1ª T. de ‘American Gods’, el viaje del héroe en la guerra de los dioses


Puede que para muchos el nombre de Neil Gaiman no tenga especial interés, pero el autor británico no solo es uno de los creadores de fantasía más interesantes de las últimas décadas, sino que su interpretación de los mitos y los dioses clásicos invita a una reflexión sobre el mundo, el ser humano y la sociedad que muy pocos escritores consiguen. Y eso es precisamente lo que se esconde tras la primera temporada de American Gods, adaptación en formato de serie de una de sus novelas más conocidas. Recién estrenada la segunda etapa, es obligado revisar algunos de los pilares narrativos de los primeros ocho episodios de la ficción creada por Bryan Fuller (serie Hannibal) y Michael Green (guionista de Blade Runner 2049).

Para aquellos que no conozcan su argumento, la historia arranca cuando un hombre sale de prisión. Ese mismo día se entera que su novia y su mejor amigo han muerto en un accidente de tráfico que apunta a que estaban teniendo una aventura. El expresidiario conoce además a un misterioso hombre que responde al nombre de Sr. Miércoles, quien le contrata para iniciar un viaje que le llevará a ser protagonista en una guerra en la que los antiguos y los nuevos dioses y mitos luchan por el favor y el control de los hombres. Visto así la serie podría entenderse como una propuesta de ciencia ficción al estilo más clásico, pero nada más lejos de la realidad. De hecho, Fuller y Green realizan un planteamiento completamente diferente, optando más por el drama y la intriga y, sobre todo, por un desarrollo de personajes muy arriesgado en los tiempos que corren.

Porque al igual que los antiguos dioses de American Gods, esta primera temporada recurre a algo que ya no suele verse, y es dedicar toda una temporada, episodio tras episodio, a desarrollar los orígenes, motivaciones y posicionamiento de cada uno de los personajes secundarios que aparecen en la historia. De este modo, esta etapa se convierte más en un escaparate de seres míticos, de dioses en la tierra que pasan desapercibidos entre nosotros pero a los que se les rinde, o se les ha rendido alguna vez, culto de un modo u otro. Y es algo completamente gratificante. Como ocurre con los nuevos dioses (los nuevos media, los media, la tecnología, …), el actual ritmo de la sociedad parece impedir una cierta pausa y reflexión, y que una serie de estas características sea capaz de desafiar esto para presentar algo más pausado y tradicional es, a la vez que admirable, una suerte de vínculo metalingüístico entre realidad y ficción que hace aún más compleja la serie.

Para muchos tal vez esta estructura narrativa de esta primera etapa sea algo negativo para la propia ficción, y hasta cierto punto es cierto, pues centrar la atención en los personajes secundarios muchas veces distrae del objetivo principal, e incluso impide un seguimiento natural de la trama. Sin embargo, enriquece notablemente el universo en el que se desarrolla la acción, y teniendo en cuenta la complejidad que se antoja va a tener el argumento, resulta gratificante poder conocer las motivaciones y la posición de cada uno de los roles. Esto permite, además, una reinterpretación de muchos seres mitológicos y divinos de diferentes culturas y épocas de la civilización, una seña de identidad de Gaiman que los creadores de esta ficción televisiva logran captar a la perfección.

Composición de las tramas

Todo ello genera, por otro lado, algo muy interesante para cualquier profesional y aficionado a las complejas historias, y es la construcción de un “árbol” de tramas en el que cada arco argumental secundario es una rama que se une al resto en un tronco central que no es otro que la guerra que se avecina. Vista así, esta primera temporada de American Gods se convierte en un interesante compendio de detalles y líneas dramáticas que se entrelazan, se nutren y modifican unas a otras, y sobre todo se hacen crecer entre ellas. El viaje de los dos protagonistas permite al espectador asomarse a una visión de las creencias religiosas antiguas (y modernas, aunque en menor medida) tan particular como acertada, pero ante todo le permite descubrir los vínculos de esas antiguas deidades, de su devenir durante siglos en una tierra en la que la fe parece haber desaparecido. A través del Sr. Miércoles, rol magistralmente interpretado por Ian McShane (John Wick: Pacto de sangre), se va desenmarañando una intrincada madeja de viejos rencores, de encuentros pasados y de traiciones presentes.

