‘Atómica’: La espía que destrozó Berlín en 1989


Que actores como Charlize Theron (Lugares oscuros), James McAvoy (Trance) o John Goodman (Día de patriotas) decidan trabajar en la primera película de un director como David Leitch debería ser suficiente para, al menos, despertar la curiosidad del más incrédulo. La combinación de estos nombres, con todo lo que eso conlleva artística y visualmente hablando, han dado lugar a un producto que, si bien es cierto que bebe de muchos films similares anteriores, ofrece un espectáculo único, un complejo puzzle de espionaje, acción y drama que deja algunos de los momentos más interesantes del panorama cinematográfico actual, al menos en lo que a apartado formal se refiere.

Puede que Atómica sea, desde el punto de vista del argumento, algo enrevesada. Basándose en la novela gráfica escrita por Antony Johnston, el film tiende, sobre todo en su tercio final, a rizar el rizo del espionaje, a situar la trama en un nivel de complejidad que no termina de encajar con el tono previo que ha tenido la narración, obligando a una especie de final triple que alarga innecesariamente la historia y que, aunque da un sentido muy distinto a todo lo visto durante las casi dos horas de metraje, también plantea otras dudas que no quedan resueltas como deberían. Eso por no hablar de que la definición de algunos secundarios se realiza de forma tan esquemática que tiende a perderse en la maraña de personajes y tramas que suelen definir este tipo de historias.

Con todo, y aunque parezca increíble, este es un mal relativamente menor. La película de Leitch es un espectáculo visual en todos sus sentidos, desde una puesta en escena que juega con inteligencia con los colores y la calidez o frialdad de la luz, hasta algunos hallazgos visuales sencillamente perfectos, como es ese largo plano secuencia que comienza en la calle, pasa por varias peleas dentro de un edificio y termina en el agua. Eso por no hablar de la intensidad de las secuencias de acción, cortesía de un director curtido en este tipo de situaciones (ha sido especialista y director de segunda unidad de este tipo de secuencias en otros films). Todo ello aporta a esta historia un sabor único, a medio camino entre la decadencia y el kitsch, que se acentúa por una banda sonora imprescindible para melómanos.

La verdad es que Atómica apenas da respiro al espectador para acomodarse en su butaca. Y entre medias, las suficientes secuencias narrativas para explicar el contexto, la trama y la doble moral de muchos de los personajes. Una cinta de espionaje que sin duda evocará varios héroes masculinos del género, y que en esta ocasión tiene a una belleza como Theron repartiendo mamporros con cualquier objeto a su alcance. Espectacularidad, adrenalina y mucha intriga, aunque esta última puede terminar por resultar algo irreal según se acepten o no los falsos finales que presenta. En cualquier caso, es un mal que puede poner una mancha en el expediente de esta espía en el Berlín de 1989, pero que no resta valor al resto de su historia.

Nota: 7/10

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4ª T. de ‘Ray Donovan’, o cómo llevar al límite a un personaje


Familia y crimen, más unidos que nunca en la cuarta temporada de 'Ray Donovan'.Los seguidores de Ray Donovan habrán apreciado que la serie creada por Ann Biderman (serie Southland) suele separar de forma más o menos clara los problemas familiares del protagonista con sus “problemas laborales”. Ya en la tercera temporada comenzó a cambiar esta dinámica, y en los 12 episodios que conforman su última etapa televisiva dicho cambio no solo continúa, sino que parece confirmarse con un viaje a los infiernos del rol interpretado magistralmente por Liev Schreiber (Spotlight).

En efecto, la fusión de tramas que comenzó en los anteriores capítulos adquiere en esta nueva temporada un cariz mucho más violento y dramático, enfocando el trabajo narrativo hacia la creación de una única trama principal con ramificaciones secundarias, en lugar de diversas tramas con influencias sobre la historia protagonista. El resultado de todo ello es un mundo mucho más rico e interconectado en el que las decisiones de cada personaje tiene relevancia, al menos, para el antihéroe de esta historia. Pero también, y eso es quizá lo más interesante, genera consecuencias para todos ellos, incluyendo las últimas incorporaciones de roles secundarios.

La ingeniería narrativa de Ray Donovan, por tanto, alcanza un nuevo nivel, más sofisticado y complejo, confirmando la evolución de esta más que notable serie. El viaje del protagonista a lo largo de los episodios se revela como una suerte de epifanía con la que llega a comprender que ha abandonado su verdadera naturaleza. Y lo más curioso es que la temporada comienza, precisamente, con un Ray Donovan que parece haber encontrado el camino correcto para salir de la espiral de violencia en la que está sumergido.

Pero como decimos, este viaje no sirve únicamente para descubrir que el personaje de Schreiber no podrá cambiar, sino para comprender que trabajo y familia están íntimamente ligados, algo que siempre se ha intuido a lo largo de la serie pero que ahora toma forma. Y esto se consigue gracias, sobre todo, a una evolución de los acontecimientos narrados en la anterior temporada, es decir, tomando como punto de partida algo ya conocido por el espectador; una continuidad que dota de una mayor entidad a la serie, que por cierto alcanza unas cotas de violencia bastante inusitadas en una ficción ya de por sí bastante agresiva.

Entre boxeadores anda el juego

En esta evolución, sin embargo, la cuarta temporada de Ray Donovan tiene sus más y sus menos. El carácter integrador de su narrativa se sustenta en algunas historias secundarias que podrían considerarse, cuanto menos, excesivamente largas. Desde luego, el ejemplo más claro es el del boxeador y su relación incestuosa con su hermana. La forma en que se aborda esta trama, al menos narrativamente hablando, resulta excesivamente circular, volviendo sobre el único conflicto una y otra vez sin que nunca llegue a resolverse, como si fuera necesario alargar su presencia en la historia hasta el final de la temporada.

Si bien es cierto que se adorna con diversos conflictos menores, y que de hecho permite a la serie reformular algunos de sus conceptos dramáticos, sobre todo los que tienen que ver con la familia Donovan y la relación entre el protagonista y el hermano interpretado por Eddie Marsan (La verdad duele), el tratamiento dado tanto a la historia como a los secundarios que la protagonizan resulta un tanto incongruente en tanto en cuanto se repite el conflicto en demasiadas ocasiones, dando además soluciones temporales que se antojan similares, muy similares.

