George Clooney lleva a Matt Damon a ‘Suburbicon’


A falta de una semana para el que sin duda es el estreno más esperado de este invierno por parte de los fans, este viernes 8 de diciembre aterrizan en la cartelera una serie de títulos tan variados como interesantes, algunos con posibilidades, al menos, de competir en la carrera de los Oscar y otros premios similares.

Uno de ellos es Suburbicon, lo nuevo de George Clooney como director tres años después de Monuments Men. Con un guión en el que participan los hermanos Coen (¡Ave, César!), la cinta se centra en una familia que ve cómo, en 1959, llegan a su pacífica comunidad residencial los primeros vecinos afroamericanos. La mudanza coincide con una serie de extraños sucesos y muertes que alterarán la paz del vecindario. Este thriller dramático está protagonizado por Matt Damon (La gran muralla), Julianne Moore (Kingsman: El círculo de oro), Oscar Isaac (X-Men: Apocalipsis) y Noah Jupe (El hombre del corazón de hierro).

Al thriller dramático también pertenece El libro secreto de Henry, film cuya trama gira en torno a una madre soltera que debe hacerse cargo de la educación de sus hijos, uno de los cuales es superdotado. Precisamente este joven, a través de su ingenio, buscará la ayuda de su madre y el modo de ayudar a una compañera de clase a librarse de los abusos de su padrastro. Colin Trevorrow (Jurassic World) se pone tras las cámaras para poner en imágenes la historia y dirigir a Naomi Watts (Shut In), Jaeden Lieberher (It), Jacob Tremblay (Wonder), Dean Norris (serie La cúpula), Sarah Silverman (La batalla de los sexos), Lee Pace (Guardianes de la galaxia) y Maddie Ziegler.

Hollywood y China colaboran en El gran desmadre (Malas madres 2), que como su propio título indica es la continuación de la comedia estrenada en 2016. En esta ocasión, el trío de madres protagonista deberá hacer frente a la Navidad, rebelándose contra los desafíos y las expectativas puestos en ellas para que todo salga bien. Para colmo, cada una de ellas tiene en sus casas a sus respectivas madres. Jon Lucas y Scott Moore (Noche de marcha) vuelven a ponerse tras las cámaras en esta alocada y gamberra producción protagonizada por Mila Kunis (El destino de Júpiter), Kristen Bell (Es la jefa), Kathryn Hahn (serie Transparent), Susan Sarandon (Una madre imperfecta), Christine Baranski (El caso Sloane) y Jay Hernandez (Escuadrón Suicida).

Fuera de Estados Unidos encontramos El sentido de un final, drama con toques de misterio producido en Reino Unido y que adapta la novela de Julian Barnes, cuyo argumento sigue los pasos de un anciano que vive solo y disfruta de una vida sin complicaciones ni preocupaciones. Todo cambia cuando recibe el testamento de la madre de una antigua novia de universidad. Dicho testamento es un diario, pero para tener acceso a su contenido deberá bucear en sus recuerdos y en sus viejos amores de juventud. Ritesh Batra (The lunchbox) dirige esta versión en cuyo reparto encontramos los nombres de Jim Broadbent (La leyenda de Tarzán), Charlotte Rampling (Assassin’s Creed), Michelle Dockery (serie Downton Abbey), Emily Mortimer (serie The newsroom), Matthew Goode (Aliados), Harriet Walter (Amor sin cita previa) y Joe Alwyn (Billy Lynn).

También de Reino Unido es El viaje, drama de 2016 dirigido por Nick Hamm (The hole) que narra los hechos reales relativos a la paz en Irlanda del Norte. En concreto, la trama aborda el viaje que los líderes del Partido de la Unión Democrática y del Sinn Fein tuvieron que realizar juntos durante las negociaciones. Un viaje en el que tuvieron que tomar una decisión que cambió el curso de los acontecimientos. Colm Meaney (Un talento increíble), Timothy Spall (Un golpe brillante), Freddie Highmore (serie Bates motel), Toby Stephens (serie Black sails), John Hurt (Hércules) y Catherine McCormack (Magia a la luz de la luna) encabezan el reparto.

