Música y zombis se citan con las ‘Mortal Engines’ postapocalípticas


De un tiempo a esta parte la segunda semana de diciembre ha sido elegida por los grandes estrenos para llegar a la cartelera española. No es una decisión al azar. La proximidad de las fiestas navideñas y las vacaciones escolares de los menores convierten ese viernes en una fecha estratégica. Y este viernes, día 14, no es menos, aunque hay que reconocer que los títulos que llegan no han generado una expectación previa como en años anteriores.

Así, el título que pretende arrasar en taquilla es sin duda Mortal Engines, aventura de corte fantástico con capital estadounidense y neozelandés basada en la novela de Philip Reeves ambientada en un mundo post apocalíptico en el que la sociedad tal y como la conocemos ha desaparecido, y en el que la Humanidad se distribuye en enormes ciudades móviles. En la de Londres una fugitiva y un joven de las clases bajas se unirán para luchar contra el líder de esa ciudad, creando un vínculo que cambiará el modo de entender la Humanidad. Christian Rivers debuta en el largometraje con esta historia protagonizada por Hera Hilmar (Medidas extremas), Hugo Weaving (Hasta el último hombre), Robert Sheehan (Geostorm), Stephen Lang (No respires), Jihae (serie Marte) y Joel Tobeck (Accidents happens), entre otros.

Muy diferente es Ana y el apocalipsis, mezcla explosiva de comedia, musical y terror zombie que dirige John McPhail (Where do we go from here?) en una historia que gira en torno a una joven y sus amigos que deberán enfrentarse a los muertos vivientes si quieren poder tener una Navidad tranquila. Y para ello deberán hacer acopio de todo su ingenio y sus fuerzas, marcándose entre medias algún que otro número musical. El reparto de esta coproducción entre Estados Unidos y Reino Unido está encabezado por Ella Hunt (Intruders), Malcolm Cumming, Sarah Swire (God help the girl), Christopher Leveaux (Writers retreat) y Ben Wiggins (Cam2Cam).

Pasamos ahora a los estrenos puramente europeos, y comenzamos con La búsqueda de la felicidad, drama de 2017 que gira en torno a una mujer cuya vida aparentemente perfecta oculta en realidad un vacío interior por los deseos no conseguidos. Sus sentimientos son tan abrumadores que huye de su realidad en un viaje valiente y peligroso para descubrirse a sí misma. Escrita y dirigida por Dominic Savage (Love + Hate), la película cuenta entre sus actores con Gemma Arterton (Melanie, the girl with all the gifts), Dominic Cooper (serie Preacher), Frances Barber (El elegido) y Marthe Keller (Amnesia).

Entre la producción española destaca Miamor perdido, nueva comedia de Emilio Martínez Lázaro (Ocho apellidos catalanes) que arranca cuando una pareja locamente enamorada decide terminar con su amor. El mismo día que rompen el gato callejero que ambos han adoptado (y que solo responde al nombre de Miamor) se escapa. Mientras que ella da por muerto tanto al animal como la relación, él mantiene ambos con vida. Sin embargo, cuando ella descubra que el animal sigue vivo lo considerará una traición y declarará la guerra al que fuera el amor de su vida. Dani Rovira (Superlópez) y Michelle Jenner (Julieta) dan vida a la pareja protagonista, estando acompañados por Antonio Resines (La reina de España), Will Shephard (La tribu), Antonio Dechent (Secuestro) y Vito Sanz (serie Vergüenza).

España, Cuba, Reino Unido y Alemania ponen el capital de Yuli, drama biográfico con la música y la danza como telón de fondo que dirige Icíar Bollaín (El olivo) que toma como base la autobiografía de Carlos Acosta, leyenda de la danza que se convirtió en el primer bailarín negro en interpretar algunos de los papeles más famosos del ballet en compañías como el Royal Ballet de Londres. El propio Acosta se interpreta a sí mismo en la pantalla, estando acompañado por Santiago Alfonso, Keyvin Martínez, Edison Manuel Olbera y Laura de la Uz (La pared de las palabras), entre otros.

También procede de España Trote, cinta que sigue a una joven en una aldea del interior de Galicia que vive con un padre con el que apenas se habla y una madre enferma. Su sueño siempre ha sido poder escapar de ese ambiente opresivo, pero las circunstancias siempre se lo han impedido, hasta que durante unas fiestas su hermano mayor regresa a casa. Xacio Baño debuta en el largometraje con este drama protagonizado por María Vázquez (La playa de los ahogados), Diego Anido (Pedro e o capitán), Celso Bugallo (Palmeras en la nieve), Tamara Canosa (Lobos sucios) y Melania Cruz (A esmorga).

Dinamarca y Alemania colaboran en Expediente 64: Los casos del departamento Q, nueva adaptación de una de las novelas de Jussi Adler-Olsen que, en clave de thriller policíaco, narra la investigación de un detective y su asistente después de que unos obreros encontraran, escondidos tras una pared, tres cuerpos momificados sentados alrededor de una mesa. Las pesquisas les llevarán hasta una institución para chicas que antaño fue conocida por sus experimentos de esterilización forzada, aunque muchos sospechan que los experimentos han continuado hasta el día de hoy. Christoffer Boe (Beast) dirige este film en cuyo reparto encontramos a Nikolaj Lie Kaas (El último rey), Fares Fares (El niño 44), Nicolas Bro (Fantasten), Anders Hove (Over kanten) y Søren Pilmark (Una vida a lo grande).

También es una coproducción el drama romántico Acuarela, en este caso entre Italia y Suiza. El argumento tiene como protagonista a una osteópata de Roma que perdió la vista muy joven, y que ha lucha siempre por tener una vida plena. En una de sus sesiones conoce a un publicista habituado a saltar de cama en cama. La relación entre ambos comenzará como una necesidad para terminar convirtiéndose en un reto. Silvio Soldini (El comandante y la cigüeña) dirige este film de 2017 que cuenta con Valeria Golino (El nombre del bambino), Adriano Giannini (Per amor vostro), Arianna Scommegna (D.A.D.), Laura Adriani (Infernet) y Anna Ferzetti (St@lker) como principales intérpretes.

Desde Bélgica llega Gangsta, thriller dirigido a cuatro manos por Adil El Arbi y Bilall Fallah, directores de Black (2015). La trama sigue a un joven que perdió a sus padres de pequeño y vive con un amigo de su padre en Amberes, donde sueña con convertirse en un legendario pandillero junto a otros tres amigos. Los cuatro se meterán en una guerra de bandas, dejándose llevar por un torbellino de violencia y delincuencia. El reparto está encabezado por Jeroen Perceval (Paradise trips), Matteo Simoni (Ay Ramon!), Dimitri Thivaios, Gene Bervoets (Image) y Hans Royaards (Love blossoms).

Varias son las propuestas de animación de este fin de semana. Ataque a los Titanes. El rugido del despertar es una nueva entrega de la conocida saga de animación japonesa que adapta el manga de Hajime Isayama que llega el jueves día 13. La cinta narra cómo durante la lucha del joven protagonista contra los titanes descubre un impactante secreto que cambiará para siempre su visión de la guerra que libran desde hace décadas, y que le obligará a identificar a aquellos que están de su lado o del lado de los invasores. Dirigida a cuatro manos por Tetsurô Araki y Masashi Koizuka, la película cuenta entre sus voces originales con las de Yûki Kaji (Batman Ninja), Yui Ishikawa (Una voz silenciosa), Marina Inoue (Doraemon: Nobita and the space heroes) e Hiro Shimono (Gekijouban K: Missing Kings).

Aunque posiblemente la cinta más internacional es Stubby, un héroe muy especial, aventura para toda la familia con capital estadounidense, británico, irlandés, francés y canadiense que dirige Richard Lanni (The americans in the Bulge) y que narra la historia real del perro más condecorado del ejército estadounidense, que fue protagonista involuntario durante la I Guerra Mundial. Logan Lerman (Noé), Helena Bonham Carter (Sufragistas), Gérard Depardieu (Sólo se vive una vez), Jordan Black y Jason Ezzell ponen las principales voces en la versión original.

