‘Joker’: todos somos pobres payasos


Comenzaba la década de los años 40 del pasado siglo cuando Batman presentaba el primer número de su propia serie. En aquellas viñetas ya aparecía un villano vinculado irremediablemente al Hombre Murciélago: el Joker. El origen de ambos personajes quedaba intrínsecamente relacionado. Menciono todo esto porque la nueva película de Todd Phillips (Salidos de cuentas) sobre cómo este villano se convierte en lo que todos conocemos tiene un giro dramático final que recupera esa idea que muchas veces se ha planteado sobre el destino entrelazado de héroe y antihéroe.

Pero en realidad eso es solo la guinda del pastel. Lo que Phillips (cuya labor tras las cámaras deja algunos momentos brillantes y sobrecogedores), y sobre todo Joaquin Phoenix (Irrational man), ofrecen en Joker va mucho más allá del cómic. En realidad, es difícil clasificar esta película más allá del drama. El magistral guión ahonda, despacio pero sin pausa, en muchos de los males sociales actuales, en la lucha de clases, en la locura y, finalmente, en las consecuencias de nuestras decisiones, personales y políticas. Lo que comienza siendo simplemente la historia de un pobre hombre marcado por una enfermedad mental bajo control gracias a un sinfín de medicamentos termina derivando en una locura con la guerra de clases como telón de fondo. Resulta fascinante apreciar la deriva que toma el personaje de Phoenix y cómo poco a poco construye esa personalidad que, aunque nada tiene que ver con la batalla que se desata al final, la utiliza en su propio beneficio para lograr esa admiración, ese protagonismo que siempre se le ha negado.

En realidad, la película cuenta con multitud de referentes cinematográficos, lo cual ayuda a profundizar en la mente de este personaje tan complejo e interesante que Phoenix eleva a la categoría de leyenda (sería todo un acierto que dos actores lograran Oscars por este mismo personaje). A través de giros argumentales perfectamente estudiados el guión construye un descenso a los infiernos de la mente de un hombre al tiempo que vincula irremediablemente el destino de este Joker con la familia Wayne. Este es, sin duda, otro de los aciertos del film: aunque el trasfondo del cómic siempre está presente, en realidad la historia va más allá de las viñetas. Y como muchas buenas historias, todo se construye más con el relato (algo muy de moda hoy en día) que con la verdad. El primer punto de giro se plantea como algo casi fortuito, defensivo, casi hasta patético. Pero es a partir de ese punto cuando se empieza a edificar todo un entramado en el que la realidad y la ficción se mezclan en la pantalla como una proyección de la mente del protagonista, llevando al espectador por un viaje tan apasionante como inquietante. Una evolución dramática que va de la mano con la evolución del personaje, que pasa de ser un hombre timorato, asustadizo y triste a una figura con tanta seguridad que es capaz de confesar y cometer lo que comete al final del film.

Desde luego, la película es inquietante. La risa histérica que logra Phoenix, con la que en cierto modo se abre y se cierra Joker, acompaña al espectador como la banda sonora de esta locura con crítica social, trasfondo dramático y una lucha de clases que, como no podía ser de otro modo, no viene motivada por este Payaso, sino por el modo en que los ricos tratan a las clases más desfavorecidas (el desprecio de Wayne a las clases pobres llamándoles payasos es el mejor ejemplo). Todo ello compone un complejo mosaico que invita a revisionar el film una y otra vez en busca de referencias cinematográficas, de conceptos morales y sociales y, sobre todo, de esa magistral actuación. Y aquí vuelvo al comienzo. Phoenix hace suyos los papeles de los dos Joker cinematográficos previos para unirlos en uno solo, tanto visualmente como dramáticamente, fusionando en este definitivo rol ambos conceptos de villano. Que estamos ante una gran película es algo incuestionable a tenor de todas las ramificaciones, interpretaciones y lecturas que ofrece esta historia. Pero es que posiblemente estemos ante una de las mejores películas del año.

Nota: 9/10

Phoenix se convierte en ‘Joker’ ante Garci y Sánchez Arévalo


El mes de octubre no podría arrancar de mejor manera en lo que a cine se refiere. Tras cosechar numerosas críticas y empezar a apuntar alto en los principales premios cinematográficos, llega a las carteleras españolas un film que, sin duda, va a ser uno de los estrenos del año. No lo hace solo, pues este viernes día 4 también es el regreso de nombres propios del cine español.

