‘Call me by your name’ para que ‘El pasajero’ termine el laberinto


Enero está siendo, como es habitual, el principal mes de los títulos llamados a competir y ganar en las entregas de premios. Y este viernes, día 26, no es diferente, al menos no demasiado. Porque, en efecto, llega una de estas películas, pero lo hace acompañada de novedades cuyo único objetivo es entretener a cuanto más público mejor.

Comenzamos el repaso a los estrenos con Call me by your name, drama romántico que cuenta con capital norteamericano, italiano, francés y brasileño, y cuya trama adapta la novela de André Aciman. El argumento se desarrolla en el norte de Italia en 1983, teniendo como protagonista a un joven italoamericano de 17 años que ha crecido en un entorno cultural gracias a sus padres. Durante un verano conocerá a un joven norteamericano que se pone a las órdenes del padre del joven como becario, y juntos descubrirán la belleza de un despertar sexual que cambiará sus vidas para siempre. Luca Guadagnino (Cegados por el sol) dirige esta película protagonizada por Timothée Chalamet (Retales de una vida), Armie Hammer (Animales nocturnos), Michael Stuhlbarg (Steve Jobs), Amira Casar (No es mi tipo) y Esther Garrel (La jalousie).

Puramente estadounidense es El corredor del laberinto: La cura mortal, tercera entrega de la saga cinematográfica que combina thriller, ciencia ficción y acción basada en las novelas de James Dashner, y cuya historia arranca cuando el protagonista y el resto de jóvenes que lograron escapar del laberinto deben entrar en Last City, una ciudad que, en realidad, es el laberinto más mortífero de todos. Llegar a superarlo les permitirá obtener las respuestas a las preguntas que se han estado haciendo desde que lograron huir. Wes Ball vuelve a ponerse tras las cámaras después de dirigir las dos primeras entregas, mientras que el reparto está encabezado por Dylan O’Brien (Los becarios), Kaya Scodelario (Ahora y siempre), Thomas Brodie-Sangster (Phantom Halo), Ki Hong Lee (Everything before us), Giancarlo Esposito (serie Érase una vez), Aidan Gillen (Rey Arturo: La leyenda de Excalibur), Barry Pepper (El llanero solitario), Will Poulter (El renacido), Patricia Clarkson (La librería) y Nathalie Emmanuel (serie Juego de tronos), entre otros.

Thriller y acción es lo que propone El pasajero, nuevo trabajo conjunto entre el director español Jaume Collet-Serra y el actor Liam Neeson después de Sin identidad (2011), Non-Stop (Sin escalas) (2014) y Una noche para sobrevivir (2015). La trama se centra en un hombre de negocios que, en el trayecto de tren que habitualmente hace para volver a casa, deberá enfrentarse a una conspiración criminal que no solo amenaza su vida, sino la de su familia. El reparto de esta coproducción entre Estados Unidos y Reino Unido se completa con Vera Farmiga (Expediente Warren: El caso Enfield), Patrick Wilson (El fundador), Jonathan Banks (Mudbound), Sam Neill (Backtrack), Elizabeth McGovern (serie Downton Abbey) y Clara Lago (Al final del túnel).

Francia, Bélgica y Canadá colaboran en la comedia C’est la vie!, nueva película de Eric Toledano y Olivier Nakache, autores del éxito Intocable (2011). El argumento de este film, que también escriben los directores, arranca cuando un organizador de bodas debe afrontar un banquete de lujo en un château francés del siglo XVIII. Y aunque lo tiene todo preparado y medido al milímetro, cada fase de la celebración puede convertirse en el caos ante un equipo de trabajadores que no termina de encajar. Suzanne Clément (The other half), Gilles Lellouche (Conexión Marsella), Jean-Paul Rouve (Los recuerdos), Judith Chemla (Una dulce mentira), Jean-Pierre Bacri (Un cuento francés) y Kévin Azaïs (Un amor de verano) encabezan el reparto.