Por último, Ploey, nunca volarás solo es el título de una cinta de animación con capital islandés y belga que tiene como protagonista a una cría de chorlito que es incapaz de volar, y que por lo tanto no puede acompañar a su familia a un lugar más cálido con la llegada del invierno. Con la ayuda de sus amigos logrará sobrevivir en un mundo lleno de peligros. Árni Ásgeirsson (Brim) dirige esta aventura que cuenta con las voces, entre otros, de Jamie Oram (Peppa Big: My first cinema experience), Harriet Perring, Iain Stuart Robertson (Mona) y Richard Cotton (Love actually).

2ª T. de ‘Westworld’, magistral cambio de sentido dentro del laberinto


Los grandes directores y guionistas, presentes y pasados, suelen ser recordados no solo por sus películas, sino por especializarse en un tipo de relatos, en unos valores narrativos, conceptuales y artísticos muy concretos. La historia del séptimo arte está repleta de estos casos. Y aunque habrá quien diga que todavía es pronto para decirlo, en esa categoría de inmortales del cine se encuentran por derecho propio los hermanos Jonathan y Christopher Nolan, guionista y director de Interstellar (2014) respectivamente. En esta ocasión toca hablar del primero, tal vez menos conocido que el segundo pero verdadero cerebro autor de un estilo inconfundible definido por su uso y la combinación de las líneas temporales de la trama. Y la segunda temporada de Westworld es el último gran ejemplo.

Porque si la primera parte fue un ejercicio magistral del manejo de los tempos narrativos, alternando pasado y presente para construir un relato apasionante de redención, búsqueda y liberación, estos nuevos 10 episodios no solo mantienen ese espíritu, sino que dan una vuelta más de tuerca a una historia ya de por sí compleja, cambiando por completo el sentido de lo visto hasta ese momento y convirtiendo lo que parecía una rebelión de las máquinas contra sus creadores en algo más, en una búsqueda del sentido de la vida, en un intento por sobrevivir a su propia materia física. Y no estoy hablando únicamente de los robots. Lo cierto es que esta continuación debería interpretarse más bien como una reinterpretación de lo visto hasta ahora, en todos y cada uno de los aspectos.

En medio de esta revolución, Nolan, creador de la serie junto a Lisa Joy (serie Criando malvas), hace gala de su ingenio para estructurar cada episodio no ya en dos líneas temporales totalmente independientes, sino en tres, añadiendo complejidad y retando al espectador a permanecer atento a la historia y los detalles. Lo cierto es que el reto es fácil de aceptar, pues los personajes adquieren una mayor profundidad dramática. Lo que al principio parecía una mera diversión en un parque temático poco usual se convierte en una búsqueda de la inmortalidad. Aquellos personajes que parecían máquinas rebeldes se convierten en realidad en una suerte de seres mortales que solo desean justicia para años y años de tortura que ahora pueden recordar con total claridad. Lo cierto es que la riqueza de las líneas argumentales de los protagonistas es tal que cada uno daría para varios análisis.

Por lo pronto, lo que queda patente en esta segunda temporada de Westworld es que la idea original de Michael Crichton, autor de la película homónima de 1973, ha quedado empequeñecida. Ya no estamos ante una mera revolución de las máquinas. La idea de que el ser humano que se expone a tecnología para la que no está preparado puede terminar consumido por ella ha dado paso a algo mayor, a la idea de utilizar esa tecnología para alcanzar la inmortalidad, para que el alma permanezca siempre y pueda pasar de un cuerpo artificial a otro. Adquiere ahora más sentido que nunca el título en español de la película original: Almas de metal.

El subtexto, siempre el subtexto

También adquieren sentido muchas de las cosas aparentemente incongruentes de la primera temporada. La búsqueda del laberinto que protagoniza el rol de Ed Harris (Madre!), por ejemplo. También da un nuevo y mucho más interesante sentido a otras secuencias, como la puesta a punto del personaje de Evan Rachel Wood (Allure) por parte de otro protagonista, un magistral Jeffrey Wright (The public) que en esta segunda temporada logra altas cotas interpretativas. Para muchos espectadores posiblemente esto pueda parecer un intento de los creadores de dar continuación a una trama que parecía tener fin en una única temporada, en un intento de alargar la gallina de los huevos de oro. Sin embargo, la mera complejidad de la historia ya rebate cualquier posible argumento en este sentido.

En cinematografía se suele hablar mucho del subtexto, aunque su uso no es tan habitual. Cualquier escena, cualquier diálogo, debe contar algo que no se ve en pantalla, debe mostrar las intenciones ocultas de los personajes. Los grandes hitos del séptimo arte suelen construirse sobre esto. Y Westworld es subtexto puro y duro. Dicho de otro modo, las dos primeras temporadas se pueden entender como texto y subtexto: la primera contaría lo que el espectador ve y la segunda lo que en realidad se esconde tras el parque temático y las motivaciones de los personajes. Y es aquí donde radica la belleza y la magistral labor de Nolan. Estos 10 capítulos se convierten así en una auténtica montaña rusa dramática, calculada milimétricamente para construirse sobre puntos de giro que no solo dan nuevo sentido a las lagunas que, inevitablemente, se forman durante la historia (todas ellas explicadas al final de la temporada), sino que aportan una nueva comprensión al conjunto de la serie, obligando a revisionar no solo los episodios, también los conceptos que hasta ahora se manejaban.

El problema de esta segunda temporada está, sin embargo, en cómo continuar en el futuro. Estando Jonathan Nolan detrás del proyecto es fácil suponer que todo está atado y bien atado, pero el final de esta etapa abre muchas incógnitas, por no hablar de los numerosos personajes que dicen adiós después del fantástico episodio 10. La pregunta más importante es si el espíritu de la serie podrá mantenerse, si las ideas planteadas a lo largo de esta temporada podrán germinar en la siguiente, o si se volverá a dar un giro. Parece evidente que la idea de que los robots se muevan en el mundo real confundiéndose entre los humanos será la base de la historia, pero a partir de aquí las posibilidades son casi infinitas.

Pero hasta que eso llegue, que según parece no será hasta 2020, se puede disfrutar una y otra vez de estas dos temporadas de Westworld. Y digo de las dos porque deben verse casi como una única historia en la que todo tiene un doble sentido, en la que nada es lo que parece. Esta idea subyace en cada uno de los aspectos, desde el primer y clásico primer episodio hasta el último. Si en la primera temporada eso se narraba en las relaciones entre humanos y robots, en esta segunda se produce entre lo visto en aquellos episodios y las verdaderas intenciones mostradas en estos nuevos capítulos. Todo ello en un ejercicio soberbio y magistral que debería estudiarse en las escuelas de guión, con un manejo de los tiempos narrativos sencillamente perfecto, unas interpretaciones impecables y una puesta en escena fascinante. Poco más se puede pedir, salvo que pase rápido el tiempo hasta el siguiente episodio.

Spielberg da rienda suelta a la fantasía en ‘Ready Player One’


La Semana Santa en España obliga a adelantar los estrenos a este jueves, 29 de marzo. Y aunque algún título llegará dos días después, en realidad todo parece tener poca relevancia al que, casi con toda seguridad, será uno de los estrenos más importantes del año, y desde luego una de las películas más taquilleras.

Hablamos de Ready Player One, nueva fantasía de Steven Spielberg (Los archivos del Pentágono) que recoge todas las referencias posibles del cine, los videojuegos y la cultura popular de las últimas décadas. Con un título que resultará familiar para los amantes de los videojuegos de los años 80, la trama sigue a un joven que vive en un futuro donde la esperanza se ha reducido a todo un universo de realidad virtual llamado Oasis, que permite a todo el que entra cumplir sus fantasías. Antes de morir, el creador de este entorno virtual deja un tesoro que permitirá, a quien lo encuentre, controlar la compañía y, en definitiva, la vía de escape para un planeta desolado. El joven iniciará así una carrera para encontrar el tesoro que terminará convirtiéndose en toda una revolución. En el extenso reparto destacan Tye Sheridan (X-Men: Apocalipsis), Olivia Cooke (serie Bates Motel), Ben Mendelsohn (Rogue One: Una historia de Star Wars), Mark Rylance (Dunkerque), Simon Pegg (Star Trek: Más allá) y T.J. Miller (serie Silicon Valley).