El otro ejemplo, aunque en esta ocasión menos evidente, es el de la historia protagonizada por Jon Voight (Más allá). En esta temporada, más que nunca, su personaje parece fuera de órbita de la trama principal. De hecho, los acontecimientos de este desarrollo no parecen tener mucho impacto en las secuencias más relevantes. Pero solo lo parece, porque de hecho la función de esta línea argumental es la de acercar posturas entre el protagonista y su padre, ahondando la serie en el concepto familiar que resulta fundamental en su concepción. Sí es cierto que el regreso una y otra vez a los mismos errores de este personaje pueden antojarse un recurso algo manido después de cuatro años, pero la realidad es que, por un lado, permite hacer evolucionar la historia, y por otro cuenta como epicentro con uno de los actores más en forma de la serie, por no hablar de un personaje que termina por hacerse querer.

En cierto modo, Ray Donovan logra en esta cuarta temporada la que posiblemente sea la mejor historia de la serie, demostrando que todavía tiene margen de crecimiento. La búsqueda por parte de sus creadores de una nueva fórmula que aúne los dos pilares fundamentales de la serie en un único desarrollo dramático augura un futuro brillante si se trata de forma coherente y sin perderse en la necesidad de concesiones dramáticas, algo que por otro lado no parece propio de esta ficción. Es raro encontrar una serie capaz de mejorar temporada tras temporada incluso con sus posibles errores, y Ray Donovan es de esos raros productos.

‘La verdad duele’: el secreto a voces del fútbol americano


Will Smith se enfrenta a la NFL en 'La verdad duele'.Con la nueva película de Will Smith (Soy leyenda) ocurre un poco lo mismo que cualquiera que haya visto fútbol americano alguna vez ha sospechado: que aunque bello, alguna consecuencia tiene que haber. En el caso del deporte, consecuencias físicas que van más allá de las meras lesiones. En el caso de la película, una base conceptual que no deja margen para casi nada.

Porque sí, La verdad duele es tan sencilla, clara y directa como el título que se ha buscado en España. Un drama que se mueve siempre en terrenos previsibles, incapaz de ofrecer nada que no se presuponga de su sinopsis y cuyo guión parece hecho con demasiada inocencia. Consciente de que se basa en una historia real, la forma en que se presenta, por ejemplo, el acoso que vive el protagonista para que abandone su teoría resulta un tanto burda, como si la todopoderosa NFL no fuera capaz de afrontar las amenazas de forma más sutil.

Ahora bien, tanto su director, Peter Landesman (Parkland) como su protagonista ofrecen una buena versión de sí mismos. El segundo más que el primero. Gracias a Landesman el desarrollo de la trama se hace digerible, ameno y en varios momentos muy interesante. Ahí quedan los momentos en los que el doctor Omalu comprende las consecuencias del deporte, o incluso la escena inicial. Precisamente es en esta donde se aprecia la notable labor de Smith con un personaje alejado de su habitual registro, ofreciendo al espectador una interpretación contenida, marcada por un carácter metódico y analítico.

El mejor resumen que se puede hacer de La verdad duele es que es lo que se ve desde el principio, ni más ni menos. ¿Es eso bueno? En cierta medida. Su falta de expectativas y de ambición permite al espectador saber a lo que se enfrenta, pero también le impide apasionarse con la clásica historia de David contra Goliat, del hombre contra la todopoderosa maquinaria del deporte.

Nota: 6/10

3ª T de ‘Ray Donovan’, vender el alma para lograr la mejor temporada


Liev Schreiber e Ian McShane marcan el desarrollo de la tercera temporada de 'Ray Donovan'.La serie creada por Ann Biderman (Las dos caras de la verdad) y protagonizada por Liev Schreiber (El mayordomo) ha mantenido un nivel más que aceptable en sus dos primeras temporadas, ahondando fundamentalmente en los problemas familiares, en el pasado y en el modo en que afectan a los personajes. Pero la tercera temporada de Ray Donovan ha sido, sencillamente, increíble. Y lo ha logrado, curiosamente, abandonando las tramas del pasado para centrarse en el futuro.

Estos nuevos 12 episodios sitúan al protagonista, hombre controlador donde los haya, ante situaciones que no controla, ante un mundo que, a priori, está fuera de su alcance y al que, sin embargo, quiere aferrarse desesperadamente para solventar su vida y la de su familia. En este contexto, los conflictos dramáticos de la temporada adquieren una mayor importancia, en tanto en cuanto el desarrollo obliga al personaje a algo a lo que no está acostumbrado: a vender su alma para poder salvar a los que quiere. A lo largo de los episodios ha sido tan habitual ver al héroe hacer y deshacer a su antojo, que verle atado de pies y manos por una familia más poderosa es algo sumamente atractivo.

Claro que no todo depende de la solidez dramática de esta tercera temporada. Las incorporaciones que presenta Ray Donovan en esta entrega tienen mucho que decir, fundamentalmente Ian McShane (El niño) y Katie Holmes (serie Dawson crece), brillantes en sus respectivos papeles. Más allá del héroe, el mundo creado por estos personajes, padre e hija, deja la violencia que desprende el rol de Schreiber como una mera anécdota. Y no porque sean viscerales, más bien al contrario. La capacidad de destruir con el poder y la influencia a quien quieran, de manipular los hechos para beneficiarse, y de controlar todo a su alrededor, les convierte en lobos con piel de cordero, algo a lo que todavía no estaba acostumbrada la serie.

Por ello, la temporada se torna mucho más atractiva de lo que fueron las anteriores etapas. Tal vez ha tenido mucho que ver el hecho de que la segunda entrega de episodios requirió de un análisis en profundidad del pasado de la familia Donovan, lo que terminó perjudicando el ritmo del conjunto. Sea como fuere, lo cierto es que la apuesta por hacer avanzar la acción a través de la introducción de nuevos personajes (y de retomar tramas abiertas anteriores) ha sido exitosa, hasta el punto de convertir esta tercera etapa en la mejor hasta la fecha.

Problemas del pasado

Pero la verdadera riqueza de Ray Donovan radica en su facilidad para integrar en un todo armónico todas las tramas, enriqueciéndose unas con otras para volver más complejas las relaciones entre los protagonistas. De hecho, es a raíz de una línea dramática heredada de la segunda temporada que el protagonista vende su alma. Pero es precisamente por eso por lo que, al final, se desencadenan una serie de acontecimientos que permiten ver, por primera y quizá última vez, al héroe de esta trama sin su coraza.

Y de nuevo es el personaje de Jon Voight (Cuestión de honor) el elemento perturbador de todo el desarrollo dramático. Lo cierto es que, sin su presencia, la serie no sería lo mismo. Tal vez porque es el único personaje que va por libre, tal vez porque es la verdadera némesis del héroe (y eso que es su padre), lo cierto es que ha recuperado con fuerza el carácter catalizador de los mayores dramas que presenta esta tercera temporada.