Aunque la parte dramática no sería nada sin un apartado visual espléndido que no solo saca el máximo provecho a la historia en sí, sino que capta la esencia estética de la obra de Gaiman. A medio camino entre la belleza y la visceralidad, la complejidad dramática de los personajes se nutre con una puesta en escena única que oscila entre la road movie y el viaje del héroe para encontrar su sentido en el mundo. Asimismo, la serie aprovecha para presentar los ambientes en los que se mueven los secundarios, cada uno de ellos definiéndoles de una forma muy precisa que contribuye, además, a esa reinterpretación de los mitos que realiza Gaiman. Todo ello, fondo y forma, crea una obra diferente, no apta para todos los públicos y capaz de poner a prueba la paciencia de muchos espectadores. Pero no hay atajos para poder afrontar la complejidad de una historia de estas características, y al igual que ocurre con otras series de dimensiones tan grandes, la paciencia al final tiene su recompensa.

Esta primera temporada nos deja, por tanto, el viaje iniciativo de un héroe que se adentra en un mundo de dioses, mitos y seres mágicos. Un mundo que convive con el nuestro a plena vista y que, sin embargo, el común de los mortales es incapaz de ver. Bajo este prisma, esta ficción se convierte en una versión moderna de clásicas historias, lo que aporta al conjunto un sentido mucho mayor, engrandeciendo su propia esencia y trascendiendo sus propias limitaciones televisivas para revelarse como una historia atemporal, única y brillante. Serían necesarias muchas entradas en este rincón de Internet para analizar todos y cada uno de los matices que representan a los dioses, así como cada interpretación que de sus mitos se realiza. Baste decir que, por ejemplo, los personajes de Anubis e Ibis son sencillamente perfectos, cada uno convertido en una versión moderna de su función en el Antiguo Egipto, balanza del juicio de Osiris incluida.

Lo que representa este comienzo de American Gods es el punto de partida de un complejo juego en el que los intereses y los conflictos se contraponen unos con otros. La belleza formal de su propuesta, la profundidad de sus personajes y de sus arcos dramáticos, y el toque de humor característico de Gaiman (la escena con todos los Jesús provocados por las ramificaciones de la religión católica es tan hilarante como cierta) componen ocho episodios no solo recomendables, sino sumamente interesantes para todo aquel aficionado a la historia, a los mitos clásicos y, sobre todo, al contraste que generan con una sociedad de consumo como la actual. Fuller y Green componen una sinfonía en la que cada paso del viaje, cada dios o ser mitológico que aparece, queda representado por una nota característica que enriquece el conjunto hasta dotarlo de una vida única, propia y diferente a lo visto habitualmente en televisión.

‘Legend’: locura por partida doble


Tom Hardy da vida a los gemelos Kray en 'Legend'.Dentro de la historia del crimen, los hermanos Kray tal vez no serán tan conocidos como los grandes nombres de Estados Unidos. Pero la locura de estos gemelos londinenses y lo que lograron en el Londres de los años 60 es, sin duda, equiparable a los más conocidos capos de la mafia norteamericana. O al menos eso se desprenden de la nueva película de Brian Helgeland (Payback), una obra irregular en su ritmo pero cuyos valores la convierten en un film a tener en cuenta, sobre todo gracias a la labor de su principal estrella, Tom Hardy (Sin ley), que vuelve a cargar sobre sus hombros una tarea compleja.

Posiblemente lo más interesante de Legend sea el análisis que realiza de la relación de los hermanos, uno clínicamente desequilibrado y el otro… bueno, se podría decir que su inteligencia superaba a su locura. Pero más allá de sus personalidades, a priori diferentes pero en el fondo parecidas, lo verdaderamente atractivo es la conexión entre ambos, ese amor-odio que genera un delicado equilibrio incapaz de mantenerse ante las adversidades del exterior, ya sean en forma de esposa, ya sea por encarcelamiento. En este sentido, los momentos protagonizados por los gemelos, que centran el grueso de la trama, dejan algunas de las secuencias más memorables de la trama. Y es aquí donde Hardy demuestra una vez más el gran actor que es, afrontando sin miedo alguno la difícil tarea de dar vida a dos personajes tan dispares, con reacciones tan diferentes y con lenguajes físicos únicos.

El problema del film, sin embargo, es la carencia de ritmo en su tramo final. Y no es un problema menor. Narrada por el personaje de Emily Browning (Plush), quien dicho sea de paso no termina de estar a la altura de las circunstancias, la historia pierde fuelle precisamente cuando se centra en la relación de pareja de uno de los hermanos y el rol de Browning. La forma de afrontar la decadencia de su matrimonio no termina de cuajar, en buena medida porque la actriz no logra dar una réplica sólida a Hardy, aunque también tiene mucho que ver el desvío de la atención del meollo del argumento, es decir, del mundo del crimen londinense.

