La locura de ‘Mamá y papá’ viaja rumbo a ‘Yucatán’


Último día de agosto y último viernes de estrenos de este mes. Y ese final no podría ser más ecléctico en lo que a títulos se refiere. Porque, en efecto, son varias las novedades de este 31 de agosto, pero todas ellas están enfocadas a un tipo de público muy concreto, desde el que busque acción y comedia hasta el que se decante por el drama o la aventura juvenil.

Y el mejor ejemplo de esa variedad puede que sea Mamá y papá, una locura procedente de Estados Unidos a medio camino entre la comedia, el thriller y el terror que escribe y dirige Brian Taylor (Gamer) y cuya premisa inicial es que una extraña epidemia lleva a padres y madres a atacar y matar a sus hijos. En este contexto, dos hermanos deberán intentar sobrevivir a los ataques de sus progenitores. Nicolas Cage (Snowden) y Selma Blair (Ordinary wolrd) dan vida a esos padres, aportando un toque histriónico a la ya de por sí extrema historia. El reparto se completa con Anne Winters (serie Tyrant), Joseph D. Reitman (Then there was), Zackary Arthur (La quinta ola), Olivia Crocicchia (Backgammon) y Lance Henriksen (Lake Eerie).

Diametralmente opuesta es la norteamericana La gaviota, adaptación de la obra de Antón Chéjov cuyo argumento gira en torno a la visita de verano que una veterana actriz realiza a su hermano y a su hijo en una casa de campo. A la cita, que se repite todos los años, lleva en esta ocasión a un novelista de éxito del que se enamorará una joven de una casa vecina. Se establece entonces un triángulo amoroso entre el novelista, la joven y el hijo de la actriz que amenazará con destruir las vidas de las víctimas del amor no correspondido. Dirigida por Michael Mayer (Una casa en el fin del mundo), la película está protagonizada por Saoirse Ronan (Lady Bird), Elisabeth Moss (serie El cuento de la criada), Annette Bening (La excepción a la regla), Michael Zegen (Brooklyn), Corey Stoll (Gold, la gran estafa) y Brian Dennehy (Knight of Cups), entre otros.

Este fin de semana también es el regreso de los superhéroes a la gran pantalla, en esta ocasión con Teen Titans Go! La película, adaptación de la serie animada que arranca cuando los jóvenes superhéroes deciden convertirse en protagonistas de su propia película, y no en meros acompañantes de grandes superhéroes. Pero sus planes se verán alterados por la presencia de un supervillano, que además amenaza con acabar con el espíritu de amistad y unidad que siempre ha reinado en el equipo. Aventuras, animación y humor se dan cita en esta película dirigida a cuatro manos por Aaron Horvath y Peter Rida Michail, autores de la serie original, y que cuenta con las voces originales de Scott Menville (The campus), Khary Payton (serie The walking dead), Tara Strong (Operator), Will Arnett (Ninja Turtles: Fuera de las sombras), Kristen Bell (The disaster artist), Nicolas Cage y Greg Cipes (America is still the place).

Dejamos Estados Unidos para pasar a los estrenos europeos, entre los que destaca Kings, cinta franco belga escrita y dirigida por Deniz Gamze Ergüven (Mustang) que combina drama, romance y crimen en una historia basada en los hechos reales que acontecieron en Los Ángeles en 1992, cuando se desataron una serie de disturbios raciales tras la absolución de varios policías implicados en la paliza a un taxista afroamericano. En este contexto, uno de los pocos residentes blancos en South Central ayudará a su vecina a encontrar y proteger a sus hijos. Daniel Craig (Spectre), Halle Berry (X-Men: Días del futuro pasado), Isaac Ryan Brown (Believe), Lamar Johnson (Full out) y Reece Cody son los principales actores.

La producción española tiene su máximo representante en la comedia Yucatán, nueva película de Daniel Monzón (El niño) tras cuatro años alejado de la gran pantalla. La trama se centra en una pareja de estafadores de turistas en cruceros de lujo que años atrás se separaron por su rivalidad por el amor de una mujer. Sin embargo, un inesperado botín les vuelve a reunir en un barco que cubre la ruta entre Barcelona y Cancún, provocando un encarnizado duelo de tramposos. El reparto está encabezado por Luis Tosar (1898. Los últimos de Filipinas), Stephanie Cayo (serie La hermandad), Rodrigo De La Serna (Cien años de perdón), Toni Acosta (Mi gran noche), Adrián Núñez (Spiral) y Joan Pera (Transeúntes).

También procede de España En las estrellas, drama que se centra en un director de cine en paro, alcohólico y terriblemente deprimido, en parte por la muerte de su mujer. La única luz en su vida es su hijo, al que cuenta los guiones que algún día piensa dirigir cuando encuentre la financiación suficiente. Los problemas para ambos se multiplican desde el momento en que se cuestiona el papel del hombre como padre. Escrita y dirigida por Zoe Berriatúa (Los héroes del mal), la película está protagonizada por Luis Callejo (Es por tu bien), Jorge Andreu, Ingrid García Jonsson (Gernika), Macarena Gómez (Pieles), Kiti Mánver (Las heridas del viento) y José Luis García Pérez (Lejos del mar), entre otros.

El último de los estrenos europeos es Non, producción franco española que aborda de forma coral cómo afectó la reforma laboral de 2016. En concreto, la trama arranca cuando varios trabajadores se enfrentan al cierre de la fábrica y a una insultante indemnización después de una enconada huelga. Ese será el detonante para una espiral donde derechos y reivindicaciones se mezclan. Dirigido a cuatro manos por Eñaut Castagnet y Ximon Fuchs, ambos debutantes tras las cámaras, este drama cuenta con un anónimo reparto integrado por el propio Fuchs, Hélène Hervé, Fafiole Palassio, Manex Fuchs y Tof Sanchez.

Terminamos con el drama La novia del desierto, producción con capital argentino y chileno cuyo argumento gira en torno a una mujer de 54 años que siempre ha trabajado como criada para una familia de Buenos Aires, y cuya vida da un vuelco el día que dicha familia vende la casa para mudarse. Sin recursos, la mujer acepta un trabajo en una lejana ciudad a la que tiene que viajar en autobús. El viaje empeora cuando en la primera parada pierde el bolso, pero ese mismo incidente provocará que conozca a un vendedor ambulante que parece la única persona capaz de ayudarla. Cecilia Atán y Valeria Pivato debutan en la dirección de largometrajes con esta cinta protagonizada por Paulina García (Aquí no ha pasado nada) y Claudio Rissi (Sangre en la boca).

‘Kingsman: El círculo de oro’: no es oro todo lo que brilla, pero brilla


Hasta ahora Matthew Vaughn (Stardust) nunca había dirigido una secuela. Todos sus proyectos tenían ese componente adicional de ser únicas o, al menos, la primera de una serie. Y eso, unido a la fuerza visual del director, convertían esas cintas en auténticas joyas del séptimo arte. Esta primera segunda parte que dirige, aunque igualmente espectacular en su narrativa y su apuesta visual, pierde la frescura que sí otorgan las primeras partes, y eso es algo que, aunque sea muy en el fondo, se nota.

Quizá el problema (y la virtud) de Kingsman: El círculo de oro radica precisamente en el aspecto visual y en el lenguaje de Vaughn, que aunque original como pocos se mantiene fiel a un estilo ya planteado en la primera entrega. Dicho de otro modo, da la sensación de que el director no quiere (o no se atreve) a experimentar con otra narrativa. O sencillamente no puede. Sea como fuere, esta continuación remite demasiado, en algunos casos con acierto y en otros con algo de desatino, al estilo de la cinta original. Si a esto le sumamos un guión que no solo no aporta demasiado a la historia inicial sino que además hace algo más alargada la trama, lo que tenemos es una secuela previsible, entretenida como pocas pero que ofrece pocas novedades a lo ya visto hasta ahora.

Eso no quiere decir, ni mucho menos, que no estemos ante una cinta divertida y sumamente entretenida. Y a esto contribuyen, no cabe duda, las incorporaciones al reparto original, desde una Julianne Moore (Siempre Alice) muy cómoda como la villana de turno, hasta un Pedro Pascal (Destino oculto) que es capaz de acaparar la atención en prácticamente todas las secuencias del film en las que aparece. Eso por no hablar del humor que desprende toda la trama incluso en los momentos teóricamente más serios o dramáticos. Gracias a estos elementos la cinta es capaz de superar con relativa facilidad los problemas que presenta en lo que a ritmo se refiere, sobre todo en algunos momentos más narrativos del metraje.

En el fondo, Kingsman: El círculo de oro no deja de ser una cinta de aventuras y espionaje más. Visualmente poderosa y muy divertida, la película entretiene, los actores y los espectadores se lo pasan en grande, y la narrativa es ágil, fresca y dinámica, salvo en algunos momentos. Pero la película aporta más bien poco al universo ya presentado en la primera parte, y eso termina por restar algo de brillo al conjunto. En cierto modo, esta segunda parte responde a todo lo que debe tener una segunda parte: más de todo. Tal vez sea porque Vaughn nos ha acostumbrado a cosas fuera de lo común cada vez que se pone tras las cámaras, y esta cinta no lo es. No significa un fracaso. Es simplemente que no tiene el factor sorpresa de la primera entrega, pero eso no impide que se pueda disfrutar a carcajada limpia.

Nota: 7/10

Los ‘Kingsman’ se enfrentan al mundo de LEGO por la Reina Victoria


Fin de semana de pocos aunque muy interesantes estrenos. Desde la acción al drama, pasando por la comedia y el cine para toda la familia, los títulos que llegan este viernes, 22 de septiembre, a la cartelera española prometen ofrecer algo a prácticamente todos los tipos de espectadores. Y si los géneros no son suficiente, también hay que tener en cuenta los nombres que sustentan muchas de las novedades.

Para comenzar el repaso tenemos Kingsman: El Círculo de Oro, continuación del film de 2014 que vuelve a adaptar el mundo de cómic creado por Mark Millar y Dave Gibbons en una aventura plagada de acción y humor que arranca cuando la sociedad secreta Kingsman es atacada y prácticamente destruida, sus pocos supervivientes deberán buscar ayuda en los Statesman, sus “primos” norteamericanos. Matthew Vaughn (Kick-Ass: Listo para machacar) vuelve a ponerse tras las cámaras para imprimir su particular visión de esta historia y dirigir a Taron Egerton (Legend), Colin Firth (El editor de libros), Julianne Moore (Wonderstruck), Halle Berry (X-Men: Días del futuro pasado), Mark Strong (El caso Sloane), Jeff Bridges (Comanchería), Channing Tatum (Los odiosos ocho), Pedro Pascal (La gran muralla) y Elton John.

Muy diferente es la comedia de aventura y acción familiar La LEGO Ninjago película, nueva adaptación de este famoso juego de construcción dirigida en esta ocasión a tres bandas por Charlie Bean (serie Robotboy), Paul Fisher y Bob Logan. Su trama se centra en seis jóvenes ninjas encargados de proteger su ciudad. Para ello, durante la noche se convierten en secretos guerreros que adquieren poderosas habilidades con las que podrán derrotar al malvado Garmadon. Entre las voces de la versión original de esta coproducción entre Estados Unidos y Dinamarca destacan las de Jackie Chan (Atrapa a un ladrón), Dave Franco (Ahora me ves 2), Michael Peña (Belleza oculta) y Justin Theroux (La chica del tren).

La recreación histórica llega de la mano de La Reina Victoria y Abdul, cinta que adapta el libro de Shrabani Basu y que, en clave de comedia dramática, aborda la historia real de la amistad que surge entre la monarca y un joven indio que, poco a poco, va adquiriendo relevancia en la Corte Real hasta convertirse en secretario personal de la Reina. Stephen Frears (Florence Foster Jenkins) dirige esta coproducción entre Estados Unidos y Reino Unido que cuenta con un reparto encabezado por Judi Dench (Philomena), Ali Fazal (Fast & Furious 7), Eddie Izzard (serie Hannibal), Tim Pigott-Smith (Whisky Galore), Adeel Akhtar (La gran enfermedad del amor), Michael Gambon (El último virrey de la India) y Olivia Williams (Amor sin cita previa).

Estados Unidos también participa en La historia del amor junto a Francia, Canadá y Rumanía. Esta producción de 2016 adapta la novela de Nicole Krauss para narrar la historia de dos personajes muy distintos, un inmigrante judío polaco y una joven en la Nueva York del siglo XXI, cuyos destinos parecen unidos por un libro llamado ‘La historia del amor’. Este drama romántico con trasfondo bélico está dirigido por Radu Mihaileanu (El concierto) y protagonizado por Derek Jacobi (Cenicienta), Sophie Nélisse (La ladrona de libros), Gemma Arterton (Melanie: The girl with all the gifts) y Elliott Gould (serie Ray Donovan).

Puramente europea es Bye bye Germany, comedia dramática con la II Guerra Mundial como telón de fondo cuya trama, basada en las novelas de Michel Bergmann, se centra en un grupo de judíos supervivientes de un campo de concentración que, ante la necesidad de conseguir dinero para llegar a Estados Unidos, deciden preparar un gran timo vendiendo ropa de cama entre los alemanes. Dirigida por Sam Garbarski (Irina Palm), la cinta está protagonizada por Antje Traue (Criminal), Anatole Taubman (Transporter legacy), Moritz Bleibtreu (Las confesiones), Mark Ivanir (The man who was thursday), Joel Basman (Paula) y Jeanne Werner (Antes del frío invierno).

La representante española lleva por título Los comensales, comedia escrita y dirigida por Sergio Villanueva, actor visto en Malas noticias (2008) que debuta de este modo en el largometraje de ficción. El argumento arranca cuando una escritora y un director teatral se reúnen con varios actores para hablar de un posible proyecto. Durante el encuentro la obra de teatro pasará a un segundo plano, centrándose la conversación en sus vidas, sus miedos y sus sueños. En el reparto encontramos a Silvia Abascal (Truman), Juan Diego Botto (Ismael), Quique Fernández (Un ajuste de cuentas) y Sergio Peris-Mencheta (El mal que hacen los hombres).

Con mucho retraso se estrena en España la danesa A war (Una guerra), drama bélico de 2015 escrito y dirigido por Tobias Lindholm (Secuestro) que narra tanto la vida de los soldados en el frente como la de las familias que esperan en casa el regreso de los soldados tratando de mantener una cierta normalidad. En concreto, la historia se centra en un comandante cuya compañía se ve atrapada en un fuerte fuego cruzado durante una misión de rutina. Las decisiones que tome tendrán duras consecuencias no solo en los soldados bajo su mando, sino en la mujer y los hijos de muchos de ellos que se encuentran en casa. Pilou Asbæk (Lucy), Tuva Novotny (Come Reza Ama), Søren Malling (serie 1864), Charlotte Munck (Headhunter) y Dar Salim (Familien Jul) encabezan el reparto.

Los X-Men del futuro pasado llegan a la taquilla sin muchos enemigos


Estrenos 6junio2014El verano cinematográfico continúa, y lo hace con una de las películas más esperadas por varios motivos. No solo es la nueva entrega de una saga exitosa, sino que además aborda un arco dramático de lo más interesante. Su importancia es de tal magnitud que hoy, viernes 6 de junio, apenas llegan más películas a la cartelera, y las que lo hacen es con algo de retraso respecto al estreno en sus países de origen, alejándose además del género al que pertenece este más que posible blockbuster, en un intento de copar las expectativas de otro público objetivo.

Pero comencemos por X-Men: Días del futuro pasado, nueva película con los mutantes de Marvel como protagonistas que presenta muchos alicientes para los seguidores de la saga. Para empezar, se basa en uno de los argumentos más exitosos de las viñetas. La trama se traslada a un futuro en el que los mutantes libran una guerra por su supervivencia contra unas máquinas humanoides gigantescas programadas para exterminarlos. El mundo que habitan ha sido destruido, y su única oportunidad es enviar a uno de ellos al pasado para que evite la cadena de acontecimientos que lleva a esa confrontación. El elegido no será otro que Lobezno. Otro de los atractivos es que la película vuelve a contar con Bryan Singer (X-Men) como director.

Aunque sin duda lo más interesante será ver a todos los mutantes de la saga reunidos en un único film e interpretados por los actores que les han dado vida: Hugh Jackman (Los miserables) como Lobezno; James McAvoy (Trance) y Patrick Stewart (Safe House) como Charles Xavier en dos momentos de su vida; Michael Fassbender (Shame) e Ian McKellen (El hobbit: La desolación de Smaug), ambos como Magneto; Jennifer Lawrence (La gran estafa americana) como Mística; Nicholas Hoult (Memorias de un zombie adolescente) como Bestia; Halle Berry (Monster’s Ball) como Tormenta; Anna Paquin (serie True Blood) como Pícara, Ellen Page (A Roma con amor) como Kitty Pryde; Shawn Ashmore (serie The following) como el hombre de hielo; y Daniel Cudmore (Alone in the dark) como Coloso. Además, se unen Peter Dinklage (serie Juego de tronos) como Bolívar Trask; Omar Sy (Intocable) como Bishop; y Evan Peters (serie American Horror Story).

Quizá el mejor ejemplo de que los mutantes se han impuesto antes incluso de su estreno es que es el único título estadounidense que llega a la cartelera española. A partir de aquí, por tanto, toca hablar fundamentalmente de Europa. Y lo hacemos con dos novedades españolas, una de ellas basada en un anuncio de televisión. Puede parecer extraño, pero el éxito de una campaña de lotería hace algunos años con un perro como protagonista es lo que sirve como punto de partida de Pancho, el perro millonario, comedia dirigida por Tom Fernández (La torre de Suso) que narra cómo el perro más rico del mundo debe hacer frente a un despiadado multimillonario que quiere convertirlo en un icono del mundo de los juguetes y quedarse así con su fortuna. Por suerte el cánido contará con la ayuda de un fiel administrador que busca, ante todo, que el perro protagonista abandone los malos hábitos. Además del susodicho animal, en el reparto encontramos rostros conocidos como los de Patricia Conde (Legami sporchi), Iván Massagué (Déjate caer), Secun de la Rosa (Lobos de Arga), Alex O’Dogherty (serie Doctor Mateo), Armando del Río (Un año en la Luna), Marta Hazas (serie Velvet), Manuel Baqueiro (serie Amar en tiempos revueltos), Eloy Azorín (Todo sobre mi madre) y María Castro (Los muertos van deprisa).

El otro estreno nacional es el film del 2013 titulado Blockbuster, lo nuevo de Tirso Calero (Carne cruda) como guionista y director. La trama arranca cuando un veterano actor que siente que su época de éxito ha pasado se topa con un joven director de cine cuya pasión por el medio y las ganas de aprender el oficio no solo le devolverá la confianza, sino que creará un vínculo entre ambos que les enseñará mucho sobre la vida. Frente a la cámara nos encontramos actores como Xúlio Abonjo (Gutbai, Charly), María José Alfonso (El cielo abierto), Fernando Esteso (Los liantes), Albert Forner (9 meses) y Ferran Gadea (Antes de morir piensa en mí), entre otros.

