‘Deadpool 2’: la familia es lo primero


Vaya por delante que disfruté mucho, muchísimo, de aquella inteligente e irónica gamberrada titulada Deadpool. Con ese film de 2016 Ryan Reynolds (Criminal) lograba dos cosas: adaptar fielmente al cine un personaje tan controvertido como este mercenario, y hacer olvidar sus anteriores incursiones en el cine de superhéroes. Ahora, dos años después y habiendo sentado las bases, ¿puede ofrecer algo nuevo una continuación? Bueno, nuevo realmente no, pero dos horas de diversión, violencia y un humor muy muy negro, eso es incuestionable. Y en los tiempos que corren, esto convierte a esta cinta en algo fuera de lo común.

Aunque más allá de violencia extrema, palabrotas y un sinfín de referencias culturales modernas, la realidad es que Deadpool 2 es, ante todo, una historia, el camino de un antihéroe que, como él mismo explica en el film, toca fondo para volver a levantarse y encontrarse a sí mismo. Y ese camino, con sus altibajos en una película que en algún que otro momento se hace un poco lenta, está sólidamente construido, equilibrando drama y humor a partes iguales para aprovechar los conflictos externos a los que se enfrenta el héroe como mecanismos para desenredar su propio arco dramático interno, centrado en su necesidad de encontrar un significado a su vida, una familia que se le ha arrebatado. Dicho de otro modo, todo lo que ocurre en el film está enfocado a explorar los dilemas morales a los que se enfrenta este mercenario.

Y hasta ahí la parte más, digamos, seria cinematográficamente hablando. Porque esta cinta de David Leitch (Atómica) es puro entretenimiento, pura diversión que debe ser entendida como una parodia de… bueno, de absolutamente todo. La mano firme del director en las secuencias de acción logra algunos de los momentos más impactantes del relato, pero es el guión el verdadero protagonista de esta historia. Su capacidad para reírse de todo, desde el cine de superhéroes hasta de su propio protagonista (el actor, no el personaje, que también) hacen de esta segunda parte un delirio del metalenguaje cinematográfico que permite al relato traspasar sus propias fronteras cinematográficas para incrustarse de lleno en nuestra realidad. A este festival ayudan mucho los cameos, incluyendo los nuevos X-Men, un fugaz Brad Pitt (La gran apuesta), y unos títulos de crédito iniciales simplemente insuperables, de nuevo parodiando una saga caracterizada por sus ‘intros’ (es decir, James Bond). Por cierto, atentos a los textos que aparecen.

En definitiva, Deadpool 2 es más de lo que ya ofreció la primera parte. Y lo es en todos los sentidos. Más acción, más violencia, más humor y, sobre todo, más historia. No implica que sea necesariamente mejor, pero la realidad es que sí que lo es. Como suele pasar en todos estos films, una vez se ha narrado el origen del personaje, la película se centra de lleno en sus motivaciones, en sus miedos y los retos que debe afrontar. Y lo hace sin perder una pizca de todo aquello que convierte a este mercenario bocazas en lo que es. Lo mejor que se puede decir de esta segunda parte es que deja con ganas de más, con ganas de seguir explorando la psicología de este antihéroe y de verle agujereado, troceado y golpeado mientras salva el mundo.

Nota: 8/10

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La Guerra del Infinito de ‘Los Vengadores’ arrasa con los estrenos


Ya está aquí. Este viernes 27 de abril es posiblemente la fecha más esperada por los fans de los superhéroes y los cómics. Muchos de ellos, de hecho, aprovecharán los pases de la noche del jueves para poder ver antes que la mayoría una de las cintas que más expectación han creado en los últimos meses. Tanto que a pesar de que esta semana llegan muchos más estrenos, ninguno de ellos parece poder competir (ni quieren hacerlo) con un título que tiene garantizado el éxito.

Se trata, como muchos ya sabrán, de Vengadores: Infinity War, primera parte de un díptico en el que la división cinematográfica de Marvel ha puesto toda la carne en el asador. O mejor dicho, a todos sus superhéroes en una macro cinta de acción que hará las delicias (o no) de los fans. Para quienes no conozcan la trama, esta sitúa a los superhéroes colaborando para hacer frente a amenazas contra las que no pueden luchar solos. Pero cuando Thanos aparece en la Tierra todos ellos tendrán que unirse para tratar de derrotar una amenaza que planea destruir todo el universo utilizando para ello el Guantelete del Infinito. Los hermanos Russo, Anthony y Joe (Capitán América: Civil War) se ponen tras las cámaras de este blockbuster que junta a todos los rostros que hasta ahora han protagonizado las historias Marvel en la gran pantalla, entre los que destacan Chris Evans (Un don excepcional), Robert Downey Jr. (El juez), Chris Hemsworth (Cazafantasmas), Scarlett Johansson (Una noche fuera de control), Josh Brolin (Everest), Tom Holland (Z, la ciudad perdida), Benedict Cumberbatch (The imitation game), Elizabeth Olsen (Godzilla), Chadwick Boseman (Marshall), Sebastian Stan (La suerte de los Logan), Chris Pratt (Passengers), Tom Hiddleston (Kong: La Isla Calavera), Zoe Saldana (Vivir de noche), Vin Diesel (El último cazador de brujas), Idris Elba (La Torre Oscura), Danai Gurira (serie The Walking Dead), Paul Bettany (Mortdecai), Jeremy Renner (La llegada), Dave Bautista (Blade Runner 2049), Paul Rudd (Juerga de mamis), Bradley Cooper (Juego de armas), Mark Ruffalo (Ahora me ves 2) y Don Cheadle (serie House of lies).

El otro estreno procedente enteramente de Hollywood es Noche de juegos, comedia gamberra con toques de intriga que gira en torno a una pareja acostumbrada a tener todas las semanas una noche de juegos con varios amigos. Todo cambia cuando el hermano del protagonista organiza algo diferente: resolver un asesinato con criminales y agentes del FBI interpretados por actores. Pero cuando el anfitrión es secuestrado todos los jugadores comenzarán a dudar qué es real y qué no, e iniciarán una carrera en la que no habrá puntos ni recompensas, y en la que el único objetivo es rescatar a su amigo y hermano sin morir en el intento. John Francis Daley y Jonathan Goldstein (Vacaciones) dirigen a cuatro manos esta cinta entre cuyos actores principales destacan Jason Bateman (Fiesta de empresa), Rachel McAdams (Spotlight), Billy Magnussen (Ingrid goes west), Sharon Horgan (Amor sin cita previa), Kyle Chandler (Manchester frente al mar), Lamorne Morris (Sandy Wexler), Kylie Bunbury (El canguro), Jesse Plemons (Los archivos del Pentágono), Michael C. Hall (Frío en julio) y Danny Huston (Wonder Woman).

Estados Unidos y Reino Unido colaboran en 7 días en Entebbe, thriller dramático que dirige José Padilha (RoboCop) cuya historia, ambientada en 1976, se centra en el secuestro de un avión de Air France procedente de Tel Aviv con 248 pasajeros por parte de dos palestinos del Frente Popular. El aparato fue desviado al Aeropuerto Internacional de Entebbe, en Uganda, donde se realizó el rescate más impactante de la historia reciente. Daniel Brühl (La casa de la esperanza), Rosamund Pike (El hombre del corazón de hierro), Eddie Marsan (serie Ray Donovan), Ben Schnetzer (Pride), Denis Ménochet (Norfolk) y Mark Ivanir (Bye bye Germany) encabezan el reparto.

España tiene como representante Hacerse mayor y otros problemas, comedia romántica con toques de drama que escribe y dirige Clara Martínez-Lázaro (Una casa frente al mar) y cuyo argumento gira en torno a una mujer de 35 años que vive con la sensación de haber fracasado en su vida. Para colmo, su mejor amiga le comunica que está embarazada y que quiere que ella sea la madrina del bebé. En el reparto destacan Silvia Alonso (Es por tu bien), Bárbara Goenaga (La punta del iceberg), Antonio Resines (La reina de España), Vito Sanz (serie Vergüenza) y María Esteve (Los 2 lados de la cama).

Puramente dramática es El león duerme esta noche, cinta con capital francés y japonés que sigue la vida de un actor que se instala de forma clandestina en una casa abandonada en la que vivió un antiguo amor. Ese mismo lugar es utilizado por un grupo de niños para jugar a hacer películas, por lo que el encuentro entre ellos provocará un contraste en la forma de entender el paso de la vida. Nobuhiro Suwa (Yuki & Nina) dirige esta propuesta protagonizada por Jean-Pierre Léaud (Visage), Pauline Etienne (Romance en Tokio), Maud Wyler (2 otoños 3 inviernos), Jules Langlade y Adrien Cuccureddu.

Desde Italia llega Fortunata, drama dirigido por Sergio Castellitto (Volver a nacer) que narra la lucha de una joven madre que, con un matrimonio a sus espaldas, busca la manera de poder abrir una peluquería para emanciparse, conquistar la independencia y lograr volver a ser feliz. Jasmine Trinca (Caza al asesino), Stefano Accorsi (Veloz como el viento), Alessandro Borghi (Dalida), Edoardo Pesce (Tommaso) y Nicole Centanni encabezan el reparto.

Por último, dos cintas que cuentan con la colaboración de varios países. Lou Andreas-Salomé es el título de una coproducción entre Alemania, Austria, Italia y Suiza que aborda la vida de la escritora rusa que da nombre a la película, una mujer adelantada a su tiempo que se codeó con personalidades como Nietzsche o Freud, y que fue amante de Rainer Maria Rilke. Dirigida por Cordula Kablitz-Post, que debuta de este modo en el largometraje de ficción tras una carrera en el documental, la cinta está protagonizada por Katharina Lorenz (Freistatt), Nicole Heesters (Solo para clarinete), Liv Lisa Fries (Boy 7), Helena Pieske (Hitman: Agente 47), Matthias Lier (El castillo de Roca Negra) y Katharina Schüttler (Alone in Berlin).

Finalmente, Invitación de boda cuenta con capital palestino, francés, colombiano, alemán, qatarí, noruego y de los Emiratos Árabes Unidos. Este drama escrito y dirigido por Annemarie Jacir (La sal de este mar) narra la tensa y frágil relación entre un hombre de avanzada edad y su hijo, quien regresa a Nazaret después de varios años en Roma porque se va a casar y, como establece la tradición palestina, debe ayudar a su padre a entregar en mano todas las invitaciones. El film cuenta en su reparto con Mohammad Bakri (Girafada), Saleh Bakri (Salvo), Tarik Kopty (Mars at sunrise), Monera Shehadeh y Lama Tatour.

‘Ray Donovan’ muestra la importancia de los secundarios en su 5ª T.


En líneas generales, Ray Donovan es una serie más que notable. Dramáticamente intensa, con un reparto espléndido y unas tramas sólidas, esta serie creada por Ann Biderman (Smila: Misterio en la nieve) es un claro ejemplo de que una buena ficción, sea en cine o televisión, siempre deberá sustentarse en los mismos principios antes mencionados. Pero por si esto no fuera suficiente, la quinta temporada es todo un ejercicio digno de estudiar en las clases de guión. Los 12 episodios que conforman esta etapa demuestran que toda historia, para ser completa, necesita de unos secundarios extraordinarios.

La trama de esta temporada viene a confirmar, además, algo que se intuía desde el comienzo de la serie: que el personaje de Paula Malcomson (Los juegos del hambre) era la piedra angular no solo de las interacciones entre personajes, sino del desarrollo dramático y de los conflictos que han nutrido a esta ficción desde sus primeros episodios. El modo en que Biderman trata a este personaje y toda su línea argumental en esta etapa es sencillamente perfecto, alternando pasado y presente sin más indicaciones que los personajes y sus diferentes representaciones físicas. Eso, y el impacto que tiene en el protagonista, un Liev Schreiber (El caso Fischer) inmenso al que los Globos de Oro, un año más, han dejado de lado en los premios (suma cinco nominaciones seguidas por este papel).

Precisamente el modo en que estos dos personajes afrontan el conflicto es lo que genera el contraste dramático y la profundidad emocional a la que posiblemente sea la mejor temporada de la serie. A través de flashbacks, el relato compone un puzzle del que hace partícipe al espectador, que más allá de los problemas laborales de Donovan debe prestar especial atención a los saltos temporales constantes en cada episodio. El arco argumental, por tanto, se nutre a cada paso, jugando con precisión con la información que tiene el espectador. Se genera de este modo un suspense único, una intriga por conocer los detalles de lo acontecido y narrado en el primer episodio de esta etapa de Ray Donovan. Y mientras algunas cosas se desvelan con cierta celeridad, otras se antojan casi un misterio que reta al espectador a resolverlo antes de verlo en pantalla.

Un delicado equilibrio que tiene como principal problema la debilidad del resto de tramas secundarias, amén del tratamiento que se da a algunos de los personajes habituales de la serie. Empero, y aunque de esto hablaremos más adelante, es importante señalar que a pesar del protagonismo del personaje de Schreiber, cada temporada ha tratado de poner el foco sobre alguno de los miembros de la familia Donovan. En mayor o menor medida, cada bloque de episodios ha narrado la historia con un secundario diferente como apoyo dramático a los problemas laborales del protagonista, idea que culmina de forma apabullante en esta quinta temporada y que obliga a plantearse no solo cómo continuará la trama sin un rol clave, sino si será capaz de superar el pico dramático de esta etapa.

Problemas secundarios

Como decía antes, uno de los problemas de Ray Donovan en esta tanda de episodios es la debilidad de las tramas secundarias que tienen poco o nada que ver con el epicentro dramático de la acción. A diferencia de anteriores temporadas, donde todo tenía una mejor y mayor integración, en estos 12 capítulos la relevancia y la intensidad de los principales acontecimientos obligan a quitar tiempo de desarrollo a otras historias, que se convierten casi en un trasfondo narrativo para enmarcar el arco argumental principal, siendo utilizadas solo como apoyo en determinadas ocasiones y, eso sí, aprovechadas para plantear conflictos dramáticos para la sexta temporada.

Uno de los casos más curiosos es el de los hijos, interpretados por Kerris Dorsey (Moneyball: Rompiendo las reglas) y Devon Bagby (Broken Ghost). Por un lado, en esta temporada se ha intentado integrar más en la trama a la joven, introduciéndola de lleno en la historia principal y siendo, en cierto modo, motor de cambio de muchas de las secuencias a lo largo de los episodios. En este sentido, ha venido a sustituir al rol de Malcomson como el contrapunto femenino a una historia eminentemente masculina. Pero por otro, el papel del adolescente ha tomado una deriva cuanto menos cuestionable. El personaje parece alejarse cada vez más del interés dramático de la serie, y eso queda más que patente en las situaciones en las que se le ubica. No solo no tienen un nexo de unión claro con el resto del argumento, sino que podrían interpretarse como una forma sutil y progresiva de dejarle fuera de esta ficción definitivamente. Habrá que ver si se le intenta integrar en un futuro cercano o si, por el contrario, se convertirá en un personaje episódico que aparezca cuando sea necesario un apoyo dramático.

Aunque lo más interesante ocurre con el rol de Jon Voight (Más allá). Si durante todas las temporadas anteriores ha sido un punto de inflexión en la historia, un contrapunto a medio camino entre la comedia y el drama para la trama principal, en esta quinta temporada su influencia parece haber quedado en un segundo plano. Su arco argumental, aunque sigue siendo el contrapunto cómico de la serie, se aleja mucho de la influencia que sí tuvo en etapas previas. Tanto que camina de forma paralela durante buena parte de la temporada, siendo integrada en el resto únicamente para explicar algún matiz del pasado o, y esto es sumamente importante, para sentar las bases de los nudos dramáticos que están a punto de venir, y que a todas luces volverán a tener el conflicto padre-hijo como telón de fondo.

Cómo será que el mundo de Ray Donovan ha sido sacudido desde sus cimientos que ni siquiera la trama relacionada con su trabajo que habitualmente tiene un peso específico más que notable en esta quinta temporada solo sirve para plantear la trama principal y para generar ciertas situaciones anómalas en la vida del protagonista. Y todo ello es, ni más ni menos, porque lo relevante en esta temporada de inflexión es la vida personal de este fascinante personaje. Cómo cambia su día a día, las relaciones con hermanos, hijos y resto de la familia y, sobre todo, la fragilidad de un hombre aparentemente irrompible ante la pérdida del amor de su vida, por mucho que durante toda la duración de la serie se haya podido poner en duda. En cierto modo, esta ha sido la temporada más humana y más íntima de toda la serie, ofreciendo una faceta del héroe nunca antes vista. Personalmente, ha sido la mejor etapa de toda la ficción a pesar de ciertas irregularidades en el contexto dramático y en los secundarios. A partir de ahora se abre un nuevo escenario que revitaliza una serie que, en realidad, no necesitaba ningún empujón para seguir siendo uno de los productos más frescos, dinámicos, apasionantes e interesantes de la televisión.

‘Atómica’: La espía que destrozó Berlín en 1989


Que actores como Charlize Theron (Lugares oscuros), James McAvoy (Trance) o John Goodman (Día de patriotas) decidan trabajar en la primera película de un director como David Leitch debería ser suficiente para, al menos, despertar la curiosidad del más incrédulo. La combinación de estos nombres, con todo lo que eso conlleva artística y visualmente hablando, han dado lugar a un producto que, si bien es cierto que bebe de muchos films similares anteriores, ofrece un espectáculo único, un complejo puzzle de espionaje, acción y drama que deja algunos de los momentos más interesantes del panorama cinematográfico actual, al menos en lo que a apartado formal se refiere.

Puede que Atómica sea, desde el punto de vista del argumento, algo enrevesada. Basándose en la novela gráfica escrita por Antony Johnston, el film tiende, sobre todo en su tercio final, a rizar el rizo del espionaje, a situar la trama en un nivel de complejidad que no termina de encajar con el tono previo que ha tenido la narración, obligando a una especie de final triple que alarga innecesariamente la historia y que, aunque da un sentido muy distinto a todo lo visto durante las casi dos horas de metraje, también plantea otras dudas que no quedan resueltas como deberían. Eso por no hablar de que la definición de algunos secundarios se realiza de forma tan esquemática que tiende a perderse en la maraña de personajes y tramas que suelen definir este tipo de historias.

Con todo, y aunque parezca increíble, este es un mal relativamente menor. La película de Leitch es un espectáculo visual en todos sus sentidos, desde una puesta en escena que juega con inteligencia con los colores y la calidez o frialdad de la luz, hasta algunos hallazgos visuales sencillamente perfectos, como es ese largo plano secuencia que comienza en la calle, pasa por varias peleas dentro de un edificio y termina en el agua. Eso por no hablar de la intensidad de las secuencias de acción, cortesía de un director curtido en este tipo de situaciones (ha sido especialista y director de segunda unidad de este tipo de secuencias en otros films). Todo ello aporta a esta historia un sabor único, a medio camino entre la decadencia y el kitsch, que se acentúa por una banda sonora imprescindible para melómanos.

La verdad es que Atómica apenas da respiro al espectador para acomodarse en su butaca. Y entre medias, las suficientes secuencias narrativas para explicar el contexto, la trama y la doble moral de muchos de los personajes. Una cinta de espionaje que sin duda evocará varios héroes masculinos del género, y que en esta ocasión tiene a una belleza como Theron repartiendo mamporros con cualquier objeto a su alcance. Espectacularidad, adrenalina y mucha intriga, aunque esta última puede terminar por resultar algo irreal según se acepten o no los falsos finales que presenta. En cualquier caso, es un mal que puede poner una mancha en el expediente de esta espía en el Berlín de 1989, pero que no resta valor al resto de su historia.

Nota: 7/10

4ª T. de ‘Ray Donovan’, o cómo llevar al límite a un personaje


Familia y crimen, más unidos que nunca en la cuarta temporada de 'Ray Donovan'.Los seguidores de Ray Donovan habrán apreciado que la serie creada por Ann Biderman (serie Southland) suele separar de forma más o menos clara los problemas familiares del protagonista con sus “problemas laborales”. Ya en la tercera temporada comenzó a cambiar esta dinámica, y en los 12 episodios que conforman su última etapa televisiva dicho cambio no solo continúa, sino que parece confirmarse con un viaje a los infiernos del rol interpretado magistralmente por Liev Schreiber (Spotlight).

En efecto, la fusión de tramas que comenzó en los anteriores capítulos adquiere en esta nueva temporada un cariz mucho más violento y dramático, enfocando el trabajo narrativo hacia la creación de una única trama principal con ramificaciones secundarias, en lugar de diversas tramas con influencias sobre la historia protagonista. El resultado de todo ello es un mundo mucho más rico e interconectado en el que las decisiones de cada personaje tiene relevancia, al menos, para el antihéroe de esta historia. Pero también, y eso es quizá lo más interesante, genera consecuencias para todos ellos, incluyendo las últimas incorporaciones de roles secundarios.

