‘El círculo’: ser lo que no somos delante de una cámara


Pros y contras de la tecnología. Beneficios y riesgos de tener todos nuestros datos en internet, ya sea desperdigados por el espacio digital o condensados en una única cuenta. Eterno debate que, en la nueva película de James Ponsoldt (Aquí y ahora), escribe un nuevo episodio cuya aportación al debate es más bien escasa. Y no porque no invite a la reflexión o no exponga claramente la dualidad de un mundo en constante, rápido y peligroso desarrollo, sino porque, como película, plantea un tratamiento dramático cuanto menos cuestionable. Muy a pesar del excelente reparto que tiene, todo sea dicho.

Desde luego, lo más llamativo de El círculo es su apuesta visual y muchos de los hitos que conforman su trama. Bebiendo de producciones previas, ya sean cinematográficas o televisivas, Ponsoldt apuesta por el caos que generan millones de mensajes incapaces de ser leídos en un formato visual que puede llegar a ser confuso, pero que en el fondo termina por llegar al espectador del modo adecuado a lo que se quiere transmitir. A esto se suma un diseño de producción que se nutre directamente del funcionamiento de los grandes gigantes de internet, a los que por cierto el argumento hace una crítica cuanto menos contundente, al menos durante su primera mitad. Todo ello conforma un desarrollo inicial interesante que, sin embargo, se desinfla de forma alarmante.

Y es que, como se menciona en un momento del film, todos nos comportamos diferente delante de una cámara. Da la sensación de que la historia no quiere en ningún momento tomar partido a favor o en contra de la tecnología. En una suerte de búsqueda del equilibrio entre lo bueno y lo malo, la cinta se queda en tierra de nadie, convirtiéndose en una huída hacia adelante de la protagonista que, para denunciar los riesgos de una transparencia absoluta y poner en evidencia a sus jefes, decide recurrir al máximo extremo de la transparencia. Todo ello después de sufrir en sus carnes las nefastas consecuencias de que toda su vida sea retransmitida por una cámara. Pero no queda ahí la cosa. La cinta se centra tanto en el personaje de Emma Watson (saga Harry Potter) que se olvida de dar algo de “cariño”, aunque sea mínimo, a algunas tramas secundarias, sobre todo a la de la mejor amiga, cuya evolución está narrada de forma tan escueta que da la sensación de que se ha quedado algo por el camino en la sala de montaje.

El verdadero problema de El círculo es pura y sencillamente dramático. El tratamiento del guión es tosco, plagado de referencias a otros films e historias previas similares que han abordado, si no este, otros temas relacionados. Y eso se nota a pesar de los actores, más que nada porque lo que podría dar un aire diferente al relato, como son las tramas secundarias, se reducen a la mínima expresión, siendo totalmente inconexas y, hasta cierto punto incomprensibles. Da la sensación de que la historia comienza de un modo pero, a mitad de desarrollo, comprende que hay una cámara que observa lo que está ocurriendo, tratando de rectificar y comportarse como algo que no es. O dicho de otro modo, la película comienza apuntando en una dirección para cambiar de rumbo, hacerlo sin una explicación coherente y terminar de un modo cuanto menos cuestionable.

Nota: 6/10

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Witherspoon y Gyllenhaal, conta la ciberdelincuencia de Hemsworth


Estrenos 30enero2015Último fin de semana de enero, y las novedades nominadas a los Oscar siguen llegando poco a poco a las pantallas españolas. Hoy viernes, 30 de enero, hasta dos películas con sendas nominaciones se encuentran entre las novedades, aunque en esta ocasión acompañadas por otros títulos cuanto menos variados, y algunos de ellos desde luego muy interesantes si atendemos a los nombres de sus responsables. Tanto que resulta complicado elegir por cuál comenzar el repaso, así que lo haremos por la más reciente de las películas.

Y esa no es otra que Blackhat: Amenaza en la Red, nuevo thriller del director Michael Mann (Enemigos públicos) tras más de cinco años apartado de la gran pantalla. Ambientado en el mundo de la ciberdelincuencia, la trama sigue a un delincuente que es liberado de prisión para liderar un equipo de expertos que deben dar caza a una red global de ciberdelincuentes que las autoridades no logran identificar. Para poder atraparles deberán recorrer medio mundo y enfrentarse a sus propias limitaciones. Acción e intriga se dan cita en el marco de las nuevas tecnología en esta película protagonizada por Chris Hemsworth (Los Vengadores), Viola Davis (Prisioneros), Wei Tang (Dragón), Leehom Wang (Deseo, peligro) y John Ortiz (La entrega), entre otros.

Muy distinta es Alma salvaje, adaptación de la biografía escrita por Cheryl Strayed que narra el viaje que la mujer realizó por el Sendero de las Cimas del Pacífico después de que su vida tocara fondo. Adicta a la heroína y con un matrimonio destruido, la mujer emprende la larga marcha obsesionada por el recuerdo de su madre. Durante el camino deberá enfrentarse a sus propios miedos y a sus limitaciones. Reese Witherspoon (Mud) es la gran protagonista de este drama dirigido por Jean-Marc Vallée (Dallas Buyers Club) y por el que ha recibido una nominación al Oscar, algo que también ha ocurrido con la otra actriz femenina del reparto, Laura Dern (Bajo la misma estrella). Ambas están acompañadas por Thomas Sadoski (serie The Newsroom), Keene McRae (CBGB) y Michiel Huisman (serie Juego de tronos).

También está nominado el siguiente estreno. Nightcrawler supone el debut en la dirección del guionista Dan Gilroy (El legado de Bourne), quien también firma el libreto de este drama con toques de thriller ambientado en el mundo del periodismo criminalista. El protagonista es un joven que desea hacerse un nombre, aunque para ello llegue a arriesgar su vida por conseguir la noticia más impactante. Jake Gyllenhaal (Sin tregua), Rene Russo (Thor: El mundo oscuro), Bill Paxton (Al filo del mañana) y Riz Ahmed (Centurión) encabezan el reparto.

Una semana más, los musicales se cuelan entre las novedades de la semana. Annie supone la adaptación a la gran pantalla de la obra creada por Thomas Meehan en la que una pequeña huérfana ve cómo su vida cambia cuando, por un accidente fortuito en plena calle, termina siendo acogida por un magnate y candidato a la alcaldía de Nueva York. Pero lo que comienza siendo una estrategia política para ganar votantes se tornará poco a poco en una relación que cambiará sus vidas definitivamente. Will Gluck (Rumores y mentiras) es el encargado de poner en imágenes esta comedia cuyo reparto está liderado por Quvenzhané Wallis (12 años de esclavitud), Jamie Foxx (The amazing Spider-Man 2: El poder de Electro), Rose Byrne (Malditos vecinos), Cameron Díaz (El consejero), Bobby Cannavale (Blue Jasmine), David Zayas (serie Dexter) y Adewale Akinnuoye-Agbaje (Pompeya).

Los estrenos norteamericanos se completan con Project Almanac, thriller de ciencia ficción que vuelve a poner el foco sobre los viajes en el tiempo. En esta ocasión, un grupo de jóvenes logra construir una máquina con la que viajar al pasado. Aunque al principio la utilizan para hacer pequeñas modificaciones que mejoren su propio presente y futuro, poco a poco el efecto se va extendiendo al mundo entero, generando una reacción en cadena que termina por afectarles directamente. Será entonces cuando deban tratar de reparar el daño que han hecho. Ópera prima de Dean Israelite, entre los actores principales encontramos a Sofia Black-D’Elia (El sueño de Ellis), Jonny Weston (Persiguiendo mavericks), Allen Evangelista (serie Zoey 101), Sam Lerner (Envidia) y Amy Landecker (Sobran las palabras).