Varios países participan también en Sin amor, drama dirigido por Andrey Zvyagintsev (Leviatán) que cuenta con capital ruso, francés, alemán y belga, y cuya historia se centra en una pareja que está en pleno proceso de divorcio, algo que afecta de lleno a su hijo. Cada uno ha rehecho su vida con una nueva pareja, pero la separación les lleva a discutir constantemente. Es después de una de estas discusiones cuando su hijo desaparece, por lo que tendrán que unir esfuerzos y dejar a un lado sus diferencias para poder encontrarle. El reparto está encabezado por Aleksey Rozin (Elena), Matvey Novikov, Maryana Spivak (serie Syn ottsa narodov) y Vladimir Vdovichenkov (Taras Bulba).

Aventuras para toda la familia es lo que ofrece Trío. La búsqueda del Santuario Sagrado, producción noruega que arranca cuando un grupo de amigos encuentran una pista sobre un mítico santuario que nunca ha podido ser encontrado. El problema es que para localizarlo deberán evitar a un grupo de cazarrecompensas que va detrás de ellos, y que pondrá en peligro su amistad y sus vidas. Eva Dahr (Mars & Venus) dirige esta cinta protagonizada por Naomi Hasselberg Thorsrud, Bjørnar Lysfoss Hagesveen (Amigas para siempre), Henrik Hines Grape, Franziska Tørnquist y Reidar Sørensen (Rett Vest).

En lo que a animación se refiere, esta semana llega Petzi y la mar salada, adaptación de la tira cómica danesa de 1951 que cuenta las aventuras del osito Petzi, el pingüino Pingo y el pelícano Riki, que juntos encuentran un viejo barco que reparan y con el que deciden echarse al mar para encontrar lugares desconocidos. Michael Bohnenstingl, Johannes Weiland y Paul Cichon son sus directores.

También pertenece a la animación La rebelión de los cuentos, adaptación del libro de Roald Dahl que recupera personajes e historias clásicas para incorporar un giro y darles un punto de vista diferente, como puede ser el hecho de que Caperucita Roja y Blancanieves sean amigas y se enfrenten juntas a depredadores y reinas malvadas. Dirigida a tres bandas por Jan Lachauer, Jakob Schuh y Bin-Han To, la cinta cuenta con voces como las de Bertie Carvel (Los miserables), Rol Brydon (The trip to Spain), Gemma Chan (Grandes familias), Tamsin Greig (serie Episodes), Rose Leslie (El último cazador de brujas) y Dominic West (serie The affair).

Finalmente, este viernes también regresa a la gran pantalla, con motivo de su 40 aniversario, la versión animada de El señor de los anillos realizada en 1978 por Ralph Bakshi (Una rubia entre dos mundos). La cinta trata de condensar en poco más de dos horas el extenso viaje del hobbit Frodo para llevar el anillo de Sauron hasta la tierra de Mordor, donde debe ser destruido. Un viaje en el que contará con la ayuda del mago Gandalf, el humano Aragorn, el elfo Légolas y el enano Gimli, así como de sus amigos hobbits Sam, Merry y Pippin. Entre las voces originales destacan las de Christopher Guard (Golpe maestro), William Squire (39 escalones), John Hurt (El topo) y Anthony Daniels (C-3PO en la saga Star Wars).

Anuncios

‘El hobbit: La batalla de los cinco ejércitos’, un film para unirlos a todos


Martin Freeman encarna a Bilbo Bolsón por última vez en 'El hobbit: La batalla de los cinco ejércitos'.Han sido necesarias seis películas, pero parece que finalmente Peter Jackson, autor cinematográfico de las aventuras en la Tierra Media, ha dado carpetazo a su particular visión de los clásicos de aventura fantástica escritos por J.R.R. Tolkien. Seis películas que hace menos de 15 días encontraron su último representante en El hobbit: La batalla de los cinco ejércitos, que viene a ser un broche no solo a una trilogía innecesaria, sino a todo un fenómeno que se inició allá por 2001 con El señor de los anillos: La comunidad del anillo. El resultado, con sus luces y sus sombras, es más correcto que el de sus dos predecesoras, fundamentalmente porque no necesita ocupar metraje con elementos secundarios.

