‘Serenity’: atrapado en la isla


Un hombre atormentado por su pasado, un viejo amor, la propuesta de un crimen a cambio de dinero y una pequeña isla que parece perfecta. Los ingredientes no son nuevos si se quiere construir un thriller de corte un poco exótico. De ahí que el director y guionista Steven Knight (Redención) haya querido introducir algo más, un elemento distorsionador que dote al conjunto de un nuevo sentido y de algún que otro giro argumental inesperado. Pero esta no es siempre una buena idea.

De hecho, Serenity es el ejemplo de lo que no se debería hacer. Es cierto que la cinta plantea de forma bastante sólida e inteligente los elementos que transgreden un poco la marcha de la historia, obligando al espectador a preguntarse si lo que está viendo es, en realidad, lo que está viendo. Y de hecho, el suspense que genera el componente de ciencia ficción que tiene el film es lo suficientemente elaborado como para provocar algo del impacto buscado. Pero la palabra clave es algo, porque el problema de la historia es… la propia historia. Es excesivamente simple, lineal, arquetípica, sin contar con otros aspectos dramáticos que puedan vestir la trama. Y dado que la parte más fantástica del guión no llega nunca a tomar el control del desarrollo, la historia se queda a medio camino de ninguna parte, planteando algunas ideas interesantes pero sin desarrollarlas.

A todo ello se suman unos personajes no demasiado bien definidos. De hecho, habrá quien se plantee qué han encontrado en esta historia actores como Matthew McConaughey (Magic Mike), Anne Hathaway (Amor y otras drogas) o Jason Clarke (Knight of cups), este último por cierto de lo mejor del conjunto. Y eso solo por poner tres nombres. Si la historia es bastante plana en materia dramática, los personajes se revelan como seres de una sola cara, sin claroscuros. El pasado del protagonista, por ejemplo, apenas sale a relucir a pesar de lo que podría aportar a la historia. La dualidad del villano, un presunto seductor con una inusitada violencia, queda eclipsada por su agresividad. Y sobre la chica de la historia mejor no comentar nada, reducida a mero agente desencadenante.

Todo esto hace de Serenity un producto fallido, un film menor incapaz de encontrar su objetivo. Es cierto que la definición algo tosca de los personajes puede tener su justificación en la explicación final, pero el problema es que Knight nunca termina de apostar definitivamente por ella, manteniendo incluso en ese último plano ese concepto de trama dramática con toques de ciencia ficción. Su falta de definición perjudica de tal modo que habrá quien desconecte por no entender nada o por considerarlo poco interesante. El sentido de todo se logra al final, pero ni siquiera eso justifica algunos problemas estructurales, de tratamiento y de indefinición.

Nota: 5/10

‘¡Shazam!’: la fórmula Marvel


La trayectoria de Dc Cómics en el cine no está siendo tan exitosa como la de Marvel, eso es más que evidente. Por muchos motivos que darían para varias páginas de análisis, sus personajes no logran la aceptación de crítica y público que, en general, sí tienen los de la Casa de las Ideas. Tal vez por eso la llegada de este gamberro y paródico superhéroe es un soplo de aire fresco entre la rectitud de Superman y la gravedad de Batman.

Desde luego, ¡Shazam! es diferente a todo lo visto hasta ahora del Universo DC. Fresca, divertida, dinámica, con claras referencias al cine de los años 80 (película Big incluida) y a los superhéroes de esta compañía, la película es entretenimiento puro, con todo lo bueno y lo malo que eso conlleva. Y ante todo, funciona gracias a un guión que nunca llega a tomarse en serio a sí mismo, pero que gracias a eso es capaz de explotar al máximo conceptos como la familia, la fuerza del grupo y el bien contra el mal. Una fórmula simple en su planteamiento y groseramente evidente en su desarrollo que logra su único objetivo: hacer que las más de dos horas de duración se pasen en un suspiro para hacer olvidar malas experiencias previas.

