33 edición de los Goya: ‘Campeones’ reina, pero ‘El reino’ gobierna


Una vez realizados todos los análisis, comentarios, estadísticas y demás información sobre la 33 edición de los Premios Goya, es momento de detenerse en el balance cinematográfico que ofrece el reparto de premios y, sobre todo, lo que pueden significar en el futuro del cine español. Y ya que hay que comenzar por algún aspecto, lo haremos por ese reparto de estatuillas entre CampeonesEl reino, dos películas diametralmente opuestas que reflejan muy bien las dos vertientes sociales y políticas del séptimo arte en España, y que vienen a representar a los ganadores en las principales categorías.

Porque, como dice el título de este texto, la película de Rodrigo Sorogoyen (Que Dios nos perdone) ha gobernado en estos Goya, pero la comedia de Javier Fesser (Camino) ha sido la clara y justa vencedora al premio principal. Personalmente creo que cualquier de los dos films lo hubiera merecido, pues cada uno en su género son dos obras sencillamente impecables. Sin embargo, el hecho de que el thriller político se haya impuesto con siete premios indica la preferencia de una Academia que, aunque sea de forma un poco incipiente, ha abierto la puerta a la inclusión de personas con diferentes capacidades, como muy bien y emotivamente señaló Jesús Vidal en su discurso al recibir el premio al Mejor Actor Revelación por su papel en Campeones.

Más allá de quien se mereciera más o menos los premios, el reparto deja un interesante panorama cinematográfico. El cine, como cualquier arte, siempre se ve influido por el contexto social en el que surge, y esta 33 edición de los Goya es un claro ejemplo. Las películas premiadas en las principales categorías tienen una importante carga de denuncia política y social. No hace falta decir que El reino aborda los innumerables casos de corrupción política de España, pero es que La noche de 12 años, premio al Mejor Guión Adaptado, también señala un caso de tortura por cuestiones políticas. Y si Campeones pone el foco en la necesidad de formar una sociedad más tolerante e integradora, Carmen y Lola (Mejor Dirección Novel y Mejor Actriz de Reparto) hace lo propio con la homosexualidad. En la hemeroteca queda para siempre el discurso de Arantxa Echevarría, su directora, con claras alusiones al nuevo gobierno de Andalucía (estos Goya se celebraron en Sevilla) y al riesgo de que haya partidos homófobos en las instituciones o con capacidad de influir en las mismas.

Y por si esto fuera poco, los premios a cortometrajes y documentales ratifican esta idea reivindicativa en unos Goya, por lo demás, que se desarrollaron sin grandes sorpresas, pero que sí dejaron alguna que otra ausencia. Para empezar, Todos lo saben se fue con las manos vacías a pesar de sus numerosas nominaciones, prueba de la alta competitividad que existía en todas ellas. También llama la atención que El hombre que mató a Don Quijote no lograra algún premio técnico más, aunque solo fuera por la dificultad que ha arrastrado esa película y todo lo que se ha generado a su alrededor.

Sea como fuere, esta 33 edición de los Premios Goya, aunque previsible en muchas de sus categorías, arroja algo de luz sobre el camino a seguir de nuestro séptimo arte. El hecho de premiar como Mejor Película a una obra tan completa y emotiva como la de Javier Fesser, y que además con ello se ponga del lado del público que ha apoyado este film, dice mucho de la Academia. En el cine, como en una sociedad sana, hay espacio para todos los géneros, incluido el terror, y estos Goya son un fiel reflejo de esa diversidad.

Ganadores de la XXXIII edición de los Premios Goya

Mejor Película: Campeones.

Mejor Dirección: Rodrigo Sorogoyen, por El reino.

Mejor Dirección Novel: Arantxa Echevarría, por Carmen y Lola.

Mejor Guión Original: Isabel Peña y Rodrigo Sorogoyen, por El reino.

Mejor Guion Adaptado: Álvaro Brechner, por La noche de 12 años.

Mejor Música Original: Olivier Arson, por El reino.

Mejor Canción Original: ‘Este es el momento’, de Coque Malla, por Campeones.

Mejor Actor Protagonista: Antonio de la Torre, por El reino.

Mejor Actriz Protagonista: Susi Sánchez, por La enfermedad del domingo.

Mejor Actor de Reparto: Luis Zahera, por El reino.

Mejor Actriz de Reparto: Carolina Yuste, por Carmen y Lola.

Mejor Actor Revelación: Jesús Vidal, por Campeones.

Mejor Actriz Revelación: Eva Llorach, por Quién te cantará.

Mejor Dirección de Producción: Yousaf Bokhari, por El hombre que mató a Don Quijote.

Mejor Dirección de Fotografía: Jose Incháustegui, por La sombra de la ley.

Mejor Montaje: Alberto del Campo, por El reino.

Mejor Dirección Artística: Juan Pedro de Gaspar, por La sombra de la ley.

Mejor Diseño de Vestuario: Clara Bilbao, por La sombra de la ley.