Pero a pesar de todo, Legend termina revelándose como una cinta sumamente entretenida, por momentos divertida y por momentos dramática, que tiene a su máximo valedor en un Tom Hardy espléndido. Es cierto que posee numerosos talones de Aquiles, tanto en su base dramática como en la labor de algunos actores, sobre todo secundarios. Y aunque esto resta valor a la impresión final que deja el film, las reflexiones que arroja sobre los lazos familiares y las lealtades resultan muy interesantes. Una producción muy recomendable.

Nota: 7/10

La cartelera española se llena de nombres propios después de Reyes


Estrenos 8enero2016Con el nuevo año 2016 llega, como suele ser habitual en estas fechas, la época de los estrenos más interesantes del año, aquellos que luchan y lucharán por los principales premios cinematográficos en todo el mundo. Uno de ellos ya llegó el pasado 1 de enero, y este viernes, día 8, no se queda atrás. Claro que no son las únicas novedades. La ciencia ficción, el terror, el drama y una amplia variedad de géneros se dan cita en la cartelera española.

Aunque desde luego el título más interesante es Joy. Y lo es sobre todo por los nombres que sustentan el proyecto, cuya relevancia en los últimos años ha sido notable. Tras las cámaras está David O. Russell, y delante de ella encontramos actores como Jennifer Lawrence, Bradley Cooper y Robert De Niro, que ya coincidieron con el director en El lado bueno de las cosas (2012). En esta ocasión la trama se centra en una joven que logra abrirse camino en el mundo de los negocios, aunque para ello tenga que luchar contra su propia familia y contra una tormenta de emociones que pondrá a prueba la confianza que deposita en aquellos a los que considera amigos. En el reparto de esta comedia también encontramos a Édgar Ramírez (Líbranos del mal), Virginia Madsen (Walter) e Isabella Rossellini (Pollo con ciruelas).

Muy diferente es el thriller biográfico que propone Legend, adaptación de la novela de John Pearson que narra el ascenso y la caída de los hermanos gemelos Kray, los gánsteres más famosos de Londres en los años 60. El director Brian Helgeland (Payback) es el responsable de poner en imágenes esta historia protagonizada por Tom Hardy (Locke) en un doble papel, Emily Browning (Pompeya), Taron Egerton (Kingsman: Servicio secreto), Christopher Eccleston (serie The Leftovers), David Thewlis (Macbeth) y Chazz Palminteri (Último recurso).

Completa el trío principal de novedades otro nombre propio. Maggie es el título del nuevo intento de Arnold Schwarzenegger (Terminator: Génesis) de recuperar su hueco en el cine y, en particular, en el género fantástico. La historia se ambienta en el mundo de los zombis, y más concretamente en algo poco habitual en este tipo de films: el proceso de transformación. Todo comienza cuando un padre debe hacer frente a la enfermedad que ha contraído su hija, un virus que la transformará en un ser peligroso y que obliga al hombre a mantenerla en cuarentena y recluida en casa. Ópera prima de Henry Hobson, la cinta cuenta en su reparto con Abigail Breslin (Agosto), Joely Richardson (Más allá del amor), Jodie Moore (Heaven’s rain) y Rachel Whitman Groves (Dunaway hearts).

Más terrorífica es Exorcismo en el Vaticano, producción que vuelve a incidir en Dios y el Diablo, en las posesiones y en la lucha del bien y el mal. Aunque en esta ocasión la trama trata de ir más allá y se centra en una joven cuya vida cambia cuando empieza a ver que su mera presencia provoca dolor y muerte a los que la rodean. Cuando el Vaticano se fija en ella, decide iniciar un exorcismo pensando que está poseída por un demonio. Pero el secreto que descubrirán será mucho más peligroso, iniciando un proceso para salvar al mundo. Dirigida por Mark Neveldine (Gamer), la película está protagonizada por Dougray Scott (V3nganza), Michael Peña (Ant-Man), Peter Andersson (Flugparken), Djimon Hounsou (El séptimo hijo) y Kathleen Robertson (serie Boss).

Sin duda la novedad más internacional es Eisenstein en Guanajuato, comedia biográfica con tintes románticos que escribe y dirige Peter Greenaway (La ronda de noche), y que cuenta con capital holandés, finlandés, belga, francés y mexicano. Su trama arranca unos años después del rodaje de El acorazado Potemkin (1925). Rechazado por Hollywood, el director ruso recala en México para rodar su nuevo film, donde se dejará llevar además por el encanto del país y de su joven y atractivo guía, quien le llevará a dar libertad a sus deseos más reprimidos. Elmer Bäck (Där vi en gång gått), Luis Alberti (Carmin tropical), Maya Zapata (Bolero de noche), Lisa Owen (Los insólitos peces gato) y Stelio Savante (Jimmy) son los principales actores.