A todo ello contribuyen un Zachary Levi (Spiral) que disfruta con un personaje desenfadado e infantil y un Mark Strong (El caso Sloane) que vuelve a demostrar su calidad como actor incluso en papeles de este tipo. Ellos dos soportan el peso narrativo y dramático de una historia dibujada con trazo grueso pero que no necesita mucho más. El guión, aunque previsible punto por punto y con un humor por momentos ridículo, juega bien los pocos elementos que tiene para convertir la historia, como casi todas las de superhéroes, en una moraleja sobre el poder, la responsabilidad, el amor y la verdadera familia. Como suele ocurrir en estos casos, el arco narrativo no depara giros inesperados (ni se los plantea), aunque tampoco los busca, y apuesta por un diseño visual limpio, simple en su paleta de colores. Dicho en pocas palabras, la cinta logra mucho con lo poco que realmente ofrece.

Y ahí está la magia de ¡Shazam!. Mientras que DC se había afanado hasta ahora por ofrecer un profundo trasfondo dramático de sus personajes (y no había funcionado como cabría esperar), ahora apuesta por la fórmula de Marvel: más entretenimiento, conceptos básicos pero universales y un tono más desenfadado que permite potenciar los momentos dramáticos. Esto no quiere decir, ni mucho menos, que la cinta dirigida por David F. Sandberg (Nunca apagues la luz) no tenga un mensaje claro y un cierto desarrollo dramático, pero realmente está planteado de forma arquetípica. Esto podría ser algo malo si la película se tomara en serio a sí misma, lo que no es el caso. Esa capacidad de burlarse de su propia entidad y de utilizar el viaje del héroe como excusa para parodiar a otros personajes solo puede entenderse como un acierto, tanto porque hace gala de sus propias limitaciones como porque toca la tecla exacta en todos los espectadores: ¿cómo reaccionaríamos si tuviéramos poderes de la noche a la mañana? Y para esta pregunta no hay edad.

Nota: 7/10

‘Capitana Marvel’: Brilla en la oscuridad, tal vez demasiado


Marvel quería su Mujer Maravilla. Después de más de una década con superhéroes masculinos (salvo contadas excepciones, y desde luego nunca en solitario), la Casa de las Ideas necesitaba de un personaje femenino que liderara una revolución en este universo cinematográfico. Más o menos como hizo DC con Wonder Woman allá por 2017. El resultado, aunque brilla en la oscuridad, no termina de ser lo que cabría esperar de ella. Y eso es porque la oscuridad nunca se apodera de la historia.

El planteamiento, de hecho, no es malo. Una protagonista que no recuerda su pasado, unos poderes que no controla, unos amigos y enemigos de los que sospecha, … Las bases dramáticas de Capitana Marvel son sólidas. Sin embargo, la apuesta es dotar al conjunto de luz y color, y no solo visualmente, sino narrativamente hablando. La apuesta por el humor, en algunos momentos un tanto infantil, restan gravedad a lo expuesto en pantalla. Además, el hecho de que personajes como los Skrull hagan gala de un sentido del humor como el que muestran no termina de encajar demasiado. A esto se suma que durante buena parte del segundo acto los personajes parecen dar vueltas sobre una misma idea sin terminar de resolver el enigma, como si hubiera que estirar la duración del film y no se supiera el modo correcto de hacerlo. Esto genera un doble efecto: por un lado, impedir una profundización dramática en los personajes (algunos de los cuales, por cierto, se puede intuir desde el principio de qué lado están), y por otro romper el ritmo narrativo que imprimen las secuencias de acción, cayendo en un tedio innecesario.