De hecho, sin él no habría tenido lugar el desenlace que se ha producido. No me refiero tanto a las acciones en sí mismas como al desarrollo de toda su trama, que termina como quería el personaje de Schreiber, aunque con una mayor carga trágica y dramática. La capacidad de Mickey Donovan para destruir todo y a todos los que le rodean se convierte, en definitiva, en el segundo motor de la serie, generando un notable contraste con el protagonista, cuyo fin es, precisamente, tratar de salvar todo y a todos los que le rodean.

Lo que deja en el recuerdo esta tercera temporada de Ray Donovan es a un héroe que afronta sus horas más bajas. A un hombre acostumbrado a controlar y a lograr el éxito que debe plegarse a las exigencias de otros para poder salvar a su familia. Y en esa debilidad, en ese conflicto interno y externo, es donde más crece la serie. ¡Ah!, y no hay que olvidar al personaje de Dash Mihok (El lado bueno de las cosas), el hermano pequeño de los Donovan. Su evolución en esta temporada es brillante, y el actor ha sabido estar a la altura. El broche de oro para una temporada impecable.

‘Los Juegos del Hambre: Sinsajo I’ lidera unos estrenos muy europeos


Estrenos 21noviembre2014Tras un año de espera, sin duda insoportable para sus más fieles seguidores, la nueva y penúltima película de la saga ‘Los Juegos del Hambre’ llega a España. Un estreno que se convierte en el más importante del mes y, posiblemente, en uno de los últimos llamados a llenar las salas de todo el país, con el permiso de Peter Jackson y sus aventuras en la Tierra Media. Pero hoy viernes, 21 de noviembre, hay varios títulos más que luchan por captar la atención de los espectadores, muchos de ellos europeos y la mayoría con nombres propios que aportan, al menos a priori, un interés añadido a sus propias historias.

Aunque como no podía ser de otro modo, comenzamos el repaso con Los Juegos del Hambre: Sinsajo. Parte 1, adaptación del último de los libros escritos por Suzanne Collins que, siguiendo la lucrativa moda de estirar un fenómeno de forma innecesaria, recoge solo la mitad de la historia, dejando el resto para la segunda parte, de estreno en el 2015. La trama transcurre poco después del final de Los Juegos del Hambre: En llamas, situando a la protagonista en su Distrito 13 y adoptando la figura de líder de una rebelión que está conmoviendo al resto de distritos. Su lucha no solo será para salvar a los más desfavorecidos, sino para recuperar a su compañero, quien ahora actúa bajo las órdenes del Capitolio. Dirigida por Francis Lawrence, responsable de la anterior entrega, esta nueva aventura de ciencia ficción ambientada en un futuro distópico cuenta con un impresionante reparto en el que destacan Jennifer Lawrence (Serena), Josh Hutcherson (Escobar: Paraíso perdido), Sam Claflin (El estigma del mal), Liam Hemsworth (El poder del dinero), Woody Harrelson (Ahora me ves…), Donald Sutherland (La mejor oferta), el fallecido Phillip Seymour Hoffman (El hombre más buscado), Julianne Moore (Non-stop), Elizabeth Banks (Vaya resaca), Jeffrey Wright (serie Boardwalk Empire), Stanley Tucci (Transformers: La era de la extinción) y Natalie Dormer (serie Juego de Tronos).

El otro estreno norteamericano es un film de 2012 titulado John muere al final. A medio camino entre la comedia y la ciencia ficción con ciertas dosis de terror, la película transcurre en un futuro donde una nueva droga llamada “salsa de soja” transporta a los que la toman a través del tiempo. Sin embargo, cuando regresan muchos de ellos ya no son humanos, iniciándose una invasión silenciosa que amenaza con acabar con la Humanidad. En este contexto dos amigos que han dejado la universidad y que apenas son capaces de mantener un trabajo deberán afrontar el papel de héroes y demostrar que son capaces de lograr algo en sus vidas. Don Coscarelli (El señor de las bestias) es el encargado de poner en imágenes esta historia de David Wong, mientras que Chase Williamson (The guest), Rob Mayes (Sobran las palabras), Paul Giamatti (The Amazing Spider-Man 2), Clancy Brown (Los límites de la verdad), Glynn Turman (serie House of lies) y Doug Jones (serie Falling skies) integran el reparto principal.

Pasamos ahora a Europa, y entre todos los estrenos destaca Jimmy’s Hall, lo último del director Ken Loach (El viento que agita la cebada) que, según sus propias palabras, será su última película. La trama se centra en Jimmy Gralton, exiliado irlandés que regresa a su tierra en 1932 para tratar de vivir en paz. Ajeno al activismo que le caracterizó en el pasado, pronto vuelve a dejarse envolver por el movimiento y reabre su famoso hall, muy popular en años anteriores a su marcha. Basada en la obra de Donal O’Kelly y producida entre Francia y Reino Unido, la cinta cuenta con Barry Ward (Songs for Amy), Simone Kirby (En tiempo de brujas), Andrew Scott (serie Sherlock), Jim Norton (Agua para elefantes) y Brian F. O’Byrne (Sin reservas).

También de Reino Unido, aunque en esta ocasión en colaboración con Italia, es la comedia dramática Nunca es demasiado tarde. Producida en 2013 y realizada por Uberto Pasolini (Machan), la cinta narra la meticulosa y monótona vida de un hombre cuyo trabajo consiste en localizar a los familiares de aquellas personas que han muerto solas. Su vida da un vuelco cuando su jefe le comunica que, debido a los recortes, debe despedirle. Enfrascado en medio de un encargo, decide afrontar su último trabajo sin las constricciones de su vida anterior, descubriendo en esa nueva libertad algo que nunca hubiera imaginado. Eddie Marsan (serie Ray Donovan), Joanne Froggatt (serie Downton Abbey), Karen Drury (Grita libertad), Andrew Buchan (Nowhere boy) y Neil D’Souza (Circuito cerrado) son los principales protagonistas.

Aunque sin duda la cinta más internacional es El tiempo de los amantes, drama romántico producido entre Francia, Bélgica e Irlanda que arranca cuando dos desconocidos cruzan una mirada en el vagón de tren en el que viajan a París. A raíz de ese gesto se desencadenan una serie de acontecimientos que les llevarán a convertirse en confidentes de sus sueños, sus miedos, sus anhelos y sus ilusiones, todo motivado por la atracción que sienten el uno por el otro. Escrita y dirigida por Jérôme Bonnell (Les yeux clairs), la cinta está protagonizada por Emmanuelle Devos (Las malas hierbas), Gabriel Byrne (El capital), Gilles Privat (Serial lover), Aurelia Petit (La ciencia del sueño) y Laurent Capelluto (A galope).