Puramente francesa es la comedia No es mi tipo, producida en 2014 y que adapta la novela de Philippe Vilain en la que un joven profesor de Filosofía en París es destinado a Arras durante un año. En ese tiempo inicia una relación con una peluquera con la que le unen más diferencias que similitudes. Escrita y dirigida por Lucas Belvaux (Rapt), la cinta cuenta en su reparto con Émilie Dequenne (Perder la razón), Loïc Corbery (Les amateurs), Sandra Nkake (Casablanca driver), Charlotte Talpaert y Anne Coesens (Como un león).

También de 2014 es la holandesa Secretos de guerra, drama familiar de corte histórico que se centra en la relación de dos amigos que viven a salvo de los acontecimientos de la II Guerra Mundial, conflicto que ven como el contexto ideal para sus aventuras. La llegada de una joven a una granja cercana separará a ambos chicos, lo que lleva a uno de ellos a revelar una pequeña infracción de la familia de la chica. Lo que no sabe es que con sus celos desvela una conspiración mucho mayor. Basada en la novela de Jacques Vriens, la cinta está dirigida por Dennis Bots (Zoop in Afrika) y está protagonizada por Maas Bronkhuyzen (Jacobo lobo), Joes Brauers, Nils Verkooijen (Spijt!), Pippa Allen (Patatje Oorlog) y Loek Peters (Roffa).

El cine para adolescentes invade la cartelera española


Estrenos 19septiembre2014La segunda mitad del mes de septiembre va camino de convertirse en una tierra de nadie para las novedades que están por llegar. Hoy, viernes 19, son muchos los estrenos que aterrizan en la cartelera española, pero ninguno de ellos presenta a priori la fuerza necesaria para convertirse en un gran éxito. Por supuesto, todo puede ocurrir, pero teniendo en cuenta que los títulos con más peso de la semana (o lo que es lo mismo, aquellos con mayor distribución) van dirigidos a públicos muy concretos, no sería extraño que ninguno de ellos lograse marcar una diferencia significativa. Eso sí, los adolescentes tienen en esta ocasión un protagonismo especial.

Y es que las tres principales películas norteamericanas compiten por su atención. La primera de ellas es El corredor del laberinto, nuevo intento de iniciar una saga cinematográfica para los más jóvenes, en esta ocasión basada en las novelas de James Dashner. Ópera prima de Wes Ball, su trama gira en torno a un chico que un día despierta en un descampado rodeado de varios jóvenes y sin recordar nada de su pasado. La única forma de salir del claro es atravesando un ciclópeo laberinto que se abre durante el día y se cierra durante la noche, momento en el que no solo cambia su diseño, sino que unas criaturas campan a sus anchas por el entramado de altas paredes. El reparto está formado por Dylan O’Brien (Los becarios), Thomas Brodie-Sangster (serie Juego de Tronos), Kaya Scodelario (Ahora y siempre), Will Poulter (Somos los Miller), Aml Ameen (Red heart) y Blake Cooper (Prosper), entre otros.

Muy distinta es Si decido quedarme, drama romántico que adapta la novela de Gayle Forman y que sigue la vida de una joven cuya vida parece encaminada a conseguir todo lo que se proponga. Sin embargo, un terrible accidente la dejará al borde de la muerte. Será en ese momento cuando deba sopesar todos los aspectos de su vida y decidir si vive o si finalmente muere. R.J. Cutler, habitual director de series, entre las que se encuentra Nashville, es el encargado de poner en imágenes el guión y de dirigir a Chloë Grace Moretz (Kick-Ass 2. Con un par), Mireille Enos (Sabotage), Liana Liberato (Un invierno en la playa), Lauren Lee Smith (Three days in Havana), Jamie Blackley (El quinto poder) y Stacy Keach (Nebraska).

Otro de los estrenos estadounidenses es Así en la Tierra como en el Infierno, thriller de terror que vuelve a explotar el formato footage para abordar, en esta ocasión, el viaje de un grupo de exploradores a las catacumbas de la ciudad de París en la que los huesos sin catalogar y los tortuosos pasillos forman un laberinto que encierra un oscuro secreto. Cuando el grupo desvele la verdadera función de esta ciudad de los muertos se desatará un terror inimaginable. Dirigida por John Erick Dowdle (La trampa del mal), que también participa en el guión, la película tiene como actores principales a Ben Feldman (Monstruoso), Perdita Weeks (The invisible woman), Edwin Hodge (The purgue: La noche de las bestias), François Civil (Ellas) y Marion Lambert.