Pero que nadie se lleve a error. Estamos ante un entretenimiento puro y duro, con algunas secuencias de acción espléndidas y con un trasfondo emocional y dramático que, aunque no está tratado del todo bien, sí surte el efecto suficiente como para sentar las bases del personaje. Unos efectos visuales impecables, marca de la Casa de las Ideas, completan un festival de luz y color en el que los actores disfrutan para mostrar una complicidad entre ellos y entre los personajes que tampoco suele verse demasiado, y que también suele definir a las cintas de Marvel. Eso por no hablar de complementos secundarios como el famoso gato Goose, que termina por jugar un papel bastante importante en la estructura temporal de todas las películas que hasta ahora conforman este Universo Cinematográfico Marvel.

Al final, Capitana Marvel se acerca más a Guardianes de la galaxia que a Capitán América, pero funciona. De un modo sencillo, por momentos simple, pero funciona. Brie Larson (La habitación) es por derecho propio esta superheroína de poderes cósmicos, y aunque tal vez la película no imprima a su personaje el dramatismo que cabría esperar a tenor de su pasado, ella convierte a Carol Danvers en el referente femenino de este UCM. Podría ser mejor, más dramática, más oscura, incluso más trágica. Pero como presentación de personaje tiene la fuerza suficiente. Y a tenor de la primera escena postcréditos, todo apunta a que la versión más dramática está por venir.

PD.: el homenaje inicial a Stan Lee y su legado dentro y fuera de los cómics es imprescindible.

Nota: 6,5/10

Solo ‘Capitana Marvel’ puede salvar la ‘Mula’ de Eastwood


Cita señalada la de este viernes 8 de marzo. Este Día Internacional de la Mujer se celebra en el cine con un esperado estreno que, más allá de su contenido de fantasía, se ha promocionado como referente del feminismo o, al menos, como un icono de la lucha de la mujer. Pero no es el único estreno, ni mucho menos el único relevante. Este fin de semana es también el del regreso de un clásico del séptimo arte.

Pero comenzamos el repaso con Capitana Marvel, adaptación del personaje de Marvel Cómics en una aventura en solitario como paso previo a su integración en el Universo Cinematográfico Marvel. Dirigida a cuatro manos por Anna Boden y Ryan Fleck, directores de La última apuesta (2015), la trama aborda la historia de Carol Danvers, que se convertirá en una de las heroínas más poderosas de la Tierra cuando el planeta se vea en medio de una guerra galáctica entre dos razas alienígenas. Acción, ciertas dosis de humor y mucha espectacularidad es lo que promete esta superproducción hollywoodiense protagonizada por Brie Larson (Kong: La Isla Calavera), Samuel L. Jackson (Glass), Ben Mendelsohn (Robin Hood. Forajido, héroe, leyenda), Djimon Hounsou (Rey Arturo: La leyenda de Excalibur), Lee Pace (Revolt), Lashana Lynch (Brotherhood), Gemma Chan (London fields), Clark Gregg (serie Agentes de S.H.I.E.L.D.), Jude Law (El editor de libros) y Annette Bening (La excepción a la regla).

Muy diferente es Mula, nuevo film dirigido y protagonizado por Clint Eastwood (15:17 Tren a París) que, con capital estadounidense, se basa en un artículo del New York Times Magazine. El argumento de este thriller dramático se centra en un hombre de 80 años arruinado y que está a punto de perder su negocio por una ejecución hipotecaria. Desesperado, acepta un sencillo trabajo de conductor, sin saber que, en realidad, está haciendo de correo de drogas para un cártel mexicano. Lo hace tan bien que no solo continúa al volante, sino que la carga aumenta exponencialmente y se le asigna un controlador. Pero esto hace que entre en el radar de un agente de la DEA. Sus problemas de dinero desaparecen, pero sus errores del pasado regresan con más fuerza que nunca. Junto a Eastwood encontramos en el reparto a Bradley Cooper (Ha nacido una estrella), Laurence Fishburne (La última bandera), Michael Peña (Marte), Dianne West (Hermanísimas), Andy García (Geostorm), Alison Eastwood (The door) y Taissa Farmiga (El valle de la venganza), entre otros.

