‘Alien: Covenant’: el infierno original en un paraíso moderno


No hay nada como volver al principio para recuperar la esencia de algo. Al menos en parte. Por supuesto, eso no es garantía de nada, pero siempre es un buen comienzo para enderezar un barco que zozobra. La saga ‘Alien’ ha ido, indefectiblemente, de más a menos, y aunque soy partidario de defender lo que representa Prometheus (2012) en este universo, es indudable que no está a la altura de lo que el propio Ridley Scott logró en 1979. La nueva entrega, a medio camino entre el clásico y la modernidad, tiene las virtudes del primero y los vicios de la segunda, y es en esta combinación de ADNs donde el director logra crear un híbrido más que interesante.

Porque a pesar de los defectos de Alien: Covenant, sus aspectos positivos convierten a este film en una obra inquietante, eficaz en su relato y con un pulso narrativo firme y directo. Bueno, tal vez directo no sea el mejor apelativo a tenor de todo el trasfondo que posee, pero desde luego Scott vuelve a demostrar que es capaz de generar tensión dramática prácticamente con una pared. En este sentido, el film aprovecha un desarrollo dramático prácticamente calcado al original para explorar nuevas formas de terror, nuevas vías de crear estos monstruos que continúan evolucionando, esta vez de forma más coherente que en entregas anteriores y con una explicación tan eficaz como perturbadora.

De hecho, el film posee varias lecturas, algunas más interesantes que otras. Desde la mera y simple acción espacial hasta el trasfondo sociológico, filosófico e incluso religioso, la cinta explora en mayor o menor medida los diferentes aspectos que componen la complejidad del espíritu humano. Y esto es, a su vez, lo que juega en su contra. La cinta tarda en arrancar en lo que a trama se refiere, sus reflexiones rompen en muchos momentos el ritmo narrativo de la historia y, es cierto, aprovecha en demasía la estética y la estructura del primer film, hasta el punto de introducir personajes similares, entornos conocidos y, lo peor de todo, una previsibilidad en las decisiones de sus personajes y en las apuestas dramáticas que restan fuerza al film.

En realidad, Alien: Covenant es un puente casi perfecto entre lo que representó Prometheus y lo que ha sido la saga original. Aterradora, inquietante, dramática por momentos y espléndidamente rodada, la nueva película de Scott demuestra que la serie de terror espacial puede ofrecer todavía muchos y enriquecedores matices a este universo. Sí, es cierto que los aliens ahora se crean por otros medios, que se cambia una reunión en torno a una mesa por una camilla y que su desarrollo se desinfla un poco al final ante lo previsible del argumento. Sin embargo, todo eso no impide que sea una obra notable capaz de perturbar con el uso que el director hace de las sombras y de las posibilidades del guión. Y ojo a la labor de Michael Fassbender (La luz entre los océanos), auténtico héroe, villano y todo lo que se quiera decir de él. El resto del reparto, por suerte o por desgracia, no están a su altura. Más o menos como ocurre con su personaje y el resto de la tripulación.

Nota: 7,5/10

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‘Jackie’: la belleza de un recuerdo doloroso


Peter Sarsgaard y Natalie Portman, en un momento de 'Jackie'.Hay películas que parecen planificadas para que un actor o actriz pueda ofrecer lo mejor de sí en una interpretación a la que no le haga sombra nada, ni el resto del reparto ni la fotografía o la propia historia. Quiero pensar que el nuevo film de Pablo Larraín (Neruda) no sea el caso, pero desde luego lo parece. Y es que en esta revisión de los días posteriores al asesinato de JFK es un relato cuyo principal atractivo, por no decir el único, es Natalie Portman (La venganza de Jane).

La actriz demuestra, como los grandes actores, que no es necesario maquillaje o efectos especiales para meterse en la piel de un personaje histórico. Su forma de hablar, de moverse y de relacionarse con el resto de personajes sumerge al espectador en el mundo que rodea a Jackie Kennedy y le guía a través del sufrimiento, la ira o el miedo que se vivió en esos aciagos días. Si bien es cierto que la caracterización de los personajes, de todos, es impecable, lo realmente relevante es la capacidad de los actores, con Portman a la cabeza, para explorar las contradictorias emociones y situaciones que se vivieron en aquellos días. Y el problema, precisamente, también se encuentra en este aspecto.