Pasamos ahora a la producción nacional. Las ovejas no pierden el tren es el nuevo trabajo escrito y dirigido por Álvaro Fernández Armero (El arte de morir), una comedia de enredos en la que varios personajes se enfrentan a las encrucijadas que les presenta la vida. Por un lado, una pareja obligada a irse a vivir al campo y cuya crisis matrimonial podría solucionarse teniendo un segundo hijo; por otro, un periodista en horas bajas que inicia una relación con una chica 20 años más joven. Finalmente, una mujer que no ha tenido suerte con los hombres parece encontrar a su príncipe azul en un periodista deportivo que parece dispuesto a todo para conquistarla. Todas estas historias están protagonizadas por Raúl Arévalo (La isla mínima), Inma Cuesta (Tres bodas de más), Candela Peña (Una pistola en cada mano), Alberto San Juan (La montaña rusa) e Irene Escolar (Cruzando el límite).

En cuanto al resto del mundo, Capitán Harlock es una producción japonesa de 2013 que adapta el manga futurista de Leiji Matsumoto en el que un pirata espacial vaga por el universo luchando contra la Coalición que gobierna el destino de la Humanidad, esparcida por todos los confines del espacio y que anhela volver al planeta que un día fue su hogar. En medio de esta batalla un joven se infiltra en la flota del capitán para desestabilizar su poder y destruirle, pero no tardará en comprender que las leyendas surgen por algo. Dirigida por Shinji Aramaki (Appleseed: The beginning), esta cinta de animación cuenta con las voces, en su versión original, de David Matranga (Starship Troopers: Invasion), Yû Aoi (Una familia de Tokio), Jessica Boone (Dark water) y Adam Gibbs.

Con más retraso todavía nos llega Eva Van End, drama holandés del 2012 que supone el debut en el largometraje de Michiel ten Horn y que narra las extrañas relaciones entre los miembros de una familia completamente normal. Sus vidas dan un vuelco cuando reciben a un estudiante alemán de intercambio que, al menos ante sus ojos, encarna todos los valores de la perfección. Su presencia les llevará a comportarse como nunca antes lo habían hecho, y descubrir así que pueden llegar a reinventarse. El reparto está integrado por Vivian Dierickx, Flip Filz (TBS), Abe Dijkman (Het leven uit een dag), Frans de Wit (Vox populi), Freerk Bos (Kruimeltje) y Jacqueline Blom (El libro negro).

Por último, un documental. Cartas a María es la ópera prima de Maite García Ribot que narra la historia de uno de los muchos exiliados a Francia por la Guerra Civil española a través de las cartas que le escribía a su mujer, que tuvo que quedarse en el país. La historia de este hombre, que en su intento por volver con su familia trabajó para el Gobierno francés e incluso llegó a participar en el ejército nazi a pesar de su ideología republicana, supone un recorrido por el silencio y la separación que muchos españoles tuvieron que sufrir durante esas décadas.

El origen de Drácula amenaza la defensa de ‘El juez’


Estrenos 24octubre2014Durante todo el mes de octubre las novedades se han repartido de forma más o menos equitativa cada fecha de estreno. Sin embargo, hoy viernes, 24 de octubre, hasta 12 títulos llegan a la cartelera con la intención de tomar el relevo en la taquilla. En el que será el último fin de semana de octubre (a excepción del viernes que viene), propuestas de todo tipo se disputan a los espectadores españoles, desde dramas judiciales a cintas de terror, pasando por profundos dramas europeos y comedias cuya única intención es lograr dos horas de evasión absoluta. Una amplia gama donde elegir a lo largo de estos tres días.

Pero como siempre, comencemos con los estrenos más relevantes, aunque solo sea en distribución. Y el primero de ellos es El juez, drama ambientado en el mundo jurídico que supone el regreso de Robert Downey Jr. (Iron Man) a un cine algo más serio y profundo. Dirigida por David Dobkin (El cambiazo), la trama se centra en un exitoso abogado que debe volver a su pueblo natal para defender a su padre, del que se distanció hace décadas, de un cargo de asesinato. Para colmo, el acusado es el juez del pueblo. Este reencuentro no solo le llevará a descubrir la verdad de los hechos, sino a acercar posturas con una familia a la que creía perdida. El reparto se completa con nombres tan relevantes como los de Robert Duvall (El padrino), Vera Farmiga (serie Bates Motel), Billy Bob Thornton (Armageddon), Leighton Meester (La hija de mi mejor amigo), Vincent D’Onofrio (La chaqueta metálica) y Jeremy Strong (La noche más oscura).

El otro gran estreno de la semana es Drácula: La leyenda jamás contada, reinterpretación de los orígenes del vampiro creado por Bram Stoker que utiliza algunos elementos del personaje original para crear una historia que mezcla fantasía, terror y acción espectacular. Así, la historia arranca cuando Vlad III decide hacer frente al avance de los otomanos, con quienes había logrado un pacto, después de que estos le exijan el pago de mil niños para incorporar a sus filas, entre ellos el del propio Vlad. Consciente de que será derrotado, decide buscar ayuda en una criatura solitaria que vive en las montañas y que le dará el poder suficiente para vencer a sus enemigos, aunque el precio a pagar será muy alto. Gary Shore debuta en la dirección de largometrajes, mientras que frente a la cámara encontramos a Luke Evans (El enigma del cuervo), Sarah Gordon (Un método peligroso), Dominic Cooper (Mi semana con Marilyn), Art Parkinson (serie Juego de tronos), Charles Dance (Underworld: El despertar) y Diarmaid Murtagh (Monuments Men), entre otros.

Otra de las novedades norteamericanas es Vamos de polis, comedia gamberra dirigida por Luke Greenfield (La vecina de al lado) y cuyo argumento es simple y directo: dos amigos que atraviesan una mala situación personal y laboral deciden disfrazarse de policías para ir a una fiesta. Sin embargo, durante esa primera noche descubrirán que la gente les confunde por agentes de la ley reales, lo que les abre muchas puertas y les permite conocer a muchas mujeres. Ante esa perspectiva, deciden ir un paso más allá y hacerse pasar por auténticos policías todo lo que puedan, metiéndose de paso en muchos problemas. Jake Johnson (Malditos vecinos), Damon Wayans Jr. (Los otros dos), Rob Riggle (Hermanos por pelotas), Nina Dobrev (Las ventajas de ser un marginado), James D’Arcy (serie Los que matan) y Andy García (Una oscura verdad) son algunos de los actores que la interpretan.

Con mucho menos ruido mediático llega The prince, thriller de acción dirigido por Brian A. Miller (House of the Rising Sun) que gira en torno a los errores del pasado y su repercusión en el presente. En concreto, el argumento se centra en un mafioso retirado que debe viajar a Nueva Orleans para encontrar a su hija, supuestamente desaparecida. En el camino se encontrará con viejos amigos y enemigos que desenterrarán viejos problemas que creía haber dejado atrás. La cinta cuenta con un interesante reparto encabezado por Bruce Willis (Looper), John Cusack (Grand Piano), Jason Patrick (Los perdedores), el rapero 50 Cent (Caza al asesino), Gia Mantegna (Emergo) y Rain (Ninja Assassin).

Disney presenta una historia para toda la familia que recuerda a viejos títulos de la casa inspirados en hechos reales del mundo del deporte. El chico del millón de dólares narra la historia de un agente deportivo que organizó un reality show en la India para encontrar algún jugador de cricket que fuera capaz de convertirse en lanzador de béisbol profesional en Estados Unidos. Dirigida por Craig Gillespie (Noche de miedo), la cinta está protagonizada por Jon Hamm (serie Mad Men), al que acompañan Alan Arkin (Argo), Bill Paxton (Al filo del mañana), Lake Bell (Sin compromiso), Bar Paly (Dolor y dinero) y Aasif Mandvi (Los becarios).

