‘El hombre invisible’: ¿hay alguien ahí?


Aviso a navegantes. Esta historia basada en el personaje creado por H.G. Wells no tiene nada, pero nada que ver, con el contenido de ese clásico de la literatura fantástica. Bueno, tan solo que los objetos parecen moverse solos. El resto, incluido el título del film, es un relato propio que, todo hay que decirlo, contiene los alicientes suficientes para ser una obra de ciencia ficción y terror autónoma, sólida y por momentos brillante.

Porque tras El hombre invisible lo que encontramos es un relato bien construido, detallado y planteado para aumentar no solo la tensión del espectador, sino la locura y paranoia de una protagonista excelentemente interpretada por Elisabeth Moss (La gaviota). Gracias a las posibilidades que ofrece esa invisibilidad, la historia camina en todo momento entre dos aguas: la del terror, que se apodera del relato en los momentos de soledad de la protagonista, como si de una película de fantasmas se tratara, y la del suspense, que se desarrolla casi de forma paralela con unos secundarios a la altura que componen un contexto dramático sumamente atractivo, no tanto por las consecuencias que tiene la historia principal para cada uno de ellos como por las relaciones que establecen entre ellos y con la protagonista. Esos vínculos es lo que hace aún más dramáticos determinados pasajes del film, cuyo metraje de dos horas, a pesar de ciertos altibajos narrativos, se antoja muy ajustado a las necesidades de la obra.

Y esos altibajos es lo que hace que la película de Leigh Whannell (Upgrade) no sea un film extraordinario. El guión, a pesar de comenzar con una premisa más o menos original, cae en muchos momentos en un desarrollo previsible. Lo enrevesado de su resolución, palabra clave incluida, trata de compensar un tercer acto algo flojo, plagado de clichés previsibles y de una revelación que, en mayor o menor medida, se intuye desde mucho antes. En realidad, la historia se desinfla ligeramente desde el momento en que el suspense se deja a un lado y los personajes secundarios se convierten en carne de cañón para el villano de turno. El modo de plantearse esa recta final, entregándose a la acción y restando gravedad a todo lo ocurrido anteriormente (la presunta locura de la protagonista, su internamiento, los crímenes cometidos, etc.). Es cierto que el desenlace, aun teniendo demasiados giros argumentales, ofrece una visión de la heroína muy interesante recurriendo a las armas y tácticas de su enemigo, pero no logra compensar lo visto anteriormente, por no hablar de la sensación de reprobación que se aprecia en algunos secundarios.

En todo caso, El hombre invisible es un film sólido, resuelto con acierto por Whannell tanto en la parte interpretativa (la locura creciente de Moss es magnífica) como en la parte narrativa, sacando buen provecho de muchas de las secuencias en las que este hombre invisible hace acto de presencia. Una película que se disfruta, que ofrece interesantes lecturas más allá de la puramente cinematográfica, incluyendo una reflexión sobre la violencia de género, la obsesión y el acoso (y cómo el entorno puede no creer a la víctima). Su final se entrega a la acción pura y dura obviando algunos de los elementos previamente planteados, pero es algo que suele ocurrir en este tipo de historias. Quizá lo peor sean esa serie de giros argumentales finales para tratar de confundir al espectador y evitar así cierta previsibilidad. Pero en cualquier caso, es una interesante obra que da una nueva vuelta de tuerca al mito de la invisibilidad.

Nota: 7/10

‘El hombre invisible’ atormenta a ‘The Gentlemen’ en la cartelera


El mes de febrero termina de forma muy diferente a lo que han sido las últimas semanas, al menos en lo que a nuevos estrenos se refiere. Sí, el número de títulos que llegan este viernes día 28 a la cartelera española es muy similar al de semanas anteriores, pero las películas que aterrizan en las salas de cine ofrecen al espectador alicientes muy interesantes. Terror, humor negro, crimen y drama son los principales géneros de la semana.

Comenzamos el repaso con El hombre invisible, film que toma como base el personaje creado por H.G. Wells para narrar una historia completamente libre. La trama tiene como protagonista a una mujer que, tras escaparse de una relación violenta con un brillante y rico científico, se entera de que su exnovio se ha suicidado y le ha dejado una gran parte de su fortuna con la condición de que no sea incapacitada mentalmente. Al recibir la herencia la mujer empieza a experimentar una serie de letales coincidencias, y aunque sus amigos creen que su salud mental está empeorando, ella está convencida de que su expareja no ha muerto, sino que ha encontrado la forma de hacerse invisible. Leigh Whannell (Insidious: Capítulo 3) dirige esta coproducción entre Estados Unidos y Australia en cuyo reparto encontramos a Elisabeth Moss (serie El cuento de la criada), Oliver Jackson-Cohen (serie Emerald city), Michael Dorman (El maestro del agua), Storm Reid (Un pliegue en el tiempo), Aldis Hodge (Brian Banks: nunca es tarde) y Harriet Dyer (Down under).

Puramente estadounidense es The Gentlemen: Los señores de la mafia, el regreso de Guy Ritchie (Aladdín) no solo a la gran pantalla, sino a sus orígenes como director. Con ese estilo tan característico del director, que combina acción, humor y mundo del crimen, la trama se centra en un capo de la marihuana con un marcado estilo británico que intenta vender su imperio a una dinastía de multimillonarios procedentes de Oklahoma. El extenso reparto cuenta con un gran número de rostros conocidos como Matthew McConaughey (La Torre Oscura), Charlie Hunnam (Rey Arturo: La leyenda de Excalibur), Henry Golding (Un pequeño favor), Michelle Dockery (serie Downton Abbey), Jeremy Strong (Molly’s game), Colin Farrell (La seducción), Hugh Grant (Florence Foster Jenkins) y Eddie Marsan (serie Ray Donovan).

El último de los estrenos procedente de Hollywood es Cuestión de justicia, drama basado en la novela del abogado Bryan Stevenson que, a su vez, recoge un caso real en el que representó, poco después de graduarse, a un hombre que había sido sentenciado a pena de muerte por el asesinato de una chica de 18 años, a pesar de que las pruebas demostraban su inocencia. El joven abogado se verá envuelto en un laberinto de argucias legales y políticas con el racismo como telón de fondo, por lo que su lucha legal pasará a convertirse en una lucha por los derechos raciales. Dirigida por Destin Daniel Cretton (Las vidas de Grace), la película está protagonizada por Michael B. Jordan (Black Panther), Brie Larson (Basmati blues), Jamie Foxx (Robin Hood. Forajido, héroe, leyenda), O’Shea Jackson Jr. (Straight Outta Compton), Tim Blake Nelson (La desaparición de Sidney Hall) y Rafe Spall (Jurassic World: El reino caído).

Entre los estrenos europeos destaca Especiales, film dirigido a cuatro manos por Olivier Nakache y Éric Toledano, autores de Intocable (2011). La trama, en clave de comedia dramática, aborda el mundo del autismo a través de dos personajes a cargo de dos organizaciones sin ánimo de lucro que forman a jóvenes de zonas desfavorecidas para ser cuidadores en casos extremos. La cinta, con capital francés, cuenta entre sus principales actores con Vincent Cassel (El emperador de París), Reda Kateb (Los caballeros blancos), Aloïse Sauvage (Les fauves) y Hélène Vincent (El doctor de la felicidad).

Dos son las producciones españolas que llegan a la cartelera. El doble más quince es un drama escrito y dirigido por Mikel Rueda (Nueva York. Quinta planta) cuya historia se centra en la relación que inician una mujer que supera los 45 años y que parece haberlo hecho todo en su vida, y un adolescente cuyo objetivo es conseguir una vida completa. Ambos se encuentran perdidos, sin saber qué hacer con sus vidas, hasta que se conocen en un sex chat. Maribel Verdú (Sin rodeos), Germán Alcarazu (A escondidas) y Mario Plágaro (serie Cupido) conforman el reparto.