Sin duda el título de la semana es Joker, cinta acerca del origen del archienemigo de Batman que va más allá del propio universo del cómic para convertirse en todo un retrato de la sociedad actual. Dirigido por Todd Phillips (R3sacón), este drama con toques de thriller sigue la vida de un hombre derribado por la sociedad e incapaz de salir adelante. Será entonces cuando se convierta en el personaje conocido como el Joker, desatando una locura que contará cada vez con más seguidores. La película, que cuenta con capital estadounidense y canadiense, está protagonizada por Joaquin Phoenix (Los hermanos Sisters), Robert De Niro (Joy), Zazie Beetz (Deadpool 2), Frances Conroy (serie American Horror Story: Apocalypse), Marc Maron (Mike y Dave buscan rollo serio), Shea Whigham (El vicio del poder) y Brett Cullen (serie True Detective).

Este es el único estreno procedente de Estados Unidos. En lo que a Europa se refiere destaca El crack cero, thriller español que supone el regreso de José Luis Garci tras Holmes & Watson. Madrid days (2012). La trama, al más puro estilo del cine negro, se sitúa seis meses después del suicidio de un afamado sastre. Una misteriosa mujer visita a un detective privado para que investigue lo ocurrido, pues está convencida de que el hombre, que era su amante, fue asesinado. El investigador poco a poco irá descubriendo que existe más de un sospechoso, y más de una motivación para matar a un sastre. El reparto está encabezado por Carlos Santos (El hombre de las mil caras), Miguel Ángel Muñoz (Al final todos mueren), Patricia Vico (El aviso), Luisa Gavasa (El árbol de la sangre), Pedro Casablanc (Dolor y gloria), Belén López (La sal de la vida), Macarena Gómez (Musarañas), Cayetana Guillén Cuervo (Una pistola en cada mano), Paula Echevarría (serie Velvet) y Ramón Langa (Aún hay tiempo).

También regresa este viernes Daniel Sánchez Arévalo (La gran familia española) con Diecisiete, drama español que tiene como protagonista a un joven interno en un centro de menores que participa en una terapia de reinserción con perros. Allí establece un vínculo con un animal, pero cuando el perro finalmente es adoptado el joven, lejos de alegrarse, decide escaparse para buscarlo. Comienza así un viaje en el que participarán su hermanos mayor, su abuela, dos perros, una vaca y otros animales. Entre los principales actores encontramos a Biel Montoro (Blue Rai), Nacho Sánchez, Íñigo Aranburu (El guardián invisible), Kandido Uranga (70 binladens), Itsaso Arana (Acantilado) y Carolina Clemente (Implosión).

Francia y Bélgica colaboran en Una pequeña mentira, adaptación del cómic creado por Artur Laperla y Mario Torrecillas que narra la vida de un niño que trata por todos los medios de levantar el ánimo de su padre. Su gran oportunidad se presentará cuando un importante club de fútbol inglés se interese por el pequeño. Sin embargo, su baja estatura provoca que finalmente sea rechazado. Para no dar una mala noticia a su padre cometerá una pequeña mentira que, poco a poco, ser irá haciendo cada vez más grande. Julien Rappeneau (Rosalie Blum) se pone tras las cámaras de este drama protagonizado por François Damiens (Están por todas partes), Maleaume Paquin (Rémi: Una vida extraordinaria), Ludivine Sagnier (El amor está en el aire), André Dussollier (Le grand jeu) y Laetitia Dosch (Gaspard at the wedding).

Otro de los estrenos europeos es La directora de orquesta, drama biográfico de 2018 escrito y dirigido por Maria Peters (Sonny boy) que aborda la vida de Antonia Brico, joven que sueña con convertirse en directora de orquesta en los años 50. Dado que nadie parece tomarla en serio por ser una mujer, decide enfrentarse al mundo y presentarse a un examen de ingreso en la Orquesta Filarmónica de Berlín. Sus planes se verán trastocados cuando aparezca el amor de su vida y tenga que elegir entre él y sus sueños. Christanne de Brujin, Benjamin Wainwright (Historia de una pasión), Scott Turner Schofield (serie Belleza y poder), Seumas F. Sargent (The philosopher king) y Annet Malherbe (Lucia de B.) son los protagonistas de esta producción de los Países Bajos.

Con algo de retraso nos llega Cuernavaca, producción mexicana de 2017 que, en clave dramática, arranca cuando el mundo de un niño cambia por completo tras el accidente de su madre. Sin nadie que le cuide, es llevado con su abuela paterna en una casa en la que no es querido y en la que tendrá que enfrentarse al rechazo, al seductor y peligroso mundo del hijo del jardinero y a la búsqueda de su padre. La cinta es el debut en el largometraje de ficción de Alejandro Andrade, que escribe y dirige esta historia protagonizada por Carmen Maura (El futuro ya no es lo que era), Emilio Puente, Moisés Arizmendi (Los presentes), Mariana Gajá (Como te ves, me vi) y Diego Álvarez García.