Nicolas Cage (El aprendiz de brujo) vuelve a la cartelera española con Joe, drama del 2013 con ciertas dosis de oscuridad que narra el viaje de redención de un ex presidiario cuya vida transcurre pacífica y anónima en un pequeño pueblo de Texas. Su tendencia al alcohol al caer la noche encontrará alivio en la llegada de un joven que busca trabajo para mantener a su familia. Viendo una oportunidad de devolver a la sociedad lo que le quitó, se vuelca con él en su intento de enderezar la vida de ambos. David Gordon Green (Superfumados) dirige esta adaptación de la novela de Larry Brown, mientras que Tye Sheridan (Mud), Heather Kafka (Pit stop), Ronnie Gene Blevins (Samuel Bleaks), Sue Rock (Suicide notes) y Adriene Mishler (Good night) acompañan a Cage en el reparto principal.

Dejamos Estados Unidos para pasar al otro lado de la frontera. Desde Canadá llega La gran seducción, comedia dirigida por Don McKellar (Childstar) en la que un pequeño pueblo canadiense que vive de las ayudas públicas ve una oportunidad de prosperar cuando una importante empresa decide instalar allí una fábrica. La única condición es que haya un médico en el pueblo, algo poco probable. Todo cambia cuando un joven doctor debe pasar allí un mes, iniciándose una estrategia por parte de todos los habitantes para conseguir que se quede de forma permanente. Taylor Kitsch (El único superviviente) y Brendan Gleeson (Pacto de silencio) son los principales protagonistas, a los que se suman Liane Balaban (serie Sobrenatural), Gordon Pinset (serie Los Pilares de la Tierra) y Mary Walsh (Mambo italiano), entre otros.

En cuanto a los estrenos europeos, uno de los más relevantes es la francesa Yves Saint Laurent, que como su propio título indica aborda la vida del famoso diseñador de moda. En concreto, la cinta narra su juventud y auge, así como los demonios internos y el inmovilismo del mundo de la moda a comienzos de la segunda mitad del siglo XX, contra los que tuvo que luchar durante buena parte de su vida profesional y personal. Basada en el libro de Laurence Benaïm, la película cuenta con Jalil Lespert (24 mesures) tras las cámaras, y con Pierre Niney (Tímidos anónimos), Guillaume Gallienne (Guillaume y los chicos, ¡a la mesa!), Charlotte Le Bon (La espuma de los días), Laura Smet (Pauline et François), Nikolai Kinski (Fay grima), Ruben Alves (La jaula dorada) y Marie De Villepin (Baikonur) delante de ellas.

Desde Gran Bretaña llega God help the girl, ópera prima de Stuart Murdoch que, en clave musical, narra el drama romántico de una joven que escribe canciones para superar sus problemas emocionales, proceso durante el cual conocerá a una pareja que también utiliza la música para afrontar la encrucijada en la que se han convertido sus vidas. El reparto está compuesto por Emily Browning (Pompeya), Olly Alexander (Grandes esperanzas), Hannah Murray (Código de defensa), Pierre Boulanger (Monte Carlo) y Cora Bisset (Red road).

La única representante española es El amor no es lo que era, drama producido en 2013 que supone el debut en el largometraje de Gabriel Ochoa, quien además participa en el guión. El argumento se centra en tres parejas en diferentes etapas de su relación. Los miembros de una de ellas acaban de conocerse; otra, sin embargo, pasa por un momento de crisis sin comprender qué es lo que está fallando; por último, una pareja que hacía años que no se veía vuelve a reencontrarse. Aida Folch (El artista y la modelo), Alberto San Juan (Mientras duermes), Petra Martínez (Que se mueran los feos), Carlos Álvaez-Nóvoa (De tu ventana a la mía), Blanca Romero (Fin), José Coronado (Los últimos días) y Nicolás Coronado (serie Tierra de lobos) son los principales actores.

La griega Boy eating the bird’s food completa el grupo de novedades europeas de la semana, al menos en lo que a ficción se refiere. Ópera prima escrita y dirigida por Ektoras Lygizos, y estrenada en 2012, este intenso drama sobre los efectos de la crisis griega sigue a un joven contratenor que se ve obligado a robar la comida de su canario para subsistir. Reacio a pedir auxilio a amigos y familiares, con los que parece haber perdido toda relación, su vida transcurre entre los intentos de mantener vivo a su único amigo y las acciones desesperadas por solventar una situación extrema. Con una puesta en escena muy particular, la película tiene un limitado y casi anónimo reparto encabezado por Yiannis Papadopoulos (Antes del anochecer), Kleopatra Peraki, Vangelis Kommatas, Lila Mpaklesi (Paradeisos) y Kharálampos Goyós.

