‘El otro guardaespaldas’: A 200 palabrotas por hora


El género de las buddy movies hace tiempo que parece haber agotado la fórmula. O al menos, no ser capaz de reinventar la dinámica que sustenta su trama. Y bajo este prisma, la nueva película de Patrick Hughes (Red Hill) es un quiero y no puedo, un intento de ofrecer algo diferente con la misma estructura y la misma narrativa. Y en ese extraño equilibrio es donde logra sus mayores virtudes y presenta sus mayores defectos.

Y es que El otro guardaespaldas es un film irregular, con una duración excesiva que, sin embargo, no engaña al espectador. Es lo que es, un entretenimiento sin mayor objetivo que introducir la mayor cantidad de tacos e insultos posibles por minuto mientras las balas y los coches vuelan por los aires. Acción a raudales, diálogos correctos con palabras políticamente incorrectas y un desarrollo dramático algo esquemático que tienen en la pareja protagonista a sus máximos valedores. Ver a Ryan Reynolds (Criminal) y Samuel L. Jackson (Cell) juntos en pantalla es posiblemente el mayor acierto del film, amén de un buen ramillete de secundarios que siempre son de agradecer.

Por supuesto, la ironía, la espectacularidad y la adrenalina están aseguradas, pero más allá de eso la historia se vuelve endeble. Quizás haya que agradecer el hecho de que, al menos, exista una historia, pero lo cierto es que resulta casi irrelevante. Si a esto sumamos varias secuencias innecesarias que alargan el conjunto hasta casi dos horas de metraje, el resultado son demasiados agujeros en el ritmo narrativo como para pasarlos por alto, incluso a pesar de los protagonistas y de unas cuantas secuencias muy bien rodadas y plagadas de un humor un tanto negro.

Todo esto se puede resumir en que El otro guardaespaldas es lo que podría esperarse de una película de estas características… y puede que un poquito más. Si lo que se busca es acción con poca justificación para distraerse durante un par de horas, esta es la película. Incluso con sus problemas de ritmo, que los tiene, y un guión previsible y plagado de arquetipos, Patrick Hughes logra ofrecer un producto lo suficientemente bueno como para no desesperar. Puede que sea su mano en la realización o puede que sea la pareja estrella, pero el caso es que no es un mal representante de este tipo de cine.

Nota: 6/10

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La Historia de Estados Unidos se cuela en los Oscar 2013


Oscars 2013Esta semana hemos conocido, con algo de antelación respecto a años anteriores, las películas, actores, directores y profesionales del cine que han sido nominados a los Oscar 2013, que tendrán lugar el 24 de febrero y que suponen la 85 edición de estos premios. Y, como no puede ser de otro modo, los elegidos no han dejado indiferente a nadie. Hay quienes se suman a la decisión de los académicos, y hay quienes discrepan ante la ausencia de títulos que se antojaban imprescindibles en el momento de su estreno. A continuación incidiremos en algunos de los aspectos más destacados y, como es habitual, al final encontraréis la lista de nominados.

Antes de pasar a ver algunos olvidados como El caballero oscuro: La leyenda renaceLas sesionesMoonrise Kingdom (solo nominada al Mejor Guión Original) o The Master es necesario incidir en un aspecto que no por secundario es menos relevante. Nos referimos al hecho de que muchos de los nominados a Mejor Película aborden diferentes momentos de la historia de Estados Unidos; momentos que son, de un modo un otro, un punto de inflexión en la forma de pensar norteamericana y en su forma de relacionarse con el resto del mundo. Tanto Lincoln como La noche más oscura (los dos títulos que tienen más posibilidades) como Django desencadenado abordan temas como la esclavitud, el terrorismo, la guerra o las torturas. Las dos primeras lo hacen de forma algo más seria y crítica que la segunda, pero eso no impide que exista una relación entre ellas.

Si el año pasado el cine se dio su particular homenaje con la pugna entre The artist y La invención de Hugo, en esta ocasión vuelve a echar la mirada atrás, pero para poner el acento en épocas muy oscuras y trágicas de su evolución como nación. Todo hace indicar que la elegida para el homenaje será la película de Steven Spielberg, director algo maldito en este tipo de galas que, coincidencia o no, las únicas estatuillas que ha ganado a la Mejor Película han sido por relatos igualmente históricos, aunque ambos centrados en la II Guerra Mundial. El hecho de que Kathryn Bigelow (Le llaman Bodhi) no esté nominada a Mejor Director, unido a las polémicas que está habiendo en Estados Unidos por el contenido de su película, hacen pensar que finalmente se irá con las manos vacías. Si finalmente ganase la Academia demostraría una fuerte convicción frente a las presiones sociales y gubernamentales externas.

