‘Los Medici: Señores de Florencia’, ficción histórica de impecable factura


Richard Madden, Stuart Martin y Dustin Hoffman protagonizan 'Los Medici: Señores de Florencia'.Si ya resulta complicado encontrar un equilibrio en cualquier historia para lograr su éxito, hacerlo en una de corte histórico tiende a ser casi misión imposible. Si se opta por ser fiel a la realidad, se puede perder el pulso dramático y caer en el tedio. Si se elige la opción de una fantasía, el resultado puede ser una invención entretenida que no solo no se ajuste a la realidad, sino que desvirtúe el carácter de los personajes tal y como se conoce. De ahí que lo logrado por Nicholas Meyer (Elegy) y Frank Spotnitz (serie Hunted) con Los Medici: Señores de Florencia tenga tanto mérito. Porque, en efecto, la serie tiene un marcado carácter histórico en todos sus aspectos, pero en su trama principal subyace un thriller que nada tiene que ver con la realidad.

Y esto es lo más interesante de esta ficción. Toda la trama de asesinatos, sospechas, engaños y manipulaciones queda perfectamente integrada con los acontecimientos históricos que sí vivió Cosme de Medici, interpretado con sobriedad por Richard Madden (Robb Stark en Juego de tronos). Se produce, por tanto, un desarrollo dramático casi paralelo entre ambos aspectos de la trama, pero nutriéndose uno de otro hasta desembocar en un final tan inesperado como satisfactorio. Ahora bien, dicho desarrollo no es del todo perfecto. A lo largo de los 8 episodios que componen esta primera temporada, la historia cuenta en muchas ocasiones, tal vez demasiadas, con oscilaciones hacia una u otra línea argumental, si bien esto no supone un gran problema narrativo en sí mismo.

Es digno de mención igualmente el recurso de los flashbacks a lo largo de la trama, sobre todo en los primeros episodios. Ya sea por la presencia de un brillante Dustin Hoffman (El coro) o por la posibilidad de comprender la evolución de algunos protagonistas, la introducción de estas secuencias no solo ayuda a sostener la definición de personajes, sino que es un soplo de aire fresco a una trama que en ocasiones puede ser pesada dramáticamente hablando, nutrida de numerosos conflictos de diversa índole que enriquecen el conjunto pero pueden llegar a saturar al espectador. De ahí que, cuando el desarrollo se centra más en el carácter histórico de los personajes, los recuerdos de juventud sean una herramienta más que útil para aliviar la carga y dibujar más claramente a los protagonistas.

A todo ello se suma una cuidada puesta en escena, alejada de efectismos pero que tampoco cae en la sobriedad más absoluta, recurriendo en muchas ocasiones a movimientos que cámara capaces de acaparar toda la belleza de los decorados y, sobre todo, la fuerza de las secuencias más determinantes. Aunque posiblemente puede considerarse que la serie carece de un ritmo idóneo en las secuencias de acción (algunas narradas de forma un poco tosca), es indudable que este lenguaje visual embellece el conjunto y es capaz de ofrecer varios matices que, de otro modo, podrían escaparse a la atención del espectador, ya sea en las intrigas palaciegas o en las secuencias en exterior.

De actores y hombres

Con todo, si algo destaca de Los Medici: señores de Florencia es la definición de sus personajes y los actores elegidos para interpretarlos. Curiosamente, el que menos destaca es el protagonista, no tanto por el modo en que se le presenta como por Madden, que aunque sobrio, en demasiados momentos parece más bien una de las muchas esculturas de las que se rodea Cosme de Medici. Si bien es cierto que la gravedad del rol que interpreta invita a una mínima expresividad, no lo es menos que hay varias situaciones que exigen una mayor muestra de emociones, aunque solo sea por el contexto en el que se desarrollan. Con todo, esta apuesta interpretativa permite apreciar con mayor evidencia el cambio en el carácter del protagonista con respecto a sus años de juventud.

