‘Jurassic World: El reino caído’: de vuelta a los orígenes


Como cualquier género o subgénero, el cine de dinosaurios debe ofrecer con cada película algo nuevo, diferente. Y en esta ocasión esa diferencia no es otra que nuevas criaturas creadas genéticamente a partir de otros dinosaurios. En realidad, la fórmula no es nueva, porque ya ocurrió en la primera entrega de esta nueva serie de films, pero sí es nuevo el enfoque que aporta J. A. Bayona (Lo imposible), o al menos lo suficientemente fresco y respetuoso con el original como para superar a su predecesora.

Porque es la labor del director la que marca la diferencia. Y curiosamente, lo hace homenajeando al maestro Spielberg y ese film que ahora cumple 25 años y que, como queda patente con este Jurassic World: El reino caído, está más en forma que muchas otras historias. Desde el tratamiento de los personajes hasta la iluminación y los juegos con las sombras de los dinosaurios, pasando por detalles como la herida en la pierna de la heroína o esa suerte de extraña familia formada por las necesidades del momento, Bayona opta por mirar en el espejo del film que lo inició todo y aprovechar los recursos narrativos en su propio beneficio para conformar un relato fresco, dinámico, por momentos intenso y cargado con parte de la magia que, por ejemplo, no tenía el film de 2015.

Su labor, sin embargo, no oculta un guión más bien deficiente en lo que a narrativa se refiere. Si bien es cierto que el tratamiento de personajes es correcto (y la labor de todo el reparto es espléndida), el desarrollo del arco argumental es excesivamente lineal, recurriendo a lugares comunes y giros argumentales previsibles, sin dar pie a la sorpresa o a una cierta intriga en una trama, por otro lado, entregada al entretenimiento en estado puro. Y esto no es algo necesariamente malo, al contrario: consciente de las dificultades de aportar algo nuevo y diferente, opta por una historia que para muchos será “más de lo mismo” y vestirla de forma elegante y sobresaliente con la firma de Bayona.

Este Jurassic World: El reino caído es lo que toda secuela debe ser: más acción, más diversión, más adrenalina y, en pocas palabras, mejor que su predecesora. Con una fuerza visual que no es veía en la saga desde el primer film, Bayona imprime un toque imprescindible para entender la calidad del film, que recurre a temas del film original como la familia, las dudas sobre la ética de crear dinosaurios o el poder y la avaricia de aquellos que desean sacar rédito económico a una fuerza de la naturaleza de este calibre. En este sentido, posiblemente lo mejor del film sea su final, abriendo la puerta a una tercera entrega con posibilidades infinitas.

Nota: 7/10

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Los dinosaurios de ‘Jurassic World’ devoran la taquilla española


Estaba previsto, pero no por ello deja de ser una magnífica noticia. La nueva entrega de la saga jurásica ha batido récords en todo el mundo y ha logrado en España el segundo mejor estreno del año. Quizá lo mejor es que su llegada a la cartelera española supone una auténtica bocanada de aire para una taquilla que languidecía durante las últimas semanas. Gracias a este único film el cómputo general es de 8,86 millones de euros, casi un 200% más que hace siete días. Solo cabe esperar que la euforia dure hasta el siguiente gran estreno.

Por lo pronto, Jurassic World recauda 6,58 millones de euros en 824 salas, un estreno masivo que deja una media de casi 8.000 euros en cada una. Desde luego, el éxito ya se ha conseguido, por lo que el reto está ahora en calcular cuánto puede lograr. Teniendo en cuenta que no va a tener grandes rivales durante al menos una semana, lo normal será que supere los 10 millones en los próximos días, y que llegue hasta los 17 hacia el final de su recorrido. Una cantidad, por cierto, que hace palidecer a Tomorrowland: El mundo del mañana, cuya segunda posición en el top 10 queda a mucha distancia. Concretamente, a más de 6 millones. Los 463.603 euros recaudados suponen una pérdida del 35%, y permiten al film presentar un total de 3,18 millones de euros. La cifra queda lejos de los esperado para esta película, que ahora mismo aspira a los 5 millones.