Por otro lado, Cuerdas es una producción a medio camino entre la intriga y el terror que arranca cuando una joven tetrapléjica se retira a una masía junto con su padre tras la muerte de su hermana. Allí trata de llevar una vida tranquila ayudada por un pastor belga especialmente adiestrado para ayudarla. Pero cuando el animal contrae una extraña enfermedad, el que debería ser el mejor amigo del hombre se convertirá en su peor enemigo. José Luis Montesinos debuta en el largometraje tras una trayectoria en el cortometraje, contando para ello con un reparto integrado por Paula del Río (El desconocido), Miguel Ángel Jenner (Secuestro) y Jordi Aguilar (serie Mira lo que has hecho).

Dinamarca y Suecia colaboran en Reina de corazones, cinta dirigida por May el-Toukhy (Lang historie kort) que tiene como protagonista a una abogada excelente especializada en niños y adolescentes. Su vida perfecto, junto a su marido y sus dos hijas gemelas, se ve alterada cuando su hijastro, con el que nunca había convivido, se muda con ellos. El creciente deseo de ella la llevará por un peligroso camino que, cuando se descubre, desata unos sucesos que amenazan con destruir su mundo. Entre los principales actores de este drama destacan Trine Dyrholm (Conociendo a Astrid), Gustav Lindh (All inclusive), Magnus Krepper (La cura del bienestar), Frederikke Dahl Hansen (Danmark) y Preben Kristensen (Månebrand).

Los estrenos de esta semana se completan con La famosa invasión de los osos en Sicilia, aventura familiar en clave de animación que adapta la novela de Dino Buzzati. Con capital francés e italiano, la película narra precisamente eso, la invasión de la isla italiana por parte de los osos para recuperar al hijo perdido del Rey Oso. Dirigida por el ilustrador y autor de novelas gráficas Lorenzo Mattotti (Peur(s) du noir), la obra es una parábola sobre la colonización, la apropiación cultural y la utilización del poder. Entre las voces de su versión francesa encontramos las de Leïla Bekhti (Háblame de ti), Thomas Bidegain (Saint Laurent), Jean-Claude Carrière (Tajnata kniga), Beppe Chierici (Paid) y Arthur Dupont (Normandía al desnudo).

Una espiral innecesaria alarga la 3ª T. de ‘El cuento de la criada’


Las producciones futuristas, distópicas o visualmente espectaculares tienen que luchar contra algo que otro tipo de historias no tienen, y es superar el impacto visual inicial. Ya sea una serie de películas o en una serie, una vez asumida esa primera impresión lo único que queda es la historia, y si esta es endeble, nos encontramos ante una ficción inaguantable. Esto no es exactamente lo que le ocurre a la tercera temporada de El cuento de la criada, pero esta serie creada por Bruce Miller (En manos del asesino) a partir de la novela de Margaert Atwood presenta en esta tanda de episodios varios problemas muy relacionados con eso, alargando la trama de forma innecesaria y, lo que es más importante, desconectando al espectador con ese universo tan único que ha creado esta ficción.

Pero vayamos por partes. El planteamiento de estos 13 capítulos se mantiene intacto respecto a la anterior temporada, es decir, la premisa básica sigue siendo la lucha de la protagonista en un mundo en el que las mujeres se consideran… bueno, desde luego no iguales a los hombres. Su arranque exactamente en el mismo momento en que termina la anterior etapa plantea la idea de desarrollar la lucha de un modo mucho más directo, boicoteando desde dentro el funcionamiento de una sociedad podrida por unos valores tan hipócritas como retrógrados y machistas. Y si atendemos a esto, en esta ocasión la trama avanza y crece de forma notable, situando a los personajes al final del episodio final en una posición muy diferente a la que tenían al inicio, no digamos ya al comienzo de la primera temporada. Teniendo todo esto en cuenta, es importante analizar ese viaje a lo largo de todo el arco dramático, y es aquí donde flaquea.

Sea cual sea el motivo, lo cierto es que El cuento de la criada, en esta tercera entrega, da vueltas sobre el mismo concepto una y otra vez sin desarrollar consecuencias claras hasta el tercio final de la temporada. La lucha de la protagonista, una Elisabeth Moss (The old man & the gun) que, por cierto, no parece encontrar del todo la esencia del personaje que sí se vio en las anteriores temporadas (y no es responsabilidad suya, sino del guión), se vuelve cada vez más evidente, con unos efectos mucho más notables y visibles. Pero es una lucha que parece volver en cada episodio al punto de partida, como si a los responsables del desarrollo argumental les diese miedo entregarse a las consecuencias de estos actos de la heroína. Dicho de otro modo, a pesar del impacto en esta sociedad distópica, las acciones y decisiones de la protagonista nunca parecen lograr el efecto deseado, pero tampoco provocan una reacción en su contra. Nadie parece sospechar nunca de ella, y aquellos que la identifican parecen querer protegerla a pesar de creer firmemente en el sistema. Son todas ellas decisiones argumentales que, aunque comprensibles hasta cierto punto, carecen de una justificación clara.

Todo ello hace que la trama se desarrolle de forma artificial. Los pasos que da, los puntos de giro que plantea, no son regulares, y en algunos casos se podrían cuestionar mucho los motivos para incluirlos en la historia. Sobre todo por las bases argumentales que plantea la serie. Suele decirse que, incluso la producción más fantástica que pueda imaginarse, debe ajustarse a sus propias leyes para mantener una coherencia. Por eso resulta poco creíble que la espiral cada vez mayor de acciones por parte de la protagonista no llegue nunca a descubrirse de forma generalizada en una sociedad férreamente vigilada por un cuerpo de seguridad que tiene “ojos” por todas partes. Sea como fuere, esto ralentiza sobremanera el desarrollo de la trama principal, alargando innecesariamente unos acontecimientos que posiblemente podrían haberse narrado en la mitad de tiempo y que podrían haber permitido a esta temporada llegar algo más lejos en esta lucha.

Criminales de guerra

Curiosamente, lo más interesante de esta tercera temporada de El cuento de la criada se halla en sus secundarios, o mejor dicho en el matrimonio interpretado por Yvonne Strahovski (Predator) y Joseph Fiennes (Resucitado). La evolución de estos antagonistas, con el poder y la obsesión por su hija como principales motores dramáticos, no solo es espléndida, sino que tiene un final que abre todo un abanico de posibilidades de marcado contenido social y político, con esa declaración de criminales de guerra como telón de fondo. De su mano llegan algunos de los mejores momentos de la temporada, como esa visita a Washington (y los símbolos de esta nueva sociedad que se presentan en pantalla) o las visitas de Strahovski a su pequeña, todo un arco argumental en sí mismo que deriva posteriormente en lo que deriva. Más allá del devenir de la protagonista, son ellos los que hacen avanzar la historia, convirtiéndose así en los impulsores de la trama que discurre paralela a la protagonizada por Moss.

Es importante señalar que estos episodios tienen también unos efectos colaterales a tener en cuenta. Por un lado, varios personajes secundarios simplemente desaparecen de la trama, algunos de ellos con una presencia notable en las anteriores temporadas, como es el caso del rol de Max Minghella (En el bosque). Su historia, solventada de un modo cuanto menos apresurado, se ha convertido no ya en un recurso a utilizar cuando sea conveniente, sino en un vago recuerdo, cuando su papel en toda esta trama ha sido, y podría continuar siendo, bastante relevante. Y como él, muchos otros personajes parecen haber perdido relevancia. Pero por otro, han surgido en su lugar nuevos roles que aportan a la historia algo de profundidad dramática, política y social. Sin ir más lejos, el interpretado por Bradley Whitford (Los archivos del Pentágono), toda una muestra de que la visión mostrada hasta ahora en la serie puede tener muchos matices para enriquecerse. Su complejidad y su culpa abren un nuevo panorama dentro del tratamiento de este universo conservador y machista.

A este respecto cabe señalar que, y eso es un importante acierto de la serie, la carga política, social y moral crece exponencialmente en este arco argumental. Independientemente del tratamiento de las tramas, cada capítulo muestra la decadencia de una sociedad en la que las mujeres están condenadas a un segundo plano, a ser esclavas, sirvientas, objetos sexuales, … Pero también ahonda en cómo cada personaje asume su rol en este contexto, desde las propias criadas, algunas extrañamente solícitas, hasta las mujeres de los mandamases, pasando por los propios líderes y el resto de secundarios importantes de la trama. Y a todo ello se suma, en esta ocasión, un importante desarrollo del aspecto político, tanto interno (con las cábalas de un Estado para tomar decisiones que beneficien a sus intereses de dudosa moral) como externo, con la ya mencionada relación con los países limítrofes y el efecto en el matrimonio Waterford.

Todo ello, a priori, debería convertir a esta tercera etapa de El cuento de la criada en una mejor tanda de episodios que sus predecesoras, y desde el prisma sociológico así es. El problema radica en su forma, en el desarrollo argumental de una trama principal que parece enrocarse en sí misma para alargar innecesariamente los acontecimientos. El hecho de que, con todo lo que ocurre, nunca haya consecuencias para la heroína a pesar de conocerse su implicación es algo que termina por desgastar la historia, perdiendo interés en lo que pueda ocurrir porque, sencillamente, no llega a ocurrir nada salvo en el tercio final de la temporada. Eso sí, los ganchos del episodio final dejan un planteamiento muy atractivo para la cuarta parte ya confirmada.

Allen pasa un ‘Día de lluvia en Nueva York’ con Smith siendo ‘Géminis’


Con la locura del Joker todavía presente llega un nuevo viernes, y con él varios estrenos que, a diferencia de las últimas semanas, sí tienen muchos de ellos el potencial de convertirse en un gran atractivo para el grueso de los espectadores, o al menos en una pequeña sorpresa de la taquilla. Ciencia ficción, acción, drama, terror y cine para toda la familia son algunos de los géneros que se dan cita este 11 de octubre.

Desde luego, la principal novedad es Géminis, regreso tras las cámaras de Ang Lee tras Billy Lynn (2016). La historia, a medio camino entre la acción, el drama y la ciencia ficción, tiene como protagonista a un asesino de élite veterano que, de la noche a la mañana, es señalado y perseguido por otro agente, mucho más joven y cuya identidad no es capaz de descubrir, pero que es capaz de predecir todos y cada uno de sus movimientos. La persecución dará un giro inesperado cuando descubra que su perseguidor es una versión más joven de él mismo. Will Smith (Aladdín) da vida al protagonista y a su perseguidor (con el correspondiente rejuvenecimiento digital), y está acompañado en el reparto de esta coproducción entre Estados Unidos y China por Clive Owen (Valerian y la ciudad de los mil planetas), Mary Elizabeth Winstead (serie Fargo), Benedict Wong (Vengadores: Endgame), Douglas Hodge (Gorrión rojo), Ralph Brown (Jackie) y Linda Emond (La gran enfermedad del amor).

Puramente estadounidense es Día de lluvia en Nueva York, nueva película escrita y dirigida por Woody Allen (Wonder Wheel) cuya trama, a medio camino entre la comedia y el drama, narra el fin de semana en la Gran Manzana que pasan dos jóvenes amantes. La ciudad será testigo y escenario de los líos en los que se verán envueltos. Con el estilo habitual del director, la película cuenta igualmente con un amplio número de actores de renombre o con trayectoria ascendente, entre los que destacan Timothée Chalamet (Call me by your name), Elle Fanning (Mary Shelley), Selena Gomez (En lucha incierta), Jude Law (Capitana Marvel), Diego Luna (El blues de Beale Street), Liev Schreiber (serie Ray Donovan), Rebecca Hall (Holmes & Watson) y Kelly Rohrbach (Baywatch: Los vigilantes de la playa).

Otro que regresa este fin de semana es Casey Affleck (I’m still here), que escribe, dirige y protagoniza La luz de mi vida, drama de ciencia ficción que aborda la relación entre un padre y su hija en un mundo en el que las mujeres casi han desaparecido después de una pandemia. Bajo esta premisa la historia analiza la difícil tarea de educar y enseñar a los hijos a vivir y volar solos. A Affleck le acompañan en el reparto Anna Pniowsky (He’s out there), Tom Bower (Runoff), Elisabeth Moss (serie El cuento de la criada), Hrothgar Mathews (Teen lust) y Timothy Webber (Rabbit), entre otros.

Terror, comedia y thriller es lo que ofrece Noche de bodas, producción con capital estadounidense y canadiense que dirigen a cuatro manos Matt Bettinelli-Olpin y Tyler Gillett, responsables de El heredero del diablo (2014). La historia sigue la lucha por la supervivencia de una joven prometida que, para formar parte de la familia rica y excéntrica de su nuevo esposo, tiene que participar en una tradición ancestral y mortal. Samara Weaving (Tres anuncios en las afueras), Mark O’Brien (Malos tiempos en El Royale), Andie MacDowell (Paper year), Adam Brody (Isabelle), Henry Czerny (serie Revenge) y Nicky Guadagni (Lars y una chica de verdad) encabezan el reparto.

Antes de pasar a los estrenos puramente europeos, una de animación. Abominable es el título de lo nuevo de Dreamworks y Pearl Studios, una coproducción entre Estados Unidos y China que sigue la vida de una adolescente de Shanghai que un día se encuentra a un joven yeti en la azotea de su edificio. La criatura se ha escapado de un laboratorio y está siendo buscada por toda la ciudad, por lo que la joven y sus amigos deberán ayudarle a huir en una aventura en la que tendrán que enfrentarse a numerosos desafíos. Dirigida por Jill Culton (Colegas en el bosque) y Todd Wilderman (Colegas en el bosque 2), la cinta cuenta con las voces originales de Chloe Bennet (serie Agentes de S.H.I.E.L.D.), Tenzing Norgay Trainor (serie Liv y Maddie), Albert Tsai (serie Dr. Ken), Eddie Izzard (La reina Victoria y Abdul), Joseph Izzo y Sarah Paulson (Glass).

Dos son las producciones españolas de la semana. Paradise Hills supone el debut en el largometraje de Alice Waddington, que dirige una historia de fantasía, drama y suspense cuyo argumento se desarrolla en una residencia de lujo donde familias acomodadas mandan a sus hijas para que sean educadas para ser mujeres perfectas. Una joven despierta allí una mañana, y aunque a su alrededor todo parece idílico, pronto descubrirá que la residencia, en realidad, oculta un oscuro secreto. Emma Roberts (serie American Horror Story: Apocalypse), Eiza González (Baby driver), Danielle Macdonald (A ciegas), Milla Jovovich (Desvelando la verdad), Awkwafina (Ocean’s 8), Jeremy Irvine (Mamma Mia! Una y otra vez) y Arnaud Valois (120 pulsaciones por minuto) son los principales actores.

Muy diferente es Abuelos, comedia dramática con marcada conciencia social que tiene como protagonistas a tres hombres en la última etapa de su vida laboral. Ninguno de ellos tiene trabajo, se sienten desfasados y el mercado laboral parece haber cerrado las puertas a personas de su edad. Ante esta situación, deciden emprender y montar su propio negocio, y nada mejor que hacerlo en el campo en el que se han convertido en expertos: cuidar de bebés. Santiago Requejo se pone al frente de su primer largometraje dirigiendo en el reparto a Carlos Iglesias (Los muertos no se tocan, nene), Roberto Álvarez (Neckan), Ramón Barea (Todos lo saben), Ana Fernández (La luz con el tiempo dentro), Mercedes Sampietro (Las furias) y Eva Santolaria (Héroes).