Aunque si hay un personaje que destaca sobremanera es el de Contessina, mujer de Cosme y auténtico espíritu de la familia. Mujer fuerte e inteligente, es presentada como un rol capaz de dominar toda una estirpe a pesar de ocupar un lugar que, para la época, podía considerarse secundario. Su entereza para afrontar los desaires del marido, las humillaciones e incluso los desprecios en algunas miradas es admirable. Y a todo ello contribuye, y de qué modo, Annabel Scholey (Walking on sunshine), actriz que no solo da vida a esta mujer, sino que la engrandece hasta convertirla en un referente para todos y cada uno de los personajes. Desde luego, los momentos que protagoniza se cuentan entre los mejores de estos 8 capítulos, y aquellos que comparte con Madden son magistrales.

En realidad, estos son solo dos ejemplos de que esta historia, con sus intrigas y su recreación histórica, es una historia de personajes, de hombres y mujeres y de los actores y actrices que les interpretan. El modo en que se desarrollan muchos de los diálogos da buena cuenta de que estamos ante una ficción en la que nada es lo que parece, o al menos no lo que el espectador espera. La revelación final sobre la identidad del asesino es el colofón a un desarrollo dramático que desafía la inteligencia en diferentes niveles y que, a lo largo de sus episodios, desgrana los entresijos no solo de la familia más poderosa de Florencia, sino del sistema social, político y económico de la época, incluyendo esa especie de Parlamento de la ciudad o los cambiantes apoyos del Papa en base a sospechas, informaciones o, simplemente, dinero.

Habrá quienes consideren que Los Medici: señores de Florencia no es una serie histórica, sino una ficción que utiliza un trasfondo histórico como excusa. Bueno, es cierto. Pero eso no impide que no se pueda disfrutar a partes iguales de su fidelidad a los acontecimientos que vivió Cosme de Médici y de su elaborada intriga que planea durante toda la serie. Dos elementos que, además, se integran perfectamente en determinados momentos, lo que aporta una especial gravedad a algunos de los hechos históricos que se narran en la trama. Una producción rica en detalles, de una factura técnica muy alta y con un desarrollo dramático muy bien medido, con algunos altibajos pero en cualquier caso muy recomendable, sobre todo para los amantes de este tipo de ficciones.

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La batalla entre Los Vengadores y Ultrón pretende arrasar la taquilla


Estrenos 30abril2015Pues ya ha llegado. Hoy jueves, 30 de abril, aterriza en las salas españolas la secuela de una de las cintas más taquilleras de los últimos años. Y lo hace, además, aprovechando la festividad por el Día del Trabajo, lo que añade, si cabe, más alicientes al film. Su llegada representa, además, el inicio de la temporada veraniega en lo que a cine se refiere, por lo que la cartelera empezará a llegarse de blockbusters que tratarán de llenar las salas. Es sin duda el gran estreno de la semana, pero llega acompañado de muchos otros, entre ellos varios españoles.

Por tanto, Los Vengadores: La era de Ultrón, segunda parte del taquillazo de 2012 en la que los principales superhéroes de Marvel se dan cita para salvar al mundo, aunque no sin antes destruir buena parte de él. Acción, humor, entretenimiento, mucha espectacularidad y unos efectos visuales brillantes es lo que promete esta historia que comienza cuando Tony Stark/Iron Man decide poner en marcha un viejo proyecto para preservar la paz mundial que había quedado relegado al olvido. Sin embargo, algo sale mal y lo que crea en realidad es una amenaza tecnológica que pretende acabar con la raza humana y a la que los héroes más poderosos de la Tierra deberán hacer frente mientras lidian con sus propios conflictos. La película, escrita y dirigida de nuevo por Joss Whedon (serie Agentes de S.H.I.E.L.D.) cuenta con el reparto original y con los actores aparecidos en otros films, entre los que destacan Robert Downey Jr. (El juez), Chris Evans (Capitán América: El soldado de invierno), Chris Hemsworth (Blackhat: Amenaza en la red), Mark Ruffalo (Foxcatcher), Scarlett Johansson (Lucy), Jeremy Renner (Matar al mensajero), Samuel L. Jackson (Kingsman: Servicio secreto), Don Cheadle (serie House of lies), Cobie Smulders (serie Cómo conocí a vuestra madre), Anthony Mackie (Dolor y dinero), Hayley Atwell (Cenicienta), Idris Elba (serie Luther) y Stellan Skarsgård (El médico), a los que se suman James Spader (serie The blacklist), Aaron Taylor-Johnson (Godzilla), Elizabeth Olsen (Luces rojas), Paul Bettany (Mortdecai) y Andy Serkis (El amanecer del Planeta de los simios).