Pasamos a los estrenos de animación, entre los que destaca Tabaluga y la princesa de hielo, film alemán de 2018 dirigido por Sven Unterwaldt Jr. (Otto’s eleven) y que adapta la famosa serie de televisión. La trama tiene como protagonista a un pequeño dragón que conoce a una hermosa princesa de hielo con la que surge algo más que amistad. Juntos deberán embarcarse en la aventura más grande de sus vidas para hacer frente al malvado Hombre de las Nieves. Entre las voces originales encontramos las de Kristin Fairlie (Moon point), Wincent Weiss, Michael Herbig (Cuatro contra el banco), Heinz Hoenig (Radio Heimat) e Yvonne Catterfeld (La familia von Trapp).

También de 2018, aunque esta vez con origen pakistaní, es El rey burro, fábula que arranca cuando el Rey León, monarca de la jungla, decide jubilarse. Para que su sucesor tenga credibilidad, decide convocar elecciones. Un humilde burro lavandero termina siendo candidato contra el sucesor legítimo del rey. Pero lo que nadie sabe, ni siquiera el burro, es que todo forma parte de un macabro plan de la consejera del Rey León para destronarle y hacerse con la corona. Esta ópera prima de Aziz Jindani cuenta con las voces de Afzal Khan (Moosa khan), Shafaat Ali (Parwaaz Hai Junoon), Hina Dilpazir (Saat Din Mohabbat In), Vasay Chaudhry (Armaan), Adeel Hashmi (Bachaana) y Shabbir Jan (Kanebaaz), entre otros.

Para finalizar este repaso, dos documentales. Amazing Grace es el título de una producción estadounidense de 2018 que aborda el concierto que Aretha Franklin dio en la Iglesia Bautista Misionera New Temple en Watts, Los Ángeles, en 1972. Dos días de conciertos que se convirtieron en el álbum más vendido de la artista y que fueron filmados por un equipo de rodaje encabezado por Sydney Pollack (La intérprete). El material, sin embargo, nunca vio la luz, y tras la muerte del director el productor Alan Elliott ha retomado el trabajo para convertirlo en un film dirigido a cuatro manos.

Por otro lado, Varados es el nuevo trabajo escrito y dirigido por Helena Taberna (Acantilado). Este film con capital español se acerca al día a día de los refugiados de larga duración en edificios en Atenas o en campos de refugiados, donde estos hombres y mujeres esperan una documentación que les permita continuar con sus vidas, viviendo mientras tanto en una situación precaria.

‘American Horror Story: Apocalypse’, el culmen de las series de antología


La máxima de una serie de antología es que cada capítulo o temporada cuente una historia diferente con personajes diferentes. Esto se traduce habitualmente en que cada historia es totalmente independiente de la anterior. La serie American Horror Story es uno de los más recientes y notables ejemplos de este formato dramático, pero también es la que ha logrado experimentar con él hasta llegar a una octava temporada que ha logrado al cuadratura del círculo: no solo es continuación de aquella extraordinaria primera temporada, sino que vincula algunas de las historias narradas en otras etapas de esta ficción creada por Brad Falchuk y Ryan Murphy (serie Pose). Eso y que los mismos actores interpretan varios personajes en la misma trama.

En efecto, los 10 episodios de este Apocalypse recuperan lo narrado en la primera y tercera temporada para abordar, con el inconfundible estilo que le caracteriza, el fin del mundo y la llegada del hijo de Satán. Pero a diferencia de otras temporadas, donde se juega con las líneas temporales para narrar un trasfondo dramático, en esta etapa se recurre más bien a un manejo de los diferentes momentos de la propia línea temporal, planteando así al espectador un interesante desafío para descubrir quién es quién en la historia. De este modo, la trama evoluciona de forma original, pasando de plantear una situación de supervivencia de un puñado de personajes a desarrollar un orquestado plan de lucha contra el mal mucho más complejo. Lo más interesante posiblemente sea comprobar que dicho cambio se presenta de un modo orgánico, aprovechando las oportunidades que da el formato episódico (es decir, con ganchos al final de los capítulos) y utilizando una línea argumental muy elaborada y bien planificada desde el principio, a la que se le da una presentación diferente.