Pasamos ahora a los estrenos europeos, entre los que destaca 70 binladens, thriller español que tiene como protagonista a una mujer que, por diversas circunstancias, se encuentra en una situación límite en la que necesita 35.000 euros en 24 horas. Desesperada, acude al banco para solicitar un préstamo, pero antes de poder cerrar la operación dos atracadores irrumpen en la sucursal. La mujer hará todo lo que sea necesario para salir de allí con vida y con el dinero. Koldo Serra (Gernika) se pone tras las cámaras, mientras que entre los principales actores encontramos a Emma Suárez (Las furias), Hugo Silva (Despido procedente), Nathalie Poza (Julieta), Bárbara Goenaga (Operación Concha), Daniel Pérez Prada (Cómo sobrevivir a una despedida) y Susana Abaitua (Compulsión).

Terror y zombies es lo que propone La noche devora el mundo, adaptación francesa de la novela de Pit Agarmen que dirige Dominique Rocher en el que es su debut en el largometraje. La cinta arranca cuando un joven, en plena fiesta en un apartamento parisino, decide irse a dormir en una de las habitaciones. A la mañana siguiente descubre que todos los invitados se han convertido en muertos vivientes, y que la ciudad ha sido asolada. Anders Danielsen Lie (La odisea de Alice), Golshifteh Farahani (Shelter), Denis Lavant (Eva no duerme), Sigrid Bouaziz (Personal shopper) y David Kammenos (Los lioneses) encabezan el reparto.

También procede de Francia la comedia dramática Háblame de ti, que lleva a la pantalla grande el libro de Christian Streiff cuyo protagonista, un hombre de negocios respetado pero sin tiempo para el ocio o la familia, sufre un derrame cerebral que le afecta al habla y la memoria. En su rehabilitación recibe el apoyo de una joven logopeda con la que establecerá una estrecha relación que le permitirá conocerse a si mismo y construir una nueva vida. Hervé Mimran (Nous York) dirige esta cinta protagonizada por Fabrice Luchini (El juez), Leïla Bekhti (O los tres o ninguno), Rebecca Marder (Demandez la permission aux enfants), Igor Gotesman (Five) y Clémence Massart-Weit (Prisonnières).

Francia colabora con Islandia y Ucrania en La mujer de la montaña, thriller dramático con dosis de acción de 2018 centrado en una profesora de canto que declara la guerra a la industria local del aluminio que está contaminando su país. Y para ello no duda en arriesgar de cualquier forma si eso ayuda a proteger el medio ambiente de Islandia. Todo cambia con la llegada de una carta que le permite adoptar a una niña. Dirigido por Benedikt Erlingsson (De caballos y hombres), el film cuenta en su reparto con Halldóra Geirharðsdóttir (Kurteist fólk), Jóhann Sigurðarson (Rokland), Juan Camillo Roman Estrada (De caballos y hombres) y Jörundur Ragnarsson (Grimmd).

El último de los estrenos puramente europeos en imagen real es Cold November, drama realizado con capital procedente de Kosovo, Albania y la República de Macedonia que dirige Ismet Sijarina (Ama doren) cuya trama está ambientada en los años 90, cuando el Gobierno de Yugoslavia canceló la autonomía de Kosovo, disolvió su Parlamento y cerró la televisión nacional. La sociedad protestó pacíficamente en la calle, y en este contexto un archivista debe decidir entre dos opciones, ambas injustas. Finalmente, involuntariamente y de mala gana, elige una tragándose su vergüenza y lidiando con la mala reputación solo con el objetivo de poder dar bienestar a su familia. Entre los principales actores encontramos a Kushtrim Hoxha (Human zoo), Adriana Matoshi (The marriage), Emir Hadzihafizbegovic (Zaba), Fatmir Spahiu (Kukumi) y May-Linda Kosumovic (A dream).