Del 2010 es el último de los estrenos de ficción. Fase 7 es una producción argentina enmarcada en la ciencia ficción que, en clave de thriller, narra la psicosis generada por el temor a un posible contagio de la Gripe A. En concreto, la trama se centra en los vecinos de un bloque de viviendas que harán lo que sea necesario para que la amenaza no llegue a sus hogares. Debut en la dirección de Nicolás Goldbart, quien también escribe el guión, la película cuenta con un reparto integrado por Daniel Hendler (Los paranoicos), Jazmín Stuart (La peli), Yayo Guridi (Bañeros III, todopoderosos), Federico Luppi (La habitación de Fermat) y Carlos Bermejo (Morir en San Hilario).

En lo que al género documental se refiere, Sacro GRA realiza un viaje por el anillo de 70 kilómetros que circunvala Roma. Una zona que, como explican los siete protagonistas de esta historia, no solo está alejado de los grandes monumentos de la ciudad eterna, sino que es un escaparate para los marginados de una capital que no termina de expandirse. La película está dirigida por Gianfranco Rosi (Boatman).

‘Pompeya’: superhombres en plena erupción de malas ideas


Kit Harington y Emily Browning protagonizan 'Pompeya'.Desde que en el año 79 d. C. la ciudad de Pompeya fue enterrada por la erupción del Vesubio junto a la ciudad de Herculano el ser humano no ha parado de fascinarse con aquellos fatídicos acontecimientos y el legado que han dejado con el paso de los siglos. El relato de Plinio El Joven, testigo de la tragedia, es realmente escalofriante. Precisamente sus palabras son utilizadas para abrir esta aventura épica dirigida por Paul W.S. Anderson (Horizonte final), aunque es lo único que conecta el film con la realidad. No me refiero a los hechos históricos, sino a la realidad, a las leyes físicas que rigen nuestro mundo y el de la Antigua Roma. En este sentido, dos son las preguntas que plantea la trama: ¿por qué? y ¿y si…?

La segunda de ellas hace referencia a la hipotética visión que podría haber dado Roman Polanski (Un Dios salvaje) de un argumento ambientado en la erupción del Vesubio. Precisamente de este hecho se deriva la primera pregunta. Si los primeros minutos de Pompeya sirven al espectador para situarse en un marco más o menos histórico gracias a los fragmentos del texto de Plinio El Joven, a partir de la primera secuencia de acción la película deja meridianamente claras sus intenciones formales y de contenido. El guión transcurre por lugares comunes, bebiendo descaradamente de clásicos del peplum (hay escenas que son literalmente idénticas) y valiéndose de recursos narrativos realmente tópicos. Los actores, correctos en su inmensa mayoría, hacen lo que pueden con unos personajes planos, sin más trasfondo moral que el que les confieren sus estáticos roles y con unos diálogos que, sinceramente, necesitan muchas revisiones.

Si hubiese que encontrar una secuencia que representa a la perfección la obra esa sería la que protagonizan Kit Harington (Jon Nieve en Juego de tronos) y Emily Browning (Presencias extrañas) a lomos de un caballo en mitad de la noche. Una huida sin ton ni son que termina con 15 latigazos. Lo absurdo de todo esto podría extrapolarse a todo el desarrollo dramático en el que, repetimos, las leyes que habitualmente rigen cualquier film quedan hechas añicos. No defiendo con esto que tenga que ser un film realista. El cine busca verosimilitud antes que veracidad, y la película no tiene ni lo uno ni lo otro. Roma estaba plagada de superhombres, eso queda claro en el film (hombres que rompen cuellos de caballos con sus manos, que se mueven ágilmente tras recibir latigazos o que luchan a muerte en medio de una nube volcánica). En fin… esa falta de verosimilitud, provocada a su vez por la deliberada apuesta por el tópico más ilógico que pueda encontrarse, lleva al relato a terminar por convertirse en una autoparodia, en un intento fallido de no se sabe muy bien qué.

Pompeya no es un buen film. Lo mejor que puede ofrecer es su recreación de la ciudad a través de planos digitales, lo cual no es mucho, y el hecho de no tomarse muy en serio a sí misma. Y eso que enmarcar una historia en las calles de la sepultada ciudad parecía algo sencillo si tenemos en cuenta la cantidad de rincones que todavía hoy pueden visitarse y de los que apenas se sabe nada. En lugar de eso, Anderson edifica una débil historia compuesta por pedazos de muchas otras en la que nada brilla con especial resplandor, o mejor dicho todo juega en contra de la historia. Ese por qué al que hacía referencia al inicio no es tanto una pregunta para hallar consuelo ante la cantidad de incoherencias que se suceden en pantalla, sino más bien remite a lo que deberían haberse preguntado los guionistas y el director cuando se construyeron las secuencias. ¿Y esto por qué ocurre? ¿Y este o aquel personaje por qué actúa así? La falta de respuesta es lo que nos queda.

