‘Ad Astra’: en los confines de la galaxia


De un tiempo a esta parte, y con permiso de la saga ‘Star Wars’, el cine espacial ha retomado 2001: Una odisea en el espacio (1968) como su referente principal para adentrarse en la naturaleza del ser humano, en sus miedos y sus desafíos ante un futuro desconocido. La última película de James Gray (El sueño de Ellis) no solo confirma esta tendencia, sino también el interés y atractivo de estas historias.

El espacio, por sus propias características, ofrece posibilidades narrativas casi infinitas. Pero todas ellas suelen tener relación con la soledad, con el vacío y con esa fortaleza física y mental de los viajeros de las estrellas para afrontar desafíos en un lugar en el que nadie puede oír tus gritos. Ad Astra, en este sentido, ahonda en estos sentimientos para obligar al espectador a reflexionar sobre una sociedad que parece cada vez más aislada, más obsesionada con el avance científico y tecnológico, olvidándose por el camino de que lo realmente importante está al otro lado de la ventana. Es por eso que, desde un punto de vista dramático, la cinta se convierte en un interesante relato acerca de cómo la soledad puede hacernos perder el norte social para introducirnos en una espiral autodestructiva y dañina para aquellos que nos rodean, pero sobre todo establece que poner fin a esa situación solo está en nuestra mano.

La referencia inicial a la película de Stanley Kubrick no es casual. Gray aprovecha el lenguaje visual de este clásico del maestro para abordar el desarrollo de su propia película desde un punto de vista más introspectivo, con un uso de la imagen y el sonido cada vez más frecuente en este tipo de films. Con una belleza evidente, el director plantea el contraste entre los primeros planos de un Brad Pitt (Frente al mar) sobrio y en un constante diálogo con su ‘yo’ interior, con los grandes planos generales de un negro e imponente espacio. Esta dualidad genera precisamente la disrupción narrativa del intimismo enmarcado en la grandiosidad, de lo pequeño dentro de un marco gigantesco. En definitiva, de la importancia de lo que tenemos cerca frente a lo inalcanzable de aquello más lejano. El mayor problema de esta historia será, para muchos, su ritmo algo lento y el hecho de que la película no ofrezca más contenido que el viaje de ida y vuelta del protagonista, sin apenas historias secundarias que enriquezcan la trama.

Y puede que esto, al menos la segunda parte, sea el principal inconveniente de Ad Astra. No es algo menor, es cierto, pero lo relevante del film de Gray es esa dualidad que plantea. Más allá de una cinta de ciencia ficción, es una reflexión sobre la importancia de las cosas cercanas (que no pequeñas) frente a objetivos más lejanos y, a priori, inalcanzables. Dicho de otro modo, plantea al espectador la necesidad de cuidar lo más próximo y el riesgo de perderse buscando logros fuera de nuestro alcance, en un intento de determinar esto como el verdadero sentido de la existencia. Bajo este prisma, la obra contiene una profundidad dramática enorme, acompañada por un estilo visual potente a la par que conocido. Lo malo, sin duda, es esa falta de contenido secundario y la sensación de estar ante un homenaje demasiado evidente al clásico de Kubrick.

Nota: 6,75/10

Los Kaiju vuelven a la Tierra en ‘Pacific Rim: Insurrección’


Como ya avanzaba el pasado viernes, las citas cinematográficas definidas por las nominaciones y los premios en las principales galas de comienzo de año han dado paso a títulos marcadamente taquilleros, cuya intención, además del entretenimiento, es atraer al público en masa a las salas. Y este 23 de marzo no es, en este sentido, diferente. Al contrario, llegan a las pantallas españolas varias novedades que, cada una en su estilo, podrían convertirse en blockbusters.

La primera es Pacific Rim: Insurrección, secuela del film que en 2013 dirigió Guillermo del Toro (La forma del agua). Ahora, y bajo la dirección de Steven S. DeKnight (creador de la serie Spartacus), la trama narra una segunda invasión de los Kaiju, unas monstruosas criaturas que han llegado a la Tierra a través de un portal dimensional y cuyo único objetivo es acabar con la Humanidad. Más grandes y más fuertes, una nueva generación de pilotos de Jaegers deberá hacerles frente. Acción, ciencia ficción y muchos efectos visuales es lo que promete este debut en el largometraje de DeKnight que cuenta con capital de Hollywood y de China, y que está protagonizado por John Boyega (Star Wars: Episodio VIII – Los últimos Jedi), Scott Eastwood (El viaje más largo), Cailee Spaeny, Adria Arjona (serie Emerald city), Tian Jing (Kong: La Isla Calavera), Burn Gorman (Imperium), Charlie Day (Pelea de profes) y Rinko Kikuchi (Nadie quiere la noche), estos tres últimos repitiendo los papeles del film original.

Estados Unidos y Australia colaboran en Gringo. Se busca vivo o muerto, cinta que combina acción, thriller y comedia para seguir el alocado viaje de un hombre de negocios norteamericano que, casi sin darse cuenta, se ve involucrado en un conflicto con otros dos empresarios con malas intenciones. Todo se complica cuando cruza la frontera de Estados Unidos con México, teniendo entonces que decidir si continúa comportándose siguiendo la ley o cruza la línea para poder sobrevivir. Nash Edgerton (The square) dirige este film en cuyo reparto encontramos a su hermano, Joel Edgerton (Gorrión rojo), David Oyelowo (Nina Simone), Charlize Theron (Atómica), Amanda Seyfried (De padres a hijas), Thandie Newton (serie Westworld) y Sharlto Copley (Chappie).

