‘París puede esperar’ hasta que lleguen ‘Los vigilantes de la playa’


Acción, romance, intriga y, sobre todo, mucha comedia, es lo que protagoniza los estrenos de este viernes, 16 de junio. Un viernes marcado por la llegada de una de las películas del verano, adaptación a la pantalla grande una serie de televisión que marcó a toda una generación. Por supuesto, no es la única novedad. De hecho, y a diferencia de fines de semana anteriores, llegan numerosas novedades que abren todo un abanico de posibilidades cinematográficas.

Pero hay que comenzar por Baywatch: Los vigilantes de la playa, versión cinematográfica de la producción televisiva de los años 90 que, en esta ocasión, mezcla comedia, acción y drama para narrar cómo el socorriste Mitch Buchannon y un novato al que debe acoger a pesar de sus desencuentros se enfrentan a toda una trama criminal que amenaza el futuro de la Bahía que protegen, para lo que contarán con todo un equipo de socorristas. Seth Gordon (Cómo acabar con tu jefe) es el responsable de poner en imágenes esta historia cuyo reparto está encabezado por Dwayne Johnson (Un espía y medio), Zac Efron (Malditos vecinos 2), Alexandra Daddario (San Andrés), Priyanka Chopra (Gunday), Jon Bass (Loving), Kelly Rohrbach (Wilt) e Ilfenesh Hadera (serie Billions), a los que se suman la presencia de actores de la serie original como David Hasselhoff (Giro inesperado) y Pamela Anderson (Blonde and blonder).

Estados Unidos y Japón colaboran en París puede esperar, comedia romántica con dosis dramáticas escrita y dirigida por Eleanor Coppola en la que es su primera película de ficción en pantalla grande. Su trama arranca cuando la mujer de un exitoso productor de Hollywood inicia un viaje en coche junto al socio de su marido para ir a París. Sin embargo, lo que debería ser un recorrido de siete horas se convierte en un viaje de exploración de Francia y de autodescubrimiento para la mujer. Diane Lane (Batman v Superman: El amanecer de la Justicia) es la principal protagonista de esta historia, en la que también podemos ver a Alec Baldwin (La verdad duele), Arnaud Viard (Plus haut), Cédric Monnet (Par accident) y Élodie Navarre (El arte de amar).

Desde norteamérica, esta vez en colaboración con España, llega también Animal de compañía, thriller de terror cuyo punto de partida es el secuestro de una joven por parte de un trabajador de un refugio de animales, enamorado de ella pero rechazado. Poco a poco el encierro irá desvelando la verdad sobre la chica, con lo que su secuestrador descubre que tienen más cosas en común de las que inicialmente creía. Este segundo largometraje del director español Carles Torrens (Emergo) está protagonizado por Dominic Monaghan (Soldados de fortuna), Ksenia Solo (Desaparecida), Jennette McCurdy (Minor details), Da’Vone McDonald (Vaya resaca), Nathan Parsons (serie True blood) y Janet Song (Palo alto).

Antes de entrar de lleno en las novedades europeas, esta semana también llega Cosecha amarga, drama romántico de corte histórico con capital canadiense cuya trama se ambienta en la Ucrania de los años 30, bajo el gobierno de Stalin. En este contexto surge el amor de una joven pareja, que luchará contra las políticas genocidas que se están implantando en el país. Dirigida por George Mendeluk (Fight or flight), la cinta está protagonizada por Barry Pepper (Matar al mensajero), Max Irons (La dama de oro), Tom Austen (La leyenda de la tumba del dragón), Samantha Barks (Los miserables), Terence Stamp (Big Eyes) y Aneurin Barnard (El secreto del cofre de Midas).

Desde Irlanda y Reino Unido llega I am not a serial killer, thriller dramático con dosis de terror que adapta la novela de Dan Wells y cuya trama se centra en un joven de una pequeña localidad del medio Oeste norteamericano cuya mayor obsesión son los asesinatos en serie. Cuando una ola de sangrientos crímenes asola su pueblo, su meta será dar caza al asesino, aunque durante el proceso deberá luchar contra sus propios demonios. Billy O’Brien (Scintilla) es el encargado de dirigir el film, cuyo reparto está encabezado por Max Records (El canguro), Christopher Lloyd (Mil maneras de morder el polvo), Laura Fraser (Flutter), Karl Geary (The Burrowers) y Matt Roy (Wilson).