En tercer lugar está Insidious: Capítulo 3, que logra 333.705 euros, un 40% menos que hace una semana. Acumula en su segunda semana 1,25 millones de euros, y todo apunta a que, como mucho, podría llegar a superar los 2 millones antes de abandonar las salas. Por su parte, Nuestro último verano en Escocia se queda en los 270.541 euros, cantidad que representa un descenso del 4%, lo que convierte a esta comedia dramática en uno de los mejores mantenimientos de este ranking. Su total acumulado se queda esta semana a las puertas de los 1,4 millones, por lo que lo normal será que para el próximo repaso a la taquilla ya haya superado los 1,5 millones, apuntando a un final en torno a los 1,75 millones de euros.

Dando la nota: Aún más alto cumple un mes en cartel obteniendo una recaudación de 172.719 euros y ocupando la quinta posición del top 10. Esta cantidad representa un 28% menos que el fin de semana anterior, y deja su balance total en los 2,25 millones de euros. Casi con toda probabilidad superará los 2,5 millones, pero es difícil que logre alcanzar los 3 millones de euros. Y en sexto lugar encontramos el otro estrenos que se cuela en estos primeros puestos del box office. Se trata de Lejos del mundanal ruido, que logra 164.698 euros repartidos en 181 pantallas, es decir, 910 euros de media. Desde luego es un mal dato, pero tampoco se esperaba que la cinta lograra mucho más. Lo normal será que termine en el entorno del medio millón de euros.

El puesto séptimo lo ocupa Mad Max: Furia en la carretera, cinta que pierde un 34,4% respecto a la semana anterior, lo que se traduce en 137.488 euros. Acumula 3,57 millones de euros, por lo que tiene complicado poder superar los 4 millones. En la siguiente posición está ¡Ups! ¿Dónde está Noé?, que obtiene 132.096 euros, un 38,2% más. Esto le permite no solo mejorar un puesto respecto al ranking de la semana pasada, sino superar el medio millón de euros acumulados. Va a ser difícil que se acerque al millón, pero con algo de suerte sí podría terminar en los 750.000 euros.

Cierran el top 10 dos films muy distintos en temática y resultados en la taquilla. Los Vengadores: La era de Ultrón continúa su ocaso en la cartelera al recaudar 108.120 euros, casi un 38% menos que hace siete días. Su pérdida de tres posiciones en el box office no le impide, sin embargo, acumular 11,85 millones de euros, por lo que con algo de suerte tal vez termine superando los 12 millones, aunque posiblemente sea fuera de este top 10. Por último, Requisitos para ser una persona normal porta el farolillo rojo en su segunda semana en cartel. Recauda 89.263 euros, un 12% menos. Con 258.338 euros acumulados no puede aspirar a llegar más allá de los 500.000 euros.

‘Jurassic World’: el parque abre sus puertas sin la magia de Spielberg


Chris Pratt dirige a un grupo de Velociraptores en 'Jurassic World'.Para todos aquellos niños que quedaron fascinados con Parque Jurásico allá por 1993 posiblemente la cuarta entrega de la saga, dirigida por Colin Trevorrow (Seguridad no garantizada), les resulte familiar. Muy familiar. Porque si algo bueno tiene esta historia es que se parece, y mucho, a la trama original, incluyendo referencias, homenajes y guiños al film de Steven Spielberg. En este sentido ofrece un sinfín de emociones, una ironía atractiva y una espectacularidad sin igual. Es, en pocas palabras, un blockbuster a disfrutar con palomitas y el refresco de turno. Ahora bien, ¿tiene la magia del primer film?

Por desgracia, la respuesta es no. Sin entrar en comparativas, la realización de Trevorrow, a pesar de ser más que correcta, tiene cierta falta de garra, recurriendo en demasiadas ocasiones a recursos ya utilizados. Algunos resultan divertidos, pero otros son simplemente una ausencia total de narrativa propia. Esto elimina las posibilidades de algunas secuencias, aproximando la cinta al género de acción más que a la aventura. A esto habría que sumar la poca fuerza de sus personajes, sobre todo de unos secundarios que parecen llevar colgado a la espalda el minuto y la forma en que van a morir. El caso más evidente es el de Vincent D’Onofrio (Los amos de Brooklyn), posiblemente el más débil de todos.

Aunque tal vez lo que más desinfla la historia es el clímax, una especie de más difícil todavía en el que se mezclan hasta tres dinosaurios colaborando para destruir al enemigo de turno. Un desenlace que confirma la sensación de que la trama trata a estos dinosaurios casi como personas, eliminado el factor animal y salvaje que sí tenía el clásico de 1993. Si bien es cierto que este tratamiento logra algunas de las mejores secuencias del relato, también dota al conjunto de una extraña pátina que lo convierte más en una monster movie al estilo de las versiones de ‘Godzilla’ que en una cinta de supervivencia como pudo ser el original.

Curiosamente, todo esto ocurre hacia la segunda mitad del film, es decir, cuando entra en materia. En realidad, Jurassic World arranca retomando esa magia que solo Spielberg es capaz de imprimir a sus películas. Una magia que vuelve a llevar a los espectadores a ese parque de atracciones con dinosaurios que, esta vez sí, funciona a pleno rendimiento. Pero como si de un fenómeno metalingüístico se tratara, el desarrollo de la película empieza a torcerse cuando la trama, de hecho, se tuerce para los protagonistas. Al final, la cinta funciona como un entretenimiento magnífico. Divierte, emociona en algunos momentos y apenas deja tiempo para reflexionar. Pero cuando todo acaba y las luces se encienden un análisis más pausado revela que algo falta, que bajo esa espectacularidad algo no funciona. Ese algo tiene un nombre: la magia de Spielberg.

Nota: 6,5/10

Tráiler de ‘Jurassic World’: vuelven los dinosaurios de Isla Nublar


El tráiler de 'Jurassic World' deja algunas secuencias que recuerdan a las del original.Cuando la cuarta entrega de la saga iniciada por Steven Spielberg con Parque Jurásico en 1993 llegue a las salas habrán pasado exactamente 22 años desde que los dinosaurios camparan a sus anchas por Isla Nublar, tiempo que ha servido para situar al clásico donde se merece y para comprobar, por enésima vez, que segundas partes nunca fueron buenas. Ahora, apadrinado por el alma mater de esta saga, llega un nuevo intento de revitalizar la franquicia. El tráiler, que encontraréis al final del texto, resulta interesante y a todas luces aventurero, pero deja algunas dudas acerca de la originalidad de la propuesta.

La trama, a pesar de sus matices, tiene una estructura relativamente similar. Han pasado 22 años desde los acontecimientos que tuvieron lugar en el viaje de prueba de Parque Jurásico, y tras todo este tiempo el complejo funciona a pleno rendimiento según la idea original del John Hammond (al que dio vida el recientemente fallecido Richard Attenborough). Sin embargo, la ambición de sus responsables les lleva a crear una nueva especie a partir de modificaciones genéticas, lo que desatará de nuevo el caos en la isla. Como puede suponerse, aunque los personajes no son los mismos sí que existe un intercambio de papeles, volviendo a ser protagonista un científico, un experto es dinosaurios, unos chicos que deberán tratar de sobrevivir en el parque, … Pero esto no es lo único que nos remite a la película de Spielberg.

Es más, la imagen que acompaña este texto es, en este sentido, muy significativa. La carrera de los Gallimimus, el paseo inicial con los Brachiosaurus o la entrada al parque son algunas imágenes, algunas secuencias que ambas películas comparten, con la salvedad del paso del tiempo y la incorporación de nuevas tecnologías y artes conceptuales. Por otro lado, el rol protagonista al que da vida Chris Pratt (Guardianes de la galaxia) tiene un aspecto extremadamente similar al que siempre se asocia al personaje de Sam Neill (Horizonte final). A pesar de todo, la incorporación de nuevas especies y ese aire clásico que desprende en todo momento la convierten en una aventura capaz de aportar algo más que un mero homenaje al original, como demuestran algunas espectaculares secuencias con Velociraptores de por medio.

La cinta, que llegará a los cines en junio de 2015, está dirigida por el relativamente debutante Colin Trevorrow (Seguridad no garantizada) y cuenta en su reparto, además del citado Pratt, con Bryce Dallas Howard (Spider-Man 3), Ty Simpkins (Iron Man 3), Jake Johnson (Vamos de polis), Nick Robinson (The kings of summer), Vincent D’Onofrio (El juez), Omar Sy (X-Men: Días del futuro pasado), Judy Greer (El amanecer del Planeta de los Simios) y Katie McGrath (serie Merlín), entre otros. A continuación, el tráiler.

20 aniversario del año de Spielberg (y II): ‘Parque Jurásico’


El parque temático de dinosaurios se convierte en pesadilla en 'Jurassic Park'.Hace unos días dábamos inicio a esta revisión del año de Steven Spielberg con la que es, hasta la fecha, su película más premiada, La lista de Schindler. Aquel 1993, sin embargo, hubo otra película suya que posiblemente haya dejado una huella mucho más profunda en varias generaciones de niños y jóvenes que descubrieron con asombro y fascinación cómo eran las criaturas que habitaban la Tierra hace 65 millones de años. Nos referimos, por supuesto, a Parque Jurásico, cuyo reestreno en 3D no ha hecho sino confirmar algo que muy pocas películas pueden defender: que es perfecta, si es que eso existe en un mundo como el cinematográfico.

Para aquellos que no conozcan la historia, esta adaptación de uno de los libros más famosos de Michael Crichton narra cómo una visita a un parque temático en el que las atracciones son dinosaurios creados genéticamente se convierte en una pesadilla cuando los enormes animales se ven liberados de sus barreras y campan a sus anchas por toda la isla en la que está ubicado el parque, convirtiéndose los visitantes en presa de los depredadores más letales que han existido. Y si bien existen algunas diferencias menores entre película y novela, el espíritu de ambas es el mismo: la imposibilidad de controlar la naturaleza, de impedir que los animales sigan sus instintos y, sobre todo, de los peligros que puede deparar la genética utilizada para fines de dudosa moralidad.

En cualquier caso, es evidente que lo más recordado de esta aventura de Spielberg es el impactante acabado de sus efectos digitales en combinación con los animatronics y otros efectos físicos. No vamos a hablar aquí acerca de lo que supusieron dichos efectos para el desarrollo cinematográfico, entre otras cosas porque solo hace falta asomarse a una sala de cine para comprobarlo. Es más reseñable, empero, centrarse en la narrativa visual que utiliza el director de Atrápame si puedes (2002) para atrapar al espectador. Hace poco leía un artículo en el que un guionista afirmaba que la descripción de una escena sobre el papel no es, en sí misma, una descripción de la escena, sino de la acción. Parque Jurásico es la viva imagen de dicha definición. Ninguno de sus planos (y eso es decir mucho) es estático. Salvo los consabidos planos/contraplanos de los diálogos, e incluso aquí siempre se aprecia movimiento, toda la narrativa de la película se basa en el movimiento, ya sea dentro de un plano o con la cámara.

Puede parecer un detalle insustancial, e incluso demasiado simple, pero es este aspecto el que otorga a todo el conjunto, en colaboración con los dos grandes pilares de la trama (guión y banda sonora), un empaque único, diferente, dinámico. No solo consigue que la película no sea aburrida, sino que juega en todo momento con lo que el espectador puede ver. Toda la acción que transcurre fuera de campo, todo aquello que se oye pero no puede verse, se vuelve casi más importante que aquello que aparece en pantalla, lo que a la larga genera un estado constante de suspense, de tensión y de amenaza, trasladando al espectador al meollo de esa pequeña isla donde se desata el horror. En este sentido, y en algún otro más, esta película comparte puntos en común con La lista de Schindler, pues ambas son capaces de contra mucho mostrando muy poco. Y ambas son la viva imagen de un director capaz de convertir en mágica y bella una historia terrible.

La musicalidad de un guión

Pero antes mencionábamos los dos grandes pilares de la película, algo que también comparte con el drama ambientado en la II Guerra Mundial. En efecto, Parque Jurásico posiblemente no sería nada sin ambos conceptos. El primero es un derroche de sabiduría dramática, un ejemplo a estudiar de cómo se abona un terreno para luego recoger lo sembrado. Si uno analiza con detalle lo que se dice y lo que se hace en el primer acto de la película y en el planteamiento del segundo acto se puede comprobar que todo, absolutamente todo, tiene repercusión en su tercio final. Podría pasar con esto que la trama se tornara tediosa y algo previsible, pero en eso consiste la magia del relato. Son elementos que se mencionan casi de forma anecdótica, secundaria, pero que quedan grabados en la mente del espectador para luego ser rescatados en el momento idóneo. Por ejemplo, si durante el viaje en los coches se menciona que un dinosaurio caza lanzando veneno a los ojos mientras se mantiene una conversación, dicha información será utilizada para acabar con algún personaje.