Por último, y con algo de retraso, nos llega Coherence, thriller de ciencia ficción producido en 2013 y escrito y dirigido por James Ward Byrkit, quien debuta de este modo en el largometraje. La historia se basa en un caso ocurrido en Finlandia en 1923, cuando los habitantes de un pueblo empezaron a mostrar extraños comportamientos tras ver el paso de un cometa. En la actualidad, un grupo de amigos recuerdan dicho suceso mientras cenan y se preparan para ver el paso de otro cometa, lo que dará lugar a unos acontecimientos similares. La película cuenta en su reparto con Emily Foxler (Los fantasmas de mis ex novias), Maury Sterlin (El equipo A), Nicholas Brendon (Buffy, Cazavampiros), Lorene Scafaria (A Million Miles) y Elizabeth Gracen (serie Los inmortales).

Pasamos ahora a los títulos europeos, y entre ellos destaca el nuevo drama protagonizado por Marion Cotillard (El sueño de Ellis), Dos días, una noche. La trama comienza cuando una mujer, en compañía de su marido, debe visitar a sus compañeros de trabajo y convencerles de que renuncien a su paga extra para que ella pueda conservar su empleo. Jean-Pierre y Luc Dardenne (El niño de la bicicleta) escriben y dirigen esta película francesa en la que también encontramos a Fabrizio Rongione (Lionel), Pili Groyne, Simon Caudry y Catherine Salée (La vida de Adèle).

De Francia también llega Tip top, aunque en esta ocasión con capital luxemburgués y belga, comedia con tintes de thriller producida en 2013 que viene a ser una especie de versión femenina de las buddy cops, es decir, aquellos films en los que la pareja protagonista son dos hombres policías. Su trama, como puede suponerse, sigue la investigación que llevan a cabo dos inspectoras de Asuntos Internos tras encontrarse el cadáver de un informador argelino en un pequeño pueblo. El carácter de las dos mujeres chocará toda vez que una opta por la acción y la otra por la vigilancia. Basada en la novela de Bill James, la película está dirigida por Serge Bozon (Mods) y protagonizada por Isabelle Huppert (En otro país), François Damiens (La delicadeza), Sandrine Kiberlain (Las chicas de la sexta planta) y Karole Roche (Polisse).

Drama y terror es lo que propone la danesa Cuando despierta la bestia, ópera prima de Jonas Alexander Arby que aborda la investigación de una joven sobre su oscuro pasado cuando su cuerpo empieza a experimentar extraños cambios. La película, que será estrenada directamente en plataformas digitales, tiene un reparto encabezado por Jakob Oftebro (Tarok), Sonja Richter (Lo que nadie sabe), Lars Mikkelsen (serie Forbrydelsen), Sonia Suhl y Mads Rilsom (Skyskraber).

También desde Dinamarca llega Alguien a quien amar, intenso drama que gira en torno a un cantautor de fama mundial afincado en Los Ángeles que decide regresar a su país natal para grabar su nuevo disco. Allí se reencontrará con su hija, de la que se distanció hace años, y conocerá a su nieto, del que tendrá que hacerse cargo. Condenados a entenderse, abuelo y nieto encontrarán en la música un nexo de unión que les abrirá las puertas a una relación destinada a cambiar sus vidas para siempre. Dirigida por Pernille Fischer Christensen (Dansen), quien también participa en el guión, la película está protagonizada por Mikael Persbrandt (El hipnotista), Trine Dyrholm (Un asunto real), Birgitte Hjorth Sørensen (Julie), Sofus Rønno y Eve Best (El discurso del rey).

En cuanto al documental, dos son los títulos nuevos que llegan hoy. Por un lado la española Paco de Lucía: La búsqueda, dirigida por Francisco Sánchez Varela y que, como se desprende del título, realiza un recorrido por la vida y obra del famoso guitarrista desde que cogió el instrumento por primera vez a los siete años hasta su fallecimiento en febrero de este mismo año.

Por otro, y como colofón a la larga lista de estrenos, la francesa A cielo abierto, escrita y dirigida por Mariana Otero (Historia de un secreto) y cuyo desarrollo se centra en la vida de niños con graves problemas mentales que viven en un centro situado en la frontera francobelga.

‘Agentes de S.H.I.E.L.D.’ subsana a tiempo los fallos de su 1ª T


los 'Agentes de S.H.I.E.L.D.' deben localizar y neutralizar amenazas por todo el mundo en su primera temporada.Le pese a quien le pese, Marvel ha logrado una de las cosas más complicadas en lo que a adaptaciones se refiere: trasladar el complejo entramado de cómics a la gran pantalla. Y es que no se trata solamente de adaptar las aventuras de los superhéroes de papel, sino de crear todo un mundo en el que un film influya en otro, en el que cualquier referencia tenga importancia para futuros acontecimientos. El mayor evento hasta la fecha en este sentido había sido Los Vengadores (2012), cuyo éxito ha derivado directamente en un producto televisivo que no solo ha servido como background del mundo marvelita, sino que ha sabido defenderse como una aventura propia y única a pesar de su titubeante comienzo: Agentes de S.H.I.E.L.D. Y todo por la muerte de uno de los personajes secundarios más carismáticos de los films: el agente Coulson.

Sin él posiblemente esta primera temporada de 22 episodios no sería lo que es… o lo mejor dicho lo que ha terminado siendo. Para ponernos en situación, el mencionado personaje, que moría durante el clímax de Los Vengadores, vuelve a la vida en esta producción para ponerse al frente de un equipo que se dedica a viajar por todo el mundo para encontrar y neutralizar potenciales amenazas de origen no humano. Y este es solo uno de los múltiples secretos que contiene el desarrollo de esta primera temporada, cuya evolución ha sido, por cierto, bastante irregular. Si bien es cierto que bien está lo que bien acaba, obviar los problemas dramáticos que ha tenido esta nueva serie surgida de la mente de Joss Whedon (serie Buffy Cazavampiros) en colaboración con Maurissa Tancharoen y Jed Whedon (ambos colaboradores en la serie Dollhouse) sería poco coherente y, sobre todo, impediría apreciar el notable crecimiento que han tenido personajes y trama.

En líneas generales, Agentes de S.H.I.E.L.D. ha pasado de ser una aventura sencilla y directa con gran presupuesto a un thriller algo más complicado pero igualmente directo. Más allá de los interrogantes que generó el agente Coulson (de nuevo un Clark Gregg impecable) con su resurrección (de la que no desvelaré nada), la primera parte de la temporada se centró fundamentalmente en un formato episódico cuyo máximo interés era ver una especie de película en formato corto. Y desde luego el episodio piloto cumple las expectativas, pero ahí queda todo. El posterior planteamiento dramático demuestra que dicha idea inicial no funcionaba como debería, fundamentalmente porque ver a un grupo de personajes sin habilidades especiales salvando el mundo es excesivamente similar a otros productos ya vistos. Por otro lado, la espectacularidad del cine, con sus grandes presupuestos, no puede lograrse en la pequeña pantalla con un presupuesto más reducido. La genialidad de Whedon y compañía radica en que el cambio no ha requerido de grandes traumas y ha permitido reestructurar algunos aspectos secundarios de la trama que hacían cojear al conjunto.

Y todo gracias a un único personaje. Esto es algo que todo guionista, veterano o novel, debería analizar. La simple introducción del rol interpretado por un Bill Paxton (Al filo del mañana), que da rienda suelta a su vena más salvaje, da un giro completo al sentido original de la serie, convirtiendo al producto en una ficción autónoma enmarcada en los acontecimientos vistos en las películas. Erigido como un punto de giro fundamental, su incorporación hace que el desarrollo dramático funcione como una intriga de espionaje en la que buenos y malos ya no están tan definidos como en los primeros compases de la temporada. Es él el que aporta frescura a los personajes y a la trama, la pieza clave de un puzzle que se había planteado desde el principio pero que, tal vez por desidia, se había aparcado. En definitiva, es un villano a la altura de las necesidades de los héroes cuya derrota obligará a los guionistas a buscar un sustituto digno si se quiere mantener lo conseguido en el clímax de estos primeros episodios.

