‘Bohemian Rhapsody’: Dios salve a Queen


No han sido pocas las críticas que han atacado duramente la nueva película de Bryan Singer (Valkiria). Pero esta, desde luego, no va a ser una de ellas. Porque si algo bueno tiene este biopic de Freddie Mercury es, por un lado, que recupera la figura de esta leyenda de la música y, por otro, que evidencia la admiración que sigue despertando 27 años después de su muerte. Pero es que además el planteamiento narrativo, con sus altibajos, es notable.

Vaya por delante que este tipo de historias son, por lo general, bastante menos fascinantes de lo que a priori puede pensarse, normalmente porque las vidas privadas de los artistas no tiene tanto interés como su música. En este sentido, Bohemian Rhapsody no es una excepción, presentado algunos pasajes que pueden carecer del ritmo que sí tiene el resto del film. Pero son precisamente esos momentos los que resultan más interesantes, al aproximarse de un modo muy personal al hombre detrás de Freddie Mercury, a un joven cuya vida estuvo marcada por la peor soledad que existe: aquella que se siente estando rodeado de personas. A este respecto la labor tanto del director como del protagonista (Rami Malek, visto en la serie Mr. Robot) es simplemente impecable, y permite apreciar el claro contraste entre la vida del cantante y la que llevaron el resto de componentes de la banda, uno de los detonantes de sus posteriores decisiones.

Pero si algo tiene de extraordinario este film es que esos momentos aparentemente carentes de ritmo son, en realidad, los compases previos a la creación de los mayores éxitos de la banda. Gracias al planteamiento dramático el espectador se aproxima a las luchas y los procesos que dieron lugar a temas como ‘Another one bites the dust’ o ‘We will rock you’. Si a eso sumamos el tratamiento que Singer da a las giras musicales y, sobre todo, ese concierto Live Aid que se muestra casi de forma íntegra, lo que obtenemos es un homenaje a una familia más que a una banda de rock. Un homenaje a una forma de entender la música que, valga la redundancia, no entiende de etiquetas. Un homenaje, en definitiva, a cuatro jóvenes cuya genialidad fue encontrarse, respetarse y saber aprovechar el talento que cada uno tenía.

Un homenaje, por cierto, expuesto de forma inteligente, alejado del drama en el que se convirtió la vida de Mercury en los últimos años. Bohemian Rhapsody es un film sobrio que navega por los temas que se han convertido en himnos generación tras generación, y lo hace con la sencillez y elegancia que caracteriza a Singer. En la memoria queda la actuación de Malik y, sobre todo, algunos conceptos que maneja el film, desde la familia hasta la soledad, pasando por la redención y, como no, esa maravillosa música que nunca deja de sonar. Un viaje por el hombre detrás de la leyenda que a muchos quizá no guste. Y puede que no sea una obra maestra, pero desde luego sí es un film espléndido, que se disfruta de principio a fin y que ayuda a comprender mejor a ese hombre cuya vida terminó en 1991.

Nota: 7,5/10

Freddy Mercury vuelve a cantar ‘Bohemian Rapsody’


La festividad de Todos los Santos, y el puente que muchas comunidades van a coger el viernes día 2 de noviembre, ha adelantado los estrenos a este miércoles, 31 de octubre. Y curiosamente, la mayoría no son de terror, aprovechando que llega Halloween. Eso ya fue el viernes pasado. No, esta semana los estrenos tienen un cariz muy diferente, y la mayoría de ellos tienen un notable interés dramático, lo que ya apunta a posibles nominados en los Oscar.

Sin duda el estreno más esperado es Bohemian Rhapsody, biopic de Freddy Mercury y la mítica banda Queen, desde sus inicios hasta su última reunión, narrando por el camino su ascenso meteórico a la fama, la ruptura del grupo y la enfermedad que terminó con la vida del extraordinario cantante. Bryan Singer (X-Men: Apocalipsis) se pone tras las cámaras en esta coproducción entre Estados Unidos y Reino Unido protagonizada por Rami Malek (serie Mr. Robot), Joseph Mazzello (La red social), Gwilym Lee (Isle of dogs), Ben Hardy (Mary Shelley), Mike Myers (Malditos bastardos), Lucy Boynton (Asesinato en el Orient Express), Aidan Gillen (serie Juego de tronos) y Tom Hollander (La promesa).

Puramente estadounidense es El cascanueces y los cuatro reinos, aventura familiar de corte fantástico que recupera el mito del conocido personaje para narrar una historia cuyo punto de partida es una joven que lo único que desea es una llave especial que abre una caja con un regalo de un valor incalculable. En una fiesta anual recibe un hilo dorado que le lleva a un extraño mundo compuesto por cuatro reinos. Con la ayuda de un soldado deberá desafiar a uno de los reinos y a la tirana que lo regenta si quiere encontrar la ansiada llave. Dirigida a cuatro manos por Lasse Hallström (Un viaje de diez metros) y Joe Johnston (Capitán América: El primer vengador), la cinta cuenta en su reparto con Mackenzie Foy (Los mejores deseos), Keira Knightley (Everest), Morgan Freeman (Ben-Hur), Helen Mirren (Belleza oculta), Matthew Macfadyen (La familia von Trapp), Jayden Fowora-Knight, Richard E. Grant (El otro guardaespaldas) y Jack Whitehall (Feliz día de la madre).

Este miércoles también es el regreso de Spike Lee (Oldboy), que dirige Infiltrado en el KKKlan, drama con toques de humor que narra la historia real del primer detective afroamericano de la policía de Colorado Springs a mediados de los años 70. En el departamento nadie le tiene en demasiada consideración, por lo que decide infiltrarse en el Ku Klux Klan y poner al descubierto sus actividades, para lo que contará con la ayuda de su compañero blanco. John David Washington (serie Ballers) y Adam Driver (Star Wars: Episodio VIII – Los últimos Jedi) dan vida a la pareja protagonista, estando acompañados en el reparto por Topher Grace (Máquina de guerra), Corey Hawkins (Kong: La Isla Calavera), Laura Harrier (Spider-Man: Homecoming) y Alec Baldwin (Misión Imposible: Fallout).

