‘Alpha’ y la muerte de los moñecos, en un ‘Asalto en la noche’


Llegamos a la recta final del verano cinematográfico y, echando la vista atrás, lo cierto es que no ha sido un alarde de grandes estrenos y títulos inolvidables. Y las novedades de este viernes, 24 de agosto, confirman esa sensación. Muchos títulos llegan a las pantallas españolas, pero ninguno de ellos con un atractivo notable para el gran público.

Comenzamos el repaso por Alpha, aventura dramática ambientada en la última edad de hielo, hace 20.000 años. La trama sigue a un joven que, en su primera cacería con el grupo de su tribu, resulta herido y es dado por muerto. Sin embargo, el muchacho despierta solo y débil, por lo que deberá aprender a sobrevivir en un entorno hostil en el que terminará creando un vínculo inquebrantable con un lobo que ha sido abandonado por su manada. Dirigida por Albert Hughes (El libro de Eli), esta producción estadounidense está protagonizada por Kodi Smit-McPhee (X-Men: Apocalipsis), Leonor Varela (El mejor regalo), Natassia Malthe (Esto es la guerra), Priya Rajaratnam (Poignant), Jóhannes Haukur Jóhannesson (Atómica) y Jens Hultén (El abuelo que no pagó al cuenta y se largó).

También procede de Hollywood Asalto en la noche, thriller de acción con dosis de drama que dirige James McTeigue (El enigma del cuervo) y cuyo argumento arranca cuando dos menores son secuestrados en el interior de una impenetrable casa. Será en ese momento cuando su madre demostrará lo que es capaz de hacer para recuperarlos. Gabrielle Union (Noche de venganza), Billy Burke (serie Revolution), Richard Cabral (serie Arma letal), Ajiona Alexus (serie Por 13 razones) y Levi Meaden (Pacific Rim: Isurrección) encabezan el reparto.

Estados Unidos y China colaboran en ¿Quién está matando a los moñecos?, comedia de acción que se centra en una policía humana y otro agente muñeco que deberán investigar los asesinatos de varios moñecos en el barrio más vulnerable de Los Ángeles. El único nexo entre las muertes parece ser que todas las víctimas participaron en un famoso programa de televisión de marionetas de los años 80. Brian Henson, autor de los famosos ‘Teleñecos’, se pone tras las cámaras con esta historia protagonizada por Melissa McCarthy (Cazafantasmas), Maya Rudolph (Nuestro sitio), Elizabeth Banks (Dando la nota 3), Joel McHale (Adultos a la fuerza) y Leslie David Baker (Fallen stars).

Antes de pasar a los estrenos puramente europeos, Estados Unidos, Francia y Bélgica participan en Rodin, drama biográfico escrito y dirigido por Jacques Doillon (Raja) en torno a la figura del famoso artista en su etapa final, cuando después de 40 años de trabajos recibe un encargo del estado que dará pie a algunas de las esculturas más famosas de la historia. En este contexto, y mientras comparte sus días con el amor de toda su vida, conoce a una joven que comienza siendo su ayudante y terminará siendo su maestra, y con la que compartirá una relación de amor y admiración mutua que marcará la vida del artista. Entre los principales actores encontramos a Vincent Lindon (La ley del mercado), Izïa Higelin (Saint amour), Séverine Caneele (La pequeña Lola), Edward Akrout (La espada de la venganza), Magdalena Malina (En pays cannibale) y Bernard Verley (Le grand jeu).

Desde Italia nos llega La música del silencio, adaptación de la novela biográfica de Andrea Bocelli que narra cómo un joven que nace con ceguera parcial desarrolla su pasión por la música. Cuando su ceguera se vuelve total con 12 años su pasión por la música crece y recibe clases de canto de un gran maestro que será clave en su futuro. Dirigida por Michael Radford (Elsa & Fred), esta cinta dramática está protagonizada por Toby Sebastian (serie Juego de tronos), Antonio Banderas (Altamira), Jordi Mollà (En el corazón del mar), Alessandro Sperduti (Meno male che ci sei), Luisa Ranieri (Eternamente jóvenes) y Antonella Attili (Corazón puro).