Un lavado de cara necesario

Decía que la presencia de Paxton es el detonante del cambio en Agentes de S.H.I.E.L.D., pero no lo es únicamente en la trama. Una de las debilidades más palpables que tiene esta primera temporada es la presencia del personaje de Brett Dalton (Beside still waters), no tanto por su interpretación como por la definición excesivamente plana de sus motivaciones. Prácticamente definido como un soldado sin sentimientos, su evolución en la serie era más bien nula. La incorporación del personaje de Paxton no solo reactiva el interés por este rol, por su pasado y por su futuro, sino que presenta al que será su sustituto (al menos a priori) en la próxima temporada, un rol bastante más interesante que, para satisfacción de los fans, posee conexiones con otros grupos del universo Marvel.

La mejor prueba de que la serie ha logrado, gracias a este giro narrativo, convertirse en un producto con vida propia es el hecho de que, analizadas en su conjunto, sus fases se corresponden con los films estrenados a lo largo de todo este tiempo. Esta primera temporada ha pasado del dinamismo de Los Vengadores a la sobriedad de Thor: El mundo oscuro, para terminar con la intriga de Capitán América: El soldado de invierno. De hecho, cualquier aficionado encontrará con facilidad los nexos de unión entre las diferentes tramas y la propia serie. Pero lejos de quedarse en eso, en un contexto para algo mayor, las aventuras de este grupo de espías han sido el caldo de cultivo en el que las futuras tramas cinematográficas podrán apoyarse para avanzar. El hecho de que se responda a muchos interrogantes generados tanto en los episodios como en las películas la convierte en un gran arco dramático a tener en cuenta si se quiere estar al tanto de todo lo que sucede y sucederá en el mundo audiovisual de Marvel.

El mejor ejemplo de todo ello son las numerosas colaboraciones y referencias que contiene la temporada. Samuel L. Jackson (RoboCop) o Cobie Smulders (serie Cómo conocí a vuestra madre) son solo algunos de los actores que se han prestado a reforzar los nexos de unión entre la gran y la pequeña pantalla. El hecho de que, además, el primero cierre esta primera entrega de capítulos dando el relevo de forma oficial al personaje de Gregg no hace sino abrir la puerta a nuevas posibilidades en ambos medios, potenciadas además por los dos enganches finales que posee el último episodio de la temporada, muy relacionados ambos con los dos principales secretos que han estado entrando y saliendo de la trama a lo largo de su desarrollo. Uno es el pasado del personaje interpretado por Chloe Bennet (serie Nashville) y el otro son las consecuencias que tiene la resurrección del agente Coulson.

Evidentemente, Agentes de S.H.I.E.L.D. es una serie pensada para los fans de Marvel y de los cómics en general. Su factura técnica, en líneas generales, es notable, y la presencia de personajes clásicos del universo marvelita hará las delicias de los fieles seguidores. Es una lástima que haya tardado tanto (amenaza de cancelación incluida) en darse cuenta de su propio potencial, aunque más vale tarde que nunca. El cambio tan marcado que sufre hacia la mitad de esta primera temporada permite especular con un futuro prometedor, sobre todo gracias a esas últimas secuencias que dejan con ganas de más. Sí, comenzó siendo una serie para fans, pero ha terminado siendo una historia de espías, traiciones y honor en la que la tecnología y los efectos tienen una participación importante. Y eso es algo universal.

‘Al filo del mañana’: reviviendo Normandía una y otra vez


Tom Cruise y Emily Blunt son los encargados de salvar el mundo 'Al filo del mañana'.Cualquiera que haya jugado a un videojuego sabe que una de las leyes es que si mueres vuelves al último punto en el que salvaste la partida. Y si la fase es muy complicada, el jugador puede vivir el momento una y otra vez. Ahora imagínense que el videojuego es bélico, que transcurre en el desembarco de Normandía durante la II Guerra Mundial y que siempre mueren al llegar a la playa. Bueno, pues más o menos eso, con alicientes fantásticos y alienígenas, es lo que propone la nueva cinta de Doug Liman (Jumper), un realizador que tal vez no posea un talento único pero que, para compensar, sabe muy bien cuáles son las claves de cualquier cinta de acción. Esta historia sobre una invasión alienígena lo demuestra.

Porque más allá de las connotaciones sociales e históricas de la película, Al filo del mañana es ante todo un producto comercial, un entretenimiento perfectamente armado y estructurado cuyo ritmo e interés nunca decaen. La forma en que Liman afronta el tratamiento de la historia, comenzando con repeticiones para, poco a poco, pasar a una narrativa lineal que presupone la constante vuelta al comienzo, revela un sentido dramático muy interesante. Consciente de su propia condición, la historia se mueve por la comedia, el drama y la intriga de forma natural y fresca, permitiendo a Tom Cruise (Noche y día) un papel al que no le tenemos acostumbrado: el de héroe muy a su pesar. La evolución de su personaje, que pasa de ser un hombre miedoso y cobarde a un soldado capaz de sacrificarse por los demás, es notable gracias a esa constante repetición de momentos que, lejos de ser monótona, saca partido de la vena más irónica y divertida del reparto. Esto unido a unos efectos ciertamente abrumadores y a una trama que es algo más que acción, tiros y monstruos da como resultado un film de acción de alto nivel.

Y por si esto fuera poco, hay algo más. El guión, que adapta una novela de Hiroshi Sakurazaka, es una prueba más de que una buena forma de observar la realidad y la historia es utilizando la ciencia ficción. Y si no, simplemente hay que sustituir esa raza alienígena que funciona como un cerebro (cuyos soldados vienen a ser una suerte de agresivas neuronas movidas casi por impulsos) por el ejército nazi. De hecho, el inicio del relato, con esa imagen de Europa siendo invadida en color rojo, es muy sintomática: solo Inglaterra, Rusia y España quedan fuera de la influencia. No es casualidad, por tanto, que el grueso de la acción tenga lugar en un desembarco militar que termina en masacre donde el ejército invasor espera paciente el envite de los soldados, enviados a una muerte casi segura. Y tampoco es casualidad que el final tenga lugar en París. Incluso de forma subconsciente, las constantes referencias a uno de los acontecimientos más negros de la Historia de la humanidad convierten al film en algo más que un mero vehículo de lucimiento personal o de entretenimiento olvidable.

Puede que la historia de Al filo del mañana no posea una gran complejidad, lo cual tampoco es algo malo. Y desde luego tiene unas concesiones al gran público algo innecesarias, como es ese final en el que el héroe debe, por narices, tener un final acorde a su figura. Pero más allá de todo eso la película es pura adrenalina, un producto que aúna inteligentemente acción y humor, tensión y drama, para erigirse como un relato capaz de ofrecer algo más que el actual cine de acción. Una obra por encima de la media que debe ser disfrutada, con lecturas a diversos niveles y un equipo técnico y artístico a la altura de las exigencias del proyecto. Una película de ciencia ficción como debe ser.

Nota: 7,5/10

‘Maléfica’ lucha ‘Al filo del mañana’ por conquistar la cartelera


Estrenos 30mayo2014Tras unas semanas algo irregulares en lo que a grandes estrenos se refiere, mayo termina con dos novedades esperadas y que deberían competir por el título de cinta más taquillera sin demasiados problemas. Dos películas de marcado corte fantástico protagonizados por dos de las más grandes estrellas de Hollywood y del cine de acción. Dos películas, en definitiva, pensadas para amasar la mayor cantidad de dinero posible allí donde se estrenen. Aunque como es evidente, no llegan solas. Con menos pretensiones pero con el mismo interés (para muchos espectadores incluso más), hoy viernes 30 de mayo también se presentan intensos dramas y comedias protagonizados por nombres muy conocidos.

