Brad Pitt viaja a los confines de la galaxia con ‘Ad Astra’


Superamos el ecuador de septiembre, y lo hacemos con una de las propuestas más variadas e interesantes en lo que a estrenos se refiere. Ciencia ficción, musical, drama, terror, aventura, … Prácticamente todos los géneros se dan cita este viernes día 20, en el que un actor, además, contará con dos películas en la cartelera española.

Se trata de Brad Pitt, que ya contaba con Érase una vez… en Hollywood y que ahora estrena Ad Astra, cinta con capital brasileño, chino y estadounidense que une ciencia ficción, drama y thriller para narrar cómo un astronauta debe viajar a los límites exteriores del sistema solar para encontrar a su padre perdido hace décadas y desentrañar así un misterio que amenaza la supervivencia de la Tierra y que desafía la naturaleza de la existencia humana. Dirigida por James Gray (Z, la ciudad perdida), en el reparto también encontramos a Tommy Lee Jones (Desvelando la verdad), Liv Tyler (serie The Leftovers), Ruth Negga (serie Preacher), Donald Sutherland (El viaje de sus vidas), LisaGay Hamilton (El vicio del poder), John Ortiz (Bumblebee) y John Finn (Un don excepcional), entre otros.

Muy diferente es Blinded by the light (Cegado por la luz), coproducción musical entre Estados Unidos y Reino Unido que, siguiendo la estela de recientes películas, aprovecha la música de un artista para narrar una historia propia. Esta vez, la de Bruce Springsteen. La trama, basada en las memorias del periodista Sarfraz Manzoor, cuenta la historia de un adolescente británico de ascendencia paquistaní que en 1987, en medio de la agitación racial y económica de esos años, comienza a escribir poesía para escapar de su realidad. Cuando un compañero de clase le da a conocer la música de ‘The Boss’ no solo descubre un paralelismo con el artista, sino una salida a sus sueños y a su propia voz. Gurinder Chadha (El último virrey de la India) es la encargada de poner en imágenes esta historia en la que también participa como guionista. Entre los principales actores destacan Viveik Kalra (serie Next of Kin), Kulvinder Ghir (Level Up), Meera Ganatra (serie PREmature), Aaron Phagura, Dean-Charles Chapman (serie Juego de Tronos), Nikita Mehta y Nell Williams (London town).

Pasamos a los estrenos puramente europeos, entre los que destaca Downton Abbey, continuación de la famosa serie de televisión que, en esta ocasión, sitúa a la familia Crawley y su carismática servidumbre ante un momento crucial: la visita del rey y la reina de Inglaterra, que desatará una situación de intriga y romance que pondrá en peligro el futuro de todos ellos. Dirigida por Michael Engler (The Chaperone), que ya estuvo al frente de varios episodios de la serie, la película cuenta con el reparto original, entre ellos Maggie Smith (El nuevo exótico Hotel Marigold), Hugh Bonneville (Paddington 2), Laura Carmichael (Un reino unido), Michelle Dockery (El sentido de un final), Elizabeth McGovern (La buena esposa), Imelda Staunton (Maléfica), Geraldine James (Daphne), David Haig (Amor con preaviso), Tuppence Middleton (The imitation game) y Matthew Goode (La sociedad literaria y el pastel de piel de patata).

La propuesta de puro terror de la semana es Ghostland, producción de 2018 con capital francés y canadiense que escribe y dirige Pascal Laugier (Martyrs), y cuyo argumento tiene como protagonistas a una mujer y a sus dos hijas adolescentes, herederas todas ellas de una casa. La primera noche en su nuevo hogar sufren un brutal ataque por parte de unos intrusos, lo que les obligará a luchar por sus vidas. 16 años después, una de las hijas es una novelista de éxito, mientras que la otra es víctima de desequilibrios mentales y vive con su madre en la casa. Una reunión de las tres en ese lugar desatará una espiral de terror. Crystal Reed (serie Gotham), Mylène Farmer (Giorgino), Anastasia Phillips (Don’t talk to Irene), Emilia Jones (Residue), Taylor Hickson (Deadpool), Kevin Power (Los jinetes del Apocalipsis) y Rob Archer (El abuelo espía) son los principales actores.