La ingeniería narrativa de Ray Donovan, por tanto, alcanza un nuevo nivel, más sofisticado y complejo, confirmando la evolución de esta más que notable serie. El viaje del protagonista a lo largo de los episodios se revela como una suerte de epifanía con la que llega a comprender que ha abandonado su verdadera naturaleza. Y lo más curioso es que la temporada comienza, precisamente, con un Ray Donovan que parece haber encontrado el camino correcto para salir de la espiral de violencia en la que está sumergido.

Pero como decimos, este viaje no sirve únicamente para descubrir que el personaje de Schreiber no podrá cambiar, sino para comprender que trabajo y familia están íntimamente ligados, algo que siempre se ha intuido a lo largo de la serie pero que ahora toma forma. Y esto se consigue gracias, sobre todo, a una evolución de los acontecimientos narrados en la anterior temporada, es decir, tomando como punto de partida algo ya conocido por el espectador; una continuidad que dota de una mayor entidad a la serie, que por cierto alcanza unas cotas de violencia bastante inusitadas en una ficción ya de por sí bastante agresiva.

Entre boxeadores anda el juego

En esta evolución, sin embargo, la cuarta temporada de Ray Donovan tiene sus más y sus menos. El carácter integrador de su narrativa se sustenta en algunas historias secundarias que podrían considerarse, cuanto menos, excesivamente largas. Desde luego, el ejemplo más claro es el del boxeador y su relación incestuosa con su hermana. La forma en que se aborda esta trama, al menos narrativamente hablando, resulta excesivamente circular, volviendo sobre el único conflicto una y otra vez sin que nunca llegue a resolverse, como si fuera necesario alargar su presencia en la historia hasta el final de la temporada.

Si bien es cierto que se adorna con diversos conflictos menores, y que de hecho permite a la serie reformular algunos de sus conceptos dramáticos, sobre todo los que tienen que ver con la familia Donovan y la relación entre el protagonista y el hermano interpretado por Eddie Marsan (La verdad duele), el tratamiento dado tanto a la historia como a los secundarios que la protagonizan resulta un tanto incongruente en tanto en cuanto se repite el conflicto en demasiadas ocasiones, dando además soluciones temporales que se antojan similares, muy similares.

El otro ejemplo, aunque en esta ocasión menos evidente, es el de la historia protagonizada por Jon Voight (Más allá). En esta temporada, más que nunca, su personaje parece fuera de órbita de la trama principal. De hecho, los acontecimientos de este desarrollo no parecen tener mucho impacto en las secuencias más relevantes. Pero solo lo parece, porque de hecho la función de esta línea argumental es la de acercar posturas entre el protagonista y su padre, ahondando la serie en el concepto familiar que resulta fundamental en su concepción. Sí es cierto que el regreso una y otra vez a los mismos errores de este personaje pueden antojarse un recurso algo manido después de cuatro años, pero la realidad es que, por un lado, permite hacer evolucionar la historia, y por otro cuenta como epicentro con uno de los actores más en forma de la serie, por no hablar de un personaje que termina por hacerse querer.

En cierto modo, Ray Donovan logra en esta cuarta temporada la que posiblemente sea la mejor historia de la serie, demostrando que todavía tiene margen de crecimiento. La búsqueda por parte de sus creadores de una nueva fórmula que aúne los dos pilares fundamentales de la serie en un único desarrollo dramático augura un futuro brillante si se trata de forma coherente y sin perderse en la necesidad de concesiones dramáticas, algo que por otro lado no parece propio de esta ficción. Es raro encontrar una serie capaz de mejorar temporada tras temporada incluso con sus posibles errores, y Ray Donovan es de esos raros productos.

‘La verdad duele’: el secreto a voces del fútbol americano


Will Smith se enfrenta a la NFL en 'La verdad duele'.Con la nueva película de Will Smith (Soy leyenda) ocurre un poco lo mismo que cualquiera que haya visto fútbol americano alguna vez ha sospechado: que aunque bello, alguna consecuencia tiene que haber. En el caso del deporte, consecuencias físicas que van más allá de las meras lesiones. En el caso de la película, una base conceptual que no deja margen para casi nada.

Porque sí, La verdad duele es tan sencilla, clara y directa como el título que se ha buscado en España. Un drama que se mueve siempre en terrenos previsibles, incapaz de ofrecer nada que no se presuponga de su sinopsis y cuyo guión parece hecho con demasiada inocencia. Consciente de que se basa en una historia real, la forma en que se presenta, por ejemplo, el acoso que vive el protagonista para que abandone su teoría resulta un tanto burda, como si la todopoderosa NFL no fuera capaz de afrontar las amenazas de forma más sutil.

Ahora bien, tanto su director, Peter Landesman (Parkland) como su protagonista ofrecen una buena versión de sí mismos. El segundo más que el primero. Gracias a Landesman el desarrollo de la trama se hace digerible, ameno y en varios momentos muy interesante. Ahí quedan los momentos en los que el doctor Omalu comprende las consecuencias del deporte, o incluso la escena inicial. Precisamente es en esta donde se aprecia la notable labor de Smith con un personaje alejado de su habitual registro, ofreciendo al espectador una interpretación contenida, marcada por un carácter metódico y analítico.

El mejor resumen que se puede hacer de La verdad duele es que es lo que se ve desde el principio, ni más ni menos. ¿Es eso bueno? En cierta medida. Su falta de expectativas y de ambición permite al espectador saber a lo que se enfrenta, pero también le impide apasionarse con la clásica historia de David contra Goliat, del hombre contra la todopoderosa maquinaria del deporte.

Nota: 6/10

3ª T de ‘Ray Donovan’, vender el alma para lograr la mejor temporada


Liev Schreiber e Ian McShane marcan el desarrollo de la tercera temporada de 'Ray Donovan'.La serie creada por Ann Biderman (Las dos caras de la verdad) y protagonizada por Liev Schreiber (El mayordomo) ha mantenido un nivel más que aceptable en sus dos primeras temporadas, ahondando fundamentalmente en los problemas familiares, en el pasado y en el modo en que afectan a los personajes. Pero la tercera temporada de Ray Donovan ha sido, sencillamente, increíble. Y lo ha logrado, curiosamente, abandonando las tramas del pasado para centrarse en el futuro.

Estos nuevos 12 episodios sitúan al protagonista, hombre controlador donde los haya, ante situaciones que no controla, ante un mundo que, a priori, está fuera de su alcance y al que, sin embargo, quiere aferrarse desesperadamente para solventar su vida y la de su familia. En este contexto, los conflictos dramáticos de la temporada adquieren una mayor importancia, en tanto en cuanto el desarrollo obliga al personaje a algo a lo que no está acostumbrado: a vender su alma para poder salvar a los que quiere. A lo largo de los episodios ha sido tan habitual ver al héroe hacer y deshacer a su antojo, que verle atado de pies y manos por una familia más poderosa es algo sumamente atractivo.