Desde Italia aterriza en la cartelera Corazón puro, debut en la dirección de largometrajes de Roberto de Paolis. La historia arranca cuando una menor educada en un estricto catolicismo y un joven que solo ha conocido la pobreza se conocen en un campo de refugiados en las afueras de Roma, iniciando una historia de amor, liberación y dolor para ambos. Entre los actores destacan Selene Caramazza, Simone Liberati (Suburra), Barbora Bobulova (Dopo la guerra), Edoardo Pesce (Tommaso) y Stefano Fresi (Forever Young).

La representante española de la semana es Llueven vacas, ópera prima de Fran Arráez que, en clave dramática, narra la vida de una peculiar pareja que basa su día a día en un perverso juego consistente en que él propone y modifica la realidad a su antojo y ella acata sus decisiones incondicionalmente, lo que llevará el juego hasta sus últimas consecuencias. El reparto, plagado de relevantes nombres, siempre da vida a esos dos mismos personajes. Entre dichos nombres destacan María Barranco (La daga de Rasputín), Gemma Charines, Víctor Clavijo (La isla del viento), Secun de la Rosa (El bar), Asier Etxeandia (La novia), Laia Marull (Como estrellas fugaces), Eduardo Noriega (Perfectos desconocidos), Sergio Peris-Mencheta (El mal que hacen los hombres) y Maribel Verdú (El faro de las orcas).

Desde Canadá llega El vacío, película de 2016 dirigida a cuatro manos por Jeremy Gillespie y Steven Kostanski (Father’s day) que, combinando terror, ciencia ficción y misterio, narra la noche de pesadilla de un policía, que comienza cuando encuentra a un hombre ensangrentado en la carretera. Al llevarle al hospital comenzarán a sucederse todo tipo de extraños acontecimientos, desde una enfermera que asesina brutalmente a un médico después de arrancarse ella misma la piel de la cara, hasta un misterio que se esconde en los laberínticos pasillos del hospital. El reparto está encabezado por Kenneth Welsh (El arte de robar), Aaron Poole (Forsaken), Kathleen Munroe (Un hombre de familia) y Ellen Wong (Silent night).

Entre el cine americano también se estrena Kékszakállú, cinta argentina de 2016 que se inspira en la ópera ‘El castillo de Barba Azul’ para realizar un incisivo retrato de varios adolescentes a las puertas de la edad adulta que pasan por diferentes crisis derivadas del confort de clase. Este drama está dirigido por Gastón Solnicki (Süden) y protagonizado por Laila Maltz (Adiós entusiasmo), Katia Szechtman (Acá adentro), María Soldi (Noche) y Lara Tarlowski.

Corea del Sur, en colaboración con Alemania, produce En la playa sola de noche, drama realizado por Hong Sang-soo (Lo tuyo y tú) que gira en torno a una actriz que, tras un affair con un hombre casado, decide tomarse un tiempo para sí misma viajando a Hamburgo. Allí buscará respuesta a las preguntas que le asaltan sobre su relación, sobre sus sentimientos y sus deseos. Kim Min-hee (La doncella), Seo Young-hwa (26 nyeon), Jeong Jae-yeong (Ahora sí, antes no) y Muy Seong-kun (Niebla) encabezan el reparto.

La animación tiene a su único representante en My Little Pony: La película, adaptación a la gran pantalla de los famosos personajes de animación y la línea de juguetes. Con capital estadounidense y canadiense, la cinta tiene como punto de partida una oscura amenaza sobre Ponyville que pone en peligro a todos sus habitantes. Comienza así el viaje de los protagonistas para salvar su hogar, conociendo nuevos amigos por el camino y afrontando peligrosos retos. Dirigida por Jayson Thiessen (My Little Pony: Equestria girls), la película cuenta en su versión original con las voces, entre otros, de Uno Aduba (serie Orange is the new black), Emily Blunt (La chica del tren), Kristin Chenoweth (Hard sell), Taye Diggs (serie Empire) y Max Martini (Cincuenta sombras más oscuras).

Finalmente, en lo que a documental se refiere se estrena La isla de los monjes, cinta holandesa de 2016 dirigida por Anne Christine Girardot que se centra en la vida de un grupo de religiosos de clausura que abandonan el monasterio de Sión para trasladarse a un lugar más pequeño en el norte de Holanda, donde se replantearán su vocación y tratarán de atraer a otros voluntarios a su comunidad.

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‘Assassin’s Creed’: mucho asesino, poco credo


Michael Fassbender protagoniza la adaptación de 'Assassin's Creed'.Las adaptaciones de videojuegos al cine tienen una evidente dificultad añadida respecto de otros elementos culturales como el cómic, las novelas o una serie. La jugabilidad inherente a su condición y la extensión de las historias obligan, por un lado, a situar al espectador en una posición diferente a la del jugador (para empezar, no se implica), y por otro a condensar en un par de horas historias que tienen un desarrollo más extenso. Y en cierto modo eso es lo que le ocurre a la nueva película de Justin Kurzel (Snowtown), o al menos la mayoría de sus problemas derivan de ahí.

Visualmente espectacular, Assassin’s Creed sabe coger la esencia del exitoso videojuego en el que se basa para narrar una historia relativamente propia, con constantes referencias a la saga pero con un desarrollo que se aleja significativamente de la misma. Posiblemente lo más complejo haya sido adaptar el concepto del Animus y la herencia genética a la gran pantalla, y desde luego aquí la cinta logra un éxito rotundo. El modo en que Kurzel logra establecer la conexión entre presente y pasado es magistral, a lo que se suman secuencias de acción brillantes, medidas al milímetro y que son herederas directas del dinamismo y la estética de los juegos creados por Ubisoft.

El problema de la película, y no es menor, es que falla a la hora de adaptar el otro gran componente de la saga. El aspecto filosófico de la misma, con esa lucha entre control y libre albedrío representada por Templarios y Asesinos respectivamente, queda reducido a una suerte de moraleja infantil que hace un flaco favor al desarrollo dramático de la historia y de sus personajes, que cuya evolución, por cierto, es un tanto irregular. En este marco se producen, asimismo, varias incongruencias narrativas, la más curiosa la que tiene que ver con la relación entre estas dos organizaciones: los Templarios tratan de acabar con los Asesinos entrenando a los descendientes directos de estos, quienes por cierto ni siquiera sabían lo que eran. Y para colmo, les tienen a todos encerrados en una sala. Evidentemente, el final es tan previsible que desluce el resto de la trama.

Así pues, Assassin’s Creed se queda a medio camino entre el entretenimiento y una narrativa coherente. Visual y narrativamente compleja, la labor del director y los actores logra que el espectador sea capaz de seguir el desarrollo sin demasiado esfuerzo, logrando algunos momentos sumamente espectaculares. Sin embargo, la cinta cojea a la hora de explicar la relación entre héroes y villanos, entre la luz y la oscuridad, posiblemente por el uso indebido de una filosofía explicada con excesiva simpleza. En cierto modo, es el estigma de este tipo de films. Lograr el equilibrio entre fondo y forma siempre es complicado, y en las primeras entregas de una presumible saga parece algo imposible.

Nota: 6,5/10

Y la fuerza despertó…


Estrenos 18diciembre2015Ya está aquí. El estreno más importante de este 2015, y posiblemente el más esperado de los últimos años, aterriza en los cines de toda España (y de todo el mundo) para, literalmente, arrasar con todos los récords habidos y por haber. O al menos esa es la intención. Pero contrariamente a lo que pudiera parecer, este viernes, 18 de diciembre, también llegan otras novedades que, en otro contexto y con otro rival enfrente, sin duda habrían tenido mayor trascendencia.

A diferencia de otros fines de semana, Star Wars: El despertar de la Fuerza es claramente el estreno más importante del fin de semana. Séptima entrega de la saga que da inicio, a su vez, a una nueva trilogía y a un numeroso grupo de spin off, algunos basados en personajes míticos de la serie iniciada hace casi 40 años por George Lucas (American Graffiti). De la mano de J.J. Abrams (Star Trek: En la oscuridad), este nuevo film transcurre 30 años después de los acontecimientos de El retorno del Jedi (1983), centrándose en dos jóvenes personajes cuyos destinos se cruzarán para luchar contra una nueva amenaza llamada Primera Orden, cuya intención es retomar la herencia del Imperio destruido en aquel film. Nuevos enemigos, nuevos jedi y viejos personajes se dan cita en una aventura galáctica que trata de revitalizar una saga cuya última trilogía ha dejado con un sabor de boca agridulce. Y para ello nada mejor que unir en un único reparto a viejos conocidos como Harrison Ford (El secreto de Adaline), Carrie Fisher (Maps to the stars), Mark Hamill (Kingsman: Servicio secreto), Anthony Daniels (Yo compré una moto vampiro) y Kenny Baker (U.F.O.), con nuevas estrellas como Daisy Ridley (Scrawl), John Boyega (Imperial dreams), Adam Driver (serie Girls), Domhall Gleeson (Invencible), Gwendoline Christie (serie Juego de tronos), Oscar Isaac (serie Show me a hero), Simon Pegg (Misión: Imposible – Nación secreta), Andy Serkis (El amanecer del Planeta de los Simios), Lupita Nyong’o (12 años de esclavitud) y Max von Sydow (Shutter Island).

Entre el resto de títulos que deberán sufrir el dominio galáctico destaca Sufragistas, drama de corte biográfico e histórico que narra la lucha de las mujeres en la Inglaterra previa a la I Guerra Mundial para lograr la igualdad con los hombres. Una igualdad en el trabajo y en sus vidas que se radicalizó ante la ineficacia de las protestas pacíficas que muchas integrantes de la clase trabajadora llevaron a cabo. Sarah Gavron (Brick Lane) es la encargada de poner en imágenes esta defensa de los derechos de la mujer, contando para ello con un reparto más que notable: Meryl Streep (Agosto), Carey Mulligan (Lejos del mundanal ruido), Helena Bonham Carter (Cenicienta), Ann-Marie Duff (Circuito cerrado), Brendan Gleeson (Al filo del mañana), Ben Whishaw (Skyfall) y Romola Garai (Los últimos días en Marte).

También es interesante Invisibles, lo nuevo de Richard Gere (El fraude). Producida en 2014 y dirigida por Oren Moverman (Rampart), la historia gira en torno a un hombre que, cada vez más desesperado, ha perdido todo lo que una vez definió su vida. Sin un lugar a donde ir, vaga por las calles de Nueva York como un sin techo más, tratando de sobrevivir y de encontrar cobijo cada noche. La única luz de esperanza se presenta en forma de un hombre con el que entabla amistad y que le permite creer que puede retomar la relación con su hija, de la que se distanció hace tiempo. Jena Malone (The wait), Kyra Sedgwick (serie The closer), Steve Buscemi (serie Boardwalk Empire) y Ben Vereen (Tapioca) completan el reparto.

Desde Reino Unido llega 45 años, drama romántico que adapta un relato corto de David Constantine en el que una pareja se prepara para celebrar sus 45 años de matrimonio. Pero lo que se prevé como una fiesta para conmemorar el amor se ve truncada cuando el hombre recibe la noticia de que el cuerpo de su primer amor ha sido encontrado en un glaciar entero e intacto. Andrew Haigh (Weekend) dirige esta propuesta protagonizada por Charlotte Rampling (Joven y bonita), Tom Courtenay (El cuarteto), Geraldine James (serie Utopía), Dolly Wells (Franklyn) y Richard Cunningham (El abuelo que saltó por la ventana y se largó).

También procede de las islas británicas Hiena: el infierno del crimen, thriller dramático producido en 2014 escrito y dirigido por Gerard Johnson (Tony) cuya trama gira en torno a un policía cuyo instinto y facilidad para equilibrar corrupción y eficacia siempre le han mantenido a salvo. Sin embargo, cuando los bajos fondos de Londres empiezan a ser controlados por una banda de peligrosos albaneses el hombre deberá afrontar que su estilo de vida necesita adaptarse a los nuevos tiempos. El reparto está encabezado por Stephen Graham (El topo), Neil Maskell (Open Windows), Elisa Lasowski (Somers town) y Peter Ferdinando (Convicto).

En cuanto al documental, Carlos Saura (Tango) escribe y dirige Zonda: folclore argentino, que como su título indica se adentra en la música del país sudamericano para explicar el pasado, el presente y el futuro de este pueblo y su cultura. Luis Salinas, Jaime Torres y Horacio Lavandera son algunos de los artistas que se dejan ver en la obra.

Spider-Man pretende salvar el mundo en Semana Santa


Estrenos 16abril2014Lo que ha ocurrido con los estrenos en España de esta Semana Santa es, cuanto menos, curioso. Y no lo digo porque se hayan adelantado a hoy miércoles, 16 de abril, por otro lado algo habitual cuando los viernes son festivos. No, lo curioso es que los estrenos se han dividido en dos fechas, hoy y mañana jueves, para ocupar las salas de forma progresiva. Más aún, el estreno que a priori tiene todas las papeletas para convertirse en uno de los films más taquilleros del año es el único que se estrena el día 17 de abril, perdiendo la oportunidad no solo de competir desde el primer momento con el resto de novedades, sino desaprovechando las sesiones del miércoles de cara a su recaudación. En cualquier caso, de lo que no cabe duda es de que el regreso del hombre araña es el estreno de la semana.

Así que comenzaremos por ella aunque se estrene mañana jueves. The Amazing Spider-Man: El poder de Electro es el título de esta nueva aventura arácnido que retoma la historia del famoso superhéroe de Marvel allí donde la dejó The Amazing Spider-Man hace un par de años. Peter Parker disfruta siendo un superhéroe, pero el pasado de sus padres sigue persiguiéndole. Su búsqueda de respuestas le llevará a descubrir los peligrosos experimentos en los que se vio envuelto su padre, debiendo luchar al mismo tiempo con tres peligrosos villanos de los que Electro, un hombre que es electricidad en estado puro, representa la mayor amenaza. Acción, humor y 3D es lo que promete esta cinta que, con toda probabilidad, hará las delicias de los fans del superhéroe. Marc Webb vuelve a ponerse tras las cámaras, mientras que los principales actores de la primera entrega repiten en sus respectivos personajes: Andrew Garfield (Leones por corderos) como Spider-Man; Emma Stone (Rumores y mentiras) como Gwen Stacy; Sally Field (Lincoln) como la tía May; Campbell Scott (serie Daños y perjuicios) como Richard Parker; Embeth Davidtz (La lista de Schindler) como Mary Parker; y Denis Leary (Sand) como el capitán Stacy. A ellos se suman los tres villanos interpretados por Jamie Foxx (Django desencadenado); Paul Giamatti (12 años de esclavitud) y Dane DeHaan (Chronicle).

Pasamos ahora a lo que llega hoy miércoles. Y uno de los títulos más destacados es El Tour de los Muppets, nueva aventura de los famosos muñecos televisivos que, en esta ocasión, se ven envueltos en una conspiración internacional cuando realizan una gira por todo el mundo. Dicha conspiración está encabezada, ni más ni menos, que por el Delincuente Número Uno, cuya mano derecha es Número Dos. Dirigida por James Bobin (Los Muppets), la cinta cuenta con Ricky Gervais (Increíble pero falso), Ty Burrell (serie Modern family) y Tina Fey (Noche loca), además de personajes tan conocidos como la rana Gustavo, la cerdita Peggy, Gonzo, el oso Fozzie y muchos más.

El último de los estrenos norteamericanos es La partícula de Dios, thriller de acción del 2011 protagonizado por Antonio Banderas (La piel que habito) que sigue la búsqueda que realiza un investigador privado al que un ruso le encarga encontrar a su mujer. Para poder cumplir con su objetivo deberá enfrentarse a los numerosos hombres que también están interesados en encontrar a la mujer. Para colmo, el contrato llega en un momento en que el hombre se plantea muchos aspectos de su profesión, sobre todo las motivaciones que le llevan a inmiscuirse en la vida privada de la gente. Dirigida por Tony Krantz (Otis), en el reparto encoframos numerosos rostros conocidos como los de Thomas Kretschmann (Valkiria), William Fichtner (El llanero solitario), Sienna Guillory (Corazón de tinta), Delroy Lindo (Domino), James Van Der Beek (serie Apartamento 23), Sam Elliott (Up in the air), Autumn Reeser (La vecina de al lado), Snoop Dogg (Día de entrenamiento), Bill Duke (Yellow) y Rebecca Mader (Los hombres que miraban fijamente a las cabras).

En lo referente a la producción europea, uno de los títulos destacados es Tren de noche a Lisboa, que cuenta con capital alemán, suizo y portugués. La trama arranca cuando un profesor suizo de latín, griego y hebreo salva a una joven portuguesa del suicidio. Al poco tiempo empieza a leer una novela escrita por un doctor y poeta que luchó contra el dictador Salazar. La pasión que despierta el libro en el hombre le llevará a obsesionarse hasta el punto de abandonar su trabajo y viajar a Lisboa para enfrentarse al pasado de una forma que jamás hubiera imaginado. Basada en la novela de Pascal Mercier, la película está dirigida por Bille August (Adiós Bafana) y protagonizada por Jeremy Irons (Hermosas criaturas), Mélanie Laurent (Malditos bastardos), Jack Huston (serie Boardwalk Empire), Martina Gedeck (The door), Tom Courtenay (El cuarteto), Bruno Ganz (El consejero), Lena Olin (Chocolat), Christopher Lee (Sombras tenebrosas) y Charlotte Rampling (Melancolía).

También llega El pasado, producción francoitaliana que, en clave dramática, aborda el difícil proceso de divorcio entre un hombre que viaja de Teherán a París y su mujer francesa. Un proceso que se verá afectado por la conflictiva relación entre la mujer y su hija, y que tendrá inesperadas consecuencias cuando el hombre, en un intento de acercar posturas entre madre e hija, desvele un secreto del pasado. Asghar Farhadi (A propósito de Elly) escribe y dirige la cinta, mientras que frente a la cámara encontramos a Bérénice Bejo (The Artist), Tahar Rahim (Oro negro), Ali Mosaffa (Pele akher), Pauline Burlet (Dead man talking) y Elyes Aguis.

Finalmente, desde Suiza se presenta Hasta ver la luz, film de acción dirigido escrito y dirigido por Basil da Cunha que supone su debut en el largometraje. La historia sigue la solitaria vida de un joven que vive con su iguana y deambula por los barrios criollos de Lisboa durante la noche, todo con la intención de reunir el dinero necesario para saldar una deuda con un jefe de la banda local. Su vida dará un vuelco cuando se vea envuelto en un atraco que sale mal y sea perseguido por la policía hasta el amanecer. El reparto está integrado por actores debutantes, entre los que cabe destacar a Joao Veiga, Pedro Ferreira, Paulo Ribeiro, Nelson da Cruz Duarte Rodrigues y Ana Clara Baptista de Melo Soares Barros.

‘Dexter’ cambia los cuchillos por la psicología en su última temporada


Michael C. Hall y Charlotte Rampling en la última temporada de 'Dexter'.Ocho temporadas irregulares. Ese es el balance de cadáveres que deja Dexter Morgan tras su paso por la pequeña pantalla y la vida de todos sus seguidores. Ocho años en los que la serie Dexter ha ofrecido personajes inolvidables, etapas monótonas y un buen puñado de episodios brillantes. Pero como todo en esta vida, ha llegado a su fin. Un final de 12 episodios que ha levantado cierta polémica, algo por otro lado normal teniendo en cuenta la psicología del personaje y el carácter general de la serie. ¿Es el final que el personaje merecía? ¿Habría sido mejor una resolución más directa? ¿Le han sobrado temporadas a la serie? Todas estas y muchas más preguntas surgen tras ver el epílogo del último episodio, que no desvelaremos. Y todas ellas, como suele ocurrir, tienen diferentes respuestas.

Esta octava temporada terminó hace más o menos una semana. Si he tardado tanto en abordarla en Toma Dos es porque un análisis en caliente sería poco justo para la producción. Sé que muchos espectadores, tal vez llevados por la pasión, consideren que el personaje debería haber tenido un final más violento, acorde con lo que se ha visto en la serie. Pero ante todo debemos tener presente un concepto que ha marcado, en realidad, las aventuras de este forense/asesino en serie: la evolución. No hay que olvidar que el personaje de Michael C. Hall (Gamer) no es un psicópata al uso, sino un hombre que no se siente cómodo con esa necesidad de matar que le consume día tras día. Una emoción que poco a poco se ha ido diluyendo hasta prácticamente desaparecer en estos últimos episodios, dejando como única huella de su existencia las habilidades innatas del protagonista como asesino. Puede que esto desvirtúe a Dexter, y en cierto modo así es, pero un buen personaje nunca se mantiene inamovible a lo largo de su vida.

Esto no implica, ni mucho menos, que el final de la serie haya sido un cuento de hadas. Todo lo contrario. Ya mencionábamos aquí que la anterior temporada encauzaba la historia hacia dos posibles vías. Afortunadamente, se eligió la más coherente y dramática. Lo que más define al protagonista desde un punto de vista psicológico no son los asesinatos, sino la soledad de un comportamiento censurado por la sociedad que le obliga a aislarse de un mundo en el que, para su desgracia, cada vez se siente más cómodo. Ese es su verdadero purgatorio. Y su destino. Que la forma de afrontarlo haya sido mejor o peor queda reservado para el gusto personal de cada uno. Personalmente, y a pesar de algún que otro altibajo, los guionistas han sabido darle a la serie y al personaje la resolución que tenía que ser, ni más ni menos.

Pero estamos hablando mucho de la psicología del personaje, de sus emociones y de su evolución. ¿Y los asesinatos? ¿Es que Dexter ha cambiado ya los cuchillos por la consulta de un psicólogo? Bueno, más o menos. Desde que tuviera su hijo el protagonista ha entrado en una espiral familiar que le ha llevado a acercarse más a los que quiere, pero también a destruirlos. Estos 12 capítulos inciden de forma notable en este aspecto, no solo desarrollando las consecuencias que el impactante final de la anterior temporada tuvo en el personaje de Jennifer Carpenter (The factory), sino introduciendo a esa especie de madre moral que es la Dra. Vogel, a la que da vida la siempre interesante Charlotte Rampling (Melancolía). Su aparición a la vez que un terrible asesino que rebana el cerebro de sus víctimas crea un nuevo entorno familiar enfermizo que pretende dar respuesta a muchas de las preguntas que todavía quedaban sin responder del protagonista.

Tal vez uno de los problemas de la temporada sea la cantidad de personajes introducidos para llevar a Dexter por ese camino pseudofamiliar. A la hermanastra y la madre moral se le suma la recuperación de Hannah McKay (Ivonne Strahovski), objeto de deseo inalcanzable, y un joven aprendiz que bien podría ser su hijo con algunos años más. Por no hablar de la verdadera identidad del asesino de esta temporada, quien pretende ser una especie de hermano. Todo ello, es cierto, crea el marco ideal para mostrar todo lo que podría tener y todo lo que va a perder de un modo u otro, pero termina resultando tan excesivo, tan abrumador y apabullante, que se antoja un tanto recargado, máxime si atendemos a la forma de solucionar las tramas de cada uno de los personajes, algunas realmente simplonas y rápidas.

Sin apoyo de las tramas secundarias

La muerte sigue presente en la temporada ocho de 'Dexter'.Desde luego, esta última temporada de Dexter es un buen estudio de la psicología del personaje. El debate interno del protagonista, siempre centrado en la evolución que mencionábamos al comienzo, enriquece buena parte de sus decisiones y otorga al final un aire mucho más poético y romántico del que cabría esperar. La forma en la que realiza el último asesinato de la serie, a quién mata y todo lo que se esconde tras ello (no hay ansia asesina, ni sangre, ni maldad, sino compasión y dolor) es un claro ejemplo de que, a pesar de que tratemos de cambiar, nunca podremos dejar atrás el pasado.

Sin embargo, desde un punto de vista dramático la temporada ha sido muy irregular, en muchos casos ridícula y en otros tantos incoherente. Y todo por una alarmante ausencia de las tramas secundarias que han enriquecido en tantas ocasiones anteriores la serie. Es aceptable que en esta ocasión, por la cantidad de cabos sueltos que se debían solucionar dentro del propio Dexter, no exista nadie que le persiga. Pero lo que no es comprensible es la presencia de personajes secundarios cuyo fin es, simplemente, rellenar líneas de diálogo que no aportan nada ni a la serie en conjunto ni a la trama principal, verdadera finalidad de estos personajes.

No voy a entrar en el papel perdido de personajes como el de David Zayas (Skyline), pero sí es llamativa la relación romántica entre dos de los secundarios, una relación cuya única finalidad es aportar un mayor drama lacrimógeno al desenlace de la serie. En sí mismo, el desarrollo es coherente, pero la resolución, apresurada y poco sólida, deja una sensación de falta de previsión, como si sus creadores hubiesen querido dar a última hora un mayor dramatismo al destino de los personajes de esta ficción. Por no hablar de la presencia de un nuevo personaje, la hija de Vince Masuka (C. S. Lee), innecesaria desde cualquier punto de vista.

Si tuviese que decantarme por uno u otro bando, desde luego la resolución de Dexter ha sido la correcta. Esta última temporada ha sabido profundizar en los orígenes del personaje para facilitar una mayor comprensión de su psicología, de su carácter y sus motivaciones. Y el final que tiene es el único que podría merecer. Es, por así decirlo, una temporada menos visual y más profunda. Sin embargo, decir que ha sido una de las mejores tal vez sea demasiado arriesgado. Precisamente es esta necesidad de explicar al personaje lo que perjudica al resto de elementos, que quedan vagamente dibujados para figurar en un juego donde ya no pintan nada.

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