Junto a este estreno también llega desde Estados Unidos El justiciero, nueva adaptación de la novela de Brian Garfield, que ya fue llevada al cine en 1974. A medio camino entre el drama y la acción, el argumento arranca cuando un famoso cirujano de Nueva York, felizmente casado y con una hija, es atacado en su casa por tres ladrones. Tras la muerte de su esposa y la violación de su hija la sed de venganza se apodera de él y decide tomarse la justicia por su mano. Eli Roth (El infierno verde) dirige este film protagonizado por Bruce Willis (El último disparo), Vincent D’Onofrio (serie Daredevil), Elisabeth Shue (Persiguiendo Mavericks), Dean Norris (El libro secreto de Henry), Kimberly Elise (Dope) y Beau Knapp (Dirty lies).

Dejamos Hollywood para mirar hacia Europa, concretamente a Francia. Cosas de la edad es el nuevo film escrito (al menos en parte), dirigido y protagonizado por Guillaume Canet (El secreto del hielo), una comedia dramática que aborda, precisamente, la vida del actor y director. En concreto, todo comienza cuando una joven actriz le dice a Canet que ya no es uno de los actores más deseados. Se inicia así un proceso que amenaza con destruir todo lo que había construido hasta ese momento. En el reparto encontramos también a Marion Cotillard (Assassin’s Creed), Gilles Lellouche (Están por todas partes), Philippe Lefebvre (SMS), Ben Foster (Inferno) y Kev Adams (Fiston), entre otros.

También francesa, y también dirigida por un actor, es Barbara, un antibiopic musical de la mítica artista planteado como el proyecto de rodaje del biopic en sí, combinando los preparativos con imágenes de archivo. Mathieu Amalric (Grandes familias) es el encargado de ponerse tras las cámaras y delante de ellas, y a su nombre se suman en el reparto los de Jeanne Balibar (Delight), Aurore Clément (Cegados por el sol), Grégoire Colin (Los canallas), Fanny Imber y Vincent Peirani.

Francia y Bélgica colaboran en Una razón brillante, drama que arranca cuando una joven estudiante de derecho tiene un enfrentamiento en su primer día de clase con un brillante pero cínico y provocador profesor. Obligado a redimirse por su comportamiento, el hombre preparará a la joven para un concurso de oratoria a nivel nacional, lo que obligará a ambos a superar sus diferencias. Dirigida por Yvan Attal (Están por todas partes), la cinta está protagonizada por Daniel Auteuil (Entre amigos), Camélia Jordana (O los tres o ninguno), Yasmin Houicha (Divinas) y Jean-Philippe Puymartin (Les gamins).

La representante española es El club de los buenos infieles, comedia dirigida por Lluís Segura que supone su debut en el largometraje. La historia arranca cuando cuatro amigos de la infancia, todos casados, se reencuentran en una cena de antiguos alumnos. Las copas dan pie a confesar un secreto que todos comparten: que aunque quieren a sus mujeres, ya no las desean, por lo que deciden crear un club de infieles para poder salir sin sus mujeres. Entre los principales actores destacan Fele Martínez (Nuestros amantes), Jordi Vilches (Murieron por encima de sus posibilidades), Hovik Keuchkerian (Toro), Adrián Lastra (De chica en chica) y Albert Ribalta (La maniobra de Heimlich).

Entre el resto de estrenos destaca El Cairo Confidencial, cinta con capital sueco, danés, alemán y francés que tiene la primavera árabe como telón de fondo. En este contexto un detective corrupto es llamado al hotel Nile Hilton de El Cairo para resolver el asesinato de una hermosa mujer, lo que le llevará a introducirse de lleno en la realidad del país y, sobre todo, en el mundo de las élites blindadas por la justicia. Escrito y dirigido por Tarik Saleh (Tommy), este thriller dramático está protagonizado por Fares Fares (El niño 44), Tareq Abdalla (Warda), Yasser Ali Maher (El-Maslaha), Nael Ali (Genenet al asmak), Hania Amar (Mohamed Dubois) y Slimane Dazi (Chouf).

Por último, y con algo de retraso, se estrena el viernes día 30 Veloz como el viento, drama deportivo italiano de 2016 dirigido por Matteo Rovere (Gli sfiorati) que sigue la vida de una joven cuya familia tiene una larga tradición en el mundo del motor. La muerte de su padre hará que su hermano, de 40 años y que ahora es un ángel caído del automovilismo, luche contra sus propios demonios para enseñar todo lo que sabe a su joven hermana, descubriendo ambos el verdadero sentido de la familia. Stefano Accorsi (La nostra terra), Matilda De Angelis (serie Tutto può succedere), Roberta Mattei (Non essere cattivo), Paolo Graziosi (La passione) y Tatiana Luter (One more day) encabezan el reparto.

‘Tyrant’ se deja llevar en una última temporada de final ambiguo


Cómo se convierte un líder en un tirano? ¿Y cómo una serie con un planteamiento puede derivar en un producto sin un objetivo claro? Los motivos son muchos, y la tercera temporada de Tyrant es un ejemplo idóneo de cómo una ficción puede terminar siendo algo ficticio, valga la redundancia. Dicho de otro modo, lo que comienza siendo una especie de thriller familiar que gira en torno al poder, la traición y la violencia termina siendo… pues lo mismo, pero transformando a sus personajes de tal modo que se vuelven irreconocibles, dejándose llevar por una narrativa incontrolada para terminar en un final ambiguo y abierto como pocos. Y todo ello en 10 episodios.

Y es que la serie creada por Howard Gordon (serie Homeland), Gideon Raff (serie Prisoners of war, en la que se basa Homeland) y Craig Wright (serie Sexy money) ha evolucionado de forma irregular e intermitente. Con una trama principal realmente sólida e interesante, los primeros compases sentaron las bases de un drama y thriller político, social y familiar en Oriente Medio, planteando todos los actores posibles, desde los intereses de un país como Estados Unidos hasta los deseos de la sociedad de una libertad que no les otorga una dictadura militar. Todo eso se sigue manteniendo en esta última etapa, y puede que ese sea el gran problema. La ficción, aunque ha sufrido una evidente evolución, no ha cambiado en esencia su dinámica. Da la sensación de que ha sustituido unos personajes por otros, introduciendo por el camino elementos anexos para regular tramas secundarias como el ‘love interest’ o las historias de familiares y amigos.

Esto genera una doble y extraña sensación. Por un lado, la historia de Tyrant evoluciona en una especie de espiral que solo evoluciona hacia más violencia, pero que siempre vuelve a la situación inicial recrudecida por la sangre y la muerte. Y por otro, los personajes principales dan un giro radical a sus personalidades de un modo tosco, algunas veces motivado por un suceso extremo, otras simplemente por la necesidad de la trama, cuando debería de ser al revés o, al menos, una sincronía entre personajes e historia. El mejor ejemplo es el protagonista interpretado por Adam Rayner (Tracers). Cuesta creer que un hombre que ha liderado una revolución y una rebelión contra su hermano asuma el mando de un país de forma temporal, sea incapaz de enfrentarse a sus consejeros y termine haciendo aquello que más odia solo porque está obligado.

A ello se añaden algunos elementos propios de una telenovela destinada a durar cientos de episodios. Hijos secretos, amores pasados que regresan para volver a irse, intrigas familiares, etc. Todo ello envuelve una historia que, por si sola, tiene el suficiente peso dramático como para poder ser desarrollada de forma íntegra, sobre todo en esta tercera temporada, donde el apartado político y social adquiere un mayor protagonismo. Con todo lo que supone una convocatoria electoral, la amenaza del terrorismo, las protestas ciudadanas, los presos políticos y el resto de elementos parece poco necesario centrar la atención en elementos superfluos que solo hacen enrevesar dramáticamente la historia pero que aportan más bien poco a su desarrollo real. Todo ello invita a pensar que esta última temporada, en realidad, iba a tener una continuación. Si no, la serie tendría uno de los finales menos acabados que se recuerdan.Falsas elecciones

Con todo, esta tercera y última temporada de Tyrant ofrece una visión muy interesante sobre cómo el poder corrompe, sobre cómo la venganza consume al ser humano y sobre el modo en que podemos llegar a aprovechar una situación para tratar de salir indemnes de nuestros delitos anteriores. Y todo ello con la sencilla premisa de celebrar unas elecciones democráticas en un país dominado por una dictadura. Esta decisión, más allá del modo en que luego se desarrolla en pantalla, es el desencadenante de toda una serie de consecuencias que componen un interesante mosaico de ideas que, en conjunto, dibujan un desolador panorama acerca de la libertad en un país tradicionalmente controlado con tiranía.