Claro que no todo depende de la solidez dramática de esta tercera temporada. Las incorporaciones que presenta Ray Donovan en esta entrega tienen mucho que decir, fundamentalmente Ian McShane (El niño) y Katie Holmes (serie Dawson crece), brillantes en sus respectivos papeles. Más allá del héroe, el mundo creado por estos personajes, padre e hija, deja la violencia que desprende el rol de Schreiber como una mera anécdota. Y no porque sean viscerales, más bien al contrario. La capacidad de destruir con el poder y la influencia a quien quieran, de manipular los hechos para beneficiarse, y de controlar todo a su alrededor, les convierte en lobos con piel de cordero, algo a lo que todavía no estaba acostumbrada la serie.

Por ello, la temporada se torna mucho más atractiva de lo que fueron las anteriores etapas. Tal vez ha tenido mucho que ver el hecho de que la segunda entrega de episodios requirió de un análisis en profundidad del pasado de la familia Donovan, lo que terminó perjudicando el ritmo del conjunto. Sea como fuere, lo cierto es que la apuesta por hacer avanzar la acción a través de la introducción de nuevos personajes (y de retomar tramas abiertas anteriores) ha sido exitosa, hasta el punto de convertir esta tercera etapa en la mejor hasta la fecha.

Problemas del pasado

Pero la verdadera riqueza de Ray Donovan radica en su facilidad para integrar en un todo armónico todas las tramas, enriqueciéndose unas con otras para volver más complejas las relaciones entre los protagonistas. De hecho, es a raíz de una línea dramática heredada de la segunda temporada que el protagonista vende su alma. Pero es precisamente por eso por lo que, al final, se desencadenan una serie de acontecimientos que permiten ver, por primera y quizá última vez, al héroe de esta trama sin su coraza.

Y de nuevo es el personaje de Jon Voight (Cuestión de honor) el elemento perturbador de todo el desarrollo dramático. Lo cierto es que, sin su presencia, la serie no sería lo mismo. Tal vez porque es el único personaje que va por libre, tal vez porque es la verdadera némesis del héroe (y eso que es su padre), lo cierto es que ha recuperado con fuerza el carácter catalizador de los mayores dramas que presenta esta tercera temporada.

De hecho, sin él no habría tenido lugar el desenlace que se ha producido. No me refiero tanto a las acciones en sí mismas como al desarrollo de toda su trama, que termina como quería el personaje de Schreiber, aunque con una mayor carga trágica y dramática. La capacidad de Mickey Donovan para destruir todo y a todos los que le rodean se convierte, en definitiva, en el segundo motor de la serie, generando un notable contraste con el protagonista, cuyo fin es, precisamente, tratar de salvar todo y a todos los que le rodean.

Lo que deja en el recuerdo esta tercera temporada de Ray Donovan es a un héroe que afronta sus horas más bajas. A un hombre acostumbrado a controlar y a lograr el éxito que debe plegarse a las exigencias de otros para poder salvar a su familia. Y en esa debilidad, en ese conflicto interno y externo, es donde más crece la serie. ¡Ah!, y no hay que olvidar al personaje de Dash Mihok (El lado bueno de las cosas), el hermano pequeño de los Donovan. Su evolución en esta temporada es brillante, y el actor ha sabido estar a la altura. El broche de oro para una temporada impecable.

‘Los Juegos del Hambre: Sinsajo I’ lidera unos estrenos muy europeos


Estrenos 21noviembre2014Tras un año de espera, sin duda insoportable para sus más fieles seguidores, la nueva y penúltima película de la saga ‘Los Juegos del Hambre’ llega a España. Un estreno que se convierte en el más importante del mes y, posiblemente, en uno de los últimos llamados a llenar las salas de todo el país, con el permiso de Peter Jackson y sus aventuras en la Tierra Media. Pero hoy viernes, 21 de noviembre, hay varios títulos más que luchan por captar la atención de los espectadores, muchos de ellos europeos y la mayoría con nombres propios que aportan, al menos a priori, un interés añadido a sus propias historias.

Aunque como no podía ser de otro modo, comenzamos el repaso con Los Juegos del Hambre: Sinsajo. Parte 1, adaptación del último de los libros escritos por Suzanne Collins que, siguiendo la lucrativa moda de estirar un fenómeno de forma innecesaria, recoge solo la mitad de la historia, dejando el resto para la segunda parte, de estreno en el 2015. La trama transcurre poco después del final de Los Juegos del Hambre: En llamas, situando a la protagonista en su Distrito 13 y adoptando la figura de líder de una rebelión que está conmoviendo al resto de distritos. Su lucha no solo será para salvar a los más desfavorecidos, sino para recuperar a su compañero, quien ahora actúa bajo las órdenes del Capitolio. Dirigida por Francis Lawrence, responsable de la anterior entrega, esta nueva aventura de ciencia ficción ambientada en un futuro distópico cuenta con un impresionante reparto en el que destacan Jennifer Lawrence (Serena), Josh Hutcherson (Escobar: Paraíso perdido), Sam Claflin (El estigma del mal), Liam Hemsworth (El poder del dinero), Woody Harrelson (Ahora me ves…), Donald Sutherland (La mejor oferta), el fallecido Phillip Seymour Hoffman (El hombre más buscado), Julianne Moore (Non-stop), Elizabeth Banks (Vaya resaca), Jeffrey Wright (serie Boardwalk Empire), Stanley Tucci (Transformers: La era de la extinción) y Natalie Dormer (serie Juego de Tronos).

El otro estreno norteamericano es un film de 2012 titulado John muere al final. A medio camino entre la comedia y la ciencia ficción con ciertas dosis de terror, la película transcurre en un futuro donde una nueva droga llamada “salsa de soja” transporta a los que la toman a través del tiempo. Sin embargo, cuando regresan muchos de ellos ya no son humanos, iniciándose una invasión silenciosa que amenaza con acabar con la Humanidad. En este contexto dos amigos que han dejado la universidad y que apenas son capaces de mantener un trabajo deberán afrontar el papel de héroes y demostrar que son capaces de lograr algo en sus vidas. Don Coscarelli (El señor de las bestias) es el encargado de poner en imágenes esta historia de David Wong, mientras que Chase Williamson (The guest), Rob Mayes (Sobran las palabras), Paul Giamatti (The Amazing Spider-Man 2), Clancy Brown (Los límites de la verdad), Glynn Turman (serie House of lies) y Doug Jones (serie Falling skies) integran el reparto principal.

Pasamos ahora a Europa, y entre todos los estrenos destaca Jimmy’s Hall, lo último del director Ken Loach (El viento que agita la cebada) que, según sus propias palabras, será su última película. La trama se centra en Jimmy Gralton, exiliado irlandés que regresa a su tierra en 1932 para tratar de vivir en paz. Ajeno al activismo que le caracterizó en el pasado, pronto vuelve a dejarse envolver por el movimiento y reabre su famoso hall, muy popular en años anteriores a su marcha. Basada en la obra de Donal O’Kelly y producida entre Francia y Reino Unido, la cinta cuenta con Barry Ward (Songs for Amy), Simone Kirby (En tiempo de brujas), Andrew Scott (serie Sherlock), Jim Norton (Agua para elefantes) y Brian F. O’Byrne (Sin reservas).