La cinta para toda la familia de esta semana es Peter Rabbit, film con capital norteamericano, británico y australiano que combina imagen real y personajes animados por ordenador en una trama que arranca cuando la enemistad entre el Sr. McGregor y el conejo Peter se extiende desde la granja en la que ambos viven hasta la mismísima Londres, generando todo tipo de situaciones a cada cual más hilarante. Adaptación de los personajes e historias creados por Beatrix Potter, la película está dirigida por Will Gluck (Annie) y protagonizada por Domhnall Gleeson (Barry Seal: El traficante), James Corden (The lady in the van), Rose Byrne (Malditos vecinos 2), Sam Neill (Sweet country), Margot Robbie (Yo, Tonya), Elizabeth Debicki (Breath) y Daisy Ridley (Asesinato en el Orient Express).

Y dado que Semana Santa está cerca, una propuesta norteamericana de corte religioso. Pablo, el apóstol de Cristo es el título de este drama escrito y dirigido por Andrew Hyatt (Full of Grace), cuyo argumento arranca cuando Pablo espera su ejecución en una prisión romana. Corriendo un gran riesgo, Lucas le visita para confortarlo y atenderlo, así como para preguntarle y poder transcribir las cartas que ha escrito a la reciente comunidad de creyentes cristianos, todo ello bajo la persecución de Nerón. James Faulkner (serie Juego de tronos) y Jim Caviezel (serie Person of interest) forman la pareja protagonista, a los que se suman Joanne Whalley (Musa), Olivier Martinez (El médico), John Lynch (Río arriba), Antonia Campbell-Hughes (Split), Alexandra Vino (Penumbra) y Noah Huntley (Blancanieves y la leyenda del cazador).

En lo que a cine español se refiere destaca El aviso, thriller basado en la novela de Paul Pen cuya trama gira en torno a un joven obsesionado con las matemáticas que ve un patrón en una serie de crímenes cometidos cada ciertos años en el mismo lugar. Su vida se cruzará con la de un niño que asegura haber recibido una carta anunciando su muerte, y al que nadie parece creer. Comienza así una carrera contrarreloj para descubrir quién está detrás de estas muertes. Daniel Calparsoro (Cien años de perdón) dirige esta cinta en cuyo reparto encontramos a Raúl Arévalo (Oro), Aura Garrido (La niebla y la doncella), Belén Cuesta (La Llamada), Sergio Mur (serie Las chicas del cable), Luis Callejo (Es por tu bien), Aitor Luna (Matar el tiempo) y Julieta Serrano (Villaviciosa de al lado).

También española es Paella Today, debut en el largometraje de César Sabater que, en clave de comedia, cuenta cómo dos amigos se enfrentan por conquistar a una chica. Para ello, se apuntan a un concurso de paellas, sin saber que en realidad la joven tiene un defecto que no pueden pasar por alto: que nunca podrá ser de nadie. Pablo Rivero (Viral), Olga Alamán (Cruzando el sentido), Pau Gregori, Emilio Mencheta (Nacidas para sufrir) y Lolita Flores (Luz de Soledad) encabezan el reparto.

Entre el resto de estrenos puramente europeos destaca la francesa La casa junto al mar, drama dirigido por Robert Guédiguian (Una historia de locos). El argumento arranca cuando tres hermanos regresan a la casa de su padre, en una pequeña cala cerca de Marsella. Ese tiempo juntos les permitirá valorar qué ha quedado en ellos de los ideales que un día les inculcó su progenitor, pero todo cambiará cuando a la costa llegue una patera. Entre los actores principales destacan Ariane Ascaride (La profesora de historia), Jean-Pierre Darroussin (Golpe de calor), Gérard Meylan (Las nieves del Kilimanjaro), Jacques Boudet (Shanghai Belleville), Anaïs Demoustier (Algo celosa), Robinson Stévenin (Fui banquero).

Francia e Italia colaboran en El viaje de sus vidas, adaptación de la novela de Michael Zadoorian sobre dos ancianos que deciden huir del cuidados asfixiante de sus médicos e hijos y emprenden un viaje en caravana que les lleva desde Boston hasta Key West, en Florida. Dirigida por Paolo Virzì (Locas de alegría), la película está protagonizada por Helen Mirren (Belleza oculta), Donald Sutherland (Forsaken), Kristy Mitchell (Mercenaries), Joshua Mikel (Independence Day: Contraataque) y Robert Pralgo (A place for heroes).

El último de los estrenos es el más internacional. Thelma combina misterio, drama y fantasía en un film con capital noruego, francés, danés y sueco cuyo argumento gira en torno a una joven y tímida estudiante de Biología en la universidad noruega. Allí conoce a una otra chica de la que se enamora perdidamente, pero su vida cambiará por completo cuando, un día, empiece a sentir unas extrañas convulsiones y descubra que tiene poderes paranormales. Dirigida por Joachim Trier (Reprise), la película cuenta en su reparto con Eili Harboe (La ola), Ellen Dorrit Petersen (Shelley), Henrik Rafaelsen (Blind), Grethe Eltervåg y Marte Magnusdotter Solem (Fjellet).

‘Los Juegos del Hambre: Sinsajo I’: sin hambre y sin revolución


Jennifer Lawrence encabeza la revolución en 'Los Juegos del Hambre: Sinsajo. Parte 1".Es entristecedor comprobar cómo una saga cinematográfica se deja llevar peligrosamente hacia la ruina. Sin que ‘Los Juegos del Hambre’ haya sido nunca una buena serie de películas, lo cierto es que la primera fue algo mejor que la segunda, y esta indiscutiblemente mejor que la tercera… y presumiblemente que la cuarta, dado que ambas son una única historia. No me cabe duda de que muchos de los problemas que acumula esta nueva aventura protagonizada por Jennifer Lawrence (Winter’s bone) recaen precisamente en eso. Muchos, pero no todos.

Porque a pesar de tener un final que no es un final; a pesar de ser una especie de película puente hacia una conclusión mayor; a pesar de todo, una de las grandes debilidades de Los Juegos del Hambre: Sinsajo. Parte 1 reside en su desarrollo dramático, que se queda a medio camino de todo. Esta especie de drama adolescente enmarcado en una revolución no termina de definirse como un drama en el que la protagonista se vea abocada a elegir entre su mejor amigo y su verdadero amor. Los dilemas románticos quedan aparcados en favor de una supuesta revolución que apenas se muestra en dos o tres ocasiones. Entonces, ¿qué es lo que ocurre a lo largo de las dos horas de película? Pues en realidad, poca cosa. La línea argumental principal es una especie de toma y daca entre la protagonista y el personaje de Donald Sutherland (Orgullo y prejuicio), quien vuelve a conquistar la pantalla por encima del resto de actores. Y eso que el reparto es espectacular.