Unas elecciones, falsas al fin y al cabo como se desprende del final de la serie, que a pesar de querer ser democráticas sirven, en definitiva, para los intereses personales de cada personaje que, en mayor o menor medida, participa en ellas. Desde la mujer del dictador que las usa a modo de redención, hasta el amigo crítico del dictador que las utiliza para desmarcarse de esa amistad, todos los personajes encuentran en esta promesa una vía para desarrollar sus miedos, sus anhelos y sus objetivos. Poco parece importar, por tanto, el interés del pueblo, y es este uno de los aspectos más interesantes de esta etapa final. Porque, en efecto, la batalla entre dictadura y democracia se traduce en realidad en un conflicto entre personalismos y sociedad en el que siempre pierden aquellos que defienden lo segundo. Y aquí no tienen cabida ni el amor ni la amistad.

El problema, como he dicho antes, no radica tanto en la trama principal, bien planteada y con hitos dramáticos interesantes. No, el problema está en el desarrollo de dicha trama, en el modo en que se plantean las líneas argumentales secundarias (muchas a modo de telenovela que concuerda poco con el espíritu que pretende tener la serie) y, sobre todo, en algunos puntos de giro obligados para poder mantener un formato poco natural o, por lo menos, en el que los personajes no solo no parecen encajar, sino en el que se les obliga a cambiar su personalidad y su definición según conviene. A priori, estos cambios podrían considerarse una suerte de debate moral (y hasta cierto punto lo es), pero el modo en que se realiza, toscamente y sin asentar previamente las bases de esas dudas éticas, es lo que termina por no encajar correctamente.

Que no exista ese trabajo previo es fruto, precisamente, de que Tyrant introduce líneas secundarias innecesarias que quitan tiempo y protagonismo a lo realmente interesante. Esta tercer y última temporada confirma que en esta serie han existido dos interpretaciones muy diferentes, aquella que pretendía ser un thriller sobrio sobre la dictadura, el poder, el terrorismo y la lucha por la libertad, y otra que pretendía otorgar más dramatismo, más giros argumentales enfocados a enrevesado la parte personal de los personajes. Por desgracia, no es capaz de encontrar el equilibrio, y el final de la serie lo confirma, dejando inacabado el desarrollo de la historia, sin explicar el futuro de los protagonistas y sin cesar ninguna de las principales tramas que se dan cita en esta tercera etapa. Al final, lo que pretendía ser un relato sobre un país de Oriente Medio dominado por la tiranía y el modo en que la libertad se abre camino se queda, precisamente, a medio camino.

El inicio de ‘Star Wars’ llega a los cines con ‘Rogue One’


estrenos-16diciembre2016Varios son los estrenos que se presentan en la cartelera española este viernes, 16 de diciembre, pero en realidad todo parece estar eclipsado por el que es uno de los títulos más esperados, sobre todo por los fans de ‘Star Wars’. Y es que el primero de los spin off que se están preparando para completar el mundo galáctico creado por George Lucas llega a las salas de cine españolas. Con todo, para aquellos que busquen algo diferente a la espectacularidad y la acción de esta propuesta, también hay donde elegir.

Pero desde luego, la cinta más esperada es Rogue One: Una historia de Star Wars, cuya historia se ambienta tiempo antes de aquel primer film dirigido por Lucas y titulado Star Wars: Una nueva esperanza. En concreto, la trama narra cómo un puñado de héroes de la rebelión lograron hacerse con los planos de la Estrella de la Muerte que, posteriormente, pudieron destruir gracias a Luke Skywalker. Aventura, acción y espectaculares efectos especiales son los ingredientes de este film que llega el jueves y que está dirigido por Gareth Edwards (Godzilla) y protagonizado por Felicity Jones (Inferno), Mads Mikkelsen (Doctor Strange), Alan Tudyk (Oddball), Donnie Yen (Dragón), Ben Mendelsohn (Exodus: Dioses y reyes), Forest Whitaker (La llegada), Diego Luna (Blood father) y Alistair Petrie (El rostro de un ángel), entre muchos otros.

En lo que respecta al resto de estrenos, destaca la británica El infiltrado, film dirigido por Brad Furman (Runner Runner) que adapta el libro de Robert Mazur, policía que se infiltró en una banda de narcotraficantes colombianos junto a otros dos compañeros. Bryan Cranston (Trumbo: la lista negra de Hollywood), John Leguizamo (Hermanísimas) y Diane Kruger (De padres a hijas) dan vida al trío protagonista, a los que se suman Amy Ryan (El puente de los espías), Benjamin Bratt (Infiltrados en Miami) y Juliet Aubrey (El jardinero fiel).

También es interesante Operación Anthropoid, coproducción de Reino Unido, Francia y la República Checa que narra el atentado contra Reinhard Heydrich, uno de los más temidos jerarcas nazis e ideólogo del Holocausto. Conocido como ‘El carnicero de Praga’ o ‘El Verdugo’, su asesinato a manos de la resistencia checa entrenada por el ejército británico se enmarca dentro de una operación orquestada por Winston Churchill para desestabilizar el nazismo en la zona. Dirigida por Sean Ellis (Metro Manila), la cinta está protagonizada por Jamie Dornan (Cincuenta sombras de Grey), Cillian Murphy (En el corazón del mar), Charlotte Le Bon (El desafío), Toby Jones (El hombre que conocía el infinito) y Bill Milner (Winter).

Desde Francia llega el drama Éternité, adaptación de la novela de Alice Ferney acerca de los encuentros que dan vida a un árbol genealógico, desde una joven de 20 años que se casa en el siglo XIX hasta su nieta, que recorre un puente de París para encontrarse con su novio 100 años después. Dirigida por Tran Anh Hung (Tokio Blues), la película cuenta con un notable reparto encabezado por Audrey Tautou (La delicadeza), Bérénice Bejo (El pasado), Mélanie Laurent (Enemy), Jérémie Renier (Saint Laurent) y Pierre Deladonchamps (El desconocido del lago).

Francia también está presente en El tesoro, film que produce junto a Rumanía y que ha sido escrito y dirigido por Corneliu Porumboiu (12:08 al este de Bucarest). La cinta, de 2015, arranca cuando un joven padre al que le gusta leerle a su hijo las aventuras de Robin Hood para ayudarle a dormir recibe la visita de su vecino. El motivo no es otro que explicarle que cabe la posibilidad de que en su jardín haya enterrado un tesoro. Aunque al principio no lo cree, sus ganas de aventuras podrán finalmente con su escepticismo. Cuzin Toma (Ursul), Corneliu Cozmei, Adrian Purcarescu y Cristina Cuzina Toma encabezan el reparto.

Otro de los estrenos puramente europeos es La comuna, cinta con capital danés, sueco y de los Países Bajos cuya historia se centra en un matrimonio que, al heredar un viejo caserón, decide invitar a vivir a varios amigos a la vivienda. Desde ese momento todas las decisiones se toman en común, y las discusiones se convierten en lo habitual. Pero el delicado equilibrio se verá amenazado cuando el hombre, profesor de arquitectura, se enamore de una alumna suya que se ha mudado a la casa. Dirigida por Thomas Vinterberg (La caza), este drama cuenta en su reparto con Ulrich Thomsen (serie Banshee), Fares Fares (El niño 44), Trine Dyrholm (Alguien a quien amar), Ole Dupont (Comeback), Julie Agente Vang (Rosita) y Lars Ranthe (Kartellet).

España y Argentina producen El faro de las orcas, drama basado en la novela de Roberto Bubas que sigue el viaje de una madre con su hijo autista hasta la Patagonia Argentina. Allí conocerán a un guardafauna con una relación muy especial con las orcas de esta zona del mundo. La relación que establecen los tres cambiará sus vidas para siempre. Gerardo Olivares (Entrelobos) dirige esta película protagonizada por Maribel Verdú (Felices 140), Osvaldo Santoro (Séptimo), Ana Celentano (La isla del viento), Joaquín Rapalini (Las Ineses), Joaquín Furriel (Cien años de perdón) y Ciro Miró (Que Dios nos perdone).

También es una coproducción, en este caso entre España y República Dominicana, el drama romántico Falling, cinta escrita y dirigida por Ana Rodríguez Rosell (Buscando a Eimish) cuya trama arranca cuando un hombre decide invitar por un día a su ex mujer a República Dominicana, donde vivieron algunos de sus mejores años. Si ella acepta, después de esas 24 horas le entragará las llaves de la casa que ambos tienen en Berlín. Tiempo que, además, el aprovechará para tratar de cambiar los recuerdos que su ex tiene de su relación. El reparto está encabezado por Emma Suárez (Julieta), Birol Ünel (Noche de venganza), Alejandrina Castillo, Gabriel Tineo y Celines Toribio (America).

Puramente latinoamericana es Violencia, ópera prima escrita y dirigida en 2015 por Jorge Forero que cuenta con capital colombiano y mexicano y cuyo argumento se divide en tres historias protagonizadas por tres personajes rodeados de una violencia que está por encima de ellos. A través de sus pequeñas decisiones para poder sobrevivir se aborda la realidad de un país y la tragedia de la guerra. Rodrigo Vélez (El vuelco del cangrejo), Nelson Camayo (El páramo) y David Aldana son los protagonistas.

Finalmente, una de animación. Axel, el pequeño gran héroe es una producción china de 2014 que alerta sobre los riesgos del cambio climático con una historia que transcurre en el planeta Cacahuete, donde un joven alborotador de un pueblo que padece una sequía extrema emprenderá un viaje en busca de un bosque que ha visto en sueños y que podría ser la salvación no solo de sus vecinos, sino de todo el planeta. La cinta supone el debut en el largometraje de Leo Lee.

Fin de semana de adaptaciones en la cartelera española


Estrenos 15abril2016Abril está siendo un mes especialmente prolífico en lo que a estrenos se refiere. A diferencia de semanas anteriores, en lo que va de mes los estrenos se suceden por decenas de forma constante, ofreciendo al espectador una notable variedad de géneros donde elegir. Y este viernes, 15 de abril, no es diferente. Desde la fantasía hasta el drama, pasando por la comedia, el thriller o la dramatización histórica, las novedades de esta semana tienen un denominador común: la mayoría son títulos con cierto peso.

Es el caso, por ejemplo, de la nueva versión de El libro de la selva, novela de Rudyard Kipling que, en esta ocasión, está rodada en imagen real, con personajes humanos de carne y hueso, y aprovechando la tecnología 3D. La historia es la conocida: un niño que se ha criado con lobos en la selva se ve obligado a abandonar su manada y el mundo que siempre ha conocido ante la amenaza de varios animales que le ven como un peligro. Acción, aventura y humor son las claves de esta cinta dirigida por Jon Favreau (Iron Man) y con el debutante Neel Sethi como Mowgli, que estará arropado por las voces de Bill Murray (Aloha), Ben Kingsley (El desafío), Idris Elba (Caza al asesino), Lupita Nyong’o (12 años de esclavitud), Scarlett Johansson (¡Ave, César!), Christopher Walken (Jersey Boys) y Giancarlo Esposito (serie Érase una vez).

Muy diferente es Victor Frankenstein, coproducción entre Estados Unidos e Inglaterra que reinterpreta el personaje del famoso doctor de Mary Shelley. En concreto, cuenta la historia a través de los ojos de Igor, el famoso ayudante del doctor, al que conoce cuando todavía es un joven estudiante de medicina, y al que ayuda a convertirse en la leyenda que ha perdurado a lo largo de los años. Paul McGuigan (El caso Slevin) es el encargado de poner en imágenes esta trama protagonizada por James McAvoy (X-Men: Días del futuro pasado), Daniel Radcliffe (Amigos de más), Andrew Scott (Spectre) y Jessica Brown Findlay (Lullaby).

Y como no hay dos sin tres, también llega este fin de semana otra adaptación, en este caso del film argentino El secreto de sus ojos (2009), titulado para la ocasión El secreto de una obsesión. La historia se centra en el brutal asesinato de la hija adolescente de una supervisora del FBI, hecho que cambia por completo las vidas de los integrantes de su equipo, y que tendrá consecuencias incluso varias décadas después. Dirigido por Billy Ray (El precio de la verdad), este drama está protagonizado por Julia Roberts (Agosto), Nicole Kidman (No confíes en nadie), Chiwetel Ejiofor (Marte), Michael Kelly (serie House of cards) y Don Harvey (Vice), entre otros.

Entre los estrenos europeos destaca sobremanera El héroe de Berlín, drama histórico con capital francés, alemán y canadiense que narra la victoria de Jesse Owens en las Olimpiadas de Berlín en 1936, bajo el gobierno de Hitler. La cinta aborda los problemas sociales y raciales a los que tuvo que enfrentarse el joven atleta antes de decidirse a competir en representación de Estados Unidos. Stephen Hopkins (Bajo sospecha) es el encargado de dirigir el film, en el que encontramos a Stephan James (Selma), William Hurt (La huésped), Jeremy Irons (Hermosas criaturas), Jason Sudeikis (Somos los Miller) y Carice van Houten (serie Juego de tronos).

Desde Reino Unido llega The Lady in the van, comedia dramática que lleva a la gran pantalla la historia real vivida por el guionista de la cinta, Alan Bennett (La locura del Rey Jorge), durante 15 años. En ese tiempo una mujer aparcó su furgoneta en el acceso a la casa en la que vivía el hombre. Lo que comenzó como un favor con cierto recelo se terminó convirtiendo en amistad. Dirigida por Nicholas Hytner (El crisol), la película está protagonizada por Dominic Cooper (Need for speed), Maggie Smith (El exótico Hotel Marigold), James Corden (Into the woods), Eleanor Matsuura (Blood moon) y Jim Broadbent (Paddington).

Francia propone para esta semana el drama romántico Mi amor, cinta dirigida por Maïwenn (Polisse) que arranca cuando una joven sufre un grave accidente mientras esquiaba. El largo proceso de rehabilitación le llevará a pensar en una tumultuosa relación con un hombre al que adoró más que a su vida, pero con el que todo ha terminado. El reparto está encabezado por Vincent Cassel (El niño 44), Louis Garrel (Un castillo en Italia), Emmanuelle Bercot (Clément) e Isild Le Besco (Una nueva amiga).

Otro de los estrenos europeos es Redención: Los casos del departamento Q, tercera adaptación de las novelas de Jussi Adler-Olsen que cuenta con capital noruego, danés, alemán y sueco, y cuya trama comienza cuando se descubre el mensaje en una botella lanzada al mar, un grito de ayuda escrito en sangre. El caso llega al departamento Q, encargado de crímenes sin resolver, dando lugar a una investigación que llevará a los policías a retomar un viejo y diabólico caso. Dirigida por Hans Petter Moland (Uno tras otro), la cinta cuenta con los algunos de los actores de los anteriores films, entre ellos Nikolaj Lie Kaas (serie Forbrydelsen), Fares Fares (serie Tyrant), Jakob Oftebro (Cuando despierta la bestia) y Johanne Louise Schmidt.

También cuenta con capital de varios países el drama histórico Reina Cristina, traslación a la gran pantalla de la vida de Cristina de Suecia, una mujer avanzada a su tiempo y que mantuvo en todo momento una lucha interna entre sus responsabilidades, sus deseos de vivir la vida de una determinada forma, el amor de su padre y las enseñanzas de su religión. Producida entre Finlandia, Alemania, Canadá, Suecia y Francia, la película está dirigida por Mika Kaurismäki (Divorcio a la finlandesa), y su reparto está encabezado por Malin Buska (Happy End), Sarah Gadon (Enemy), Michael Nyqvist (serie Hora cero) y François Arnaud (Yo maté a mi madre).

Con algo de retraso se estrena Cantinflas, biopic del famoso actor mexicano producido por ese país en 2014. En concreto, la trama gira en torno al desarrollo de La vuelta al mundo en 80 días (1956), película que le valió al cómico un Globo de Oro. Dirigida por Sebastian del Amo (El fantástico mundo de Juan Orol), la película está protagonizada por Óscar Jaenada (La fría luz del día), Michael Imperioli (serie Los Soprano), Joaquín Cosio (Jirón de niebla) y Teresa Ruiz (Mariachi gringo).

Finalmente, desde Argentina llega El incendio, drama dirigido por Juan Schnitman (Grande para la ciudad) cuya premisa inicial es tan sencilla como contundente. Una joven pareja está a punto de entrar a vivir en su nuevo piso, pero el futuro de esa vida juntos se ve retrasado porque el agente inmobiliario se retrasa en la entrega de llaves. Ese breve espacio de tiempo es el detonante que hará aflorar los celos, los reproches, los anhelos y las dudas en la pareja. Pilar Gamboa (Todos mienten) y Juan Barberini (El estudiante) son los dos protagonistas.

‘Los minions’ llegan a la cartelera para encontrar a su villano favorito


Estrenos 3julio2015Con permiso de lo nuevo de Pixar este viernes, 3 de julio, llega a los cines españoles la que posiblemente sea la cinta de animación más esperada del verano. Y todo apunta a que se convertirá en el nuevo blockbuster encargado de arrasar en la taquilla. Pero los más pequeños de la casa no son los únicos que disfrutarán en una sala de cine. Comedia, drama, thriller policíaco y algún que otro interesante documental completan la oferta de estrenos de la semana.

Aunque como es evidente, comenzamos el repaso por Los minions, la primera aventura en solitario de los famosos personajes amarillos de las dos entregas de Gru, mi villano favorito. Tal es el éxito de estos seres que esta cinta se ha propuesto explicar sus orígenes. Desde la Prehistoria hasta los años 60 del siglo XX, la película narra cómo tres de estos personajes emprenden un viaje por medio mundo para encontrar un villano al que puedan servir después de siglos perdiendo líderes. Los tres héroes encontrarán en una diabólica villana a su objetivo, pero deberán actuar contrarreloj si quieren salvar a su propia especie. Humor y acción se combinan de la mano de Kyle Balda (Lorax: En busca de la trúfula perdida) y Pierre Coffin, responsable de la saga Gru, en un film que cuenta con las voces originales de Sandra Bullock (Gravity), Jon Hamm (El chico del millón de dólares), Michael Keaton (RoboCop), Allison Janney (Espías), Steve Coogan (Philomena), Geoffrey Rush (La mejor oferta) y Steve Carell (Foxcatcher), entre otros.

También comedia, aunque de cariz diferente, es Aprendiendo a conducir, nueva película de Isabel Coixet (Mi otro yo) producida en 2014 en Estados Unidos. A medio camino entre el drama y el romance, la trama se centra en una escritora de Manhattan que decide sacarse el carnet de conducir cuando su vida pasa por uno de los momentos más difíciles. Para lograr su objetivo empieza a tomar clases con un refugiado político que se gana la vida como taxista e instructor, iniciándose una relación que se estrechará con el paso de los meses. El reparto está encabezado por Ben Kingsley (El médico), Patricia Clarkson (The East), Grace Gummer (serie The Newsroom), Jake Weber (Asalto al poder) y Sarita Choudhury (serie Homeland).

Una de las películas más recomendadas allí donde se ha estrenado y proyectado es Lo que hacemos en las sombras, comedia negra con capital norteamericano y neozelandés que aborda el tema de los vampiros desde una perspectiva cuanto menos original: tres amigos que comparten piso en Nueva Zelanda tratan de integrarse en la sociedad haciendo lo que hace cualquier joven de su edad. Sin embargo, hay una diferencia notable: son inmortales y beben sangre humana. Cuando uno de ellos convierte a un humano no les quedará más remedio que enseñarle las ventajas y responsabilidades de su nueva condición, aprendiendo por el camino unas cuantas cosas del mundo moderno. La película está escrita, dirigida y protagonizada por Jemaine Clement, que debuta de este modo en la dirección, y Taika Waititi (Boy), a los que se suman en el reparto Jonny Brugh (How to meet girls from a distance), Cori Gonzalez-Macuer (Eagle vs. Shark) y Ben Fransham (30 días de oscuridad).

La cinta española de la semana es Asesinos inocentes, thriller que arranca cuando un joven universitario en una situación personal muy comprometida recibe la oferta de asesinar a uno de sus profesores. El crimen le permitirá salir del paso y recuperar el control de su futuro. Lo llamativo de la oferta es que quien se la hace es el propio profesor. Ópera prima de Gonzalo Bendala, la película cuenta entre sus intérpretes con Miguel Ángel Solá (El corredor nocturno), Maxi Iglesias (Mentiras y gordas), Aura Garrido (El cuerpo), Luis Fernández (serie Los protegidos) y Javier Hernández (serie El barco).

Y si hace exactamente un mes llegaba a la cartelera Misericordia: Los casos del Departamento Q, ahora le toca el turno a Profanación: Los casos del Departamento Q, nueva adaptación de la novela danesa de Jussi Adler-Olsen realizada en 2014 y que en esta ocasión sitúa a los detectives ante un asesinato relacionado con un caso de hace 20 años. En aquel momento dos jóvenes fueron brutalmente asesinados, pero cuando todo apuntaba a un grupo de estudiantes de clase alta un extraño se declaró culpable y fue condenado. Ahora la aparición de un nuevo cuerpo llevará a los policías a reabrir viejas heridas y a introducirse en una peligrosa espiral de violencia. Dirigida por Mikkel Nørgaard, responsable de la primera película, en el reparto repiten los nombres principales de Fares Fares (El niño 44) y Nikolaj Lie Kaas (serie Forbrydelsen), a los que se suman Pilou Asbæk (serie Borgen), David Dencik (El topo) y Sarah-Sofie Boussnina (Bora Bora).

Francia, Grecia y Bélgica están detrás de Cuestión de actitud, drama dirigido por Panos H. Koutras (Strella) que narra el viaje que realizan dos hermanos adolescentes tras la muerte de su madre. Desde Atenas a Tesalónica, su recorrido tiene por objetivo encontrar al padre que nunca conocieron y participar en un concurso de canciones populares que podría cambiar sus vidas. Romanna Lobats (Roz), Aggelos Papadimitriou, Nikos Gelia, Kostas Nikouli y Yannis Stankoglou (Wild duck) conforman el reparto principal.

La propuesta más internacional es El padre, producción en la que colaboran Alemania, Francia, Polonia, Italia, Canadá y Turkia y que relata la masacre ocurrida en la ciudad turca de Mardin en 1915, cuando el ejército se llevó por separados a hombres y mujeres de la comunidad armenia. En medio del caos un hombre consigue sobrevivir, iniciando un viaje para tratar de encontrar a sus hijas. Dirigida por Fatih Akin (Soul kitchen), la película cuenta entre sus actores con Tahar Rahim (Samba), George Georgiou (Mamma mía!), Makram Khoury (Magic men), Akin Gazi (serie Da Vinci’s demons) y Simon Abkarian (La marche).

Y sin duda uno de los títulos más interesantes de la semana es Los caballos de Dios, drama del 2012 coproducido entre Francia, Bélgica, Túnez y Marruecos que aborda un tema tan actual como el islamismo radical. La cinta arranca cuando un joven sale de la cárcel convertido en islamista. Su encuentro con su hermano pequeño, lejos de ser emotivo, se convertirá en el primer paso para el pequeño se convierta en mártir de la Yihad. Basado en la novela de Mahi Binebine, el film está dirigido por Nabil Ayouch (Mektoub) y protagonizado por los debutantes Abdelhakim Rachid, Abdelilah Rachid, Ahmed El Idrissi Amrani, Hamza Souidek y Badr Chakir.