En cuanto al cine español, destaca Dos a la carta, nueva comedia de Robert Bellsolà (Passi el que passi) que arranca cuando un inteligente bróker de ciudad descubre que tiene un hermano algo bobalicón sin oficio ni beneficio que vive en el campo. Para colmo, ambos se verán obligados a vivir y colaborar juntos en un restaurante perdido en un idílico entorno rural. El reparto está encabezado por Adrià Collado y Andoni Agirregomezkorta, quienes trabajaron juntos en El síndrome de Svensson (2006), a los que acompañan Carolina Bang (Las brujas de Zugarramurdi), Melanie Olivares (Temporal), Marcel Tomàs (El sexo de los ángeles), Helena Pla (serie El cor de la cuitas) y Sergi López (El niño).

También española es Born, segundo largometraje dirigido por Claudio Zulián tras Beatriz Barcelona en 2006. Su argumento recoge un hecho real ocurrido en Barcelona en el siglo XVIII, centrando su atención en un calderero, su hermana y un rico comerciante. Sus vidas se verán envueltas en los acontecimientos de una época de cambios sociales y políticos. Marc Martínez (La vida empieza hoy), Vicky Luengo (Wax) y Josep Julien (Sin ti) dan vida al trío protagonista, completándose el reparto con Mercè Arànega (Pa negre) y Josep María Alejandre (Barcelona 92).

El siguiente estreno que analizamos es Thomas vive, producción del 2013 que aborda los entresijos de un montaje teatral sobre Thomas Moro. Gracias a los actores y al director se inicia un viaje por el proceso creativo que se verá influido, y mucho, por el trasfondo personal de cada uno de los personajes, como por ejemplo el fallido matrimonio entre el director y una de las actrices, o las crisis que sufre uno de los intérpretes y que le llevan a querer dejar la obra en mitad del ensayo. Antonio Cuadri (El corazón de la tierra) dirige este drama con tintes biográficos e históricos en el que destacan actores como Moncho Sánchez-Diezma (serie Padre Medina), Javier Centeno (2033), Juan Motilla (Campo Cerezo) y Mery Delgado.

Finalmente, Un suave olor a canela es un drama producido en 2012 que narra la relación que se establece entre una creadora de espacios audiovisuales y el propietario de un restaurante italiano al que graba día tras día como parte de su trabajo. A pesar de las personalidades tan distintas que tienen, sus vidas se unirán aún más cuando a ella le diagnostiquen cáncer de mama. Ópera prima de Giovanna Ribes en pantalla grande, la cinta está protagonizada por Jaroslaw Bielski (Valentín), Ariel Castro (Los tres entierros de Melquíades Estrada), Juan Mandli (Escuchando a Gabriel), Uve Martínez y María Minaya (serie Desenterrados).

La 2ª T de ‘Ray Donovan’ pierde fuerza mientras desarrolla su pasado


Liev Schreiber vuelve a ser 'Ray Donovan' en la segunda temporada.Parece bastante evidente que sin un héroe con carisma y una moral muy bien definida, toda historia se vuelve menos interesante. Y lo mismo ocurre con los villanos, aunque a este elemento dramático los guionistas y realizadores actuales parecen darle menos importancia. Pero tan fundamental como esto es situar a los personajes en una historia con cierta relevancia. La primera temporada de Ray Donovan fue un soplo de aire fresco por la elegante combinación de todos estos elementos, sobre todo gracias a la aportación de Liev Schreiber (El mayordomo) al protagonista creado por Ann Biderman (Enemigos públicos). Esta segunda parte, sin embargo, pierde algunos de sus atractivos debido en buena medida a la ausencia de una trama tan sólida como la primera.

Y todo ello pasa, aunque no lo parezca, por el auténtico villano de la función: Jon Voight (Cuestión de honor). Su personaje, verdadero quebradero de cabeza de Donovan y articulación de muchas de las tramas en los primeros episodios, pierde algo de peso en estos nuevos 12 episodios, lo que a la larga crea un cisma dramático en el desarrollo. No quiere esto decir que no tenga interés o que sus apariciones sean más esporádicas. En realidad, su presencia en la serie sigue siendo la misma, incluso mayor. El problema reside en que el personaje adquiere una independencia perjudicial para el conjunto. Su propia trama secundaria camina por derroteros que poco o nada tienen que ver con el aluvión de problemas que le caen encima al protagonista, lo que divide la historia en dos.

De hecho, cuando Ray Donovan adquiere mayor relevancia en esta segunda temporada es en aquellos momentos en que las historias de ambos personajes se cruzan: el comienzo de la temporada, la fiesta de cumpleaños, el robo final, … Es en estos momentos, que no por casualidad coinciden con un tratamiento más en profundidad de las complicadas relaciones familiares de los Donovan, cuando la ficción adquiere gravedad dramática y profundidad emocional, recuperando las magníficas sensaciones que dejó la primera entrega. En concreto, todo aquello relacionado con la relación entre las tres generaciones que integran la familia (abuelo, hijo y nieto), algo que es heredado de la anterior etapa y que encuentra ahora una cierta resolución.

Pero al igual que arrastra muchas cosas positivas de la primera temporada, la serie también ahonda en algunos problemas que presentaba en su debut. Tal vez mejor que problemas haya que hablar de irregularidades. La más clara es la que representa el personaje de Paula Malcomson (Los Juegos del Hambre: En llamas), que en estos episodios adquiere un histrionismo desmedido. El exceso emocional de este rol sobre el papel choca frontalmente con el carácter introvertido de Donovan, algo muy interesante, pero muchas de sus reacciones resultan algo incongruentes, llevando a esta mujer que parece vivir en la ignorancia más absoluta a situaciones un tanto extremas. Es cierto que ello permite abrir una serie de vías dramáticas interesantes y con futuro, sobre todo aquellas relacionadas con sus infidelidades, pero el riesgo adquirido es muy alto. Tensar tanto la cuerda con un personaje tan relevante puede provocar dos situaciones: eliminarlo de la ecuación o caer en la repetición de patrones.

Heredando problemas

Entre esas cosas positivas que Ray Donovan hereda de su anterior temporada destacan sobre todo los problemas derivados de sus propias decisiones, sobre todo aquellos relacionados con el personaje que encarnó James Woods (Asalto al poder). Las numerosas ramificaciones que esto tiene, y que en cierto modo influyen en algunas tramas secundarias aunque sea de manera tangencial, genera un trasfondo dramático para el protagonista que Schreiber aprovecha espléndidamente para dotar de mayor gravedad a un personaje ya de por sí atormentado. La presencia de la periodista interpretada por Vinessa Shaw (Efectos secundarios) supone todo un revulsivo para la trama, que se renueva con un trasfondo romántico tan interesante como bien elaborado. La relación de amor-odio entre ésta y el protagonista deriva en una serie de decisiones que abren la puerta a una tercera temporada prometedora.

Claro que este no es el único problema que hereda. Quizá la trama más interesante sea la que involucra a la hija, interpretada por Kerris Dorsey (Alexander y el día terrible, horrible, espantoso, horroroso), y el mundo del rap y la violencia en el que poco a poco se ve envuelta. La forma de afrontar la protección familiar por parte de Donovan recupera al personaje que impactó al comienzo de la primera temporada, capaz de hacer lo que sea por lo que considera correcto y necesario. Frío, calculador y totalmente inexorable, la resolución de la temporada por parte del protagonista deja un buen sabor de boca en este sentido, aunque igualmente deja algunos flecos abiertos que podrían ser abordados en los próximos episodios.

Empero, en este intento por mantener diversas tramas Biderman no logra compaginar con éxito algunas historias secundarias, sobre todo la relacionada con el personaje de Ambyr Childers (2 Guns), cuya historia trata de dotar al protagonista de una especie de conciencia simbólica cuyo desarrollo es algo irregular. Del mismo modo, los respectivos conflictos de los hermanos Donovan encuentran una evolución un tanto intermitente, aunque en este caso es debido sobre todo a la necesidad de abordar tramas más importantes. En cualquier caso, estos últimos ofrecen interesantes cambios que sin duda marcarán las pautas para las próximas apariciones, sobre todo en lo que respecta al rol de Eddie Marsan (Sherlock Holmes), al que determinadas revelaciones le afectan de forma directa en todos los sentidos.

Tal vez puede dar la sensación de que Ray Donovan ha empeorado en esta segunda temporada. Eso no es del todo cierto, aunque sí hay que reconocer una cierta pérdida de interés en algunas etapas de la temporada. El tono general de la serie se mantiene, sobre todo cuando el protagonista decide actuar como debe, y desde luego es de lo mejor que puede encontrarse en la televisión. Pero hay varios elementos que lastran el buen desarrollo de la trama. La separación de los roles de Schreiber y Voight es, sin duda, lo que más perjudica al resultado final, aunque no es lo único. Sin estas irregularidades la temporada habría sido, sin duda, espectacular. En cualquier caso, muchos de estos aspectos allanan el camino y abren interesantes vías dramáticas para la tercera temporada.

‘Serena’ y Liam Neeson se enfrentan a los zombis de ‘[REC]4’


Estrenos 31octubre2014Llegamos al último viernes de estreno de octubre… y al primer fin de semana de noviembre de la taquilla. Un fin de semana marcado por el miedo y las festividades de Halloween en Estados Unidos (y gracias a su silenciosa conquista, en medio mundo) y de Todos los Santos en España. Unos días, en definitiva, en los que las películas de terror se antojan apropiadas. Y si bien es cierto que alguna que otra novedad se enmarca dentro de esta categoría, hay que aclarar que la mayor parte de los estrenos de hoy, viernes 31 de octubre, poseen un corte más dramático. Eso sí, el cine español vuelve a situarse entre lo más potente, lo que permite pensar en un nuevo número uno nacional en taquilla.

Pero antes de hablar de esto nos detenemos en el film más interesante del fin de semana, sobre todo porque tiene muchas papeletas de acudir a los Oscar. Se trata de Serena, drama ambientado en la Gran Depresión norteamericana que vuelve a reunir frente a las cámaras a Jennifer Lawrence y Bradley Cooper, ambos protagonistas de El lado bueno de las cosas (2012) y La gran estafa americana (2013). La historia se centra en un joven matrimonio que viaja a las montañas de Carolina del Norte para establecer un imperio maderero. Tanto los trabajadores como los socios pronto comprueban que, a pesar de estar embarazada, la mujer ejerce un papel similar al de su marido, siendo ella muchas veces la que debe tomar las riendas de la empresa. Sin embargo, un inesperado aborto precipita los acontecimientos de la pareja, y por extensión de la empresa, acosada por el Gobierno para que venda los terrenos. Dirigida por Susanne Bier (Amor es todo lo que neccesitas), el reparto principal de la película se completa con Toby Jones (Luces rojas), Rhys Ifans (serie Elementary) y Sean Harris (Prometheus).

Aunque posiblemente la cinta más esperada por los seguidores sea [REC]4: Apocalipsis, nueva entrega de la saga española de zombis que, en esta ocasión, transcurre en un barco. La historia arranca más o menos cuando termina la segunda parte, es decir, cuando la protagonista es sacada del edificio en cuarentena después de ser la única superviviente. De allí es llevada directamente a un viejo petrolero en medio del mar acondicionado como una especie de laboratorio/hospital para tratar este tipo de cuarentenas. Lo que nadie sabe es que la joven reportera lleva en su interior la extraña infección, que no tardará en desatar un auténtico infierno en el barco. Dirigida en solitario por Jaume Balagueró (Mientras duermes), la cinta vuelve a contar con Manuela Velasco (El club de los suicidas), a la que se suman en esta ocasión Paco Manzanedo (Omnívoros), Héctor Colomé (La gran familia española), Ismael Fritschi (Al final todos mueren), Críspulo Cabezas (serie Amar es para siempre), Paco Obregón (La herida) y Mariano Venancio (Lope).

Volviendo a las novedades norteamericanas, otro título destacado es Caminando entre las tumbas, nuevo thriller para Liam Neeson (Non-stop) escrito y dirigido en esta ocasión por Scott Frank (The lookout) según la novela homónima de Lawrence Block que, a su vez, pertenece a una conocida serie de novela negra. La trama sigue a un ex detective alcohólico en fase de recuperación cuyo pasado le persigue y le atormenta. Su vida cambiará cuando un importante narcotraficante le contrate para que encuentre y detenga a los responsables de una serie de secuestros y asesinatos que tienen como objetivo a los integrantes de diversos cárteles. Su nuevo papel de detective privado le otorgará la posibilidad de ver cosas y acceder a información que la policía no puede conseguir, pero también le situará en una difícil posición en la que cualquier decisión puede convertirle en el tipo de monstruo que está persiguiendo. Acción e intriga son los ingredientes principales de un film que cuenta, además, con Dan Stevens (El quinto poder), David Harbour (The equalizer), Sebastian Roché (Happy tears) y Mark Consuelos (Cásate conmigo).

También de Estados Unidos procede Los Boxtrolls, adaptación en clave animada de la novela de Alan Snow en la que un joven de una ciudad victoriana cuyo máximo logro es producir queso descubre que bajo sus pies viven unos estrafalarios seres que portan cajas de cartón como una tortuga lleva su caparazón. Junto a ellos aprenderá que no todo es lo que parece, y vivirá la mayor de sus aventuras. Dirigida por Graham Annable y Anthony Stacchi (Colegas en el bosque), en su versión original cuenta con las voces de Ben Kingsley (El médico), Jared Harris (Pompeya), Nick Frost (Bienvenidos al fin del mundo), Elle Fanning (Maléfica), Toni Colecte (serie Rehenes) y Simon Pegg (Star Trek: En la oscuridad), entre otros.

El último de los estrenos procedentes de Hollywood es Blue ruin, thriller del 2013 escrito y dirigido por Jeremy Saulnier (Murder party) que sigue las desventuras de un joven cuya vida se limita a su Pontiac azul y a recoger botellas en la playa. Sus días pasan sin sobresaltos hasta que recibe una noticia que modifica su rutina para siempre, emprendiendo un viaje a la casa donde se crió para llevar a cabo una extraña venganza. En el reparto encontramos a Macon Blair (Gretchen), Devin Ratray (Nebraska), Amy Hargreaves (serie Homeland), Kevin Kolack (Dumping up and down) y Eve Plumb (Manfast).

Tras el pequeño inciso anterior para hablar de la nueva entrega de [REC] es hora de volver a repasar el cine español que llega, y lo hacemos con Loreak, drama que sigue la vida de tres mujeres y cómo esta cambia para siempre cuando empiezan a recibir, día tras día y a la misma hora, un ramo de flores anónimo. Una de ellas lo recibe en su casa, mientras que las otras dos lo encuentran depositado en memoria de alguien que fue muy importante para ellas. Los sentimientos que afloran con este sencillo acto hará que las protagonistas modifiquen su forma de entender el mundo. Dirigida a cuatro manos por Jon Garaño y Jose Mari Goenaga, ambos directores de 80 egunean (2010), la película cuenta en su reparto con Tagore Aranburu (La herida), Itziar Aizpuru (El gran Vázquez), Itziar Ituño (Izarren aria), Ane Gabarain (800 balas) y Josean Bengoetxea (Lo mejor de Eva).

La otra propuesta española es 321 días en Michigan, ópera prima de Enrique García cuya trama se centra en un joven ejecutivo que está a punto de ir a la cárcel por delito financiero. Dispuesto a que esa mancha no aparezca en su currículum, convence a todo el mundo de que va a hacer un curso en Michigan. Sin embargo, ocultar los 321 días que pasará en la cárcel no será tan sencillo una vez que entre en prisión. Este drama está protagonizado por Salvador Reina (La isla mínima), David García-Intriago (Cuarta sesión), Virginia Muñoz (serie Palomitas), Hector Medina, Chico García (El niño) y Virginia de Morata.

En cuanto al resto de estrenos europeos, destaca sobremanera la inglesa Filth, comedia dramática del 2013 ambientada en el mundo del crimen que adapta la novela de Irvine Welsh, autor de la novela en la que se basó Trainspotting (1996). La historia gira en torno a un policía que investiga un caso de asesinato cuya repercusión puede darle el ascenso que tanto ansía. Por supuesto, en el transcurso del mismo encontrará numerosos problemas a los que enfrentarse, entre ellos sus propias adicciones y su particular forma de ver el mundo, que jugarán en su contra siempre que puedan. Escrita y dirigida por Jon S. Baird (Cass), la cinta tiene un interesante reparto encabezado por James McAvoy (X-Men: Días del futuro pasado), Jamie Bell (Snowpiercer), Imogen Poots (Mejor otro día), Jim Broadbent (La dama de hierro), Eddie Marsan (serie Ray Donovan), Shirley Henderson (La mirada del amor) y Kate Dickie (serie Juego de tronos).

También se estrena la alemana Las aventuras del pequeño fantasma, aventura fantástica para toda la familia producida en 2013 que arranca cuando un pequeño fantasma que vive aburrido en su castillo se encuentra con un grupo de chicos que realizan una escapada nocturna a su morada. Ansioso por tener compañía y poder ver mundo, a la mañana siguiente se despierta perdido en medio de la ciudad. Ennegrecido por el sol, su imagen no solo provoca rechazo entre la gente con la que se cruza, sino que incita a todo el mundo a perseguirle para acabar con él. Será entonces cuando pida ayuda a sus nuevos amigos para poder regresar a su hogar. Basada en el libro de Otfried Preuβler, la película tiene  a Alain Gsponer (Lila, Lila) tras las cámaras, mientras que los personajes de carne y hueso están interpretados por Nico Hartung, Emily Kusche, Jonas Holdenrieder (Omamamia), Uwe Ochsenknecht (Honor de caballero) y Sandra Borgmann (Schilf).

Pasamos ahora al género documental, cuyo máximo representante esta semana es En tierra extraña, escrito y dirigido por Icíar Bollaín (Te doy mis ojos). El relato sigue la vida en el extranjero de Gloria, española que ha tenido que marcharse por culpa de la crisis. Maestra de profesión, vive en Edimburgo y trabaja como dependienta. Su frustración hace que forme un colectivo cuya última iniciativa trata de dar voz a toda la gente que, como ella, se ha visto obligada a emigrar. La película cuenta con la colaboración del actor Alberto San Juan (Mientras duermes).

Por último, La sal de la Tierra es una coproducción entre Brasil, Francia e Italia que sigue los últimos viajes realizados por el fotógrafo Sebastiaõ Salgado, cuya cámara ha estado presente en buena parte de los hitos históricos de la Humanidad de los últimos años. El proyecto que recoge el film se centra en descubrir los parajes vírgenes que todavía quedan en el planeta, retratando así flora y fauna salvaje que formarán parte de un proyecto fotográfico a modo de homenaje a la belleza de la Tierra. La cinta está dirigida por Wim Wenders (Buena Vista Social Club) en colaboración con el hijo del fotógrafo, Juliano Ribeiro Salgado (Paris la métisse).

Los fantasmas del pasado de ‘Ray Donovan’ surgen en su 1ª T


Liev Schreiber y Jon Voight en un momento de la primera temporada de 'Ray Donovan'.He de confesar que hacía tiempo que no veía una producción de las características de Ray Donovan en la pequeña pantalla. Bueno, ni en la pequeña ni en la grande. Estamos tan acostumbrados a personajes con tan pocos secretos que cada vez más nos entregamos a una narrativa fluida, constante y basada en el impacto de una resolución inesperada. Pero en sí mismos, los protagonistas tienden a presentarse de forma frontal, directa y sin grandes misterios para el espectador. Incluso aquellos que son villanos por definición. Es por eso que esta serie creada por Ann Biderman (Enemigos públicos) es tan interesante. Si bien es cierto que su planteamiento es bastante corriente, sus personajes, auténtico corazón del conjunto, tienen más sombras que luces, convirtiéndolo en un auténtico juego de conflictos y pecados sin perdonar.

Su trama, como decimos, es bastante corriente. Un hombre que trabaja en Holllywood arreglando los problemas de famosos (y no me refiero a un publicista precisamente) ve cómo su relativamente tranquila vida se tuerce cuando su padre sale de la cárcel después de 20 años y decide ir a la ciudad. Se destaparán entonces toda una serie de secretos familiares que tienen sus raíces en Boston y que están marcados por la violencia, los abusos y el engaño. En definitiva, un thriller tradicional que perfectamente habrían firmado alguno de los maestros del género de los años 90. Lo interesante de esta primera temporada de 12 episodios reside, empero, en la forma que tiene Biderman de plantear la trama, a medio camino entre la acción y el diálogo, y no dejando nunca que uno enturbie la labor del otro.

En efecto, en Ray Donovan, que toma el nombre del protagonista, hay lugar para la violencia. Alguna realmente brutal, como es el asesinato de un agente del FBI. Al fin y al cabo, es una historia ambientada en un mundo brutal y despiadado que trata de hacerse un hueco en la élite de una ciudad que no entiende otra forma de vida que no sea el exceso de riqueza. Pero más allá de eso, lo destacable es el intrincado entramado que se forma alrededor del protagonista cuando los secretos, poco a poco, salen a la luz. Unos secretos que, afortunadamente, se narran de forma tradicional, es decir, a través de diálogos, de comportamientos y de decisiones, algunas tan erróneas que generan problemas mayores.

Podría decirse que es una serie con numerosas tramas principales y pocas secundarias. O con muchas secundarias pero casi ninguna principal, como se prefiera. En realidad, el desarrollo dramático está planteado de tal modo que importa poco. Todo gira en torno al protagonista (magnífico Liev Schreiber, visto en El mayordomo) y todo está, al final, relacionado. El secreto que pesa sobre su conciencia y la de su jefe directo, el conflicto con su padre, la persecución del FBI, sus problemas familiares. Todo gira en torno a un único concepto, o al menos eso se intuye a lo largo de la temporada. Un concepto que queda revelado, en parte, en unos muy buenos últimos episodios que modifican notablemente la percepción de todo lo ocurrido con anterioridad, y sobre todo definen claramente las motivaciones del protagonista, bastante oscuras durante todo el arco narrativo, lo que no hace sino agrandar el interés por conocer los porqués de muchas de sus decisiones.

Un núcleo poco interesante

Desde luego, si hubiese que dar un calificativo a Ray Donovan sería “oscuro”. Sí, es una serie oscura, plagada de intrigas, de secretos y de corrupción. La forma de mostrarlo, siempre con medias tintas y sin llegar nunca a mostrar del todo sus cartas, es lo que la convierte en interesante. Curiosamente, su núcleo es lo menos relevante de todo. El diseño del mundo en el que vive Donovan, a medio camino entre el lujo y la violencia, entre la élite y la clandestinidad, es simplemente perfecto, pero no así la forma de presentar a su mujer y sus hijos.

Es más, de algún modo la serie pierde interés en esta primera temporada cuando el protagonismo de la trama recae sobre las historias secundarias de la mujer (Paula Malcomson) y los hijos, interpretados por Kerris Dorsey (En la cuerda floja) y Devon Bagby. No tanto por sus interpretaciones, correctas si se compara con el resto, como por el tratamiento que se hace de sus personalidades. Mientras que los más jóvenes asisten al descenso a los infiernos de un padre que ve cómo su pasado vuelve para pedir una segunda oportunidad, la mujer simplemente se convierte en una especie de histérica psicótica cuyos cambios de humor son, en muchos momentos, injustificados. Da la sensación de que no existe una definición clara de su papel en toda la trama, ofreciendo bandazos dramáticos que no llevan a ninguna parte.

Afortunadamente, su presencia es más o menos secundaria. Salvo por algún episodio en el que toman relevancia (y que ralentiza notablemente el devenir de la trama), en general la serie apuesta más por el pasado bostoniano del protagonista, sus hermanos y su padre. Y es todo un acierto, tanto por la profusión de elementos que contiene, y que ya hemos comentado, como por los actores. Dejando a un lado una magistral interpretación de Jon Voight (Mission: Impossible) que le ha dejado un Globo de Oro, la labor de Eddie Marsan (Jack el caza gigantes) y Dash Mihok (El lado bueno de las cosas) es brillante. Ambos logran transmitir los problemas físicos y psicológicos que arrastran unos personajes marcados por la violencia y los abusos, el primero a través del boxeo y el segundo de carácter sexual y religioso. Tal vez la mejor prueba resida en el último episodio, cuando ambos cambian sutilmente su presencia física en pantalla, evidenciando sin palabras que han logrado superar un traumático pasado a pesar de las secuelas que les deja.

Esta primera temporada es, en definitiva, un muy buen ejercicio de intriga y violencia. Los pecados del pasado que acosan a Ray Donovan y su familia adquieren un protagonismo progresivo hasta convertirse en el leit motiv del desarrollo dramático, en el auténtico motor de la serie. Lo bueno es que el espectador no descubre nada de esto hasta el último episodio, intuyendo siempre que hay algo más de lo que se muestra. Lo peor es que no todos los elementos dramáticos e interpretativos están equilibrados. El final de esta entrega deja, además, pocas vías de desarrollo. Sí, hay algunos caminos por explorar, pero el primero ha sido tan impactante, tan profundo y dramático, que es complicado alcanzar el mismo nivel en la segunda temporada ya proyectada.

‘Anna Karenina’ se enfrenta a un caza gigantes de cuento


Estrenos 15marzo2013.Ya lo hemos comentado alguna vez en este blog. Si el invierno suele ser la época idónea para el estreno de títulos de mayor calidad, nominados a todos los premios habidos y por haber y con unos repartos de auténtico lujo, la primavera suele ser una época de transición entre dichas producciones y las destinadas a reventar las taquillas de todo el mundo. Las novedades de hoy, viernes 15 de marzo, son buena prueba de ello. Muchos títulos, en efecto, pero todos ellos (o al menos la gran mayoría) muy interesantes desde diversos puntos de vista.

Puede que el más atractivo para el público en general sea Anna Karenina, lo nuevo de Joe Wright como director y de Keira Knightley como actriz, en la que es su tercera colaboración juntos tras Orgullo y prejuicio (2005) y Expiación. Más allá de la pasión (2007). Adaptación de la novela de León Tolstói, la historia comienza cuando la protagonista, esposa de un alto cargo dentro del régimen imperial, realiza un viaje para mediar en los problemas conyugales de su hermano, quien le ha sido infiel a su esposa. Su vida dará un vuelco cuando, durante el trayecto, conozca a un joven conde con el que inicia una relación. De elevada factura técnica y artística, este intenso drama cuenta con numerosos rostros conocidos que se suman al de Knightley, como son Jude Law (Contagio), Aaron Taylor-Johnson (Salvajes), Matthew Macfadyen (Un funeral de muerte), Kelly Macdonald (serie Boardwalk Empire), Olivia Williams (El sexto sentido) y Emily Watson (War horse).

Competidora directa por los primeros puestos de la taquilla es Jack el caza gigantes, adaptación del famoso cuento de las habichuelas mágicas que sigue la estela de adaptaciones “adultas” de historias infantiles. En esta ocasión se narra la guerra que se desencadena entre humanos y gigantes después de que un granjero abra la puerta entre los dos mundos sin darse cuenta, por supuesto plantando una habichuelas mágicas. El joven deberá luchar no solo por su vida, sino por el mundo que conoce y por el amor de una princesa. Acción, aventura y comedia se mezclan bajo la tecnología 3D, todo dirigido con mano firme por Brian Singer, quien vuelve a la pantalla grande tras Valkiria, hace cinco años. Frente a la cámara encontramos a Nicholas Hoult (X-Men: Primera generación), Ewan McGregor (Trainspotting), Eleanor Tomlinson (Alicia en el país de las maravillas), Stanley Tucci (Un plan perfecto), Eddie Marsan (Redención), Ewen Bremmer (Conocerás al hombre de tus sueños), Ian McShane (Piratas del Caribe. En mareas misteriosas) y Bill Nighy (Desafío Total).

Un carácter algo menos comercial poseen los siguientes tres estrenos. El primero, El chico del periódico, es la adaptación de la novela de Peter Dexter, quien también es autor del guión a cuatro manos con el director de la cinta, Lee Daniels (Precious). La trama gira en torno a dos hermanos, uno de ellos periodista de un prestigio diario de Miami, que investigan la historia de una misteriosa mujer aficionada a escribirse con condenados en el corredor de la muerte. Dicha historia se centra en uno de dichos condenados que, según ella, está esperando su ejecución por un crimen que no cometió. Desde luego, lo más llamativo del film es su reparto, plagado de estrellas: Zac Efron (High School Musical), Matthew McConaughey (Magic Mike), Nicole Kidman (Bajo Amenaza), John Cusack (El enigma del cuervo), David Oyelowo (Criadas y señoras) y Scott Glenn (Noches de tormenta).

También con un reparto muy conocido, más entre el sector más joven que entre los espectadores adultos, nos llega Spring breakers, cinta transgresora y provocativa que cuenta la historia de cuatro chicas que, para disfrutar de unas vacaciones de primavera, deciden atracar un establecimiento y conseguir dinero. Este acto será el principio de un viaje que les llevará a encontrar protección bajo el ala de un matón. Escrita y dirigida por Harmony Korine (Mister Lonely), el reparto está integrado por James Franco (Caballeros, princesas y otras bestias), Selena Gomez (Ramona y su hermana), Ashley Benson (serie Pequeñas mentirosas), Vanessa Hudgens (Sucker Punch), Rachel Korine (Septien) y Heather Morris (serie Glee).

Josh Radnor, protagonista de la serie Cómo conocí a vuestra madre, vuelve al cine tras su ópera prima, Happythankyoumoreplease, con una comedia romántica de título Amor y letras. La historia gira en torno a un joven que, desencantado con su trabajo, vuelve a su antigua universidad para la cena de jubilación de su profesor favorito. Durante su estancia allí conocerá a una joven de 19 años con la que iniciará un romance que deberá enfrentarse a numerosos problemas. Director, guionista y protagonista, Radnor está acompañado por Elizabeth Olsen (Luces Rojas), Richard Jenkins (Déjame entrar), Allison Janney (La hija de mi mejor amigo) y Zac Efron, quien duplica estreno junto a El chico del periódico.

España queda representada en dos títulos. El primero de ellos es el drama A puerta fría, dirigida por Xavi Puebla (Noche de fiesta) y con la participación de un veterano como Nick Nolte (Gangster Squad). El argumento arranca cuando un antiguo vendedor estrella comienza a replantearse su vida al comprobar que el trabajo que tantos éxitos le deparó en el pasado le deja de lado por nuevas y atractivas generaciones de hombres capaces de vender más que él. La película cuenta con la presencia, además de Nolte, de Antonio Dechent (La voz dormida), María Valverde (La mujer del anarquista), Sergio Caballero (En fuera de juego), Héctor Colomé (Flores negras) y José Ángel Egido (Pájaros de papel), entre otros.

Otro drama, aunque esta vez producido en Argentina, es Días de pesca en Patagonia, que gira en torno a la llegada de un ex alcohólico a un pequeño pueblo argentino para desintoxicarse mediante la práctica de una afición como la pesca. El conflicto surgirá por la presencia de la hija, a quien hace años que no ve debido precisamente a que ella se refugió en dicha localidad. Escrita y dirigida por Carlos Sorin (Historias mínimas), el reparto está integrado en su mayoría por rostros noveles y desconocidos, aunque hay hueco para algún veterano, como es el caso de Alejandro Awada (Nueve reinas). Junto a él, Victoria Almeida (La última mirada), Oscar Ayala, Diego Caballero, Daniel Keller y Martín Galindez.

Si nos centramos en el género documental, sin duda uno de los más interesantes es Mundo pequeño, la otra producción española que llega a nuestras pantallas. Dirigida por Marcel Barrena, esta producción de no ficción sigue los pasos del joven Albert, cuyo único sueño es viajar por todo el mundo y poder llegar al punto más alejado de su casa. Lo novedoso estriba en la forma de hacerlo: sin dinero, sin compañía, sin equipaje y sin separarse de su silla de ruedas, con la que convive desde que era pequeño.

También en el documental, aunque esta vez combinado con la animación, nos encontramos con Pequeñas voces, producción colombiana del 2010 que se ha convertido en un claro alegato contra la violencia. Escrito y dirigido por Jairo Eduardo Carrillo (Dios los junta y ellos se separan), a través de los testimonios de cuatro niños que han vivido la violencia y la guerra de guerrillas (uno de ellos incluso llegó a combatir en la selva) el espectador vive en su piel la crudeza de una violencia que los jóvenes no entienden y que les inspira verdadero terror.

Para concluir, The art of flight 3D, producido en 2011 en Estados Unidos, supone el mayor documental realizado hasta la fecha sobre snowboard. Bajo la dirección de Curt Morgan (Red Bull Young Jaws), y con la participación de famosos especialistas de este deporte como Travis Rice, la película demuestra que los límites de la física y de la resistencia humana pueden ponerse a prueba, y que pueden permitir realizar auténticas proezas en las montañas más espectaculares del mundo.

Diccineario

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