Entre los estrenos españoles destaca Señor, dame paciencia, comedia que arranca cuando fallece la mujer de un banquero muy conservador, muy del Real Madrid y muy gruñón. La última voluntad de la esposa es que su familia pase un fin de semana junta para que esparzan sus cenizas en el Guadalquivir. Un viaje que pondrá a prueba la tolerancia del hombre, ya que sus hijos, con los que hace tiempo que no se habla, llegan con unas parejas que no soporta. Una de sus hijas con un catalán del Barça que quiere que su nieto se eduque en un colegio bilingüe catalán-inglés; otra aparece con un joven anti-sistema; y su hijo, que salió del armario hace poco, llega con su novio vasco de origen senegalés. Escrita y dirigida por Álvaro Díaz Lorenzo (La despedida), en su amplio reparto encontramos nombres como los de Jordi Sánchez (Cuerpo de élite), David Guapo (Barcelona, nit d’hivern), Megan Montaner (Dioses y perros), Andrés Velencoso (Fin), Salva Reina (Villaviciosa de al lado), Paco Tous (El guardián invisible), Silvia Alonso (La corona partida), Rossy de Palma (Julieta) y Eduardo Casanova (serie Aída).

También española es la cinta Júlia ist, ópera prima de Elena Martín que, en clave dramática, narra el viaje de una joven universitaria que decide ir a Berlín de Erasmus, abandonando así su hogar por primera vez en su vida. Sin embargo, la experiencia no es como había imaginado. Una ciudad fría y gris la recibe de forma gélida, por lo que deberá confrontar la realidad con sus expectativas. La propia Martín protagoniza esta historia, estando acompañada ante las cámaras por Oriol Puig (Blog), Laura Weissmahr y Carla Linares (Les amigues de l’Àgata).

España participa también en el film Ignacio de Loyola, producción filipina dirigida a cuatro manos por Paolo Dy y Cathy Azanza, quienes debutan de este modo en el largometraje. Como su título indica, la obra aborda la vida del histórico personaje desde su participación en la Batalla de Pamplona hasta la fundación de la Compañía de Jesús, abordando de este modo su conversión gracias a la lectura de los textos sagrados. Andreas Muñoz (Nodo), Javier Godino (Al final del túnel), Julio Perillán (Viral), Gonzalo Trujillo (serie Acacias 38), Isabel García Lorca (Cheeeese) y Lucas Fuica (La ley) encabezan el reparto.

El drama también es el género al que pertenece Cartas de la guerra, film portugués que adapta la novela de António Lobo Antunes en la que, a través de las misivas que un joven alférez médico envía a su esposa, se narra la Guerra Colonial portuguesa en Angola y la difícil situación que vivieron los soldados. Ivo Ferreira (Em Volta) se pone tras las cámaras de este drama que protagonizan Miguel Nunes (Cisne), Margarida Vila-Nova (Corrupção), Ricardo Pereira (Cosmos), João Pedro Vaz (Entre os dedos) y João Pedro Mamede.

Otro de los estrenos europeos es La vida de Anna, ópera prima de Nino Basilia, quien escribe y dirige este drama producido en Georgia que gira en torno a una madre soltera que tiene varios trabajos para poder mantener a su hijo autista. Dispuesta a darle una vida mejor, decide emigrar desde el país europeo a Estados Unidos, para lo que deberá intentar hacerse con un visado ilegal. Ekaterine Demetradze es el principal nombre del reparto.

Desde otros lugares del mundo proceden las siguientes novedades. La mujer del animal es un drama colombiano que arranca cuando una jovencita se escapa del convento de monjas en el que reside para irse a vivir con su hermana a un barrio marginal de Medellín. Allí conoce a su primo, que la secuestra y la obliga a casarse con él. Meses después tiene una hija, lo que unido al hecho de que su primo tiene a otra mujer retenida, da fuerzas a la joven para vencer su miedo y librarse del maltratador. Escrita y dirigida por Víctor Gaviria (Sumas y restas), la cinta está protagonizada por Natalia Polo, Tito Alexander Gomez y Jesús Vásquez.

Para finalizar, un film japonés con origen español. Mientras ellas duermen es el título del nuevo film de Wayne Wang (Sucedió en Manhattan), obra que adapta la novela homónima del escritor y periodista Javier Marias y que gira en torno a un escritor que, durante unas vacaciones con su esposa, empieza a seguir a una joven que se hospeda en su mismo hotel y que se hospeda con un hombre mayor. La obsesión que le provoca esta pareja le llevará a presenciar situaciones comprometidas que no debería conocer. El reparto está encabezado por Takeshi Kitano (Outrage 2), Shioli Kutsuna (Beck), Hidetoshi Nishijima (Hâmerun) y Sayuri Oyamada (Tokyo no uso).

‘Alguien voló sobre el nido del cuco’, la cordura vista a través de la locura


Si hay un actor que representa la locura es Jack Nicholson. La mayoría de sus papeles, tengan o no un componente psicótico, terminan por completarse y engrandecerse gracias al histrionismo que les imprime el actor de Mejor… imposible (1997). Claro que muchos de los papeles clásicos y memorables que ha abordado a lo largo de su exitosa y dilatada carrera son mentalmente inestables. Uno de ellos, sin embargo, combina ambos mundos, el de la locura y el de la cordura, de forma tan magistral que logró numerosos premios en 1975, entre ellos el Oscar a la Mejor Película, al Mejor Actor y a la Mejor Actriz, Mejor Director y Mejor Guión Adaptado de la novela de Ken Kesey. Dado que este fin de semana la locura y la psicología llegan de la mano de La sombra de los otros, aprovechamos para analizar Alguien voló sobre el nido del cuco.

Cervantes, en un momento del Quijote, plantea la eterna pregunta de quién está más loco, si aquel que actúa, habla y piensa de forma poco convencional o los que, riéndose de él, siguen la corriente a sus locuras. En cierto sentido, la película dirigida por Milos Forman (Amadeus), aborda esa idea con una fuerza dramática inusitada, brindando la oportunidad de conocer qué ocurre cuando un hombre cuerdo se ve sometido a la férrea disciplina de un manicomio en el que trata de sembrar el caos y el desorden. Claro que, en este caso, la pregunta que cabe realizarse es ¿quién está más loco? ¿el que entra forzado en un centro especializado o el que lo hace voluntariamente?

La respuesta, que se revela con el trágico y demoledor final, se entreteje a lo largo de sus algo más de dos horas a través de las conversaciones con los internos, los encontronazos con los representantes de la ley dentro de esos muros, y los diversos intentos del protagonista por romper no solo con la rutina, sino por trasladar algo del mundo cuerdo al interior del edificio.

Y si bien es cierto que todos los personajes del film poseen algún tipo de locura o de obsesión psicótica, la rebelión del personaje de Nicholson contra el orden establecido roza también la psicopatía. Su carácter insurrecto, unido a ese histrionismo del propio actor que mencionábamos al comienzo, le convierten en una persona que, en términos coloquiales, “está loca”, no tanto por una visión de la realidad que no se ajusta a la del resto de individuos como por sus constantes intentos de convertir a los internos en compañeros de juerga.

Unos locos de lujo

Pero este mensaje, a ratos enternecedor, a ratos cómicos, e irremediablemente trágico en su final, no alcanzaría la profundidad narrativa y emotiva que logra si no fuera por diversos elementos puestos la servicio de una historia única. Por supuesto, la puesta en escena de Forman, sobria y clásica, ayuda a la sensación de orden y control que reina en el psiquiátrico, y a la que Nicholson trata de hacer frente sin lograrlo. Igualmente, la fotografía, con predominantes tonos ocres y pálidos, imprimen la idea visual de un lugar ajeno al paso del tiempo, un mundo donde cada día es igual que el anterior, y donde la alegría aportada por los colores vivos, la música o el aire libre ha muerto de inanición.

A todo esto se suma, empero, la labor de todos los actores sin excepción, un reparto de auténtico lujo que investigó y adquirió las vivencias necesarias para afrontar con solvencia y credibilidad unos personajes cuyas sutilezas físicas y mentales debían estar perfectamente delineadas. Por aquello de que sus rostros son más conocidos, destacan un Danny DeVito (L. A. Confidential) casi irreconocible en su locura y un Christopher Lloyd en la que es su segunda película, y de la que sin duda tomo algún que otro elemento para su científico algo alocado en Regreso al futuro.

Son solo algunos de los nombres que conforman un crisol de personalidades a cada cual más extravagante, capaces de pasar al segundo de un estado de serenidad a la manifestación más radical de sus patologías. Con todo, no solo los internos ofrecen una labor excepcional. Louise Fletcher (Crueles intenciones) compone una enfermera terrorífica en su rectitud, una recreación del mal más puro que puede haber en una sociedad: la opinión única. Gracias a su labor, el espectador aprecia el resto de personajes como miembros indefensos de este pequeño microcosmos que existe en Alguien voló sobre el nido del cuco, y logra convencer al espectador de que, aunque pueden existir bondad y preocupación en sus decisiones, las oculta tras actos algo crueles o inapropiados.

En el fondo, el film no deja de ser una representación tan original como demoledora de lo que sería una sociedad que vive bajo el control de una dictadura. Todos sus miembros acatan las normas de un ente único que elimina la pluralidad de opiniones. Cuando una voz se alza en su contra… bueno, simplemente se hace todo lo posible para silenciarla. Un mundo donde la locura se ha extendido de tal forma que el único hombre cuerdo es considerado como el verdadero loco.

Diccineario

Cine y palabras

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