Todo ello no quiere decir que la labor de Francis Lawrence (Soy leyenda) como director no sea correcta. Visualmente la película resulta interesante, incluso entretenida en sus primeros compases, cuando transcurren las secuencias más dinámicas de la trama. Pero su pulso narrativo decae conforme decae el ritmo de un guión que se deja llevar. Por otro lado, tanto Lawrence director como Lawrence actriz dan la sensación de contener el dramatismo del personaje principal en un intento de acercar la historia a una juventud que no quiere intensidad emocional, o al menos eso se debe creer desde los estudios de Hollywood. El carácter contenido de la protagonista, a la que este papel le vino como anillo al dedo en sus inicios pero que ahora se le queda tremendamente corto, no es ninguna ayuda al carácter general de la historia.

Desde luego, Los Juegos del Hambre: Sinsajo. Parte 1 tiene el enorme problema de ser, en realidad, el planteamiento y el comienzo del nudo de una historia mucho mayor. Posiblemente si este film se ve de forma consecutiva con la segunda parte, a estrenar en un año, la sensación sea muy distinta. Pero en un afán recaudatorio se ha elegido este dichoso formato que no hace ningún bien a nadie, salvo a las productoras y sus arcas. El resultado es un film que se desinfla en su segunda mitad de forma alarmante, que no logra definirse entre revolución y romance, y cuyos protagonistas parecen más interesados en obtener los réditos rápidamente que en dar vida a sus personajes. A los seguidores de la saga literaria de Suzanne Collins les resultará emocionante; a los que hayan seguido la saga cinematográfica terminará resultando un poco tediosa; al resto posiblemente ni siquiera le interese.

Nota: 5,5/10

‘Los Juegos del Hambre: Sinsajo I’ lidera unos estrenos muy europeos


Estrenos 21noviembre2014Tras un año de espera, sin duda insoportable para sus más fieles seguidores, la nueva y penúltima película de la saga ‘Los Juegos del Hambre’ llega a España. Un estreno que se convierte en el más importante del mes y, posiblemente, en uno de los últimos llamados a llenar las salas de todo el país, con el permiso de Peter Jackson y sus aventuras en la Tierra Media. Pero hoy viernes, 21 de noviembre, hay varios títulos más que luchan por captar la atención de los espectadores, muchos de ellos europeos y la mayoría con nombres propios que aportan, al menos a priori, un interés añadido a sus propias historias.

Aunque como no podía ser de otro modo, comenzamos el repaso con Los Juegos del Hambre: Sinsajo. Parte 1, adaptación del último de los libros escritos por Suzanne Collins que, siguiendo la lucrativa moda de estirar un fenómeno de forma innecesaria, recoge solo la mitad de la historia, dejando el resto para la segunda parte, de estreno en el 2015. La trama transcurre poco después del final de Los Juegos del Hambre: En llamas, situando a la protagonista en su Distrito 13 y adoptando la figura de líder de una rebelión que está conmoviendo al resto de distritos. Su lucha no solo será para salvar a los más desfavorecidos, sino para recuperar a su compañero, quien ahora actúa bajo las órdenes del Capitolio. Dirigida por Francis Lawrence, responsable de la anterior entrega, esta nueva aventura de ciencia ficción ambientada en un futuro distópico cuenta con un impresionante reparto en el que destacan Jennifer Lawrence (Serena), Josh Hutcherson (Escobar: Paraíso perdido), Sam Claflin (El estigma del mal), Liam Hemsworth (El poder del dinero), Woody Harrelson (Ahora me ves…), Donald Sutherland (La mejor oferta), el fallecido Phillip Seymour Hoffman (El hombre más buscado), Julianne Moore (Non-stop), Elizabeth Banks (Vaya resaca), Jeffrey Wright (serie Boardwalk Empire), Stanley Tucci (Transformers: La era de la extinción) y Natalie Dormer (serie Juego de Tronos).

El otro estreno norteamericano es un film de 2012 titulado John muere al final. A medio camino entre la comedia y la ciencia ficción con ciertas dosis de terror, la película transcurre en un futuro donde una nueva droga llamada “salsa de soja” transporta a los que la toman a través del tiempo. Sin embargo, cuando regresan muchos de ellos ya no son humanos, iniciándose una invasión silenciosa que amenaza con acabar con la Humanidad. En este contexto dos amigos que han dejado la universidad y que apenas son capaces de mantener un trabajo deberán afrontar el papel de héroes y demostrar que son capaces de lograr algo en sus vidas. Don Coscarelli (El señor de las bestias) es el encargado de poner en imágenes esta historia de David Wong, mientras que Chase Williamson (The guest), Rob Mayes (Sobran las palabras), Paul Giamatti (The Amazing Spider-Man 2), Clancy Brown (Los límites de la verdad), Glynn Turman (serie House of lies) y Doug Jones (serie Falling skies) integran el reparto principal.

Pasamos ahora a Europa, y entre todos los estrenos destaca Jimmy’s Hall, lo último del director Ken Loach (El viento que agita la cebada) que, según sus propias palabras, será su última película. La trama se centra en Jimmy Gralton, exiliado irlandés que regresa a su tierra en 1932 para tratar de vivir en paz. Ajeno al activismo que le caracterizó en el pasado, pronto vuelve a dejarse envolver por el movimiento y reabre su famoso hall, muy popular en años anteriores a su marcha. Basada en la obra de Donal O’Kelly y producida entre Francia y Reino Unido, la cinta cuenta con Barry Ward (Songs for Amy), Simone Kirby (En tiempo de brujas), Andrew Scott (serie Sherlock), Jim Norton (Agua para elefantes) y Brian F. O’Byrne (Sin reservas).