Estados Unidos, Reino Unido y China ponen el capital de Hunter Killer. Caza en las profundidades, adaptación de la novela escrita a cuatro manos por George Wallace y Don Keith que arranca cuando el capitán de un submarino se pone al frente de un grupo de Navy Seals con el objetivo de rescatar al presidente de Rusia, prisionero tras un golpe militar, y evitar así lo que podría ser el comienzo de la Tercera Guerra Mundial. Donovan Marsh (Spud) dirige esta cinta de acción y suspense protagonizada por Gerard Butler (Geostorm), Gary Oldman (El instante más oscuro), Michael Nyqvist (The girl in the book), Common (Blue night), Linda Cardellini (Dos padres por desigual) y Toby Stephens (serie Black sails).

En lo que a estrenos españoles se refiere, El árbol de la sangre es el título de lo nuevo escrito y dirigido por Julio Medem (Ma ma), un drama cuyo punto de partida es el viaje de una joven pareja al caserío que posee la familia de él. Allí descubrirán sus raíces familiares y las historias de amor, celos y sexo que han nutrido a cada generación, pero también saldrán a la luz secretos del pasado de cada uno que pondrán en peligro su propia historia de amor. Úrsula Corberó (La corona partida), Álvaro Cervantes (1898. Los últimos de Filipinas), Najwa Nimri (Verbo), Patricia López Arnaiz (El guardián invisible), Ángela Molina (El otro hermano), Daniel Grao (Acantilado), Josep Maria Pou (Abracadabra) y Luisa Gavasa (La novia) son los principales actores.

También española es la cinta romántica de ciencia ficción Sin fin, cuya trama gira en torno al viaje en el tiempo que hace un joven, concretamente hasta su último día con el que fue el amor de su vida. Él intentará por todos los medios hacer que ella recuerde cómo se conocieron y que vuelva a ser la joven alegre y risueña de la que un día se enamoró. Dirigida a cuatro manos por César Esteban Alenda y José Esteban Alenda, ambos debutantes en el largometraje, la película está protagonizada por Javier Rey (Kiki, el amor se hace), María León (Cuerpo de élite), Juan Carlos Sánchez (Un Dios prohibido), Mari Paz Sayago (Es por tu bien), Paco Ochoa (23-F: La película) y Roberto Campillo.

Con capital argentino y español llega a las pantallas El ángel, drama biográfico acerca del asesino en serie más famoso de Argentina, un hombre que con 20 años mató a 11 personas en dos años. Todavía sigue en la cárcel, y es el preso que más tiempo lleva encerrado del país sudamericano. Luis Ortega (Lulu) pone en imágenes esta historia en cuyo reparto encontramos, entre otros, a Chino Darín (La reina de España), Lorenzo Ferro, Daniel Fanego (Eva no duerme), Luis Gnecco (Una mujer fantástica), Peter Lanzani (Los últimos) y Cecilia Roth (Migas de pan).

El último de los estrenos de la semana es Una receta familiar, drama dirigido por Eric Khoo (In the room) que arranca cuando un joven chef debe abandonar su ciudad natal en Japón para iniciar un viaje culinario hacia Singapur con el objetivo de encontrar la verdad sobre su pasado y su familia. El film, con capital procedente de Francia, Japón y Singapur, está protagonizado por Tsuyoshi Ihara (Los últimos caballeros), Seiko Matsuda (Shanghai baby), Takumi Saitoh (Danchi) y Jeanette Aw (Find my dad).

‘X-Men: Apocalipsis’: ¿la tercera parte siempre es la peor?


Los mutantes se enfrentan a su mayor enemigo en 'X-Men: Apocalipsis'.Si algo hay que reconocerle a Bryan Singer (Verano de corrupción) es que ha sabido trasladar a la perfección el mundo mutante de Marvel a la gran pantalla. Por supuesto, eso no quiere decir que no haya altibajos y momentos de crisis creativa, pero en líneas generales ha sabido mantener un cierto nivel narrativo y conceptual. Esta tercera parte de la segunda trilogía sobre los personajes confirma lo ya sabido y, aunque aporta pocas novedades, sí es capaz de hacer avanzar la historia hacia un futuro ciertamente interesante.

Quizá lo mejor de esta X-Men: Apocalipsis sea el tratamiento de los nuevos personajes, sobre los que descansa buena parte de la historia y que suponen un soplo de aire fresco a los roles ya conocidos. Y tal vez porque están llamados a ser los protagonistas, la labor de Sophie Turner, la famosa Sansa Stark de Juego de Tronos, y Tye Sheridan (Detour) es de lo mejor de la cinta, amén de la solvencia y peso que aportan los principales héroes de anteriores entregas.

Y aunque los personajes están bien tratados (curiosamente, el que peor parado sale es el villano de turno, interpretado por Oscar Isaac –Mojave-) y la trama posee buenas secuencias de acción mezcladas con cierta ironía, la película peca en exceso de conformismo y previsibilidad. A pesar de su espectacular y prometedor comienzo, el desarrollo dramático se desinfla poco a poco hasta convertirse en una línea temporal a la que se le ven los conflictos y puntos de giro con horas de antelación. Y el tratamiento de un personaje tan importante como Magneto (de nuevo un magnífico Michael Fassbender –Frank-) no es que se menosprecie, es que simplemente se repite de lo visto en películas previas, lo que termina por convertirle en una especie de recurso dramático que siempre sufre, se enfurece y finalmente recapacita para luego seguir su camino.

Es precisamente esta falta de frescura el problema que más se le puede achacar a un film que, por otro lado, es un espectáculo a la altura de sus predecesores. Desde luego, que lo peor de X-Men: Apocalipsis sea el modo en que se ha tratado el argumento no es algo demasiado alentador, pero esa debilidad logra suplirse con el desarrollo de varios personajes nuevos y con una espectacularidad sin parangón, amén de convertir el film en un nexo de unión entre todas las películas hechas sobre estos personajes (atentos al diálogo final entre Xavier y Magneto). En un momento dado se llega a decir en el film que “las terceras partes siempre son las peores”. En esta ocasión, y comparada con las anteriores, desde luego que no es mejor, pero no tiene que ser necesariamente peor, sobre todo si no se espera demasiado de ella.

Nota: 7/10

El Apocalipsis mutante llega a España


Estrenos 20mayo2016Tras dos semanas alejados de aventuras superheróicas, la cartelera española vuelve a recibir una adaptación de historias sacadas de las viñetas de un cómic, en esta ocasión de Marvel. Pero el cine más comercial está acompañado esta semana por un buen puñado de estrenos que ofrecen a los espectadores una variada alternativa donde elegir, desde el drama histórico o el thriller hasta la comedia, pasando por el documental.

Pero si hay que comenzar por algún título, ese es X-Men: Apocalipsis, tercera entrega de la nueva hornada de mutantes dirigida de nuevo por Bryan Singer (Valkiria) y que suma al reparto habitual de las últimas películas varios rostros conocidos. La trama, para aquellos poco familiarizados con el mundo mutante, se centra en la lucha de unos jóvenes X-Men contra Apocalipsis, el primer mutante nacido en el Antiguo Egipto que ha acumulado poderes de otros como él a lo largo de los siglos y que despierta en un mundo que le decepciona, por lo que decide rodearse de cuatro guerreros para destruir a la Humanidad. James McAvoy (Victor Frankenstein), Michael Fassbender (Steve Jobs), Jennifer Lawrence (Joy), Rose Byrne (Espías), Nicholas Hoult (Equals), Evan Peters (serie American Horror Story: Hotel) y Lucas Till (Wolves) vuelven a interpretar a sus personajes, añadiéndose además los nombres de Oscar Isaac (Star Wars: El despertar de la fuerza), Sophie Turner (serie Juego de tronos), Tye Sheridan (Mud), Kodi Smit-McPhee (Slow west), Ben Hardy (serie Gente de barrio), Alexandra Shipp (Straight Outta Compton), Lana Condor y Olivia Munn (Mortdecai).

Muy distinta es la comedia estadounidense Es la jefa, vehículo de lucimiento personal para Melissa McCarthy (St. Vincent) en el que interpreta a una gigante de la industria que entra en prisión por uso de información privilegiada. Al salir está decidida a recuperar su lugar en la sociedad y convertirse en la persona más popular del país, pero no todo el mundo está dispuesto a seguirla y apoyarla. Ben Falcone (Tammy), quien se reserva un papel en la trama, dirige esta propuesta en la que también encontramos a Kristen Bell (serie House of lies), Peter Dinklage (Pixels), Kristen Schaal (Un paseo por el bosque) y Kathy Bates (El coro).

El drama de época lo pone Madame Bovary, nueva adaptación de la novela de Gustave Flaubert que gira en torno a la mujer de un doctor cuya vida en un pequeño pueblo la consume hasta el punto de desear una vida de pasión que está dispuesta a conseguir cueste lo que cueste. La cinta de 2014, dirigida por Sophie Barthes (Cold souls), está producida entre Estados Unidos, Alemania y Bélgica, y protagonizada por Mia Wasikowska (El viaje de tu vida), Ezra Miller (Tenemos que hablar de Kevin), Paul Giamatti (Parkland) y Rhys Ifans (The amazing Spider-man).

En cuanto al cine europeo que aterriza hoy en la cartelera, destaca Noche real, producción inglesa de 2015 a medio camino entre el drama, la comedia y el romance que aborda la salida de incógnito que realizaron el 8 de mayo de 1945, cuando finalizó la II Guerra Mundial, las princesas Isabel (hoy reina Isabel II) y Margarita. Ambas querían unirse a la celebración que se vivía en Londres mientras su padre, el rey Jorge, prepara su discurso. Una noche en la que tendrán sus primeros escarceos románticos. Julian Jarrold (La joven Jean Austen) pone en imágenes esta historia de época interpretada por Sarah Gadon (Belle) y Bel Powley (Side by side) como las jóvenes princesas, y Rupert Everett (Rosenn) y Emily Watson (Testamento de juventud) como el matrimonio real.

Desde España nos llega El rey tuerto, comedia dramática basada en la obra teatral de Marc Crehuet, quien se encarga también de su adaptación a la gran pantalla y de la dirección. La trama arranca cuando dos amigas se reúnen después de muchos años. A pesar de ser diametralmente diferentes, el encuentro transcurre de forma cordial hasta que se revela que el novio de una de ella dejó tuerto al otro en el transcurso de una manifestación. El hecho no solo romperá la relación de las amigas, sino que derivará en una serie de crisis de identidad cuyas consecuencias alcanzarán una magnitud inesperada. Mike Esparbé (Incidencias), Alain Hernández (Palmeras en la nieve), Ruth Llopis, Betsy Túrnez (serie Pop ràpid) y Xesc Cabot (Open 24h) encabezan el reparto.

También española es Seis y medio, intenso drama cuyo punto de partida es cuanto menos curioso. Una pareja debate cuánto se aman hasta el punto de calificarlo con una puntuación de 6,5. A partir de este momento su relación no volverá a ser la misma. Dirigida por Julio Fraga, quien debuta de este modo en el largometraje, la cinta está protagonizada por Homero Rodríguez-Soriano y Cristina Rojas.

Y España también está presente en Magallanes, producción que cuenta además con capital peruano y argentino cuya historia comienza cuando el protagonista que da nombre al film ve subirse a un taxi a una mujer que conoció años atrás. Dispuesto a conseguir redención, la busca para tratar de ayudarla, aunque lo último que ella parece querer es volver a verle. Ópera prima de Salvador del Solar, la cinta está protagonizada por Damián Alcázar (Olvidados), Magaly Solier (Amador), Federico Luppi (La corporación) y Christian Meier (serie Familia en venta).

China y Japón, con la colaboración de Francia, producen Más allá de las montañas, drama romántico escrito y dirigido por Jia Zhangke (Un toque de violencia) que gira en torno a un triángulo amoroso durante varias décadas desde finales de los años 90, y en el que dos amigos de la infancia se disputan el amor de una joven en China. El reparto está encabezado por Tao Zhao (Naturaleza muerta), Zhang Yi (Pi fu), Jing Dong Liang (Zhantai), Zijian Dong (Qing Chun Pai) y Silvia Chang (American Fusion).

En lo que a documentales se refiere, dos novedades. La primera es Malú, ni un paso atrás, que recoge la trayectoria de la que posiblemente sea la artista española más influyente del momento. La cinta ahonda en los miedos, las pasiones y los sueños de esta cantante con 13 álbumes publicados y 21 discos de platino. Telmo Iragorri y Curro Sánchez (Paco de Lucía: La búsqueda) dirigen la propuesta.

Francia y Alemania están detrás de Las estaciones, obra dirigida a cuatro manos por Jacques Perrin y Jacques Cluzard (Océanos) que desgrana la relación que se establece entre el hombre, los animales y las estaciones meteorológicas a lo largo de la historia.

Los X-Men del futuro pasado llegan a la taquilla sin muchos enemigos


Estrenos 6junio2014El verano cinematográfico continúa, y lo hace con una de las películas más esperadas por varios motivos. No solo es la nueva entrega de una saga exitosa, sino que además aborda un arco dramático de lo más interesante. Su importancia es de tal magnitud que hoy, viernes 6 de junio, apenas llegan más películas a la cartelera, y las que lo hacen es con algo de retraso respecto al estreno en sus países de origen, alejándose además del género al que pertenece este más que posible blockbuster, en un intento de copar las expectativas de otro público objetivo.

Pero comencemos por X-Men: Días del futuro pasado, nueva película con los mutantes de Marvel como protagonistas que presenta muchos alicientes para los seguidores de la saga. Para empezar, se basa en uno de los argumentos más exitosos de las viñetas. La trama se traslada a un futuro en el que los mutantes libran una guerra por su supervivencia contra unas máquinas humanoides gigantescas programadas para exterminarlos. El mundo que habitan ha sido destruido, y su única oportunidad es enviar a uno de ellos al pasado para que evite la cadena de acontecimientos que lleva a esa confrontación. El elegido no será otro que Lobezno. Otro de los atractivos es que la película vuelve a contar con Bryan Singer (X-Men) como director.

Aunque sin duda lo más interesante será ver a todos los mutantes de la saga reunidos en un único film e interpretados por los actores que les han dado vida: Hugh Jackman (Los miserables) como Lobezno; James McAvoy (Trance) y Patrick Stewart (Safe House) como Charles Xavier en dos momentos de su vida; Michael Fassbender (Shame) e Ian McKellen (El hobbit: La desolación de Smaug), ambos como Magneto; Jennifer Lawrence (La gran estafa americana) como Mística; Nicholas Hoult (Memorias de un zombie adolescente) como Bestia; Halle Berry (Monster’s Ball) como Tormenta; Anna Paquin (serie True Blood) como Pícara, Ellen Page (A Roma con amor) como Kitty Pryde; Shawn Ashmore (serie The following) como el hombre de hielo; y Daniel Cudmore (Alone in the dark) como Coloso. Además, se unen Peter Dinklage (serie Juego de tronos) como Bolívar Trask; Omar Sy (Intocable) como Bishop; y Evan Peters (serie American Horror Story).

Quizá el mejor ejemplo de que los mutantes se han impuesto antes incluso de su estreno es que es el único título estadounidense que llega a la cartelera española. A partir de aquí, por tanto, toca hablar fundamentalmente de Europa. Y lo hacemos con dos novedades españolas, una de ellas basada en un anuncio de televisión. Puede parecer extraño, pero el éxito de una campaña de lotería hace algunos años con un perro como protagonista es lo que sirve como punto de partida de Pancho, el perro millonario, comedia dirigida por Tom Fernández (La torre de Suso) que narra cómo el perro más rico del mundo debe hacer frente a un despiadado multimillonario que quiere convertirlo en un icono del mundo de los juguetes y quedarse así con su fortuna. Por suerte el cánido contará con la ayuda de un fiel administrador que busca, ante todo, que el perro protagonista abandone los malos hábitos. Además del susodicho animal, en el reparto encontramos rostros conocidos como los de Patricia Conde (Legami sporchi), Iván Massagué (Déjate caer), Secun de la Rosa (Lobos de Arga), Alex O’Dogherty (serie Doctor Mateo), Armando del Río (Un año en la Luna), Marta Hazas (serie Velvet), Manuel Baqueiro (serie Amar en tiempos revueltos), Eloy Azorín (Todo sobre mi madre) y María Castro (Los muertos van deprisa).

El otro estreno nacional es el film del 2013 titulado Blockbuster, lo nuevo de Tirso Calero (Carne cruda) como guionista y director. La trama arranca cuando un veterano actor que siente que su época de éxito ha pasado se topa con un joven director de cine cuya pasión por el medio y las ganas de aprender el oficio no solo le devolverá la confianza, sino que creará un vínculo entre ambos que les enseñará mucho sobre la vida. Frente a la cámara nos encontramos actores como Xúlio Abonjo (Gutbai, Charly), María José Alfonso (El cielo abierto), Fernando Esteso (Los liantes), Albert Forner (9 meses) y Ferran Gadea (Antes de morir piensa en mí), entre otros.

Inglaterra se encuentra detrás de la producción del 2013 The invisible woman, segunda película como director de Ralph Fiennes (Coriolanus). Basada en el libro de Claire Tomalin, narra el romance entre el escritor Charles Dickens, de 45 años, y Ellen Ternan, de 18, en una época en la que el primero ya estaba casado con su esposa Catherine. Una historia de amor que, cuando se descubrió, puso fin al matrimonio, aunque en los círculos sociales nunca se llegó a conocer. Fiennes se reserva el rol protagonista de esta historia, completándose el reparto con Felicity Jones (Hysteria), Kristin Scott Thomas (En la casa), John Kavanagh (The runaway), Tom Attwood, Susanna Hislop y Tom Burke (Third star).

La última de las películas europeas de este fin de semana es El hijo del otro, drama francés de 2012 dirigido por Lorraine Lévy (Mes amis, mes amours) que arranca cuando un joven israelí está a punto de entrar en el ejército. Es en ese momento cuando descubre que no es hijo biológico de sus padres, siendo en realidad un hijo palestino intercambiado al nacer en la confusión de la guerra. La revelación, que derrumba todo el mundo construido alrededor de las dos familias, obligará a los implicados a realizar un esfuerzo para superar los prejuicios de raza y de religión. Emmanuelle Devos (Reyes y reina), Pascal Elbé (Un coeur simple), Jules Sitruk (La aventura de los águilas), Mehdi Dehbi (Sweet Valentine) y Areen Omari (Private) son los principales protagonistas.

Finalmente toca hablar de Días de vinilo, comedia de 2012 escrita y dirigida por el debutante Gabriel Nesci, y cuya trama gira en torno a cuatro amigos y su pasión por la música. Sus vidas darán un vuelco cuando uno de ellos, que trabaja en un cementerio privado, decide casarse, provocando un sinfín de situaciones en las que el amor, la música y la amistad tendrán mucho que decir. El reparto está integrado por Gastón Pauls (Nueve reinas), Fernán Mirás (La ronda), Rafael Spregelburd (Música en espera), Ignacio Toselli (Yo soy sola), Inés Efron (El niño pez) y Leonardo Sbaraglia (Luces rojas).

‘X-Men: Días del futuro pasado’: los mutantes hallan sus orígenes


Hugh Jackman vuelve al pasado en 'X-Men: Días del futuro pasado' para alertar a Fassbender y a McAvoy.Hollywood se enroca cada vez más en sí mismo. La moderna industria del cine estadounidense tiende cada vez más a explotar sus iconos en un desmedido afán de obtener los mayores beneficios con el mínimo coste económico y artístico. Pero de vez en cuando se dan cita los suficientes elementos como para producir un film notable, completo artística y dramáticamente, y capaz de devolver a la saga a la que pertenece parte de todo aquello que suele perder por el camino. Pues bien, esta nueva entrega de los mutantes más famosos del cine (y de los cómics) es esto y mucho más. En cierto modo, su título no podría ser más apropiado, y no solo por el argumento.

En efecto, X-Men: Días del futuro pasado devuelve a la serie de películas a su estado original. Ya desde sus primeros momentos, y con unos títulos de crédito que recuerdan poderosamente a las primeras entregas, la película expone claramente sus intenciones. Si bien es cierto que su trama y el desarrollo dramático de los personajes es más lineal y menos complejo que en ocasiones anteriores, no lo es menos el hecho de estar ante la que posiblemente es, hasta ahora, la historia más oscura, trágica y violenta de todas. La primera secuencia en ese futuro apocalíptico donde los mutantes luchan sin esperanza es brutal y salvaje, con unas muertes pocas veces vistas en este tipo de productos. Algo que se repite hacia el final del film en una especie de bucle que, lejos de terminar donde empezó, ofrece un recorrido de lo más interesante por el pasado de los personajes.

Si algo bueno tiene la película es que parece haber aprendido de sus errores. Uno de los elementos que más lastraban las películas era el alto número de personajes que nunca llegaban a desarrollarse. Ahora, y salvo las excepciones de ese futuro distópico, la trama centra su atención en unos pocos roles, pudiendo además profundizar algo más en la definición de cada uno de ellos, en sus motivaciones y las consecuencias de sus decisiones. En esta ocasión la voz cantante la tiene el rol interpretado por James McAvoy (Wanted), verdadero motor dramático de todo el arco temporal. La contrapartida, por desgracia, es un olvido generalizado del resto de participantes en la trama, que a pesar de tener una presencia notable y ayudar a que la acción avance, se muestran algo más planos en su evolución dramática.

A esto habría que sumar la labor de Bryan Singer, director y artífice del éxito de los mutantes en el cine. Sin ser tan visionaria como la de Matthew Vaughn (Kick-Ass), su renovada mirada al mundo de la patrulla X aporta frescura a unos personajes que todavía empiezan a conocerse. Recursos como el formato televisivo de los años 80, la secuencia protagonizada por Quicksilver (al que da vida Evan Peters) o las batallas inicial y final son pruebas de que el director todavía tiene algo que decir. Eso por no hablar del hecho de que se haya optado por la trama en lugar de la acción, lo que nutre notablemente el film y aporta, además, la sensación de que no estamos ante un blockbuster de consumo rápido y olvidable, sino ante una nueva pieza del mundo que todavía se está construyendo.

Desde luego, X-Men: Días del futuro pasado se halla entre lo mejor de esta longeva saga. Más violenta que sus predecesoras, recupera buena parte de todo aquello que define este tipo de historias (el racismo, la lucha por la supervivencia, la evolución genética, …), y aprovecha la ocasión de reunir a los dos repartos para hacer numerosos guiños a los aficionados. Puede que los arcos dramáticos de sus personajes no sean tan completos, y puede que la trama tenga un desarrollo más directo y sencillo, pero lo cierto es que eso termina por resultar adecuado ante los constantes viajes hacia el pasado y el futuro. Futuro, por cierto, muy prometedor si se sigue esta senda y si, como se ve en la secuencia tras los títulos, los protagonistas siguen haciendo frente al apocalipsis.

Nota: 7,5/10

‘X-Men: La decisión final’ sustituye la trama por el entretenimiento


'X-Men: La decisión final' reduce el conflicto mutante a buenos y malos.La primera fase de las aventuras mutantes en el cine llegó a su fin en 2006 con una decisión ciertamente extraña. Su director y alma mater Bryan Singer abandonó la franquicia para dirigir Superman Returns (2006), mientras que Brett Ratner se puso tras las cámaras de la última entrega de la saga gracias al éxito de Hora Punta (1998) y su secuela. Para gustos los colores, por supuesto, pero personalmente creo que el cambio salió mal en todos los sentidos. Fue malo para Singer, cuya versión de Superman dejó mucho que desear, y fue malo para Ratner y los mutantes, pues optó por un entretenimiento con menos contenido y más artificio.

No quiere decir esto que X-Men: La decisión final sea una mala película, pero indudablemente no alcanza el nivel de las anteriores. Desde luego, su gran problema fue estrenarse apenas tres años después de la mejor entrega de la trilogía, lo que por un lado avivó los recuerdos de X-Men 2 y por otro empeoró su propia imagen. La realidad, como suele ocurrir, se halla en un punto intermedio, pues aunque es cierto que la película de Ratner se entrega más a la espectacularidad, decir que no aporta nada sería excesivamente injusto. Sobre todo por las repercusiones que ha tenido a posteriori en las aventuras de Lobezno en solitario.

Pero entremos de lleno en el análisis. A nivel dramático el film se mueve siempre por terrenos conocidos. Tal vez demasiado conocidos. El hecho de apostar por el entretenimiento y el gran público llevó a sus responsables a crear una trama carente de las sutilezas que sí tenían las dos anteriores. Los puntos clave del desarrollo carecen, por tanto, de sorpresa, evidenciando un proceso que, dicho de un modo claro, es simple y lineal. Evidentemente, los más perjudicados en todo esto son los personajes, cuyos pasados, traumas y conflictos quedan relegados a un segundo plano para explotar sus respectivas imágenes de héroes y villanos.

La que mejor representa este proceso es Jean Grey, personaje interpretado por Famke Janssen (GoldenEye) que, tras una supuesta muerte en la segunda parte, regresa en este X-Men: La decisión final como un ser malvado, mucho más poderoso de lo que nunca imaginó y consumido por la ira y la venganza. Más allá de que su tratamiento se asemeje mucho o poco al original de los cómics (al fin y al cabo, son dos medios distintos y la capacidad de desarrollo no es la misma), lo más llamativo es que este cambio carece por completo de matices. Es un villano totalmente plano, sin motivaciones complejas ni decisiones que puedan influir en la trama. Y teniendo en cuenta las posibilidades narrativas, es sin duda una gran pérdida.

Poco interés de los nuevos mutantes

Esta idea de personajes carentes del interés que existía anteriormente en la saga se consolida con la presencia de los nuevos mutantes, algunos de ellos realmente atractivos tanto a nivel visual como narrativo. Que el rol interpretado por Ben Foster (El único superviviente) tenga apenas tres momentos en toda la trama evidencia un desarrollo dramático intermitente, incapaz de dar cabida a todos los personajes y preocupado más por mostrar ligeramente los poderes de cada uno de ellos para, eso sí, explotarlos en un espectacular clímax bélico. Lo mismo podría decirse de los personajes de Vinnie Jones (Snatch: Cerdos y diamantes) y Kelsey Grammer (serie Boss).

La sensación de estar ante un producto puramente comercial es lo que puede llevar a la conclusión de que es la más mediocre de las tres. Y no es que las anteriores no tuviesen un claro objetivo comercial, pero poseían la suficiente personalidad como para aportar algo distinto, más emocional y emocionante. El caso de X-Men: La decisión final confirma la idea de que los estudios tomaron los mandos de la franquicia y de que, una vez Singer desapareció de la ecuación, no hubo nadie capaz de interponerse. Como resultado, la película adquiere un tono menos oscuro y más inocente.

Un tono que, por cierto, trata de disimularse a lo largo de la trama con secuencias ciertamente espectaculares y espléndidas, como es la muerte de Charles Xavier (Patrick Stewart), la posibilidad de “curar” a los mutantes y la batalla final ya comentada, cuya conclusión es tan dramática como apoteósica. La inclusión de momentos dramáticos otorga al film un aire más trágico, fatalista incluso, pero que en ningún caso sirve para contrarrestar el resto del metraje. Aunque como digo al comienzo, no significa que sea un mal film. Puede que si se aborda con la idea de una continuación lógica de la saga el resultado decepcione un poco, pero en ningún caso aburre.

Al final, lo mejor que le puede ocurrir a X-Men: La decisión final es que sea vista como lo que es: un producto destinado al consumo masivo, al puro entretenimiento con pocos interrogantes y muchos efectos especiales que harán las delicias de los aficionados al cine de acción. Empero, no hay que olvidar nunca que los mutantes llegaron al cine con otros objetivos y mucho más que aportar desde un punto de vista dramático. La conclusión es que sí, es muy entretenida y divertida, pero en el resto de elementos es la más floja de las tres.

‘X-Men 2’, más acción y efectos al servicio de un drama más complejo


Lobezno, interpretado por Hugh Jackman, adquiere más protagonismo en 'X-Men 2'.Ayer hablábamos de la que posiblemente sea la primera piedra en el exitoso camino de las modernas adaptaciones al cine de superhéroes e historias de cómic y novelas gráficas. El éxito que tuvo X-Men en el año 2000 permitió a muchos otros superhéroes dar el salto a la gran pantalla, pero también obligó a sus responsables a continuar con una historia que dejaba muchos cabos sueltos. Evidentemente, el motivo económico fue determinante, pero el hecho de que X-Men 2 (2003) fuese mejor en todos los aspectos que su predecesora indica que al menos su director, Bryan Singer (Valkiria), tenía algo más que contar.

Creo que tras todos estos años de reflexión nadie duda de que la primera continuación de la saga mutante es la mejor de la trilogía original, y por extensión una de las mejores adaptaciones de superhéroes que se han hecho. El motivo principal, como decimos, es una correcta comprensión del “más y mejor” que debe predominar en cualquier secuela, pero lo cierto es que solo con esto el film no habría adquirido con el tiempo la categoría que ahora tiene. La pregunta que cabe hacerse, por tanto, es qué aporta de novedoso a lo ya expuesto por su predecesora.

La respuesta hay que buscarla, como no podía ser de otro modo, es su argumento, en una trama que vuelve a repetir formato y divide su tiempo en dos líneas de desarrollo que avanzan de forma paralela para unirse en un clímax tan espectacular como emotivo. X-Men 2 acentúa los dos grandes dramas de la primera parte para erigirse como un producto mucho más completo, más dinámico y con mayor profundidad en las motivaciones de sus personajes. A través de un lenguaje audiovisual que juega con la intriga y la información aportada, la historia vuelve a optar por el oscurantismo bien entendido de la primera parte, en el sentido de no ofrecer al espectador un producto masticado, digerido y regurgitado.

El hecho de apostar de forma clara y contundente por la historia de Lobezno, de nuevo con un Hugh Jackman (Los miserables) sensacional, aporta solidez narrativa al conjunto, permitiendo un mayor desarrollo del personaje y, por extensión, una visión más amplia del mundo de los mutantes y su lucha por la supervivencia ante la intolerancia y el miedo de gobiernos y ejércitos. La presencia de William Stryker (Brian Cox) es la que articula el pasado y el presente en la historia, y es el que vincula el desarrollo de las dos tramas. Resulta interesante comprobar cómo un único personaje, cuando está bien diseñado desde el comienzo, es capaz de modificar los parámetros de toda una historia mucho más compleja.

Más mutantes, más poderes

Desde luego, la presencia de Jackman genera en el film algunos de los mejores momentos de toda la saga, como es el ataque a la mansión y la respuesta de Lobezno, o ese final en la presa. Pero como decía al comienzo, X-Men 2 supo aprovechar su apuesta por el desarrollo de la trama para integrar en ella más acción, más espectacularidad y más mutantes, que se sumaron a los ya presentados en la anterior entrega (los más destacados son los interpretados por Shawn Ashmore y Alan Cumming) y que, en líneas generales, modificaron notablemente sus puntos de partida. Ahí está, por ejemplo, el cambio que sufre Lobezno, marcado en todo momento por el traumático pasado.

Aunque sin duda esa evolución está representada por el personaje de Famke Janssen (Ni una palabra), rol que siempre ha sido objeto de profundos cambios y que en esta segunda parte encuentra una vía para explorar todos los aspectos del personaje. De forma sutil la trama introduce los cambios que se producen en Jean Grey y que la llevan a sacrificarse por el grupo en uno de los momentos más emotivos de la cinta (sacrificio que para los seguidores exploraba un nuevo camino con esa imagen final del ave sobrevolando el agua). Curiosamente, el triángulo amoroso pasa a un segundo plano en beneficio de los conflictos personales de cada uno de los integrantes, amén de otras tramas secundarias que ganan importancia, como es la constante lucha entre mutantes (aquí unidos por fuerza mayor) o la huida de la mansión para sobrevivir.

Lo más interesante del film es que todo esto, a pesar de generar más acción y más efectos, nunca llega a imponerse a la trama, siendo un recurso más de los utilizados por el director para narrar la historia. Hago hincapié en esto porque, aunque pueda parecer simple y lógico, es algo que se perdió en la tercera parte, de ahí su importancia. El arco dramático de los personajes está marcado por un sinfín de detalles, de percepciones y de motivaciones. Ninguno de ellos puede definirse en esta película como “buenos” y “malos”. Las fronteras, aunque más o menos claras, nunca llegan a definirse totalmente, llegando incluso a fundirse al final de la historia. Es eso lo que aporta a la saga, y lo que la convierte en la gran película que es: no todo es blanco o negro; no todo está bien o mal. Ese realismo, incluso narrando lo que se está narrando, es el “más y mejor” de la segunda parte.

Por tanto, X-Men 2 es en todos los sentidos un film mucho más completo y más atractivo. Dejando a un lado las comparaciones, hay que aclarar que el film tiene puntos débiles de gran relevancia, como es el hecho de que algunos secundarios pecan demasiado de arquetípicos. Su trama, además, posee los altibajos habituales de este tipo de cintas, en las que tras grandes secuencias de acción es necesario pararse a plantear los interrogantes. Pero en cualquier caso es una notable propuesta que expone sus intenciones desde el primer momento y que apuesta, por fortuna, por una historia compleja y trágica que en todo momento controla, como ocurre en el film con los mutantes, sus herramientas narrativas.

‘X-Men’, los personajes por encima de los efectos digitales


Hugh Jackman interpretó por primera vez a Lobezno en 'X-Men', de Bryan Singer.El fenómeno de los superhéroes llegó al cine con el nuevo siglo. Es cierto que siempre han estado relacionados de un modo u otro, pero hace exactamente 14 años el subgénero alcanzó un grado de sofisticación y seriedad que lo ha llevado a generar algunos de los mejores films de acción y ciencia ficción de los últimos años, como es el caso de la trilogía sobre Batman de Christopher Nolan (Memento). Ahora mismo, con los efectos digitales campando a sus anchas por las historias de los justicieros enmascarados, parece quedar muy lejos aquella película que, en cierto modo, abrió definitivamente la veda a la adaptación cinematográfica de los cómics. Pero dado que esta semana se estrena X-Men: Días del futuro pasado, en Toma Dos vamos a repasar la evolución de la saga de mutantes, comenzando por el origen de todo el fenómeno: X-Men (2000), dirigida por un entonces relativamente novato Bryan Singer (Sospechosos habituales).

Más allá de su valor como punto de partida, la obra de Singer ha ganado peso con los años gracias fundamentalmente a su guión, un texto elaborado a partir de los elementos más conocidos por el gran público de estos seres humanos con habilidades especiales debidas a mutaciones genéticas y, sobre todo, por saber absorber perfectamente la esencia del cómic creado por Stan Lee y Jack Kirby, que no es otra que la lucha contra la intolerancia, el racismo y el miedo a lo desconocido. Unos conceptos que pueden encontrarse casi desde el inicio del film con esas secuencias aparentemente inconexas que poco a poco van confluyendo hacia una trama única. Ahí está, por ejemplo, la huída de casa del personaje interpretado por Anna Paquin (serie True Blood) o el discurso del personaje de Famke Janssen (Venganza) y la reacción que provoca. De hecho, la idea del racismo es la que mueve toda la historia, tanto para generar el conflicto entre los dos bandos mutantes (uno apoya la integración y el otro la lucha) como para desarrollar toda la intriga en torno al senador que aboga por perseguir a esta nueva raza de seres humanos.

Desde luego, su apuesta por el desarrollo dramático de los personajes es lo que mejor define a esta primera X-Men. La definición de los mismos a través de sus acciones, de sus gestos y de sus miradas demuestra que en cualquier cinta de acción hay espacio para más aspectos que los puramente físicos. Sin ir más lejos, la película logra establecer casi en un suspiro el trío amoroso entre Lobezno, Jean Grey y Cíclope (Hugh Jackman, Janssen y James Marsden, respectivamente). Y ni siquiera es necesario un diálogo explicativo. Esta sutileza, además, es capaz de generar cierta intriga en las motivaciones de muchos de los roles, tanto héroes como villanos, y logra que el punto de giro que da pie al tercer acto tenga la suficiente fuerza como para resultar inesperado y apasionante (las verdaderas intenciones del villano). No hay que dejar pasar, sin embargo, la debilidad de algunos secundarios como el interpretado por Halle Berry (Cosas que perdimos en el fuego). Su rol, uno de los más importantes de las viñetas, queda aquí relegado a un segundo plano muy plano, y perdón por el juego de palabras. No solo aporta poco a la historia, sino que lo hace de forma algo tosca, burda y hasta ridícula. Por fortuna, esto fue algo que quedó solventado en aventuras posteriores.

Y como suele ocurrir en estos casos, el desarrollo de la historia y de los personajes corre en sentido contrario al desarrollo de los efectos especiales. No quiere decir esto que sean malos, al contrario. El director logra algunos momentos inolvidables, como ese primer plano de las garras del personaje de Jackman saliendo de los puños o los rayos emitidos por Cíclope. Pero dichas secuencias son tan escasas como logradas. No existe, por tanto, un abuso innecesario de los recursos digitales. Es más, algunos momentos son más bien mecánicos. Las secuencias de acción, excelentes, se someten a las necesidades de la historia, y no al revés. En definitiva, y siempre dentro de los parámetros de un film de estas características, el tratamiento es más realista, definiendo perfectamente las posiciones de cada uno de los personajes y estableciendo unas líneas de actuación comedidas, sin excesos audiovisuales e, incluso, con un sentimiento más intimista y entrañable. Quizá una de las mejores secuencias que ejemplifican esta idea es aquella en la que Magneto, interpretado magistralmente por Ian McKellen (El señor de los anillos: La comunidad del anillo), mantiene una disputa con Charles Xavier (Patrick Stewart) mientras amenaza a un buen número de policías con sus propias armas.

Un oscuro dominante

Aunque sin duda el mayor acierto de Singer en X-Men fue dar el protagonismo a Lobezno y a un Hugh Jackman (Prisioneros) por entonces desconocido. Desde luego, el éxito del personaje ha encumbrado a este magnífico actor, pero sería injusto no reconocer que el beneficio ha sido mutuo. El intérprete ha sabido dotar al rol (actualmente algo desgastado) de una entidad única, tanto física como psicológicamente. Jackman es capaz de aunar la fortaleza física, la violencia y la ira de un personaje turbado por un pasado traumático, la pérdida y el dolor. Hasta tal punto es imprescindible su participación que actor y personaje se han fusionado hasta confundirse, siendo prácticamente imposible que nadie se imagine a este mutante con esqueleto de adamantium con otros rasgos que no sean los del actor.

Pero más allá de todo eso, el director logra equilibrar con bastante acierto su arco dramático personal con el desarrollo de la historia, ofreciendo pinceladas del tortuoso pasado al tiempo que ubica al personaje en una lucha de la que no quiere formar parte. Ese espíritu libre, unido a la lealtad y sentido de la justicia que lleva incorporados de serie el personaje, convierten a Lobezno en el verdadero atractivo de la cinta. Su protagonismo es más que evidente, incrementándose a medida que han ido pasando los años. De hecho, es el único que cuenta con films propios. Y su carácter es lo que hace avanzar la trama en muchas ocasiones, ya sea de forma directa o indirecta, y ya sea como centro de atención de la intriga o como uno de los vértices del triángulo amoroso.

Esta oscuridad, empero, no se ciñe únicamente a su personaje. Si algo generó controversia hace 14 años fue la forma en que Singer iba a abordar el tema de los trajes que lucen los héroes. Para aquellos que no estén familiarizados, digamos que cada rol presenta una paleta cromática que les define, lo que en pantalla podría ser, literalmente, un desastre. Al principio mencionaba la seriedad que esta película aportó a las adaptaciones de superhéroes. Bueno, pues buena parte del éxito radica, aunque no lo parezca, en el diseño de vestuario. La apuesta por unos uniformes negros, alejados de las mallas multicolor, termina resultando hasta coherente en el contexto general de la trama, superando el primer contraste de ver a todos los personajes uniformados para el combate. El director se permite incluso hacer un guiño a esa “licra amarilla” que luce el personaje de Jackman en los cómics. La ausencia de color surgió de la necesidad (no es lo mismo ver a Spider-Man o a Iron Man que a seis personajes cada uno de un color), pero su diseño sentó las bases del resto de la saga.

Tal vez X-Men no sea la mejor de las películas sobre superhéroes. Desde luego, no es la mejor de toda la saga. Hay momentos de su guión en los que se echa en falta algo más de garra. Algunos personajes, como el de Tormenta o los villanos secundarios, dejan mucho que desear. Pero en líneas generales el film evidencia una apuesta por un estilo narrativo y visual alejado de estridencias o de concesiones al gran público. Tal vez por eso la historia busca ante todo acercarse a los personajes y hacerlos accesibles para todos los espectadores. Tal vez el hecho de no saber cómo iba a resultar este primer experimento es lo mejor que le pudo pasar al film. Sea como fuere, los mutantes llegaron para quedarse, y gracias a esta primera historia con más desarrollo y menos efectos el público aceptó aquello que era diferente.

‘Tráiler de X-Men: Días del futuro pasado’: las sagas mutantes se unen


Cartel promocional de 'X-Men: Días del futuro pasado'.Apenas quedan dos meses para su estreno, pero 20th Century Fox ha sacado el que posiblemente sea el más completo e interesante tráiler de la nueva aventura mutante, X-Men: Días del futuro pasado. Tras varias semanas revelándose imágenes, artes conceptuales y vídeos promocionales, no ha sido hasta este momento que los fans pueden apreciar algunos de los secretos mejor guardados del film, como son los centinelas. Aunque no es lo único interesante que deja este avance. Si bien la trama ya era más o menos conocida, este segundo tráiler ofrece diferentes matices y, sobre todo, permite ver a algunos de los mutantes en acción.

La trama, como decimos, es conocida. Ambientada en un futuro en el que los mutantes están inmersos en una guerra por su supervivencia y viven en un mundo totalmente destruido, los líderes Charles Xavier y Magneto deciden enviar al pasado a Lobezno para que convenza a las versiones más jóvenes de ambos a que tomen caminos distintos, no solo en su particular enemistad, sino en sus decisiones frente a los humanos. La película, por tanto, supone aunar en una única trama a prácticamente todos los personajes que aparecieron en la trilogía original y en la película X-Men: Primera generación, amén de incluir otros nuevos, muchos de los cuales ya aparecen en este avance (o han aparecido en otros anteriores).

Eso sí, lo que desvela el vídeo no es únicamente el diseño de los enormes robots destinados a destruir a los mutantes, sino el propio tono del film, que parece aprovechar la actual tendencia de incidir en el aspecto trágico de todos estos personajes de las viñetas. En cierto modo, la película combina sus partes más oscuras (definidas en ese futuro apocalíptico) con algunas más ligeras propias de la acción en el pasado, aunque en ambos se desprende un cierto aire dramático que invita a pensar en un enfoque algo más adulto de la temática mutante. Del mismo modo, el diseño de la futurista ciudad ofrece la posibilidad de desarrollar al máximo las cualidades de los personajes, como esa imagen del hombre de hielo realizando sus famosos caminos por el aire.

La película supone el regreso tras las cámaras de Bryan Singer, creador de la trilogía, y reúne bajo un mismo techo a Hugh Jackman (Prisioneros), Patrick Stewart (Star Trek: Nemesis), Ian McKellen (El hobbit: La desolación de Smaug), James McAvoy (Trance), Michael Fassbender (El consejero), Jennifer Lawrence (La gran estafa americana), Halle Berry (Marea letal), Peter Dinklage (serie Juego de tronos), Ellen Page (The east), Nicholas Hoult (Jack el caza gigantes), Anna Paquin (serie True Blood), Evan Peters (serie American Horror Story: Coven), Shawn Ashmore (serie The following) y Omar Sy (Intocable), muchos de ellos recuperando los personajes originales de las tres primeras películas. Por cierto que el tráiler de la cinta, que encontraréis a continuación, se publicó con un cartel promocional interesante que muestra, a grandes rasgos, a los principales personajes. A continuación el vídeo.

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