También de Reino Unido, aunque en esta ocasión en colaboración con Italia, es la comedia dramática Nunca es demasiado tarde. Producida en 2013 y realizada por Uberto Pasolini (Machan), la cinta narra la meticulosa y monótona vida de un hombre cuyo trabajo consiste en localizar a los familiares de aquellas personas que han muerto solas. Su vida da un vuelco cuando su jefe le comunica que, debido a los recortes, debe despedirle. Enfrascado en medio de un encargo, decide afrontar su último trabajo sin las constricciones de su vida anterior, descubriendo en esa nueva libertad algo que nunca hubiera imaginado. Eddie Marsan (serie Ray Donovan), Joanne Froggatt (serie Downton Abbey), Karen Drury (Grita libertad), Andrew Buchan (Nowhere boy) y Neil D’Souza (Circuito cerrado) son los principales protagonistas.

Aunque sin duda la cinta más internacional es El tiempo de los amantes, drama romántico producido entre Francia, Bélgica e Irlanda que arranca cuando dos desconocidos cruzan una mirada en el vagón de tren en el que viajan a París. A raíz de ese gesto se desencadenan una serie de acontecimientos que les llevarán a convertirse en confidentes de sus sueños, sus miedos, sus anhelos y sus ilusiones, todo motivado por la atracción que sienten el uno por el otro. Escrita y dirigida por Jérôme Bonnell (Les yeux clairs), la cinta está protagonizada por Emmanuelle Devos (Las malas hierbas), Gabriel Byrne (El capital), Gilles Privat (Serial lover), Aurelia Petit (La ciencia del sueño) y Laurent Capelluto (A galope).

En cuanto al cine español, destaca Dos a la carta, nueva comedia de Robert Bellsolà (Passi el que passi) que arranca cuando un inteligente bróker de ciudad descubre que tiene un hermano algo bobalicón sin oficio ni beneficio que vive en el campo. Para colmo, ambos se verán obligados a vivir y colaborar juntos en un restaurante perdido en un idílico entorno rural. El reparto está encabezado por Adrià Collado y Andoni Agirregomezkorta, quienes trabajaron juntos en El síndrome de Svensson (2006), a los que acompañan Carolina Bang (Las brujas de Zugarramurdi), Melanie Olivares (Temporal), Marcel Tomàs (El sexo de los ángeles), Helena Pla (serie El cor de la cuitas) y Sergi López (El niño).

También española es Born, segundo largometraje dirigido por Claudio Zulián tras Beatriz Barcelona en 2006. Su argumento recoge un hecho real ocurrido en Barcelona en el siglo XVIII, centrando su atención en un calderero, su hermana y un rico comerciante. Sus vidas se verán envueltas en los acontecimientos de una época de cambios sociales y políticos. Marc Martínez (La vida empieza hoy), Vicky Luengo (Wax) y Josep Julien (Sin ti) dan vida al trío protagonista, completándose el reparto con Mercè Arànega (Pa negre) y Josep María Alejandre (Barcelona 92).

El siguiente estreno que analizamos es Thomas vive, producción del 2013 que aborda los entresijos de un montaje teatral sobre Thomas Moro. Gracias a los actores y al director se inicia un viaje por el proceso creativo que se verá influido, y mucho, por el trasfondo personal de cada uno de los personajes, como por ejemplo el fallido matrimonio entre el director y una de las actrices, o las crisis que sufre uno de los intérpretes y que le llevan a querer dejar la obra en mitad del ensayo. Antonio Cuadri (El corazón de la tierra) dirige este drama con tintes biográficos e históricos en el que destacan actores como Moncho Sánchez-Diezma (serie Padre Medina), Javier Centeno (2033), Juan Motilla (Campo Cerezo) y Mery Delgado.

Finalmente, Un suave olor a canela es un drama producido en 2012 que narra la relación que se establece entre una creadora de espacios audiovisuales y el propietario de un restaurante italiano al que graba día tras día como parte de su trabajo. A pesar de las personalidades tan distintas que tienen, sus vidas se unirán aún más cuando a ella le diagnostiquen cáncer de mama. Ópera prima de Giovanna Ribes en pantalla grande, la cinta está protagonizada por Jaroslaw Bielski (Valentín), Ariel Castro (Los tres entierros de Melquíades Estrada), Juan Mandli (Escuchando a Gabriel), Uve Martínez y María Minaya (serie Desenterrados).

La 2ª T de ‘Ray Donovan’ pierde fuerza mientras desarrolla su pasado


Liev Schreiber vuelve a ser 'Ray Donovan' en la segunda temporada.Parece bastante evidente que sin un héroe con carisma y una moral muy bien definida, toda historia se vuelve menos interesante. Y lo mismo ocurre con los villanos, aunque a este elemento dramático los guionistas y realizadores actuales parecen darle menos importancia. Pero tan fundamental como esto es situar a los personajes en una historia con cierta relevancia. La primera temporada de Ray Donovan fue un soplo de aire fresco por la elegante combinación de todos estos elementos, sobre todo gracias a la aportación de Liev Schreiber (El mayordomo) al protagonista creado por Ann Biderman (Enemigos públicos). Esta segunda parte, sin embargo, pierde algunos de sus atractivos debido en buena medida a la ausencia de una trama tan sólida como la primera.

Y todo ello pasa, aunque no lo parezca, por el auténtico villano de la función: Jon Voight (Cuestión de honor). Su personaje, verdadero quebradero de cabeza de Donovan y articulación de muchas de las tramas en los primeros episodios, pierde algo de peso en estos nuevos 12 episodios, lo que a la larga crea un cisma dramático en el desarrollo. No quiere esto decir que no tenga interés o que sus apariciones sean más esporádicas. En realidad, su presencia en la serie sigue siendo la misma, incluso mayor. El problema reside en que el personaje adquiere una independencia perjudicial para el conjunto. Su propia trama secundaria camina por derroteros que poco o nada tienen que ver con el aluvión de problemas que le caen encima al protagonista, lo que divide la historia en dos.

De hecho, cuando Ray Donovan adquiere mayor relevancia en esta segunda temporada es en aquellos momentos en que las historias de ambos personajes se cruzan: el comienzo de la temporada, la fiesta de cumpleaños, el robo final, … Es en estos momentos, que no por casualidad coinciden con un tratamiento más en profundidad de las complicadas relaciones familiares de los Donovan, cuando la ficción adquiere gravedad dramática y profundidad emocional, recuperando las magníficas sensaciones que dejó la primera entrega. En concreto, todo aquello relacionado con la relación entre las tres generaciones que integran la familia (abuelo, hijo y nieto), algo que es heredado de la anterior etapa y que encuentra ahora una cierta resolución.