La cinta más internacional es sin duda Las herederas, drama escrito y dirigido por Marcelo Martinessi y que supone su debut en el largometraje. Con capital paraguayo, brasileño, uruguayo, alemán, noruego y francés, la cinta se centra en la vida de dos sexagenarias que viven juntas desde hace más de 30 años. Hijas de familias de buena posición social, sus herencias les habían permitido vivir cómodamente sin trabajar, pero ahora que el dinero se ha acabado, no pueden hacer frente a su situación. Una de ellas termina en la cárcel por no poder pagar las deudas, y la otra empieza un servicio de taxi que le ayuda a mantenerse. A través de este servicio conoce a una joven glamurosa y 20 años más joven, que cambiará su forma de ver el mundo y de relacionarse consigo misma y con los demás. El reparto está encabezado por Ana Brun, Margarita Irun (Felipe Canasto), Ana Ivanova (Crisis), Nilda Gonzalez, María Martins y Alicia Guerra (serie La Chuchi).

En cuanto a la animación, la única propuesta es Corgi: Las mascotas de la reina, aventura con capital belga que gira en torno a un perro que es la mascota favorita de la reina de Inglaterra. Su vida en el Palacio de Buckingham es de auténtico lujo, aunque su arrogancia genera bastante irritación. Cuando provoca un incidente diplomático uno de sus compañeros lo aprovecha para traicionarle y es expulsado, teniendo que vivir como un perro callejero. Solo el amor le permitirá encontrar las herramientas necesarias para redimirse. Dirigida por Ben Stassen (El hijo de Bigfoot), entre las voces originales destacan las de Tom Courtenay (45 años), Jon Culshaw (Los años dorados de Hollywood), Jamal Fahim, Kulvinder Ghir (Level Up) y Sarah Hadland (Magicians).

Terminamos con el documental Muerte en León. Caso cerrado, film que revisa el asesinato de la presidenta de la Diputación de León, Isabel Carrasco, en 2014, así como el juicio posterior a las tres mujeres cómplices del crimen, una de ellas una policía local. La cinta, dirigida por Justin Webster (Seré asesinado) ofrece un final más concluyente a la investigación y a la serie que hace dos años causó un gran impacto al terminar con una revelación que planteaba más preguntas que respuestas.

‘Rey Arturo: La leyenda de Excalibur’: las locas aventuras de un mito


A la pregunta sobre si es posible hacer una película sobre una leyenda sin tener en cuenta dicha leyenda la respuesta es un único nombre: Guy Ritchie. El director de Snatch: Cerdos y diamantes (2000) no solo ha logrado la cuadratura del círculo, sino que lo hace con ese estilo personal tan característico de montaje histriónico, música a juego y recursos visuales casi únicos. Pero su visión particular para narrar cualquier historia no significa que sea la más correcta, como es el caso de esta nueva versión del mito artúrico.

Desde luego, Rey Arturo: La leyenda de Excalibur es un film entretenido, dinámico y espectacular desde un punto de vista visual. El particular sello de Ritchie se deja sentir desde el primer minuto, gracias sobre todo a ese montaje capaz de narrar en imágenes situaciones pasadas, presentes y futuras como si de un videoclip se tratara, recurriendo asimismo a la narrativa en imágenes de los relatos dentro de la propia película. El resultado son unos primeros minutos, todo el primer acto y la presentación del segundo, realmente entretenidos, divertidos y, por momentos, interesantes.

Todo ello, sin embargo, se desinfla desde el momento en que entra en juego el mito de Arturo, la espada y todo lo que rodea a esta historia, de la que el director y sus guionistas dejan muy poco, por no decir nada. A partir de aquí las referencias a otras historias, que más o menos habían estado presentes durante los minutos previos, se vuelven mucho más constantes, logrando un extraño híbrido entre Robin Hood, Hamlet, los espartanos de 300 o la saga de ‘El señor de los anillos’ entre otros, que divierte por la locura que engendra pero que realmente cuenta poco o nada de una historia que podría haber dado para mucho más y que se limita, en último término, a la acción sin mucho sentido y a los efectos especiales por doquier.