España también está presente en el último estreno de la semana, en colaboración con Francia y Luxemburgo. Lo que arde tiene como protagonista a un hombre que regresa a su aldea perdida en las montañas después de un tiempo en la cárcel por provocar un incendio. Allí vuelve a vivir con su madre, su perra y sus tres vacas. La tranquila vida que lleva en la naturaleza se verá alterada cuando un violento fuego arrasa la zona. Dirigido por Oliver Laxe (Mimosas), este drama está protagonizado por un reparto desconocido encabezado por Amador Arias, Benedicta Sánchez, Iván Yañez, Inazio Abrao y Elena Mar Fernández.

‘Nosotros’ afronta con ‘Dolor y gloria’ el regreso de Almodóvar


Este viernes 22 de marzo se podría considerar el día de los regresos cinematográficos. Varios son los títulos que llegan a la cartelera española, y los principales suponen la vuelta a la gran pantalla de actores y directores que hacía algún tiempo que no presentaban trabajo. Terror, drama y algo de Historia son los principales géneros que los espectadores se encontrarán entre las novedades, además de numerosos documentales.

Y esta semana comenzamos con terror estadounidense. Nosotros es el título de la nueva película escrita y dirigida por Jordan Peele tras el éxito de Déjame salir en 2017. La cinta tiene como protagonista a una mujer que, junto a su marido y sus hijos, regresa al hogar de su infancia para intentar superar un hecho traumático que la ha generado un estado constante de paranoia y alerta, temiendo que algo malo va a pasar. Un día, tras regresar de unas tensas horas en la playa junto a unos amigos, la familia descubre la silueta de cuatro figuras frente a su puerta. Cuatro personas que se parecen a ellos mismos, aunque con terribles diferencias. El reparto está encabezado por Lupita Nyong’o (Black Panther), Elisabeth Moss (serie El cuento de la criada), Winston Duke (Vengadores: Infinity war), Tim Heidecker (Sundowners), Anna Diop (La hora esperada) y Kara Hayward (Manchester frente al mar).

Muy diferente es el drama Bel Canto: La última función, adaptación de la novela de Ann Patchett cuya trama arranca cuando una famosa soprano viaja a un país sudamericano para dar un recital en una fiesta privada de un rico industrial japonés. Sin embargo, durante la noche la casa será tomada por rebeldes que se oponen a la dictadura que gobierna el país, exigiendo con su secuestro que se liberen a los compañeros encarcelados. Paul Weitz (serie Mozart in the jungle) se pone tras las cámaras para dirigir a Julianne Moore (Kingsman: El Círculo de Oro), Ken Watanabe (El bosque de los sueños), Christopher Lambert (The broken key), Sebastian Koch (El puente de los espías), Olek Krupa (Figuras ocultas) y Thorbjørn Harr (El último rey).

Pasamos ahora a las propuestas españolas, y entre ellas destaca Dolor y gloria, nuevo drama de Pedro Almodóvar (Julieta) como director y guionista. El argumento narra una serie de reencuentros de un director de cine en su ocaso. A través de ellos, algunos físicos y otros recordados, la cinta aborda su infancia, su primer deseo, su primer amor adulto, el dolor de la ruptura, su pasión por el séptimo arte o el vacío. Un viaje que le permitirá encontrar una salvación que no creía que pudiera existir. Entre los principales actores encontramos a Antonio Banderas (La música del silencio), Penélope Cruz (Todos lo saben), Raúl Arévalo (Cien años de perdón), Leonardo Sbaraglia (No te olvides de mí), Asier Etxeandia (serie Velvet colección), Cecilia Roth (Migas de pan), Susi Sánchez (El guardián invisible) y Julián López (Superlópez), entre otros.

De corte histórico es Onyx, los reyes del grial, que toma como base los descubrimientos de Margarita Torres y José Miguel Ortega que detallan el viaje del Santo Grial desde que fuera utilizado en la última cena hasta nuestros días. Unas investigaciones que señalan que el cáliz realizó un viaje diferente al que hasta ahora se pensaba y que, en realidad, se halla en la basílica de San Isidoro, en León. Dirigida por Roberto Girault (Los árboles mueren de pie), la cinta española cuenta en su reparto con Jim Caviezel (serie Person of interest), Maria de Medeiros (100 metros), Anthony Howell (Los Médici: Señores de Florencia. El Magnífico), Maarten Dannenberg (El último traje), Íñigo Galiano y Jaime Adalid (Fuego).

Entre el resto de estrenos europeos en imagen real encontramos Winter flies, comedia dramática con capital procedente de la República Checa, Eslovenia, Polonia, Eslovaquia y Francia. Dirigida por Olmo Omerzu (Rodinny film), su argumento se centra en dos menores que recorren el país en un Audi robado. Paralelamente a este viaje, uno de ellos es interrogado en comisaría, de modo que la historia se desarrolla entre la libertad del viaje y lo que el joven decide contar a la policía. Tomás Mrvík, Jan Frantisek Uher, Eliska Krenková (Vsivaci) y Lenka Vlasáková (Rodinka) son los principales actores.

Pasamos ahora a la animación. Funan es la ópera prima de Denis Do, una coproducción en la que colaboran Francia, Bélgica y Luxemburgo y cuya historia, ambientada en Camboya en 1975, arranca cuando una joven madre ve cómo la guerrilla se lleva a su hijo de 4 años. A partir de ese momento luchará por salvarle y mantener a su familia unida en tiempos de guerra. Este drama está basado en la historia real de la madre del propio director, y entre las voces de la versión original encontramos las de Bérénice Bejo (Después de nosotros), Louis Garrel (Mal genio) y Céline Ronté.

Muy distinta es Wheely, aventura de animación con toques de comedia que narra cómo un taxi que se mueve por los barrios bajos de la ciudad se enfrenta a un monstruoso camión de 18 ruedas que es el cerebro criminal de una banda de ladrones de coches de lujo. Todo para salvar a la rápida chica de sus sueños. Con capital procedente de Malasia, Maldivas, Brunei y Djibouti, Yusry Abd Halim (Cicak-man) se pone tras las cámaras, mientras que Ogie Banks, Barbara Goodson (serie Power Rangers), Chris Jai Alex (Gook) y Brock Powell (Magic hour) ponen las principales voces.

En lo que respecta a documentales, son varias las propuestas. Zaniki es el título de de lo nuevo de Gabriel Velázquez (Amateurs), una cinta con capital español que explora, en clave dramática, el viaje iniciativo de un niño de ocho años al que su abuelo, un chamán y folclorista que es capaz de hacer música con cucharas, sartenes e incluso sus propias manos, introduce en los ritos más atávicos de la meseta castellana.

También española es Vosotros sois mi película, cinta que aborda la polémica que generó el YouTube Wismichu cuando, en 2018, proyectó en el Festival de Sitges una película de hora y veinte minutos compuesta por una única escena repetida en bucle. Esta propuesta está dirigida por Carlo Padial (Algo muy gordo).

La figura del cantante Peret se aborda en Peret, yo soy la rumba, biografía íntima y familiar de su trayectoria que cuenta con capital español y está dirigida por Paloma Zapata (Casamance: La banda sonora de un viaje) y narrada por Andreu Buenafuente.

Otro de los documentales de esta semana es Margolaria (El Pintor), que realiza un retrato del viaje del músico Mikel Urdangarin a Londres para recoger una obra del pintor Alain Urrutia. Un viaje físico que se convierte en una ventana al proceso introspectivo de la creación artística y del proceso que da lugar a la obra de arte. Oier Aranzabal debuta con esta obra.

Con algo de retraso llega Los subversivos, cinta de 2017 coproducida entre Estados Unidos, Países Bajos, España, Argentina y Chile que escribe y dirige Miles Roston (Game) y cuyo argumento se centra en la historia de Theo van Boven, director de Derechos Humanos durante la Guerra Fría que abrió la puerta de la ONU por primera vez a refugiados y personas que habían visto vulnerados y abusados sus derechos humanos en todo el mundo. En su trabajo llegó a investigar las desapariciones masivas durante la dictadura de Francisco Franco.

Por último, y también de 2017, Entre la ola y la roca aborda la relación entre el hombre y el mar a través de la vida de un grupo de percebeiros de la Costa da Morte que pasan su día a día en un constante peligro económico y vital. Una fábula medioambiental, ópera prima de Manuel Lógar, que cuenta con capital español.

‘The old man & the gun’: no hay edad para sentirse vivo


Pocas carreras cinematográficas hay más interesantes y constantes que la de Robert Redford (Todos los hombres del presidente). Y acorde a su forma de entender el cine y su compromiso con los papeles que interpreta, el actor regala un trabajo sencillamente exquisito en la que es su última película delante de las cámaras. Una historia sin pretensiones, sin grandes giros argumentales y puede que predecible al estar basada en hechos reales, pero que permite a los actores dar lo mejor de sí.

Y entre ellos destaca, como no podía ser de otro modo, un Redford que asume el rol de este ladrón como si lo hubiera interpretado toda la vida. Canalla, cautivador, elegante y educado, la acción de The old man & the gun no solo recae sobre él, sino que el actor absorbe completamente al resto del reparto, eclipsando el resto de interpretaciones, todas ellas espléndidas, gracias a ese carácter que tan bien ha interpretado a lo largo de su carrera. La trama permite al espectador formar parte de este trío de ladrones de bancos y divertirse con ello, pero sobre todo le permite comprender las motivaciones que les llevan a cometer los robos. Y es que las ganas de vivir y de sentirse vivo es una sensación que todos, en uno u otro momento, hemos tenido, independientemente de lo que la haya motivado.

De ahí las numerosas provocaciones y, sobre todo, ese final con el que demuestra que nunca cambió su forma de ser, ni siquiera por amor. El problema del film es precisamente que ofrece poco más aparte de un reparto en estado de gracia. Incluso sin conocer la historia en profundidad, la práctica ausencia de giros argumentales permite al espectador predecir los acontecimientos casi desde el principio, además de anular posibles conflictos dramáticos entre los personajes de Redford y Casey Affleck (La hora decisiva). Es lo que suele ocurrir con las historias reales, y desde luego la labor de David Lowery (A ghost story) como director y guionista tampoco aporta un salto cualitativo en lo que a narración o lenguaje visual se refiere.

En cierto sentido, con otros actores The old man & the gun no sería la película que es, y desde luego no tendría el atractivo que tiene. La historia, en sí misma, resulta interesante por la cantidad de elementos dramáticos que posee (ancianos robando bancos, una forma de ser y actuar poco acorde a los tiempos de la época, la necesidad de sentirse vivos, …), pero tanto el tratamiento dramático como el desarrollo argumental se antojan excesivamente lineales, predecibles. Por fortuna, el carácter crepuscular del conjunto, incluida la labor de Redford, aportan un halo único que demuestra que el actor todavía es capaz de aportar algo más.

Nota: 6,5/10

La 2ª T. de ‘El cuento de la criada’ desarrolla a los secundarios


Finalmente la segunda temporada de El cuento de la criada no ha logrado llevarse ningún premio en los Emmy de 2018, a pesar de las numerosas nominaciones tanto a la serie como a sus protagonistas. Y lo cierto es que, al menos estos últimos, sí habrían merecido algún reconocimiento en forma de estatuilla tras ver el trabajo realizado en los 13 episodios de esta segunda etapa. Unos episodios que, aunque sientan las bases de lo que parece será un futuro mucho más conflictivo, han tenido un desarrollo algo irregular e incluso irreal, y eso que hablamos de una ficción ambientada en un futuro distópico.

El principal problema de esta trama creada por Bruce Miller (Providence) a partir de la novela de Margaret Atwood es la sensación de estar en un bucle dramático que no solo parece que no acaba, sino que pierde fuerza a medida que se reproduce. Dicho de otro modo, la temporada comienza con un intento de huida de la protagonista interpretada de forma magistral por Elisabeth Moss (serie Mad Men) y termina exactamente igual. Y por el medio, al menos otro intento. Pero siempre se queda en eso, en intentos. Y en algunos casos por motivos que no terminan de encajar en el desarrollo del arco argumental, como si fuera necesario mantener a la protagonista dentro de este mundo religioso, gris y patriarcal para representar la lucha desde dentro contra el orden establecido. Evidentemente, dicha necesidad existe (la serie perdería buena parte de su sentido en caso contrario), pero lo que no es coherente es el modo en que se ha abordado.

Curiosamente, esto tiene varios efectos secundarios distintos según los personajes. La peor parada posiblemente sea la protagonista, en tanto en cuanto su personaje queda algo desdibujado respecto a la primera temporada, sin un rumbo claro que defina su recorrido en la serie. Tan pronto es una luchadora como se vuelve sumisa, como vuelve a enfrentarse a sus captores. Esos cambios, no por casualidad, se identifican con esa sensación repetitiva de la trama. En este sentido, también se difumina ligeramente el rol de Joseph Fiennes (Resucitado), cuya fuerza y amenazadora presencia se revela más bien como una personalidad que solo es fuerte ante aquellos que considera inferiores o ante los que no le plantan cara, aunque lo hace de un modo un tanto ambiguo.

Sin embargo, es el personaje de Yvonne Strahovski (Predator) el que crece de forma exponencial en esta segunda temporada de El cuento de la criada. El rol adquiere una infinidad de matices que enriquecen sobremanera la figura algo unidimensional que pudo verse en los primeros episodios, convirtiendo a esta mujer en una superviviente, en una luchadora no solo externa, sino sobre todo en su fuero interno, en el que sus convicciones y el apoyo a una causa se enfrentan a sus derechos como mujer, a su libertad individual como persona. Esta dualidad queda magistralmente mostrada en los últimos episodios, mutilación incluida, pero es algo que se construye con detalles, con conversaciones y con miradas a lo largo de toda la temporada. A todo ello se suma la impecable labor de la actriz, sin duda el gran atractivo de esta temporada.

La Resistencia toma la calle

Aunque posiblemente esa doble lectura que se aprecia en el tratamiento de personajes se note más en el modo en que se aborda la trama. Ya hemos explicado que, desde el punto de vista de la protagonista, el desarrollo dramático es circular, volviendo siempre al punto de partida por uno u otro motivo, y sin que eso tenga excesivas consecuencias negativas teniendo en cuenta el contexto en el que se producen. Ahora bien, de forma paralela se desarrolla una idea que ya se planteó en la primera temporada y que ahora toma cuerpo de un modo más evidente. Se trata de la red de resistencia que surge en la clandestinidad.

Resulta sumamente interesante estudiar el modo en que este elemento dramático adquiere forma, crece y se consolida en la trama de El cuento de la criada. Para empezar, el tratamiento de la misma cambia, pasando de un activo propio del thriller (se desconoce la identidad de sus miembros, por lo que todos pueden ser amigos o enemigos) a un motor dramático en estado puro. Un atentado, los viajes diplomáticos a otros países, las protestas y la presencia de más y más personas dentro de ese país dominado por el machismo religioso que luchan contra el orden establecido son las pinceladas que hacen avanzar la trama por un sendero algo diferente, más propio de una historia bélica que de un drama de suspense. Sin embargo, por ahora son eso, pinceladas, aunque viendo el modo en que finaliza esta segunda temporada es fácil imaginar que tendrá una mayor continuidad e impacto dentro del desarrollo dramático.