La verdad es que comenzar por uno u otro film es indiferente, por lo que optaremos por la que, a priori, se antoja más original. Al filo del mañana supone el regreso de Tom Cruise a la ciencia ficción tras Oblivion (2013) en una película que combina invasiones alienígenas con viajes en el tiempo. O mejor dicho con vivir un mismo día una y otra vez. En concreto, el actor da vida a un comandante que nunca ha entrado en combate. Cuando una violenta invasión extraterrestre amenaza con destruir la Tierra y a la raza humana se verá obligado a participar en una misión suicida en la que muere a los pocos minutos. Sin embargo, vuelve a despertar en ese mismo día, obligado a vivir el combate una y otra vez con el mismo trágico resultado, aunque poco a poco adquirirá conocimientos y habilidades que le permitirán sobrevivir y convertirse en la esperanza de la raza humana. Acción, adrenalina, algo de humor y muchos efectos especiales es lo que promete esta cinta basada en la novela “All you need is kill” de Hiroshi Sakurazaka y dirigida por Doug Liman (El caso Bourne). Junto a Cruise encontramos a Emily Blunt (Looper), Bill Paxton (Escalofrío), Brendan Gleeson (El irlandés), Jonas Armstrong (Book of blood), Kick Gurry (Speed Racer) y Noah Taylor (Mindscape).

El otro gran estreno tiene como protagonista a Angelina Jolie, que vuelve a ponerse delante de una cámara tras The Tourist en 2010. Y lo hace con Maléfica, una nueva vuelta de tuerca al famoso cuento de “La bella durmiente” que se centra, como su propio título indica, en uno de los villanos más importantes de los cuentos de hadas. La historia aborda los acontecimientos que crearon al personaje y los motivos que llevaron a lanzar la maldición sobre la joven princesa. Mezclando aventura, intriga y acción, esta película producida por The Walt Disney Company tiene a Robert Stromberg como director, quien debuta en este rol tras una exitosa carrera en el campo de los efectos visuales. Su reparto se completa con Elle Fanning (Super 8), Sharlto Copley (Elysium), Imelda Staunton (Diarios de la calle), Sam Riley (Control) y Juno Temple (Año uno).

Desde Estados Unidos también nos llega Amor sin control, ópera prima de Stuart Blumberg que gira en torno a tres personajes inscritos en una novedosa terapia de 12 pasos para superar su adicción al sexo. Independientemente de su confianza en el proceso, a medida que van superando las fases descubren que el único apoyo que tienen es el de los demás miembros de la terapia, generándose unas estrechas relaciones que les permitirán recuperar sus vidas. Narrada en clave dramática, la película cuenta con un plantel de actores muy interesante, en el que destacan Tim Robbins (Mystic River), Gwyneth Paltrow (Iron Man 3), Mark Ruffalo (Los Vengadores), Josh Gad (Amor y otras drogas), la cantante Pink (Todo sobre mi desmadre) y Patrick Fugit (Un lugar para soñar).

Abandonamos Hollywood para dirigir nuestra mirada a los estrenos del resto del mundo. Uno de los destacados es Dos madres perfectas, drama romántico escrito y dirigido por Anne Fontaine (Nathalie X) que adapta la novela de Doris Lessing. Producida entre Francia y Australia, la trama se centra en la estrecha relación de dos mujeres que han crecido y viven en una idílica ciudad costera. Una amistad que han transmitido a sus hijos, ahora adolescentes. Las vidas de los cuatro personajes cambiarán cuando deban enfrentarse al torbellino de emociones que han ido creciendo durante los últimos años y que se desatan durante un verano. Protagonizada por Naomi Watts (Lo imposible) y Robin Wright (serie House of cards), el reparto se completa con Xavier Samuel (Una boda de muerte), Ben Mendelsohn (Mátalos suavemente), James Frecheville (The first time) y Sophie Lowe (Blame).

España participa, junto a Alemania y México, en la producción de Todos están muertos, comedia dramática cuya historia comienza con una relación algo peculiar entre madre e hija: la primera se encarga de cuidar de la segunda, una vieja leyenda del rock de los años 80 que sufre agorafobia. Poco a poco sus vidas se verán obligadas a cambiar cuando la madre comprenda que debe dejarlo todo atado antes de que su tiempo se acabe. Ópera prima de Beatriz Sanchís, que hace labores de realización y guión, la película está interpretada por Elena Anaya (Habitación en Roma), Macarena García (Blancanieves), Angélica Aragón (Tequila), Nahuel Pérez Biscayart (Patagonia) y Christian Bernal.

Totalmente nacional es la producción Stella Cadente, dirigida por Luis Miñarro (Blow horn) con la colaboración de Leo Casamitjana. Su trama aborda la figura de Amadeo de Saboya, rey de España entre 1870 y 1873, desde que es elegido por las Cortes Españolas hasta que deja el trono. Unos años convulsos, transición entre Romanticismo y Modernidad, en los que se vivieron acontecimientos como el asesinato del General Prim, principal valedor del rey. Àlex Brendemühl (El médico alemán), Lola Dueñas (Los amantes pasajeros), Lorenzo Balducci (Pecado de sangre), Bárbara Lennie (Miel de naranjas) y Frances Garrido (serie El tiempo entre costuras) conforman el reparto principal.

El otro film puramente español del fin de semana es Haz de tu vida una obra de arte, comedia escrita y dirigida por Fernando Merinero (El viaje de Penélope) que reúne a un variopinto grupo de personajes en un castillo para realizar un curso de superación personal. Desde un aspirante a cineasta que se considera detective hasta la presidenta de una cadena de supermercados, pasando por los dueños del lugar, todos y cada uno de ellos encontrarán en esa reunión una manera de afrontar unas vidas que no son lo que esperaban. El reparto cuenta con, entre otros, Enrique Alcides (Sucedió en España), Daniela Costa (Diario de una becaria), Valle Hidalgo, Luis Hostalot (Clandestinos) y Analía Ivars (Carne fresca).

La última de las cintas en las que existe una participación española es Hermosa juventud. Su argumento, que cuenta con financiación francesa además de española, conecta mucho con los problemas de la actual sociedad española: una pareja de veinteañeros trata de sobrevivir en medio de la crisis. Sin poder avanzar como les gustaría, con pocas ambiciones y con pocas esperanzas de una vida mejor, deciden hacer un vídeo pornográfico amateur. Sin embargo, la llegada de su hija cambiará por completo su forma de ver la vida y de afrontar el futuro. Un intenso drama dirigido por Jaime Rosales (La soledad) que cuenta con intérpretes poco o nada conocidos, entre los que destacan Ingrid García Jonsson (Investigación policial), Carlos Rodríguez (serie Guante blanco), Inma Nieto, Fernando Barona y Juanma Calderón.

Aunque sin duda la película más internacional de las que llegan hoy es Post tenebras lux, drama escrito y dirigido por Carlos Reygadas (Luz silenciosa) que cuenta con capital mexicano, francés, holandés y alemán. Su trama arranca cuando un rico industrial decide trasladarse al campo con su familia en busca de todo aquello que no le proporciona la ciudad. Marcado por el hastío sexual y los problemas que surgen con su mujer al tener que criar a dos niños, su vida dará un vuelco cuando un tremendo suceso amenace su vida, cambiando su forma de entender el futuro para siempre. Rut Reygadas, Eleazar Reygadas, Adolfo Jiménez y Nathalia Acevedo, todos ellos debutantes, son los principales actores.

