Balagueró presenta su ‘Musa’ deseando un ‘Feliz día de tu muerte’


10Se dice que la calma siempre precede a la tormenta. Y eso, llevado a los estrenos que cada viernes llegan a la cartelera española, vendría a ser lo que ocurre hoy, 10 de noviembre, con las novedades. Sin que ninguna de ellas sea un gran estreno, algo que se reserva para la próxima semana, sí son muchos y muy variados los géneros que se dan cita en las salas, destacando el terror, el drama y la comedia humana y social como grandes elementos.

De hecho, terror es lo que propone la única película de Hollywood esta semana, titulada Feliz día de tu muerte. El argumento, tan sencillo como efectivo, gira en torno a una joven que es asesinada por un enmascarado en el día de su cumpleaños. Sin embargo, algo ocurre y la joven despierta de nuevo en ese mismo día, reviviendo una y otra vez su asesinato a manos del misterioso asesino, que oculta su rostro en todo momento con una siniestra máscara. Esto permitirá a la chica tener el tiempo suficiente para averiguar la identidad y los motivos de su verdugo. Dirigida por Christopher Landon (Zombie camp), la cinta está protagonizada por Jessica Rothe (La ciudad de las estrellas – La La Land), Israel Broussard (Ingenua inocencia), Ruby Modine (Memoria), Rachel Matthews y Charles Aitken (The girl on the train).

También pertenece al terror Musa, lo nuevo de Jaume Balagueró (Mientras duermes) que cuenta con capital español, irlandés, francés y belga. La trama, adaptación de la novela de José Carlos Somoza, comienza cuando un profesor de universidad que no ha pisado las aulas desde la trágica muerte de su novia empieza a tener una recurrente pesadilla en la que una joven es asesinada en un extraño ritual. Cuando esa misma mujer aparece muerta en las mismas circunstancias se cuela en la escena del crimen para investigar lo sucedido y buscar respuestas a sus sueños, pero lo que encuentra es a otra mujer que ha tenido las mismas pesadillas. Juntos inician un viaje a un oscuro mundo en busca de la verdad. Elliot Cowan (Da Vinci’s demons), Franka Potente (Valerie), Ana Ularu (serie Emerald City), Manuela Vellés (Lobos sucios), Leonor Watling (Amor en su punto), Joanne Whalley (La medida de la venganza) y Christopher Lloyd (Un golpe con estilo) encabezan el reparto.

España también está presente en La librería, nueva película de Isabel Coixet (Nadie quiere la noche) que cuenta además con capital inglés y alemán. Basada en la novela homónima de Penelope Fitzgerald, la historia se centra en una viuda en un pueblecito costero de Inglaterra que, en los años 50, decide abrir una librería, lo que desencadenará un gran revuelo entre los vecinos. Este drama está protagonizado por Emily Mortimer (Spectral), Patricia Clarkson (serie House of cards), Bill Nighy (Su mejor historia), James Lance (Estranged), Michael Fitzgerald (El reino de los cielos) y Jorge Suquet (Requisitos para ser una persona normal).

Puramente española es Oro, aventura dramática de corte histórico que adapta la obra corta inédita de Arturo Pérez-Reverte inspirada, a su vez, en la expedición de los conquistadores españoles del siglo XVI, Lope de Aguirre y Núñez de Balboa, en busca de ciudades indígenas rebosantes de oro. Agustín Díaz Yanes (Solo quiero caminar) escribe y dirige esta película protagonizada por Raúl Arévalo (Cien años de perdón), José Coronado (El hombre de las mil caras), Bárbara Lennie (Contratiempo), Óscar Jaenada (Infierno azul), Luis Callejo (Tarde para la ira), Juan José Ballesta (Indeleble), Juan Diego (Anochece en la India), Anna Castillo (La Llamada) y Juan Echanove (serie Cuéntame cómo pasó), entre muchos otros.

La comedia tiene su principal representante en Algo muy gordo, cinta española que arranca cuando un guionista de televisión recibe la noticia de que, por un error jurídico, no tiene aprobado Bachillerato, teniendo que repetir octavo de EGB. Su regreso a las aulas y a un mundo que ya había olvidado provocará situaciones de lo más inexplicables. Dirigido por Carlo Padial (Mi loco Erasmus), el film cuenta en su reparto con Berto Romero (El pregón), Carlos Areces (La reina de España), Carolina Bang (El futuro ya no es lo que era) y Javier Botet (La Momia).

También española es Una función para olvidar, drama dirigido por Martín Garrido Ramis (Héroes de cartón) que comienza cuando una excéntrica y madura actriz con una modesta compañía teatral decide ensayar con todo su grupo en un pequeño hotel de la costa. La convivencia de todos los miembros será lugar a una creciente y problemática situación. María Castillo, Fernando Esteso (Re-emigrantes), Xisco Ródenas (Turbulencia zombi), Carmen Hoyos, Beatriz Barón (El hijo bastardo de Dios) y Esteban Balbi (Vino para robar) son los principales actores.

Entre el resto de estrenos europeos destaca The Square, película con capital sueco, alemán, francés y danés que, en clave de comedia dramática, centra su trama en un artista que expone en un museo una obra revolucionaria: una plaza en la que la gente participa e impone sus reglas. Lo que debería ser un acto de civismo que sacara lo mejor del ser humano termina convirtiéndose en el escenario de la hipocresía de la gente. Ruben Östlund (Fuerza mayor) escribe y dirige esta cinta protagonizada por Elisabeth Moss (serie Mad Men), Dominic West (Money Monster), Terry Notary (La guerra del planeta de los simios) y Claes Bang (La niña de la selva).

Reino Unido y Hungría colaboran en La mejor receta, comedia dramática de 2015 cuya trama comienza cuando un veterano panadero judío con un humilde negocio en Londres decide contratar a un joven aprendiz musulmán que le ayude a mantener a flote el negocio. Un día al joven se le cae por accidente marihuana en la masa del pan, lo que provocará un aumento de las ventas. John Goldschmidt (Just one kid) dirige esta cinta entre cuyos intérpretes destacan Jonathan Pryce (Hysteria), Phil Davis (Mr. Holmes), Ian Hart (serie Luck), Pauline Collins (Albert Nobbs) y Malachi Kirby (Gone too far).

El thriller es el género principal de Pasaje de vida, producción hispano argentina de 2015 dirigida por Diego Corsini (Solos en la ciudad) que narra tres momentos en la vida del protagonista de forma paralela. Por un lado, su juventud como militante en compañía de su amada; por otro, su huída a España para salvar su vida; y finalmente, el conflicto con su hijo que desea irse a vivir a otro país. Drama y romance también se dan cita en este film protagonizado por Chino Darín (Muerte en Buenos Aires), Miguel Ángel Solá (El corredor nocturno), Carla Quevedo (20.000 besos), Javier Godino (Los días no vividos), Marco Antonio Caponi (Olvídame) y Silvia Abascal (El amor se mueve).

En lo que a animación se refiere, Japón y Estados Unidos colaboran en Yo-Kai Watch, la película, aventura de 2014 que combina acción y humor y que arranca cuando el protagonista descubre un reloj en el bosque que le lleva a conocer a un fantasma, y que le permitirá ver desde ese momento todo tipo de criaturas sobrenaturales con las que vivirá una gran aventura. La cinta está dirigida a cuatro manos por Shigeharu Takahashi y Shinji Ushiro, habituales directores de la serie de televisión en la que se basa este film que, para ambos, es su debut en el largometraje.

En cuanto al documental, dos son las propuestas. La Chana narra la historia de la bailaora autodidacta Antonia Santiago Amador, figura imprescindible del flamenco en los años sesenta y setenta, cuando sorprendió al mundo con un estilo innovador y veloz. La diva, sin embargo, abandonó los escenarios repentinamente en el cénit de su carrera, y actualmente vive en Cataluña con el recuerdo de lo que un día fue. Lucija Stojevic debuta en el largometraje con esta propuesta.

Finalmente, cine y deporte se unen en Bernabéu, una mirada a la figura del expresidente del Real Madrid, que ocupó el cargo 35 años y que dio nombre al estadio de fútbol, a través de entrevistas a veteranos del club, imágenes y audios. El productor Ignacio Salazar-Simpson debuta como director con este film.

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‘Show me a hero’, la espiral autodestructiva de la adicción al poder


Oscar Isaac protagoniza la miniserie 'Show me a hero'.Es muy difícil ver entre las series actuales un producto como Show me a hero, miniserie basada en el libro de Lisa Belkin que han escrito David Simon y William F. Zorzi, cerebros detrás de The aire, y que ha dirigido Paul Haggis (Crash). Esa dificultad no radica en su temática, ni siquiera en su estructura, sino en el enfoque que sus responsables aportan a un tema tan actual como antiguo: la tolerancia, la lucha de clases y, sobre todo, la adicción. Porque sí, a lo largo de sus seis episodios la trama trata sobre muchas, muchísimas cosas (uno de sus mayores atractivos), pero lo que subyace en el fondo es una historia de adicción. Curiosamente, las drogas son lo de menos.

Aquellos que no conozcan la historia de Nick Wasicsko (interpretado maravillosamente por Oscar Isaac –Las dos caras de enero-) posiblemente se sorprendan de que los problemas de integración que pueden verse hoy en día en muchas ciudades y barrios del mundo ya se daban en los años 80. La lucha de algunos concejales y alcaldes por lograr una mejor calidad de vida para todos sus ciudadanos se encontró no solo con la oposición de políticos, sino con el rechazo social, hasta el punto de pagar las decisiones sociales y morales con toda una carrera política. Sin desvelar el final de este personaje, protagonista de un particular infierno, sí es importante dejar claro que el título de la serie es un claro homenaje a lo que logró y, como ya he dicho, al precio que tuvo que pagar para ello.

Pero volviendo a la idea de la adicción, auténtico meollo de Show me a hero, cabe destacar la labor realizada por Simon y Zorzi en calidad de guionistas. Su forma de impregnar el desarrollo dramático de esa pátina autodestructiva que supone cualquier adicción hace que la trama se mueva en todo momento por senderos previsibles aunque no por ello menos interesantes. En realidad, lo que se consigue con la sutileza aportada por ambos guionistas es una sensación de estar ante un inevitable precipicio que, sin embargo, solo empieza a atisbarse a partir del cuarto episodio, cuando la espiral en la que entra el protagonista se torna evidente. Casualidad o no (me inclino a pensar que no), los acontecimientos a los que se enfrentan muchos de los personajes secundarios terminan por disimular la verdadera adicción que explica la serie, y que en algún que otro momento se llega a explicar.

Una adicción al poder, a ser reconocido, a tener esa posición social y política que genere toda una serie de corrientes de comunicación y de actuación que permitan, en una palabra, sentir utilidad y notoriedad. Da igual si la adicción se trae de casa o si se adquiere una vez se prueban las mieles del éxito. Lo interesante, y en esto la serie acierta de lleno, es asistir al proceso de descubrimiento, comprender que lejos del drama social que narra, esta miniserie adquiere un mayor significado al desarrollar una complejidad sin igual en su protagonista. La inocencia con la que inicia el camino, ya sea real o ficticia, desaparece en los compases finales de la producción, revelando un rol ambicioso, capaz de lo que sea por catar de nuevo las mieles del poder. Esa desesperación, esa pérdida de control de nuestra propia conciencia y moral, es lo que termina definiendo esa adicción.

Reparto de campanillas

Y eso, más allá de aspectos formales y narrativos, es el gran acierto de Show me a hero, que escapa del drama social al uso para exponer un arco dramático apasionante, fascinante y, por último, compasivo. No cabe duda de que el triángulo formado por Haggis, Simon y Zorzi, e Isaac es el alma de esta serie. La apuesta narrativa de Haggis, director habituado y aficionado a las historias corales con tramas interconectadas, es tan sobria como sugerente. De la estructura creada por Simon y Zorzi poco más se puede decir, salvo que adentra al espectador en un drama para terminar mostrándole otro relativamente diferente. E Isaac… bueno, simplemente se convierte en su personaje.

Pero en la serie brillan con luz propia muchos otros elementos. Comenzando por un reparto de campanillas en estado de gracia (en el que destacan nombres como Alfred Molina, James Belushi o Catherine Keener), y terminando por un diseño de producción, vestuario y maquillaje imprescindible (las imágenes finales de la época así lo confirman), este biopic trata en todo momento de acercarse a la realidad de una época convulsa en sus ideales y dramática en su día a día. Posiblemente esto sea, al mismo tiempo, una ventaja y un inconveniente, pues en este caso la realidad tiene muchos momentos de tedio, de estática, lo que juega en contra de un desarrollo fluido.

Un análisis posterior, sin embargo, permite apreciar que incluso en los momentos en los que parece que la historia se estanca lo que existen en realidad es un desarrollo de, precisamente, dichas adicciones. Por supuesto, existen las consecuencias directas de las drogas y del poder, pero hay muchas adicciones más, entre ellas al amor (lo que lleva a una joven a perder su casa). Evidentemente, esto queda algo diluido en el desarrollo, que también se ve lastrado por la necesidad de narrar muchas historias personales, tal vez demasiadas, en un periodo de tiempo muy largo. Esto exige del espectador algo más que sentarse delante de una pantalla, y en cierto modo eso también enlaza con la idea inicial de que esta serie no es algo habitual en las parrillas.

El resumen de este análisis podría ser que Show me a hero es una miniserie notable, con un interés que va más allá de lo dramático. Un biopic que permite al espectador ahondar en la figura de un político que terminó siendo adicto al poder (que lo fuera antes es algo que queda a discreción de cada uno). Pero también es una producción difícil que no tolera un primer acercamiento ligero. Exige mucho, pero también aporta mucho. Socialmente hablando ofrece interesantes conclusiones sobre la sociedad en la que vivimos, incluso cuando la historia se retrotrae más de 20 años. Psicológicamente hablando creo que no hace falta decir más. Una serie recomendable para paladares exigentes.

Diccineario

Cine y palabras

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