Lo que también deja esta etapa son nuevos elementos que ayudan a comprender lo ocurrido y, sobre todo, la estratificación social tan interesante que plantea la serie. Dicho de otro modo, la ficción ahonda en todo aquello que aporta el contexto, y lo hace integrándolo en la historia de un modo brillante. El funeral y el modo en que las criadas se visten, la boda obligada conjunta, el papel de las mujeres en la sociedad, etc. Incluso explora, aunque de forma algo indirecta, los acontecimientos previos a la creación de ese mundo religioso, la guerra y las víctimas de la misma, continuando de este modo con lo iniciado en la anterior temporada. Es importante comprender que con apenas un puñado de secuencias se puede construir una idea aproximada del pasado de la trama, permitiendo a sus creadores ampliar poco a poco esa idea del futuro distópico que presentan, y permitiendo igualmente introducir el pasado de los personajes, lo que termina por definirles mejor y, en cierto modo, modificar la percepción que el espectador tiene de ellos, a favor o en contra. En este sentido, las secuencias del rol de Strahovski en el pasado y la revelación que se produce en el lugar donde se esconde la protagonista al inicio de la temporada son buenos ejemplos.

Por tanto, lo que nos encontramos en la segunda temporada de El cuento de la criada es un producto que avanza en aspectos secundarios, construyendo un poco más el mundo en el que se desarrolla la historia de la protagonista, pero que se queda bloqueado en una especie de bucle con respecto al personaje de Moss. Esto genera una sensación extraña, a medio camino entre la espléndida ambientación y las ansias por conocer más de ese universo, y la frustración por ver a un personaje luchador dar bandazos en su determinación sin terminar de aprender de sus decisiones, así como la falta de represalias ante unos delitos que en otros casos han costado la muerte. Hay que entender que es la heroína y que su contexto dramático puede ser diferente, pero resulta poco creíble que no llegue a sufrir ni un mísero castigo por sus constantes desafíos. En cualquier caso, la trama sienta los pilares dramáticos de la siguiente temporada, en la que esperemos que tramas principales y secundarias vayan de la mano.

La locura de ‘Mamá y papá’ viaja rumbo a ‘Yucatán’


Último día de agosto y último viernes de estrenos de este mes. Y ese final no podría ser más ecléctico en lo que a títulos se refiere. Porque, en efecto, son varias las novedades de este 31 de agosto, pero todas ellas están enfocadas a un tipo de público muy concreto, desde el que busque acción y comedia hasta el que se decante por el drama o la aventura juvenil.

Y el mejor ejemplo de esa variedad puede que sea Mamá y papá, una locura procedente de Estados Unidos a medio camino entre la comedia, el thriller y el terror que escribe y dirige Brian Taylor (Gamer) y cuya premisa inicial es que una extraña epidemia lleva a padres y madres a atacar y matar a sus hijos. En este contexto, dos hermanos deberán intentar sobrevivir a los ataques de sus progenitores. Nicolas Cage (Snowden) y Selma Blair (Ordinary wolrd) dan vida a esos padres, aportando un toque histriónico a la ya de por sí extrema historia. El reparto se completa con Anne Winters (serie Tyrant), Joseph D. Reitman (Then there was), Zackary Arthur (La quinta ola), Olivia Crocicchia (Backgammon) y Lance Henriksen (Lake Eerie).

Diametralmente opuesta es la norteamericana La gaviota, adaptación de la obra de Antón Chéjov cuyo argumento gira en torno a la visita de verano que una veterana actriz realiza a su hermano y a su hijo en una casa de campo. A la cita, que se repite todos los años, lleva en esta ocasión a un novelista de éxito del que se enamorará una joven de una casa vecina. Se establece entonces un triángulo amoroso entre el novelista, la joven y el hijo de la actriz que amenazará con destruir las vidas de las víctimas del amor no correspondido. Dirigida por Michael Mayer (Una casa en el fin del mundo), la película está protagonizada por Saoirse Ronan (Lady Bird), Elisabeth Moss (serie El cuento de la criada), Annette Bening (La excepción a la regla), Michael Zegen (Brooklyn), Corey Stoll (Gold, la gran estafa) y Brian Dennehy (Knight of Cups), entre otros.

Este fin de semana también es el regreso de los superhéroes a la gran pantalla, en esta ocasión con Teen Titans Go! La película, adaptación de la serie animada que arranca cuando los jóvenes superhéroes deciden convertirse en protagonistas de su propia película, y no en meros acompañantes de grandes superhéroes. Pero sus planes se verán alterados por la presencia de un supervillano, que además amenaza con acabar con el espíritu de amistad y unidad que siempre ha reinado en el equipo. Aventuras, animación y humor se dan cita en esta película dirigida a cuatro manos por Aaron Horvath y Peter Rida Michail, autores de la serie original, y que cuenta con las voces originales de Scott Menville (The campus), Khary Payton (serie The walking dead), Tara Strong (Operator), Will Arnett (Ninja Turtles: Fuera de las sombras), Kristen Bell (The disaster artist), Nicolas Cage y Greg Cipes (America is still the place).

Dejamos Estados Unidos para pasar a los estrenos europeos, entre los que destaca Kings, cinta franco belga escrita y dirigida por Deniz Gamze Ergüven (Mustang) que combina drama, romance y crimen en una historia basada en los hechos reales que acontecieron en Los Ángeles en 1992, cuando se desataron una serie de disturbios raciales tras la absolución de varios policías implicados en la paliza a un taxista afroamericano. En este contexto, uno de los pocos residentes blancos en South Central ayudará a su vecina a encontrar y proteger a sus hijos. Daniel Craig (Spectre), Halle Berry (X-Men: Días del futuro pasado), Isaac Ryan Brown (Believe), Lamar Johnson (Full out) y Reece Cody son los principales actores.

La producción española tiene su máximo representante en la comedia Yucatán, nueva película de Daniel Monzón (El niño) tras cuatro años alejado de la gran pantalla. La trama se centra en una pareja de estafadores de turistas en cruceros de lujo que años atrás se separaron por su rivalidad por el amor de una mujer. Sin embargo, un inesperado botín les vuelve a reunir en un barco que cubre la ruta entre Barcelona y Cancún, provocando un encarnizado duelo de tramposos. El reparto está encabezado por Luis Tosar (1898. Los últimos de Filipinas), Stephanie Cayo (serie La hermandad), Rodrigo De La Serna (Cien años de perdón), Toni Acosta (Mi gran noche), Adrián Núñez (Spiral) y Joan Pera (Transeúntes).

También procede de España En las estrellas, drama que se centra en un director de cine en paro, alcohólico y terriblemente deprimido, en parte por la muerte de su mujer. La única luz en su vida es su hijo, al que cuenta los guiones que algún día piensa dirigir cuando encuentre la financiación suficiente. Los problemas para ambos se multiplican desde el momento en que se cuestiona el papel del hombre como padre. Escrita y dirigida por Zoe Berriatúa (Los héroes del mal), la película está protagonizada por Luis Callejo (Es por tu bien), Jorge Andreu, Ingrid García Jonsson (Gernika), Macarena Gómez (Pieles), Kiti Mánver (Las heridas del viento) y José Luis García Pérez (Lejos del mar), entre otros.

El último de los estrenos europeos es Non, producción franco española que aborda de forma coral cómo afectó la reforma laboral de 2016. En concreto, la trama arranca cuando varios trabajadores se enfrentan al cierre de la fábrica y a una insultante indemnización después de una enconada huelga. Ese será el detonante para una espiral donde derechos y reivindicaciones se mezclan. Dirigido a cuatro manos por Eñaut Castagnet y Ximon Fuchs, ambos debutantes tras las cámaras, este drama cuenta con un anónimo reparto integrado por el propio Fuchs, Hélène Hervé, Fafiole Palassio, Manex Fuchs y Tof Sanchez.