De hecho, Rey Arturo: La leyenda de Excalibur tiene poco de leyenda y poco de Arturo. Apenas tres momentos de la historia del rey y un puñado de elementos de la historia original se mantienen en esta versión que tiende a perderse en un intento de reinterpretar todos y cada uno de sus elementos. Lo peor de todo es que en ese proceso termina por aportar muy poco a lo ya conocido, tan solo para crear una fantasía medieval que lleva los nombres de Arturo y Excalibur por poner una referencia. Y todo ello con un reparto solvente que parece pasárselo en grande con esta entretenida y alocada aventura.

Nota: 6/10

‘Wayward Pines’ cambia cromos pero mantiene problemas en su 2ª T.


Jason Patrick es uno de los nuevos rostros de la segunda temporada de 'Wayward Pines'.Algo se ha tenido que hacer realmente mal cuando una serie cambia la mayoría de sus elementos de una serie a otra. Tono diferente para la trama, nuevos actores, etc. Y lo cierto es que la primera temporada de Wayward Pines tuvo mucho de eso (de errores, me refiero), hasta el punto de que los nuevos 10 episodios han tratado de hacer borrón y cuenta nueva al cambiar el thriller por una suerte de drama con dosis de acción, y al reclutar nuevos actores eliminando poco a poco a los supervivientes de la anterior. El problema es que este cambio de cromos no ha supuesto una mejora dramática.

Y no lo ha hecho por dos motivos básicos. Para empezar, el desarrollo de la trama carece de consistencia. Con una historia tan rica en matices y con posibilidades infinitas para convertirse en una lectura apocalíptica de la sociedad, la serie creada por Chad Hodge (The Playboy club) con la supervisión de M. Night Shyamalan (El sexto sentido) se limita a ser un producto superviviente, más o menos como los personajes que pueblan el futuro en el que se enmarca el argumento. Con un desarrollo sumamente lineal y unos personajes unidimensionales, la ficción deambula por conflictos no solo previsibles, sino tópicos y con conclusiones limitadas que, para colmo, no tienen continuidad en forma de consecuencias para los protagonistas.

Dicho de otro modo, Wayward Pines propone, narra y resuelve sin que ello haga mella en los roles más importantes de su trama esta segunda temporada. La presencia de un nuevo héroe interpretado por Jason Patrick (Cavemen)  resulta cuestionable. Para empezar, su confusión inicial se elimina de forma directa sin que exista un desarrollo dramático de su nueva situación; además, no se profundiza en los conflictos con la que fuera su esposa, amén de que la presunta lucha por el poder es cuanto menos cuestionable.

El otro gran problema es el reparto elegido. Eliminar a los actores iniciales debe servir, al menos en teoría, para presentar un elenco que mejore la labor realizada en la primera temporada. Al menos que sea equiparable. Pero ni una cosa ni la otra. Los nuevos personajes unidimensionales cuentan con unos actores limitados, ya sea por el poco recorrido de los roles que interpretan o por sus propias deficiencias como actores. A esto se suma una realización correcta en los momentos dramáticos pero excesivamente caótica en las secuencias de acción.

¿Futuro prometedor?

Todo ello, desde luego, no convierte a la segunda temporada de esta serie basada en las novelas de Blake Crouch en algo memorable. Y si tenemos en cuenta el final elegido para la historia (habrá que ver si es definitivo o temporal), da la sensación de que la solución adoptada es la de borrón y cuenta nueva… literalmente, abriendo la posibilidad de que Wayward Pines tenga un mejor reinicio en todos los sentidos.