Muy distinto es el drama romántico Lo mejor de mí, adaptación de otra novela de Nicholas Sparks que vuelve a explorar las relaciones a través de los años y cómo éstas afectan no solo a los protagonistas, sino a todos los que les rodean. En esta ocasión la trama narra la relación de dos jóvenes adolescentes que provenían de mundos muy distintos y cuyas vidas se separaron durante años. Con motivo del funeral de un antiguo amigo común, sus vidas vuelven a encontrarse, y viejos sentimientos no resueltos florecen de nuevo. Michael Hoffman (Un plan perfecto) es el encargado de dirigir la propuesta, mientras que Michelle Monaghan (serie True Detective), James Marsden (X-Men: Días del futuro pasado), Liana Liberato (Un invierno en la playa), Luke Bracey (Monte Carlo) y Gerald McRaney (serie House of cards) conforman el reparto principal.

El tercer estreno norteamericano es Lecciones de amor, comedia romántica protagonizada por Clive Owen (serie The Knick) y Juliette Binoche (Ellas) que gira en torno a la relación romántica que inician un profesor de literatura y una pintora y profesora de arte. Un contraste entre disciplinas que les llevará a un conflicto de difícil solución. Dirigida por Fred Schepisi (Cosas de familia), la cinta completa su reparto con Bruce Davison (X-Men), Navid Negahban (serie Homeland) y Amy Brenneman (serie The Leftovers).

Pasamos ahora a los estrenos europeos, y entre ellos destaca la británica Walking on sunshine, comedia musical con toques románticos que, a través de canciones del pop de los años 80, cuenta la historia de una joven que antes de casarse decide invitar a su hermana para que le ayude con los preparativos. Lo que no sabe es que su hermana tuvo un romance con su prometido, lo que creará un triángulo amoroso que deberá ser resuelto antes de dar el “si, quiero”. Max Giwa y Dania Pasquini (StreetDance 2) dirigen este musical en el que podremos ver frente a la cámara a Annabel Scholey (serie Personal Affairs), Hannah Arterton (serie Atlantis), Giulio Berruti (Bon appétit), Greg Wise (Three days in Havana), Katy Brand (Svengali) y la cantante Leona Lewis.

En cuanto a las novedades españolas, Andrés Luque y Samuel Martín (Agallas) dirigen el drama Tiempo sin aire, cuya trama arranca cuando una madre colombiana se traslada con su hijo pequeño hasta Tenerife para encontrar a uno de los responsables de la muerte de su hija a manos de una milicia paramilitar. En su búsqueda de venganza participa un psicólogo cuya vida cambiará con la presencia de la mujer. El reparto está encabezado por Juana Acosta (serie Velvet), Carmelo Gómez (Silencio en la nieve), Adriana Ugarte (serie El tiempo entre costuras), Félix Gómez (Agnosia) y Toni Acosta (Siete minutos).

