‘Los mercenarios 2’: es la hora de las tortas


Desde un punto de vista dramático, la historia es inexistente. Si se tuviese que tener en cuenta la inteligencia o sutileza de los diálogos, la película no pasaría de una serie B. Pero en el cine, como en cualquier ámbito donde los gustos y los sentimientos jueguen un papel fundamental, existe lo que se llama un placer culpable. Y esta fiesta de acción, testosterona y rostros clásicos de los años 80 y 90 del siglo pasado pertenece a este tipo de placeres. Disfrutar con ella o repudiarla son las dos únicas emociones que pueden sentirse con esta ensalada de tiros, puñetazos y frases referenciales. No hay término medio.

Y, en cierto modo, eso es lo mejor de la película. Si algo define a esta continuación de Los mercenarios (la única conexión son los personajes y un pequeño diálogo que alude a la primera parte) es el exceso. Los tiroteos son salvajes; las peleas cuerpo a cuerpo, demoledoras; incluso los diálogos dinamitan cualquier posibilidad de tomar en serio a este grupo de héroes de acción que, como se dice al final del film, “deberían estar en un museo”. Pero todo ello, tomado con el sentido de humor necesario, convierte a esta película de Simon West (The Mechanic) en un entretenimiento puro, algo que no es necesariamente malo.

Aunque pueda sonar extraño, decir que la película es mala no sería justo. Desde luego, si lo que se busca es un thriller inteligente con dosis de acción, mejor no cruzar la puerta de la sala. Ahora bien, si lo que se pretende es una mera distracción de los problemas del mundo y aprender mil y una formas de matar a un hombre, Los mercenarios 2 es idónea, casi perfecta. Y eso es lo que buscan a toda costa Sylvester Stallone (Rocky), Arnold Schwarzenegger (Mentiras arriesgadas) y Bruces Willis (La jungla 2): entretener a un público fiel al mismo tiempo que presentan un homenaje a sus horas frente a las películas de todos los actores.

Porque sí, lo mejor (o al menos lo más hilarante del conjunto) son los numerosos homenajes a viejos personajes, a movimientos de lucha e, incluso, a la mitología formada alrededor de algunos actores. Ver a Schwarzenegger decir la mítica frase de Bruce Willis en Jungla de cristal o escuchar una reconocible banda sonora del oeste mientras aparece en escena Chuck Norris son homenajes en estado puro que se enmarcan en esa línea del exceso que antes mencionaba. Aquí no hay cabida para los remilgos de ningún tipo. Habrá quien piense que la película no merece el gasto de una entrada; habrá quien considere acabadas a sus estrellas; otros disfrutarán como niños. Sea como sea, es entretenimiento del de toda la vida.

Nota: 6,5/10

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Stallone y ‘Los mercenarios 2’ llegan para arrasar la taquilla


Para todos aquellos espectadores que crecieron viendo a héroes de acción como Arnold Schwarzenegger (Comando) o Sylvester Stallone (Máximo riesgo), la llegada a las carteleras de Los mercenarios 2 puede ser todo un homenaje a esos años de adolescencia donde las explosiones, las peleas y las contundentes frases estaban exentas de efectos digitales. Claro que para muchos otros ver a un grupo de viejas glorias repartiendo mamporros a sus sesenta y pico años (más o menos) puede resultar cómico. Sea como fuere, es el estreno de la semana, aunque llega acompañado de otros títulos, algunos igual de famosos, aunque por otros motivos.

Como solía ocurrir con las cintas de acción de los años 90 del pasado siglo, el argumento de Los mercenarios 2 no es más que una excusa como lo fue en su primera parte… lo cual no quiere decir que no sea entretenida. En esta ocasión, el grupo de mercenarios acude a una misión a priori sencilla, pero algo se tuerce y muere uno de sus miembros. Su búsqueda de venganza, además de dejar un rastro de destrucción a su paso, les hará toparse con la amenaza de cinco toneladas de plutonio, más que suficientes para cambiar el equilibrio del mundo. Desde luego, quien espere ver algo más que acción y humor en la cinta dirigida por Simon West (The Mechanic) que no pague una entrada. Frente a la cámara están todos (y al decir todos, nos referimos a TODOS) los héroes de acción, más incluso que en Los mercenarios. A los ya mencionados Stallone y Schwarzenegger se suman Jason Statham (Safe), Jet Li (El asesino), Dolph Lundgren (Masters del Universo), Chuck Norris (Desaparecido en combate), Jean-Claude Van Damme (Soldado universal), Bruce Willis (Jungla de cristal), Terry Crews (El sexto día), Randy Couture (Cinturón rojo) y Liam Hemsworth (Los juegos del hambre).

Desde Noruega, y siguiendo la moda de las adaptaciones tanto a cine como a televisión de la novela negra nórdica, llega Headhunters, producción del 2011 dirigida por Morten Tyldum (Buddy) y que cuenta la historia de un cazatalentos cuyo tren de vida es muy superior al que debería tener, todo porque su segundo oficio es el robo de obras de arte. Cuando un candidato, cuya posesión más valiosa es un cuadro de gran valor, a consejero delegado de la compañía para la que trabaja se cruce en su vida comenzará una cacería con el objetivo de poner fin a los problemas financieros del cazatalentos. Protagonizan este thriller Aksel Hennie (Max Manus), Nikolaj Coster-Waldau (Jaime Lannister en Juego de tronos), Julie R. Ølgaard (A Viking Saga) y Synnøve Macody Lund, que debuta como actriz.

Cuatro años de disputas y problemas financieros han permitido, por fin, que Manolete, la versión cinematográfica de los últimos años de vida del torero y su relación con la actriz Lupe Sino, vea la luz. Drama y toreo se unen en este film coproducido entre Estados Unidos, España, Reino Unido y Francia, y que ha sido dirigido por Menno Meyjes (El niño de Marte) y protagonizado por Adrien Brody (El pianista), Penélope Cruz (Volver). Entre los secundarios de lujo cabe encontrar a Juan Echanove (La flor de mi secreto), Santiago Segura (Torrente, el brazo tonto de la ley), Ann Mitchell (The Deep Blue Sea) y Josep Linuesa (Carmen).

Un joven se reúne con un anciano escritor con el fin de mecanografiar su última novela. Aunque no consigue el puesto, decide empezar una novela, y para ello toma como base un romance que tuvo hace años, cuando estudiaba Literatura. Esta es la premisa del último estreno del fin de semana, Bonsái, drama portugués de 2011 que dirige Cristián Jiménez (Ilusiones ópticas) y protagonizan Diego Noguera (Turistas), Nathalia Galgani, Gabriela Arancibia y Trinidad González (Ausente).

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