También de Reino Unido, aunque en esta ocasión en colaboración con Italia, es la comedia dramática Nunca es demasiado tarde. Producida en 2013 y realizada por Uberto Pasolini (Machan), la cinta narra la meticulosa y monótona vida de un hombre cuyo trabajo consiste en localizar a los familiares de aquellas personas que han muerto solas. Su vida da un vuelco cuando su jefe le comunica que, debido a los recortes, debe despedirle. Enfrascado en medio de un encargo, decide afrontar su último trabajo sin las constricciones de su vida anterior, descubriendo en esa nueva libertad algo que nunca hubiera imaginado. Eddie Marsan (serie Ray Donovan), Joanne Froggatt (serie Downton Abbey), Karen Drury (Grita libertad), Andrew Buchan (Nowhere boy) y Neil D’Souza (Circuito cerrado) son los principales protagonistas.

Aunque sin duda la cinta más internacional es El tiempo de los amantes, drama romántico producido entre Francia, Bélgica e Irlanda que arranca cuando dos desconocidos cruzan una mirada en el vagón de tren en el que viajan a París. A raíz de ese gesto se desencadenan una serie de acontecimientos que les llevarán a convertirse en confidentes de sus sueños, sus miedos, sus anhelos y sus ilusiones, todo motivado por la atracción que sienten el uno por el otro. Escrita y dirigida por Jérôme Bonnell (Les yeux clairs), la cinta está protagonizada por Emmanuelle Devos (Las malas hierbas), Gabriel Byrne (El capital), Gilles Privat (Serial lover), Aurelia Petit (La ciencia del sueño) y Laurent Capelluto (A galope).

En cuanto al cine español, destaca Dos a la carta, nueva comedia de Robert Bellsolà (Passi el que passi) que arranca cuando un inteligente bróker de ciudad descubre que tiene un hermano algo bobalicón sin oficio ni beneficio que vive en el campo. Para colmo, ambos se verán obligados a vivir y colaborar juntos en un restaurante perdido en un idílico entorno rural. El reparto está encabezado por Adrià Collado y Andoni Agirregomezkorta, quienes trabajaron juntos en El síndrome de Svensson (2006), a los que acompañan Carolina Bang (Las brujas de Zugarramurdi), Melanie Olivares (Temporal), Marcel Tomàs (El sexo de los ángeles), Helena Pla (serie El cor de la cuitas) y Sergi López (El niño).

También española es Born, segundo largometraje dirigido por Claudio Zulián tras Beatriz Barcelona en 2006. Su argumento recoge un hecho real ocurrido en Barcelona en el siglo XVIII, centrando su atención en un calderero, su hermana y un rico comerciante. Sus vidas se verán envueltas en los acontecimientos de una época de cambios sociales y políticos. Marc Martínez (La vida empieza hoy), Vicky Luengo (Wax) y Josep Julien (Sin ti) dan vida al trío protagonista, completándose el reparto con Mercè Arànega (Pa negre) y Josep María Alejandre (Barcelona 92).

El siguiente estreno que analizamos es Thomas vive, producción del 2013 que aborda los entresijos de un montaje teatral sobre Thomas Moro. Gracias a los actores y al director se inicia un viaje por el proceso creativo que se verá influido, y mucho, por el trasfondo personal de cada uno de los personajes, como por ejemplo el fallido matrimonio entre el director y una de las actrices, o las crisis que sufre uno de los intérpretes y que le llevan a querer dejar la obra en mitad del ensayo. Antonio Cuadri (El corazón de la tierra) dirige este drama con tintes biográficos e históricos en el que destacan actores como Moncho Sánchez-Diezma (serie Padre Medina), Javier Centeno (2033), Juan Motilla (Campo Cerezo) y Mery Delgado.

Finalmente, Un suave olor a canela es un drama producido en 2012 que narra la relación que se establece entre una creadora de espacios audiovisuales y el propietario de un restaurante italiano al que graba día tras día como parte de su trabajo. A pesar de las personalidades tan distintas que tienen, sus vidas se unirán aún más cuando a ella le diagnostiquen cáncer de mama. Ópera prima de Giovanna Ribes en pantalla grande, la cinta está protagonizada por Jaroslaw Bielski (Valentín), Ariel Castro (Los tres entierros de Melquíades Estrada), Juan Mandli (Escuchando a Gabriel), Uve Martínez y María Minaya (serie Desenterrados).

‘Novecento’, la amistad como eje del conflicto social del siglo XX


Donald Sutherland, Gérard Depardieu y Robert De Niro protagonizan 'Novecento', de Bernardo Bertolucci.Hay películas que por sus propias características se convierten en clásicos casi desde el momento de su estreno. Y curiosamente, muchas de ellas suelen generar polémica o no son muy bien recibidas en su momento. Si tuviésemos la oportunidad de preguntarle a Stanley Kubrick (2001: Una odisea en el espacio) es más que probable que nos ofreciera una amplia reflexión al respecto. Volviendo al tema que nos ocupa, uno de esos films que adquieren casi de forma automática la categoría de indispensable es Novecento, obra de 1976 dirigida por Bernardo Bertolucci (Belleza robada) que narra, a través de la amistad de dos hombres desde su infancia, la turbulenta primera mitad del siglo XX en una Italia marcada por el fascismo, la revolución comunista y una sociedad clasista en la que los patrones y los trabajadores no podían entenderse. Una amistad que, en el fondo, se extrapola a todo un sistema social que, guste o no, es el único que parece funcionar.

