sinfín de detalles, de percepciones y de motivaciones. Ninguno de ellos puede definirse en esta película como “buenos” y “malos”. Las fronteras, aunque más o menos claras, nunca llegan a definirse totalmente, llegando incluso a fundirse al final de la historia. Es eso lo que aporta a la saga, y lo que la convierte en la gran película que es: no todo es blanco o negro; no todo está bien o mal. Ese realismo, incluso narrando lo que se está narrando, es el “más y mejor” de la segunda parte.

Por tanto, X-Men 2 es en todos los sentidos un film mucho más completo y más atractivo. Dejando a un lado las comparaciones, hay que aclarar que el film tiene puntos débiles de gran relevancia, como es el hecho de que algunos secundarios pecan demasiado de arquetípicos. Su trama, además, posee los altibajos habituales de este tipo de cintas, en las que tras grandes secuencias de acción es necesario pararse a plantear los interrogantes. Pero en cualquier caso es una notable propuesta que expone sus intenciones desde el primer momento y que apuesta, por fortuna, por una historia compleja y trágica que en todo momento controla, como ocurre en el film con los mutantes, sus herramientas narrativas.

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