Por último, toca hablar de una de animación que recupera una de las sagas más conocidas de la pequeña pantalla y del manga. Se trata de Dragon Ball Z: La batalla de los dioses, que supone una continuación de las aventuras de Goku y sus amigos algún tiempo después de la batalla contra Majin Buu. Los guerreros deberán enfrentarse ahora al Dios de la Destrucción, que tras despertar de un largo sueño y escuchar diversos rumores, decide presentarse ante la persona que derrotó a Freezer. Goku caerá derrotado en un primer momento, por lo que el grupo se verá obligado a alcanzar un mayor nivel de destreza si quiere tener alguna posibilidad. La cinta está dirigida por Masahiro Hosoda, quien como director se dio a conocer en la serie Los Caballeros del Zodíaco, y cuenta con las voces habituales en su versión original.

‘Titanic’, la grandiosidad de una pequeña historia de amor


Kate Winslet y Leonardo DiCaprio tratan de escapar del 'Titanic'.Ésta es la semana de los Oscars. Y este puede ser el año de Leonardo DiCaprio, quien gracias a El lobo de Wall Street puede quitarse una espina que lleva largo tiempo clavada en su carrera profesional. Carrera que, por cierto, tuvo su principal punto de inflexión en Titanic, la cinta dirigida en 1997 por James Cameron (Terminator) y que fue prácticamente el último papel de chico guapo adolescente que interpretó. Pero su historia con esta cinta va mucho más allá. No es casualidad que en Toma Dos abordemos hoy este film en la entrada 700 del blog. Ganador de 11 estatuillas y nominado a prácticamente todo lo que podía estar nominado, el gran ausente aquella noche fue el propio DiCaprio, que no logró estar entre los cinco candidatos a Mejor Actor. Y a pesar de lo que eso puede significar a nivel global para un film de esta envergadura, hay que reconocer que no fue una decisión desafortunada.

Desde un punto de vista puramente narrativo la cinta es prácticamente perfecta. Apenas existen lagunas en su ritmo, ni siquiera en la tradicional depresión que suele producirse al comienzo del segundo acto. Y esto es gracias a una idea que escuché no hace mucho y que creo resume perfectamente el film: el acierto de Cameron estriba en que, a pesar de conocer el final, su historia se aleja notablemente del entorno en el que se desarrolla. Es decir, que lo que narra no es el hundimiento del famoso barco, sino una historia de amor que bien podría haber tenido lugar en tierra firme. Una historia de amor algo típica pero que, por las circunstancias, adquiere tintes de grandeza. Puede que a muchos les resulte empalagoso el carácter romántico de buena parte de su metraje (al menos hasta el espectacular clímax), pero tal vez la mejor evidencia de su grandeza está en que se ha convertido en un clásico del género por derecho propio en menos de 15 años.

Pero como decía, la historia de amor es bastante tópica. Incluso dentro de dichos tópicos el espectador puede encontrar ciertos rasgos distintivos, como es el personaje de Kate Winslet (Un dios salvaje). De hecho, es gracias a la firmeza en su definición que la historia logra aguantarse casi por sí sola, pues los conflictos morales y sociales en los que se ve inmersa (y de los que no puede escapar por las evidentes restricciones físicas) dibujan un espacio único para el drama y la intriga. Con esto no quiero decir que la labor de DiCaprio no sea loable… para el personaje que afronta. Porque mientras ella posee numerosos niveles de interpretación y no pocos contrastes, el personaje de Jack es mucho más lineal, menos conflictivo. Su estatus social, sus sueños de una vida mejor, su facilidad para encajar en cualquier cita social, … todo ello le define como un rol sin aristas, el “bueno” de la película cuyos mayores retos se encuentran en los demás, no en él mismo.

Sea como fuere, es gracias a esta historia de amor relativamente sencilla y típica que Titanic adquiere la grandeza que adquiere. El hecho de que durante años fuese la película más cara de la Historia o la grandiosidad de algunos de sus planos (sobre lo que hablamos a continuación) no son más que adornos para algo mucho más simple. Un buen ejemplo de que las historias, a pesar de lo que las rodea, deben ser directas y clásicas, sin excesivas complicaciones y con un objetivo claro. Eso es algo que Cameron siempre ha tenido claro, y tal vez sea por eso que sus films siempre han tenido el éxito que han tenido. Y tal vez sea por eso que siempre se les ha tachado de simplones desde un punto de vista dramático. Para gustos los colores.

Un icono de la espectacularidad

El hundimiento del 'Titanic' marcó un antes y un después en el cine.Todos estos elementos son, en definitiva, lo que sustenta al film. Curiosamente, es también lo que menos suele apreciarse, al menos a primera vista, en el mismo. A nadie se le escapa que si algo destaca en la historia, por encima de todo, es el despliegue visual que realiza Cameron. Su visión del hundimiento, el exhaustivo estudio de cómo debió ser en base a la posición de los restos en el fondo del mar y la grandiosidad y majestuosidad con la que reprodujo todos y cada uno de los detalles sorprendió a propios y extraños. Aquellos que seguimos con cierto interés su carrera sabemos que ha tenido siempre tendencia a la libertad que ofrecen los planos abiertos y las sensaciones encontradas que generan cuando se combinan con secuencias en espacios cerrados.

Pero lo que logró con Titanic fue algo fuera de lo común. La planificación utilizada, con grandes movimientos de cámara que se mueven por el barco como si de un baile de salón se tratara, determina no solo el carácter romántico y delicado de la historia principal, sino que dota a ese epicentro dramático de un carácter casi histórico, como si su historia estuviera fuertemente unida al destino del barco. Gracias a ello, el espectador se deja imbuir por un desarrollo que le lleva a empalizar completamente con los protagonistas, hasta el punto de desconocer por completo el desenlace de la tragedia que ya fue de por sí el choque con el iceberg. En buena medida, todo esto es gracias a un sentido grandilocuente de la narrativa audiovisual, a una necesidad innata de utilizar no solo grandes decorados, sino a aprovechar al máximo las posibilidades que ofrecen.

En la retina quedan, por ejemplo, la presentación inicial del barco o la de los personajes (ella desvelándose bajo un sombrero, él simplemente con su mirada), los primeros momentos en los que la cámara nos adentra por los salones y las estancias y, cómo no, el famoso hundimiento, espectáculo por el que muchos pagamos inicialmente la entrada en su momento y que, al final, se convierte casi en una anécdota ante la cantidad de acontecimientos que se suceden en el film. Puede parecer evidente que la historia sobre este trágico accidente debe contener algo más que el mero choque con el hielo. Pero lo que distingue a Cameron sobre los demás es que fue lo suficientemente inteligente para contar una historia que nada tiene que ver con el barco, y que sin embargo ha logrado identificar al mismo con el romance.

No cabe duda de que eso es gracias a las constricciones naturales que presenta un escenario como el de Titanic, donde nadie puede huir y donde todos terminan encontrándose. Un espacio que obliga a todos los personajes, desde los principales a los secundarios, a enfrentarse a sus propios miedos y a su verdadero yo. Por supuesto, el hundimiento saca a flor de piel la verdadera naturaleza del ser humano. Pero más allá de eso, la película de James Cameron logra que el peligro que todo el mundo sabe que llegará quede en un segundo plano, como si de una nube negra y amenazadora se tratara. El interés, por tanto, se centra en cómo los personajes son capaces de afrontar sus problemas, sus anhelos y sus miedos. Esto es lo que convierte al film en el clásico que es. Y ese es el motivo por el que DiCaprio no estuvo entre los nominados.