Al menos eso es lo que viene a decir este largo film de más de cinco horas de duración en su versión íntegra. A través de la relación de amor/odio de los personajes de Robert De Niro (Malavita) y Gérard Depardieu (Germinal) el film reflexiona no solo sobre cómo se modifica con los años la forma de entender la amistad, sino sobre las ideologías y el sistema con el que la sociedad ha aprendido a articularse. Gracias a la mirada de estos dos hombres, cuya infancia transcurrió marcada por sus diferentes estatus, el espectador es capaz de apreciar los numerosos matices que enriquecen los roles y, por extensión, la trama. De Niro, heredero de un negocio del que nunca quiso hacerse cargo, se revela como un individuo incapaz por su propia indolencia de poner freno al auge fascista, que en la película cuenta con los rasgos de un Donald Sutherland (Orgullo y prejuicio) aterradoramente magistral. Depardieu, criado entre ideas revolucionarias, se convierte en un hombre cuyo deseo de no responder ante nadie le impide ver las diferencias entre su amigo patrón y el resto de terratenientes para los que ha trabajado.

Matices, por otro lado, que ayudan a llenar de simbolismo un final excepcional. Novecento, que comienza en el mismo momento en el que termina, es decir, con la caída del fascismo, posee tal vez una de las conclusiones más fieles a la realidad y, por otro lado, más crudas del cine. Frente al idealismo del comunismo que promueven los campesinos (liderados por Depardieu), el final de la II Guerra Mundial no trajo lo que ellos esperaban, sino más bien todo lo contrario. Frente a la muerte del patrón, los comités formados tras el final de la guerra decidieron que el patrón debía seguir existiendo. Y frente a la libertad que los trabajadores pensaban que iban a tener, el resultado es la continuación de una lucha por sus derechos. Estos aspectos quedan recogidos en una imagen tan sencilla como reveladora: ya ancianos, los personajes de De Niro y Depardieu siguen peleándose de la misma forma en que lo hacían de niños. Una lucha entre dos amigos condenados a estar en bandos distintos pero obligados a entenderse. Una lucha que, en el fondo, es imprescindible pero interminable.

Sin duda, la relación entre estos dos hombres es lo que marca todo el desarrollo dramático. Bertolucci, quien también participa en el guión, convierte a estos dos roles en los pilares narrativos a modo de reflejo social de un momento histórico que perfectamente puede extrapolarse a cualquier época. Por otro lado, la forma de abordar las relaciones de una y otra casa, diferenciadas por el nivel de riqueza (con todo lo que eso conlleva, claro está), se acerca de forma sutil a lo que Gabriel García Márquez hizo en Cien años de soledad. La narrativa transcurre a lo largo de tres generaciones marcadas en todo momento por la lucha de clases, por la locura y por los delirios. Si la relación entre los dos hombres protagonistas es la piedra angular del relato, las relaciones entre los representantes de las otras generaciones de Berlinghieri y Dalcó (la primera familia patrona de la segunda) no es menos relevante, pues sientan las bases para todo lo que luego desarrollarán estos dos personajes.

Violencia física y moral

No es casual que dos de los actores más relevantes del reparto, Burt Lancaster (De aquí a la eternidad) y Sterling Hayden (Atraco perfecto), den vida a los patriarcas con los que se inicia Novecento. Ambos, que vienen a ser una especie de versión envejecida y curtida por la época que les ha tocado vivir de los protagonistas, marcan ineludiblemente el destino del resto de personajes. Incluso recibiendo el mismo nombre, como es el caso de los personajes de Lancaster y De Niro. El conflicto entre ellos, también marcado por la amistad que genera el convivir con alguien durante años, es el mismo que heredan sus nietos, y es el mismo que, décadas más tarde, siguen librando unos ancianos, en el que es sin duda un guiño muy irónico y reflexivo.

Bertolucci rodó este film cuando todavía estaba candente la polémica suscitada con El último tango en París (1972), y lo cierto es que no ayudó a calmar los ánimos. Más allá de su duración o del carácter ambicioso del film (al fin y al cabo, recoge más de 40 años de desarrollo en los que se suceden todo tipo de acontecimientos), la película que aquí comentamos se caracteriza por un naturismo descarnado y sin complejos. En todos sus sentidos. Quienes busquen imágenes del metraje posiblemente se encuentren con una en la que De Niro y Depardieu están desnudos junto a una mujer. Es un buen ejemplo, pero decididamente no es el único. Es más, los desnudos se convierten en algo habitual y hasta normal en el film. No, lo realmente impactante es la forma de abordar el auge del fascismo a través del personaje de Sutherland, cuya transformación es simplemente sobrecogedora.

No digo con esto que sea inesperada, más bien al contrario. Desde el primer momento en que el actor aparece en pantalla su rostro, la maldad de su mirada y la forma de dirigirse a algunos personajes le confieren un aire desagradable que genera rechazo o, por lo menos, precaución. Pero a medida que su forma de pensar va ganando adeptos, a medida que su iniciativa fascista se convierte en algo sólido, su presencia en el film se vuelve mucho más tenebrosa, más macabra, sádica y psicópata. Escenas como la del gato al que mata o la del pequeño que ve algo que no debe son indescriptibles en su crueldad y en su sadismo. En cierto modo, su personaje representa la violencia de una época que se dejó llevar por una ideología que utilizaba los intereses de los poderosos como excusa para sembrar el terror entre sus enemigos. Una violencia que el director sabe captar en cada momento, llegando a impregnar todas las secuencias de un aire fatalista en el que personajes como el de De Niro se ven atrapados por su propia inacción, y en el que personajes como el de Depardieu se ven obligados a esconderse.

Es este aspecto, la sencillez y eficacia con la que Bertolucci capta la esencia de una época, lo que mejor define a Novecento. No es un film de visionado sencillo, al contrario, pero una vez visto se vuelve imprescindible. Es cierto que esta lucha constante entre los Berlinghieri y los Dalcó pierde ritmo narrativo en algunos momentos, principalmente antes de que el fascismo se haga con toda la atención de la trama, pero en ningún momento se vuelve tediosa o repetitiva. La labor de los actores, todos ellos soberbios, hace que este reflejo familiar de un conflicto social mucho mayor adquiera tintes universales. Al fin y al cabo, la amistad que se refleja en pantalla no es más que la amistad entre hombres, y los conflictos que surgen derivan de la necesidad de luchar por una libertad que, como simboliza la conclusión del film, solo termina cuando los implicados desaparecen.