También desde España llega a la cartelera El hijo bastardo de Dios, escrita y dirigida por Martín Garrido Ramis (Héroes de cartón) y cuyo argumento, a medio camino entre el thriller y el drama, gira en torno a un funcionario de un pequeño pueblo de Mallorca cuya discapacidad ha hecho que se aleje poco a poco de sus compañeros. Para colmo la vida con su madre paralítica no es más sencilla. Sin nada que perder, el hombre urdirá un intrincado plan para poder escapar de la vida que le ha tocado vivir. Beatriz Barón (Proceso a ETA), Lola Paniza Potrony (The marionette), Xisco Ródenas (serie Un golpe de suerte) y Nando Torres (El cura y el veneno) son algunos de los actores principales.

El último de los estrenos españoles es Pos eso, comedia de animación realizada con plastilina que parodia una de las películas de terror más famosas de la historia: El exorcista (1973). La trama narra la depresión en la que cae una bailaora de flamenco tras la muerte de su marido, torero de profesión. Para colmo, su hijo Damián ha empezado a dar síntomas de un extraño comportamiento que ningún médico, psicólogo o psiquiatra es capaz de explicar, por lo que se ve obligada a recurrir a medidas más sobrenaturales. Ópera prima de Sam, la cinta cuenta con las voces de Anabel Alonso (9 meses), Álex Angulo (A escondidas), Mariví Bilbao (Maktub), Santiago Segura (Torrente 5: Operación Europeas) y Josema Yuste (La venganza de Ira Vamp).

Y sin duda uno de los estrenos más atractivos es la francesa Astérix: La residencia de los Dioses, nueva adaptación a la pantalla grande de las aventuras del galo más famoso de los cómics que, esta vez, llega de forma animada. La aventura arranca cuando César, harto de no poder derrotar a los galos por la fuerza, decide construir un complejo residencial de lujo junto a la aldea de los héroes para seducirles con el espejismo del lujo y poder así atraerles a su terreno. Acción y humor se dan cita en este film dirigido por Louis Clichy, que debuta tras las cámaras, y Alexandre Astier (David et madame Hansen) que cuenta con las voces originales de Roger Carel (Nocturna), Guillaume Briat (Adèle y el misterio de la momia), Lòrant Deutsch (Tu seras mon fils) y Alain Chabat (Un regalo para ella), entre otros.

Los estrenos europeos se completan con Mandarinas, co producción de 2013 entre Estonia y Georgia que escribe y dirige Zaza Urushadze (Sami Sakhli) y cuya trama se ambienta en 1992 durante la Guerra Civil de Georgia. En este contexto bélico un hombre de un pequeño pueblo se niega a abandonar su hogar para poder cultivar sus campos de mandarinas. Sin embargo, quedarse le llevará a encontrarse con muchos soldados heridos de uno y otro bando que han sido dejados atrás. Su esfuerzo por salvarles la vida hará que la guerra llegue hasta su puerta. Lembit Ulfsak (Mina olin siin), Raigo Trass (Vana daami visiit), Elmo Nüganen (Puhdistus), Giorgi Nakashidze (Jakos Khiznebi) y Misha Meskhi (Bablo) conforman el reparto principal.

Terminamos con las novedades de ficción. Difret, co producida entre Etiopía y Estados Unidos, supone el debut en el largometraje de Zeresenay Mehari, quien adapta la historia real de una joven que, durante el camino de vuelta de la escuela, es rodeada y secuestrada por un grupo de hombres a caballo con el objetivo de tomarla por esposa. Una práctica habitual no solo en el pueblo de la joven, sino en toda Etiopía. La cinta cuenta con un desconocido reparto encabezado por Brook Sheferaw, Haregewine Assefa, Tirita Hagere y Meron Getnet.

En cuanto al documental, el único representante es Qué extraño llamarse Federico, film italiano dirigido por Ettore Scola (Gente de Roma) que trata de ser no solo un homenaje a la figura de Federico Fellini, sino una reflexión sobre su obra. A medio camino entre el documental y el cine experimental, los nietos del fallecido director dan vida a los protagonistas en un intento de devolver a la vida al autor de La dolce vita (1970).

Diccineario

Cine y palabras

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