‘2 guns’: dinero, traición, disparos… y Peckinpah


Denzel Washington y Mark Wahlberg en un momento de '2 guns', de Baltasar Kormákur.Hay que reconocerle a Baltasar Kormákur la agilidad para rodar secuencias de acción. Su más reciente película, ese homenaje a las buddy movies y el western de Sam Peckinpah (sobre todo a Grupo Salvaje) protagonizado por Denzel Washington (American Gangster) y Mark Wahlberg (Tres reyes), demuestra una visión directa y sencilla, sin grandes excesos visuales y unos cuantos hallazgos interesantes. El problema es que, por muy distraída que sea en sus momentos de acción y por muy buena química que tengan sus protagonistas, 2 guns no tiene ni el ritmo ni el interés que cabría esperar de una cinta de estas características.

Cierto es que el principal atractivo es ver y escuchar a los protagonistas, sus contradicciones y su forma de “salvarse el culo” el uno al otro. Pero por desgracia no es suficiente. El guión de Blake Masters, especialista en series que debuta en el largometraje, es simple y llanamente una sucesión de episodios, convirtiendo el formato de largo en una pseudo temporada de cualquier producción televisiva de policías. La consecuencia de esto es que la trama posee numerosos altibajos, repitiendo informaciones y diálogos que hacen avanzar muy poco la acción. Lo más claro en este sentido es la forma de abordar las presentaciones de cada protagonista. Desde que el espectador descubre la identidad de cada uno hasta que ellos se presentan formalmente pasa todo un mundo en la gran pantalla, una especie de capítulo si hablásemos de la televisión.

Con esta premisa, ni la visión de Kormátur ni la labor de los actores, todos ellos a muy buen nivel, consiguen evitar que echemos alguna que otra mirada al reloj ante un desarrollo perezoso de los conceptos dramáticos que enriquecen la trama, que por cierto son más que interesantes. A esto contribuye también que todos los secundarios terminen siendo corruptos, en una especie de carrera por hacerse con varias decenas de millones de euros provenientes de la extorsión a los cárteles de la droga mexicana.

En realidad, la trama de 2 guns debería importar más bien poco. Un film de este tipo, pensado para el verano y el entretenimiento puro y duro, utiliza el argumento como excusa para un festival de persecuciones, tiroteos y diálogos divertidos. Esta película, empero, coge dicha base argumental y la retuerce y estira hasta límites innecesarios, obligando a rellenar los huecos con diálogos y, consecuentemente, ralentizando mucho el devenir de los protagonistas y complicando innecesariamente algunas líneas argumentales secundarias que podrían haberse resuelto en menos tiempo.

Nota: 6/10

Las brujas de De la Iglesia vs. las pistolas de Washington y Wahlberg


Estrenos 27septiembre2013Último fin de semana de septiembre. De un septiembre algo decadente, diría yo. Más allá de la calidad de los films estrenados, el interés generado en las salas ha ido decayendo semana tras semana hasta el punto de recuperar datos que no se veían desde antes del verano. Por tanto, la ocasión para romper la dinámica se presenta propicia hoy viernes, 27 de septiembre, más si tenemos en cuenta el tirón de los principales estrenos y, por qué no, de los secundarios, aunque solo sea entre un sector minoritario de los espectadores que también tienen una importancia destacada.

Uno de esos estrenos relevantes es 2 guns, cinta de acción y humor protagonizada por Denzel Washington (El invitado) y Mark Wahlberg (Dolor y dinero) que recupera la idea de las buddy movies, películas que funcionan principalmente por la química de los actores y de sus respectivos personajes. En esta ocasión la historia nos presenta a dos agentes infiltrados en una organización mafiosa que trafica con drogas, cada uno de un cuerpo especial diferente. Cuando un golpe dado por ambos sale mal y descubren sus verdaderas identidades deberán unir fuerzas para descubrir quién les ha tendido la trampa y salvar sus vidas. Dirigida por Baltasar Kormákur (Contraband), la cinta cuenta además con Paula Patton (Reflejos), Bill Paxton (serie Hatfields & McCoys), James Marsden (Un amigo para Frank), Edward James Olmos (serie Dexter) y Fred Ward (Blindado).

No podía faltar entre estas novedades esperadas la española Las brujas de Zugarramurdi, comedia negra con dosis de terror y exceso de la mano de Álex de la Iglesia (Balada triste de trompeta). Como su propio título indica, las brujas son parte fundamental de una trama que comienza cuando dos hombres desesperados por su situación conyugal deciden robar un “compro oro”. Evidentemente, todo lo que puede salir mal termina saliendo mal, y la huida a Francia que tenían prevista deben realizarla en el taxi de otro hombre igualmente destrozado emocionalmente. Durante su frenética huida recalarán en la profundidad de los bosques de Navarra, cayendo en las garras de un grupo de mujeres sedientas de sangre humana. Mario Casas (Grupo 7) y Hugo Silva (Los amantes pasajeros) dan vida a los dos protagonistas masculinos, mientras que Carmen Maura (La comunidad), Carolina Bang (La chispa de la vida) y Terele Pávez (800 balas) son los principales rostros de las brujas. Además, Javier Botet (Mamá), Secun de la Rosa (Lobos de Arga), Macarena Gómez (Del lado del verano), Carlos Areces (Promoción fantasma) y María Barranco (La vida empieza hoy) completan el reparto principal.

También llega este fin de semana Kon-Tiki, una de las nominadas al Oscar a la Mejor Película de Habla no Inglesa de la última edición. La historia cuenta el viaje real de un antropólogo noruego que en 1947 decidió emprender una de las aventuras más arriesgadas de los últimos años: un viaje de 8.000 kilómetros a través del Pacífico a bordo de la balsa Kon-Tiki. Dirigido a cuatro manos por Joachim Rønning y Espen Sandberg (ambos directores de Bandidas), este biopic está protagonizado por Pål Sverre Hagen (De Gales hus), Anders Baasmo Christiansen (Vegas), Gustaf Skarsgård (serie Vikingos), Odd Magnus Williamson (Reprise) y Tobias Santelmann (Flukt).

Brian Koppelman y David Levien (directores de Ajuste de cuentas) ponen en imágenes el guión del primero en Un hombre solitario, película del 2009 que sin duda aprovecha el tirón que tiene la recuperación de Michael Douglas y su reciente éxito con Behind the Candelabra. El argumento gira en torno a un neoyorquino cincuentón y ex magnate de la automoción que perdió toda su fortuna por tomar malas decisiones. Ahora, sin embargo, está a punto de iniciar un nuevo negocio y redirigir su vida, pero la amenaza su incapacidad para tomar el camino correcto va a suponer un importante escollo en su futuro. Pero no es Douglas la única estrella que aparece en este drama: Susan Sarandon (En el valle de Elah), Jesse Eisenberg (Adventureland), Mary-Louise Parker (Las crónicas de Spiderwick), Danny DeVito (La chica de mis sueños), Imogen Poots (28 semanas después), Jenna Fischer (The brothers Solomon) y Richard Schiff (serie El ala oeste de la Casa Blanca) son algunos de los coprotagonistas.

El cine europeo y español se completa con los tres últimos estrenos de la semana. Por un lado tenemos La espuma de los días, drama romántico dirigido por uno de los directores más interesantes del último cine europeo, Michael Gondry (¡Olvídate de mí!), quien también participa en el guión de esta historia acerca de un matrimonio que ve cómo su idílica vida se va haciendo añicos cuando la esposa empieza a enfermar por un nenúfar que nace de su pecho. La necesidad de dinero para curarla llevará al marido a buscar trabajos cada vez más rocambolescos mientras sus amigos comienzan a desaparecer y su apartamento a desintegrarse. La cinta está protagonizada por Audrey Tautou (Largo domingo de noviazgo), Romain Duris (Las muñecas rusas), Gad Elmaleh (Un gran equipo), Omar Sy (Intocable), Aïssa Maïga (Mineurs 27) y Charlotte Lebon (Astérix & Obélix: Al servicio de su majestad).