‘Los Juegos del Hambre: En llamas’: la chispa de la revolución


Josh Hutcherson y Jennifer Lawrence volverán a luchar por sus vidas en 'Los Juegos del Hambre: En llamas', de Francis Lawrence.La palabra clave que define esta segunda parte de aquella entrega pre Oscar de Jennifer Lawrence por El lado bueno de las cosas no podría ser más apropiada: revolución. Porque sí, hay revolución, un cambio brusco en prácticamente todos los aspectos. Y es un cambio a mejor, afortunadamente. Desde el apartado visual, más correcto y con un sentido claro, hasta la trama, algo más compleja e interesante, el film gana enteros respecto a la película que le precede, aunque sigue pecando en algunos aspectos que, de seguir así, van camino de convertirse en definitorios de toda la saga.

La estructura dramática, casi desde el primer minuto, está planteada para ofrecer al espectador un espectáculo visual con un objetivo, el de mostrar los pasos que sigue todo proceso revolucionario: un acto en principio insignificante, la gestación de un icono de resistencia, la violencia desmedida y, sobre todo, la implicación de individuos a todos los niveles. Toda esta línea argumental, ausente en la primera parte (al menos de forma explícita), otorga al relato en su conjunto una solidez nueva, más interesante y capaz de mantener la atención en su primera parte, que de nuevo es excesivamente larga e innecesaria. La película dura unas dos horas y media, pero perfectamente se podrían recortar 30 minutos sin que se viese afectada negativamente.

Este es, de hecho, el principal handicap del film. Hasta que se producen los llamados Juegos del Hambre el guión de Simon Beaufoy (127 horas) y Michael Arndt (Toy Story 3) se recrea demasiado en la mala situación que viven los habitantes de los distritos y en la opulencia de la clase privilegiada (por cierto, este último aspecto vuelve a ser de lo mejor), sin dar la sensación de avanzar demasiado en ese caldo de cultivo revolucionario que, tal y como termina el film, será el protagonista de las dos películas en que se dividirá el último libro de Suzanne Collins. En este sentido, cabe destacar también que, a pesar de ganar en ritmo en su segunda mitad, el libreto peca en numerosas ocasiones, quizá demasiadas, de una previsibilidad asombrosa, anulando algunos elementos que habrían podido generar interesantes giros argumentales.

Independientemente de esto, el cambio va más allá que el mero contenido dramático. La película entretiene bastante más que su predecesora gracias sin duda a la labor de Francis Lawrence (Constantine), quien demuestra su capacidad narrativa para las secuencias de acción. Todo el segmento que tiene que ver con los juegos, sin llegar a ser excesivamente diferente, posee un carácter propio, más atractivo, lo que beneficia al resultado y ayuda a la labor de los actores, de nuevo todos ellos a muy buen nivel. La revolución se ha gestado. Los Juegos del Hambre: En llamas ha dado un salto cualitativo para introducir nuevos y más interesantes elementos dramáticos. Solucionado esto, solo queda esperar que los fallos de ritmo desaparezcan de las dos siguientes entregas.

Nota: 7/10

La llama de los Juegos del Hambre eclipsa al resto de estrenos


Estrenos 22noviembre2013Algo más de un año. Ese es el tiempo que ha pasado desde que se estrenara Los Juegos del Hambre, la última saga literaria juvenil que ha logrado tener éxito en taquilla y que, por tanto, se ha convertido automáticamente en saga cinematográfica. Hoy viernes, 22 de noviembre, llega la segunda parte, con el aliciente de una protagonista que, entre ambos films, ha decorado su casa con un Oscar a la Mejor Actriz. Por supuesto, no es el único estreno, pero desde luego hace sombra al resto de propuestas, entre las que encontramos una comedia de veteranos actores y algunas propuestas españolas.

Por tanto, comenzamos el repaso con Los Juegos del Hambre: En llamas, adaptación de la segunda novela de Suzanne Collins que da comienzo en el momento en el que finaliza la anterior, es decir, con los protagonistas volviendo a casa como campeones de estos juegos. Pero haber ganado significa tener que abandonar a sus familias y embarcarse en un Tour de la Victoria en el que comprobarán que la rebelión contra el poder está a punto de estallar. Mientras tanto, unos nuevos Juegos del Hambre se organizan con la intención de ser algo inolvidable y que aleccione a la sociedad de una vez por todas. Francis Lawrence (Agua para elefantes) toma el testigo de Gary Ross (Pleasantville) detrás de las cámaras, mientras que los principales rostros de la primera entrega repiten: Jennifer Lawrence (El lado bueno de las cosas), Josh Hutcherson (Viaje al centro de la Tierra), Liam Hemsworth (Los mercenarios 2), Donald Sutherland (La mejor oferta), Elizabeth Banks (Al borde del abismo), Woody Harrelson (Ahora me ves…), Stanley Tucci (El quinto poder), Toby Jones (Luces rojas), Jack Quaid y el cantante Lenny Kravitz, a los que se suman Philip Seymour Hoffman (The Master) y Jeffrey Wright (Código fuente).

El otro estreno norteamericano es Plan en Las Vegas, vehículo cómico para un grupo de veteranos actores de muy diversa índole que, como su propio título indica, vuelve a recurrir a la Ciudad del Pecado como escenario. La historia arranca cuando cuatro amigos que superan los 60 deciden irse a Las Vegas para celebrar la despedida de uno de ellos, el eterno soltero, antes de que se case con una treintañera. Pero la ciudad ha cambiado tanto como ellos y como su amistad, modificada con los años y por el estilo de vida que ha tomado cada uno. Dirigida por Jon Turteltaub (La búsqueda), el verdadero atractivo de la película es ver juntos en pantalla a Robert De Niro (Malavita), Michael Douglas (The Game), Morgan Freeman (Objetivo: La Casa Blanca) y Kevin Kline (Sin compromiso). El reparto, además, cuenta con Mary Steenburgen (Regreso al futuro III), Jerry Ferrara (Cross Bronx) y Romany Malco (Patinazo a la gloria).