Pero al igual que arrastra muchas cosas positivas de la primera temporada, la serie también ahonda en algunos problemas que presentaba en su debut. Tal vez mejor que problemas haya que hablar de irregularidades. La más clara es la que representa el personaje de Paula Malcomson (Los Juegos del Hambre: En llamas), que en estos episodios adquiere un histrionismo desmedido. El exceso emocional de este rol sobre el papel choca frontalmente con el carácter introvertido de Donovan, algo muy interesante, pero muchas de sus reacciones resultan algo incongruentes, llevando a esta mujer que parece vivir en la ignorancia más absoluta a situaciones un tanto extremas. Es cierto que ello permite abrir una serie de vías dramáticas interesantes y con futuro, sobre todo aquellas relacionadas con sus infidelidades, pero el riesgo adquirido es muy alto. Tensar tanto la cuerda con un personaje tan relevante puede provocar dos situaciones: eliminarlo de la ecuación o caer en la repetición de patrones.

Heredando problemas

Entre esas cosas positivas que Ray Donovan hereda de su anterior temporada destacan sobre todo los problemas derivados de sus propias decisiones, sobre todo aquellos relacionados con el personaje que encarnó James Woods (Asalto al poder). Las numerosas ramificaciones que esto tiene, y que en cierto modo influyen en algunas tramas secundarias aunque sea de manera tangencial, genera un trasfondo dramático para el protagonista que Schreiber aprovecha espléndidamente para dotar de mayor gravedad a un personaje ya de por sí atormentado. La presencia de la periodista interpretada por Vinessa Shaw (Efectos secundarios) supone todo un revulsivo para la trama, que se renueva con un trasfondo romántico tan interesante como bien elaborado. La relación de amor-odio entre ésta y el protagonista deriva en una serie de decisiones que abren la puerta a una tercera temporada prometedora.

Claro que este no es el único problema que hereda. Quizá la trama más interesante sea la que involucra a la hija, interpretada por Kerris Dorsey (Alexander y el día terrible, horrible, espantoso, horroroso), y el mundo del rap y la violencia en el que poco a poco se ve envuelta. La forma de afrontar la protección familiar por parte de Donovan recupera al personaje que impactó al comienzo de la primera temporada, capaz de hacer lo que sea por lo que considera correcto y necesario. Frío, calculador y totalmente inexorable, la resolución de la temporada por parte del protagonista deja un buen sabor de boca en este sentido, aunque igualmente deja algunos flecos abiertos que podrían ser abordados en los próximos episodios.

Empero, en este intento por mantener diversas tramas Biderman no logra compaginar con éxito algunas historias secundarias, sobre todo la relacionada con el personaje de Ambyr Childers (2 Guns), cuya historia trata de dotar al protagonista de una especie de conciencia simbólica cuyo desarrollo es algo irregular. Del mismo modo, los respectivos conflictos de los hermanos Donovan encuentran una evolución un tanto intermitente, aunque en este caso es debido sobre todo a la necesidad de abordar tramas más importantes. En cualquier caso, estos últimos ofrecen interesantes cambios que sin duda marcarán las pautas para las próximas apariciones, sobre todo en lo que respecta al rol de Eddie Marsan (Sherlock Holmes), al que determinadas revelaciones le afectan de forma directa en todos los sentidos.

Tal vez puede dar la sensación de que Ray Donovan ha empeorado en esta segunda temporada. Eso no es del todo cierto, aunque sí hay que reconocer una cierta pérdida de interés en algunas etapas de la temporada. El tono general de la serie se mantiene, sobre todo cuando el protagonista decide actuar como debe, y desde luego es de lo mejor que puede encontrarse en la televisión. Pero hay varios elementos que lastran el buen desarrollo de la trama. La separación de los roles de Schreiber y Voight es, sin duda, lo que más perjudica al resultado final, aunque no es lo único. Sin estas irregularidades la temporada habría sido, sin duda, espectacular. En cualquier caso, muchos de estos aspectos allanan el camino y abren interesantes vías dramáticas para la tercera temporada.

‘Serena’ y Liam Neeson se enfrentan a los zombis de ‘[REC]4’


Estrenos 31octubre2014Llegamos al último viernes de estreno de octubre… y al primer fin de semana de noviembre de la taquilla. Un fin de semana marcado por el miedo y las festividades de Halloween en Estados Unidos (y gracias a su silenciosa conquista, en medio mundo) y de Todos los Santos en España. Unos días, en definitiva, en los que las películas de terror se antojan apropiadas. Y si bien es cierto que alguna que otra novedad se enmarca dentro de esta categoría, hay que aclarar que la mayor parte de los estrenos de hoy, viernes 31 de octubre, poseen un corte más dramático. Eso sí, el cine español vuelve a situarse entre lo más potente, lo que permite pensar en un nuevo número uno nacional en taquilla.

Pero antes de hablar de esto nos detenemos en el film más interesante del fin de semana, sobre todo porque tiene muchas papeletas de acudir a los Oscar. Se trata de Serena, drama ambientado en la Gran Depresión norteamericana que vuelve a reunir frente a las cámaras a Jennifer Lawrence y Bradley Cooper, ambos protagonistas de El lado bueno de las cosas (2012) y La gran estafa americana (2013). La historia se centra en un joven matrimonio que viaja a las montañas de Carolina del Norte para establecer un imperio maderero. Tanto los trabajadores como los socios pronto comprueban que, a pesar de estar embarazada, la mujer ejerce un papel similar al de su marido, siendo ella muchas veces la que debe tomar las riendas de la empresa. Sin embargo, un inesperado aborto precipita los acontecimientos de la pareja, y por extensión de la empresa, acosada por el Gobierno para que venda los terrenos. Dirigida por Susanne Bier (Amor es todo lo que neccesitas), el reparto principal de la película se completa con Toby Jones (Luces rojas), Rhys Ifans (serie Elementary) y Sean Harris (Prometheus).

Aunque posiblemente la cinta más esperada por los seguidores sea [REC]4: Apocalipsis, nueva entrega de la saga española de zombis que, en esta ocasión, transcurre en un barco. La historia arranca más o menos cuando termina la segunda parte, es decir, cuando la protagonista es sacada del edificio en cuarentena después de ser la única superviviente. De allí es llevada directamente a un viejo petrolero en medio del mar acondicionado como una especie de laboratorio/hospital para tratar este tipo de cuarentenas. Lo que nadie sabe es que la joven reportera lleva en su interior la extraña infección, que no tardará en desatar un auténtico infierno en el barco. Dirigida en solitario por Jaume Balagueró (Mientras duermes), la cinta vuelve a contar con Manuela Velasco (El club de los suicidas), a la que se suman en esta ocasión Paco Manzanedo (Omnívoros), Héctor Colomé (La gran familia española), Ismael Fritschi (Al final todos mueren), Críspulo Cabezas (serie Amar es para siempre), Paco Obregón (La herida) y Mariano Venancio (Lope).

