5ª T. de ‘The americans’, o el principio del fin de la Guerra Fría


Con sus altibajos, The americans es posiblemente uno de los thrillers dramáticos más interesantes de la televisión. Esta ficción creada por Joseph Weisberg ha sido capaz de aunar en un difícil equilibrio el espionaje de la Guerra Fría, los conflictos familiares y las diatribas morales y personales de los protagonistas. Ahora, en su quinta temporada, todo parece estar a punto de terminar, sin duda un indicio de que la serie llega a su fin. Estos 13 episodios son la mejor prueba de que la serie funciona mejor cuando sus diferentes tramas se vertebran entre sí para crear un todo uniforme, pero también evidencian las dudas cada vez mayores que surgían en uno y otro bando de la Guerra Fría.

Una Guerra Fría que, al menos para la pareja protagonista, parece comenzar un declive que terminará en la próxima temporada. En realidad, esta sensación de decadencia se ha dejado notar a lo largo de las anteriores temporadas, si bien es cierto que solo a través de dudas morales de corto recorrido. Sin embargo, esta temporada, centrada sobremanera en el personaje al que da vida Matthew Rhys (Doble vida), ahonda en dichas dudas extendiendo el tratamiento dramático a prácticamente todos los personajes. Y lo hace de un modo que, aunque sencillo, requiere una elaboración a fuego lento a lo largo de todas las temporadas. Los personajes tienden en estos momentos a anteponer a las personas antes que a la ideología, un concepto que no se aprecia en los comienzos de la serie y que ahora tiene un peso más que importante.

La mejor prueba de esto es el trabajo con una familia procedente de Rusia a la que espían. Lo que comienza como una colaboración idónea entre dos sistemas de espionaje evoluciona poco a poco hacia una confrontación de ideas, no tanto sistemáticas como personales. El modo en que los personajes implicados en este arco dramático afrontan lo que tienen que hacer es sumamente revelador, toda vez que la pareja protagonista defiende una labor más humana y el tercer personaje en discordia aboga por un acatamiento completo de las órdenes, poniendo la misión por encima de cualquier otra variable. Y no es el único caso. De hecho, todas las decisiones que se toman tienen como base esa dualidad generadora de conflicto que es lo humano frente al conflicto. Posiblemente la línea argumental que mejor evidencia esta evolución sea la que involucra tanto la relación de los protagonistas con el agente del FBI al que da vida Noah Emmerich (La venganza de Jane) como las relaciones románticas que tienen que mantener con otros objetivos. El grado de intimidad que se aprecia en estos aspectos de la trama choca frontalmente con lo que pudo verse en la primera o la segunda temporadas, demostrando la madurez de un producto que ha sabido evolucionar de forma coherente.

Por supuesto, el otro gran elemento de la historia es la integración de Paige, la hija interpretada por Holly Taylor (The otherworld). Integración que ya comenzó en la anterior temporada y que ahora da sus primeros pasos firmes hacia… bueno, en realidad ese es uno de los grandes aciertos de The Americans. Porque, aunque se puede intuir cuál es el futuro de este rol, en realidad su tratamiento está siendo sumamente cauto, sin dejar pistas en ningún sentido, y centrándose exclusivamente en el modo en que una adolescente asume y acepta la verdadera condición de unos padres que le han ocultado un secreto durante toda su vida. Gracias a esta apuesta de los guionistas la historia particular de este personaje madura, al igual que el resto de la serie, poco a poco, introduciéndolo en el mundo de mentiras en el que viven sus padres. Lo que ocurra a partir de aquí con ella es una incógnita, pero su integración en la trama ya es definitiva. Y esos dos factores son precisamente los que convierten a esta joven en uno de los mayores atractivos dramáticos de la ficción.

De vuelta a Rusia

Quizá el aspecto menos elaborado del arco argumental de esta quinta temporada, o al menos el tratado de un modo menos profundo, sea Rusia. Y me explico. No me refiero al punto de vista soviético, que posiblemente esté presente más que nunca, sino al modo en que los protagonistas ven su hogar. Es cierto que, de un modo u otro, está presente en muchos diálogos protagonizados por Rhys y Keri Russell (Los hombres libres de Jones), pero su fuerza dramática dentro de la estructura parece limitarse más a un mero elemento contextual que a una verdadera motivación dramática. Su rol dentro de la trama adquiere más relevancia, no por casualidad, a medida que el personaje de Holly Taylor se introduce más conscientemente en la historia de espionaje, pero al final la relevancia del objetivo de la pareja protagonista se antoja excesivamente débil, como si fuera un aspecto dramático a potenciar cuando conviene. Esto genera, por ejemplo, que la historia no adquiera un peso dramático constante, moviéndose casi más por impulsos que por una evolución constante.

Curiosamente, y hablando de Rusia, esta etapa de The Americans ha centrado más su atención en la actividad soviética fuera de Estados Unidos de lo que hasta ahora había ocurrido, una evolución que debe ser bienvenida porque, entre otras cosas, ofrece una visión de ese otro bando de la Guerra Fría igualmente marcado por las emociones personales en constante conflicto con la ideología o el deber. De este modo, el contenido dramático principal que afecta sobremanera a los protagonistas se extiende también a secundarios como Emmerich o Costa Ronin (Red Dog), que ha ido ganando peso en la historia a pasos agigantados. El modo en que estos personajes afrontan su papel en esta guerra de espías evidencia un cambio sustancial en el modo de ver el conflicto que se extiende a un ámbito mucho mayor que el de una pareja de espías visiblemente cansados (y por momentos hastiados) de su labor.