Sorpresas y olvidados

El anuncio de las nominaciones no estuvo exento de sorpresas, tanto positivas como negativas. De ese modo, se colaron entre los 10 mejores títulos del año cintas como Amor, El lado bueno de las cosasBestias del sur salvaje, por delante de otras esperadas como la ya citada The Master, que solo compite el buen trabajo de sus actores. Igualmente, sorprende que la película de Michael Haneke (Código desconocido) participe como Mejor Película y Mejor Película Extranjera, categoría en la que no está el mayor éxito europeo del año, Intocable.

Pero como decíamos al comienzo, muchos son los olvidados. Los más llamativos ya los hemos nombrado. La tercera entrega de la trilogía sobre Batman realizada por Christopher Nolan (Origen) ni siquiera participa en premios técnicos, lo que refleja una falta de memoria y de reconocimiento alarmantes por parte de Hollywood respecto a un film que supone la culminación de una transformación completa de un subgénero, en un modo similar (salvando muchas distancias, claro) a lo que hizo la trilogía de El señor de los anillos en su momento.

En lo que respecta a las categorías más importantes, no cabe duda de que, además de las películas ya mencionadas, el gran perjudicado ha sido John Hawkes, protagonista de Las sesiones. A pesar de que, en sí misma, la película no posee los suficientes elementos para estar entre las 10 mejores, la labor de todos sus actores, principalmente de los protagonistas (por cierto, Helen Hunt sí que va nominada) merecería un reconocimiento de este tipo. Así mismo, que la categoría de Mejor Actriz contenga el nombre de Jennifer Lawrence (Los juegos del hambre) y deje fuera a Anne Hathaway en Los miserables parece una decisión cuanto menos cuestionable, si bien es cierto que su papel en el musical es más bien corto. Tal vez por eso se ha limitado su participación a Mejor Actriz Secundaria.

Otras categorías, como la de Mejor Película de Animación, Mejor Actor o Mejor Banda Sonora, parecen estar decididas de antemano. La primera confirmaría la hegemonía de Pixar con el premio a Brave (Indomable), mientras que las otras dos simplemente evidenciarían los gustos de la Academia por los papeles históricos y los históricos compositores, otorgando el primero a Daniel Day-Lewis (Pozos de ambición) y el segundo a John Williams (La guerra de las galaxias). Sea como fuere, habrá que esperar a que los sobres se abran a finales de febrero. A continuación podéis encontrar todos los nominados por categorías.

Nominados a la 85 edición de los Oscar

‘Los mercenarios 2’: es la hora de las tortas


Desde un punto de vista dramático, la historia es inexistente. Si se tuviese que tener en cuenta la inteligencia o sutileza de los diálogos, la película no pasaría de una serie B. Pero en el cine, como en cualquier ámbito donde los gustos y los sentimientos jueguen un papel fundamental, existe lo que se llama un placer culpable. Y esta fiesta de acción, testosterona y rostros clásicos de los años 80 y 90 del siglo pasado pertenece a este tipo de placeres. Disfrutar con ella o repudiarla son las dos únicas emociones que pueden sentirse con esta ensalada de tiros, puñetazos y frases referenciales. No hay término medio.

Y, en cierto modo, eso es lo mejor de la película. Si algo define a esta continuación de Los mercenarios (la única conexión son los personajes y un pequeño diálogo que alude a la primera parte) es el exceso. Los tiroteos son salvajes; las peleas cuerpo a cuerpo, demoledoras; incluso los diálogos dinamitan cualquier posibilidad de tomar en serio a este grupo de héroes de acción que, como se dice al final del film, “deberían estar en un museo”. Pero todo ello, tomado con el sentido de humor necesario, convierte a esta película de Simon West (The Mechanic) en un entretenimiento puro, algo que no es necesariamente malo.

Aunque pueda sonar extraño, decir que la película es mala no sería justo. Desde luego, si lo que se busca es un thriller inteligente con dosis de acción, mejor no cruzar la puerta de la sala. Ahora bien, si lo que se pretende es una mera distracción de los problemas del mundo y aprender mil y una formas de matar a un hombre, Los mercenarios 2 es idónea, casi perfecta. Y eso es lo que buscan a toda costa Sylvester Stallone (Rocky), Arnold Schwarzenegger (Mentiras arriesgadas) y Bruces Willis (La jungla 2): entretener a un público fiel al mismo tiempo que presentan un homenaje a sus horas frente a las películas de todos los actores.

Porque sí, lo mejor (o al menos lo más hilarante del conjunto) son los numerosos homenajes a viejos personajes, a movimientos de lucha e, incluso, a la mitología formada alrededor de algunos actores. Ver a Schwarzenegger decir la mítica frase de Bruce Willis en Jungla de cristal o escuchar una reconocible banda sonora del oeste mientras aparece en escena Chuck Norris son homenajes en estado puro que se enmarcan en esa línea del exceso que antes mencionaba. Aquí no hay cabida para los remilgos de ningún tipo. Habrá quien piense que la película no merece el gasto de una entrada; habrá quien considere acabadas a sus estrellas; otros disfrutarán como niños. Sea como sea, es entretenimiento del de toda la vida.

Nota: 6,5/10

Diccineario

Cine y palabras

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