Nota: 3/10

El Vesubio destruye ‘Pompeya’ y oculta el resto de estrenos


Estrenos 25abril2014Muchas son las películas que llegan hoy viernes, 25 de abril, a las carteleras españolas. Algunas más interesantes que otras, como es lógico, pero la mayoría sustentadas por algún tipo de interés que supera las propias características del film. Es el caso de la recreación de Pompeya, una de las últimas películas de Paul Walker (Fast & Furious), una nueva cinta de animación manga o la propuesta española. Todas ellas con el claro objetivo de medrar en un mercado cinematográfico dominado por la comedia nacional desde hace mes y medio. Y dado que hay que empezar por algún sitio, lo haremos como es tradición en Toma Dos: con el estreno más importante.

Este no es otro que Pompeya, drama épico producido entre Canadá y Alemania que recoge, como su propio título indica, la erupción del Vesubio que sepultó la ciudad y a sus ciudadanos bajo gruesas capas de ceniza y roca. En el caso que nos ocupa, la excusa para narrar tal acontecimiento es la historia de un esclavo convertido en gladiador que ve cómo el amor de su vida, la hija de un rico comerciante, está a punto de unirse con un corrupto senador romano. Cuando el volcán entra en erupción el joven deberá luchar por su vida en un mundo que cambia muy rápidamente, pero también buscará la forma de escapar con la mujer que ama. Paul W. S. Anderson (Resident Evil) es el encargado de poner en imágenes el guión, por lo que nos encontraremos acción y muchos efectos visuales. Kit Harington (serie Juego de tronos) es el principal protagonista, al que acompañan actores tan conocidos como Carrie-Anne Moss (Matrix), Emily Browning (Sucker Punch), Adewale Akinnuoye-Agbaje (serie Perdidos), Kiefer Sutherland (serie Touch), Jared Harris (Lincoln), Jessica Lucas (Posesión Infernal) y Sasha Roiz (serie Grimm).

De Estados Unidos llegan las propuestas de terror del fin de semana. Por un lado tenemos El heredero del diablo, debut en el largometraje de los directores Matt Bettinelli-Olpin y Tyler Gillett que narra los extraños comportamientos que se desarrollan en una joven durante un embarazo inesperado producido durante una noche que no recuerda de su luna de miel. Tanto su marido como ella lo atribuyen en un principio a los nervios, pero poco a poco el siniestro origen de esos cambios se da a conocer. Allison Miller (serie Terra Nova), Zach Gilford (El último desafío), Sam Anderson (serie Urgencias) y Vanessa Ray (serie Suits) son sus principales protagonistas.

Los huéspedes es el título del otro film que trata, ante todo, de provocar buenas dosis de sustos en el espectador. Escrita y dirigida en 2011 por Ti West (La casa del diablo), la cinta sigue las andanzas de dos empleados de una posada de Nueva Inglaterra que, tras décadas de actividad, está a punto de cerrar sus puertas. Su intención es grabar un vídeo para demostrar, a modo de último documento grabado en la posada, que el lugar es el más encantado del país. Como es lógico, la caza de fantasmas se tornará en su contra. El reparto está integrado por Sara Paxton (Superhero movie), Pat Healy (Spooner), Kelly McGillis (A primera vista), Alison Bartlett (Crooked lines) y Lena Dunham (serie Girls).

Volviendo a Europa, una de las propuestas más interesantes es Brick Mansions, última película de Paul Walker antes de fallecer mientras rodaba Fast & Furious 7. Con capital francés y canadiense, la historia es un remake de Banlieue 13, y está ambientada en una ciudad de Detroit distópica donde los edificios de ladrillos se han convertido en nido de delincuentes, por lo que se han rodeado de muros de contención. En este contexto un agente secreto y un ex convicto deberán unir sus fuerzas cuando la novia del segundo sea secuestrada por un capo de la droga cuya intención no es otra que acabar con el sistema que reina en la ciudad. Camille Delamarre debuta en el largometraje con este thriller de acción que cuenta con el respaldo de Luc Besson (El quinto elemento), quien participa en el guión. El reparto se completa con David Belle (Malavita), el rapero RZA (El hombre de los puños de hierro), Robert Maillet (Pacific Rim), Catalina Denis (Noche de venganza) y Ayisha Issa (Immortals).