También biográfica, y también dramática, es la francesa Promesa al amanecer, adaptación de la novela del famoso escritor Romain Gary, suedónimo de Roman Kacew. La cinta aborda su difícil infancia en Polonia, el éxodo al sur de Francia y su carrera en las Fuerzas Aéreas francesas durante la II Guerra Mundial, todo ello bajo el paraguas del amor de una madre sobreprotectora que despertará en él la pasión por la escritura. Eric Barbier (The last diamond) dirige este film en cuyo guión también participa, y que cuenta en su reparto con Pierre Niney (Frantz), Charlotte Gainsbourg (El muñeco de nieve), Didier Bourdon (Les profs 2), Jean-Pierre Darroussin (Golpe de calor) y Catherine McCormack (El viaje).

El thriller y el terror tienen su único representante en Revenge, producción francesa de 2017 cuya trama gira en torno a tres hombres que anualmente se reúnen para cazar. En esta ocasión uno de ellos llega acompañado de su amante, una joven que pronto despierta el interés de los otros dos. Las cosas se complican y ella es dada por muerta en medio de la nada. Cuando vuelve en sí comienza su venganza. Escrita y dirigida por Coralie Fargeat, que de este modo debuta en el largometraje, la cinta está protagonizada por Matilda Anna Ingrid Lutz (Rings), Kevin Janssens (Tueurs), Vincent Colombe (Rosalie Blum), Guillaume Bouchède (Como hermanos), Jean-Louis Tribes (En sus manos).

Reino Unido y los Países Bajos colaboran en Waterboys, comedia dramática de corte familiar de 2016 escrita y dirigida por Robert Jan Westdijk (Siberia) que arranca cuando un padre, novelista criminal, y su hijo, que toca el chelo, emprenden un viaje en el que deberán entenderse no solo entre ellos, sino a sí mismos. A través de las mujeres que conocen durante su trayecto y la música del grupo The Waterboys, ambos encontrarán un punto intermedio en el que volver a conocerse. El reparto está encabezado por Leopold Witte (Ventoux), Tim Linde (serie Malaika), Helen Belbin (Always in the present) y Julie McLellan.

La representación española de la semana recae en Los futbolísimos, film dirigido por Miguel Ángel Lamata (Nuestros amantes) que, en clave cómica, narra las aventuras de un grupo de amigos que crean Los Futbolísimos para investigar una posible conspiración para acabar con su equipo de fútbol y con la continuidad de su pandilla. Pero, ¿y si todo fuera fruto de la casualidad? Milena Mayer (La promesa), Toni Acosta (Como reinas), Carmen Ruiz (Villaviciosa de al lado), Joaquín Reyes (Cuerpo de Élite), Jorge Usón (Novatos) y Jordi Aguilar (Silencio en la nieve) son los principales actores.

Finalmente comedia y drama se dan cita en Hotel Salvación, producción india de 2016 cuyo argumento gira en torno a la relación entre un hombre en el tramo final de su vida y su hijo. Juntos hacen un viaje a la ciudad de Varanasi, a un hotel destinado para aquellas personas que están a punto de morir. Sin embargo, después de un tiempo el anciano no parece dar signos de llegar a sus últimos días, por lo que deben abandonar el hotel, lo que les dará una oportunidad de conocerse y entenderse mejor. Escrita y dirigida por Shubhashish Bhutiani, quien de este modo debuta en el largometraje, la cinta está protagonizada por Adil Hussain (Yatchan), Lalit Behl (Titli), Geetanjali Kulkarni (P Se PM tak) y Palomi Ghosh (Gandhi of the month).

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La Enterprise va ‘Más allá’ para encontrar a ‘Peter y el dragón’


Estrenos 19agosto2016Como suele ocurrir por estas fechas, cada semana llegan a la cartelera española títulos que harán las delicias de fans y aficionados al cine en el más puro sentido del entretenimiento. Y aunque este 2016 puede que esté siendo menos intenso que años anteriores, eso no implica que no estén estrenándose películas tan espectaculares como esperadas. Este viernes, día 19, no va a ser menos, y aunque a diferencia de semanas anteriores el número de estrenos será muy limitado, acaparan un amplio abanico de géneros que van desde el terror a la aventura juvenil y el drama.

Con todo, es evidente que el estreno más esperado es Star Trek: Más allá, tercera aventura de la tripulación de la Enterprise bajo el auspicio de J.J. Abrams (Star Wars: El despertar de la fuerza) que vuelve a combinar aventura espacial, acción y humor para narrar la misión que realiza esta nave en los confines del universo. Allí deberán enfrentarse a Krall, un misterioso enemigo que se opone al espíritu y los planes de la Federación. Dirigida por Justin Lin (Fast & Furious 6), la película vuelve a contar con el reparto original, en el que destacan Chris Pine (La hora decisiva), Zachary Quinto (Margin call), Zoe Saldana (Guardianes de la galaxia), Karl Urban (serie Almost Human), Simon Pegg (Amor sin cita previa), John Cho (Grandma) y el recientemente fallecido Anton Yelchin (Green room), y a los que se suma Idris Elba (Bastille Day).