Todo ello viene a confirmar la idea de que, al menos para estos personajes, la Guerra Fría está llegando a su fin. O al menos, un enfrentamiento con dos bandos bien diferenciados trabajando cada uno por destruir al otro y en el que los seres humanos y todo lo que conllevan no parecen tener voz ni voto. La evolución dramática de esta temporada deja muy claro que a medida que la moral y la conciencia personal de los que realmente actúan sobre el terreno adquiere protagonismo, la línea que separa un bando y otro del conflicto se difumina, toda vez que algunas decisiones “por el bien de la nación” chocan frontalmente con los sentimientos de aquellos que ejecutan las decisiones. Y esa complejidad dramática queda perfectamente reflejada en el entramado narrativo de esta temporada, haciendo que prácticamente todos los personajes, al menos los que forman el núcleo principal de la serie, afronten esa dualidad entre obligación y conciencia. Y el hecho de que, en mayor o menor medida, todos tomen una decisión similar mina, por necesidad, los cimientos de la Guerra Fría.

El modo en que se resuelva definitivamente todo esto habrá que verlo en la sexta y última temporada, pero por lo pronto The Americans ha confirmado que es una de las grandes series dramáticas de los últimos años. Esta quinta temporada, con sus defectos (la historia del hijo ruso del protagonista es algo que aporta más bien poco), señala el final de un camino complejo en el que sentimientos y deber, familia y nación, se mezclan hasta el punto de difuminarse en una compleja estructura dramática que, como buen producto audiovisual, parece aproximarse a la realidad más de lo que podría pensarse en un principio. Y esta quinta temporada confirma también que una historia, ante todo, son sus personajes. Sin ellos, sin sus relaciones ni sus tramas propias, cualquier ficción termina por desestabilizarse. Por fortuna, esta serie de Joseph Weisberg ha sabido enmendar los problemas de sus primeras temporadas para erigirse como lo que es actualmente: una de las ficciones más interesantes de la parrilla televisiva.

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Los nuevos siete magníficos, contra Streep, Mortensen y Fernández


Estrenos 23septiembre2016Nuevo viernes de septiembre y nueva cita con los estrenos en las salas de cine. Y como está siendo habitual este mes, títulos de puro entretenimiento se juntan con los que empiezan a sonar a Oscar, aunque solo sea en esa carrera inicial hacia las nominaciones. Este 23 de septiembre llega cargado de acción, humor y drama.

La acción la pone Los siete magníficos, remake del film de 1960 que, a su vez, adaptaba la película de Akira Kurosawa Los siete samuráis (1957). Para quienes no conozcan la trama, esta arranca cuando los habitantes de un pueblo deciden contratar los servicios de siete hombres, entre los que se encuentran forajidos y sicarios, para que les salven de la opresión y el terror que está sembrando un empresario industrial. Y aunque inicialmente se mueven por dinero, estos siete hombres pronto descubrirán que sus motivaciones van más allá. El encargado de esta nueva versión es Antoine Fuqua (The Equalizer), que cuenta con un reparto encabezado por Denzel Washington (2 guns), Chris Pratt (Guardianes de la galaxia), Ethan Hawke (Regresión), Vincent D’Onofrio (serie Daredevil), Peter Sarsgaard (El caso Fischer), Matt Bomer (Dos buenos tipos), Cam Gigandet (Plush), Haley Bennett (Kristy) y Luke Grimes (Forever).

El humor lo aporta Florence Foster Jenkins, biografía dirigida por Stephen Frears (Philomena) acerca de la vida de una heredera neoyorquina que en los años 40 decidió cumplir su sueño y convertirse en cantante de ópera. Pero lo que ella consideraba como una voz espléndida para el resto era hilarantemente horrible. Con ayuda de su manager y marido la mujer logró actuar en teatros de la ciudad hasta que se enfrentó a un concierto público en el Carnegie Hall. Meryl Streep (Sufragistas), Hugh Grant (Operación U.N.C.L.E.), Simon Helberg (serie The Big Bang Theory), Rebecca Ferguson (Hércules), John Kavanagh (In secret) y Nina Arianda (La sombra del actor) son los principales protagonistas.

Y el drama, aunque con dosis de humor, lo propone Captain Fantastic, segunda película de Matt Ross (serie Silicon Valley) como director tras 28 hotel rooms (2012). El argumento se centra en una familia que vive en medio del bosque y cuyo patriarca se ha entregado a la educación de sus hijos, enseñándoles todo lo que considera necesario para sobrevivir en la naturaleza. Sin embargo, una tragedia obliga al clan a acudir a la ciudad, donde las enseñanzas del hombre chocarán frontalmente con la realidad del mundo. Con Viggo Mortensen (Las dos caras de enero) como principal protagonista, en el reparto también encontramos a Frank Langella (serie The americans), Kathryn Hahn (La visita), George MacKay (Pride), Steve Zahn (serie Mad dogs), Annalise Basso (Standing up) y Samantha Isler (Dig two graves).