Más adelante analizaré la película en sí, pero antes es conveniente enmarcarla en el contexto en el que debe ser entendida. Y es que no solo no es independiente de las dos anteriores entregas, sino que su valor se enriquece desde el momento en que se considera un nexo de unión entre esta trilogía y la de ‘El señor de los anillos’. En efecto, no solo algunos de sus personajes comparten ambas trilogías (algunos de ellos forzados por las circunstancias, como es el caso de Legolas), sino que el desenlace de las principales historias invita a revisar la trilogía protagonizada por Elijah Wood (Grand Piano) y Viggo Mortensen (La carretera). Independientemente de la fidelidad a la obra original, prácticamente ninguna si tenemos en cuenta que son más de seis horas de metraje para un libro de poco más de 200 páginas, resulta meritorio comprobar cómo las tramas se cierran en un círculo, creando un puente entre las películas que convierte ambas sagas en una única aventura de seis películas.

Pero hay más trasfondo en esta tercera y última entrega. Mucho más. El hobbit: La batalla de los cinco ejércitos es, en cierto modo, un reflejo a menor escala de El señor de los anillos: El retorno del rey (2003), casi tanto como las dos primeras partes lo fueron unas de otras. En este sentido, ambas sagas discurren de forma paralela con una estructura similar, unas set pieces muy parecidas y un desenlace bélico con varios puntos de unión, sobre todo en lo que a épica y emotividad se refiere. Claro que esto, aunque como idea general es muy loable, no logra la consistencia necesaria si tenemos en cuenta que una (‘El hobbit’) necesita alargarse sin sentido con tramas y personajes secundarios que encajan a duras penas, y la otra (‘El señor de los anillos’) tuvo que ser acortada para poder acomodarla a las tres entregas.

Esto es lo que convierte a una en un clásico y a otra en un paquete de aventuras inocentes a la sombra de su hermana mayor. En cualquier caso, y como proyecto cinematográfico, no es posible reconocer el mérito de unir tantas historias bajo un único techo, con una línea argumental que comienza en El hobbit: Un viaje inesperado (2012) y termina en la ya mencionada ‘El retorno del rey’. Con el anillo como epicentro de todo, ambas trilogías se mueven por terrenos similares, por aventuras con protagonistas y escenarios que son ecos unos de otros, y con enemigos que, en definitiva y a pesar de sus diferentes diseños, son siempre los mismos. Se convierte casi en un reto, por tanto, abordar las seis películas para poder encontrar todos los nexos de unión entre ellas, y comprobar si la intención de Peter Jackson realmente queda patente en los fotogramas.

Una conclusión notable

Prueba de ese reflejo que es la trilogía de ‘El hobbit’ respecto a la de ‘El señor de los anillos’ es que esta tercera entrega es la mejor de todas, más o menos como le venía a ocurrir a ‘El retorno del rey’, aunque sobre esto siempre habrá todas las discusiones posibles. Lo que sí parece evidente es que El hobbit: La batalla de los cinco ejércitos hace honor a su título. Más de dos horas de combates entre humanos, orcos, elfos, enanos y bestias que apenas dan respiro para un desarrollo dramático notable… claro que tampoco es necesario. Los personajes, presentados en las dos anteriores entregas, muestran ahora su faceta más dinámica, luchando sin descanso entre montañas, las calles de una ciudad o el lecho de un río helado. Todo para evidenciar una técnica digital casi impecable que deja ver su truco en algún que otro momento.

Esto no impide, o al menos no debería, que el espectador disfrute con cada momento, deseando casi que las pocas secuencias de diálogo y pausa se terminen para pasar de nuevo a la acción. Bajo este prisma, esta tercera película se convierte en un derroche de imaginación a la hora de realizar movimientos de combates y muertes épicas, si bien es cierto que carece casi por completo de sorpresa o giros argumentales importantes. Curiosamente, uno de los mejores momentos del film reside en la labor de Richard Armitage (En el ojo de la tormenta) como líder de los enanos, quien sufre una transformación interesante y bien plasmada que dota al conjunto y a su evolución de un trasfondo dramático algo más intenso de lo que se había visto con anterioridad.