Inglaterra se encuentra detrás de la producción del 2013 The invisible woman, segunda película como director de Ralph Fiennes (Coriolanus). Basada en el libro de Claire Tomalin, narra el romance entre el escritor Charles Dickens, de 45 años, y Ellen Ternan, de 18, en una época en la que el primero ya estaba casado con su esposa Catherine. Una historia de amor que, cuando se descubrió, puso fin al matrimonio, aunque en los círculos sociales nunca se llegó a conocer. Fiennes se reserva el rol protagonista de esta historia, completándose el reparto con Felicity Jones (Hysteria), Kristin Scott Thomas (En la casa), John Kavanagh (The runaway), Tom Attwood, Susanna Hislop y Tom Burke (Third star).

La última de las películas europeas de este fin de semana es El hijo del otro, drama francés de 2012 dirigido por Lorraine Lévy (Mes amis, mes amours) que arranca cuando un joven israelí está a punto de entrar en el ejército. Es en ese momento cuando descubre que no es hijo biológico de sus padres, siendo en realidad un hijo palestino intercambiado al nacer en la confusión de la guerra. La revelación, que derrumba todo el mundo construido alrededor de las dos familias, obligará a los implicados a realizar un esfuerzo para superar los prejuicios de raza y de religión. Emmanuelle Devos (Reyes y reina), Pascal Elbé (Un coeur simple), Jules Sitruk (La aventura de los águilas), Mehdi Dehbi (Sweet Valentine) y Areen Omari (Private) son los principales protagonistas.

Finalmente toca hablar de Días de vinilo, comedia de 2012 escrita y dirigida por el debutante Gabriel Nesci, y cuya trama gira en torno a cuatro amigos y su pasión por la música. Sus vidas darán un vuelco cuando uno de ellos, que trabaja en un cementerio privado, decide casarse, provocando un sinfín de situaciones en las que el amor, la música y la amistad tendrán mucho que decir. El reparto está integrado por Gastón Pauls (Nueve reinas), Fernán Mirás (La ronda), Rafael Spregelburd (Música en espera), Ignacio Toselli (Yo soy sola), Inés Efron (El niño pez) y Leonardo Sbaraglia (Luces rojas).

‘X-Men: Días del futuro pasado’: los mutantes hallan sus orígenes


Hugh Jackman vuelve al pasado en 'X-Men: Días del futuro pasado' para alertar a Fassbender y a McAvoy.Hollywood se enroca cada vez más en sí mismo. La moderna industria del cine estadounidense tiende cada vez más a explotar sus iconos en un desmedido afán de obtener los mayores beneficios con el mínimo coste económico y artístico. Pero de vez en cuando se dan cita los suficientes elementos como para producir un film notable, completo artística y dramáticamente, y capaz de devolver a la saga a la que pertenece parte de todo aquello que suele perder por el camino. Pues bien, esta nueva entrega de los mutantes más famosos del cine (y de los cómics) es esto y mucho más. En cierto modo, su título no podría ser más apropiado, y no solo por el argumento.

En efecto, X-Men: Días del futuro pasado devuelve a la serie de películas a su estado original. Ya desde sus primeros momentos, y con unos títulos de crédito que recuerdan poderosamente a las primeras entregas, la película expone claramente sus intenciones. Si bien es cierto que su trama y el desarrollo dramático de los personajes es más lineal y menos complejo que en ocasiones anteriores, no lo es menos el hecho de estar ante la que posiblemente es, hasta ahora, la historia más oscura, trágica y violenta de todas. La primera secuencia en ese futuro apocalíptico donde los mutantes luchan sin esperanza es brutal y salvaje, con unas muertes pocas veces vistas en este tipo de productos. Algo que se repite hacia el final del film en una especie de bucle que, lejos de terminar donde empezó, ofrece un recorrido de lo más interesante por el pasado de los personajes.

Si algo bueno tiene la película es que parece haber aprendido de sus errores. Uno de los elementos que más lastraban las películas era el alto número de personajes que nunca llegaban a desarrollarse. Ahora, y salvo las excepciones de ese futuro distópico, la trama centra su atención en unos pocos roles, pudiendo además profundizar algo más en la definición de cada uno de ellos, en sus motivaciones y las consecuencias de sus decisiones. En esta ocasión la voz cantante la tiene el rol interpretado por James McAvoy (Wanted), verdadero motor dramático de todo el arco temporal. La contrapartida, por desgracia, es un olvido generalizado del resto de participantes en la trama, que a pesar de tener una presencia notable y ayudar a que la acción avance, se muestran algo más planos en su evolución dramática.

A esto habría que sumar la labor de Bryan Singer, director y artífice del éxito de los mutantes en el cine. Sin ser tan visionaria como la de Matthew Vaughn (Kick-Ass), su renovada mirada al mundo de la patrulla X aporta frescura a unos personajes que todavía empiezan a conocerse. Recursos como el formato televisivo de los años 80, la secuencia protagonizada por Quicksilver (al que da vida Evan Peters) o las batallas inicial y final son pruebas de que el director todavía tiene algo que decir. Eso por no hablar del hecho de que se haya optado por la trama en lugar de la acción, lo que nutre notablemente el film y aporta, además, la sensación de que no estamos ante un blockbuster de consumo rápido y olvidable, sino ante una nueva pieza del mundo que todavía se está construyendo.

Desde luego, X-Men: Días del futuro pasado se halla entre lo mejor de esta longeva saga. Más violenta que sus predecesoras, recupera buena parte de todo aquello que define este tipo de historias (el racismo, la lucha por la supervivencia, la evolución genética, …), y aprovecha la ocasión de reunir a los dos repartos para hacer numerosos guiños a los aficionados. Puede que los arcos dramáticos de sus personajes no sean tan completos, y puede que la trama tenga un desarrollo más directo y sencillo, pero lo cierto es que eso termina por resultar adecuado ante los constantes viajes hacia el pasado y el futuro. Futuro, por cierto, muy prometedor si se sigue esta senda y si, como se ve en la secuencia tras los títulos, los protagonistas siguen haciendo frente al apocalipsis.