Además de lo nuevo de De la Iglesia, el cine español está representado por Viaje a Surtsey, comedia con tintes de drama que sigue la vida de dos amigos de toda la vida cuya mayor afición siempre ha sido “escaparse” a la montaña. Sus vidas les separaron con el tiempo, pero mientras uno ha prosperado el otro ha encadenado fracaso tras fracaso. Tras varios años deciden recuperar su tradición, esta vez junto a sus hijos. Ópera prima de Miguel Ángel Pérez y Javier Asenjo (quien también escribe el guión), la cinta está protagonizada por Raúl Fernández (El mal ajeno), Lucas Fuica (Di que sí), Elisa Drabben (serie Aquí no hay quien viva), Rosa Mariscal (serie Hospital Central), Pepe Anton Muñoz (Don Jaume, el conquistador) y Lucas Utray (La montaña rusa).

Por último, un documental español. El símbolo y el cuate es un recorrido por la historia de la música de los cantautores Joaquín Sabina y Joan Manuel Serrat y su profunda y estrecha relación con América Latina con motivo de la gira que durante 9 meses les llevó a recorrer 13 países en 2012. La película, dirigida por Francesc Relea, es un homenaje a esa relación tanto entre los dos artistas como con la cultura sudamericana, en la que para muchos uno es un símbolo que se alza más allá de la música y el otro es su colega, su cómplice, el cuate.

La realidad histórica supera la ficción de ‘Hatfields & McCoys’


Es harto conocida la típica frase de “la realidad supera la ficción” para referirse a un hecho real que, de increíble, supera la imaginación de guionistas y literatos. Pero, ¿qué ocurre cuando un hecho histórico que ha marcado a todo un país es llevado a la pantalla? ¿Y qué ocurre si, aunque parezca dramatizado, en realidad no es más que el reflejo de lo que realmente pasó, por muy triste o patético que sea? Se pueden hacer muchas teorías, pero tal vez lo mejor sea acercarse sin miedo a una producción televisiva como la arropada por el canal Historia acerca del conflicto entre dos familias norteamericanas tras la Guerra de Secesión. Conflicto que ha sobrevivido a los años hasta el punto de que, como se dice en la conclusión de esta mini serie de tres episodios, “un nombre no puede pronunciarse sin mencionar el otro”. ¿Los nombres? Hatfields y McCoys.

Desde luego, para los espectadores europeos los nombres de estas dos familias enfrentadas en la frontera entre Virginia y Kentucky dicen nada o muy poco. En Estados Unidos el caso es muy distinto. Y lo cierto es que tras observar la gestación del odio atemporal entre estos dos clanes no resulta extraño que su animadversión haya quedado en el imaginario popular a pesar de que, evidentemente, los descendientes de los dos miembros que iniciaron la disputa lo hayan olvidado por completo, e incluso hayan firmado un acuerdo de paz simbólico. Sí, en efecto, acuerdo de paz, porque hubo una guerra declarada o, al menos, una batalla reconocida a nivel histórico.

Pero centrémonos en la producción televisiva propiamente dicha. La trama, que transcurre a lo largo de más de 20 años (con un epílogo a comienzos del siglo XX), sigue muy de cerca el deterioro de la amistad entre los patriarcas de ambos clanes surgido a raíz, principalmente, de la Guerra Civil y los odios que siempre generan este tipo de conflictos entre hermanos y vecinos. Sin prisa pero sin pausa, los largos capítulos (todos superan los 90 minutos de duración) reflejan con acierto el odio creciente entre los miembros de las familias, echándose mutuamente la culpa de iniciar un ataque injustificado. El motivo, en cierto modo, importa poco, pues los implicados y los ataques al final del conflicto son tantos y tan variados que los seguidores y detractores de una y otra familia podrían iniciar una discusión sin fin (algo similar a lo que ocurre en la pantalla, lo que no deja de ser curioso).

Es este su mayor acierto. El impecable guión se mantiene, en la medida de lo posible, fiel al devenir de los acontecimientos. Por supuesto, dramatiza algunos momentos, pero solo para mantener algo de intensidad respecto a otros hechos reales que sí estuvieron cargados de intriga, drama y tensión. Los autores, Bill Kerby (La rosa), Ted Mann (serie Deadwood) y Ronald Parker (la tv movie Juana de Arco), optan por un ritmo pausado en el que mostrar todas las aristas del conflicto y a todos los implicados, ciñéndose a los hechos históricos. Esto aporta dos elementos fundamentales para el buen resultado del conjunto: por un lado, la sensación del espectador de estar ante una reproducción de los acontecimientos y, por otro, la falta de espectacularidad y heroísmo en las acciones. Buena prueba de ello es, por ejemplo, la crudeza del fusilamiento de tres miembros del clan McCoy o el absurdo desarrollo de la batalla a campo abierto entre las familias. Por no hablar de la muerte de Randall McCoy, interpretado con solvencia por Bill Paxton (Apolo 13).

El realismo de los actores

Aunque la labor de Paxton, siendo magnífica en su reproducción de un hombre temeroso de Dios y excesivamente confiado, no alcanza el nivel de su oponente, un “Demonio” Anse Hatfield interpretado por Kevin Costner (Los intocables de Eliot Ness). Mucho más complejo en sus decisiones, a medio camino siempre entre la justicia del ojo por ojo y la búsqueda de una tregua imposible, es este personaje el que lleva buena parte del peso de la narración, algo a lo que Costner está acostumbrado y en lo que deslumbra, demostrando que con los años está ganando como actor, y mucho. Pero son solo los dos rostros más visibles de un reparto muy coral en el que todos los intérpretes, sin excepción, merecerían una mención especial, sobre todo Tom Berenger (Origen), Mare Winningham (Socios y sabuesos) y Sarah Parish (El día de la boda).

Claro que todo esto serviría de poco, o al menos quedaría ensuciado, si no existiese un trabajo técnico detrás difícil y detallado. Con el director Kevin Reynolds a la cabeza (quien ya dirigió a Costner en Waterworld), el equipo técnico se embarca en la difícil misión de ambientar fielmente esta historia de venganzas y odios, y el resultado no podría ser más satisfactorio. Más allá del vestuario o del diseño de los hogares y las ciudades, lo que destaca es el crisol de clases sociales y de estamentos que se dan cita alrededor de las rencillas entre los Hatfield y los McCoy, desde abogados y jueces hasta periodistas, pasando por cazarrecompensas y prostitutas.

Con todo, y como decíamos más arriba, la base de todo este realismo (sin duda la clave del éxito de la serie) está en el libreto. En ningún momento los guionistas se posicionan a favor o en contra de uno de los clanes. Se limitan, así, a narrar los hechos que se conocen de la época, que se han transmitido por la cultura popular o que han quedado registrados en publicaciones conservadas de la época. No hay buenos o malos. El drama, entonces, se sitúa en elementos muy similares al de otro drama entre familias como es el de Romeo y Julieta de Shakespeare: la crudeza de una violencia por ofensas mal entendidas y asesinatos mal juzgados que pierde con los años su sentido, aunque incrementa su virulencia.

Para todos aquellos que disfruten de la historia y de esta época de Estados Unidos, Hatfields & McCoys resulta un documento audiovisual más que interesante, repleto de detalles y de revelaciones sobre la naturaleza de un país que en aquella época todavía estaba formándose a muchos niveles (sobre todo en el legislativo). Tal vez a muchos les resulte excesivamente pausada, pero la verdad es que la trama engancha tanto que se pierde la noción del tiempo. Sea como fuere, es una de esas mini series que perfectamente pueden guardarse por mil y un motivos en cualquier videoteca.

Diccineario

Cine y palabras

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