Mejor Maquillaje y/o Peluquería: Sylvie Imbert, Amparo Sánchez y Pablo Perona, por El hombre que mató a Don Quijote.

Mejor Sonido: Roberto Fernández y Alfonso Raposo, por El reino.

Mejores Efectos Especiales: Lluís Rivera y Laura Pedro, por Superlópez.

Mejor Película de Animación: Un día más con vida, de Damian Nenow y Raúl de la Fuente.

Mejor Película Documental: El silencio de otros, de Almudena Carracedo y Robert Bahar.

Mejor Película Iberoamericana: Roma, de Alfonso Cuarón.

Mejor Película Europea: Cold War, de Pawel Pawlikowsky.

Mejor Cortometraje Documental: Gaza, de Carles Bover Martínez y Julio Pérez del Campo.

Mejor Cortometraje de Ficción: Cerdita, de Carlota Pereda.

Mejor Cortometraje de Animación: Cazatalentos, de José Herrera.

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‘1898. Los últimos de Filipinas’: los tontos de Baler


Los soldados sobreviven en una iglesia durante el asedio de '1898. Los últimos de Filipinas'.El cine español tiene una deuda con la historia de su país. Más o menos como la tienen casi todos los países a la hora de analizar y reconocer sus propios errores. Tal vez por eso el debut en el largometraje de Salvador Calvo ha provocado el interés y la curiosidad que ha provocado. Y lo cierto es que, al menos en el aspecto dramático y autocrítico, no decepciona, abordando uno de los hechos históricos más interiorizados en la cultura popular desde un punto de vista sincero y ajeno a patriotismos baratos o a heroismos trasnochados.

Habrá quien diga que eso es realismo. En realidad, 1898. Los últimos de Filipinas es un mural de personalidades, un reflejo del declive de una guerra en la que los jóvenes no creen y en la que los más veteranos simplemente hacen los único que han sabido hacer en esos años. De este modo, se genera un conflicto que va más allá del puro belicismo y que termina por definir no solo el contexto político de la época, sino incluso el social. Quizá el mayor problema en este sentido es que los personajes tienden a estereotiparse a medida que avanza la historia: el teniente sediento de sangre; el doctor razonable; los jóvenes asustados; el cura que trata de imbuir de lecciones de vida a través de la palabra de Dios. Pero con todo y con eso, la habilidad de Calvo para narrar la historia logra desprender a la trama de muchos de sus lastres, ofreciendo un estilo visual que aprovecha al máximo los potenciales del desarrollo y que presenta un contexto político, social y económico que en varias ocasiones puede trasladarse a la actualidad.

El talón de Aquiles, sin embargo, se encuentra precisamente en la propia historia. Por mucho que la vistan, que tenga momentos realmente impactantes o que su reparto (la inmensa mayoría del mismo al menos) haga una labor más que notable, lo cierto es que este relato de un grupo de soldados atrincherados en una iglesia da para poco. Para muy poco. Y dos horas de duración son excesivas para algo que podría haberse narrado en hora y media, incluso menos. La consecuencia más inmediata es que en muchos momentos la trama avanza con paso demasiado lento, repitiendo esquemas y cayendo en una reiteración de ideas y propuestas que generan la impresión de andar en círculos hasta los momentos relevantes de la acción.

Lo que termina provocando 1898. Los últimos de Filipinas es una sensación de producto preciosista (algunos planos son brillantes), con factura técnica y artística impecable y con algunos momentos realmente logrados, pero cuyo contenido parece forzado por una necesidad etérea de que la película tiene que tener una duración determinada, como si los casi 12 meses de asedio tuvieran que relatarse en los casi 120 minutos que dura. Menos tiempo habría convertido este film en algo mejor para mayor crítica y vergüenza del Imperio. Y habría eliminado, además, algunas irregularidades dramáticas que se aprecian en determinados momentos.

Nota: 6,5/10

‘Toro’: un miura contra una mafia con aires de ‘Padrino’


Luis Tosar y Mario Casas, hermanos criminales en 'Toro'.A la salida del cine en el que pude disfrutar de la nueva cinta de Kike Maíllo (Tú y yo) escuché un comentario cuanto menos curioso: “Cada vez se hacen mejor las españoladas”. Más allá del carácter irónico de la cita, es interesante el trasfondo. El cine español ha sabido importar las claves de género, desarrolladas por maestros norteamericanos, a la cultura ibérica, a eso con lo que nos identificamos los españoles, aunque sea un estereotipo. Y en este sentido, este thriller de acción es un representante perfecto.

Porque Toro, a pesar de sus problemas narrativos y de su escueta definición de personajes, atrapa al espectador durante poco más de hora y media para dejarle sin respiración. El ritmo frenético y la espectacularidad de algunas secuencias imprimen al desarrollo una adrenalina única que permite sobrellevar las pocas carencias que tiene el film. A esto se suma una estética patria única, con la devota religiosidad de fondo y con la corrupción, la extorsión y la violencia como ingrediente principal. Con clara influencia de la saga ‘El Padrino’ (la entrega de la medalla de la orden al comienzo es casi calcada al comienzo de la tercera película), la cinta avanza a través de piezas narrativas que llevan a los protagonistas de un lugar a otro en una carrera hacia adelante motivada por el odio, la venganza y la familia.

Y hablando de protagonistas, son ellos precisamente los que desvirtúan un poco el carácter general de la película. Los actores, todos ellos espléndidos, hacen lo que pueden con unos personajes poco definidos. Desde luego, para las necesidades de la cinta es más que suficiente lo que se ve en pantalla, pero la ausencia de una mejor comprensión del pasado que une a Mario Casas (Mi gran noche), Luis Tosar (Ma ma) y José Sacristán (El muerto y ser feliz) resta peso dramático a una historia que podría haber dado mucho más de sí. Sea como fuere, lo cierto es que la cinta deja algunos momentos inolvidables, como la llegada del protagonista a su casa después de haber atacado frontalmente a su antiguo jefe. El juego de las sombras, la sangre y el resultado final es simplemente genial.

Desde luego, Toro es un buen ejemplo de cine español moderno. Para algunos será españolada, para otros un thriller americano a la española, y para otros simplemente una historia reconocible, con buenos actores y un ritmo inmaculado. Evidentemente, tiene errores, pero ni mucho menos son mayores o más graves que los que suelen tener las cintas norteamericanas, si es que tienen que ser modelo de algo. Estamos ante un notable thriller cuya historia de venganza y redención conecta a un nivel que trasciende las fronteras culturales. Y eso, en definitiva, es lo que ha logrado el cine español. Por cierto, un detalle para los amantes de ‘Assassin’s Creed’: la hoja oculta ya empieza a tener su influencia en el cine.

Nota: 7/10

El cine español ‘Atrapa la bandera’ y lidera la taquilla


Segunda semana consecutiva en la que la taquilla española mejora sus resultados. En esta ocasión ha sido, concretamente, un 12,24% más. Sin embargo, lo más interesante del pasado fin de semana es que de los 5,5 millones de euros recaudados (según Rentrak España) casi la mitad pertenece al cine español, que lidera el box office sin ningún tipo de oposición. Como contrapunto, cabe señalar que ninguno de los estrenos ha dado la talla, lo que ha impedido, casi con toda seguridad, que se logren mejores resultados.

Así las cosas, Atrapa la bandera repite como líder de la taquilla con 1,43 millones de euros, apenas un 2% menos que en el fin de semana de su estreno. Noticia magnífica para esta cinta de animación española que acumula ya más de 4,5 millones de euros y que, ante la falta de oposición directa, parece que podría irse hasta los 10 millones de euros sin demasiada dificultad. Diferente es la situación de Anacleto: Agente secreto, que debuta en segundo lugar con 866.691 euros repartidos en 351 salas, lo que deja una media de 2.469 euros. No es para nada un mal comienzo, pero tal vez se quede algo lejos de lo que se esperaba de ella. En cualquier caso, lo normal será que termine cerca de los 5 millones.

La cinta más taquillera del top 10 ocupa esta semana el tercer puesto. Del revés obtiene 403.504 euros en su segundo mes en cartel, que es prácticamente lo mismo que hace siete días. Esto permite al film ascender dos posiciones y presentar un total de casi 20,11 millones de euros. Visto lo visto no debería tener problemas en superar los 21 millones. Por su parte, Un día perfecto logra 364.258 euros, un 13,9% menos. Su total es de 1,1 millones de euros, lo que no es un mal balance para el tipo de film que es. Con algo de fortuna podría llegar a quedarse muy cerca de los 2 millones.

En mitad de este ranking de los 10 primeros nos encontramos con Ricki, que pierde un 34,37%, sin duda uno de los mayores damnificados de la semana. Los 330.345 euros recaudados esta semana le permiten presentar un total de 1,19 millones de euros, aunque tiene complicado llegar a superar los 2 millones. Un techo recaudatorio que sí superará dentro de poco Vacaciones, que acumula 1,93 millones y apunta a que podría llegar a los 2,5. El fin de semana pasado acumuló 300.089 euros, un 7,64% menos.

Otro de los principales estrenos, Transporter Legacy, se cuela en séptimo lugar con 291.995. Repartidos en 231 pantallas, el balance es de 1.264 euros en cada una. Mal arranque para la nueva entrega de esta saga que, ahora mismo, aspira a quedarse en los 750.000 euros, y eso si tiene suerte. Por su parte, Cuatro fantásticos continúa su pronunciado descenso, en esta ocasión recaudando 264.421 euros, un 38,73% menos. Su total se queda muy cerca de los 3 millones, cifra que superará en estos días, pero nada hace pensar que pueda crecer más allá de los 3,5-3,75 millones.

La cinta que sí parece aguantar el tirón de sus rivales más directos es Misión: Imposible – Nación secreta, que esta semana recauda 192.228 euros, un 29,3% menos. Tras cinco semanas de proyección acumula 5,84 millones, cifra bastante superior que la que presentan otros productos del género. No debería de tener problemas en situarse por encima de los 6 millones, aunque llegar más lejos sí parece una tarea imposible. El top 10 se cierra con otro estreno, Ático sin ascensor, que recauda 165.325 euros en 87 salas. Lo cierto es que la media, 1.900 euros, no es un mal arranque, aunque su exhibición limitada y el género al que pertenece van a suponer un freno en su recaudación, que tiene como principal objetivo llegar al medio millón de euros.

‘La isla mínima’ y ‘El niño’ centran las nominaciones de los Goya 2015


Imagen promocional de los Premios Goya 2015.

A estas alturas nadie puede negar que el cine español ha vivido uno de sus mejores años, si no el mejor. El público y la crítica han ido de la mano en las principales películas estrenadas a lo largo del año, lo que se ha traducido en una aceptación que ha ayudad, en cierto modo, a cambiar la imagen que todavía se tiene del cine nacional en muchos sectores, considerándolo como un cine mediocre o de baja calidad frente al americano. Más allá de que esta aseveración nunca ha sido cierta (la diferencia entre ambos reside en el número de producciones, no en su calidad), el pasado 2014 ha consolidado a directores, actores y guionistas de nuestro país, y ha reiterado la calidad y profesionalidad del sector. Y todo esto se ha traducido en unos nominados a la 29 edición de los Premios Goya previsibles e incluso anunciados de antemano por diversos medios.

Pocas sorpresas, por tanto, en el acto de presentación que tuvo lugar en la Academia de Cine. La isla mínima (17 candidaturas), El niño (16 candidaturas), Relatos salvajes (9 candidaturas) y Magical girl (7 candidaturas) parten como favoritas al cosechar la mayor parte de las nominaciones en las principales categorías. Al final del texto, como siempre, os dejo el enlace a los nominados de este año, pero antes es conveniente poner el foco en algunos aspectos curiosos que ha dejado esta presentación. A falta de sorpresas, una de las nominaciones más llamativas ha ido a parar, precisamente, para Relatos salvajes, que compite tanto en Mejor Película como en Mejor Película iberoamericana al contar con capital nacional y argentino. Curiosamente, en el extenso reparto de este film solo encontramos a un nominado, Ricardo Darín (Elefante blanco), lo cual no solo no se ajusta a la realidad de la película sino que supone un cierto menosprecio a la calidad del resto del reparto.

Tampoco es una sorpresa la ausencia de Ocho apellidos vascos en las principales categorías. Solo los actores secundarios y Dani Rovira como Actor Revelación logran colarse entre los nominados. En principio, el que parte con mejor posición es Karra Elejalde (También la lluvia), aunque no parece tener demasiadas posibilidades. En este contexto llama la atención la ausencia de Clara Lago (La cara oculta), que habría hecho pleno en las nominaciones del reparto. En este sentido, es justo reconocer la valentía de la Academia al nominar a Macarena Gómez por su rol en la cinta de terror Musarañas. Que una película de estas características se cuele en una entrega de premios siempre debe ser bienvenido, sobre todo si lo hace en otra categoría como la de Mejor Director Novel. Igualmente, que Natalia Tena, actualmente disfrutando del éxito de Juego de Tronos, entre como posible Mejor Actriz Revelación por 10.000 km supone un notorio respaldo a actores y actrices que están logrando el éxito fuera de nuestras fronteras antes que en el territorio nacional.

Resulta interesante también comprobar cómo algunas categorías reflejan algunas debilidades que ha tenido nuestra cartelera durante este último año. Que en la categoría de Mejor Película de Animación compitan producciones tan dispares como Mortadelo y Filemón contra Jimmy el Cachondo con La tropa de trapo en la selva del arco iris es un claro síntoma del desequilibrio existente en este género. Teniendo en cuenta que la primera compite en categorías como Mejor Guión Adaptado, se postula como la gran vencedora en lo que a animación se refiere. Igualmente, que las nominadas a Mejor Película Europea sean películas triunfadoras en los premios europeos y cintas que han sido éxitos incuestionables en sus países de origen da una idea del sentido de esta categorías. Considerar como posible candidata un film como Dios mío, ¿pero qué te hemos hecho? obliga, por extensión y coherencia, a nominar como Mejor Película a Ocho apellidos vascos.

Sea como fuere, lo que parece evidente es que, salvo sorpresa, los principales premios se los repartirán entre La isla mínimaEl niño, dejando el resto de categorías para el resto de éxitos del cine español que se han dado cita durante el pasado año. La entrega de premios, que este año tendrá lugar el 7 de febrero, estará presentada por el nominado Dani Rovira.

Nominados a los Premios Goya 2015 (29ª edición)

‘Torrente 5’ se convierte en el mejor estreno del 2014


Las previsiones se cumplieron. Si alguien pensaba que el fenómeno Torrente estaba caduco o desfasado se equivocaba, y de qué forma. La nueva entrega de la saga no solo entra directamente en el número uno, sino que lo hace con la mayor recaudación de salida, superando los récords impuestos por otros dos films españoles. Para que luego digan que las sagas cinematográficas son algo innecesario. Gracias a este film la taquilla española crece un 33,6%, alcanzando la cifra de 7,53 millones de euros, algo que no se veía desde los meses de Ocho apellidos vascos, allá por marzo. Buenas noticias, por tanto, para el cine español y la recaudación en general, aunque si se entra en detalle el resto del top 10 presenta un comportamiento muy distinto.

Pero comencemos con Torrente 5: Operación Eurovegas, que debuta en el ranking con 3,71 millones de euros, es decir, casi la mitad de la taquilla del fin de semana. Estrenada en 792 salas, la recaudación media alcanza los 4.689 euros, lo que la convierte en todo un fenómeno cinematográfico cuyo éxito es muy difícil de vaticinar, aunque parece evidente que los 10 millones de euros los superará en unos pocos días. Su techo, por tanto, habría que situarlo cerca de los 20 millones en un primer momento, a la espera de ver cómo reacciona ante los próximos estrenos. Muy lejos queda La isla mínima, que a pesar de ser la película que mejor soporta la llegada de Torrente, recauda 808.822 euros, un 15,9% menos que hace siete días. En su segunda semana acumula 2,17 millones de euros, y todo apunta a que terminará alrededor de los 7,5 millones.

El tercer puesto es para El corredor del laberinto, que reduce sus ingresos un 40%, hasta recaudar 635.539 euros. Pierde de este modo el número uno, pero eso no parece motivo para el desaliento de este film de ciencia ficción juvenil. Su balance global roza los 4 millones de euros, teniendo relativamente fácil alcanzar los 5 millones y, casi con toda seguridad, los 6 millones de euros. Por su parte, El niño es el film que peor aguanta la llegada del policía español más casposo. En su sexta semana pierde un 45,3%, quedándose en los 522.811 euros obtenidos durante el fin de semana. Eso sí, su total está a las puertas de los 15 millones, cantidad que superará en los próximos días si no ocurre nada extraño. Tendrá complicado llegar a los 18 millones, pero en cualquier caso puede presumir de ser una de las cintas más taquilleras del año.

En la mitad del ranking se sitúa la comedia Un viaje de diez metros, que marca otra brecha en el box office al recaudar 214.718 euros, un 33% menos que la semana pasada. Tras unos 10 días en cartelera sus ingresos globales son de 656.179 euros, por lo que parece complicado que llegue mucho más lejos del millón de euros. Lo normal será que se quede en los 1,5 millones cuando abandone las salas. Otro estreno, Ahí os quedáis, se cuela en la sexta posición con 173.045 euros repartidos en 125 pantallas, lo que arroja un balance de 1.385 euros. No son datos demasiado negativos teniendo en cuenta el tipo de comedia que es y el público al que va dirigida. Lo normal es que crezca hasta el entorno del millón de euros, pero no parece probable que llegue a superarlo.

El reestreno de Frozen: El reino del hielo: Sing along entra directamente en el séptimo puesto con 172.477 euros repartidos en 155 salas. La media es de poco más de 1.100 euros, pero es suficiente para seguir engrosando las arcas de la productora en España, que aumentan hasta los 17,48 millones de euros acumulados. Esta nueva presencia en salas permitirá al film acercarse a los 18 millones de euros, puede que incluso superarlos, aunque poco más. En la siguiente posición encontramos La entrega, cuyos 148.696 euros suponen un descenso del 38,4% respecto al fin de semana anterior. Su total es de los más bajos del top 10, casi medio millón de euros, y si no ocurre nada extraño lo más probable es que termine en unos 750.000 euros, puede que algo más. En cualquier caso, el millón de euros no parece asequible.

La penúltima posición es para Operación Cacahuete, que esta semana pierde su condición de película con mejor comportamiento del ranking. Sus 147.164 euros representan un descenso del 27,5%, y dejan su recaudación total en 2,33 millones de euros en siete semanas. Con un poco de suerte terminará en los 2,75 millones, puede que incluso se quede a las puertas de los 3 millones. Con el mismo número de semanas en cartel está Lucy, que esta semana cierra el box office. Durante el fin de semana perdió un 50,2% de recaudación, por lo que sus ingresos alcanzaron los 126.496 euros. Eso sí, su balance total es de algo más de 10 millones, cantidad que puede crecer hasta los 10,5 millones, pero no mucho más.

Álex de la Iglesia lidera el cine español y embruja la taquilla


Tal vez sea la excepción que confirma la regla, pero durante el pasado fin de semana el cine español salvó la taquilla, lo cual quiere decir que en España el cine patrio gusta siempre y cuando tenga un interés y una calidad mínimos. Gracias sobre todo a las tres películas nacionales que están en lo más alto del top la recaudación durante los tres días fue de 5,6 millones, más de un millón de euros que hace siete días y, tal vez lo más destacable, concentrando más de la mitad de los datos entre los cuatro primeros films, como decimos tres de ellos españoles.

Si la semana pasada era Justin y la espada del valor la película que más recaudaba, hoy hay que señalar a Las brujas de Zugarramurdi, que logra unas muy buenas cifras, superando el millón de euros y los 3.000 euros por sala. Concretamente, 1,24 millones en 387 salas con 3.200 euros por cada una. Unos datos que no se conocían desde los grandes estrenos del verano y que sitúan al cine español en una posición privilegiada. Ahora habrá que ver cómo aguanta el tirón de los próximos estrenos, pero no sería extraño que terminara alrededor de los 6 millones de euros.

Por su parte, el estreno de acción 2 guns se coloca en segundo lugar con 860.000 euros repartidos en 334 pantallas, es decir, una media de 2.574 euros. A priori parece que va a ser una de las más afectadas por los nuevos estrenos, lo que sumado al hecho de no haber superado el millón de euros no le augura un futuro más allá de los 3 millones de euros. La sorpresa de la semana la da Justin y la espada del valor, que no solo logra la medalla de bronce del top 10, sino que lo hace mejorando sus cifras un 3% respecto a la semana anterior. 625.000 euros que completan un total de 1,35 millones de euros en su segunda semana, por lo que parece evidente que superará los 2 millones, e incluso podría llegar a los 3 si continúa esta mejora.

La gran familia española se cuela en cuarta posición con un descenso del 22%, lo que deja la recaudación en unos 0,44 millones de euros. Tercera semana y se coloca en los 2,17 millones de euros, por lo que no sería raro que terminara por encima de los 3 millones. A mitad del ranking nos encontramos con Rush, segunda semana también para este biopic que recauda casi 0,3 millones de euros (un 35% menos) y acumula ya alrededor del millón de euros. Tampoco parece que se esperase mucho más de un film de estas características, y 1,5 millones se antojan un mínimo más que presumible, no llegando a superar los 2 millones casi con toda probabilidad, aunque el hecho de que se hable en algunos círculos de sus posibles nominaciones a los Oscar podría jugar en su favor.

El sexto puesto es para Percy Jackson y el mar de los monstruos, que desciende un 19% y logra 0,29 millones de euros, una cifra muy próxima al film sobre la Fórmula 1 y que mejora lo ocurrido hace siete días. Con todo, acumula ya 1,6 millones de euros, siendo los 2 millones un máximo más que posible al final de su vida comercial en salas. Asalto al poder es la siguiente que encontramos en el ranking. Su recaudación del fin de semana es de 280.000 euros aproximadamente, lo que representa una caída del 42%, sin duda propiciada por el estreno de acción de la semana. En su tercera semana se queda en los 2,2 millones de euros, teniendo como objetivo más alto los 3 millones.

Centrándonos ya en los puestos más bajos del top 10 nos encontramos con Epic: El mundo secreto, que mejora también un tanto su recaudación, logrando unos 236.000 euros y quedándose a las puertas de los 4 millones en total, los cuales superará casi con toda probabilidad en la próxima semana. R.I.P.D.: Departamento de policía mortal registra el mayor descenso de este ranking, un 50%, y se queda en unos 0,22 millones de euros. En esta su segunda semana acumula poco más de 830.000 euros, por lo que alcanzar los 2 millones cuando abandone las salas se puede considerar su techo. Por su parte, Jobs pierde un 37% y logra 184.000 euros, logrando un total de algo más de medio millón de euros y cerrando esta semana el top 10. Con algo de suerte el biopic de Steve Jobs llegará al millón de euros. Finalmente, señalar que Kon-Tiki se estrenaba en unos 100 cines y recauda 126.000 euros, lo que arroja una media algo baja por sala teniendo en comparación con los otros estrenos y, sobre todo, con la cierta repercusión que la precedía. Se queda fuera de los 10 primeros por muy poco, y tendrá complicado llegar al medio millón de euros.

‘Las brujas de Zugarramurdi’: si es que los hombres no aprenden…


Carolina Bang es una de 'Las brujas de Zugarramurdi' que captura a Hugo Silva y Mario Casas.Álex de la Iglesia va camino de convertirse en un auténtico icono del cine español, si es que no lo es ya con clásicos como El día de la bestia (1995) o La comunidad (2000). Puede que su cine se asocie siempre con el exceso, el humor negro y el tono fantástico y algo frenético de las temáticas que aborda, pero sea como sea sus historias, vibrantes y muy bien narradas con la cámara, saben tocar las teclas necesarias para entretener y al mismo tiempo radiografiar una sociedad, la española, marcada por muchos tópicos y mitos. Su última película viene a confirmar lo que parece saber todo el mundo pero nadie se atreve a confesar: que las mujeres son todas unas brujas y que los hombres, tan listos y seguros de sí mismos, son en el fondo unos fracasados que tropiezan siempre con la misma piedra.

Evidentemente, las cosas no son siempre así, pero el cliché permite al director bilbaíno componer una huida frenética hacia ninguna parte por parte de unos personajes acabados, a cada cual más estúpido, incapaces de comprender los errores que les han llevado a su situación. Una huida, por cierto, que imprime al film un ritmo trepidante que no cesa prácticamente en ningún momento, combinando acción, diálogo y humor de forma tan natural que ninguno de ellos podría existir sin el otro. Buena culpa de todo esto la tiene el guionista, Jorge Guerricaechevarría, colaborador habitual de De la Iglesia y posiblemente uno de los mejores del panorama actual español (suyo es, por ejemplo, el libreto de Celda 211). Sus diálogos, frescos y dinámicos, así como el desarrollo de la trama, bastante coherente hasta su tercio final, forman los dos grandes pilares de una película que el director sabe aprovechar a las mil maravillas con las herramientas de que dispone, es decir, cámara y actores.

Porque sí, la realización de Álex de la Iglesia es impecable y consigue algunos planos hilarantes e inolvidables (por cierto, atentos al humor negro que impregna los títulos de crédito iniciales), pero la labor de los actores es sencillamente indescriptible. Hablar de Carmen Maura (Volver) o Terele Pávez (Nudos) sería reincidir en dos grandes actrices que son capaces de llenar la pantalla con una simple mirada. En realidad, los que sorprenden son Hugo Silva (En fuera de juego) y Mario Casas (Carne de neón), este transformándose en un macarra de tres al cuarto cuya cobardía sale a relucir cuando se menciona el nombre de su novia. La labor de ambos, sobre todo el segundo, permite pensar que tienen bastantes más registros de los que hasta ahora se les ha confiado, y abre las puertas a futuras interpretaciones que les permitan crecer en su campo. Por no mencionar la presencia de Carlos Areces (Extraterrestre) y Santiago Segura (Torrente 4), tal vez lo más hilarante y paródico del conjunto.

Esto no impide, sin embargo, que el final no termine siendo una absoluta entrega al estereotipo puro y duro. Toda la originalidad y crítica social (muy marcada, sobre todo al comienzo) que desprende Las brujas de Zugarramurdi hasta ese momento desaparece para dar rienda suelta a los efectos y la acción desmedida, desvirtuando en cierto modo todo lo conseguido hasta entonces. Claro que para ese momento poco importa, pues las sensaciones dejadas hasta entonces duran incluso varias horas después de que se enciendan las luces de la sala. Sobre todo lo que se desprende de esa especie de epílogo final: que los hombres, por mucho que conozcan la verdadera naturaleza de las mujeres, están condenados a tropezar en los mismos errores. Ante esto, la pregunta que cabe hacerse es: ¿Quién sale peor parado de la película? ¿Los hombres o las mujeres?

Nota: 7,5/10

El cine español lidera una mala taquilla


Un nuevo descenso de la taquilla. Tercera semana en caída libre que, la verdad, se veía venir. Ninguno de los estrenos tenía el atractivo suficiente para que la gran masa de espectadores españoles acudiese a las salas, aunque sí tenían la capacidad de atraer a su público más fiel. Prueba de ello es que prácticamente todo el top 10 presenta unas recaudaciones similares. Sin ir más lejos, entre el primer puesto y el décimo hay una diferencia de casi medio millón, mientras que la semana pasada fue de un millón de euros. En cualquier caso, un buen fin de semana para el cine español aunque sea sacando fuerzas de un flojo fin de semana de 4,4 millones de euros.

Como decimos, las películas españolas lideran el ranking. Justin y la espada del valor logra el primer puesto con 591.000 euros repartidos en 457 salas, lo que deja una media de unos 1.300 euros por pantalla. Sin duda le ha afectado mucho el tardío estreno que ha tenido, aunque la ausencia de rivales directos en estas fechas podría mantenerla en cartel durante varias semanas, sobre todo si el boca oreja entre los más pequeños es sólido. Por ahora su techo no debería superar los 2,5 millones de euros. Por su parte, La gran familia española aguanta el tipo y logra poco más de 565.000 euros en su segunda semana (22% menos), obteniendo la medalla de plata y acumulando 1,53 millones de euros. Su límite de 3 millones de euros se mantiene.

La tercera posición es para Asalto al poder, que pierde casi un 53% respecto a la semana de su estreno y se queda en 0,48 millones de euros. Su cifra global es ya de 1,78 millones, y aunque parece que los 3 millones de euros podría ser el total a recaudar, habrá que ver cómo evoluciona ante los próximos estrenos, pues podría incluso perder más fuerza. A continuación otro estreno, Rush, cuyos 455.000 euros en 337 pantallas deja una media de 1.350 euros. La cifra no es mucho para el atractivo de la película, y si el público no muestra más interés en las próximas semanas será complicado que supere los 2 millones de euros.

En mitad de la tabla se sitúa otro estreno, R.I.P.D.: Departamento de policía mortal, que consigue 0,44 millones de euros. Su media por sala es de poco más de 1.000 euros, lo cual no augura un futuro muy prometedor para la película, sobre todo cuando empiece a perder esta distribución inicial de 416 salas. Podría superar el millón de euros, pero no parece probable que llegue mucho más lejos. Percy Jackson y el mar de los monstruos es el siguiente film del ranking. Su descenso del 48,6% deja la recaudación del fin de semana en casi 364.000 euros en su segunda semana, presentando un total de 1,2 millones de euros, teniendo como objetivo principal alcanzar los 2 millones.

El otro gran estreno de la semana, Jobs, se queda en el puesto séptimo con una cantidad ligeramente superior a los 292.000 euros repartidos en 171 pantallas. 1.709 euros es, por tanto, la media por sala, lo que tampoco permite augurar un futuro prometedor. Va a tener realmente difícil alcanzar el millón de euros. No es hasta la octava posición que encontramos otra cinta de animación. Epic: El mundo secreto, se queda a las puertas de los 230.000 euros, un 43% menos que hace siete días. Tras un mes en cartel lleva recaudados 3,6 millones de euros, y con algo de suerte podría terminar superando los 4 millones.

Terminamos este repaso a las películas más taquilleras con Riddick, que en su tercera semana se queda en 0,15 millones de euros (-52,2%) y un total de 1,88 millones de euros, teniendo al alcance de la manos los 2 millones, que los superará por poco (si es que los supera) al final de su vida comercial, y con El Llanero Solitario, cuyos aproximadamente 110.000 euros suponen el mayor descenso del top 10 (un 54,1%). Su total es ya de 5,6 millones de euros, y como mucho se quedará a las puertas de los 6 millones cuando abandone el circuito de las salas.

‘La gran familia española’: un novio para dos hermanas


Los integrantes de 'La gran familia española' se preparan para la boda.La trayectoria de Daniel Sánchez Arévalo, director de esta comedia con el fútbol como telón de fondo, es digna de análisis. A pesar de que sus películas son exitosas en líneas generales, su figura como director no goza del mismo bombo que, por ejemplo, si tienen otros directores jóvenes que están despuntando en el cine español. Y lo irónico es que muchos de ellos no son necesariamente mejores. Todo esto viene a cuento porque su última película, La gran familia española, tiene la posibilidad de ser elegida para representar a España en las candidatas a Mejor Película de Habla No Inglesa de los próximos Oscars. Y méritos tiene, sobre todo por la historia.

Y no me refiero al hecho de que recupere el gol de Iniesta en el Mundial de Sudáfrica, algo que por cierto inyecta una esperanza muy necesaria en los tiempos que corren, sino a los enredos familiares, a los secretos y a esa extraña ley por la cual toda familia tiene algún miembro poco normal. La forma de retratar a estos cinco hermanos que homenajean al film Siete novias para siete hermanos (1954), cada uno con sus problemas, sus neurosis y sus mentiras, es brillante en su concepción, pero lo es aún más en su desarrollo, provocando mil y una situaciones que más que la carcajada fácil crean y acumulan una serie de situaciones hilarantes. Tal vez los actores no estén todos a la altura, pero en líneas generales logran sus objetivos, destacando entre ellos Roberto Álamo (Un buen día lo tiene cualquiera) y Antonio de la Torre (Lope). Las secuencias que comparten ambos son algunas de las mejores.

El film en sí mismo puede verse como una comedia sencilla y natural, pero analizando la trama hay mucho más. Durante la mayor parte de su metraje se mueve entre el drama de un padre enfermo y la comicidad de unos jóvenes cuya boda por principios está destinada al fracaso, pero es en su tercio final, en su resolución, donde Sánchez Arévalo da un giro argumental para convertirla en una historia de amor, y no precisamente de los protagonistas. Aunque parezca secundaria, dicha revelación da sentido al contexto de la trama y obliga a ver buena parte de la historia desde otro punto de vista. Al final, el hecho del partido de fútbol apenas sirve de apoyo, quedando relegado prácticamente a algunos gags visuales y verbales.

Desde luego, La gran familia española no es una película perfecta. Buena parte de sus fallos tienen que ver con algunos de los actores, sobre todo con los menos experimentados y ese trío amoroso entre un chico y dos hermanas. Pero el tono general del relato, así como algunos hallazgos narrativos muy interesantes (la conversación final de cada una de las familias es inmejorable), la convierten en un film atractivo, divertido y esperanzador, muy en la línea de sus anteriores trabajos, confirmándole a su vez como uno de los directores que más cuidan las tramas y los personajes del panorama actual en nuestro país.

Nota: 7/10

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