Pero no todo ha sido negativo, o al menos han existido elementos y episodios lo suficientemente interesantes como para mantener a los espectadores un poco más semana tras semana. Para empezar, algunas secuencias que narran el modo en que se produjo la creación del pueblo y cómo ese grupo de personas supo que estaban preparados para volver. En el que sin duda es uno de los episodios más interesantes, el personaje interpretado por Djimon Hounsou (La leyenda de Tarzán) es el encargado de asistir durante décadas a la destrucción del planeta y la evolución del ser humano, afrontando asimismo su soledad y la dura realidad de que sus seres queridos han muerto.

A esto se suma un villano que resulta mucho más interesante que el resto de conflictos dramáticos juntos. De hecho, se convierte de lejos en el personaje más interesante de la ficción, y eso que apenas abre la boca (salvo para gritar) y aparece a mitad de temporada. Se trata del rol interpretado por Rochelle Okoye, que ha fraguado su carrera como doble de acción en infinidad de series y películas. Es curioso cómo este personaje tiene una definición mucho más compleja, más atractiva y enriquecedora que el resto de personajes. De hecho, y aunque se puede decir que también es un poco arquetípica, la líder de las criaturas a las que se enfrentan los habitantes de este pueblo, la falta de información sobre ella y cómo se descubre la convierte en un ser enigmático y tremendamente interesante, al menos para los parámetros establecidos por la propia ficción.

Pero ninguno de estos aspectos es capaz de evitar la sensación de que Wayward Pines no es capaz de librarse de las debilidades que arrastra de su primera temporada. Y eso es porque son innatas. Los personajes poco definidos, las tramas arquetípicas y lineales, y los conflictos previsibles se han convertido en seña de identidad de una serie que pretende ser algo que no es. Y ni siquiera saca provecho de aquello que realmente resulta interesante. La solución estaría en hacer borrón y cuenta nueva. Como he mencionado, el borrón ya ha tenido lugar. Ahora hay que ver si se considera necesaria una cuenta nueva.

‘La leyenda de Tarzán’: el regreso del rey de la selva


Margot Robbie y Alexander Skarsgård protagonizan 'La leyenda de Tarzán'.La carrera de David Yates como director ha estado estrechamente ligada a la saga Harry Potter. Por eso, tanto para lo bueno como para lo malo, su nueva incursión en un cine, digamos, más adulto y con un claro componente clásico, generaba cierta intriga. Y aunque en líneas generales sale bien parado de la propuesta, eso no significa que esta nueva aventura de Tarzán sea necesariamente una cinta inolvidable.

Más bien, La leyenda de Tarzán es lo que cabría esperar de las aventuras del rey de los monos, esto es, dinamismo, una trama con cierta elaboración y un componente social, moral y ecológico muy marcado. En este sentido, la película no solo cumple, sino que se revela como un entretenimiento más que digno, cuyo ajustado metraje impide además que el espectador pierda el interés en ningún momento, incluso en aquellos minutos en los que el ritmo decae en beneficio de un desarrollo dramático de la trama y los objetivos de los personajes. Por cierto, y hablando de personajes, todos los actores, sin excepción, brillan en sus respectivos roles. Que se quiera comparar con las anteriores encarnaciones de este mítico personaje de Edgar Rice Burroughs es otro cantar.

Con todo, la película es víctima de su propia naturaleza. La necesidad de introducir un personaje como Samuel L. Jackson (Caza mayor) resta agilidad a la trama principal y elimina la posibilidad de más secuencias de acción que ayuden a mostrar las capacidades de Tarzán. Por supuesto, la presencia de este acompañante aporta muchos otros alicientes que hacen de este film algo diferente, pero el problema es que al mismo tiempo que suma en un sentido resta en el otro, lo que al final no permite crecer a la trama en todos sus aspectos. Asimismo, tanto los villanos como los protagonistas son excesivamente similares a lo visto en anteriores aventuras, lo que resta fuerza a una historia, por otro lado, que presenta matices interesantes, como su original arranque.