Desde Japón nos llega El viento se levanta, nueva cinta manga dirigida por Hayao Miyazaki (El viaje de Chihiro) que en esta ocasión narra la historia de Jiro Horikoshi, ingeniero aeronáutico que diseño muchos de los aviones de combate japoneses durante la II Guerra Mundial. En su versión americana cuenta con las voces de Jseph Gordon-Levitt (Looper), John Krasinski (Tierra prometida), Emily Blunt (Eternamente comprometidos), Martin Short (serie Daños y perjuicios), Stanley Tucci (El quinto poder), Mandy Patinkin (serie Homeland), William H. Macy (serie Shameless) y Werner Herzog (Jack Reacher).

En lo que respecta a la producción nacional destaca La vida inesperada, comedia escrita por la escritora Elvira Lindo (El cielo abierto) y dirigida por Jorge Torregrossa (Fin). La trama se centra en un actor español que, tras viajar a Nueva York con la intención de formarse y alcanzar su sueño, lleva más de 10 años haciendo pequeños trabajos y sobreviviendo con lo que puede. Viendo que los años pasan sin que la situación cambie decide dar un giro a su vida. Protagonizada por Javier Cámara (Los amantes pasajeros), en el reparto también encontramos a Tammy Blanchard (Moneyball: Rompiendo las reglas), Raúl Arévalo (La gran familia española), Sarah Sokolovic (En el frío de la noche) y Carmen Ruiz (Muertos de amor).

Venezolana, aunque con colaboración española, es Azul y no tan rosa, película del 2012 escrita y dirigida por Miguel Ferrari (Cortos interruptus). Ganadora del Goya a la Mejor Película Iberoamericana, la historia gira en torno a la relación de un padre con su hijo, el primero homosexual y el segundo heterosexual, y a la forma en que deben arreglar sus diferencias. Para ello deberán comprender primero que todo depende del prisma desde el que se mire. Guillermo García (La casa del fin de los tiempos), Ignacio Montes (Solo quiero caminar), Hilda Abrahamz (De mujer a mujer), Carolina Torres (La virgen negra), Alexander Da Silva (Rudo y cursi) y Sócrates Serrano (Las caras del diablo) son los principales intérpretes.

Volviendo a Europa, Francia nos presenta Molière en bicicleta, comedia con tintes dramáticos producida en 2013 que narra el regreso al teatro de un actor que abandonó su carrera cuando ésta estaba en la cima para recluirse como un ermitaño en una isla. Un regreso que se produce por la propuesta de otro actor de éxito para adaptar una obra de Molière. Sin embargo, la condición para que vuelva a subirse a un escenario son cinco días de ensayos en los que ambos intérpretes se retarán y lucharán haciendo lo que mejor saben hacer: actuar. Dirigida por Philippe Le Guay (Las chicas de la 6ª planta), la película está interpretada por Fabrice Luchini (En la casa), Lambert Wilson (De dioses y hombres), Maya Sansa (El hombre que vendrá), Laurie Bordesoules, Camille Japy (Venganza) y Ged Marlon (Fool moon).

Matterhorn supone el debut en el largometraje de Diederik Ebbinge, también guionista de este film holandés del 2012 que ahora se estrena en España. La trama comienza cuando un aburrido y solitario hombre se encuentra de repente con un individuo cuyo extraño comportamiento le lleva a ser rechazado por los demás. Dado que parece no tener a nadie, el hombre decide adoptarlo, desafiando la rígida moral de su pequeña comunidad y encontrando al mismo tiempo una motivación para enfrentarse a sus propios fantasmas. El reparto está integrado por Ton Kas (Plan C), René van ‘t Hof (Don), Ko Aerts, Kees Alberts, Lucas Dijker (Achtste Groepers Huilen Niet) y Porgy Franssen (170 Hz).

Este capítulo de estrenos lo cierra Gangs of Wasseypur. Parte I, thriller de acción y drama indio de 2012 que dirige Anurag Kashyap (No smoking) y que cuenta la enemistad entre atracadores de trenes rivales. Cuando uno de ellos se convierte en un renegado se ve obligado a trabajar en una mina. Sin embargo, la vieja enemistad retornará cuando su hijo decida restaurar el honor del famoso atracador clamando venganza contra el clan rival, que lo convertirá en uno de los hombres más peligrosos de la India. El plantel de actores está formado por rostros conocidos en el país como Manoj Bajpayee (Dus Tola), Richa Chadda (Benny and Babloo), Nawazuddin Siddiqui (Talaash), Tigmanshu Dhulia (Arrogantes y exquisitos), Jameel Khan (Loins of Punjab presents) y Piyush Mishra (Gulaal).

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