También del 2012 es Nosotros y yo, nuevo film del director Michel Gondry (Rebobine, por favor) que vuelve a explorar la intimidad de las relaciones humanas, en este caso a través de un grupo de adolescentes que acaban de terminar su curso escolar en un colegio del Bronx. Durante el viaje en autobús que les llevará de vuelta a casa el jaleo inicial provocado por los diferentes grupos dará paso a relaciones más personales, más cercanas, entre estudiantes que no tienen nada en común. Producida entre Estados Unidos, Francia y Reino Unido, el reparto está encabezado por Michael Brodie, Teresa Lynn, Laidychen Carrasco, Raymond Delgado y Jonathan Ortiz.

El documental de la semana lleva por título Cuero y tinta. De producción española, es la ópera prima de José Luis Sánchez Maldonado, y explora la relación del deporte y el periodismo a lo largo de los años. Una relación que ha creado miles de amantes al deporte y que ha encumbrado a grandes estrellas y deportistas sin tener en cuenta los colores o las pasiones individuales.

‘El niño 44’: sin crimen en el paraíso


Gary Oldman y Tom Hardy en un instante de 'El niño 44', de Daniel Espinosa.En una época cinematográfica en la que el apartado técnico ha alcanzado casi la perfección distinguir una buena película de otra mala es una ardua tarea. Hay excepciones, claro está, pero por regla general el lenguaje narrativo o los efectos visuales son similares de un film a otro. Ante esto, solo queda analizar la esencia, aquello por lo que siempre comienza una película: el guión. Puede ser repetitivo, pero con casos como la nueva película de Daniel Espinosa (Dinero fácil) es más que evidente que sin un buen guión nunca, jamás, podrá haber una buena película. Y un pequeño matiz: un mal guión no implica necesariamente malos personajes o situaciones inverosímiles.

No, un mal guión queda definido por su desarrollo dramático, por el tratamiento que hace de las líneas principal y secundarias de la trama. Y en esto falla estrepitosamente El niño 44, una suerte de thriller que deambula sin objetivo claro durante buena parte de su metraje en un intento por ofrecer al espectador algo más que la mera investigación de una serie de asesinatos en un entorno, el de la URSS, en el que no podían existir este tipo de crímenes por ser una enfermedad capitalista. Mal planteada desde el principio (para explicar la situación de los personajes no es necesario desarrollar secuencias completas), la película no posee un objetivo claro. Las revelaciones y los puntos de giro parecen ubicados en puntos de la trama equivocados, lo que genera una serie de desajustes alarmantes. Por poner un ejemplo, desde que se produce el primer asesinato hasta que el protagonista decide ponerse a investigar se suceden una serie de tramas secundarias que poco o nada aportan al thriller, salvo para convertirlo en un relato de envidias y corruptelas en el seno de la Unión Soviética. Y eso son unos 30 minutos.

Lo cierto es que lo mejor, y lo que salva un poco los muebles, es su reparto, que hace lo que puede con unos personajes poco definidos, básicos en sus motivaciones y que muchas veces actúan por instinto más que por unos objetivos claros. Cabe señalar en este sentido que los personajes secundarios son unos de los más damnificados por el mal diseño del guión, que les condena a tener presencia minoritaria a pesar de estar llamados a jugar un papel más relevante. Es lo que ocurre cuando la historia no fluye de forma natural, cuando se trata de obligar a los personajes y al propio desarrollo dramático a ir por un cauce en lugar de dejar que todo discurra por otro.

La verdad es que El niño 44 es un quiero y no puedo. Su intención de abarcar un sinfín de matices que definan el contexto social en el que transcurre la historia genera, en realidad, tantos desarrollos como historias tiene la película. Quizá la más absurda sea la persecución a homosexuales, sin relación alguna con los asesinatos y de una gratuidad asombrosa. Todos los problemas surgen, no cabe duda, de su mal elaborado guión, en el que las secuencias no solo no fluyen de forma orgánica, sino que están mal estructuradas. La cinta logra salvar en cierto modo su situación gracias a los actores y a una realización que, todo sea dicho, tiene un lenguaje interesante en algunos momentos que contrastan con otros caóticos y de caligrafía ininteligible. Las intenciones son buenas, pero aunque se trate de ocultar el crimen en el paraíso, las pruebas son tan evidentes que no queda más remedio que reconocer el delito.

Nota: 5/10

El terror y el fantástico marcan el inicio de los estrenos de junio


Estrenos 4junio2015Hacía bastante tiempo que no se producía lo que tiene lugar hoy jueves, 4 de junio. Y no me refiero al adelanto en la fecha de los estrenos, sino a que éstos están liderados por dos títulos que podríamos enmarcar en el thriller fantástico de terror. Desde luego, la novedad más interesante es terror en estado puro, pero su más inmediato acompañante, a pesar del retraso de su llegada, también cuenta con un marcado sentido del terror o, al menos, una malsana atmósfera. Claro que no son las únicas novedades entre las que puede elegir el espectador. De hecho, el resto distan mucho del carácter aterrador de estas.

Pero comencemos por Insidious: Capítulo 3, continuación de la saga iniciada en 2010. Ópera prima de Leigh Whannell, actor que da vida a uno de los personajes de la saga (y que vuelve a aparecer en esta tercera entrega), su trama transcurre unos años antes de los acontecimientos de las dos partes anteriores. En esta ocasión el centro de atención del ataque del ente sobrenatural es una adolescente a la que la médium protagonista de la saga deberá ayudar para que no se convierta en un vehículo de entrada al mundo de los vivos. Terror atmosférico, tensión y más de un susto es lo que promete esta historia protagonizada por Dermot Mulroney (Agosto), Stefanie Scott (Sin compromiso), Angus Sampson (The mule), Lin Shaye (Ouija) y Tate Berney (Complacent).

Y con mucho retraso llega Horns, una de las películas que más han dado que hablar desde sus primeros pases allá por 2013 debido a una trama que sigue a un joven que es acusado del asesinato de su novia de toda la vida. Acosado por el pequeño pueblo en el que vive, una mañana se despierta con dos incipientes cuernos que crecen conforme pasan los días. Pero eso no será lo único extraño. La presencia de esos cuernos hará que la gente se sienta en la obligación de decirle la verdad, iniciando de este modo una reacción en cadena de consecuencias inesperadas. Intriga, drama y algo de terror aterrizan con este film que llega de la mano del director Alexandre Aja (Las colinas tienen ojos) y que cuenta con un reparto encabezado por Daniel Radcliffe (La mujer de negro), Juno Temple (Maléfica), Max Minghella (Los idus de marzo), Joe Anderson (serie The river), Kelli Garner (serie Pan Am), Heather Graham (R3sacón), David Morse (Yellow), Kathleen Quinlan (La protegida) y James Remar (serie Dexter).

Cerramos el repaso a los estrenos norteamericanos con Negocios con resaca, comedia gamberra dirigida por Ken Scott (Starbuck) cuya historia se centra en el propietario de un pequeño negocio y sus dos socios que viven una época difícil hasta que se presenta ante ellos el contrato de sus vidas. Dispuestos a conseguirlo a toda costa, viajan a Europa para cerrar el acuerdo, pero el viaje terminará siendo una auténtica fiesta que pondrá en peligro sus propias carreras. Vince Vaughn (Los becarios), Tom Wilkinson (Selma), Dave Franco (Malditos vecinos), Sienna Miller (El francotirador), Nick Frost (Bienvenidos al fin del mundo) y James Marsden (X-Men) dan vida a los roles principales.

Entre los estrenos españoles hay que destacar Requisitos para ser una persona normal, debut en el largometraje de ficción de la actriz Leticia Dolera (Kamikaze), quien escribe, dirige y protagoniza esta comedia cuya trama arranca cuando una joven de 30 años cuya vida parece no ir a ningún sitio decide plantearse como reto vital ser una persona normal. Sin trabajo, echada del piso en el que vive, sin vida romántica y con una relación familiar complicada, su primer pasó será descubrir en qué consiste ser una persona normal. Junto a Dolera encontramos a Manuel Burque (Perdona si te llamo amor), Silvia Munt (Remake), Jordi Llodrá, Alexandra Jiménez (Casi inocentes) y Miki Esparbé (Perdiendo el norte) entre los intérpretes.