Nota: 7,5/10

‘X-Men: La decisión final’ sustituye la trama por el entretenimiento


'X-Men: La decisión final' reduce el conflicto mutante a buenos y malos.La primera fase de las aventuras mutantes en el cine llegó a su fin en 2006 con una decisión ciertamente extraña. Su director y alma mater Bryan Singer abandonó la franquicia para dirigir Superman Returns (2006), mientras que Brett Ratner se puso tras las cámaras de la última entrega de la saga gracias al éxito de Hora Punta (1998) y su secuela. Para gustos los colores, por supuesto, pero personalmente creo que el cambio salió mal en todos los sentidos. Fue malo para Singer, cuya versión de Superman dejó mucho que desear, y fue malo para Ratner y los mutantes, pues optó por un entretenimiento con menos contenido y más artificio.

No quiere decir esto que X-Men: La decisión final sea una mala película, pero indudablemente no alcanza el nivel de las anteriores. Desde luego, su gran problema fue estrenarse apenas tres años después de la mejor entrega de la trilogía, lo que por un lado avivó los recuerdos de X-Men 2 y por otro empeoró su propia imagen. La realidad, como suele ocurrir, se halla en un punto intermedio, pues aunque es cierto que la película de Ratner se entrega más a la espectacularidad, decir que no aporta nada sería excesivamente injusto. Sobre todo por las repercusiones que ha tenido a posteriori en las aventuras de Lobezno en solitario.

Pero entremos de lleno en el análisis. A nivel dramático el film se mueve siempre por terrenos conocidos. Tal vez demasiado conocidos. El hecho de apostar por el entretenimiento y el gran público llevó a sus responsables a crear una trama carente de las sutilezas que sí tenían las dos anteriores. Los puntos clave del desarrollo carecen, por tanto, de sorpresa, evidenciando un proceso que, dicho de un modo claro, es simple y lineal. Evidentemente, los más perjudicados en todo esto son los personajes, cuyos pasados, traumas y conflictos quedan relegados a un segundo plano para explotar sus respectivas imágenes de héroes y villanos.

La que mejor representa este proceso es Jean Grey, personaje interpretado por Famke Janssen (GoldenEye) que, tras una supuesta muerte en la segunda parte, regresa en este X-Men: La decisión final como un ser malvado, mucho más poderoso de lo que nunca imaginó y consumido por la ira y la venganza. Más allá de que su tratamiento se asemeje mucho o poco al original de los cómics (al fin y al cabo, son dos medios distintos y la capacidad de desarrollo no es la misma), lo más llamativo es que este cambio carece por completo de matices. Es un villano totalmente plano, sin motivaciones complejas ni decisiones que puedan influir en la trama. Y teniendo en cuenta las posibilidades narrativas, es sin duda una gran pérdida.

Poco interés de los nuevos mutantes

Esta idea de personajes carentes del interés que existía anteriormente en la saga se consolida con la presencia de los nuevos mutantes, algunos de ellos realmente atractivos tanto a nivel visual como narrativo. Que el rol interpretado por Ben Foster (El único superviviente) tenga apenas tres momentos en toda la trama evidencia un desarrollo dramático intermitente, incapaz de dar cabida a todos los personajes y preocupado más por mostrar ligeramente los poderes de cada uno de ellos para, eso sí, explotarlos en un espectacular clímax bélico. Lo mismo podría decirse de los personajes de Vinnie Jones (Snatch: Cerdos y diamantes) y Kelsey Grammer (serie Boss).

La sensación de estar ante un producto puramente comercial es lo que puede llevar a la conclusión de que es la más mediocre de las tres. Y no es que las anteriores no tuviesen un claro objetivo comercial, pero poseían la suficiente personalidad como para aportar algo distinto, más emocional y emocionante. El caso de X-Men: La decisión final confirma la idea de que los estudios tomaron los mandos de la franquicia y de que, una vez Singer desapareció de la ecuación, no hubo nadie capaz de interponerse. Como resultado, la película adquiere un tono menos oscuro y más inocente.

Un tono que, por cierto, trata de disimularse a lo largo de la trama con secuencias ciertamente espectaculares y espléndidas, como es la muerte de Charles Xavier (Patrick Stewart), la posibilidad de “curar” a los mutantes y la batalla final ya comentada, cuya conclusión es tan dramática como apoteósica. La inclusión de momentos dramáticos otorga al film un aire más trágico, fatalista incluso, pero que en ningún caso sirve para contrarrestar el resto del metraje. Aunque como digo al comienzo, no significa que sea un mal film. Puede que si se aborda con la idea de una continuación lógica de la saga el resultado decepcione un poco, pero en ningún caso aburre.

Al final, lo mejor que le puede ocurrir a X-Men: La decisión final es que sea vista como lo que es: un producto destinado al consumo masivo, al puro entretenimiento con pocos interrogantes y muchos efectos especiales que harán las delicias de los aficionados al cine de acción. Empero, no hay que olvidar nunca que los mutantes llegaron al cine con otros objetivos y mucho más que aportar desde un punto de vista dramático. La conclusión es que sí, es muy entretenida y divertida, pero en el resto de elementos es la más floja de las tres.

‘X-Men 2’, más acción y efectos al servicio de un drama más complejo


Lobezno, interpretado por Hugh Jackman, adquiere más protagonismo en 'X-Men 2'.Ayer hablábamos de la que posiblemente sea la primera piedra en el exitoso camino de las modernas adaptaciones al cine de superhéroes e historias de cómic y novelas gráficas. El éxito que tuvo X-Men en el año 2000 permitió a muchos otros superhéroes dar el salto a la gran pantalla, pero también obligó a sus responsables a continuar con una historia que dejaba muchos cabos sueltos. Evidentemente, el motivo económico fue determinante, pero el hecho de que X-Men 2 (2003) fuese mejor en todos los aspectos que su predecesora indica que al menos su director, Bryan Singer (Valkiria), tenía algo más que contar.

Creo que tras todos estos años de reflexión nadie duda de que la primera continuación de la saga mutante es la mejor de la trilogía original, y por extensión una de las mejores adaptaciones de superhéroes que se han hecho. El motivo principal, como decimos, es una correcta comprensión del “más y mejor” que debe predominar en cualquier secuela, pero lo cierto es que solo con esto el film no habría adquirido con el tiempo la categoría que ahora tiene. La pregunta que cabe hacerse, por tanto, es qué aporta de novedoso a lo ya expuesto por su predecesora.