En cuanto a la producción española, tres son los títulos que llegan. Por un lado tenemos La por (El miedo), intenso drama social dirigido por Jordi Cadena (Elisa K) que sigue la vida de un joven adolescente que parece tenerlo todo: los estudios le van bien, es apreciado por compañeros y profesores y tiene una novia que le quiere. Pero una vez cruza el umbral de su casa, se queda solo con su madre y su hermana pequeña en el infierno que es su hogar por culpa de su padre. La película cuenta con un reparto casi desconocido encabezado por Igor Szpakowski (serie Pulseras rojas), Roser Camí (Mi hermano del alma), Alicia Falcó y Ramon Madaula (Las voces de la noche).

También al drama pertenece Temporal, film que aborda desde un punto de vista intimista las reflexiones de un filólogo que, por cuestiones del destino y las necesidades, trabaja vendiendo aspiradores a puerta fría. Sin embargo, y a pesar de conocer el mensaje a la perfección y de seguir todos los pasos aprendidos, no tiene vocación, y el resultado que se encuentra es siempre el mismo: un portazo. Será entre venta y venta cuando reflexione sobre su verdadera pasión, sobre sus autores predilectos o sobre el futuro de la literatura. Ópera prima de José Luis López González, que también hace las veces de montador y productor, el largometraje está protagonizado por, entre otros, Adrián Lastra (Fuga de cerebros 2), Melanie Olivares (8 citas), Luis Callejo (Lo contrario al amor), Natalia de Molina (Vivir es fácil con los ojos cerrados) y Nuria Mencía (La noche de los girasoles).

Por último tenemos Vigilo el camino, también enmarcada en el drama. Escrita y dirigida por Pablo Aragüés (Road to wacken), la historia comienza cuando una pareja, cuya vida ha quedado destrozada por la pérdida del hijo que esperaban, conoce a una misteriosa joven en un bar. Entre los tres se inicia un triángulo amoroso que devolverá la pasión al joven matrimonio, pero que les llevará por un peligroso camino, sobre todo cuando la joven les introduzca en una extraña comuna. Frente a las cámaras encontramos a William Miller (La venta del paraíso), Irene Ferrándiz, David Sancho (Isi & Disi, alto voltaje) y Laura Contreras (serie Libres), entre otros.

De Francia nos llega Camille Claudel 1915, lo nuevo de Juliette Binoche (Copia certificada) como protagonista. El argumento recrea la vida de la escultora francesa durante sus primeros años internada en un sanatorio al sur de Francia, donde es recluida por su hermano y donde tendrá prohibido volver a esculpir, arte que abandona definitivamente hasta su muerte en 1943. Escrito y dirigido por Bruno Dumont (Flandres), este intenso drama cuenta además en su reparto con Jean-Luc Vincent (Catalina ou Le venia de l’amour), Emmanuell Kauffman, Robert Leroy y Marion Keller.

La producción más internacional de la semana responde al título de Heli, drama que cuenta con capital mexicano, alemán, francés y holandés y que expone la realidad de muchas vidas en México. La película cuenta la vida en un pequeño pueblo donde las posibilidades de obtener dinero para vivir se reducen a dos: trabajar en una fábrica donde el sueldo es bajo y no hay posibilidades de ascender, o entrar en el mundo de la droga y del cártel de la región, opción que reporta mucho más dinero pero que obliga a llevar una vida peligrosa y llena de incertidumbre. Amat Escalante (Los bastardos), que participa en el guión, dirige esta propuesta protagonizada por Armando Espitia, Andrea Vergara, Linda González y Juan Eduardo Palacios, todos ellos actores debutantes.

A medio camino entre el thriller y el drama se encuentra lo nuevo de Sean Ellis (The broken), quien hace labores de dirección y fotografía. Metro Manila es la historia por sobrevivir de una familia filipina que se muda de los campos a la gran ciudad. El cabeza de familia consigue un trabajo estable en una compañía de camiones blindados, pero lo que aparentemente es una llave a un nuevo nivel de vida es en realidad una puerta a un mundo peligroso y con un alto grado de mortalidad. Entre los actores principales se encuentran Jake Macapagal (Chateau de Roses), John Arcilla (El legado de Bourne), Althea Vega (Big night), JM Rodriguez (9 mornings), Ana Abad-Santos (serie Budoy) y Erin Panlilio.

El último de los estrenos de ficción es Una familia de Tokio, producción japonesa que homenajea Cuentos de Tokio (1953), de Yasujiro Ozu, mentor de Yôji Yamada (El ocaso del samurai), director de la cinta. La trama arranca con la visita de un anciano matrimonio que vive en una isla de Hiroshima a sus tres hijos, que viven en Tokio. Sin embargo, lo que debería ser una agradable estancia se vuelve solitaria debido a la vida tan apresurada que tienen los hijos. El desmayo de la madre en casa del primogénito provocará una conmoción en la familia que obligará a los hijos a replantear muchos aspectos de sus vidas. Isao Hashizume (Space Battleship Yamato), Kazuko Yoshiyuki (Looking for Anne), Satoshi Tsumabuki (Dororo), Yû Aoi (Flowers), Yui Natsukawa (Distance) y Masahiko Nishimura (Kuroi ie) protagonizan este drama familiar.

Finalmente, y con bastante retraso respecto a su fecha de producción, se estrena Mount St. Elias, documental austríaco del 2009 que sigue los pasos de tres de los esquiadores de montaña más famosos del mundo (Axel Naglixh, Jon Johnston y Peter Ressmann, que murió en 2010) en uno de los retos deportivos más importantes y difíciles del planeta: descender el Monte Elías, en Alaska, sobre unos esquís. La película está escrita y dirigida por Gerald Salmina (serie Bergwelten).