Volviendo a las novedades norteamericanas, otro título destacado es Caminando entre las tumbas, nuevo thriller para Liam Neeson (Non-stop) escrito y dirigido en esta ocasión por Scott Frank (The lookout) según la novela homónima de Lawrence Block que, a su vez, pertenece a una conocida serie de novela negra. La trama sigue a un ex detective alcohólico en fase de recuperación cuyo pasado le persigue y le atormenta. Su vida cambiará cuando un importante narcotraficante le contrate para que encuentre y detenga a los responsables de una serie de secuestros y asesinatos que tienen como objetivo a los integrantes de diversos cárteles. Su nuevo papel de detective privado le otorgará la posibilidad de ver cosas y acceder a información que la policía no puede conseguir, pero también le situará en una difícil posición en la que cualquier decisión puede convertirle en el tipo de monstruo que está persiguiendo. Acción e intriga son los ingredientes principales de un film que cuenta, además, con Dan Stevens (El quinto poder), David Harbour (The equalizer), Sebastian Roché (Happy tears) y Mark Consuelos (Cásate conmigo).

También de Estados Unidos procede Los Boxtrolls, adaptación en clave animada de la novela de Alan Snow en la que un joven de una ciudad victoriana cuyo máximo logro es producir queso descubre que bajo sus pies viven unos estrafalarios seres que portan cajas de cartón como una tortuga lleva su caparazón. Junto a ellos aprenderá que no todo es lo que parece, y vivirá la mayor de sus aventuras. Dirigida por Graham Annable y Anthony Stacchi (Colegas en el bosque), en su versión original cuenta con las voces de Ben Kingsley (El médico), Jared Harris (Pompeya), Nick Frost (Bienvenidos al fin del mundo), Elle Fanning (Maléfica), Toni Colecte (serie Rehenes) y Simon Pegg (Star Trek: En la oscuridad), entre otros.

El último de los estrenos procedentes de Hollywood es Blue ruin, thriller del 2013 escrito y dirigido por Jeremy Saulnier (Murder party) que sigue las desventuras de un joven cuya vida se limita a su Pontiac azul y a recoger botellas en la playa. Sus días pasan sin sobresaltos hasta que recibe una noticia que modifica su rutina para siempre, emprendiendo un viaje a la casa donde se crió para llevar a cabo una extraña venganza. En el reparto encontramos a Macon Blair (Gretchen), Devin Ratray (Nebraska), Amy Hargreaves (serie Homeland), Kevin Kolack (Dumping up and down) y Eve Plumb (Manfast).

Tras el pequeño inciso anterior para hablar de la nueva entrega de [REC] es hora de volver a repasar el cine español que llega, y lo hacemos con Loreak, drama que sigue la vida de tres mujeres y cómo esta cambia para siempre cuando empiezan a recibir, día tras día y a la misma hora, un ramo de flores anónimo. Una de ellas lo recibe en su casa, mientras que las otras dos lo encuentran depositado en memoria de alguien que fue muy importante para ellas. Los sentimientos que afloran con este sencillo acto hará que las protagonistas modifiquen su forma de entender el mundo. Dirigida a cuatro manos por Jon Garaño y Jose Mari Goenaga, ambos directores de 80 egunean (2010), la película cuenta en su reparto con Tagore Aranburu (La herida), Itziar Aizpuru (El gran Vázquez), Itziar Ituño (Izarren aria), Ane Gabarain (800 balas) y Josean Bengoetxea (Lo mejor de Eva).

La otra propuesta española es 321 días en Michigan, ópera prima de Enrique García cuya trama se centra en un joven ejecutivo que está a punto de ir a la cárcel por delito financiero. Dispuesto a que esa mancha no aparezca en su currículum, convence a todo el mundo de que va a hacer un curso en Michigan. Sin embargo, ocultar los 321 días que pasará en la cárcel no será tan sencillo una vez que entre en prisión. Este drama está protagonizado por Salvador Reina (La isla mínima), David García-Intriago (Cuarta sesión), Virginia Muñoz (serie Palomitas), Hector Medina, Chico García (El niño) y Virginia de Morata.

En cuanto al resto de estrenos europeos, destaca sobremanera la inglesa Filth, comedia dramática del 2013 ambientada en el mundo del crimen que adapta la novela de Irvine Welsh, autor de la novela en la que se basó Trainspotting (1996). La historia gira en torno a un policía que investiga un caso de asesinato cuya repercusión puede darle el ascenso que tanto ansía. Por supuesto, en el transcurso del mismo encontrará numerosos problemas a los que enfrentarse, entre ellos sus propias adicciones y su particular forma de ver el mundo, que jugarán en su contra siempre que puedan. Escrita y dirigida por Jon S. Baird (Cass), la cinta tiene un interesante reparto encabezado por James McAvoy (X-Men: Días del futuro pasado), Jamie Bell (Snowpiercer), Imogen Poots (Mejor otro día), Jim Broadbent (La dama de hierro), Eddie Marsan (serie Ray Donovan), Shirley Henderson (La mirada del amor) y Kate Dickie (serie Juego de tronos).

También se estrena la alemana Las aventuras del pequeño fantasma, aventura fantástica para toda la familia producida en 2013 que arranca cuando un pequeño fantasma que vive aburrido en su castillo se encuentra con un grupo de chicos que realizan una escapada nocturna a su morada. Ansioso por tener compañía y poder ver mundo, a la mañana siguiente se despierta perdido en medio de la ciudad. Ennegrecido por el sol, su imagen no solo provoca rechazo entre la gente con la que se cruza, sino que incita a todo el mundo a perseguirle para acabar con él. Será entonces cuando pida ayuda a sus nuevos amigos para poder regresar a su hogar. Basada en el libro de Otfried Preuβler, la película tiene  a Alain Gsponer (Lila, Lila) tras las cámaras, mientras que los personajes de carne y hueso están interpretados por Nico Hartung, Emily Kusche, Jonas Holdenrieder (Omamamia), Uwe Ochsenknecht (Honor de caballero) y Sandra Borgmann (Schilf).

Pasamos ahora al género documental, cuyo máximo representante esta semana es En tierra extraña, escrito y dirigido por Icíar Bollaín (Te doy mis ojos). El relato sigue la vida en el extranjero de Gloria, española que ha tenido que marcharse por culpa de la crisis. Maestra de profesión, vive en Edimburgo y trabaja como dependienta. Su frustración hace que forme un colectivo cuya última iniciativa trata de dar voz a toda la gente que, como ella, se ha visto obligada a emigrar. La película cuenta con la colaboración del actor Alberto San Juan (Mientras duermes).

Por último, La sal de la Tierra es una coproducción entre Brasil, Francia e Italia que sigue los últimos viajes realizados por el fotógrafo Sebastiaõ Salgado, cuya cámara ha estado presente en buena parte de los hitos históricos de la Humanidad de los últimos años. El proyecto que recoge el film se centra en descubrir los parajes vírgenes que todavía quedan en el planeta, retratando así flora y fauna salvaje que formarán parte de un proyecto fotográfico a modo de homenaje a la belleza de la Tierra. La cinta está dirigida por Wim Wenders (Buena Vista Social Club) en colaboración con el hijo del fotógrafo, Juliano Ribeiro Salgado (Paris la métisse).

Diccineario

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