También destaca la nueva versión de Peter y el dragón, aventura para toda la familia con sello Disney que narra la historia de amistad entre un niño huérfano y un fantástico dragón. La película, dirigida por David Lowery (En un lugar sin ley), cuenta con un notable reparto encabezado por Bryce Dallas Howard (Jurassic World), Oakes Fegley (Prism), Craig Hall (Love birds), Karl Urban, que duplica estreno, Robert Redford (La verdad) y Wes Bentley (serie American Horror Story: Hotel).

Muy diferente es el tercer estreno procedente de Hollywood, Nunca apagues la luz, producción de terror que toma como base algo tan sencillo como el miedo de los niños a la oscuridad. La trama se centra en una joven que, cuando logra independizarse, cree que ha dejado atrás los miedos de su niñez. Pero cuando su hermano pequeño presenta los mismos síntomas que a ella la llevaron casi a la locura deberá afrontar que ese miedo a la oscuridad no era tan imaginario como creía, y deberá luchar contra un ente que parece tener como objetivo a la madre de ambos. Dirigida por David F. Sandberg, la película supone su debut en el largometraje a partir de un corto suyo. Teresa Palmer (Triple 9), Maria Bello (La quinta ola), Gabriel Bateman (Checkmate) y Billy Burke (serie Revolution) son los principales actores.

La única novedad española de la semana es Secuestro, thriller dirigido por Mar Targarona (Mor, vida nueva) cuya historia arranca cuando el hijo de una prestigiosa abogada es secuestrado a la salida del colegio. Horas más tarde el pequeño aparece magullado y empapado en sudor, y afirma que ha logrado escapar de su captor. Las investigaciones logran dar con un sospechoso que el pequeño identifica, pero la falta de pruebas obliga a la Justicia a ponerle en libertad. Temiendo por la vida de su hijo, la abogada hará lo que jamás pensó: tomarse la justicia por su mano, algo que tendrá consecuencias imprevistas. Entre los actores de la cinta encontramos a Blanca Portillo (La chispa de la vida), Antonio Dechent (Akemarropa), Vicente Romero (Asesinos inocentes), Josep Maria Pou (Murieron por encima de sus posibilidades), Macarena Gómez (Musarañas) y José Coronado (Cien años de perdón), entre otros.

Bélgica y Francia producen Los caballeros blancos, drama de 2015 basado en el libro de François-Xavier Pinte y Geoffroy D’uriel cuyo argumento se centra en un grupo de miembros de una ONG que planean sacar de Chad a 300 niños para que sean adoptados por familias francesas y tengan así un mejor futuro. Para darle mayor relevancia invitan a una periodista a que cubra todo el proceso. Sin embargo, durante la realidad del país les obligará a replantearse los límites de la ayuda humanitaria. Dirigida por Joachim Lafosse (Perder la razón), la cinta cuenta con un reparto integrado por Vincent Lindon (Los canallas), Louise Bourgoin (Un golpe brillante), Valérie Donzelli (Declaración de guerra), Reda Kateb (Lejos de los hombres), Yannick Renier (A primera hora) y Stéphane Bissot (La religiosa).

Por último, y también producida en 2015, se estrena La estación de las mujeres, drama que cuenta con capital de la India, Reino Unido y Estados Unidos, y cuya trama aborda la liberación cultural de tres mujeres. Una joven de 15 años observa cómo son capaces de romper con las tradiciones que las obligan a estar en casa y abandonar su vida, al tiempo que se enfrenta a una futura vida de casada, lo que la obligará a dejar la escuela, los libros y sus amigos. Escrita y dirigida por Leena Yadav (Teen Patti), la película está protagonizada por Lehar Khan (Jalpardi: The desert mermaid), Surveen Chawla (Ugly), Radhika Apte (Haram) y Tannishtha Chatterjee (Sunrise).

Los personajes de ‘Revolution’ pierden coherencia en su 2ª temporada


Billy Burke y Elizabeth Mitchell tendrán que luchar contra un nuevo enemigo en la segunda temporada de 'Revolution'.No sé si será por los actores, por el desarrollo de la trama o simplemente por la factura técnica, pero el caso es que hay series que, teniendo todo lo necesario para lograr el éxito, no terminan de funcionar. Uno de los últimos casos es el de Revolution, serie de ciencia ficción que sin tener grandes pretensiones ofrecía algo un poco diferente. Es cierto que su primera temporada tuvo para muchos más sombras que luces, pero la idea de una sociedad moderna que se ve obligada a retroceder casi a la Edad Media por la ausencia de electricidad era una premisa interesante. Su segunda temporada, y si nadie lo remedia (léase la presión de los fans) la última, va un poco más allá en esta idea, repartiendo su evolución en dos claras líneas de trabajo que, aunque interesantes, no terminan de funcionar. En esta ocasión, irónicamente, el problema son los propios protagonistas.

Estos nuevos 22 episodios retoman la acción unos meses después de la conclusión de la anterior etapa, aprovechando los primeros capítulos para situar a cada uno de los personajes principales e introducir otros nuevos. El principal escollo con el que se encuentra su creador, Eric Kripke (serie Sobrenatural) es que se opera un cambio en dichos personajes que nunca termina de materializarse en decisiones y acciones concretas. Salvo los roles interpretados por Billy Burke (Crepúsculo) y Tracy Spiridakos (Engañada en la red), cuya transformación es bastante evidente, el resto combina las características de la primera temporada con las novedades de la segunda. Quizá el caso más llamativo sea el de David Lyons (Come reza ama), Monroe en la ficción. Su arco dramático es cuanto menos incongruente, no solo con su propia naturaleza sino en el sentido general de la serie. La necesidad de transformarlo de villano a héroe impide a sus responsables acometer una transformación lógica y natural motivada por sus propios intereses, los cuales tratan de usarse al final de la temporada para tratar de justificar sus acciones. La introducción del personaje del hijo y esa especie de amor-odio con el rol de Burke no hacen sino ridiculizar un buen villano.

Todo esto ocurre, fundamentalmente, por la incorporación a la trama de los llamados Patriotas, una nueva amenaza planteada al final de la temporada anterior que, en teoría, debería de haber servido para un propósito doble: dotar de más acción y complejidad a la trama, y generar dos frentes de combate claros. El resultado es, como la serie en general, irregular. No cabe duda de que la presencia de estos villanos, cuyas actividades son más crueles de lo visto hasta ahora (al fin y al cabo, debían hacer “bueno” al personaje de Lyons), aportan un grado notable de interés y de intriga al arco argumental, pero su desarrollo no es todo lo fluido que cabría esperar. Su presencia se plantea de forma pausada e incluso velada para, al final, precipitar los acontecimientos y derivarlo todo a un único momento en el que son derrotados. Es de suponer que esto, más que un problema de planteamiento, es una necesidad ante la finalización inesperada de Revolution. Por cierto, es de agradecer que sus responsables, entre los que se encuentran J.J. Abrams (serie Fringe) y Jon Favreau (Iron Man), hayan optado por cerrar los ciclos planteados en esta temporada, y no dejando todos los interrogantes en el aire.

En lo referente al reparto merece una mención especial Giancarlo Esposito (serie Érase una vez), cuya presencia sigue siendo de lo mejor del conjunto, incluso con el caótico camino que sigue en estos episodios. Su rol, algo más separado del resto que en la temporada anterior, se convierte en una especie de vengador solitario cuyo único objetivo es acabar con aquellos que han matado a su mujer. Su facilidad para hacer todo lo necesario por lograr su objetivo, unido a su falta de empatía incluso con su hijo (solo cuando lo pierde es cuando realmente lucha por él) le otorgan una presencia mucho más consistente que en la primera temporada, cuando todo esto se presentaba bajo la bandera de los enemigos. Su final, uno de los pocos que unen las dos líneas argumentales de las que hablaba, es quizá el más claro ejemplo, junto con el papel de Monroe, de que la historia, a pesar de los intentos por controlarla, se les había escapado de las manos a los creadores.

Y llegó la nanotecnología

Aunque pueda parecer lo contrario, uno de los pilares de Revolution ha sido la incorporación a la trama de la nanotecnología, responsable del apagón y la mayor amenaza de esta temporada, aunque solo protagonice una trama secundaria. Su desarrollo ha sido, a pesar de algunos altibajos, de lo mejor de la serie, y la forma en que Kripke logra finalizar su arco dramático es brillante, abriendo la puerta a un futuro en el que humanos y máquinas deberán enfrentarse irremediablemente. Es más, uno de los mejores episodios de la temporada, aquel que transcurre en la mente del personaje de Zak Orth (Vicky Cristina Barcelona), es la pieza que permite comprender la naturaleza de esta tecnología que consume toda la energía del planeta y cuyo objetivo se desvela en el último capítulo. Su presentación a lo largo de la temporada es, al igual que la de los Patriotas, pausada e intermitente, planteando numerosos interrogantes que se resuelven con relativo acierto a medida que se desarrolla la trama.

Lo que juega en su contra es su propia condición de secundaria. Es cierto que hacia el final de esta etapa ambas líneas argumentases tienden a unirse, pero el hecho de que solo algunos personajes estén implicados en ella, sin llegar nunca a involucrar a los demás, debilita su fuerza y su importancia, sin duda reservando su protagonismo para una hipotética tercera temporada. Esto deriva, por ejemplo, en un desarrollo que muchas veces recurre a giros de difícil aceptación, como son las constantes desapariciones del personaje de Orth y la falta total de consecuencias en el resto de personajes. Eso por no hablar del hecho de que la explicación para muchos de los fenómenos que ocurren se ofrece al espectador, pero no al resto de personajes (al menos no de forma directa y contundente), lo que ahonda en esa idea de que las dos tramas, que en muchas ocasiones se intentan combinar, son dos entes separados que entretienen pero fracturan la serie.

A pesar de todo, es justo reconocer que la serie posee un pulso narrativo notable. Apenas existen episodios en los que el ritmo decaiga, logrando un dinamismo similar al de la primera temporada e introduciendo nuevos personajes que dan al conjunto un cierto lavado de cara que debe ser reconocido. El hecho de que la trama se pierda algunas veces en historias que no llevan a ningún lado (lo de irse a México a buscar un personaje para que simplemente engrose el reparto tiene poca justificación) solo es un obstáculo si uno no se entrega al entretenimiento que supone ver una serie cuya factura técnica es más que buena. Al fin y al cabo, las presentaciones de la producción nunca han sido las de convertirse en un producto referente de la ciencia ficción. Si tenemos esto en cuenta, se podría decir que logra su objetivo.

El problema de Revolution, tanto en su primera como en su segunda temporada, es que nunca ha tenido claro cuál era su sitio en el nutrido mundo de las series actuales. ¿Es una serie de acción? ¿Es una trama que busca explorar algo más que situaciones comunes? ¿Sus personajes saben cuál es su sitio? Estas y otras preguntas no terminan de responderse, y esa indefinición es lo que, finalmente, ha llevado a su cancelación en esta segunda temporada. Tal y como finaliza da la sensación de que en episodios futuros podrían encontrarse las respuestas, pero si eso finalmente llegamos a verlo será con otra productora. El balance que deja la serie, por tanto, es la de un entretenimiento cuyas aspiraciones fueron desapareciendo poco a poco, hasta el punto de reducirse a un mero folletín de aventuras. Como decía al principio, el principal problema reside en muchos de sus personajes, sobre todo en aquellos que no han sabido evolucionar con las tramas. La premisa era buena; el desarrollo no tanto. Y esto es algo que le ocurre mucho a J.J. Abrams.

La irregular 1ª T de ‘Revolution’ presenta un futuro apocalíptico


El futuro de la Humanidad sin electricidad en la primera temporada de 'Revolution'.No sabría explicar exactamente el porqué, pero las producciones televisivas de corte apocalíptico no tienen una aceptación excesivamente buena. Ya le ocurrió a Terra Nova, una historia sobre un éxodo controlado a la época de los dinosaurios que habría merecido un destino más amable. Y le está ocurriendo a Revolution, nueva producción avalada por J. J. Abrams (serie Perdidos) y Jon Favreau (Iron Man) que presenta un futuro en el que la electricidad ha desaparecido tras un experimento, dando lugar a un violento mundo en el que Estados Unidos han desaparecido para ser sustituidos por milicias y gobiernos independientes, y en el que el medievo y el futuro se entremezclan. La serie, cuya primera temporada terminó hace unos días, no ha logrado acaparar la atención que cabría esperar de ella, en buena medida por un desarrollo irregular.

Es posible que ese sea el principal problema de estos productos. Poseen unas premisas interesantes que abren el camino a futuros cuanto menos curiosos. Sin embargo, a la hora de plasmar dichos futuros en el avance de las tramas se produce una cierta confusión ante lo que parece una profusión de ideas sin una secuencia lógica. En el caso de esta serie creada por Eric Kripke (serie Sobrenatural) esto se traduce en una batalla entre distintos personajes por sobrevivir y tomar el control de las diferentes líneas argumentales que transcurren casi de forma paralela.

Da la sensación de que estos primeros 20 episodios buscan ofrecer un amplio panorama de la situación social de ese futuro apocalíptico a través de una misión principal, es cierto, pero con excesivos recovecos en un argumento que a priori debería ser mucho más sencillo. Por ejemplo, la introducción de personajes secundarios que aportan poco o nada a la serie, o la aparición y eliminación de muchos otros papeles que podrían tener una participación importante en todo el entramado de relaciones. El hecho de dedicar algunos capítulos al desarrollo de estas tramas secundarias casi autoconclusivas lo único que logra es desviar la atención de lo verdaderamente importante: la lucha contra el villano de la función y la búsqueda para recuperar la electricidad y la energía.

Pero como decíamos al comienzo, estos son solo los elementos negativos que empañan la producción. En líneas generales, Revolution se deja ver con interés y cierta sorpresa gracias sobre todo al enfoque de las tramas principales hacia un único objetivo final que tiene lugar en su último episodio, sin duda uno de los más reveladores de la temporada. Así, la búsqueda de venganza por un lado y del poder de la energía por otro terminan confluyendo en ese complejo denominado La Torre en el que todo puede volver a la normalidad… o casi.

Un reinicio violento

El gran acierto de la serie consiste en mostrar la naturaleza humana en su forma más básica, desprendida de convencionalismos sociales y de límites morales. Reflejado en bandos del bien y del mal, a lo largo de estos primeros capítulos se aborda en no pocas ocasiones la responsabilidad de activar de nuevo la energía en un mundo acostumbrado ya a vivir de forma casi medieval y a luchar con espadas y a caballo, introduciendo en algunos momentos las armas de fuego (al fin y al cabo, la munición escasea). Aunque planteado de forma oficial casi exclusivamente al final de la temporada, el dilema de entregar una forma de poder tan grande a una sociedad acostumbrada a la violencia y motivada por la conquista de sus semejantes se aborda de forma implícita en muchas ocasiones.

De hecho, tal vez el momento más claro de dicho dilema tenga lugar cuando un helicóptero se alza contra el grupo rebelde protagonista después de que un pequeño colgante que activa la electricidad en un pequeño radio de acción sea colocado en un amplificador. Ese simple hecho marca un antes y un después en una temporada que hasta ese momento se había movido en un perfil relativamente bajo, y que a partir de entonces aumenta sus expectativas hasta un final que modifica sin remedio una futura segunda temporada que, esperemos, mejore las audiencias de cara a un correcto desarrollo dramático. Un reinicio violento de la sociedad del futuro en la que los hombres se han acostumbrado a sobrevivir en un entorno hostil donde solo los fuertes son capaces de dominar. Y nada aporta más fuerza que el control de la tecnología sobre los rivales.

Pero más allá de todo esto, la serie es una producción sobre la venganza de una joven hacia los hombres que mataron a su padre y, posteriormente, a su hermano. Y aunque la premisa es tan sencilla como eso, las relaciones emocionales entre los personajes presentan un tablero de juego mucho más complejo que ni siquiera al final de la primera temporada ha terminado de revelarse por completo. Con unos actores relativamente correctos para el tipo de producción que es (entre los que habría que destacar a un Billy Burke -Saga Crepúsuculo- que parece estar de vuelta de todo), los constantes flashbacks que nos trasladan a épocas anteriores e inmediatamente posteriores a lo que se conoce como El Apagón permiten al espectador hacerse una idea de quién es quién en la historia, y del porqué de numerosas decisiones que se toman.

Al comienzo de este texto hacía referencia a Terra Nova. Al igual que aquella, Revolution se merece una suerte mejor que la que está teniendo. Es cierto que su desarrollo narrativo ha sido algo intermitente en esta primera temporada y que se ha entregado al exceso en la recta final de estos 20 episodios, pero eso no impide que tenga una propuesta más interesante que muchas producciones cuya temática provocan un déjà vu en el espectador. Sus responsables tienen la oportunidad de enmendar los errores a lo largo de los próximos 22 episodios.

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