Estados Unidos participa, junto a Turquía, en la cinta de terror Baskin, producción de 2015 que arranca cuando una patrulla de policía que recorre la Turquía rural recibe una llamada momentos antes de terminar su turno. Cuando llegan a la zona se encuentran con la celebración de una misa negra que ha abierto las puertas al infierno. Dirigida por Can Evrenol, que debuta de este modo en el largometraje, la cinta cuenta entre sus actores con Muharrem Bayrak (Nefes: Vatan sagolsun), Fadik Bülbül, Mehmet Cerrahoglu, Elif Dag (Risse im Betim) y Fatih Dokgöz (Elveda katya).

Pasamos ahora al estreno español de la semana, El hombre de las mil caras, thriller político basado en la novela de Manuel Cerdán que narra, a su vez, la historia de Francisco Paesa, ex agente secreto español que tuvo que huir del país por un caso de extorsión. Cuando regresa, arruinado y con una vida personal en crisis, recibe la visita de Luis Roldán, ex director de la Guardia Civil que le contrata para sacar los 1.500 millones de pesetas robados al erario público. Sin embargo, esto le dará la oportunidad de ajustar cuentas con el Estado español. Dirigido por Alberto Rodríguez (La isla mínima), la película está protagonizada por Eduard Fernández (Truman), José Coronado (Cien años de perdón), Marta Etura (Los últimos días) y Carlos Santos (Miel de naranjas), entre otros.

También española es Fátima o el parque de la fraternidad, drama de 2015 dirigido por Jorge Perugorría (Habana abierta) que se centra en un travesti cuya vida está marcada por la crudeza de las decisiones que debe tomar para poder sobrevivir y estar junto al hombre que ama. El reparto está encabezado por Carlos Enrique Almirante (La pared de las palabras), Tomás Cao (Larga distancia), Mirtha Ibarra (Amor crónico) y Broselianda Hernández (Siempre Habana).

En lo que a estrenos europeos se refiere, destaca El porvenir, coproducción franco alemana escrita y dirigida por Mia Hansen-Løve (Eden: Lost in music) que se centra en una mujer, escritora y profesora de filosofía, cuya vida se reparte entre su trabajo, sus hijos y atender a su posesiva madre. Pero todo dará un vuelco cuando su marido anuncie que la abandona por otra mujer. Este drama está protagonizado por Isabelle Huppert (Luces de París), Edith Scob (Primavera en Normandía), Roman Kolinka (Juliette) y André Marcon (El hombre perfecto).

En clave de comedia se desarrolla El gruñón, film de 2014 con capital de Finlandia e Islandia cuya trama arranca cuando un hombre al que todo lo que ha ocurrido después de 1953 le enfurece tiene que irse a vivir con la familia de su hijo a Helsinki. Su vida allí representa todo lo que odia, pero tratará de integrarse en su familia ayudando a su nuera, una mujer de carrera, a cerrar un negocio. El problema es que para lograrlo posiblemente enfade a alguien. Basado en la novela de Tuomas Kyrö, el relato está dirigido por Dome Karukoski (Napapiirin sankarit) y protagonizado por Antti Litja (Hella W), Petra Frey (Kotirauha), Janne Reinikainen (Vuosaari), Timo Lavikainen (Roskisprinssi) y Kari Ketonen (Risto).

De 2014 también es Caballo dinero, drama escrito y dirigido por Pedro Costa (Casa de lava) que gira en torno a un hombre cuyos recuerdos le llevan a vivir de nuevo los momentos previos a abandonar su Cabo Verde natal para buscar una vida mejor en Lisboa, donde siempre ha vivido desplazado. Unos instantes marcados por la violencia y la revolución. Con cierto toque biográfico, el reparto de esta historia está encabeza por Ventura (Juventude em marcha), Vitalina Varela, Tito Furtado y Benvindo Tavares.

Francia, España. Argentina y Chile están detrás de Neruda, drama biográfico acerca de la persecución del Premio Nobel de Literatura por la policía de Chile a finales de los años 40, cuando se dio la orden de detenerlo por sus convicciones comunistas. Pablo Larraín (No) dirige esta propuesta que cuenta con Luis Gnecco (Aurora), Gael García Bernal (serie Mozart in the jungle), Mercedes Morán (Betibú), Alfredo Castro (El Club) y Pablo Derqui (Sabrás qué hacer conmigo) como principales intérpretes.

En 2015 también se produjo Blanka, film con capital italiano, filipino y japonés que, en clave de drama, narra la historia de una joven que se gana la vida con robos y trucos en las calles de Manila. Todo cambia cuando conoce a un cantante ciego que también saca provecho de la calle. Si bien ambos aúnan fuerzas para hacer frente a las necesidades, ella descubre su capacidad para el canto y la necesidad de cambiar si quiere lograr el amor de una persona. Kohki Hasei debuta en el largometraje de ficción con esta historia protagonizada por un reparto anónimo en el que destacan Cydel Gabutero, Peter Millari, Jomar Bisuyo y Raymond Camacho.