Sin salir de Europa, otra de las novedades es Phoenix, drama alemán de 2014 basado en una novela de Hubert Monteilhet que transcurre unos años después de la II Guerra Mundial. La historia sigue el viaje de una superviviente de Auschwitz que regresa a Berlín con la cara destrozada. Tras someterse a una reconstrucción emprende la búsqueda de su marido, un músico ario, con la intención no solo de recuperar su pasado, sino de comprobar si su amor fue real o una simple farsa. Christian Petzold (Barbara) dirige el film, mientras que Nina Hoss (El hombre más buscado), Ronald Zehrfeld (Finsterworld), Nina Kunzendorf (Meine Schwestern), Uwe Preuss (Der Samurai) e Imogen Kogge (Si no vosotros, ¿quién?) encabezan el reparto.

Alemania también está presente en Misericordia: Los casos del Departamento Q, thriller del 2013 en el que también está invertido capital danés y sueco. Basada en la novela de Jussi Adler-Olsen, la película arranca cuando un inspector de policía es relegado a un departamento de casos sin resolver tras cometer un error durante uno de sus casos. Lo que comienza siendo un castigo pronto se convertirá en un importante caso que tiene como protagonista a una joven política a la que la policía da por muerta tras su desaparición durante un viaje, algo que el inspector no tiene tan claro. Dirigida por Mikkel Nøgaard (Klovn: The movie), la cinta está protagonizada por Nikolaj Lie Kaas (serie Forbrydelsen), Fares Fares (serie Tyrant), Troels Lyby (Headhunter) y Per Scheel Krüger (Kandidaten).

Y desde Cuba nos llega Conducta, nuevo drama escrito y dirigido por Ernesto Daranas (Los dioses rotos) cuya trama se centra en la relación de un joven con su veterana maestra. El pequeño, que vive con su madre drogadicta, entrena perros de pelea para poder subsistir económicamente. Ese entorno de violencia muchas veces se traslada a la escuela, en la que su maestra parece ser la única capaz de comprenderle y de manejar su ira. Pero cuando la mujer enferme y una sustituta llegue al aula la referencia del joven desaparecerá, entrando en una espiral que obligará a la nueva profesora a enviarlo a un centro educativo de conducta. Cuando la veterana maestra regrese y se oponga a las medidas empleadas la permanencia de ambos en la escuela se verá comprometida. El reparto está encabezado por Yuliet Cruz (Habana Eva), Silvia Águila (Amor vertical), Armando Valdes Freire y Alina Rodríguez (Chamaco).

Terminamos este repaso a los estrenos con el documental Hotel Nueva Isla, producción española dirigida por Irene Gutiérrez, quien de este modo debuta en el largometraje, y Javier Labrador (They are we). Con muchos componentes biográficos y dramatizados, los directores narran la historia del último habitante de un lujoso hotel en ruinas, quien se niega a abandonar el edificio porque está convencido de que entre sus paredes se esconden tesoros que los anteriores moradores dejaron allí.

1ª T de ‘Tyrant’, o el desarrollo antinatura de la trama y sus personajes


'Tyrant' presenta las luchas de poder de una dictadura árabe en su primera temporada.Lo bueno de que las series de televisión aumenten en calidad es que los matices en narrativa, fotografía o planificación pueden apreciarse con más claridad. Esto permite diferenciar entre las producciones destinadas al puro entretenimiento y aquellas que buscan algo más. Y digo esto sin menosprecio a ninguna de ellas, pues sin la presencia de las primeras no podrían existir las segundas. Esta idea no debe ser un impedimento para apreciar fallos y virtudes de una ficción como Tyrant, creada por Gideon Raff (Train) cuya premisa podría haber producido algo más complejo que el folletín que realmente es.

El autor de la serie israelí en la que se basa la norteamericana Homeland narra en esta primera temporada cómo el hijo exiliado del dictador de un país árabe, médico de profesión y renegado de los crímenes de su familia, regresa tras más de 20 años a su tierra natal para asistir a la boda de su sobrino. A partir de este momento los acontecimientos se precipitarán hasta el punto de que el espectador sospechará que el tirano al que hace referencia el título no es realmente el dictador. Vista en líneas generales, su argumento ofrece todos los elementos necesarios para convertirse en un interesante thriller en el que cualquier matiz en un diálogo o en una mirada genere un punto de inflexión que de un sentido distinto a la serie.

Sin embargo, estos primeros 10 episodios de Tyrant optan por un desarrollo tópico, previsible en muchas situaciones y con poco interés en los personajes, planteados bajo un prisma extremadamente sencillo. De hecho, el mayor problema de la serie (que no el único, ni mucho menos) es precisamente la necesidad de los guionistas de convertir a los protagonistas en meros arquetipos que reaccionan de forma meridianamente clara ante los acontecimientos que se suceden. El dictador violento y dominado por sus pasiones; la mujer norteamericana ingenua; una esposa calculadora y ambiciosa. Y así sucesivamente. Todo ello no sería un problema si no fuera porque la historia, en realidad, tiende en todo momento hacia una complejidad mucho mayor que va desde las revoluciones de un pueblo oprimido hasta el golpe de estado perpetrado por el protagonista.

Y es aquí donde la serie tropieza constantemente. Resulta poco creíble, por no decir incoherente, la evolución de los personajes, sobre todo de la familia norteamericana. Que en un mundo donde las noticias vuelan ninguno sepa de las atrocidades que se cometen en el país resulta ridículo, pero puede comprenderse como una necesidad dramática. Pero que los personajes oscilen entre la ingenuidad y el rechazo, y entre el horror y la ignorancia, de los actos que ven con sus propios ojos durante su estancia en el país es un problema insalvable del tratamiento de los personajes. Todo ello tiene su fundamento en el hecho de que la propia evolución dramática de los protagonistas les empuja en una dirección que sus creadores no pueden consentir por no ajustarse al tono general de la serie, lo que en última instancia provoca unos contrastes dramáticos que derivan en secuencias ciertamente ilógicas.

Unos actores de foto

Curiosamente, lo mejor que puede ofrecer Tyrant es su reparto, al menos parte de él. Y más concretamente, la parte que da vida a la rama árabe de la familia protagonista. Ashraf Barhom (Ágora), quien da vida al hermano dictador del protagonista, es quizá el mejor representante de esto. Su encarnación de un rol que actúa movido por sus instintos más básicos logra que el espectador termine identificándose con él, precisamente porque su violencia se entiende más como la de un animal acosado que como la de un sádico asesino. También resulta interesante el carácter regio que otorga Moran Atias (Los próximos tres días) a la esposa de aquel, en un papel con pocas sombras pero no por ello carente de cierto atractivo.

Con todo, el tono general del reparto se mantiene en la misma línea que el resto de elementos de la producción, es decir, en un perfil bajo. Si la trama se mueve en todo momento por cauces que no generen grandes complicaciones o situaciones complejas que deriven en giros argumentales impactantes, los personajes terminan por resultar casi irrisorios en ese intento por encajar en una historia que ni siquiera parecen entender. El envoltorio para este regalo entretenido pero con poco contenido es una fotografía suave, sin grandes contrastes y con poca expresividad. Los entornos son siempre cálidos, casi ideales, evitando así crear una confusión en el mensaje que recibe el espectador.

Curiosamente, el único momento en el que todo cambia llega con la conspiración que se desarrolla en los últimos episodios, más o menos desde que comienza el tercer acto de la temporada. Es aquí donde no solo la fotografía adopta formas más sugerentes, sino que incluso los personajes parecen más complejos dentro de su propia naturaleza de arquetipos. Sin embargo, esto no logra ser suficiente para que la impresión general de estos 10 capítulos cambie. Más bien, aporta un cierto grado de interés para afrontar la segunda temporada ya anunciada.

Una segunda temporada que, esperemos, sepa evolucionar hacia un terreno algo más complejo y elaborado. No parece muy probable, pero desde luego a Tyrant no le faltan argumentos para poder cambiar. De mantener el desarrollo dramático actual y esa imperiosa necesidad de dirigir a los personajes por caminos no naturales sin duda los próximos episodios generarán expectación, pero no provocarán más que un ligero entretenimiento en el que el espectador deberá hacer esfuerzos para no encontrar las irregularidades. Pero eso deberá ocurrir mientras las consecuencias del intento de golpe de estado se desarrollan. Por ahora, las impresiones de esta primera temporada no son demasiado positivas.

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