Aunque como decía al comienzo, uno de los aspectos más interesantes de esta película es su forma de completar un proyecto que va mucho más allá de su propia dimensión, e incluso de su condición de final de una trilogía. Así, no solo cierra las historias secundarias desarrolladas a lo largo de las dos anteriores películas, sino que sitúa a cada personaje en la senda hacia las aventuras de ‘El señor de los anillos’, reservando un último plano que enlaza con aquella primera película de comienzos de siglo. Todo ello, unido a un desarrollo dramático similar en fondo y forma al de la última de las entregas originales, da como resultado una película más entretenida y en líneas generales mejor que sus predecesoras.

Pero esto no significa que El hobbit: La batalla de los cinco ejércitos sea un gran film. Ni siquiera que esté a la altura de lo que logró la trilogía de ‘El señor de los anillos’. Al fin y al cabo, estas tres películas no dejan de ser un reflejo de aquellas. Esta última entrega posiblemente adquiera mayor relevancia porque adopta un tono más adulto y alejado de cabriolas y humor sin demasiado sentido, centrándose más en el lado oscuro que amenazaba en todo momento pero que nunca terminaba de representar una seria amenaza. Termina así un viaje, y lo hace de una forma más que correcta que sirve, además, de nexo de unión para un proyecto cinematográfico mucho mayor, más épico y, aunque solo sea por el esfuerzo invertido, memorable.

Tráiler de ‘El Hobbit: La batalla de los cinco ejércitos’: el final del fin


Ian McKellen vuelve a ser Gandalf en 'El Hobbit: La batalla de los cinco ejércitos', con la que Peter Jackson cierra la trilogía.El mes de julio está teniendo un final de lo más movido en cuanto a novedades y avances se refiere, muchos de ellos enmarcados en la Comic-Con de San Diego que se celebra estos días. Si hace unos días veía la luz la nueva entrega de Mad Max, ayer era el turno de la última parte de la trilogía con la que Peter Jackson dice adiós, al menos de momento, a la Tierra Media. El propio director de la trilogía de El señor de los anillos anunciaba a través de su cuenta de Facebook que el primer avance de El Hobbit: La batalla de los cinco ejércitos, era una realidad. Y si bien es cierto que a partir de ahora se irán desvelando poco a poco algunos aspectos de la trama, el tráiler, que tenéis al final, ya permite anticipar una serie de conclusiones.

Una de ellas, quizá la más evidente, es que la película repite, más o menos, los patrones de la trilogía que la precede en el cine, fundamentalmente en lo que a espectacularidad y épica se refiere. Los grandes movimientos de masas y el combate entre las diferentes facciones alientan a pensar en una conclusión muy del gusto de Jackson, es decir, por todo lo alto (el hecho de que el título haga referencia a una batalla ya nos da una idea). El tráiler está planteado, además, como un homenaje en clave sombría de todo lo vivido anteriormente y, en cierto modo, a las aventuras narradas en las películas de El señor de los anillos, que cronológicamente transcurren después. Todo combinado con los elementos de aventura que han caracterizado a esta saga.

Y esto me lleva a la otra idea que subyace en este avance. Dado que visual y narrativamente hablando poco más hay que decir que no se haya dicho ya (salvo que la frescura de Jackson parece haberse acabado), da la sensación de que estas primeras imágenes en movimiento son una especie de legado final del director y de las aventuras en la Tierra Media. Un final no solo para la trilogía, sino más bien una despedida de esta fantasía épica que ha sido estirada de forma un tanto innecesaria en dos trilogías, cuando lo cierto es que El Hobbit perfectamente habría “entrado” en una sola película. Esto no quiere decir que esta tercera parte vaya a perder dinamismo respecto a sus predecesoras; al menos nada apunta a eso.