‘The americans’ afronta con valentía el desarrollo de su 4ª temporada


Keri Russell, Holly Taylor y Matthew Rhys, en la cuarta temporada de 'The americans'.Desde que el séptimo arte me cautivó siempre ha habido una máxima que he buscado: la coherencia de una historia. Puede parecer algo simple y sencillo, pero como el sentido común, muchas veces es lo menos común en cualquier historia. Por eso la cuarta temporada de The americans ha resultado tan interesante. Su creador, Joseph Weisberg (serie Falling Skies) ha sido lo suficientemente inteligente y valiente para dejar que los acontecimientos narrados en la tercera temporada siguieran su curso hasta sus últimas consecuencias, lo que ha ofrecido a la serie un desarrollo dramático vivo, dinámico y con unas conclusiones sumamente interesantes.

Y es que una vez superado el escollo narrativo de las dos realidades que se mostraron en las primeras temporadas (espionaje y familia), era el momento de exponer en qué grado se influyen mutuamente ambos mundos. Son preguntas sencillas, que cualquier espectador puede hacerse, pero que no siempre encuentran respuesta, fundamentalmente porque las ficciones tienden a centrarse en un único aspecto. Sin embargo, espionaje y familia toman en estos 13 episodios una dimensión única y, como ya he dicho, inteligente. Lo que esto provoca, más que conflictos (que los hay), es una tensión dramática muy alta, no tanto por el riesgo de que el entorno de esta familia de espías soviéticos desvele su secreto, como por el trasfondo moral y psicológico que supone descubrir la realidad detrás de un comportamiento.

Dicho de otro modo, toda vez que los personajes de Keri Russell (El amanecer del Planeta de los Simios) y Matthew Rhys (Mayo de 1940) se han descubierto ante su hija, a la que da vida notablemente bien Holly Taylor (Ashley), las sospechas de que traicione su secreto surgen casi desde el inicio. Y del mismo modo, la joven ve con otros ojos las salidas nocturnas y las excusas sobre trabajo de sus progenitores. Esto provoca un contexto totalmente nuevo en The americans y, sin duda, supone un refrescante punto de vista de la dinámica entre personajes, a lo que se suma la introducción de nuevos roles que, aunque secundarios, juegan un papel fundamental en este espionaje soviético en plena Guerra Fría.

Incluso el interés que parece mostrar el personaje de Taylor hacia el espionaje y la realidad de sus padres en la ficción está tratado con sutileza. No se trata de que la obliguen (es más, parece lo contrario); ni siquiera pretenden reclutarla en alguna misión. Ella, simplemente, comienza a actuar de un modo sutil, considerando que debe, por fidelidad, recabar información de su entorno. Y se produce de forma natural y progresiva, generando no pocas fricciones y evidenciando, en el fondo, que la transformación que parece empezar a sufrir no va a ser un proceso sencillo. Sin duda, esta evolución en el aspecto familiar es una de las más interesantes de la temporada, aunque desde luego no es la única.

Cura y enfermedad

En realidad, lo más interesante de esta cuarta temporada de The americans es la trama de espionaje. Mejor dicho, la que tiene que ver única y exclusivamente con el espionaje. Dejando a un lado los conflictos personales de cada uno de los protagonistas, marcados precisamente por el hastío que parecen sentir respecto a su trabajo (acentuado por la introducción de su hija en la ecuación), es necesario destacar el modo en que la historia de espías de esta etapa se desarrolla. Sin miedo, afrontando los retos con honestidad y siendo consciente de que todo puede pasar. Es más, todo pasa.

Sin esa honestidad, por ejemplo, no se explicaría el giro argumental tan interesante que da la trama secundaria protagonizada por Alison Wright (Diario de una niñera). Sin esa valentía no se habría visto el impactante suceso de mitad de temporada que envuelve a uno de los roles que más juego estaban dando a lo largo de las anteriores temporadas. Y sin eso, en definitiva, no se habría dado desarrollo al entorno del FBI que tanto prometía en las primeras etapas pero que parecía haberse quedado en un mero apoyo para generar algo de tensión dramática cuando el resto de historias perdían interés.

Ahora, sin embargo, Weisberg logra aunar todas las historias en una única trama con diferentes caras. Para ello, evidentemente, elimina secundarios cuyos arcos dramáticos habían caído en una deriva incontrolable y sin demasiado sentido. A otros, los más interesantes, les otorga un papel más o menos determinante en el futuro de la historia, cuyo final en esta temporada es tan inesperado como lógico si se analiza con detenimiento. Y es que en lugar de alargar situaciones que no son capaces de sostenerse sólidamente, el creador de esta ficción opta por dejar que los acontecimientos dominen a los personajes, situándoles en contextos que son incapaces de controlar, y generando así la angustia y la ansiedad en el espectador.

En resumen, The americans evoluciona manteniendo a sus seguidores pegados a la pantalla. La cuarta temporada, lejos de quedarse en una simple reiteración de situaciones, introduce nuevos elementos a la trama principal para complicar el devenir de los protagonistas. Este aumento de la presión y tensión dramática elimina, además, tramas secundarias de forma apabullante y sumamente efectiva, lo que cierra un tanto el abanico de realidades que trata de abarcar la serie (lo que en cierto modo simplifica) pero aumenta la tensión sobre los protagonistas (lo que definitivamente hace más compleja la historia). El final de la temporada pone el foco sobre los protagonistas como nunca antes lo había hecho y, sobre todo, les enfrenta a una realidad incontestable: o desvelarse ante toda su familia como lo que son o arriesgarse a ser atrapados. Para conocer la decisión habrá que esperar a la quinta parte.

‘The americans’ alcanza el clímax dramático en la tercera temporada


Matthew Rhys y Keri Russell, durante la revelación de la tercera temporada de 'The americans'.Después de una temporada cuyo desarrollo fue algo irregular y de otra en la que la trama familiar tomó conciencia de su verdadera importancia, la tercera etapa de The americans ha logrado aunar, por fin, las principales tramas bajo un único paraguas. Estos nuevos 13 episodios de la serie creada por Joseph Weisberg (serie Falling skies) han sido capaces de equilibrar el peso de cada una de las historias para desarrollar un concepto relativamente nuevo dentro de la serie, permitiendo a los personajes evolucionar, enfrentarse a sus miedos y, sobre todo, afrontar la coherencia de los acontecimientos con la desnudez propia de quienes se adentran en lo desconocido.

Sin duda la relevancia de la trama principal, con sus ramificaciones en la historia del espionaje, es lo más atractivo de la tercera temporada. A diferencia de lo que ocurrió en la primera parte, el trabajo de la pareja protagonista pierde interés en favor de una cada vez mayor presencia del conflicto familiar. Lejos de suponer un problema dramático, Weinberg aprovecha las sospechas del rol de Holly Taylor (Worst friends) para generar uno de los puntos de giro más interesantes de la televisión, y desde luego el más impactante de toda la serie. Tratado con seriedad y dramatismo, el momento en que el secreto familiar es revelado es uno de esos momentos que quedan grabados en la retina, tanto por la exquisita realización como por el impacto que se prevé va a tener, y que de hecho tiene.

Aunque tal vez lo realmente interesante es el impacto que las tensiones familiares tienen sobre los personajes de Keri Russell (El amanecer del Planeta de los Simios) y Matthew Rhys (Amor y otros desastres). Cada uno en su estilo, los conflictos en el hogar y la revelación obligada por las circunstancias llevan a la pareja de espías a afrontar sus misiones de un modo más complejo, sembrando de dudas todas y cada una de las decisiones y teniendo cada vez menos conexión con sus superiores, sobre todo él. Si bien es cierto que las repercusiones dramáticas de este proceso no son evidentes (uno de los pocos ‘peros’ de esta temporada), no cabe duda de que The americans ha iniciado un camino que ya no puede desandar, lo que promete un futuro sumamente atractivo.

Eso no quiere decir que no existan las repercusiones. Posiblemente la más notable sea la que relaciona de un modo más directo la gran trama conceptual de la serie: el espionaje ruso al FBI. Tras dos temporadas un tanto alicaídas, el arco dramático del personaje de Alison Wright (Diario de una niñera) ha protagonizado una de las etapas más turbadoras de la temporada, lo que ha obligado a los creadores de la trama a dirigir su rol hacia un territorio nuevo en el que las mentiras en las que vivía se desmoronan, y en el que todavía queda por comprobar el papel que juegan el resto de personajes implicados, incluyendo el de Noah Emmerich (Caza a la espía), que esta etapa ha sido uno de los grandes sacrificados.

El sacrificio de las tramas secundarias

Y es que el agente del FBI vecino de los espías rusos que no parece enterarse de nada ha perdido, en esta temporada, el poco atractivo que tuvo en los primeros compases de The americans. Sin el juego a dos bandas protagonizado junto al rol de Annet Mahendru (Sally Pacholok), su protagonismo se diluye lentamente a pesar de los intentos por darle poder e influencia narrativa. Previsible y sin grandes conflictos, su trama es más bien una excusa para mantener el interés en la embajada rusa y en lo que le ocurre al personaje de Mahendru allí en Rusia, algo que por cierto también se cae por su propio peso. Es, de hecho, el gran talón de Aquiles de una temporada, por otro lado, magnífica.

La paulatina desaparición del interés de estos personajes se debe sobre todo a la necesidad de establecer un contrapunto algo más ligero (y en algunos momentos irónicamente cómico) al dramatismo que se desprende de la trama principal, tanto en su vertiente de suspense como en su vertiente dramática. La intensidad de su desarrollo, sobre todo en el tercer acto conformado por los últimos 3 episodios, exige al equilibrio formal una vía de escape para no convertir la serie en un constante giro dramático en una escalada que solo perjudicaría al resultado final. De ahí la obligación de buscar una alternativa, y de ahí la elección de sacrificar las tramas secundarias.

Porque sí, la protagonizada por Emmerich no es la única que se sacrifica. La historia sobre el grupo de autoayuda, que puede ser entendida como una forma de volcar las frustraciones por parte del patriarca de los espías, se revela más bien como un intento de devolver a la acción a un personaje que debería haber desaparecido definitivamente en la primera temporada. Este intento no termina de funcionar, por lo que habrá que esperar a la cuarta temporada para comprobar el camino tomado. Por lo pronto, las secuencias de esta trama secundaria son más bien un paréntesis que permite al espectador reflexionar sobre los acontecimientos realmente interesantes.

Desde luego, habrá quienes alaben esta estrategia y quienes la denosten. Personalmente considero que sacrificar las líneas secundarias en cualquier drama es una apuesta demasiado arriesgada. En el caso de The americans funciona únicamente por la fuerza de su trama principal, que devora el resto de las historias y se nutre de ellas para alcanzar un gancho de final de temporada tan esperado como soberbio. Pero es importante no perder de vista que si la serie mantiene el bajo nivel dramático de las líneas argumentales de apoyo puede derivar en un producto sumamente irregular. En cualquier caso, eso es el futuro. Si hubiera que resumir la tercera temporada de la serie, posiblemente lo que habría que decir es que estamos ante la mejor etapa de esta ficción.

‘Grace de Mónaco’ busca su sitio en el principado y en la cartelera


Estrenos 23mayo2014En mayor o menor medida, mayo está siendo un mes de estrenos enfocados a arrasar en taquilla, prueba de que el verano cinematográfico cada vez llega antes a la cartelera. Otro cantar, por supuesto, es que dichos films logren sus objetivos. Pero este fin de semana las novedades que llegan a la cartelera tienen un cariz diferente, más minoritario o, si se prefiere, más intimista y destinado a un público objetivo menos masivo. Y la mayoría de ellas de marcado corte europeo. Eso no quiere decir, ni mucho menos, que la calidad vaya a ser mayor o menor que la de blockbusters anteriores. Biopic, comedia negra o drama son algunos de los géneros que destacan. Y todo repartido, como viene siendo habitual, entre el miércoles pasado y hoy viernes 23 de mayo.

Y ya que mencionamos el biopic, comenzamos por el estreno más importante del 21 de mayo: Grace de Mónaco, cinta que aborda la vida de Grace Kelly durante casi un año entre 1961 y 1962, época en la que el presidente de Francia, Charles de Gaulle, presionó a Raniero III de Mónaco para que modificara sus leyes e impidiera así que los franceses evadieran impuestos. En clave dramática, y a través de los ojos de la princesa, la trama explica la participación de la famosa actriz en el conflicto, así como las crisis a las que se vio sometido su matrimonio como consecuencia de ello. Como suele ocurrir en este tipo de historias, la gran protagonista es la actriz que da vida al personaje histórico, en este caso Nicole Kidman (Stoker), cuyo trabajo no ha estado exento de polémica. El film está dirigido por Olivier Dahan (La vida en rosa), y cuenta en su reparto con Tim Roth (El fraude), Frank Langella (Un amigo para Frank), Paz Vega (The Spirit), Milo Ventimiglia (serie Mob city), Parker Posey (Broken english) y Derek Jacobi (Mi semana con Marilyn).

También se estrenó hace dos días Redención, thriller de acción británico y estadounidense hecho a la medida de Jason Statham (Los mercenarios 2) que sigue la vida de un ex soldado de las Fuerzas Especiales cuyo turbio pasado y las injusticias que a diario ve a su alrededor le llevan a tratar de redimir sus pecados convirtiéndose en una especie de ángel vengador. Los problemas aparecen cuando pasado y presente, ambos marcados por la violencia, terminen encontrándose y obligándole a afrontar sus propios miedos. El film supone el debut en el largometraje del guionista Steven Knight (Promesas del Este), quien también se encarga del libreto. Junto a Statham podremos ver en pantalla a Agata Buzek (Lena), Vicky McClure (This is England), Benedict Wong (Prometheus), Ger Ryan (Dorothy Mills), Anthony Morris (Adam & Paul) y Youssef Kerkour (Cross Eyed).

La comedia dramática tiene a su máximo representante de la semana en Viva la libertà, película italiana escrita y dirigida por Roberto Andò (El manuscrito del príncipe), quien también es autor de la novela en la que se basa. En una clara crítica a la crisis política y de valores en la que vive la sociedad actual, la trama se centra en el secretario general del principal partido de la oposición italiana, quien deja un vacío de poder cuando decide desaparecer sin previo aviso. Aterrado por las consecuencias, su asistente decide sustituirle por su hermano gemelo, filósofo bipolar recién salido del psiquiátrico. Pero lo que comienza siendo una medida desesperada poco a poco se convierte en un éxito mediático que sitúa al falso político en el centro de todas las miradas gracias a un discurso distendido, cercano e irónico. Toni Servillo (La gran belleza) es el principal protagonista, al que acompañan Valerio Mastandrea (El comandante y la cigüeña), Valeria Bruni Tedeschi (En el corazón de la mentira), Michela Cescon (Vincere), Gianrico Tedeschi (El federal), Eric Nguyen (Indochina) y Andrea Renzi (Sara May).

Aharon Keshales y Navot Papushado escriben y dirigen a cuatro manos Big bad wolves, thriller con ciertas dosis de comedia negra procedente de Israel que ha tenido cierta repercusión en varios festivales gracias, entre otras cosas, a su argumento, que sigue las vidas de tres hombres entrelazadas por una serie de asesinatos. Dichos personajes son el padre de la última víctima, el sospechoso de haber cometido los delitos y un policía que actúa en muchas ocasiones al margen de la ley. La sed de venganza y la ausencia de unos límites legales y morales revelará a estos hombres que todos ocultamos un lado salvaje. Lior Ashkenazi (Caminar sobre las aguas), Rotem Keinan (Hahithalfut), Tzahi Grad (Restless), Doval’e Glickman (Michtavim Le America) y Menashe Noy (Beep) son los actores más relevantes.

La última de las novedades que se presentaron el pasado miércoles es A 20 pasos de la fama, documental ganador de la última edición de los Oscar que narra, a través de entrevistas y material de archivo, la vida de las voces anónimas que integran los coros de los más grandes músicos, sin las cuales buena parte de las canciones no serían lo mismo. Escrita y dirigida por Morgan Neville (The cool school), la cinta cuenta con la presencia de Stevie Wonder, Sting o Bruce Springsteen entre otros.

23 de mayo

Vamos con las cintas que llegan hoy. Una de las más interesantes es Dom Hemingway, comedia negra del Reino Unido escrita y dirigida por Richard Shepard (The Matador) que narra la vida de un hábil e inteligente ladrón de cajas fuertes tras 12 años encarcelado. Acompañado de su compinche tratará de cobrar lo que le deben aquellos por los que tuvo que ir a la cárcel, pero una experiencia cercana a la muerte cambiará su perspectiva y le llevará a acercarse más a su hija. Jude Law (El gran hotel Budapest) es el principal atractivo de la cinta, aunque en el reparto también encontramos actores como Richard E. Grant (La dama de hierro), Demián Bichir (serie El puente), Emilia Clarke (serie Juego de tronos), Kerry Condon (La última estación) y Nathan Stewart-Jarrett (serie Misfits).

De Rumanía procede Madre e hijo, intenso drama que aborda la relación entre una madre de 60 años y su hijo de 34, este último dependiente de ella hasta que decide irse a un apartamento con su novia y empezar a hacer su vida. Será en ese momento cuando la madre buscará, por todos los medios, de volver a recuperar su afecto. La situación cambia cuando el hombre se vea involucrado en un accidente de tráfico, algo que aprovechará la madre para intentar manipularle y que vuelva al seno materno. Dirigida por Calin Peter Netzer (Maria), quien también participa en el guión, la película cuenta con Luminita Gheorghiu (Francesca), Bogdan Dumitrache (Loverboy), Ilinca Goia (Talismán), Natasa Raab (Acasa la tata) y Florin Zamfirescu (La muerte del señor Lazarescu) entre sus actores principales.

Finalizamos este repaso con dos documentales. Uno de ellos es el norteamericano Donald Rumsfeld: Certezas desconocidas, que como su propio título indica realiza un repaso a la vida y la carrera profesional del ex secretario de defensa desde sus inicios en los años 60 hasta la invasión de Iraq de 2003. Errol Morris (Rumores de guerra), director y guionista del film, es el único protagonista junto al propio Rumsfeld.

El otro es Las tres vidas de Pedro Burruezo, cinta española que cuenta la vida del músico y artista a través de los tres aspectos que conforman su personalidad: la música, a la que lleva dedicándose desde hace 30 años, el activismo ecológico, y el misticismo y la cultura. La película está dirigida por José López Pérez.

‘Fast and Furious 6’ llega para adelantar a todos los estrenos


Estrenos 24mayo2013Llega el viernes y toca hablar de estrenos. Y como es habitual, la tanda de nuevos títulos que llega a las pantallas españolas viene liderada por una película que está llamada a provocar una asistencia masiva del público a las salas, consiguiendo algo similar a lo que hizo en su momento Iron Man 3, una de las pocas alegrías que ha tenido la taquilla en las últimas semanas. En esta ocasión, coches, adrenalina y mucha acción llegan acompañadas por thrillers, dramas de corte fantástico y mucho cine europeo, entre el que destaca algún que otro título español.

Y vamos con esa primera película. Si hablamos de coches, persecuciones, delitos y peleas aderezado con la presencia de Vin Diesel (Pitch Black) y Paul Walker (Ladrones), muchos tendrán en la mente la saga Fast & Furious. En efecto, hoy viernes, 24 de mayo, llega a España la sexta entrega, titulada cómo no Fast & Furious 6, de nuevo con Justin Lin como director tras encargarse de las últimas películas de la serie. En esta ocasión, la trama transcurre algún tiempo después de la finalización de la anterior película. Tras el golpe orquestado a un imperio mafioso, el equipo dirigido por Diesel y Walker vive dispersado sin poder volver a casa. Sin embargo, su oportunidad de conseguir un indulto llega con la propuesta de detener a una peligrosa banda de conductores mercenarios. Además de los dos protagonistas, muchos rostros conocidos de la saga repiten en sus respectivos papeles, como son Dwayne Johnson (G. I. Joe: La venganza), Michelle Rodriguez (Resident evil), Elsa Pataky (Di Di Hollywood), Tyrese Gibson (Transformers), Shea Whigham (serie Boardwalk Empire) y el rapero Ludacris (Max Payne), a los que habría que sumar nuevas incorporaciones como la de Gina Carano (Indomable) y Luke Evans (Immortals).

Otra de las propuestas más atractivas cambia algo de tercio, aunque sigue teniendo un claro componente del cine de acción. Hablamos de Dead Man Down (La venganza del hombre muerto), thriller que dirige Niels Arden Oplev, director de Millennium 1: Los hombres que no amaban a las mujeres, la primera versión que se hizo de la famosa novela de Stieg Larsson. Este thriller arranca cuando la mano derecha de un señor del crimen debe hacer frente a un asesino que busca acabar con su jefe, no sin antes eliminar a toda la banda uno por uno. En medio de esta situación conoce a una joven que busca venganza por un crimen cometido contra ella. Lo que nadie parece sospechar es que el protagonista oculta un secreto del pasado. Protagonizada por Colin Farrell (Noche de miedo) y Noomi Rapace, precisamente Lisbeth Salander en la versión de Oplev, la película cuenta también con Terrence Howard (Red tails), Dominic Cooper (El doble del diablo) e Isabelle Huppert (Amor).

El otro estreno estadounidense lleva por título Un amigo para Frank y su argumento es, cuanto menos, curioso. Ambientada en el futuro, la historia se centra en un anciano cuya pasión y única actividad son los libros. Dado que su única amiga es la bibliotecaria de su ciudad, sus hijos deciden regalarle un robot que le cuide y le haga algo de compañía. Lo que al principio se convierte en una incomodidad para el hombre poco a poco se irá tornando en amistad y verdadero afecto. Dirigida por Jake Schreier, quien debuta así en el largometraje, esta comedia dramática con tintes de ciencia ficción está protagonizada por Frank Langella (La caja), James Marsden (27 vestidos), Liv Tyler (The ledge), Susan Sarandon (El cliente), Peter Sarsgaard (An education) y Jeremy Strong (Lincoln), entre otros.

Pasando a la producción nacional que llega este viernes lo primero que nos encontramos es La estrella, drama romántico que supone la ópera prima de Alberto Aranda, quien escribe y dirige este film basado en la novela de Belén Carmona, quien también colabora en el guión. Un guión que sigue a una joven cuya felicidad, al menos de forma aparente, se halla en cuidar de los demás. Tanto, que se olvida de cuidar de sí misma. Sin embargo, su don para el flamenco y para la vida en general le llevarán a descubrir que también tiene derecho a ser feliz. Ingrid Rubio (Que se mueran los feos), Carmen Machi (Los abrazos rotos), Marc Clotet (Mil cretins), Fele Martinez (Tesis), Carlos Blanco (Trastorno) y Rubén Sánchez forman el elenco principal.

Chaika es el otro film español, aunque en esta ocasión comparte producción con Georgia y Rusia. Su historia comienza cuando un joven vuelve a su hogar para enfrentarse a lo que queda de su pasado y de su familia. Durante su estancia empezará a recordar viejos y vagos recuerdos que el protagonista tenía de su madre, un viaje que le llevará a descubrir nuevos territorios desconocidos para él y nuevas revelaciones que modificarán esos recuerdos. Un drama en su definición más pura que dirige Miguel Ángel Jiménez (Ori) y que protagonizan Salome Demuria (Çölçü) y Gio Gabunia.

El director inglés Michael Winterbotton regresa a las pantallas españolas con The trip, producción del 2010 que cuenta como principales protagonistas con Steve Coogan y Rob Brydon, actores con los que ya coincidió en 24 Hour Party People. En esta ocasión la historia es una road movie que se centra en dos personajes que realizan un viaje por los mejores restaurantes de la campiña inglesa. Paul Popplewell (Redención), Margo Stilley (9 songs) y Claire Keelan (The last hangman) completan el reparto principal de esta comedia anglosajona.

En cuanto al resto del mundo, una de las películas que se estrenan hoy es El estudiante, realizada en Argentina en 2011. La trama comienza cuando un joven del interior del país sudamericano llega a Buenos Aires para estudiar en la universidad. Sin embargo, pronto comprende que nada de lo que estudia le interesa, por lo que empieza a deambular por la facultad conociendo gente. Todo cambia cuando entabla amistad con una joven que le introduce en política. Poco a poco aprenderá las técnicas hasta convertirse en un dirigente estudiantil. Dirigida por Santiago Mitre (El amor – primera parte), la película está protagonizada por Esteban Lamothe (La vida por Perón), Romina Paula (Medianeras), Ricardo Félix (La paz) y Valeria Correa (El hombre de al lado).

Por último tenemos que mencionar En otro país, film procedente de Corea del Sur que narra diferentes historias relacionadas entre sí a través de elementos comunes como un hotel, un socorrista o el hecho de que las mujeres protagonistas se llaman Anne y tienen relación de un modo u otro con el país asiático. Un drama que dirige Hong Sang-soo (Hahaha) y que protagonizan Isabelle Huppert, que repite estreno gracias a Un amigo para Frank, Kwon Hye Hyo y Jung Yu Mi, quienes debutan en la interpretación, Yoon Yeo-jeong (Hanyo) y Moon So-ri (Sa-kwa).

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