Porque sí, los actores son espléndidos, pero no logran eliminar la sensación de que el tratamiento de la película y su desarrollo dramático se estancan a cada paso, o mejor dicho avanzan de forma tediosa, lenta y pesada sin ofrecer ninguna novedad salvo, tal vez, el punto de vista de Jackie Kennedy, lo cual por cierto no es capaz de soportar el peso de un relato de más de hora y media. De este modo, la cinta se revela como un producto que pierde fuerza a medida que avanza, con algún conato de atractivo e interés pero que nunca logra convertirse en algo más. A esto se suma que, llegados a un punto del segundo acto, da la sensación de estar viviendo las mismas situaciones y emociones una y otra vez, dando vueltas a una decisión que, al conocerse de antemano, pierde cierto componente de intriga que pudiera tener.

De este modo, Jackie se convierte, lo quiera o no, en representante de ese tipo de cine planteado desde su gestación para la grandeza de un actor (o actriz, como es el caso). Que Natalie Portman esté inconmensurable no es óbice, sin embargo, para no comprender que sin ella la película posiblemente no habría llegado a las salas de cine. O tal vez sí, pero sin el puñado de nominaciones a los Oscar que ha conseguido. Sea como fuere, quien tenga interés en ver a Portman convertida en una Kennedy, que disfrute. Para el resto posiblemente la película resulte algo indiferente, una combinación entre belleza y dolor en este recuerdo del asesinato de JFK.

Nota: 6/10

‘Spotlight’: explorando el infierno en la Tierra de la Iglesia


La redacción de 'Spotlight' durante la investigación del escándalo.El subgénero periodístico dentro del cine tiene, como casi todos los subgéneros, unas pautas muy concretas que no dejan lugar para medias tintas: o gusta o se aborrece. A diferencia de otras historias, las que se desarrollan en una redacción solo tienen una temática, que se basa en la investigación y el drama, por lo que si no hay un especial interés en estos pilares narrativos, poco se puede buscar en sus tramas. La última película de Tom McCarthy (Con la magia en los zapatos) es un ejemplo, sí, pero la cinta ofrece mucho más en lo que podríamos denominar como el descenso a los infiernos de la Iglesia.

Porque lo más interesante de Spotlight no es el escándalo que destapan, los terribles relatos de la víctimas o el modo en que debe luchar contra la estructura eclesiástica un periódico como The Boston Globe. No, lo realmente atractivo es el modo en que sus protagonistas, criados en el seno de la religión y con un entorno mayoritariamente creyente, afronta sus propias convicciones a medida que se adentran en una verdad tan terrible como real, tan extendida como ocultada. Es la reacción de los principales personajes lo que marca una diferencia y lo que convierte a este film en una obra espléndida, a la altura de las mejores obras sobre este tipo de historias.

Evidentemente, buena parte del éxito se debe a un reparto más que notable en el que, aunque compuesto por grandes estrellas, ninguno destaca por encima de los demás, conformando un microcosmos que funciona como debe funcionar, es decir, como una redacción. Ahí está, por ejemplo, un recuperado Michael Keaton (Need for speed), que guarda uno de los giros más interesantes de la trama, un espléndido Mark Ruffalo (Amor sin control), cuya interpretación física es cuanto menos curiosa, o Liev Schreiber (Mental), quien a pesar de tener un papel secundario su importancia es determinante.

Quizá el mayor ‘pero’ que se le pueda achacar a Spotlight es una cierta falta de ambición, tanto en su desarrollo dramático como en la puesta en escena. Pero es que tampoco lo necesita. Es cierto que la historia ofrece lo que ofrece, y que la trama podría haber hecho más hincapié en los truculentos secretos de la Iglesia, pero eso habría sido desviar la atención de lo verdaderamente importante: poder comprobar cómo afecta a una comunidad religiosa un escándalo de semejante magnitud. Es ahí donde entran en juego los personajes, y es ahí donde McCarthy encuentra el título para esta obra cuyo plano final es tan sencillo como brillante.

Nota: 7,5/10

El nuevo ‘Poltergeist’ llega para dar ‘Caza al asesino’


estrenos 22mayo2015Siguiendo con la fórmula que parece haberse impuesto durante este mes de mayo en la cartelera, los estrenos de hoy viernes, 22 de mayo, ofrecen al espectador una notable variedad de géneros, pero ninguno de ellos está llamado a convertirse en un blockbuster, al menos a primera vista. Eso no quita, ni mucho menos, que existan suficientes atractivos para decantarse por alguna de las numerosas opciones, sobre todo entre las que proceden de Estados Unidos, que esta semana son mayoría. Terror, comedia, thriller, musical, drama, … En la variedad está el gusto.

Pero dado que hay que comenzar por algún sitio, esta semana lo haremos por Poltergeist, remake del clásico de terror de 1982 dirigido por Tobe Hooper (La matanza de Texas). La historia, para aquellos que todavía no la conozcan, narra la vida de una familia que se muda a una nueva casa en la que empiezan a suceder fenómenos extraños. Cuando la actividad paranormal se intensifica descubren que el lugar está habitado por una serie de fantasmas. Los acontecimientos se precipitarán cuando la hija pequeña sea secuestrada, lo que obligará a la familia a recurrir a todo tipo de expertos. Gil Kenan (Monster House) es el encargado de ponerse tras las cámaras, mientras que el reparto de esta nueva versión está encabezado por Sam Rockwell (Siete psicópatas), Rosemarie DeWitt (Matar al mensajero), Jared Harris (Pompeya), Kennedi Clements (serie Rogue) y Kyle Catlett (serie The following).

Muy distinta es Caza al asesino, thriller de acción dirigido por Pierre Morel (Venganza) que adapta una novela de Jean-Patrick Manchette en la que un asesino de élite que es traicionado por su equipo decide vengarse a toda costa, lo que le llevará de una punta a otra del planeta. Si bien la trama puede resultar familiar, lo más atractivo del film reside en su reparto, en el que destacan Sean Penn (Gangster Squad), Javier Bardem (Skyfall), Idris Elba (Thor: El mundo oscuro) y Ray Winstone (Noé).

La comedia tiene uno de sus principales representantes en Dando la nota: Aún más alto, secuela de la cinta musical de 2012 que vuelve a contar con sus principales actrices y que, en esta ocasión, está dirigida por la actriz Elizabeth Banks (Los Juegos del Hambre: Sinsajo 1), quien de este modo debuta tras las cámaras en un largometraje completo. La trama se sitúa a las protagonistas tres años después de los acontecimientos de la primera parte tratando de lograr el título mundial de grupos. Sin embargo, un embarazoso accidente pone en riesgo no solo la competición, sino su permanencia en la Universidad. Para poder superarlo todo deberán afrontar el mayor reto de sus cortas carreras. Anna Kendrick (Into the woods), Rebel Wilson (Dolor y dinero), Brittany Snow (Syrup), Alexis Knapp (Project X), Hailee Steinfeld (Begin Again), Adam DeVine (serie Workaholics) y la propia Banks repiten en sus respectivos papeles, a los que se suman Katey Sagal (serie Hijos de la Anarquía) y Birgitte Hjort Sørensen (serie Borgen).

Y también cómica, aunque muy distinta, es Con la magia en los zapatos, nuevo vehículo para explotar los recursos de Adam Sandler (Niños grandes 2) que dirige para la ocasión Thomas McCarthy (Win win). Enmarcada en la ciencia ficción, la trama se centra en un reparador de zapatos cuya vida transcurre sin sobresaltos, pero al que el negocio familiar le resulta monótono. Su situación cambia cuando descubre un antiguo artefacto que le permite vivir la vida a través de los ojos de sus clientes, lo que le dará una nueva perspectiva de lo que tiene y del mundo que le rodea. El reparto sea completa con Dan Stevens (El quinto poder), Dustin Hofman (#Chef), Steve Buscemi (serie Boardwalk Empire), Ellen Barkin (Another happy day) y el rapero Method Man (El canguro).

Uno de los representantes del drama de esta semana es Lo mejor para ella, producción del 2014 escrita y dirigida por Mike Binder (Más allá del odio) que gira en torno a un hombre cuya mujer acaba de fallecer y que debe hacerse cargo de la educación y el cuidado de su nieta. Su situación se agrava cuando la abuela materna decide pedir la custodia de la pequeña, lo que generará un conflicto legal que sacará a la luz viejos problemas familiares. Kevin Costner (3 días para matar), Octavia Spencer (Snowpiercer), Jillian Estell (So this is Christmas), Bill Burr (Castores zombies), Anthony Mackie (Runner Runner) y André Holland (serie The Knick) son los principales protagonistas.

Estados Unidos y Francia están detrás de Lazos de sangre, drama del 2013 con dosis de thriller ambientado en el mundo del crimen y basado en la novela de Bruno y Michel Papet. Dirigida por Guillaume Canet (Pequeñas mentiras sin importancia), la trama se centra en la relación de dos hermanos cuyas vidas han discurrido por caminos muy distintos. Uno acaba de salir de la cárcel tras varios años encerrado por un asesinato; el otro es policía. A pesar de los intentos de este último por reconducir la vida de su hermano, aquel pronto vuelve a verse envuelto en el mundo del crimen, lo que arrastrará a ambos hermanos a una espiral de la que no podrán escapar. Uno de los mayores atractivos del film es su reparto, en el que encontramos nombres como los de Clive Owen (Intruders), Billy Crudup (Come Reza Ama), James Caan (Misery), Mila Kunis (Ted), Zoe Saldana (El ladrón de palabras), Marion Cotillard (El sueño de Ellis), Lili Taylor (Expediente Warren: The Conjuring), Noah Emmerich (serie The americans) y Matthias Schoenaerts (De óxido y hueso).

Y sin duda la producción más internacional es Corn Island, que cuenta con capital francés, alemán, checo, húngaro, georgiano y kazako. La historia comienza cuando un anciano granjero se asienta en una de las islas que cada año crea el río Enguri en la frontera entre Georgia y la República de Abjasia, dos países cuyas tensiones no han disminuido desde la guerra de principios de los años 90. Acompañado de su nieta adolescente, el hombre empezará a cultivar maíz al tiempo que ve cómo la pequeña florece. George Ovashvili (Gagma napiri) dirige la propuesta, mientras que Tamer Levent (Sueño de invierno), Irakli Samushia, Mariam Buturishvili e Ilyas Salman (Lal Gece) dan vida a los roles principales.

Desde Australia nos llega 52 martes, drama familiar del 2013 que supone el debut en el largometraje de ficción de Sophie Hyde, directora del documental Life in movement (2013). Su argumento gira en torno al cambio de sexo que afronta una mujer, madre de una adolescente de 16 años. Mientras dura el proceso, la mujer le pide a la joven que solo se vean los martes. La cinta, rodada a lo largo de un año, se convierte así en un relato sobre la identidad, el deseo o la sexualidad. El reparto está encabezado por Tilda Cobham-Hervey (One eyed girl), Del Herbert-Jane, Mario Späte, Beau Travis Williams e Imogen Archer.

Terminamos el repaso con la cinta de animación europea ¡Ups! ¿Dónde está Noé?, coproducida entre Alemania, Bélgica, Luxemburgo e Irlanda. Como su propio título indica, la historia se ambienta en el arca de Noé en pleno Diluvio Universal. En concreto, la trama se centra en dos niños que acaban cayéndose de la nave y que se verán obligados a sobrevivir y a buscar el camino hacia el monte mientras sus padres tratan de desviar el curso del arca para rescatarles. Toby Genkel (Das doppelte Lottchen) y Sean McCormack dirigen la propuesta.

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