La película, como es lógico, vuelve a contar con los actores de las primeras entregas, entre los que debemos destacar a Martin Freeman (serie Sherlock), Ian McKellen (X-Men: Días del futuro pasado), Benedict Cumberbatch (Agosto), Orlando Bloom (Troya), Richard Armitage (Capitán América: El primer vengador), Luke Evans (Immortals), Cate Blanchett (Monuments men), Hugo Weaving (Matrix), Christopher Lee (Sombras tenebrosas), Evangeline Lilly (serie Perdidos), Lee Pace (Lincoln) y Manu Bennett (serie Arrow). Su estreno está previsto para diciembre de este mismo año, y siguiendo la tradición de las anteriores películas, lo más probable es que sea el viernes 19. Por ahora, y a falta de más vídeos, aquí tenéis el tráiler cortesía de Warner Bros.

‘El hobbit: La desolación de Smaug’: mucha película para poca historia


Los enanos de 'El hobbit: La desolación de Smaug' deberán superar todo tipo de peligros.Se ha convertido ya en una cita ineludible para los seguidores de la fantasía y de las aventuras enmarcadas en mundos plagados de criaturas y seres fantásticos. Y quizá sea por eso que ha perdido buena parte de su encanto. Por segundo año consecutivo (y todavía queda un tercero) Peter Jackson, artífice de ese icono del cine en el que se ha convertido la trilogía de ‘El señor de los anillos’, regresa a la Tierra Media para continuar narrando el viaje de un hobbit y un puñado de enanos por recuperar el hogar de estos últimos, en las garras de un dragón desde hace décadas. Y si bien es cierto que esta continuación posee más ritmo, más espectacularidad y un final realmente bueno, no logra erigirse como lo que debería ser: una obra independiente.

No me refiero a la independencia respecto al anterior film, sino respecto a la trilogía original. Más allá de que la magia de la Tierra Media se quedó por el camino entre una trilogía y otra, la sensación que desprende este nuevo episodio del viaje es la de ser más un vehículo que sirva de origen a los acontecimientos narrados en la mastodóntica obra sobre el anillo único. Esto no es necesariamente algo negativo, pero resta interés al viaje de los enanos, por otro lado plagado de lugares comunes y personajes conocidos que, afortunadamente, cuenta con un ritmo endiablado que disimula las carencias dramáticas de los personajes y sus motivaciones. De hecho, la masiva presencia de persecuciones y combates convierten a esta nueva entrega en el entretenimiento ideal.

En este sentido destaca por encima de cualquier otra cosa su tercio final, en el que el dragón del título hace acto de presencia. Es más, la perfecta resolución de la secuencia dentro de la montaña evidencia el hecho de que esta historia nunca debería haber sido narrada en tres películas. La necesidad de introducir metraje innecesario, valga la contradicción, acentúa aún más si cabe las secuencias de acción, siendo el ejemplo más claro de que esta historia debería haber sido más directa, destinada a completar una visión global del mundo creado por J. R. R. Tolkien. Por el contrario, los largos viajes, los diálogos sin demasiado sentido y los momentos de pausa juegan en contra de una trama que, cuando se detiene a reflexionar, revela las numerosas carencias que posee.

El hobbit: La desolación de Smaug supera a su predecesora en un uso mucho más consciente de la acción a lo largo del excesivo metraje que tiene. Pero eso no impide que sus debilidades, producidas fundamentalmente por el estiramiento de la trama y por su condición de precuela explicativa, sean inexistentes. Es notable, divertida, entretenida y con momentos realmente logrados, sin duda. Ahora bien, la sensación que queda es si este regreso a la Tierra Media era necesario y, sobre todo, si su presencia en salas realmente necesitaba ser alargado hasta el año que viene. Algo que ya se atisbaba en la primera parte, por cierto. Los más fieles seguidores no vacilarán en su respuesta. El resto es más que probable que empiece a sentir un hormigueo producido por la cotidianidad y por la sensación de haber visto esto mismo en alguna sala unos años atrás.

Nota: 7,5/10

Diccineario

Cine y palabras

A %d blogueros les gusta esto: