‘Barry Seal: El traficante’: contrabando en modo automático


¿Cómo convertir un telefilm al uso en una película comercial capaz de atraer a miles de personas a los cines? Con una estrella mundial y un director capaz de imprimir un mínimo sello personal. ¡Et voilà! Un éxito casi asegurado. Esa es la fórmula de lo nuevo de Tom Cruise (Valkiria), y lo cierto es que funciona solo a ratos, fundamentalmente porque su duración es exageradamente larga para lo que realmente importa en esta comedia negra con final esperado.

Porque si algo tiene Barry Seal: El traficante es que es previsible. Muy previsible, de hecho. Independientemente de que se conozca o no su historia, el desarrollo del guión se mueve por lugares comunes, por giros ya conocidos y a través de personajes cuanto menos arquetípicos. En medio de todo ello, una trama que puede anticiparse casi en el primer minuto y que deja poco lugar no solo para la sorpresa, sino para el interés. Salva el conjunto, y no es algo menor, la labor de Cruise y la dinámica con el resto de personajes, que generan algunos momentos realmente cómicos por lo que pueden tener de verdad detrás.

Este es, precisamente, el mayor atractivo del film. Cierto es que la labor de Doug Liman (El caso Bourne) tras las cámaras imprime un dinamismo extraordinario a los momentos más tediosos de la historia y ofrece al espectador una narrativa cuanto menos especial (atentos al final del film, uno de los más poéticos de los últimos meses), pero lo realmente interesante es el hecho de pensar en varios momentos que algo de todo eso ocurrió de verdad. A este respecto, la obra ofrece una visión ácida y dura (para aquellos que no conozcan la historia) de la forma de actuar  e influir en el devenir de otros estados de Estados Unidos.

Pero la mano de un director, el trasfondo verídico del film o el carisma de una estrella son suficientes para que Barry Seal: El traficante se quite esa imagen de película para televisión. Posiblemente sea porque su historia es previsible, pero también tendrá algo que ver el hecho de que muchos secundarios, incluyendo la mujer del protagonista, están definidos con brocha gorda, dando simplemente las pinceladas suficientes para que puedan encajar en el imagen general del conjunto. Y por supuesto, la duración. El viaje de este traficante que fue tuvo que guardar su dinero enterrado en el jardín al no poder blanquearlo al mismo ritmo que le llegaba es demasiado largo, casi tanto como los momentos que pasa solo en el avión. Demasiado metraje para tan poca historia.

Nota: 6/10

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Gutiérrez y Echegui, dos policías que se enfrentan al traficante Cruise


Septiembre comienza casi del mismo modo a como terminó agosto en materia de estrenos cinematográficos. Casi, porque mientras el mes anterior los estrenos españoles liberaban la lista de novedades, este viernes día 1 es un título norteamericano el que parece llamado a ser el más importante. Además, a la lista de films españoles les acompaña un puñado de títulos de todo el mundo, sobre todo de Europa.

Pero comencemos el repaso por Barry Seal: El traficante, comedia de acción que narra la historia real de un piloto de aerolíneas al que la CIA contrata durante la época de Ronald Reagan para realizar una operación encubierta contra el cártel de Medellín, y que terminó trabajando para Pablo Escobar. La cinta, dirigida por Doug Liman (Al filo del mañana), tiene como protagonista a Tom Cruise (La Momia), quien en esta ocasión está acompañado por Domhnall Gleeson (El renacido), Jayma Mays (serie Glee), Sarah Wright (Noche de marcha), Jesse Plemons (Déjame salir) y Lola Kirke (serie Mozart in the jungle).

También procede de Estados Unidos All Saints, drama dirigido por Steve Gomer (Fly by night) que aborda la historia real del pastor Michael Spurlock, que tenía a su cargo una Iglesia a punto de cerrar y una comunidad de refugiados del Sudeste Asiático. Los problemas les llevaron a convertirse en granjeros para tratar de salvar tanto la Iglesia como la comunidad. Cara Buono (serie Stranger things), John Corbett (Mi gran boda griega 2), Barry Corbin (Windsor) y David Keith (A perfect vacation) encabezan el reparto.

Entre los numerosos estrenos españoles destaca La niebla y la doncella, thriller escrito y dirigido por Andrés M. Koppel, con el que debuta en el largometraje. Adaptación de la novela de Lorenzo Silva, la trama se centra en la reapertura de un crimen ocurrido en La Gomera, donde un político de la isla es absuelto de haber matado a un joven. Nuevas pistas obligarán a replantear todo lo conocido hasta ese momento. El reparto está encabezado por Quim Gutiérrez (La gran familia española), Verónica Echegui (Kamikaze), Paola Bontempi (La isla interior), Aura Garrido (Vulcania), Sanny van Heteren (Violet) y Roberto Álamo (Zona hostil).

Diferente es Parada en el infierno, cinta que combina suspense y terror en una historia ambientada en el Lejano Oeste y que arranca cuando los propietarios de una solitaria y tranquila parada de diligencias en medio de la nada se ven obligados a enfrentarse a una banda de forajidos liderados por un hombre sin escrúpulos. Víctor Matellano (Wax) dirige esta propuesta protagonizada por Tábata Cerezo (Altamira), Enzo G. Castellari (Operación Nam), Nadia de Santiago (Musarañas), Antonio Mayans (La Ama), Guillermo Montesinos (Locos por el sexo) y Conrado San Martín (La mujer de mi vida).

En cuanto al resto de estrenos europeos, Los casos de Victoria es el título de una comedia romántica francesa con toques dramáticos que dirige Justine Triet (La bataille de Solférino) y cuya historia gira en torno a una joven abogada que acude invitada a la boda de un antiguo cliente con su novio. Después de la noche de bodas el marido le acusa de haber querido matarle, por lo que el hombre vuelve a requerir los servicios de la abogada para que le defienda. El único problema es que el testigo de la presunta agresión es el perro de la pareja, lo que desatará un sinfín de problemas. En el reparto destacan los nombres de Virginie Efira (Un hombre de altura), Vincent Lacoste (Hipócrates), Melvil Poupaud (Frente al mar) y Laure Calamy (Primaire).

Georgia, Rusia y Polonia están detrás de Rehenes, drama que adapta la historia real de dos jóvenes de clase alta que, en 1983 y con la excusa de los preparativos de su boda, planean el secuestro de un avión que les lleve a Turquía y poder así escapar de la URSS. Sin embargo, a medida que se acerca el momento la presión va en aumento, y nada de lo que habían previsto sale como estaba esperado. Rezo Gigineishvili (Zhara) es el encargado de poner en imágenes esta historia protagonizada por un casi anónimo reparto encabezado por Irakli Kvirikadze, Giorgi Grdelidze, Giga Datiashvili y Tinatin Dalakishvili (Zvezda).

Y con algo de retraso llega el documental Un tango más, film con capital argentino, alemán e italiano producido en 2015 que aborda la historia de amor entre los dos bailarines de tango más famosos de todos los tiempos, María Nieves y Juan Carlos Copes, que se conocieron en una milonga siendo unos niños a finales de los años 40 y durante casi 50 años bailaron juntos. La cinta está dirigida por German Kral (Música cubana).

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