La respuesta hay que buscarla, como no podía ser de otro modo, es su argumento, en una trama que vuelve a repetir formato y divide su tiempo en dos líneas de desarrollo que avanzan de forma paralela para unirse en un clímax tan espectacular como emotivo. X-Men 2 acentúa los dos grandes dramas de la primera parte para erigirse como un producto mucho más completo, más dinámico y con mayor profundidad en las motivaciones de sus personajes. A través de un lenguaje audiovisual que juega con la intriga y la información aportada, la historia vuelve a optar por el oscurantismo bien entendido de la primera parte, en el sentido de no ofrecer al espectador un producto masticado, digerido y regurgitado.

El hecho de apostar de forma clara y contundente por la historia de Lobezno, de nuevo con un Hugh Jackman (Los miserables) sensacional, aporta solidez narrativa al conjunto, permitiendo un mayor desarrollo del personaje y, por extensión, una visión más amplia del mundo de los mutantes y su lucha por la supervivencia ante la intolerancia y el miedo de gobiernos y ejércitos. La presencia de William Stryker (Brian Cox) es la que articula el pasado y el presente en la historia, y es el que vincula el desarrollo de las dos tramas. Resulta interesante comprobar cómo un único personaje, cuando está bien diseñado desde el comienzo, es capaz de modificar los parámetros de toda una historia mucho más compleja.

Más mutantes, más poderes

Desde luego, la presencia de Jackman genera en el film algunos de los mejores momentos de toda la saga, como es el ataque a la mansión y la respuesta de Lobezno, o ese final en la presa. Pero como decía al comienzo, X-Men 2 supo aprovechar su apuesta por el desarrollo de la trama para integrar en ella más acción, más espectacularidad y más mutantes, que se sumaron a los ya presentados en la anterior entrega (los más destacados son los interpretados por Shawn Ashmore y Alan Cumming) y que, en líneas generales, modificaron notablemente sus puntos de partida. Ahí está, por ejemplo, el cambio que sufre Lobezno, marcado en todo momento por el traumático pasado.

Aunque sin duda esa evolución está representada por el personaje de Famke Janssen (Ni una palabra), rol que siempre ha sido objeto de profundos cambios y que en esta segunda parte encuentra una vía para explorar todos los aspectos del personaje. De forma sutil la trama introduce los cambios que se producen en Jean Grey y que la llevan a sacrificarse por el grupo en uno de los momentos más emotivos de la cinta (sacrificio que para los seguidores exploraba un nuevo camino con esa imagen final del ave sobrevolando el agua). Curiosamente, el triángulo amoroso pasa a un segundo plano en beneficio de los conflictos personales de cada uno de los integrantes, amén de otras tramas secundarias que ganan importancia, como es la constante lucha entre mutantes (aquí unidos por fuerza mayor) o la huida de la mansión para sobrevivir.

Lo más interesante del film es que todo esto, a pesar de generar más acción y más efectos, nunca llega a imponerse a la trama, siendo un recurso más de los utilizados por el director para narrar la historia. Hago hincapié en esto porque, aunque pueda parecer simple y lógico, es algo que se perdió en la tercera parte, de ahí su importancia. El arco dramático de los personajes está marcado por un sinfín de detalles, de percepciones y de motivaciones. Ninguno de ellos puede definirse en esta película como “buenos” y “malos”. Las fronteras, aunque más o menos claras, nunca llegan a definirse totalmente, llegando incluso a fundirse al final de la historia. Es eso lo que aporta a la saga, y lo que la convierte en la gran película que es: no todo es blanco o negro; no todo está bien o mal. Ese realismo, incluso narrando lo que se está narrando, es el “más y mejor” de la segunda parte.

Por tanto, X-Men 2 es en todos los sentidos un film mucho más completo y más atractivo. Dejando a un lado las comparaciones, hay que aclarar que el film tiene puntos débiles de gran relevancia, como es el hecho de que algunos secundarios pecan demasiado de arquetípicos. Su trama, además, posee los altibajos habituales de este tipo de cintas, en las que tras grandes secuencias de acción es necesario pararse a plantear los interrogantes. Pero en cualquier caso es una notable propuesta que expone sus intenciones desde el primer momento y que apuesta, por fortuna, por una historia compleja y trágica que en todo momento controla, como ocurre en el film con los mutantes, sus herramientas narrativas.

‘X-Men’, los personajes por encima de los efectos digitales


Hugh Jackman interpretó por primera vez a Lobezno en 'X-Men', de Bryan Singer.El fenómeno de los superhéroes llegó al cine con el nuevo siglo. Es cierto que siempre han estado relacionados de un modo u otro, pero hace exactamente 14 años el subgénero alcanzó un grado de sofisticación y seriedad que lo ha llevado a generar algunos de los mejores films de acción y ciencia ficción de los últimos años, como es el caso de la trilogía sobre Batman de Christopher Nolan (Memento). Ahora mismo, con los efectos digitales campando a sus anchas por las historias de los justicieros enmascarados, parece quedar muy lejos aquella película que, en cierto modo, abrió definitivamente la veda a la adaptación cinematográfica de los cómics. Pero dado que esta semana se estrena X-Men: Días del futuro pasado, en Toma Dos vamos a repasar la evolución de la saga de mutantes, comenzando por el origen de todo el fenómeno: X-Men (2000), dirigida por un entonces relativamente novato Bryan Singer (Sospechosos habituales).

Más allá de su valor como punto de partida, la obra de Singer ha ganado peso con los años gracias fundamentalmente a su guión, un texto elaborado a partir de los elementos más conocidos por el gran público de estos seres humanos con habilidades especiales debidas a mutaciones genéticas y, sobre todo, por saber absorber perfectamente la esencia del cómic creado por Stan Lee y Jack Kirby, que no es otra que la lucha contra la intolerancia, el racismo y el miedo a lo desconocido. Unos conceptos que pueden encontrarse casi desde el inicio del film con esas secuencias aparentemente inconexas que poco a poco van confluyendo hacia una trama única. Ahí está, por ejemplo, la huída de casa del personaje interpretado por Anna Paquin (serie True Blood) o el discurso del personaje de Famke Janssen (Venganza) y la reacción que provoca. De hecho, la idea del racismo es la que mueve toda la historia, tanto para generar el conflicto entre los dos bandos mutantes (uno apoya la integración y el otro la lucha) como para desarrollar toda la intriga en torno al senador que aboga por perseguir a esta nueva raza de seres humanos.

Desde luego, su apuesta por el desarrollo dramático de los personajes es lo que mejor define a esta primera X-Men. La definición de los mismos a través de sus acciones, de sus gestos y de sus miradas demuestra que en cualquier cinta de acción hay espacio para más aspectos que los puramente físicos. Sin ir más lejos, la película logra establecer casi en un suspiro el trío amoroso entre Lobezno, Jean Grey y Cíclope (Hugh Jackman, Janssen y James Marsden, respectivamente). Y ni siquiera es necesario un diálogo explicativo. Esta sutileza, además, es capaz de generar cierta intriga en las motivaciones de muchos de los roles, tanto héroes como villanos, y logra que el punto de giro que da pie al tercer acto tenga la suficiente fuerza como para resultar inesperado y apasionante (las verdaderas intenciones del villano). No hay que dejar pasar, sin embargo, la debilidad de algunos secundarios como el interpretado por Halle Berry (Cosas que perdimos en el fuego). Su rol, uno de los más importantes de las viñetas, queda aquí relegado a un segundo plano muy plano, y perdón por el juego de palabras. No solo aporta poco a la historia, sino que lo hace de forma algo tosca, burda y hasta ridícula. Por fortuna, esto fue algo que quedó solventado en aventuras posteriores.

Y como suele ocurrir en estos casos, el desarrollo de la historia y de los personajes corre en sentido contrario al desarrollo de los efectos especiales. No quiere decir esto que sean malos, al contrario. El director logra algunos momentos inolvidables, como ese primer plano de las garras del personaje de Jackman saliendo de los puños o los rayos emitidos por Cíclope. Pero dichas secuencias son tan escasas como logradas. No existe, por tanto, un abuso innecesario de los recursos digitales. Es más, algunos momentos son más bien mecánicos. Las secuencias de acción, excelentes, se someten a las necesidades de la historia, y no al revés. En definitiva, y siempre dentro de los parámetros de un film de estas características, el tratamiento es más realista, definiendo perfectamente las posiciones de cada uno de los personajes y estableciendo unas líneas de actuación comedidas, sin excesos audiovisuales e, incluso, con un sentimiento más intimista y entrañable. Quizá una de las mejores secuencias que ejemplifican esta idea es aquella en la que Magneto, interpretado magistralmente por Ian McKellen (El señor de los anillos: La comunidad del anillo), mantiene una disputa con Charles Xavier (Patrick Stewart) mientras amenaza a un buen número de policías con sus propias armas.

Un oscuro dominante

Aunque sin duda el mayor acierto de Singer en X-Men fue dar el protagonismo a Lobezno y a un Hugh Jackman (Prisioneros) por entonces desconocido. Desde luego, el éxito del personaje ha encumbrado a este magnífico actor, pero sería injusto no reconocer que el beneficio ha sido mutuo. El intérprete ha sabido dotar al rol (actualmente algo desgastado) de una entidad única, tanto física como psicológicamente. Jackman es capaz de aunar la fortaleza física, la violencia y la ira de un personaje turbado por un pasado traumático, la pérdida y el dolor. Hasta tal punto es imprescindible su participación que actor y personaje se han fusionado hasta confundirse, siendo prácticamente imposible que nadie se imagine a este mutante con esqueleto de adamantium con otros rasgos que no sean los del actor.

Pero más allá de todo eso, el director logra equilibrar con bastante acierto su arco dramático personal con el desarrollo de la historia, ofreciendo pinceladas del tortuoso pasado al tiempo que ubica al personaje en una lucha de la que no quiere formar parte. Ese espíritu libre, unido a la lealtad y sentido de la justicia que lleva incorporados de serie el personaje, convierten a Lobezno en el verdadero atractivo de la cinta. Su protagonismo es más que evidente, incrementándose a medida que han ido pasando los años. De hecho, es el único que cuenta con films propios. Y su carácter es lo que hace avanzar la trama en muchas ocasiones, ya sea de forma directa o indirecta, y ya sea como centro de atención de la intriga o como uno de los vértices del triángulo amoroso.

Esta oscuridad, empero, no se ciñe únicamente a su personaje. Si algo generó controversia hace 14 años fue la forma en que Singer iba a abordar el tema de los trajes que lucen los héroes. Para aquellos que no estén familiarizados, digamos que cada rol presenta una paleta cromática que les define, lo que en pantalla podría ser, literalmente, un desastre. Al principio mencionaba la seriedad que esta película aportó a las adaptaciones de superhéroes. Bueno, pues buena parte del éxito radica, aunque no lo parezca, en el diseño de vestuario. La apuesta por unos uniformes negros, alejados de las mallas multicolor, termina resultando hasta coherente en el contexto general de la trama, superando el primer contraste de ver a todos los personajes uniformados para el combate. El director se permite incluso hacer un guiño a esa “licra amarilla” que luce el personaje de Jackman en los cómics. La ausencia de color surgió de la necesidad (no es lo mismo ver a Spider-Man o a Iron Man que a seis personajes cada uno de un color), pero su diseño sentó las bases del resto de la saga.

Tal vez X-Men no sea la mejor de las películas sobre superhéroes. Desde luego, no es la mejor de toda la saga. Hay momentos de su guión en los que se echa en falta algo más de garra. Algunos personajes, como el de Tormenta o los villanos secundarios, dejan mucho que desear. Pero en líneas generales el film evidencia una apuesta por un estilo narrativo y visual alejado de estridencias o de concesiones al gran público. Tal vez por eso la historia busca ante todo acercarse a los personajes y hacerlos accesibles para todos los espectadores. Tal vez el hecho de no saber cómo iba a resultar este primer experimento es lo mejor que le pudo pasar al film. Sea como fuere, los mutantes llegaron para quedarse, y gracias a esta primera historia con más desarrollo y menos efectos el público aceptó aquello que era diferente.

‘Tráiler de X-Men: Días del futuro pasado’: las sagas mutantes se unen


Cartel promocional de 'X-Men: Días del futuro pasado'.Apenas quedan dos meses para su estreno, pero 20th Century Fox ha sacado el que posiblemente sea el más completo e interesante tráiler de la nueva aventura mutante, X-Men: Días del futuro pasado. Tras varias semanas revelándose imágenes, artes conceptuales y vídeos promocionales, no ha sido hasta este momento que los fans pueden apreciar algunos de los secretos mejor guardados del film, como son los centinelas. Aunque no es lo único interesante que deja este avance. Si bien la trama ya era más o menos conocida, este segundo tráiler ofrece diferentes matices y, sobre todo, permite ver a algunos de los mutantes en acción.

La trama, como decimos, es conocida. Ambientada en un futuro en el que los mutantes están inmersos en una guerra por su supervivencia y viven en un mundo totalmente destruido, los líderes Charles Xavier y Magneto deciden enviar al pasado a Lobezno para que convenza a las versiones más jóvenes de ambos a que tomen caminos distintos, no solo en su particular enemistad, sino en sus decisiones frente a los humanos. La película, por tanto, supone aunar en una única trama a prácticamente todos los personajes que aparecieron en la trilogía original y en la película X-Men: Primera generación, amén de incluir otros nuevos, muchos de los cuales ya aparecen en este avance (o han aparecido en otros anteriores).

Eso sí, lo que desvela el vídeo no es únicamente el diseño de los enormes robots destinados a destruir a los mutantes, sino el propio tono del film, que parece aprovechar la actual tendencia de incidir en el aspecto trágico de todos estos personajes de las viñetas. En cierto modo, la película combina sus partes más oscuras (definidas en ese futuro apocalíptico) con algunas más ligeras propias de la acción en el pasado, aunque en ambos se desprende un cierto aire dramático que invita a pensar en un enfoque algo más adulto de la temática mutante. Del mismo modo, el diseño de la futurista ciudad ofrece la posibilidad de desarrollar al máximo las cualidades de los personajes, como esa imagen del hombre de hielo realizando sus famosos caminos por el aire.

La película supone el regreso tras las cámaras de Bryan Singer, creador de la trilogía, y reúne bajo un mismo techo a Hugh Jackman (Prisioneros), Patrick Stewart (Star Trek: Nemesis), Ian McKellen (El hobbit: La desolación de Smaug), James McAvoy (Trance), Michael Fassbender (El consejero), Jennifer Lawrence (La gran estafa americana), Halle Berry (Marea letal), Peter Dinklage (serie Juego de tronos), Ellen Page (The east), Nicholas Hoult (Jack el caza gigantes), Anna Paquin (serie True Blood), Evan Peters (serie American Horror Story: Coven), Shawn Ashmore (serie The following) y Omar Sy (Intocable), muchos de ellos recuperando los personajes originales de las tres primeras películas. Por cierto que el tráiler de la cinta, que encontraréis a continuación, se publicó con un cartel promocional interesante que muestra, a grandes rasgos, a los principales personajes. A continuación el vídeo.

Las fiestas de ‘El gran Gatsby’ gustan pero no iluminan la taquilla


Las cifras de la taquilla española durante el pasado fin de semana dan pié a dos interpretaciones. Un analista pesimista aseguraría que la mala racha recaudatoria sigue a marchas forzadas con esos 4,4 millones de euros en total. Por su parte, un analista positivo podría argumentar que la cifra es mejor que hace siete días, por lo que en comparación el comportamiento puede inducir al optimismo. En realidad, ni una cosa ni otra. La cifra mejora lo del fin de semana pasado, es cierto, pero la repercusión de un gran estreno como El gran Gatsby no ha sido la esperada.

De hecho, los 1,55 millones de euros recaudados por el film de Baz Luhrman (Moulin Rouge) en unas 567 pantallas dejan una media que ronda los 2.500 euros, cifras que se alejan de las previsiones de las productoras y distribuidoras del producto. Ahora habrá que esperar a ver cómo logra aguantar la llegada la semana que viene de Fast & Furious 6, pero si finalmente mantiene el pulso podría llegar a los 7,5 millones. La que logra aguantar el tirón de esta brillante producción es Iron Man 3, que desciende un 29% y logra 0,56 millones de euros, cifra que sumada a lo ya recaudado hace un total de casi 9 millones de euros. Todo apunta a que podría terminar en los 12,5 millones al final de su vida comercial.

Tercer puesto es para Objetivo: La Casa Blanca, que en su segunda semana desciende un 34% y se queda en los 480.000 euros. Su total asciende ya a los 1,5 millones de euros, y todo va a depender de la fuerza con la que sea capaz de luchar ante los inminentes estrenos veraniegos que van a resultar una competencia feroz. Lo previsible es que termine cerca de los 5 millones de euros. Por su parte, Scary movie 5 registra otro de los descensos más bajos del top 10, un 26%, para lograr unos 0,32 millones de euros, llevando su total hasta cerca de los 2 millones de euros. Con algo de suerte, y si logra mantener cierto atractivo, podría llegar a los 4 millones.

La mitad de este ranking es para otra comedia, La gran boda. Con un cuarto de millón de euros, su descenso supone un 20% respecto a las cifras de hace 7 días, un comportamiento bastante bueno que deja una cifra total de 1,88 millones de euros, cantidad que tampoco tiene pinta de que vaya a llegar mucho más lejos. Todo apunta a que, como mucho, podría llegar a los 2,5 millones de euros. A partir de esta posición nos encontramos cinco posiciones cuanto menos extrañas, no tanto por los títulos que las ocupan como por la ausencia de más estrenos.

Ni la propuesta con Halle Berry (Catwoman) titulada Marea letal, ni la nueva incursión en el terror de Rob Zombie (La casa de los 1.000 cadáveres) que responde al nombre de The lords of Salem, han logrado atraer la atención suficiente como para acceder a esas primeras posiciones del ranking. Así, en sexta posición volvemos a encontramos con Los Croods, que siguen manteniendo vigente su fórmula a pesar de reestrenos animados como Buscando a Nemo 3D. Le sigue Stoker, cuyo boca oreja y las buenas críticas recibidas están logrando que tenga una buena aceptación y que mantenga el puesto a pesar de la limitada distribución.

Por su parte, La caza vuelve a este top 10 en octava posición, y Oblivion se aferra a una novena plaza gracias a un descenso casi nulo. Su cifra es de 210.000 euros, un 3% menos que hace una semana, y su montante final supera ya los 6 millones de euros, posiblemente una cifra muy próxima a la recaudación final que presentará. Por último, destacar el regreso de otro film, esta vez el documental ganador del Oscar en 2013, Searching for Sugar Man.

Diccineario

Cine y palabras

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