Esto provoca dos fenómenos sumamente interesantes, al menos desde un punto de vista puramente profesional. Para empezar, al fusión de historias y tramas que en teoría estaban finalizadas en American Horror Story. La continuación de ambos universos completamente diferentes a través de un argumento único, original y diferente evidencia las posibilidades dramáticas y narrativas que ofrece el séptimo arte si se saben manejar herramientas como el tiempo o la distribución de conflictos dramáticos. Visto así, incluso la serie en su conjunto cambia en algunos matices, pues hasta ahora daba la sensación de que cada temporada había transcurrido en una realidad diferente, algunas desde luego en épocas diferentes. Ahora lo que nos encontramos, sin embargo, es que muchas de estas historias de terror que dan una vuelta de tuerca a leyendas clásicas no solo transcurren en un mismo universo dramático, sino que tienen vínculos y conexiones entre ellas.

Pero lo más llamativo sin duda es el hecho de que muchos actores dan vida a varios personajes a la vez, rompiendo con la idea de que cada personaje diferente tiene que estar interpretado por un actor para una comprensión correcta del argumento. El regreso a la casa de la primera temporada, además de dar pie a otras novedades que explicaré a continuación, recupera algunos roles que lleva a actores que han pasado por las ocho temporadas a interpretar hasta a tres personajes diferentes. Es evidente que, para un espectador que se acerque a Apocalypse sin conocer la historia previa, este guiño dramático puede no entenderse e, incluso, provocar desconcierto al desconocer la trayectoria de todos los protagonistas. Pero en líneas generales la impresión generada es diferente, más bien de estar ante un ejercicio dramático que demuestra que con un grupo de actores limitado se puede lograr una complejidad dramática de un número mucho más amplio de personajes. Y eso es algo que daría para varios análisis.

Viejos conocidos

Pero la continuación de las diferentes historias que han poblado las pesadillas de American Horror Story durante estos años también deja el regreso de viejos personajes y de actores que, en mayor o menor medida, han ido abandonando la serie. No cabe duda de que lo más significativo es la presencia de Connie Britton (serie Nashville) y Dylan McDermott (La lectora) en los personajes que hicieron famosa esta serie en la primera temporada. No solo por la calidad dramática de los mismos, sino porque con su historia, y con la del resto de protagonistas de esa primera historia, se cierra un ciclo y todos aquellos posibles cables sueltos que quedaron en esa casa encantada.

En cierto modo, este Apocalypse es el colofón a un concepto dramático que se ha apreciado en muchas de las temporadas, y que responde a la idea de defensa de la familia ante un mal imparable. Curiosamente, este trasfondo argumental se encuentra en las etapas más complejas y atractivas de esta serie de antología. Concretamente en lo que respecta a estos 10 capítulos, el desarrollo dramático ahonda en las consecuencias de esta idea a todos los niveles, incluyendo el viaje a los infiernos, literalmente, del protagonista, cuya motivación inicial, al menos una de ellas, es encontrar alguien que le quiera como es. La idea se refuerza, precisamente, con ese viaje a través de varios grupos de personas que, lejos de acogerle, tratan de utilizarle para sus propios beneficios.

Este recorrido dramático se convierte, al menos durante buena parte de la temporada (aquella que transcurre de una forma más o menos lineal al narrar el pasado), en un motor de desarrollo muy intenso en el que el espectador se adentra en los sentimientos de un rol que finalmente termina convirtiéndose en el villano. La ventaja de esta arquitectura dramática radica en que el resto de personajes, al menos los principales, ya han sido presentados y desarrollados en otras temporadas, por lo que solo es necesario retomar sus historias donde quedaron y, en todo caso, aportar ciertas pinceladas argumentales. Esto permite que los guionistas se centren por completo en el villano, en su humanidad y su maldad, en su poder y sus debilidades. Y eso, en definitiva, le convierte en un gran villano y, por extensión, hace de la temporada un gran relato dramático.

No cabe duda de que American Horror Story: Apolypse es una de las mejores temporadas de toda la serie. Y lo es porque esta octava historia no solo narra un acontecimiento como el fin del mundo y la llegada del Anticristo, sino que lo hace con inteligencia, sobriedad y una complejidad dramática que, desde luego, no existía en otras temporadas. Pero también lo es porque lleva el concepto de serie de antología un paso más allá, cerrando varias historias abordadas en temporadas anteriores y tomando conceptos y escenarios de muchas otras. Ello ofrece un nuevo punto de vista a toda la serie, y abre las puertas a poder desarrollar nuevas y complejas historias. La guinda del pastel es que este Apocalipsis no es el final, todavía queda terror para algunos años más.

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