Terminamos con el drama La novia del desierto, producción con capital argentino y chileno cuyo argumento gira en torno a una mujer de 54 años que siempre ha trabajado como criada para una familia de Buenos Aires, y cuya vida da un vuelco el día que dicha familia vende la casa para mudarse. Sin recursos, la mujer acepta un trabajo en una lejana ciudad a la que tiene que viajar en autobús. El viaje empeora cuando en la primera parada pierde el bolso, pero ese mismo incidente provocará que conozca a un vendedor ambulante que parece la única persona capaz de ayudarla. Cecilia Atán y Valeria Pivato debutan en la dirección de largometrajes con esta cinta protagonizada por Paulina García (Aquí no ha pasado nada) y Claudio Rissi (Sangre en la boca).

1ª T. de ‘El cuento de la criada’, una colorida distopía gris


Ha sido sin lugar a dudas una de las series de este año 2017. Y méritos no le faltan. The Handmaid’s Tale, o El cuento de la criada en español, la adaptación a la pequeña pantalla de la novela de Margaret Atwood, es un interesante trabajo visual, interpretativo y conceptual, de obligado visionado tanto para estudiantes del lenguaje audiovisual como para aquellos que quieran entender, aunque sea mínimamente, cuáles pueden ser los sentimientos de la mujer en una sociedad dominada por los hombres. Y aunque es evidente que esta distopía no deja de reflejar una situación llevada al extremo, este tipo de historias siempre suelen reflejar aspectos de la sociedad actual, lo que añade un elementos realmente inquietante a la trama de esta primera temporada de 10 episodios creada por Bruce Miller (serie Los 100).

Una trama que comienza cuando una mujer es capturada para convertirse en criada de un matrimonio. Lo que comienza siendo un acto atroz pronto se desvela simplemente como el comienzo de algo más brutal. Y es que en un futuro la Humanidad se ha vuelto estéril, y solo un grupo de mujeres son fértiles. En este contexto, la sociedad norteamericana ha sido tomada, en su mayoría, por una autocracia religiosa que somete a las mujeres a diferentes tareas; la de las criadas contempla, entre otras cosas, la de tener hijos para los líderes de la comunidad, que una vez al mes las violan bajo la excusa de realizar un rito contenido en las escrituras. La serie se centra en la historia de una de estas criadas.

Si el argumento de The Handmaid’s Tale ya es de por sí sumamente interesante, lo más llamativo, y al mismo tiempo más sutil, es el tratamiento visual de esta sociedad. Basado en un código de colores, el lenguaje visual utilizado explota al máximo las posibilidades expresivas de dicho código. Planos cenitales que muestran cómo el rojo de las criadas se mueve en bloque; movimientos de cámara que combinan rojo, verde, gris y negro de un modo casi armónico; y así sucesivamente. Sin embargo, lo más llamativo es que toda esta gama cromática se muestra ante el espectador de un modo apagado, sin el brillo que cabría esperar y siempre con una tonalidad gris en el ambiente, cuando no directamente oscura. Este contraste de colores vivos con la frialdad y la tristeza que transmiten los tonos grises viene a reflejar, en última instancia, el contraste interno de una sociedad presuntamente ordenada en la que las mujeres son sometidas, en la que la apariencia de felicidad y tranquilidad esconde una verdad mucho más atroz. En definitiva, el contraste que esconde una distopía.

La combinación de la apuesta visual con el contenido dramático de esta primera temporada conforma un todo extraordinario. Y es que más allá de la fuerza narrativa, el trasfondo de la serie es sin duda uno de los elementos más perturbadores de la pequeña pantalla. No me refiero tanto al diseño de la sociedad en sí; ni siquiera a la influencia religiosa o a determinados momentos de la trama, como aquellos en los que se planean los atentados terroristas que dieron lugar a esa nueva sociedad. No, lo perturbador es cómo todo ello no deja de ser una excusa para someter a las mujeres, para violarlas y utilizarlas como complace a los hombres, algunas para tener hijos, otras para ser sus cocineras, sus siervas o sus esclavas. Escenarios como el burdel al que solo tienen acceso los hombres y, sobre todo, el modo en que se va descomponiendo la careta de perfección de muchos personajes son sin duda los mayores hallazgos del relato.

Actrices y actores ante todo

Claro que todo ello no sería lo mismo sin un reparto en estado de gracia. Sobre todo de unos secundarios que sostienen, en buena medida, todo el contexto político, social y religioso que convierte a The Handmaid’s Tale en lo que es. Curiosamente, tanto Elisabeth Moss (serie Mad Men) como Joseph Fiennes (Hércules) resultan los menos atractivos del conjunto, al menos analizados de forma separada. Ella se convierte en el vehículo narrativo para exponer el mundo en el que vive, mientras que él representa, con todos sus matices, los contrastes de esa sociedad distópica, que se muestra de un modo pero que, de puertas adentro, es de otro totalmente diferente. Sin embargo, los momentos que ambos comparten juntos se convierten en los más reveladores del relato, evidenciando que ambos roles se necesitan el uno al otro no solo para crecer dramáticamente, sino para establecer la dinámica que necesita la serie.

Asimismo, es importante señalar el uso de la narrativa paralela que se establece con la voz en off del personaje de Moss. A través de esta especie de proyección de sus pensamientos sobre los acontecimientos que vive el espectador se adentra no solo en su personalidad, sino en el corazón de una sociedad corrupta, lo que ayuda a comprender mejor la dinámica de clases y la hipocresía de los líderes.

Mencionaba antes a los secundarios. En verdad, todos ellos son capaces de componer, por un lado, un mosaico clasista bajo un código de colores que enriquece la ya de por sí interesante historia del personaje de Moss. Pero es que, además, cada uno de forma individual define maravillosamente el estamento al que pertenece y los contrastes que en él se producen a medida que avanza la trama. Desde Yvonne Strahovski (serie Dexter) hasta Max Minghella (Ágora), todos los personajes son un reflejo de los debates morales y éticos que provoca la doble vara de medir de una sociedad creada solo para el dominio del hombre sobre la mujer. En este sentido, resulta especialmente destacable la labor de Madeline Brewer (serie Orange is the new black), cuyo rol como criada llevado a sus últimas consecuencias se puede considerar el detonante de un futuro apasionante para esta serie. La evolución de este rol es cuanto menos aplaudible, y desde luego es un modelo en el que fijarse para crear y hacer evolucionar un personaje.

No cabe duda de que The Handmaid’s Tale es una de las series del año, y si se mantiene el tono dramático y visual de esta primera temporada, terminará siendo una de las producciones más complejas e interesantes de los últimos años. Todo indica que así va a ser, pues el final de estos primeros 10 capítulos deja abiertas las líneas argumentales necesarias para desarrollar lo que cabe esperar de una historia como esta, es decir, profundizar más en las miserias y corruptelas de un sistema social y político aparentemente perfecto, y desarrollar la rebelión de estas criadas que una vez al mes son violadas para intentar dejarlas embarazadas. Una serie con muchas capas, a cada cual más compleja, que crean una historia capaz de atrapar al espectador en un mundo tan increíble como plausible.

Balagueró presenta su ‘Musa’ deseando un ‘Feliz día de tu muerte’


10Se dice que la calma siempre precede a la tormenta. Y eso, llevado a los estrenos que cada viernes llegan a la cartelera española, vendría a ser lo que ocurre hoy, 10 de noviembre, con las novedades. Sin que ninguna de ellas sea un gran estreno, algo que se reserva para la próxima semana, sí son muchos y muy variados los géneros que se dan cita en las salas, destacando el terror, el drama y la comedia humana y social como grandes elementos.