Aunque tal vez el elemento que más emocione de todo el film sea su banda sonora, de nuevo a cargo de John Williams, autor de la mayoría de composiciones en películas de Steven Spielberg. Han pasado 20 años, pero la llegada a la isla Nublar en helicóptero con esa música subiendo y engrandeciendo la aventura que está a punto de iniciarse sigue emocionando, al menos a un servidor. Su uso de la percusión, de los instrumentos de viento y de cuerda aportan la magia que le pueden faltar a algunos momentos del relato, por no hablar de la narrativa paralela que el público recibe. Su forma de componer, remarcando momentos como el descubrimiento de huevos de dinosaurio en libertad o la imagen final de una bandada de aves volando, explica muchos de los conceptos que subyacen en el texto visual del director.

Puede parecer con todo esto que los actores se convierten en meras marionetas al servicio de un espectáculo formal, pero nada más lejos de la realidad. Si bien es cierto que lo más impactante de Parque Jurásico son sus dinosaurios y el avance tecnológico que supuso la película (y por lo cual ganó sus tres Oscars), el aspecto interpretativo contribuye muy significativamente a esa magia de la que hablábamos antes. Tanto Sam Neill (serie Alcatraz) como Laura Dern (Ahora los padres son ellos) representan a la perfección las emociones encontradas de unos adultos que han crecido soñando con dinosaurios y que dedican su vida a localizar sus restos. Aunque por encima de cualquiera de ellos se halla Jeff Goldblum (La mosca), cuyo papel del excéntrico matemático que prevé el caos de la isla es único. El cinismo y el carisma que desprende, amén de la irritabilidad que provoca en sus primeros momentos, es un claro ejemplo de cómo un personaje debe evolucionar, tanto en la trama como a los ojos del espectador.

Lo cierto es que, a pesar de ser dos películas muy diferentes, La lista de SchindlerParque Jurásico tienen muchos elementos en común, sobre todo los formales. En el caso de la cinta que nos ocupa, y a pesar de que nunca será reconocido con premios, su enorme calidad ha permitido no solo que siga de actualidad 20 años después, sino que su transformación en 3D la beneficie en la mayoría de ocasiones, algo que no ha ocurrido con otros intentos anteriores. Steven Spielberg logró con estos dinosaurios crear un precedente, pero no solo en la animación o los efectos digitales. Creó un precedente en la forma de narrar y de entretener, más o menos como hace con la mayoría de sus películas. Películas que, por cierto, pertenecen casi todas a la Historia del cine.

‘Hace un millón de años’, los dinosaurios revividos por Harryhausen


Los dinosaurios de 'Hace un millón de años' es uno de los elementos más atractivos del film.Antes de que Steven Spielberg revitalizara a los dinosaurios con Parque Jurásico (1993), y mucho antes de que los personajes creados por ordenador interactuaran con actores de carne y hueso, los efectos especiales debían nutrirse de las técnicas mecánicas y cinematográficas que fuesen necesarias para aportar el realismo necesario para generar las emociones propias de la escena. En este sentido uno de los grandes maestros fue Ray Harryhausen, cuyo fallecimiento en el día de ayer a los 93 años deja para la posteridad un nombre clave en el desarrollo de la imaginación y de la técnica cinematográficas. Desde Toma Dos, y a modo de homenaje, abordaremos uno de sus títulos más famosos, Hace un millón de años (1966), historia en la que humanos, dinosaurios y fantásticas criaturas se dan cita para narrar temas tan universales como la exclusión social, el racismo o el amor.

Vaya por delante que, desde un punto de vista puramente personal, considero que es el mejor trabajo de Harryhausen, posiblemente porque fue mi introducción al género fantástico y al mundo de los dinosaurios en mi más tierna juventud. Nostalgias aparte, es inevitable reconocer que la película dirigida por Don Chaffey (Criaturas olvidadas del mundo) ha adquirido con los años un aura de referente de género obligado si se quiere conocer de dónde provienen buena parte de los actuales realizadores. Sin ir más lejos, y salvando las distancias temporales y tecnológicas, la anteriormente mencionada Parque Jurásico debe buena parte de su imaginería a lo que cuenta esta trama que sigue las aventuras de un cavernícola que debe sobrevivir en una prehistoria casi mitológica tras ser expulsado por su clan. Durante su periplo conocerá a una tribu costera tan diferente a él que terminará por ser rechazado, no sin antes conocer el amor de una de las mujeres de dicho clan que le acompañará en su viaje para encontrar un nuevo hogar.

Que nadie espere encontrar un rigor histórico. Hace un millón de años es una aventura pura y dura, un relato que combina con eficacia drama, acción, ternura y diversión durante más de una hora y media. Y lo hace sin pronunciar una sola palabra en todo su metraje, algo digno de alabar no solo por la dificultad de transmitir el desarrollo de la trama, sino por lo que implica de cara al espectador. Podríamos decir que en la actualidad un proyecto así sería rechazado por el gran público, pero se me ocurren varios ejemplos recientes que rebatirían dicha afirmación. En realidad, esta película de aventuras prehistóricas es toda una declaración de principios: el arte cinematográfico es, por su propia definición, puramente audiovisual, no hablado. Si la trama se estructura adecuadamente los diálogos se convierten en un estorbo innecesario.

Y así ocurre en el film. Los momentos más determinantes de la trama, como la expulsión del clan o la evolución en la relación de los dos protagonistas, son fácilmente comprensibles simplemente con las miradas y los gestos. Un alarde casi teatral que en buena medida ha logrado sobrevivir con fuerza hasta nuestros días. Claro que ello es posible gracias al reparto, comenzando por una Raquel Welch (Los tres mosqueteros) impecable en su papel y en un biquini casi imposible, y continuando por John Richardson (El ojo en la oscuridad), Percy Herbert (Los cañones de Navarone), Robert Brown (Panorama para matar) y Martine Beswick (Desde Rusia con amor).

Caminando entre dinosaurios

Es gracias a los actores que los diferentes temas que aborda la trama, como son el rechazo social de los semejantes o el racismo ante aquello que no se conoce o de lo que se desconfía, logran un desarrollo lo suficientemente amplio como para emocionar al espectador en los momentos esenciales de la historia. Empero, este no es un film intimista, es evidente. No, lo más llamativo de la historia son, por supuesto, sus criaturas. Y aquí es donde entra la mano prodigiosa de un genio como Harryhausen. Gracias a la técnica de stop-motion, que consiste básicamente en grabar el movimiento fotograma a fotograma, el especialista logra sumergir al espectador en un mundo donde dinosaurios, tortugas gigantes y otros fenómenos fantásticos convivan y, tal vez lo más importante, interactúen.

Porque sí, los dinosaurios no se limitan exclusivamente a caminar por un fondo grabado previamente. Son numerosas las secuencias en las que el protagonista (y no solo él) debe enfrentarse a peligros que le superan en tamaño y número. Una épica del hombre contra la naturaleza (o si se prefiere, el hombre contra su destino) que ejemplifica en imágenes el duro camino interno que debe transitar un hombre prehistórico abandonado por los suyos en un mundo tan árido y arisco como desolador. En este contexto, las criaturas de Harryhausen, cuyos movimientos son, incluso hoy, dignos de alabar, se convierten en un elemento indispensable de la trama.

La interacción entre personajes y criaturas representa, sin ningún género de dudas, algunos de los mejores momentos del relato, como es la defensa con lanzas que debe hacer el clan costero ante la llegada de un dinosaurio que, por cierto, termina con la vida de alguno de los miembros. Dada su complejidad y la limitación de recursos de la época, es de admirar no tanto el realismo conseguido como la planificación de dichas escenas. Desde un punto de vista analítico la forma de mirar de los actores a las criaturas, o la forma en que estas reaccionan a la presencia de los personajes, es un alarde de técnica en una época en la que no existían ordenadores para analizar la dirección de las miradas o para renderizar las imágenes grabadas e insertar en ellas criaturas digitales.

Todo era manual. Todo era físico. Todo era real. Ese es, o era, el secreto del arte de Ray Harryhausen. Su labor era artesanía pura, paciente y detallista. Tres valores que pueden apreciarse en, por ejemplo, las luchas entre criaturas que se dan en Hace un millón de años, desarrolladas con un cuidado que actualmente sería casi impensable, entre otras cosas porque buena parte de las secuencias de acción están plagadas de planos cortos y cercanos que no hacen sino generar la confusión necesaria para crear adrenalina. Pero en 1966 la tensión y el drama de un combate debía lograrse con pocos planos, normalmente abiertos. De ahí la necesidad de crear algo perfecto y creíble.

El creador de los efectos de Furia de Titanes (1981) o Jasón y los argonautas (1963) era un maestro en esta técnica. No me refiero al stop-motion, sino a la creación de magia. Tal vez para entender esto es necesario ver sus films con los ojos de un joven que descubre el cine por primera vez, ajeno a efectismos digitales o a facilidades tecnológicas (con todo lo bueno que conllevan, por supuesto). En el Museo del Cine de Berlín se dedica una sala especial a sus personajes y a la labor de este artesano y artista, amén de otros iconos del cine. Tal vez esto nos permita hacernos una idea de la mente creativa que acaba de perder el cine. Por suerte, siempre podremos seguir disfrutando de sus mundos fantásticos.

El sueño ecologista de ‘Terra Nova’ se queda sin futuro en Fox


Era un secreto a voces que los seguidores más fieles de Terra Nova no querían creer. Tras una temporada, la serie producida, entre muchos otros, por Steven Spielberg no ha dado los frutos que la cadena que la emite, Fox, esperaba, por lo que ha cancelado la posibilidad de una continuación de las aventuras de un grupo de personas que, tras un viaje a la época de los dinosaurios, debe hacer frente a unos peligros que no llegan precisamente con los enormes reptiles (aunque su presencia, claro está, siempre es una amenaza). En la pantalla, Jason O’Mara (Life on Mars, Men in Trees), Shelley Conn (Charlie y la fábrica de chocolate) y Stephen Lang (Avatar) son sus principales protagonistas.

Si hay que ser sinceros, en otra época la producción habría no solo encontrado hueco en la parrilla, sino que se habría convertido en una longeva serie. Esto no quiere decir, ni mucho menos, que sea una obra maestra de la pequeña pantalla, pero sí contiene los elementos necesarios para enganchar al espectador. Un poco en la medida de otras producciones similares como puede ser la saga de Stargate. Pero hoy en día, luchando con titanes como Juego de tronosHouseDexterMujeres desesperadas, es muy difícil que algo así pueda aguantar el tirón.

Y eso que la serie comenzó con fuerza. El capítulo piloto fue el más caro de la historia de la televisión, y lo cierto es que se nota. Los primero planos de un planeta Tierra devastado por el masivo consumo y la contaminación, con edificios que tocan las nubes cubiertos de polución y suciedad, cortan la respiración. La humanidad sobrevive gracias a máscaras que filtran el aire, y está limitada a tener dos hijos como máximo a causa de la superpoblación. La salida está en enviar a algunos elegidos al pasado. Sin duda, un argumento ecologista que se mantiene capítulo tras capítulo en la figura del comandante Taylor (Lang, de lo mejorcito de la propuesta) y que mezcla bastante bien la defensa del planeta con la amenaza de los dinosaurios y la de la propia humanidad del futuro.

Sin embargo, los capítulos pronto empezaron a perder fuelle a pasos agigantados. Con una trama familiar como hilo conductor de muchas de las líneas argumentales, las historias parecían sucederse sin conexión alguna de un capítulo a otro, y el lado oscuro de algunos de sus personajes era más bien grisáceo, lo que no ayudaba a un sólido drama. Tal vez el verdadero problema estribe en lo evidente de su planteamiento, que se descubre en mitad de la serie, y de unos personajes algo simples (el policía y buen padre de familia, la doctora que ayuda a todo el mundo, los jóvenes rebeldes, …).

En su favor juega, desde el primer momento, la presencia de los dinosaurios. Hay que aclarar que no llegan a provocar el impacto como el de Parque Jurásico, pero dado que es una serie y se trabaja día a día para emitir capítulos semanales, la animación y texturización de los reptiles resulta más que convincente, sobre todo viendo los efectos de algunas otras series, aunque bien es cierto que otros momentos sería mejor omitirlos.

Antes mencionábamos que más o menos a mitad de temporada se desvela el verdadero conflicto humano que mueve a la serie. Una decisión por parte de los creadores Craig Silverstein y Kelly Marcel que logra dar aire nuevo a la producción, generando un nuevo interés y aclarando muchos conflictos y relaciones que no estaban claras hasta ese momento. No ha sido suficiente.

Terra Nova ha terminado por ser un producto de puro entretenimiento, que no trata de ser nada más que eso, un elemento de distracción con dinosaurios, dramas familiares y conspiraciones en un mundo inexplorado y con unos efectos solventes. Nunca habría sido comparada, por ejemplo, con otra serie fantástica como Juego de Tronos, pero tal vez merecería una segunda oportunidad. Son los tiempos que corren y el buen momento de la televisión, y hay que estar a la altura. Por desgracia, la cadena de televisión Fox no cree que sea así, aunque existen rumores sobre una posible venta a otra cadena para evitar su desaparición.

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