En definitiva, La leyenda de Tarzán es una aventura en estado puro, una película dinámica, fresca y apasionante en algunos momentos que, sin embargo, no logra traspasar la línea que separa a un film corriente de otro espléndido. Lo cierto es que nadie debería pedir más a este tipo de aventuras, pero en un mundo como el actual todo parece poco. Evidentemente, no es una película perfecta, tiene sus fallos (más de detalles que de estructura dramática), pero en cualquier caso permite disfrutar de casi dos horas de diversión. Y eso nunca debería considerarse algo malo.

Nota: 7/10

‘Guardianes de la galaxia’: una panda de pringaos muy ochentera


Los 'Guardianes de la galaxia' tratarán de defender una de las gemas del infinito.Puede que no busque originalidad, pero desde luego Marvel ha encontrado la fórmula para el éxito. Sus películas serán más o menos profundas, mejores o peores, pero todas ellas son un despliegue de entretenimiento puro y duro que no solo distrae, sino que vistas en conjunto conforman un cosmos que tiene repercusiones en cada detalle. Y su última propuesta no se queda atrás. Alejada de los superhéroes tradicionales, esta aventura espacial que bebe en ocasiones de la saga galáctica por antonomasia es un espectáculo sin tregua, una pequeña joya de la ciencia ficción que hará las delicias de los fans y que logra en gran parte el equilibrio necesario entre acción y humor que caracteriza a la casa de cómics.

Buena parte de la responsabilidad recae, por supuesto, en James Gunn (Super), quien da el salto de esta forma al cine espectáculo en su segundo film. Y si bien es cierto que Guardianes de la galaxia peca en algunos momentos de pardilla en sus secuencias de acción, es innegable la espectacularidad con la que el director aborda dichos momentos, aprovechando al máximo la capacidad visual y digital que le otorga la compañía, así como el colorido entorno de la historia. El contraste con la banda sonora, nutrida de éxitos clásicos de la música, no hace sino acentuar el estilo kitsch de los combates espaciales y del diseño de los personajes, la mayoría actores con una pintura especial. Esto otorga al conjunto un aire natural, físico y real que no poseen otras historias similares, además de generar una cierta proximidad con el espectador.

El otro gran aliciente del relato son sus personajes, sobre todo los protagonistas. El carácter algo patético del quinteto, motivado hasta bien avanzado el metraje por sus propios intereses, no solo no es algo que se suela ver en una cinta de superhéroes, sino que provoca algunos de los momentos más divertidos e interesantes. Es cierto que el guión adolece en determinados momentos de una comicidad infantil y algo innecesaria, pero en líneas generales el choque de caracteres provoca situaciones de lo más curiosas. Posiblemente el mejor personaje de todos sea Rocket, el mapache al que da voz Bradley Cooper (El lado bueno de las cosas), aunque es difícil no sonreír con la ternura de Groot, cuyas pocas frases las dice Vin Diesel (Fast & Furious 5). Son ellos los que más vida dan a los protagonistas, aunque sería injusto no encontrar igualmente atractivos los trasfondos emocionales de los cinco personajes.

Así, Guardianes de la galaxia se convierte en una de las mejores propuestas veraniegas de este 2014. Una película divertida, entretenida y con un toque retro que la hace mucho más auténtica de lo que podría esperarse. Es cierto que su guión tiene ciertas concesiones innecesarias, pero en líneas generales su desarrollo es impecable. Apenas da descanso, y cuando lo hace es solo para ahondar en el pasado de unos personajes canallas y motivados por sus propios intereses. Su espectacularidad, a pesar de la falta de destreza de Gunn en algunos momentos, está fuera de toda duda. Y su conexión con el resto del mundo cinematográfico de Marvel es indispensable gracias a la presencia de una gema del infinito y a diversos personajes llamados a influir en otras sagas cinematográficas. La aventura está servida.

Nota: 7,5/10

Diccineario

Cine y palabras

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