Con algo de retraso llega la japonesa One cut of the dead, cinta de 2017 dirigida por Shin’ichirô Ueda (Okome to oppai), quien también participa en el guión. A medio camino entre la comedia y el cine de zombis, el argumento narra cómo la grabación de una película de serie B de muertos vivientes es interrumpida por un auténtico apocalipsis zombi. El reparto, prácticamente debutante, está encabezado por Takayuki Hamatsu, Yuzuki Akiyama, Harumi Shuhama (Waga haha no ki), Kazuaki Nagaya (Fukushima day) e Hiroshi Ichihara.

La animación cuenta con dos estrenos esta semana. Por un lado, Manou es la historia de una pequeña golondrina que, tras un incidente, termina criándose con una pareja de gaviotas. Crece pensando que es una de ellas, aunque nunca es aceptada como tal. Por ello, decide conocer a los pájaros de su misma especie y quedarse con ellos. Sin embargo, un peligro mucho mayor obligará a ambas especies a trabajar juntas. El debutante Christian Haas y la directora Andrea Block (Im windrausch) se ponen tras las cámaras de esta producción alemana que cuenta con las voces de Kate Winslet (Wonder wheel), Willem Dafoe (Asesinato en el Orient Express), Rob Paulsen (Unintended), Josh Keaton y Julie Nathanson (Searching…).

Por otro, Misión Katmandú, film canadiense de 2017 cuya trama tiene como protagonistas a una detective novata y a un investigador de ciencia. Juntos emprenderán una loca aventura para probar la existencia del Monstruo de las Nieves, enfrentándose a todo tipo de peligros acompañados de un guía y un pájaro parlanchín. Dirigida a cuatro manos por Pierre Greco (Le coq de St-Victor) y Nancy Florence Savard (La leyenda de Sarila), la cinta cuenta con las voces originales de Sylvie Moreau (J’espère que tu vas bien 2), Guillaume Lemay-Thivierge (Nitro rush), Rachid Badouri (Terapia padre-hijo) y Alexandrine Warren.

4ª T. de ‘Gotham’, o el nacimiento de Batman en un mundo de villanos


La serie sobre el origen de Batman está llegando a su fin. La duda que se plantea es si ese fin se debe a que el desarrollo dramático de la historia no da para más, o más bien porque la ficción ha entrado en terrenos algo peligrosos y difíciles de solucionar, y es mejor terminar con todo antes de que sea demasiado tarde. Los 22 episodios de su cuarta temporada, ahora que la última etapa ha comenzado su andadura, son en este sentido ciertamente reveladores, pues mientras que por un lado la serie mantiene un estilo visual e interés dramático relativamente sofisticado, por otro se incorporan personajes y, sobre todo, se utilizan recursos narrativos algo cuestionables para forzar algunos de los giros argumentales.

Y es que la serie creada por Bruno Heller (serie Roma) ha llevado hasta el extremo la idea de que una historia es tan buena como lo son sus villanos. Más allá de la transformación del joven Bruce Wayne en el Caballero Oscuro de Gotham, lo más interesante de la producción siguen siendo los malos de turno, encabezados por un Pingüino que ya ha convertido en un referente el actor Robin Lord Taylor (En el frío de la noche). La amplia selección de criminales que se adueñan (o lo intentan) de las calles de esta oscura ciudad crece casi de forma exponencial a medida que avanza una trama, por otro lado, algo irregular al no tener muy claro en qué arco dramático debe centrarse. Y en este crecimiento, como suele ocurrir, hay luces y sombras, no tanto por la definición y reinterpretación de algunos personajes como por los recursos utilizados para crearlos o, mejor dicho, hacerlos evolucionar.

Estos claroscuros se producen, en líneas generales, precisamente por esa proliferación de villanos en Gotham. Son tantos, casi todos ellos interesantes, que dedicarles el tiempo necesario para desarrollar sus motivaciones y sus personalidades es sencillamente inviable, incluso para una serie de esta duración. Esto obliga a sus creadores no solo a reducir procesos narrativos, lo cual es ya de por sí arriesgado, sino a utilizar elementos narrativos cuanto menos cuestionables. Uno de ellos es ese presunto romance que vive Enigma (espléndido Cory Michael Smith –First Man (El primer hombre)– ahondando en la bipolaridad del personaje), un motor dramático que, aunque encaja, resulta algo forzado en su desarrollo y, sobre todo, en una resolución con una escalada de presunta inteligencia. Menos coherencia tiene lo que le ocurre a Poison Ivy, personaje que ya fue evolucionado con un Deus ex machina y que ahora vuelve a utilizar el proceso para resurgir como el personaje definitivo, con el rostro de Peyton List (serie Mad Men). Que todo se deba a un cambio de actriz o a una necesidad dramática es indiferente, este rol es posiblemente el que menos se ha tratado en el guión, y es algo que se nota en cada paso que da.

Aunque sin duda lo más sorprendente es lo que ocurre con el Joker. El caos, la dualidad moral y la locura de este personaje lo han convertido sin duda en el gran referente del universo Batman, y la labor de Cameron Monaghan (serie Shameless) en los primeros compases de su presencia en la serie fue sencillamente perfecta, dotando al rol de una maldad que ha ido evolucionando a pasos agigantados. El problema es que llegó un punto en que era difícil de controlar la escalada de destrucción de un personaje que, aunque parezca lo contrario, es sumamente inteligente y calculador. De ahí que fuera necesario modificar sustancialmente su definición, para lo que se ha recurrido, nada más y nada menos, a un gemelo mucho más inteligente pero en el que la maldad estaba igualmente instalada. Dicho de otro modo, sin necesidad de recurrir a otro actor se sustituye un personaje por otro, similar en el fondo pero diferente en sus formas. Para gustos los colores, pero este intento de cambio de personalidad cambiando el personaje y manteniendo el actor no termina de encajar, sobre todo porque este gemelo parece haber salido de la nada después de que el Joker hiciera acto de presencia hace ya tanto tiempo.

Batman begins

Más allá de estos problemas en su narración, lo cierto es que la cuarta temporada de Gotham ahonda en el nacimiento de Batman como héroe, y en este sentido la serie crece notablemente. Es cierto que lo hace sosteniéndose en algunos pilares dramáticos cuanto menos cuestionables (la historia con Ra’s al Ghul, sus problemas con Alfred, su etapa de fiesta constante, …), pero en líneas generales logra el propósito para el que nació esta ficción, que no es otro que mostrar cómo surge el héroe, cómo empieza Batman, y cómo se forja la relación con James Gordon, al que vuelve a dar vida Ben McKenzie (El marido de mi hermana). Y mientras que en temporadas anteriores estos elementos parecían ir por caminos independientes, en esta ocasión empiezan a confluir antes de la temporada final.

En efecto, aunque las historias de Bruce Wayne y Gordon discurren de forma casi paralela, cada vez son más los momentos en que se cruzan y, lo que es más importante, empiezan a tener un cariz más dramático y más intenso, toda vez que se produce la transformación del héroe y debe mantener esa doble identidad en secreto. Por cierto, es importante señalar la labor de David Mazouz (serie Touch) y cómo asume poco a poco los cambios que se producen en el protagonista. He de reconocer que el actor siempre me ha parecido que estaba en formación, y que necesitaba mucho recorrido. Pero en esta cuarta temporada demuestra una gran capacidad para expresar multitud de emociones y situaciones que vive el protagonista, y sobre todo para sostener sobre sus hombros las diferentes identidades que debe asumir según el entorno en el que se encuentra.

Todo ello conforma una etapa interesante, que conecta con las raíces de este personaje y con lo que los aficionados en general han podido encontrar en las películas y las historias más conocidas del Hombre Murciélago. Soy consciente de que la serie se toma licencias en muchos momentos, del mismo modo que como producción audiovisual asume riesgos y decisiones dramáticas que son muy cuestionables y que debilitan el conjunto. Pero la mayoría de esas decisiones se toman, de forma acertada, en arcos argumentales secundarios, en historias que, aunque nutren el conjunto, tienen poco o ningún efecto sobre la principal. Esto genera un doble efecto. Por un lado, debilita el desarrollo general, pero por otro permite a la historia del héroe elevarse ajena al resto, sin verse perjudicada.

En líneas generales, por tanto, esta cuarta temporada de Gotham no solo mantiene el desarrollo dramático presentado en anteriores etapas, sino que ofrece un ligero giro argumental en el protagonista, acorde a lo visto hasta ahora pero profundizando en sus raíces. Dicho de otro modo, Batman hace sus primeras apariciones, aunque todavía no sea digno de ese nombre. Y todo ello con una cartera de villanos sencillamente impecable, a pesar de la evolución y definición de muchos de ellos. De hecho, no es difícil realizar varias categorías de criminales, lo que da buena cuenta no solo de la amplia variedad, sino del diferente tratamiento que da la serie a estos personajes. Es cierto que muchos de sus elementos son cuestionables, pero no impactan tanto en el conjunto como para que se vea afectado.

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