De hecho, terror es lo que propone la única película de Hollywood esta semana, titulada Feliz día de tu muerte. El argumento, tan sencillo como efectivo, gira en torno a una joven que es asesinada por un enmascarado en el día de su cumpleaños. Sin embargo, algo ocurre y la joven despierta de nuevo en ese mismo día, reviviendo una y otra vez su asesinato a manos del misterioso asesino, que oculta su rostro en todo momento con una siniestra máscara. Esto permitirá a la chica tener el tiempo suficiente para averiguar la identidad y los motivos de su verdugo. Dirigida por Christopher Landon (Zombie camp), la cinta está protagonizada por Jessica Rothe (La ciudad de las estrellas – La La Land), Israel Broussard (Ingenua inocencia), Ruby Modine (Memoria), Rachel Matthews y Charles Aitken (The girl on the train).

También pertenece al terror Musa, lo nuevo de Jaume Balagueró (Mientras duermes) que cuenta con capital español, irlandés, francés y belga. La trama, adaptación de la novela de José Carlos Somoza, comienza cuando un profesor de universidad que no ha pisado las aulas desde la trágica muerte de su novia empieza a tener una recurrente pesadilla en la que una joven es asesinada en un extraño ritual. Cuando esa misma mujer aparece muerta en las mismas circunstancias se cuela en la escena del crimen para investigar lo sucedido y buscar respuestas a sus sueños, pero lo que encuentra es a otra mujer que ha tenido las mismas pesadillas. Juntos inician un viaje a un oscuro mundo en busca de la verdad. Elliot Cowan (Da Vinci’s demons), Franka Potente (Valerie), Ana Ularu (serie Emerald City), Manuela Vellés (Lobos sucios), Leonor Watling (Amor en su punto), Joanne Whalley (La medida de la venganza) y Christopher Lloyd (Un golpe con estilo) encabezan el reparto.

España también está presente en La librería, nueva película de Isabel Coixet (Nadie quiere la noche) que cuenta además con capital inglés y alemán. Basada en la novela homónima de Penelope Fitzgerald, la historia se centra en una viuda en un pueblecito costero de Inglaterra que, en los años 50, decide abrir una librería, lo que desencadenará un gran revuelo entre los vecinos. Este drama está protagonizado por Emily Mortimer (Spectral), Patricia Clarkson (serie House of cards), Bill Nighy (Su mejor historia), James Lance (Estranged), Michael Fitzgerald (El reino de los cielos) y Jorge Suquet (Requisitos para ser una persona normal).

Puramente española es Oro, aventura dramática de corte histórico que adapta la obra corta inédita de Arturo Pérez-Reverte inspirada, a su vez, en la expedición de los conquistadores españoles del siglo XVI, Lope de Aguirre y Núñez de Balboa, en busca de ciudades indígenas rebosantes de oro. Agustín Díaz Yanes (Solo quiero caminar) escribe y dirige esta película protagonizada por Raúl Arévalo (Cien años de perdón), José Coronado (El hombre de las mil caras), Bárbara Lennie (Contratiempo), Óscar Jaenada (Infierno azul), Luis Callejo (Tarde para la ira), Juan José Ballesta (Indeleble), Juan Diego (Anochece en la India), Anna Castillo (La Llamada) y Juan Echanove (serie Cuéntame cómo pasó), entre muchos otros.

La comedia tiene su principal representante en Algo muy gordo, cinta española que arranca cuando un guionista de televisión recibe la noticia de que, por un error jurídico, no tiene aprobado Bachillerato, teniendo que repetir octavo de EGB. Su regreso a las aulas y a un mundo que ya había olvidado provocará situaciones de lo más inexplicables. Dirigido por Carlo Padial (Mi loco Erasmus), el film cuenta en su reparto con Berto Romero (El pregón), Carlos Areces (La reina de España), Carolina Bang (El futuro ya no es lo que era) y Javier Botet (La Momia).

También española es Una función para olvidar, drama dirigido por Martín Garrido Ramis (Héroes de cartón) que comienza cuando una excéntrica y madura actriz con una modesta compañía teatral decide ensayar con todo su grupo en un pequeño hotel de la costa. La convivencia de todos los miembros será lugar a una creciente y problemática situación. María Castillo, Fernando Esteso (Re-emigrantes), Xisco Ródenas (Turbulencia zombi), Carmen Hoyos, Beatriz Barón (El hijo bastardo de Dios) y Esteban Balbi (Vino para robar) son los principales actores.

Entre el resto de estrenos europeos destaca The Square, película con capital sueco, alemán, francés y danés que, en clave de comedia dramática, centra su trama en un artista que expone en un museo una obra revolucionaria: una plaza en la que la gente participa e impone sus reglas. Lo que debería ser un acto de civismo que sacara lo mejor del ser humano termina convirtiéndose en el escenario de la hipocresía de la gente. Ruben Östlund (Fuerza mayor) escribe y dirige esta cinta protagonizada por Elisabeth Moss (serie Mad Men), Dominic West (Money Monster), Terry Notary (La guerra del planeta de los simios) y Claes Bang (La niña de la selva).

Reino Unido y Hungría colaboran en La mejor receta, comedia dramática de 2015 cuya trama comienza cuando un veterano panadero judío con un humilde negocio en Londres decide contratar a un joven aprendiz musulmán que le ayude a mantener a flote el negocio. Un día al joven se le cae por accidente marihuana en la masa del pan, lo que provocará un aumento de las ventas. John Goldschmidt (Just one kid) dirige esta cinta entre cuyos intérpretes destacan Jonathan Pryce (Hysteria), Phil Davis (Mr. Holmes), Ian Hart (serie Luck), Pauline Collins (Albert Nobbs) y Malachi Kirby (Gone too far).

El thriller es el género principal de Pasaje de vida, producción hispano argentina de 2015 dirigida por Diego Corsini (Solos en la ciudad) que narra tres momentos en la vida del protagonista de forma paralela. Por un lado, su juventud como militante en compañía de su amada; por otro, su huída a España para salvar su vida; y finalmente, el conflicto con su hijo que desea irse a vivir a otro país. Drama y romance también se dan cita en este film protagonizado por Chino Darín (Muerte en Buenos Aires), Miguel Ángel Solá (El corredor nocturno), Carla Quevedo (20.000 besos), Javier Godino (Los días no vividos), Marco Antonio Caponi (Olvídame) y Silvia Abascal (El amor se mueve).

En lo que a animación se refiere, Japón y Estados Unidos colaboran en Yo-Kai Watch, la película, aventura de 2014 que combina acción y humor y que arranca cuando el protagonista descubre un reloj en el bosque que le lleva a conocer a un fantasma, y que le permitirá ver desde ese momento todo tipo de criaturas sobrenaturales con las que vivirá una gran aventura. La cinta está dirigida a cuatro manos por Shigeharu Takahashi y Shinji Ushiro, habituales directores de la serie de televisión en la que se basa este film que, para ambos, es su debut en el largometraje.

En cuanto al documental, dos son las propuestas. La Chana narra la historia de la bailaora autodidacta Antonia Santiago Amador, figura imprescindible del flamenco en los años sesenta y setenta, cuando sorprendió al mundo con un estilo innovador y veloz. La diva, sin embargo, abandonó los escenarios repentinamente en el cénit de su carrera, y actualmente vive en Cataluña con el recuerdo de lo que un día fue. Lucija Stojevic debuta en el largometraje con esta propuesta.

Finalmente, cine y deporte se unen en Bernabéu, una mirada a la figura del expresidente del Real Madrid, que ocupó el cargo 35 años y que dio nombre al estadio de fútbol, a través de entrevistas a veteranos del club, imágenes y audios. El productor Ignacio Salazar-Simpson debuta como director con este film.

Diccineario

Cine y palabras

A %d blogueros les gusta esto: