‘Secretos de Estado’: la espía con conciencia


Aunque la realidad supera muchas veces la ficción, no siempre es así. Y desde luego, el modo en que ocurren los acontecimientos normalmente no es mejor que un buen relato. La nueva película de Gavin Hood (Espías desde el cielo) tiene un poco de todo, lo que a muchos les entusiasmará y a otros, sin embargo, les aburrirá. Un poco de todo.

Posiblemente el aspecto más débil de Secretos de Estado es, precisamente, la historia real que se encuentra detrás de este drama. No porque no sea interesante, sino porque, como evidencia el desarrollo argumental, tiene muchos momentos de espera en los que la acción apenas avanza, en los que los tiempos de la justicia se imponen a los ritmos del relato. En este punto, la labor de Hood es encomiable al intentar (no siempre lo consigue) amenizar la historia con un interesante montaje y con algunos personajes secundarios cuya función se limita a ser meros agentes del cambio, que no es poco. Si a eso le sumamos la rápida resolución de la historia, como de hecho ocurrió en realidad, nos encontramos con un film al que se le podría pedir más de lo que ofrece.

Pero esta impresión no es del todo real. La película es un relato contundente acerca de las prácticas corruptas de un gobierno, el de Estados Unidos, y la complicidad de otro, el británico, para ir a una guerra manifiestamente ilegal, amparada en información falsa y para la que no se duda en manipular no solo informes, sino a la opinión pública y al resto de estados. Bajo este prisma, Hood compone un relato paralelo al oficial a través de la protagonista, una joven espía a la que Keira Knightley (Colette) aporta, como en todos sus trabajos, un grado más de complejidad y dramatismo. Con la combinación de imagen real de declaraciones de dirigentes con los acontecimientos narrados el espectador cuenta con una visión distinta de lo que pudo conocerse allá en 2003. Es en este punto, así como en la interesante investigación periodística, donde la película crece en todos sus aspectos, convirtiéndose en un relato más complejo acerca del abuso de poder, la conciencia y el desafío a las instituciones cuando se cometen errores.

Así, Secretos de Estado ofrece poco más de lo que promete. En otro contexto, con otro director y otros actores, posiblemente ni siquiera hubiera llegado a las salas de cine, condenándola a algún horario de sobremesa en una de las televisiones en abierto. Pero por fortuna no ha sido así. Y digo “por fortuna” no porque la historia ofrezca al espectador un relato inolvidable, sino porque la mano de Hood, la fotografía y la labor de los actores, todos ellos más que notables, dan la oportunidad de reinterpretar algunos de los acontecimientos de este siglo XXI, de comprender cómo se gestaron algunos hitos históricos basados en mentiras interesadas del poder. Y eso no siempre es fácil de narrar.

Nota: 7/10

‘El puente de los espías’: hombre firme, hombre tranquilo


Tom Hanks y Mark Rylance protagonizan 'El puente de los espías'.Hay algo en el cine de Steven Spielberg que le diferencia del resto. Dicho así, puede sonar a obviedad, pero lo cierto es que nadie, ni siquiera los mejores directores del panorama actual, tienen la magia que tiene el director de La terminal (2014). Llámese magia, aunque me decanto más por un lenguaje tan particular como universal, capaz de aprovechar al máximo todos los elementos de la narrativa audiovisual para componer cualquier tipo de historia. Y todo ello alejado de histrionismos y montajes alocados que no solo impiden una correcta comprensión de lo que sucede, sino que son señal de poco control sobre el resultado final.

Un director firme y tranquilo, como los protagonistas de El puente de los espías, una de esas cintas que en manos de otro director podría considerarse menor, pero que el talento de Spielberg convierte en un drama humano, en un thriller con tintes sociales y morales muy marcados, en una compleja y sencilla historia, en definitiva. Porque sí, la trama es más bien simple, e incluso su desarrollo dramático es excesivamente lineal. Pero es en lo que sucede durante ese viaje donde se halla el verdadero atractivo del film, principalmente en unos diálogos que juegan en todo momento al gato y al ratón, ofreciendo una segunda lectura que, como sugieren todos los profesores de guión cinematográfico, es lo que debe tener toda conversación.

En este sentido, la mano de los hermanos Coen (Un tipo serio) también se aprecia a lo largo de la trama. Su humor negro y su humanización de los personajes hace de esta historia de la Guerra Fría, de espías y de líderes de la inteligencia norteamericana y soviética, un compendio de ironías a cada cual más notable. Precisamente esto es uno de los valores más interesantes del film, pues permite apreciar el estoico aguante del rol de Tom Hanks (Al encuentro de Mr. Banks), espléndido como siempre, ante los engaños y envites de personajes que se consideran por encima del bien y del mal. La postura de este abogado de seguros ante el suceso, no solo el canje de prisioneros sino, en general, ante la justicia norteamericana, es todo un alarde de sinceridad moral. Y posiblemente esa defensa de los valores norteamericanos, con unos discursos algo patrióticos, es lo que más chirríe en la película.

Y es que, en el fondo, El puente de los espías no es un alegato a favor o en contra de un estilo de vida. Es, simple y llanamente, la defensa de una forma de ser, de la integridad moral del individuo ante los ataques y las tentaciones de la sociedad por dar gusto a los instintos más básicos y primarios, desde el miedo hasta la dominación del otro. Es aquí donde logra los mejores momentos, aunque sin perder de vista el contexto en el que se mueve (la construcción del Muro de Berlín y lo que ocurre en dicho lugar es aterrador). Spielberg vuelve a demostrar, si es que alguien necesita que se lo demuestren, que está lejos, muy lejos, de los grandes directores del momento. No digamos ya de los realizadores encargados de productos precocinados.

Nota: 8/10

Tráiler de ‘Spectre’: el reencuentro muy esperado de James Bond


Uno de los momentos del tráiler de 'Spectre', nueva aventura de James Bond.Hace más o menos un día que ha salido el primer avance en movimiento de Spectre, la nueva aventura de James Bond, de nuevo bajo la batuta de Sam Mendes tras el éxito que supuso Skyfall hace 3 años. Un éxito que se debió, en parte, a la particular visión que imprimió el director a un personaje y a una estructura narrativa limitados por la cantidad de aventuras cinematográficas que ha protagonizado. Ésta será la número 24, pero no por ello parece haber perdido energía. De hecho, si atendemos a este primer teaser-tráiler, el veterano agente está más en forma que nunca.

Y curiosamente, no se ve ninguna secuencia de acción, lo que ya da una idea de lo que podremos encontrar en el film. Evidentemente, esto no quiere decir que no vaya a haberla, pero sí que la trama vuelve a tener un peso relevante en el conjunto. Habrá quien piense que Skyfall fue en extremo sencilla, pero eso no quiere decir que su trama no estuviera bien estructurada y tuviera una importancia notable sobre todo en el protagonista. Siguiendo esta idea, lo que muestra este primer avance son precisamente las consecuencias de lo ocurrido en aquel film, lo que establece una conexión entre ambos y entre los anteriores protagonizados por Daniel Craig (Millennium: Los hombres que no amaban a las mujeres), lo que ya de por sí supone una reinterpretación profunda del personaje. En esta ocasión, la trama se centra en la investigación de Bond de una siniestra organización secreta de nombre SPECTRE que parece conectada con su pasado. Todo mientras la sede del servicio secreto ha sido destruida y hay un nuevo M al mando.

De nuevo, la mano de Mendes se deja ver incluso en las pocas imágenes que se adelantan en el tráiler que encontraréis a continuación. Los contrastes entre luces y sombras, las siluetas y ese ritmo pausado de la cámara dotan al conjunto de un aspecto diferente, ahondando en los aspectos más oscuros y misteriosos del protagonista, y abordando ahora un pasado que muy pocas veces se ha mostrado en pantalla, lo que sin duda ayudará a conocerle. Claro que no solo de eso vive el tráiler, y por extensión el fan. La última imagen, que acompaña a este texto, es sumamente sugerente: “ha pasado mucho tiempo, y finalmente, aquí estamos”. Aunque no se le vea claramente, no es difícil descubrir quién es el villano que la dice, y sobre todo cómo la dice.

A estrenar entre octubre y noviembre de este mismo año, la cinta cuenta con un impresionante reparto, como suele ser habitual, en el que se dan cita Ralph Fiennes (El gran hotel Budapest), Monica Bellucci (El aprendiz de brujo), Léa Seydoux (La bella y la bestia), Dave Bautista (Guardianes de la galaxia), Christoph Waltz (Big Eyes), Ben Whishaw (The Zero Theorem), Naomie Harris (Ninja Assassin), Andrew Scott (Pride) y Rory Kinnear (The Imitation game). A continuación, el tráiler.

‘Skyfall’: Bond encuentra sus lugares más oscuros


Han pasado 50 años, 23 películas (y otras tantas ocasiones en las que ha salvado al mundo) y muchos villanos muertos. Y, de lejos, es en la nueva película en la que James Bond es más James Bond. El personaje interpretado por Daniel Craig (Resistencia) por tercera vez consecutiva se mira en el espejo de las novelas de Ian Fleming para ser más fiel al original literario, dejando a un lado ese carácter dandy y seductor de sus predecesores y explotar su lado más cínico, oscuro y alcohólico. Pero no es el único cambio en este Skyfall que dirige de forma magistral Sam Mendes (Jarhead).

De hecho, lo que más llama la atención de este Bond 23, nombre que tuvo el proyecto durante bastante tiempo, es su falta de pirotecnia y su diálogo directo con el espectador, convirtiendo al personaje en un ser más realista, sin que eso evite ciertos excesos propios de la serie. Por supuesto, existe acción, y con un estilo muy marcado, pero esta no acapara la atención de una historia que, aunque puede parecer sencilla, posee un trasfondo mucho mayor, sobre todo si se tiene en cuenta los cambios que produce en las futuras entregas del agente secreto más famoso del mundo. En este sentido es fundamental la labor de Javier Bardem, villano de la función y un personaje que ya ha entrado en los anales de la saga como uno de los más complicados y siniestros antagonistas del trajeado agente secreto. Su claridad de intenciones, su intencionado amaneramiento y su detallada planificación elevan al personaje casi por encima del resto, de lo que es responsable, en buena medida, el propio actor, que ofrece otro trabajo sublime.

Este nuevo Bond supone, en cierto modo, el final de una etapa. Más allá de la introducción de nuevos personajes y la pérdida de otros, este Skyfall es la última entrega de una trilogía que comenzó con 007: Casino Royale y que narra los inicios del personaje. Con lo ocurrido a lo largo de sus cerca de dos horas y media se retoman los elementos más clásicos de la saga, incluyendo la famosa secretaria con la que Bond tontea sin éxito. Aunque no es el único homenaje que contiene el film. Frases, secuencias e incluso vehículos refuerzan esa sensación de devolver al personaje a un estado original, aunque modificando la interpretación que el espectador tendrá de él a partir de ahora.

Y de eso tiene gran parte de culpa la labor de Mendes. Gracias a ese estilo personal y elegante que imprime a todas sus imágenes, la nueva entrega de James Bond contiene, ya desde el principio, una serie de recursos únicos, hermosos y dramáticos que confieren a la película un estrato de interpretación mayor. Baste como ejemplo la presentación tanto del protagonista como del antagonista, ambos acercándose a cámara, o algunos combates a contraluz en el que lo único que se aprecia son las siluetas. La filmografía del director constata un estilo narrativo preciosista, casi pictórico, y eso aplicado a una saga como esta no hace sino convertir al film en una pieza tan extraña como continuista. Sin duda, una de las mejores entregas de los últimos años a la que pocas cosas se le pueden achacar (la mayoría secundarias) si se tiene en cuenta que estamos ante una película algo atípica en comparación con las anteriores aventuras del agente secreto. Aunque algo sí hay en común con las demás: los títulos de crédito iniciales, una auténtica joya.

Nota: 8/10

Diccineario

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