Vuelve la tripulación de la nave Enterprise… vuelve el villano favorito


Estrenos 5julio2013Al igual que ocurrió hace un par de semanas, la ciencia ficción y la animación acaparan casi toda la atención de los estrenos del viernes 5 de julio. Y al igual que hace dos semanas, los títulos forman parte de una historia reciente y clásica que buscan no solo atraer la atención de los más fieles seguidores, sino ampliar su campo de acción a nuevos nichos en estos tiempos de crisis que vivimos. Y también como ocurrió hace un par de viernes, llegan arropados por una serie de títulos independientes y europeos que harán las delicias de aquellos que busquen algo más que los grandes blockbusters del verano.

Desde luego, el estreno más esperado es el de Star Trek: En la oscuridad, secuela del reinicio dirigido en 2009 por J. J. Abrams (Super 8), quien también se hace cargo de este film antes de meterse en faena con la séptima parte de la saga Star Wars. El argumento de esta segunda parte da inicio cuando la tripulación de la nave Enterprise recibe la orden de regresar a casa. Es en ese momento cuando una fuerza especialmente dotada para la destrucción hace saltar por los aires la Flota y todo lo que representa. Comenzará entonces una persecución, una partida de ajedrez a vida o muerte, en la que todo será puesto a prueba. Señalar que el regreso es completo, desde los componentes formales que Abrams aportó a la serie hasta los actores y guionistas. Los habituales colaboradores del director, Roberto Orci y Alex Kurtzman (serie Fringe), se han encargado del guión junto a Damon Lindelof (Prometheus), mientras que frente a las cámaras tenemos a Chris Pine (Esto es la guerra), Zachary Quinto (Margin Call), Zoe Saldana (Colombiana), Karl Urban (Dredd), Simon Pegg (Misión Imposible: Protocolo fantasma), John Cho (serie FlashForward), Anton Yelchin (Noche de miedo) y Bruce Greenwood (El vuelo) como rostros conocidos. A estos habría que sumar la incorporación de Benedict Cumberbatch (serie Sherlock) como el villano de la función.

El otro gran estreno es, como ya hemos dicho, otra secuela, en este caso la de Gru 2: Mi villano favorito. En esta ocasión el protagonista de la cinta de animación, quien es de paso el mayor villano de todos los tiempos, deja su carrera como criminal internacional para hacerse cargo de las tres niñas que adoptó en la primera parte y para ayudar a una organización secreta a salvar el mundo. Repiten en este film dirigido especialmente a los más pequeños los directores de la primera entrega, Pierre Coffin y Chris Renaud, así como las principales voces del reparto original, Steve Carell (Crazy, Stupid, Love), Kristen Wiig (La boda de mi mejor amiga), Miranda Cosgrove (School of rock) y Russell Brand (Arthur), incorporándose además Benjamin Bratt (El mensajero) y Steve Coogan (Ruby Sparks), entre otros.

Dejando de lado los estrenos estadounidenses hay que destacar el regreso del director italiano Giuseppe Tornatore (Cinema Paradiso). Bajo el título La mejor oferta se presenta al espectador la vida de un experto en arte y agente de subastas que vive sus días en soledad y ajeno a sentimientos afectivos. Sin embargo, su rutina dará un vuelco cuando una joven con un extraño problema psicológico que le impide relacionarse le contrate para tasar unas obras que ha heredado de su familia. Drama romántico que está escrito por el propio Tornatore y que cuenta con un reparto verdaderamente atractivo: Geoffrey Rush (El discurso del rey), Jim Sturgess (Un amor entre dos mundos), Donald Sutherland (Los juegos del hambre), Sylvia Hoeks (Tirza) y Liya Kebede (El buen pastor).

Otro de los títulos interesantes es la coproducción de 2012 entre Canadá y Reino Unido titulada Hijos de la medianoche. Dirigida por la directora india Deepa Mehta (autora del film nominado al Oscar en 2007 Agua), y basada en la novela homónima de Salman Rushdie, la historia gira en torno a dos personajes que en el día de su nacimiento, la misma fecha en que India logró la independencia de Gran Bretaña, son intercambiados. Él, de familia rica, es entregado a una mujer pobre, cuya hija es entregada a los anteriores. Sus vidas quedarán vinculadas de tal modo que participarán en la tumultuosa vida del país. El reparto principal está integrado por Satya Bhabha (Scott Pilgrim contra el mundo), Shahana Goswami (Game), Rajat Kapoor (Apna Asmaan), Seema Biswas (Company) y Shriya Saran (Kutty).

Desde Canadá también nos llega El vendedor, película producida en 2011 y que supone el debut en el largometraje de Sébastien Pilote, autor también del guión. El argumento, como el propio título indica, gira en torno a un vendedor de coches en una ciudad industrial. Es el mejor en lo suyo y las únicas preocupaciones que tiene son su hija y su nieto. Sin embargo, el cierre de una fábrica le llevará a intentar vender los últimos coches que le quedan, algo que logrará con uno de los ex empleador de dicha industria. La venta desatará una serie de consecuencias que el propio vendedor no está preparado para asumir. Gilbert Sicotte (Les grands enfants), Nathalie Cavezzali (Les immortels), Jeremy Tessier y Jean-François Boudreau (El atraco del siglo) son los principales intérpretes.

Para finalizar, otro film del 2011, en esta ocasión procedente de Sudamérica, concretamente de Brasil, Chile y Argentina. Su título es Violeta se fue a los cielos, y narra la vida de la cantautora chilena Violeta Parra a través de los recuerdos que los hombres más importantes en su vida le han dejado, así como la influencia que han tenido en su arte y su forma de entender la vida. Basado en el libro de Ángel Parra, hijo de la cantautora, cuenta con un reparto integrado por Francisca Gavilán (Ulises), Thomas Durand (No toques el hacha), Christian Quevedo (Mala leche), Gabriela Aguilera (Mujeres infieles) y Roberto Farías (La buena vida).

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